Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

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Flavius Stilicho
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Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Flavius Stilicho »

1. Sohei.
En 1465, el templo Enryakuji del Monte Hiei (al norte de Kyoto), despachó una fuerza de sohei para destruir el templo Honganji de Otani (en Kyoto). El Honganji fue reducido a cenizas, y el monshu (sacerdote/abad supremo) Rennyo tuvo que huir, siendo perseguido por las fuerzas del Enryakuji. Enryakuji, que en la cima de su poder podía llegar a contar con cerca de 3.000 templos afiliados, era uno de los templos/monasterios mas poderosos de la ortodoxa escuela budista Tendai. Por su parte, el Honganji pertenecía a la escuela budista Jodo Shinshu.
El motivo oficial del ataque al Honganji era que la “populista” escuela alteraba el orden social y del país. En el fondo, parece que el gran incremento de seguidores del Honganji, gracias a la intensa labor de Rennyo, un carismático revitalizador del Jodo Shinshu, amenazaba alguna de las fuentes de financiación del Enryakuji en las zonas cercanas a Kyoto. Las acusaciones no parecen haber impresionado mucho a otra de los grande sectas Tendai, la del templo Miidera, que se ofreció a acoger las reliquias de Shinran (fundador del Jodo Shinshu) mientras Rennyo escapaba; claro que Miidera y Enryakuji eran tradicionales archirivales y el propio Miidera había sido quemado hasta 4 veces en el siglo XI por los sohei del Enryakuji.


El fenómeno de los templos budistas manteniendo sus propias fuerzas privadas comenzó allá por el siglo X. A pesar de la mala fama que tenían los monjes que usaban armas, normalmente calificados como akuso (monjes malos) y de prohibiciones a los monjes de llevar armas como la que dictó el abad Ryogen (912-985) del Enryakuji, los templos budistas consideraron que necesitaban de recurrir a guerreros para defender lo que consideraban sus intereses legítimos. La violencia era aceptable para muchas sectas budistas en tanto que supuestamente obedeciera a un buen propósito. El propio Ryogen decidió que Enryakuji necesitaba mantener una fuerza permanente, aunque probablemente no estuviera integrada por los propios monjes sino por mercenarios.
Durante tiempos turbulentos, los ejércitos monásticos fueron utilizados para solventar algunas de las frecuentes disputas sobre tierras y privilegios. La disputa podía ser con otros templos o bien con señores feudales, aunque podían llegar a involucrar al propio gobierno. La intromisión de los templos en la política de la nación, los llevo a estar implicados en alguno de los conflictos, sobretodo en las Guerras Genpei (1180-1185), sufriendo como represalia la quema de los templos de Nara por parte de los guerreros Taira.
Aunque la instauración del shogunato frenó la actividad militar de los grandes templos budistas, llegándose a dictar un edicto en el 1235 que prohibía al clero portar armas, los templos no renunciaron del todo a seguir manteniendo sus fuerzas. A partir del siglo XIV, con nuevas turbulencias afectando al shogunato, el uso de armas se empezó a extender por todos los niveles sociales, y los templos no quedaron al margen.


Aunque al hablar de fuerzas monásticas se hable comúnmente de sohei, monje guerrero o monje (so) que lleva armas (hei), este concepto puede resultar engañoso. Las filas de los ejércitos monásticos se nutrían de dos grandes grupos: por un lado de guerreros seglares, reclutados principalmente en las tierras propiedad de los templos, y por otro de los jinnin (sirvientes de los templos) y los doshu (monjes trabajadores). A la hora de reclutar los doshu, parece que muchos templos tuvieron en cuenta que fueran aptos para entrenarlos marcialmente.
En caso de conflicto, los monjes eruditos -los que verdaderamente estudiaban las escrituras y se encargaban de los rituales-, se podían limitar o recitar invocaciones o lanzar maldiciones (estas últimas consideradas actos violentos de por sí); aunque algunos de ellos ejercerían de monjes-comandantes, no siendo ajenos a la guerra al haber en las filas monásticas miembros procedentes de familias samurái.
Así pues, aunque por comodidad se emplee el término sohei, sería mas apropiado hablar de guerreros (al servicio) de los templos, jihei, que de monjes guerreros. De hecho el término sohei no se utilizó en esa época, ya que es una denominación que aparece por primera vez por escrito en 1715.

Por otro lado, el fenómeno del monje guerrero no se limitaba a los ejércitos monásticos, y podía haber monjes budistas prestando servicios como guerreros de manera particular a un señor. Asimismo había samuráis que tomaban los hábitos budistas pero no por ello dejaban de seguir sirviendo militarmente a su clan, y en algunos casos incluso dirigiéndolo, y no tiene mucho sentido considerarlos monjes guerreros.




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Giorgio Albertini; sohei del siglo XII. Arquetípica imagen del monje guerrero, equipado con la omnipresente naginata (además de una espada) y una armadura sencilla; aunque en la realidad podían usar una gran variedad de armas. La capucha-embozo tan identificativa era en un principio (en el siglo X) vista como propia de monjes problemáticos que intentaban ocultar su identidad, llegando a prohibirse su uso en varios recintos monásticos. Los zuecos, también se suelen considerar un elemento clásico del monje guerrero, sin quitar que las sandalias serían el calzado mas común.


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Fragmento de uno de los rollos del Kasuga Gongen Genki E. Pintado en el siglo XIV, se pueden ver a los guerreros del templo Kofukiji (incluido un monje guerrero a caballo) combatiendo contra guerreros gubernamentales. La escena se ambienta en 1113, cuando los sohei del Kofukiji de Nara marcharon hacia Kyoto con ánimo de quemar el Enryakuji en represalia por haber quemado estos uno de sus templos.


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Sohei escoltan un mikoshi durante una de sus protestas en Kyoto. Aunque el mikoshi (altar portátil) estaba mas asociado al sintoismo que al budismo, los monjes del Monte Hiei los utilizaban en sus protestas contra el gobierno. Cualquier asalto al mikoshi era una ofensa religiosa, e incluso los monjes llegaban a dejarlos en las calles como chantaje hasta obtener lo que querían. Este tipo de chantaje funcionó varias veces en la época Heian y cayó en desuso con el shogunato. En 1368, los monjes volvieron a recurrir a esta práctica por primera vez en varios siglos, llegando a enfrentarse con los guerreros del shogun.


Imagen
Utagawa Kuniyoshi. El daimyo Uesugi Kenshin, representado como samurái-monje. Kenshin es el nombre que adoptó tras su conversión en monje; una expresión de devoción que no implicaba abandonar sus deberes como señor y unirse a un templo como un monje mas.


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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Lutzow »

Lo único que me suena de estas historias es a través de las descripciones de algunas láminas de Peter Dennis y Johnny Shumate, pero seguro que leyendo este hilo me voy enterando de algo...

Saludos.

P.S. Habrá batallitas, ¿no? :)
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
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Flavius Stilicho
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Flavius Stilicho »

:lol: Espero que el tema acabe siendo de tú interés. Como de costumbre iré poco a poco actualizando.
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APV
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por APV »

Había leído sobre el asunto.

Enryakuji era siempre una espina sobre el gobierno imperial en Kyoto porque implicaba una fuerza militar próxima que podía bajar a imponer sus demandas o chantajear a la corte.
El conflicto con esos templos había sido importante durante la Guerra Genpei, y ya nos narrarás la política adoptada por Oda Nobunaga para eliminar esa amenaza en 1571.

Por cierto en la película El héroe sacrílego se ve una visión de la actitud de esos templos.
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Schweijk »

Otra buena lectura para pasar el confinamiento. :dpm:
"No sé lo que hay que hacer, esto no es una guerra".

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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por APV »

Mirad precisamente encontré una de las secuencias (a partir de 5:30) con el ejército de monjes preparado para marchar: https://www.youtube.com/watch?v=9fnGLEH-QKQ
Conoce al enemigo y conócete a ti mismo y; en cien batallas, no estarás jamás en peligro Sun Tzu.

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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Antigono Monoftalmos »

Leí en su día un breve artículo en Desperta Ferro sobre el tema...es un tema interesante...y que desmitifica la visión que tenemos de los budistas como venerables monjes pacíficos, que se pasan el día sentados en la postura del loto meditando y haciendo viajes astrales :)
El momento ideal para ser un héroe, es aquél en que se ha acabado la batalla y los otros tipos han muerto, que Dios los tenga en su gloria, y tú te llevas todo el mérito.
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Edhawk »

Un apunte interesante sobre los Sohei que seguramente conozca el amigo Flavius es que contra todo lo creído solo un 20-30% de los Sohei tenían como deber luchar , otros eran simplemente monjes. Mi fuente es el cuarto libro de Terje Solum sobre el clan Takeda para más información.

También esa imagen de Kenshin a mi punto de vista esta sobre explotada, en concreto porque se retiro a ser monje al final de su vida y es masiva-mente representado así, no creo que en su duelo con Shingen fuese así como la representación en Nagoya.

PD: Seguiré el hilo de cerca sabes que me encanta el Japón
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por hoff »

Antigono Monoftalmos escribió:
10 Abr 2020 19:10
Leí en su día un breve artículo en Desperta Ferro sobre el tema...es un tema interesante...y que desmitifica la visión que tenemos de los budistas como venerables monjes pacíficos, que se pasan el día sentados en la postura del loto meditando y haciendo viajes astrales :)
Sí, esa es la imágen que tienen ahora, pero no hace tanto tiempo recuerdo haber visto una pelea bastante gorda entre monjes budistas coreanos por una instalación en un edificio, resistiendose los ganadores incluso a la policía que fué a expulsarlos por orden judicial.

La intromisión del monacato budista en la política japonesa venía de antiguo, y está detrás del cambio de capital, de Nara (que apenas llevaba setenta años construida) a Heian (hoy Kyoto) donde no se permitió a las viejas órdenes de Nara que se estableciesen. De hecho, se favoreció a otra secta, fundada por Saicho (la secta Tendai), que construiría el Enryakuji en las faldas del monte Hiei, al norte de Kyoto, de acuerdo con las reglas del fengshui que indican que el mal siempre viene del noreste, así que el monasterio, junto a un santuario shintoísta previamente existente estaba colocado "divinamente" para proteger la capital imperial. Es esta localización la que daría a los monjes guerreros otro de sus nombres, yamabushis, guerreros de la montaña.
Su historia es una historia de violencia, sobre todo a la hora de sentirse "ofendidos" si se elegía un abad que no era de la rama "correcta" de la secta Tendai (especialmente si venía de Miidera, que quemaron cuatro veces en un siglo), o si alguien miraba alguno de los bienes con que la aristocrácia de Heian los bañaba; lo que no quitaba para que ambos, Enryakuji y Miidera llegaran a aliarse cuando percibían que alguien (fueran las sectas de Nara o del gobierno) les hacía sentirse agraviados. Toda esa turbulencia es la que hizo que el emperador Shirakawa dijera "hay tres cosas fuera de mi control: los rápidos del rio Kamo, el dado en el tablero y los monjes de la montaña", cita conocidísima en la historia japonesa.
El miedo es natural en el prudente
Y el saberlo vencer es ser valiente


Alonso de Ercilla (1539-1594)

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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Flavius Stilicho »

APV escribió:
10 Abr 2020 17:51
Mirad precisamente encontré una de las secuencias (a partir de 5:30) con el ejército de monjes preparado para marchar: https://www.youtube.com/watch?v=9fnGLEH-QKQ
:dpm: Típica imagen de los sohei, bastante caricaturesca. En la realidad dudo que 3 samuráis y un par de flechas a los mikoshi hubiera puesto en fuga a un grupo nutrido de sohei.
Edhawk escribió:
10 Abr 2020 21:57
Un apunte interesante sobre los Sohei que seguramente conozca el amigo Flavius es que contra todo lo creído solo un 20-30% de los Sohei tenían como deber luchar , otros eran simplemente monjes. Mi fuente es el cuarto libro de Terje Solum sobre el clan Takeda para más información.

Tengo el libro pero no veo la cita que comentas, de hecho en el índice analítico no encuentro el término sohei.
En cualquier caso ya he advertido que el término sohei, en tanto monje guerrero, lleva a la confusión, y de hecho algún autor japonés parece que se niega a usarlo. Cuando hablemos de sohei o de ejércitos monásticos hay que entender mas bien guerreros al servicio de los templos, no al conjunto de los monjes tomando las armas. Ni todos los monjes eran guerreros ni todos los guerreros de los templos eran monjes.
De los monjes-clerigos que se dedicaban al culto, probablemente no muchos irían a la guerra. La parte de monjes guerreros les tocaría a los monjes-trabajadores, que sólo eran monjes en un sentido amplio. Estos se ocupaban de las labores administrativas y de mantenimiento del templo, y no todos ellos serían aptos para la guerra. Por lo demas, los templos tenían tierras y sus propios vasallos donde reclutar, o incluso podían reclutar entre los afines a la secta.
Edhawk escribió:
10 Abr 2020 21:57
También esa imagen de Kenshin a mi punto de vista esta sobre explotada, en concreto porque se retiro a ser monje al final de su vida y es masiva-mente representado así, no creo que en su duelo con Shingen fuese así como la representación en Nagoya.
Shingen se hizo monje como tarde en 1559 y Kenshin probablemente en la segunda mitad de la siguiente década, ambos antes de cumplir los 40 años. Hacerse monje no implicaba retirarse, aunque muchos samuráis se hicieran monjes hacia el final de su vida cuando pensaban en el retiro. En algunas ocasiones era una mera expresión de devoción hacia Bishamonten, el dios budista de la guerra.



P.D. Gracias a todos por los comentarios.
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Flavius Stilicho »

2. Ikko-ikki
Cuando el Honganji (“templo del voto original”) fue atacado por el Enryakuji, este primero no contaba con una tradicional fuerza de sohei para defenderse. Rennyo tuvo que refugiarse en las comunidades de monto (devotos), de la persecución de los guerreros del Monte Hiei, consiguiendo una de dichas comunidades rechazar uno de los ataques de los sohei. En los tiempos difíciles, que estaban por venir, tras el estallido de la Guerra Onin (1467-1477), los devotos de la secta Honganji del Jodo Shinshu (Secta de la Autentica Tierra Pura) se organizarían en lo que se conocería como ikko-ikki.

Los ikki (asociaciones/ligas) fueron un fenómeno común ante el caos en que cayó Japón en estos tiempos, creándose por la necesidad de agruparse para una defensa común. Estas alianzas podían incluir a elementos sociales diversos como samuráis y campesinos, unidos en una asociación para protegerse de intentos de dominación de los daimyo (grandes señores) o de otras amenazas para su independencia o seguridad; aunque algunas se limitaban a exigir un “gobierno virtuoso” y aspectos como la bajada de impuestos. Algunos ikki tenían un aglutinante religioso detrás, como podía ser el Hokke-ikki, liga asociada a la escuela budista Nichiren.
Por encima de todos los ikki, acabaría destacando el ikko-ikki, ligado al Honganji, que se convertiría en la fuerza no samurái mas poderosa del siglo XVI. El apelativo de ikko, viene a indicar un concepto de “pensamiento único” o “única dirección” que caracterizaba a los devotos de la secta, convencidos de que la desinteresada devoción a un único buda, el buda Amida, bastaba y además era la única vía para la reencarnación. Cualquier devoto podía salvarse, sin ser un obstáculo la profesión (mas o menos vil), el nivel de instrucción (no era necesario aprender técnicas de meditación) o la riqueza (no había que pagar por los rituales apropiados).

Los ejércitos ikki del Honganji, pues no eran ejércitos tradicionales de sohei sino ejércitos de devotos. Sin embargo, el control que podía ejercer la jerarquía del Honganji sobre los ikko-ikki podía variar, y no siempre estos actuaban en defensa de la secta y sus templos, pudiendo alzarse en función de intereses meramente locales y poniendo en apuros políticos al propio Honganji, al que las autoridades consideraban responsable de los actos de sus devotos.
La devoción era una poderosa fuerte de inspiración para los guerreros de la secta. Era habitual luchar portando lemas religiosos y el constante recitar del nembutsu: Namu Amida Butsu (confío en el Amida Buda para renacer en la Tierra Pura); un mantra que podía llegar a ser repetido hasta 60.000 veces por los devotos.
La devoción podía llegar a convertirse fácilmente en fanatismo. Muchos monto estaban convencidos de que no luchar por lo secta o ser expulsados de ella era equivalente a ser condenados a no poder salvarse. Uno de los lemas de los ejércitos del Honganji, cuando la secta se vio amenazada por Oda Nobunaga era: “Avanza y renace en el paraíso (la Tierra Pura); retrocede y cae en el infierno”. Aunque el Honganji nunca lo dijera como tal, era una creencia extendida entre muchos devotos ordinarios la de que el líder de la secta tenía capacidad para intermediar y por tanto decidir quien se salvaba y quien no.

Los ikko-ikki consiguieron movilizar a una gran cantidad de creyentes; muchos de ellos eran campesinos, pero también había samuráis, sobre todo ji-samuráis, guerreros que eran a la vez granjeros ya que sus parcelas de tierras eran relativamente pequeñas. Al gran número de monto dispuestos a luchar, se unía una fuerte moral debido a sus convicciones religiosas.
El poderío que este movimiento de base popular llegó a alcanzar no dejó de llamar la atención para bien o para mal de la aristocracia guerrera. Algunos lo cortejaron como aliados y otros los vieron como una clara amenaza. El Honganji llegaría a controlar toda una provincia (Kaga), aunque nunca adoptara realmente una política de conquista militar como la de los grandes clanes en conflicto.
Sin embargo, el propio proselitismo religioso de la secta se veía como una manera de expansión. Según una crónica, sacerdotes aparecían por todos lados, brotando templos por doquier. Dichos templos declaraban sus asentamientos como jinai (recinto del templo) y por tanto desde su punto de vista, dichas tierras pasaban a estar exentas de pagar impuestos, tanto en forma de dinero como de trabajo. Lógicamente, los daimyo afectados no veían con buenos ojos, la aparición de villas en sus territorios que se autodeclaraban autónomos, sin haberlo ellos autorizado.




Imagen
Fragmento de la vida ilustrada de Rennyo Shonin, donde se le ve escapando de los sohei del Monte Hiei.


Imagen
Anders K. Rue. Grupo de akuto (bandidos). El reverso de los ikki eran los akuto, grupos de bandidos que igualmente podían componerse de muy distintos elementos sociales. Entre los diversos tipos ilustrados podemos ver un monje guerrero que mas que sohei habría que calificarlo de akuso (monje malo). En el caso de los ikki se firmaban documentos (a veces en papeles con la imagen de Buda) redactados de tal manera que no hubiera preeminencia entre los diferentes firmantes en base a su origen social.


Imagen
Diversos emblemas de los ikko-ikki, durante la campaña del sitio de Ishiyama por parte de Oda Nobunaga. Arriba una bandera usada por el templo Zempukiji: una sotoba (estupa funeraria) dorada sobre fondo rojo. En medio, el mon de las dos grullas usado por un contingente del templo Senkoji de Kaga. Finalmente, una bandera con el lema de “avanza y renace en el paraíso...”


Imagen
Justo Jimeno. Combatientes ikko-ikki. Por un lado tenemos a un guerrero con capucha de monje armado con arco y por otro a un campesino equipado como un teppo-ashigaru (arcabucero).
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Flavius Stilicho »

Antes de continuar, un par de mapas de Japón como referencia:

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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Flavius Stilicho »

3. Kaga, “la provincia de los campesinos”.
A la vez que huía de los sohei del Monte Hiei, Rennyo siguió predicando por las provincias y ganando adeptos, hasta que en 1471 decidió instalarse en la región de Hokuriku, concretamente en Yoshizaki, un asentamiento en la provincia de Echizen en la frontera con la provincia de Kaga. La devoción al Honganji se extendió por ambas provincias y las cercanas de Etchu y Noto.
Por esas fechas de 1471, el clan Asakura traicionó al clan Shiba, shugo (gobernador) de Echizen, cambiando de bando en el conflicto de la Guerra Onin, al pasarse al “Ejército Oriental” (facción de Hosokawa Katsumoto), consiguiendo controlar 3 años más tarde todo Echizen.

En la vecina Kaga, el puesto de shugo (gobernador) de la provincia recaía en el clan Togashi desde 1336. Togashi Kochiyo, era la cabeza oficial del clan así como partidario del “Ejército Occidental” (facción de Yamana Sozen) en la Guerra Onin. Sin embargo, el sur de la provincia (lindante con Echizen) reconocía al exiliado Togashi Masachika, hermano mayor de Kochiyo, como legítimo shugo. Masachika se había unido en Kyoto al “Ejército Oriental”, provocando que Kochiyo invadiera el sur de Kaga para acabar con los vasallos de su hermano.
El cambio de bando de los Asakura, brindaba una oportunidad a Masachika de intentar regresar a Kaga. Aparte de la ayuda que los Asakura le pudieran brindar, Masachika necesitaba mas aliados y en 1473 acabó poniendo su punto de mira a los ikko-ikki de Echizen y Kaga, a los que prometió grandes recompensas -sacarlos de la pobreza- si le apoyaban contra su hermano.
Por su parte, Kochiyo no permaneció impasible, y empezó a lanzar incursiones al otro lado de la frontera. El propio Yoshizaki, independientemente de que un pacífico Rennyo no quisiera involucrar al Honganji como tal en la disputa, se vio amenazado al encontrarse en dicha frontera, y se tuvieron que levantar defensas. Entre las fuerzas de Kochiyo se encontraban devotos de la secta Takada, una secta rival también afiliada al Jodo Shinshu, lo que parece haber animado aun mas a los devotos del Honganji a ponerse de parte de Masachika.
En el décimo mes de 1474, las fuerzas de Togashi Masachika sufrieron una seria derrota frente a los de su hermano en Yamanouchi. Masachika se vio obligado a retirarse, pero pocos días mas tarde consiguió una aplastante victoria cerca del santuario Hakusan gracias a la ayuda de los ikko-ikki, de los que se cuenta que murieron cerca de 2.000 en los combates. Tras esta victoria, Masachika se pudo hacer con el control de la provincia.


Togashi Masachika no cumplió con la amplitud de todas las promesas hechas a los ikko-ikki, y estos se rebelaron en el tercer mes de 1474. El primer intento de rebelión fue un fracaso, siendo suprimido con facilidad, y los implicados huyeron a la provincia de Etchu. Rennyo seguía firmemente opuesto a esta clase de actos violentos, pero uno de sus consejeros, Shimotsuma Rentsu, lanzó una falsa proclama en nombre de Rennyo, alentando a todos los devotos de la secta en Kaga a alzarse y unirse a los ikki contra Masachika. Esta segunda rebelión (en el sexto mes de 1474), fue igualmente un sonoro fracaso. A pesar de estas rebeliones, Masachika no proscribió el Honganji, probablemente por la actitud pacífica de Rennyo y también porque ninguna de estas rebeliones parece haber representado un grave peligro.
En 1475, el monshu Rennyo regresó a Kyoto con intención de restablecer allí el Honganji. Sus llamamientos a sus discípulos a respetar la ley y el orden, eran vistos con buenos ojos por el gobierno como para no poner trabas, y su crecido número de seguidores hacía que los monjes del monte Hiei reconsideraran volver a recurrir a la violencia.


Durante los siguientes años a su vuelta a Kaga, Togashi Masachika, se esforzó por imponer orden en su provincia. El fin de la Guerra Onin en 1477 no había supuesto una vuelta a la estabilidad, y Masachika como muchos otros daimyo veía su posición amenazada.
Masachika siguió estando pendiente de una posible rebelión de los devotos del Honganji. De los rebeldes ikko-ikki de 1474, muchos se habían exiliado a Etchu, donde ya estaba presenta la secta. Parece que ahí cobraron fuerza, y en 1481 Masachika animó a su vecino Ishiguro Ukon Mitsuyoshi a atacar el templo Zuisenji.
Mitsuyoshi reunió una fuerza, que incluía sohei de un templo Tendai local, el Sokaiji. Mientras las fuerzas de Mitsuyohi atacaban Zuisenji, Sokaiji fue reducido a cenizas y el castillo de Mitsuyoshi en Fukumitsu atacado y destruido. Los responsables de la destrucción del templo y el castillo, y la posterior caída de Mitsuyoshi, parecen haber sido los propios ikko-ikki; concretamente se habla de un contingente proveniente de Kaga, que venía en ayuda de sus correligionarios. En cualquier caso, Etchu parece haberse vista envuelta en un estado caótico en 1481, y es posible que el Honganji solo fuera uno de los actores en dicho caos.


En 1487, en una apuesta para consolidar su posición, Togashi Masachika decidió acudir a la llamada del shogun, Ashikaga Yoshihisa, para someter a Rokkaku Takayori, shugo de la provincia de Omi. Masachika fue el único señor feudal que se unió a la campaña del shogun sin ser de las cercanías. Incluso aquellos que buscaban el favor de Yoshihisa, no estaban dispuestos a correr el riesgo de alejarse mucho de sus dominios. Una campaña lejana implicaba privar a la provincia de parte de sus defensas y además era algo costoso; de hecho Masachika tuvo que subir impuestos para costearla.
La disminución de guerreros y la subida de impuestos, era un buen cóctel para invitar a la rebelión. Esta empezó a finales de 1487 (en el 12º mes), aunque inicialmente parece haber sido mas bien una negativa a pagar impuestos.
A su rápido retorno a la provincia, Masachika consiguió algunos éxitos contra los ikki, pero la situación estaba lo suficientemente descontrolada como para que varios vasallos del clan Togashi se unieran a la rebelión. Arrinconado en su castillo de Takao, asediado por enormes fuerzas, Masachika acabaría suicidándose al ver su castillo en llamas (1488).

Tras la muerte de Masachika, quedaba por ver el destino de la provincia. Los rebeldes Togashi habían erigido a Togashi Yasutaka, tío de Masachika y ex-shugo, como nuevo líder del clan. El Honganji de Kaga no estaba inicialmente muy dispuesto a asumir los aspectos formales y administrativos del gobierno de una provincia. Los ikki de Kaga aceptaron formalmente el gobierno de Yasutaka; aunque era obvio que ya no podían ser ignorados a la hora de ejercer el poder.
Por su parte, Rennyo en Kyoto, se vio obligado por el shogun a emitir reprimendas formales contra los ikki de Kaga, aunque se resistió a la petición de excomulgarlos. Desde el bakufu (gobierno) siguieron considerando a los Togashi como gobernadores de la provincia, aunque algún cortesano no dejó ya entonces de comentar que parecía como si Kaga fuera “una provincia gobernada por campesinos” (hyakusho no motaru kuni).




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Reconstrucción del Yoshizaki Gobo (rectorado), refugio de Rennyo.


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Richard Hook. Togashi Masachika, con tropas ikko-ikki al fondo, que portan una proclama budista en una bandera improvisada a partir de una cortina/esterilla de caña.


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Ilustración de las fuerzas ikko-ikki en movimiento.


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Combate entre ikko-ikki y samuráis.
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Flavius Stilicho
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

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4. Kaga, la provincia del Honganji.
En 1504, Togashi Taneyasu, sucedió a Yasutaka como shugo de Kaga. Durante el gobierno de Taneyasu la influencia de los ikki en los asuntos de la provincia fue en aumento. No sólo eso sino que los ikki se vuelven mas activos militarmente.
El monshu Rennyo había muerto en 1499; previamente había abdicado en su hijo Jitsunyo (5º hijo) que dirigía la secta desde el rectorado de Yamashina (Kyoto). Por su parte en Kaga, el Honganji se articulaba en torno a 3 templos principales, cada uno de ellos con otro hijo de Rennyo (que tuvo 13 hijos y 14 hijas) al frente. Los 3 templos eran: Shokoji, Kokyoji y Honsenji. En 1521, el bakufu (gobierno) asume finalmente que la provincia está en manos de los ikko-ikki y empieza a enviar los documentos legales que conciernen a Kaga al propio Honganji.


En 1506 el ikki de Kaga responde a la llamada de Jitsunyo de apoyar al kanrei (vice-shogun) Hosokawa Masamoto, protector de la secta. Entre los enemigos de Masamoto estaban el clan Asakura (en Echizen), al sur de Kaga, y el clan Hatakeyama (en Noto) al norte de la provincia. En el conflicto iban a intervenir no solo los ikko-ikki de Kaga, sino los numerosos devotos de la secta en toda la región del Hokuriku
En Etchu, aunque los Hatakeyama aspiraban a hacerse con el territorio controlado en dicha provincia por los ikko-ikki, el conflicto principal vino desde otra dirección. Desde el este, procedente la vecina provincia de Echigo, una fuerza liderada por Nagao Yoshikage, invadió la provincia, presumiblemente en apoyo de los Hatakeyama. Los ikko-ikki, aliados con el clan Jinbo, le asestaron una contundente derrota en el 9º mes de 1506 en la batalla de Hannyano, muriendo Yoshikage.
En cambio, en Echizen, los devotos del Honganji sufrieron un serio revés. Al frente de las tropas Asakura, Asakura Norikage derrotó a los ikko-ikki en varios encuentros como la batalla de Kuzuryugawa. Los Asakura persiguieron a la secta en el territorio que controlaban, procediendo a quemar los templos, entre ellos el propio Yoshizaki Gobo donde en su día se había refugiado Rennyo.

La ayuda de los ikko-ikki a Masamoto no se debía limitar a los ikki de Kaga, sino que Jitsunyo también ordenó a los ikki de las provincias de Setssu y Kawachi, apoyar el ataque de Hosokawa Masamoto a Hatakeyama Yoshihide en la provincia de Kawachi. Sin embargo, esta orden generó las primeras tensiones dentro del clan familiar de hijos de Rennyo que regía el Honganji. La última de las esposas de Rennyo, Renno, procedía del clan Hatakeyama y varios de sus hijos eran sacerdotes principales de esas provincias y mantenían buenas relaciones con el clan, por lo que se opusieron a Jitsunyo y maniobraron para destituirle. Jitsunyo se impuso y acabo exiliando tanto a Renno como a varios de sus hermanastros. Aun así el incidente provocó que a Kawachi se tuvieran que enviar 1.000 ikki de Kaga en sustitución de los que no se pudieron aportar de la zona.

La muerte de Hosokawa Masamoto en 1507, supuso la perdida del protector del Honganji, ya que el clan Hosokawa pasó a estar liderado por un nuevo líder, Takakuni, que no veía con buenos ojos a la secta. La implicación del Honganji en la política en torno a los asuntos del shogunato, no había pues sido muy fructífera, generando animadversiones; aun así habían demostrado ser una fuerza a tener en cuenta de cara a una siempre volátil situación.


En 1525 el monshu Jitsunyo muere y le sucede Shonyo, uno de sus nietos de tan solo 10 años de edad. Como su tutor actúa Renjun (6º hijo de Rennyo) que se va a aplicar en que la sede central del Honganji logre un mayor control sobre las diversas ramas, lo que acabará creando nuevos conflictos entre los descendientes de Rennyo. Paralelamente, Renjun siguió trabajando en consolidar la posición política del Honganji.
En 1527 una disputa en el seno del clan Hosokawa, llevó a Renjun a apoyar a Hosokawa Harumoto frente al anti-Honganji Hosokawa Takakuni. Como parte de este apoyo, una fuerza de ikki procedente del templo Choshoji (provincia de Echizen) procedió a tomar una villa leal a Takakuni e instalar allí como dirigentes a personas de confianza del templo; todo ello sin consultar a los “Tres templos de Kaga” que entendían que tenían que decidir todo lo referente a la secta en la región de Hokuriku. La tensión entre los tres templos y el Choshoji fue en aumento hasta que en 1531, los primeros ordenaron someter al que consideraban como un templo díscolo.
El Choshoji no estaba solo en su disputa con la jerarquía de los “Tres templos”, otros templos menores de la región le apoyaban, por lo que se rebeló y pidió ayuda a Renjun. Este último ordenó a su vez, que se sometiera a los tres templos y a sus adeptos, dando legitimidad a la posición de los “rebeldes”. Así estalló lo que se llamo daisho ikki: la guerra entre el ikki grande (dai), partidario de Renjun y el cuartel general de Yamashina, y el ikki pequeño (sho) partidario de los “Tres templos de Kaga”.

El Honganji de Yamashina concentró un importante ejército con monto de las regiones de Kinai (las provincias cercanas a Kyoto) y de Tokai (especialmente de la provincia de Mikawa). A las órdenes de Jitsuen (nieto de Rennyo) y Shimotsuma Raisei, el ejército atravesó las montañas de Hida, con la ayuda de un clan local, e invadió Kaga en 1531.
El dai-ikki logró rápidamente someter a los templos de Shokoji y Honsenji. Sin embargo, en ayuda del sho-ikki vinieron sus antiguos enemigos, el clan Asakura y el clan Hatakeyama. En la batalla del rio Tedori, el sho-ikki se impuso con la ayuda de los Asakura; sólo para ser poco después aniquilados en la batalla de Tsubata que condujo al sometimiento del tercer y último templo: el Kokyoji. Los líderes de los Tres templos fueron purgados (confinados o ejecutados) o excomulgados (en el caso de los que consiguieron huir).


Tras la victoria del cuartel general del Honganji, este asumió el control y reorganización de la provincia de Kaga. Los Togashi habían apoyado a los Tres templos, y se procedió no solo a abolir el cargo de shugo de Kaga, sino que se confiscó tierras a los samuráis que habían apoyado al bando perdedor, redistribuyéndolas como tierras del templo. El Honganji tenía ahora un poder económico considerable en la provincia, y acabó creando sus propias estructuras administrativas. Dichas estructuras cristalizaron años mas tarde en la creación de un nuevo gobierno provincial con sede en Oyama Gobo.
La reorganización implicó la creación de una estructura militar en Kaga, que rivalizaba con la de los daimyo. Prominentes guerreros (bushi) fueron nombrados hatamoto, para ponerlos al frente de grupos (kumi) que integraban a su vez agrupaciones de guerreros locales.
El poderío de los ikki de Kaga quedó demostrado una vez mas, en 1536 cuando Nagao Tamekage invadió la vecina provincia de Etchu. Una vez mas, el clan Nagao y los ikko-ikki se acabaron enfrentando, resultando Tamekage gravemente derrotado en la batalla de Sendanno. El propio Tamekage, conocido por ser el padre del renombrado Uesugi Kenshin, murió a consecuencia de la batalla.


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Hosokawa Masamoto (1466-1507). Masamoto era hijo de Hosokawa Katsumoto, uno de los protagonistas de la guerra Onin. Al igual que su padre también desempeñó el codiciado puesto de kanrei o mas bien Kyoto-kanrei, una suerte de vice-shogun o delegado del shogun en Kyoto.


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Jitsunyo (1458-1525). Se convirtió en cabeza del Honganji en 1489, cuando Rennyo (su padre) decidió retirarse.


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Ikko-ikki concentrados en las escalinatas de un templo.


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Escena de combate durante la quema de un templo.
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Flavius Stilicho »

5. Kyoto. El Ikko-ikki y el Hokke-ikki.
El conflicto por el control de Kaga (1531) fue solo uno de los sucesos que afectaron profundamente al Honganji en esos años. Como ya hemos visto, Renjun había implicado fuertemente al Honganji en el centro del conflicto generado en torno a los Hosokawa, pilar del shogunato en calidad de que solían acaparar el puesto de kanrei.
En 1531 Hosokawa Harumoto consiguió imponerse a Hosokawa Takakuni, que se vio obligado a suicidarse. Había triunfado la facción apoyada por Renjun, pero esto no fue el final de los problemas en la conflictiva región central de Kinai, en la que estaba ubicada Kyoto.

En 1532, la lucha estalla en la provincia de Kawachi. Hosokawa Harumoto se ve obligado a salir en defensa de uno de sus vasallos, Kizawa Nagamasa, que estaba siendo atacado por el clan Hatakeyama (una de cuyas ramas gobernaba Kawachi), el cual contaba como aliado con el poderoso clan Miyoshi, que había traicionado a Harumoto. Harumoto pidió ayuda al Honganji. Además de verse en la necesidad de apoyar a su aliado y protector político, Renjun parece haber también tenido en cuenta que uno de los rivales iba a ser Miyoshi Motonaga, devoto del Hokke-shu (escuela budista Nichiren), escuela con la que ya había desencuentros.
La llamada a las armas del Honganji provocó la formación de un importante ikko-ikki en la región de Kinai. Los diarios de la época hablan de fuerzas de 30.000, 100.000 y hasta 200.000 hombres; cifras algunas muy exagerada pero que reflejan la gran impresión creada en muchos cortesanos por la erupción de los ikko-ikki.
Lo cierto es que los ikko-ikki debían ser un nutrido número ya que en una campaña vertiginosa aplastaron no solo a los Hatakeyama de Kawachi sino que se lanzaron a por las fuerzas del clan Miyoshi en Kawachi y Settsu. Tras 6 días de terribles combates (6º mes de 1532), los Miyoshi resultaron derrotados con fuertes bajas, sólo en uno de los combate se habla de que perdieron 3.000 hombres.
Los enfervorecidos monto no se conformaron con atacar a los Miyoshi, sino que se desbocaron y pasaron a asolar asentamientos y templos rivales, mas allá de los objetivos iniciales, en lo que un general Hosokawa describió como “una explosión de intereses egoístas”. Entre las victimas de esta explosión de violencia estuvieron los templos de Nara como el Kofukuji (Tendai) y el Gran Santuario Kasuga. Entre los objetivos de los ikki estuvo la ciudad comercial de Sakai, Miyoshi Motonaga estaba refugiado allí en el templo Kenponji (Nichiren) y los ikki tomaron la ciudad, acabando con Motonaga (8º mes).

En la capital Kyoto creció la alarma ante la contundencia y violencia de los ikko-ikki. Un diarista escribió: “El reino bajo el cielo es un mundo en rebelión. Es el fin del mundo”. No está claro hasta que punto la jerarquía del Honganji desde Kyoto controlaba o no las acciones de los ikko-ikki. El caso es que Hosokawa Harumoto volvió la espalda al Honganji.
En Kyoto corrió el rumor de que una enorme fuerza de ikko-ikki se dirigía a la capital para atacar los templos de la escuela Nichiren. Mientras que el Jodo Shinshu atraía sobre todo a las clases rurales, el Nichiren solía tener gran predicamento entre las clases urbanas, por lo que era la escuela budista con mas adeptos en la propia capital.
Los Hokke-ikki, en número de casi 10.000 hombres, se aprestaron a realizar un ataque preventivo y se movilizaron (8º mes de 1532) quemando varios templos del Honganji y combatiendo a los ikko-ikki, en los accesos hacia la capital, incluyendo un combate con un ejército que se aproximaba desde la provincia de Settsu. Tras varios días de combates en diversas zonas, pusieron sus miras en el propio templo principal del Honganji en Yamashina, a las afueras de Kyoto. Apoyados por guerreros de los clanes Hosokawa y Rokkaku, así como sohei del Enryakuji atacaron y arrasaron el cuartel general del Honganji.
El joven monshu Shonyo, que se encontraba en Yamashina pudo ser a duras penas salvado y fue conducido a salvo al refugio de Ishiyama Gobo en Settsu. Por su parte Renjun, también pudo escapar por los pelos del ataque al templo Khensoji en el que se encontraba, refugiándose en Nagashima (provincia de Ise).

Los coaligados anti-Honganji no se conformaron con la quema de Yamashina y continuaron los ataques a los templos de la secta en las provincias de la región de Kinai, así como la reconquista de la ciudad de Sakai. Sin embargo, Ishiyama (actual Osaka) que había sido fundado por Rennyo como lugar de su retiro, estaba en una posición fácilmente defendible y se pudo reunir además una considerable fuerza de devotos para defenderlo. Ishiyama fue rodeado en 1533 pero tras varias semanas los atacantes desistieron, tras firmar Hosokawa Harumoto una tregua.
Aun así el asalto contra la secta continuó hasta que a partir de 1536, poco a poco, el Honganji consiguió mejorar su imagen. Por un lado contribuyeron a los gastos de la ceremonia de entronización del emperador Go-Nara, emperador que llevaba 10 años solicitando donativos para poder llevarla a cabo de manera adecuada. Pocos años después, en 1538, las relaciones con las autoridades ya eran los suficientemente buenas como para que Ishiyama recibiera formalmente el estatus de jinai (ciudad templo).


La razón de la tregua de 1533 entre Hosokawa Harumoto y el Honganji, es que a este último no paraban de salirle enemigos. A finales de 1533 solicitó a sus nuevos aliados del Hokke-ikki que defendieran Kyoto contra otro rival, en este caso Hosokawa Harukuni, que con un ejército avanzaba desde la vecina provincia de Tamba. Para 1534, el territorio en torno a Kyoto estaba firmemente bajo el control de los Hokke-ikki, lo que permitió el regreso a la capital tanto del kanrei Harumoto como del propio shogun, tras 7 años de exilio de ambos.
La acumulación de poder por parte del Hokke en Kyoto, pronto generó tensiones entre la antigua élite y los ciudadanos que a través de la secta se hicieron con el control de buena parte de las finanzas de la ciudad (como los peajes de acceso). Entre los resentidos contra el poder de la escuela Nichiren estaban los templos del Monte Hiei; de hecho la tensión venía de mucho antes, y ya en 1466 los templos principales del Nichiren en Kyoto habían firmado un acuerdo defensivo con vistas a apoyarse en caso de un ataque del Enryakuji.
Las tensiones se desencadenaron en 1536 cuando los sohei del Enryakuji, apoyados por fuerzas de otros templos y aliados con los samuráis Hosokawa y Rokkaku se lanzaron al ataque. Las fuerzas del Enryakuji sumaban varias decenas de miles según algún cronista y arrasaron 21 templos del Hokke y quemando buena parte de Kyoto.
El ataque contra los devotos de la secta fue tremendamente virulento, se cuenta que murieron 58.000 adeptos de la secta. Las autoridades prohibieron la presencia de la secta en la capital. Los clérigos de la secta supervivientes se tuvieron que exiliar, y se llegó a decretar que si una casa exhibía elementos asociados al culto del Nichiren, tanto la casa como las dos adyacentes y las tres de enfrente serían confiscadas. No sería hasta 1542 cuando se permitiera el retorno y la reconstrucción de los templos de la secta.



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Una vista de Heian-kyo (Kyoto) tras su fundación como capital. Para el siglo XVI, las fincas y colinas circundantes estaban densamente ocupadas. Aparte de los numerosos templos en el interior de la propia capital, estos abundaban sobre todo en las colinas. El templo del Honganji en Yamashina se encontraba fuera del recinto de Kyoto, al sureste de la ciudad.


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Wayne Reynolds. Combate en las calles de Kyoto entre guerreros del Hokke y sus aliados contra guerreros ikko-ikki. A la izquierda, tras una barricada, vemos a los guerreros devotos del Hokke portando banderas con el lema “Namu myoho renge kyo” (reverencio al sutra del Loto), y con una estatua de Nichiren (fundador de la escuela) al fondo. Combatiendo junto al Hokke, se representa al propio kanrei Hosokawa Harumoto (aunque es improbable que participara en persona) y también sohei del Monte Hiei.


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Ashigarus saqueando Kyoto durante la guerra Onin. Escenas similares se vivirían durante los conflictos en la capital de 1532 y 1536.


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Shonyo (1516-1554). Sucedió a su padre como cabeza del Honganji con sólo 10 años. Su guardián, Renjun (1464-1550), sería el artífice de la política de la secta durante buena parte de su mandato.
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Flavius Stilicho »

6. Mikawa. Las tribulaciones de Ieyasu.
En 1563, el futuro shogun Tokugawa Ieyasu, que por entonces era conocido como Matsudaira Ieyasu (en 1563 adoptó el nombre de Ieyasu y en 1567 el apellido Tokugawa), se esforzaba por culminar sus planes para asegurarse el control de su provincia natal de Mikawa. Habiéndose librado de la subordinación al clan Imagawa y firmado una alianza con la poderosa figura emergente de Oda Nobunaga, el joven Ieyasu parecía tenerlo todo encarrilado. Sin embargo en el otoño de 1563 estalló de improviso una rebelión con los ikko-ikki en el centro.

La presencia de templos del Honganji en Mikawa no era nueva, y era una de las provincias donde Rennyo había conseguido numerosos adeptos en su día. Había cuatro templos destacados en la provincia: Joguji, Honshoji, Shomanji y Honshuji; sobre todo eran notables los tres primeros. Los templos habían ganado en épocas pasadas muchos de los típicos privilegios económicos y políticos de las ciudades templo: fiscalidad reducida, cierto autogobierno, inviolabilidad (nadie podía entrar sin el permiso de los monjes). Al asumir Ieyasu el gobierno de la provincia, habría intentando ir restringiendo dichos privilegios y la autonomía de los templos.
Aunque el malestar entre los devotos se habría debido a la nueva política de Ieyasu, como chispa final de la rebelión se dan varias versiones. En una de las versiones, un vasallo de Ieyasu habría intentado confiscar por la fuerza arroz (medio habitual de pago de impuestos) del templo Joguji, teóricamente como contribución para levantar un nuevo castillo. En otra versión, varios guerreros habrían quemado una tienda regentada por un monje budista situada en las tierras del templo Honshoji y habrían sido perseguidos por los vecinos hasta el castillo de Okazaki; negándose además los monjes a castigar a los perseguidores alegando sus derechos jurisdiccionales sobre lo que ocurría en las tierras del templo.
Por un motivo u otro, los templos de Mikawa decidieron alzarse. Hay que decir que el ikki de Mikawa fue un movimiento local desligado de instrucciones de la jerarquía del Honganji.


El caso es que una vez estalló la rebelión, Ieyasu se encontró en una situación complicada, sobre todo al ver como varios de sus samuráis, tanto grandes como pequeños, se ponían del lado de los rebeldes; incluso una de las ramas del clan Matsudaira se unió a los rebeldes. En algunos casos esta posición de los samuráis se debió a su afinidad religiosa con la secta, pero en otros parece haber anidado un sentimiento de obtener mayor independencia. A Ieyasu no se le debió escapar que Mikawa corría el riesgo de acabar siguiendo los pasos de Kaga.
Parece ser que los 4 templos de Mikawa consiguieron reunir entorno a ellos una fuerza de 450 samuráis a caballo, probablemente mas de 1.000 a pie, así como un nutrido contingente de campesinos armados y monjes guerreros.
No todo era malo para Ieyasu. Contaba todavía con la lealtad de casi todo el clan Matsudaira y de muchos de sus vasallos. Incluso algunos de sus samuráis, enfrentados entre sus inclinaciones religiosas a favor del Honganji y su lealtad a su señor, antepusieron su deber feudal. Por otra parte Ieyasu también contaba con el apoyo de los monjes locales de la secta Takada del Jodo Shinshu, rivales del Honganji, y sobre todo del templo Daiduji del Jodo-Shu, templo ligado a la familia de Ieyasu, que envió 1.000 sohei en su ayuda. El propio Ieyasu solía hacerse acompañar de una bandera con el lema budista “Renuncia al mundo corrompido y aspira a la Tierra Pura”.

Al comenzar la rebelión, noveno mes de 1563, la situación era un tanto caótica. Ieyasu se fue concentrando primero en ir atacando a los principales señores rivales, tomando sus castillos, dejando para el final lidiar con los señores de menor importancia y con los propios templos del Honganji. La estrategia de Ieyasu acabaría triunfando con el tiempo. Uno de los primeros grandes éxitos de Ieyasu en la contienda fue la captura del castillo de Tojo, expulsando a Kira Yoshiaki, uno de los samuráis mas prominentes que luchaban para el ikki de Mikawa.
Por su parte la estrategia del ikko-ikki era tratar de capturar Okazaki, el castillo principal de Ieyasu. Este se encontraba muy cerca de los principales templos del Honganji, pero los caminos de acceso entre las montañas eran limitados y estaban controlados por vasallos leales a Ieyasu. El templo Myongenji de la secta Takada llegó incluso a construir una torre vigía desde la que se vigilaba cualquier movimiento de los templos rivales, especialmente del cercano Joguji.
El propio Ieyasu tuvo que salir varias veces de Okazaki a combatir personalmente con el ikko-ikki, arriesgando la vida. Una de las ocasiones fue la (2ª) batalla de Azukizaka, de la que salió vencedor; en la refriega se encontró frente a frente con un antiguo vasallo, Hachiya Hannojo, de maestría reconocida en el uso de la lanza; según los relatos, al reconocer a Ieyasu, Hannojo no pudo soportar la idea de verse en el brete de pelear con su antiguo señor y se retiró del campo de batalla. En otra ocasión, Ieyasu tuvo que marchar a socorrer Kawimada, sitiada por el ikko-ikki y punto estratégico defensivo que controlaba uno de los accesos a Okazaki, saliendo victorioso tras dos días de fieros combates.
Uno de los últimos combates tuvo lugar cerca del propio Okazaki. Tras mandar Ieyasu a un par de shinobis a quemar el templo Joguji, misión en la que solo tuvieron un éxito parcial, un ejército ikko-ikki se dirigió hacia el castillo de Ieyasu con ánimo de venganza. De nuevo, Ieyasu salió victorioso tras un duro combate, quedando plasmada su implicación en el combate en la forma de dos impactos de bala que mellaron su excelente armadura.

Los mencionados reveses socavaron el ánimo de los diversos integrantes que formaban el ikki de Mikawa y la rebelión terminó sobre el tercer mes de 1564. iniciándose un proceso de negociaciones. Ieyasu fue generoso con varios de sus vasallos perdonándolos y reintegrandolos, aunque otros optaron por huir como Kira Yoshiaki. Los campesinos y monjes también fueron perdonados en aras a pacificar rápidamente la provincia. Lo que no estaba dispuesto a Ieyasu era a tolerar el poder de los templos del Honganji. En primer lugar intentó convencer a los monjes de que cambiaran de secta pero al mostrarse estos firmes en el camino del Honganji, Ieyasu replicó que dado que les había prometido que los templos se conservarían en su “estado original”, estos tenían que ser completamente demolidos ya que dicho estado original era el de “campos” sin edificar y así volverían a ser.
Los monjes del Honganji tuvieron que exiliarse de Mikawa hasta que en 1582 se les permitió ir regresando, y finalmente en 1584 se les permitió reconstruir los templos pues la secta ya no representaba ninguna amenaza. Eso sería en el futuro, pero a corto plazo la impresión del Honganji de los sucesos de Mikawa, aunque no los hubiera alentado, era que en caso de nuevas luchas los monto debían ser aleccionados que al combatir combatían por la propia pervivencia de la escuela y que su deber religioso era “no retroceder”.




Imagen
Wayne Reynolds. Samurái de Mikawa luciendo en su casco una tablilla con un lema budista del Honganji.


Imagen
Tsukioka Yoshitoshi. Tokugawa Ieyasu en la batalla de Azukizaka. A su lado luchan monjes guerreros del Jodo-shu.


Imagen
Giusseppe Rava. Otra ilustración de Tokugawa Ieyasu en la batalla de Azukizaka.


Imagen
Maqueta del castillo de Okazaki en Mikawa.
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Lutzow »

Tienen su punto los castillos japoneses...
Flavius Stilicho escribió:
22 Abr 2020 19:19
forma de dos impactos de bala que mellaron su excelente armadura.
Ya podía ser buena, pero supongo que serían disparos lejanos, porque no creo que ninguna armadura de la época resistiese el impacto del proyectil de ¿un arcabuz?

Saludos.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Prinzregent »

Pues yo creo recordar que las armaduras en Europa se llegaban a probar si soportaban los impactos de un arcabuz. Si lo hacían, se vendía una armadura "a prueba de balas"
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Flavius Stilicho »

Efectivamente para esa época ya se había introducido el arcabuz europeo en Japón. En la ilustración de Rava podemos ver como a Ieyasu le apuntan con uno; de hecho según algunas versiones fue en la batalla de Azukizaka donde le dispararon. Fuera en un combate u otro, la preocupación de los cronistas estaba mas en reflejar el comportamiento de Ieyasu en el conjunto de los combates que en dar un relato exacto, lo que se cuenta es que al regresar a Okazaki y quitarse la armadura vio como caían dos balas que se habían incrustado sin llegar a perforar la coraza, sin que Ieyasu se diera cuenta.
No creo que los disparos fueran a tan corta distancia como refleja la ilustración pero en cualquier caso, al igual que se introdujeron arcabuces europeos también se introdujeron armaduras europeas. Estas últimas (nanban dō gusoku) eran muy raras, ya que los comerciantes europeos apenas llevaron a Japón; de hecho Toyotomi Hideyoshi parece que no tuvo ninguna hasta que no recibió algunas como regalo de Felipe II en la década de 1590; y parece que Tokugawa Ieyasu tampoco tuvo ninguna hasta muy tarde. Sin embargo los artesanos japoneses, al igual que consiguieron replicar los arcabuces, también consiguieron replicar las armaduras, adaptándolas a los gustos japoneses, creando lo que se denominó como "wasei nanban-dō gusoku". Estas armaduras eran de una calidad comparable a los europeas pero el proceso de construcción era complejo y costoso, por lo que tampoco abundaron.

A continuación podemos ver una armadura con una coraza nanban-dō con los pertinentes impactos de bala para probar la armadura, tal como relata Prinzregent. En este caso la armadura perteneció a Tokugawa Yorinobu, uno de los hijos de Ieyasu:
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Flavius Stilicho »

7. Oda Nobunaga. “Enemigo de Buda”.
En 1568, el daimyo Oda Nobunaga realizó su marcha triunfal hasta Kyoto, instalando como shogun a Ashikaga Yoshiaki en calidad de gobernante “títere”. Empezaba una nueva era en la historia de Japón, la que mas tarde sería conocida como Azuchi-Momoyama.
Entre las congratulaciones que recibió Nobunaga estaban las del Honganji, en ese momento liderado por Kennyo, que con solo 11 años de edad sucedió a su padre Shonyo en 1554. El Honganji confiaba en mantener su estatus y sus privilegios bajo el nuevo régimen, pero se encontró con que Nobunaga pedía contribuciones de los templos del Honganji e incluso impuso un impuesto de 5.000 kanmon a su ciudad templo de Ishiyama (Osaka), impuesto destinado oficialmente a reconstruir Kyoto. Kennyo aceptó pagar pero se negó a la pretensión de Nobunaga de salir del rectorado de Ishiyama y acudir en persona en Kyoto.

El enfrentamiento directo entre el Honganji y Nobunaga no llegaría hasta 1570. El 9º de mes de ese año, Nobunaga se encontraba en la provincia de Settsu, de campaña contra los Miyoshi, atacando los castillos de Toda y Fukushima, muy cerca de Ishiyama. Cabe que señalar que entre las tropas aliadas del clan Oda en estas operaciones estaban los guerreros del templo Negoroji (escuela Shingi Shingon) y sus habituales aliados del ikki de Saiga, éste último con gran afinidad al Jodo Shinshu. Ambas fuerzas, procedentes de la provincia de Kii, destacaban por su rápida aceptación del uso del teppo (arcabuz), contribuyendo con 3.000 arcabuceros a las fuerzas Oda.
Kennyo, ya previamente molesto por la actitud de Nobunaga, ahora se encontró seriamente alarmado. Las operaciones de Nobunaga en la zona implicaban que el Ishiyama estuviera prácticamente rodeado. Además había rumores, de que una vez que Nobunaga sometiera a los Miyoshi su próximo objetivo sería el propio Ishiyama. Kennyo hizo un llamamiento a los monto del Honganji a acudir en defensa de la secta frente a Nobunaga, presentándolo como un deber religioso ante una amenaza para la propia existencia del Honganji como escuela budista.

El levantamiento del Honganji sorprendió a Nobunaga, la primera noticia que tuvo fue un tiroteo nocturno hacia uno de sus campamentos menores, situado justo al lado de Ishiyama, para a la mañana siguiente ver como una fuerza de ikko-ikki avanzaba en dirección a una de las principales bases desde las que se sitiaba a los Miyoshi. Rápidamente, las tropas Oda realizaron un contraataque con el que parece que a duras penas consiguieron contener a sus enemigos en la ribera del río Yodo.
El caso es que el sitio de los castillos de Toda y Fukushima tuvo que ser levantado. Nobunaga se encontró con no sólo la oposición del Honganji sino con nuevas amenazas mas al norte en forma de los clanes Asai y Asakura. Con el tiempo se formaría una gran coalición contra Oda Nobunaga, que además vio como fuerzas como las del Negoro-Saiga se cambiaban de bando y ofrecían su amistad al Honganji.


De regreso a Kyoto, Nobunaga derrotó a un ejército Asai-Asakura, que en su retirada se refugió en las faldas del Monte Hiei. Nobunaga eligió ese momento para tratar de aclarar la postura de los monjes del monte en el actual estado de disputas. Su mensaje al Enryakuji era bastante claro; si los monjes le apoyaban les devolvería las tierras y privilegios en las provincias que él dominara; si decidían ser neutrales, debían abstenerse de interferir (tanto militar como políticamente); y sí se oponían a él, prometía reducir completamente a cenizas los templos y santuarios del Enryakuji.
El Enryakuji, cuyo patriarca Kakujo era uno de los hijos del emperador Go-Nara, no parece haber calibrado bien el carácter de Nobunaga. Molestos por las confiscaciones de tierras del templo que había realizado Nobunaga, no sólo no respondieron sino que los monjes prestarían auxilio de nuevo a las fuerzas del clan Asai-Asakura en un nuevo paso por la zona; tal vez convencidos en la protección del prestigio religioso de los templos del Monte como guardianes de Kyoto.
Mas allá de que la posición del monte Hiei era estratégica militarmente por estar pegada a la ruta hacia Kyoto desde la región de Hokuriku, Oda Nobunaga no era un hombre dispuesto a dejar impunes los desafíos a su autoridad. Y tampoco era alguien dispuesto a contenerse por escrúpulos religiosos a la hora de erradicar la oposición.

En el 9º mes de 1571, las tropas de Oda Nobunaga (30.000) rodearon el Monte Hiei. Los monjes del Enryakuji se dieron cuenta de que Nobunaga iba en serio y trataron de apaciguarlo ofreciendo un tributo en oro y plata, pero ya era tarde.
Las tropas Oda se dirigieron primero a la villa de Sakamoto, al pie del templo, reduciéndola a cenizas, aunque para entonces la mayoría de los habitantes habían huido hacia las cimas. A pesar de las dudas de algunos de sus comandantes, Nobunaga no estaba dispuesto a ser misericordioso ni con los templos ni con los habitantes del Monte, ya fueran clérigos o seglares. Ordenó que los hombres ascendieran la montaña, quemando todos los templos. A diferencia de templos como el de Ishiyama del Honganji, convertido en una fortaleza, los monjes no se habían planteado que fuera necesario fortificar sus templos, por lo que ahora no podían ofrecer apenas oposición al metódico avance de los guerreros enemigos. De hecho no parece que hubiera muchos sohei para defender Enryakuji, probablemente por no haber tenido tiempo de ser convocados.
Primero fueron incendiados los 21 santuarios del Sanno (el kami de la montaña) y después se fue ascendiendo quemando todos los complejos del Enryakuji hasta culminar con el venerable Konponchudo, primera estructura levantada por el fundador del templo.
No hubo piedad para los que eran atrapados; incluso los civiles que renegaban de los monjes esperando salvarse eran ejecutados sin distinción ni de sexo ni de edad. Al igual que sucedía tras una batalla con las cabezas de los samuráis de renombre, los soldados Oda llevaban las cabezas de los ejecutados mas notables para que Nobunaga las inspeccionara. Según un cronista le eran presentadas diciendo: “aquí hay un alabado prelado, un abad principesco, un doctor erudito...”
Se estableció un anillo alrededor del monte para evitar que nadie escapase y al día siguiente al de la quema de los templos, se organizaron partidas de arcabuceros para buscar y matar a cualquiera que pudiera haber sobrevivido. La matanza se cobró varios miles de vidas y en palabras de un cronista “la montaña era un enorme matadero y la visión era de un horror insoportable”. Por contra, si hacemos caso al misionero jesuita Luis Fróis, los Oda apenas tuvieron 150 bajas.

El patriarca Kakujo, no se encontraba en esos momentos en el Monte Hiei, y pudo refugiarse con Takeda Shingen, que devoto budista enarboló la bandera de defensor de la secta Tendai. Se cuanta que cuando Shingen envió una carta a Nobunaga, firmando un tanto pomposamente como “maestro” de la secta Tendai, Nobunaga respondió firmando sarcásticamente como “rey demonio del sexto reino (el reino budista equivalente al infierno)”.




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Oda Nobunaga (1534-1582). La primera de las tres grandes figuras que llevarían a la reunificación de Japón y el fin de la era Sengoku.


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A. Yezhov. Sohei armados con lanzas.


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La quema de los templos del Monte Hiei por las tropas Oda.


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El Monte Hiei en una ilustración moderna con los templos restaurados.
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Flavius Stilicho
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Flavius Stilicho »

8. Nagashima. La comunidad del delta.
El posicionamiento del Honganji contra Oda Nobunaga, le suponía tener que lidiar con el ikko-ikki en varios frentes, dada su dispersión. Especialmente molesta resultaba la presencia del Honganji en el delta de Nagashima en la bahía de Ise. Se trataba de un delta pantanoso formado por la confluencia de varios ríos principales(Kiso, Ibi y Nagara) y menores, lo que en esa época dio lugar a la formación de marismas e islotes, varios de ellos transformados en waju, comunidades agrarias protegidas por diques. En la zona del delta había varias templos del Honganji y habitaban un buen número de monto, situándose el núcleo de poder en un islote donde se encontraban tanto el castillo de Nagashima como el templo principal del Honganji en la zona: el Ganshoji.
El delta se encontraba en la frontera entre Owari, la provincia de origen del clan Oda, y la provincia de Ise. Nobunaga había sometido Ise entre 1567 y 1569, pero la comunidad que habitaba el delta mantenía cierta autonomía.

Tras recibir, durante el 9º mes de 1570, el llamamiento a las armas del monshu Kennyo, los ikko-ikki de Nagashima reaccionaron con prontitud. Apoyados por varios samuráis locales de Ise, se aseguraron por un lado el control del castillo de Nagashima y mas adelante (11º mes) se atrevieron a lanzar un ataque contra el castillo Oda mas cercano, el de Ogie, al norte del delta. El castillo de Ogie era la residencia de Oda Nobuoki, uno de los hermanos pequeños de Nobunaga. Nobuoki al ver que los ikko-ikki penetraban en el castillo, ascendió a la planta mas alta del torreón principal y allí se suicidó abriéndose el vientre, a fin de evitar el deshonor de caer capturado o muerto a manos del ikki.


Habría que esperar al 5º mes de 1571 para que Oda Nobunaga pudiera prestar atención a la supresión de Nagashima. Nobunaga dividió su ejército (estimado en 50.000 hombres) en 3 cuerpos: mientras que él mismo se situó al frente de uno emplazado al noreste del delta, el cuerpo de Sakuma Nobumori debía avanzar por el centro del delta, mientras que el cuerpo de Shibata Katsuie lo haría por la zona noroccidental del delta.
El plan era que las tropas irían avanzando a través de los vados y caminos del delta, tomando los waju próximos a Nagashima para después asaltar dicha posición. Lo que se encontraron las fuerzas Oda fue un terreno de marismas difícil de vadear, con la caballería atascándose en el fango, así como cañaverales en las riberas repletos de trampas, como viejos jarrones y vasijas enterrados y pensados para atrapar los tobillos, así como cuerdas bajo el agua atadas a estacas; trampas no letales de por sí pero que dificultaban y ralentizaban aun mas el avance de las tropas por el ya de por sí complicado terreno. Ante el lento progreso y vista la vulnerabilidad de las tropas en dicha situación, se optó por la retirada tras quemar varias villas.
El cuerpo del propio Nobunaga y el de Sakuma Nobumori pudieron retirarse sin demasiados problemas. No así el de Shibata Katsuie que se encontró en una situación muy apurada. Los ikko-ikki habían por un lado destruido diques para inundar alguno de los waju y por otro desplazado un buen número de tropas a las montañas que delimitaban el margen occidental del delta, y desde las que se encontraban en una posición ideal para emboscar a los tropas de Katsuie en la ruta que le quedaba de retirada. Además las tropas emboscadas contaban con un buen número de tiradores, no sólo arqueros sino también arcabuceros, ya que habían recibido ayuda del ikki de Saiga en forma de hombres y arcabuces.
Las fuerzas de Katsuie sufrieron dos grandes ataques durante su retirada, saliendo malparadas de ambas. En la primera, el propio Katsuie dirigió la resistencia, retirándose ligeramente herido al final del combate. En la segunda, la retaguardia Oda, compuesta por las fuerzas de Ujiie Naomoto, fue prácticamente aniquilada, pereciendo Naomoto y muchos de sus vasallos.
De momento, Oda Nobunaga, optó por cancelar la fracasada campaña y centrarse en otro frente de batalla.


La segunda campaña contra Nagashima tendría lugar en los meses 9º y 10º de 1573, 2 años después de la primera. Oda Nobunaga por fin se había deshecho de los Asai y los Asakura, y era hora de volverse contra la problemática Nagashima. Con un ejército, de varias decenas de miles de hombres, Nobunaga regresó a la zona.
En esta ocasión, las fuerzas Oda se concentraron en atacar las fortalezas en la lado de Ise, próximas al lado (occidental) del delta, muchas de ellas en manos de señores locales aliados del ikko-ikki. Varios castillos como los de Nishi Besso, Sakai, Kondo y Nakajima fueron cayendo ante los generales de Nobunaga. Finalmente se tomó el castillo de Yada en la punta suroccidental del delta, punto estratégico que Nobunaga ordenó reforzar; ya que ahora el plan era adentrarse en el propio delta no por el norte mediante operaciones de vadeo sino desde el sur. Para solventar el paso de las tropas hasta Nagashima, Nobunaga había solicitado al puerto de Ominato (Ise) que se enviaran barcos, pero descubrió que no solo estos no estaban en camino sino que los marinos de Ominato eran reacios a apoyarle en la campaña y que sus simpatías estaban mas cerca de los sitiados.
No teniendo tiempo para estar esperando hasta que se reuniera una armada a través de otras fuentes, Nobunaga decidió retirar el grueso de su ejército de la zona. Su ruta de retirada llevaba al ejército Oda a pasar de nuevo al lado de las montañas en las que los ikko-ikki se habían embocado durante la primera campaña; aunque en este caso la ruta recorría las estribaciones occidentales y no las del lado que daba al delta. Aun así, se trataba de un terreno complicado y de nuevo el ikki de Nagashima se aprestó a tender una emboscada, eligiendo una zona que ejercía de cuello de botella en la ruta.
El ataque de los ikko-ikki tuvo lugar bajo una fuerte lluvia, que impidió a los arcabuceros de ambos bandos abrir fuego, pero no que los arqueros del ikki de Nagashima, entre los que destacaban sus arqueros aliados procedentes de Iga y Koga (lugares mas conocidos por sus escuelas “ninja”) se cobraran un fuerte tributo en los Oda. Cuando la lluvia cesó momentáneamente, parece que los arcabuceros ikki pudieron hacer un mejor uso de sus armas al haber mantenido seca la pólvora. El propio Oda Nobunaga vio como una bala pasaba cerca de su cabeza y otra abatía a uno de sus guardaespaldas.
Mientras el grueso del ejército se iba poniendo a salvo, Nobunaga dejó encargado a Hayashi Shinjiro de la labor de defender el cuello de botella y contener a los ikko-ikki. Los Hayashi eran una familia vinculada tradicionalmente a los Oda, y Shinjiro tenía la distinción de ser el “karo” (consejero senior) de Nobunaga. Shinjiro y sus hombres caerían tras rechazar varios y violentos ataques, en los que las “chispas volaban” al entrechocar de los aceros. Nuevamente se había repetido el curso de la campaña anterior, y la retaguardia Oda acabó siendo aniquilada. Para culminar la desgracia del ejército Oda, la lluvia y el frio hicieron pasar a muchos soldados una noche miserable que incluso se cobró la vida de bastantes porteadores humildes.


La tercera campaña de Nagashima empezaría el 7º mes de 1574. Esta vez el plan de Oda Nobunaga era avanzar desde todos lados, y además de una impresionante movilización de tropas terrestres se había asegurado de que esta vez sí se hubiera aprestado una importante fuerza naval: varios cientos de naves grandes y pequeñas. Tras rodear completamente, por tierra y mar, la zona del delta, las fuerzas Oda se lanzaron al ataque.
Mientras las fuerzas navales, bajo el mando de Kuki Yoshitaka, bloqueaban cualquier llegada de auxilios, las tres grandes columnas del ejército Oda (occidental, central y oriental) iban avanzando sobre las posiciones exteriores del ikki y empujándolos hasta que estos se concentraron en 5 castillos: Shinohase, Odorii, Yanagashima, Nakae y el propio Nagashima.
Shinohase y Odorii fueron los primeros castillos en caer, a lo largo del 8º mes. Aunque se procedió a bombardear los castillos desde el mar, el principal esfuerzo consistió en rendirlos por inanición. En el caso de Odorii, sus habitantes intentaron escapar una noche pero sin éxito, cayendo muertos un millar de hombres y mujeres en el intento.
A finales del 9º mes, la presión por hambre era tan fuerte en Nagashima que intentaron negociar sin éxito una rendición. Aun así, se aprestaron a intentar evacuar Nagashima en botes siendo abatidos en gran número. Sin embargo, un grupo de 700-800 guerreros de Nagashima lograría escapar en una atrevida acción. Desnudos y portando únicamente sus espadas, es de suponer que para vadear las aguas, encontraron un resquicio entre la líneas Oda que atravesaron hasta hacerse con un almacén de las tropas sitiadoras; allí se equiparon con ropa y armas para después cruzar el delta y escapar en grupos por las montañas. No solo tuvo éxito su fuga, sino que a lo largo del épico cruce de las líneas de sitio de Oda acabaron con la vida de un buen número de samuráis de renombre; entre ellos varios familiares de Nobunaga, concretamente fallecieron: su hermanastro mayor Nobuhiro, su hermano pequeño Hidenari, su tío Nobutsugu y su primo Nobunari.
Quedaban por ser sometidos los castillos de Nakae y Yanagashima, en cuyas áreas se hacinaban cerca de 20.000 personas. La inanición hubiera acabado rápidamente con ellos, pero un enfurecido Nobunaga decidió acelerar las cosas. Se levantaron altas empalizadas para circunvalar los complejos fortificados y evitar cualquier fuga, para después acumular maleza seca al otro lado. Cuando llegaron vientos favorables se prendió fuego a la maleza para que este se extendiera por toda la zona acordonada, muriendo abrasados en una enorme pira los defensores de ambos castillos.
Por lo que respecta al templo Ganshoji, este fue igualmente arrasado, y al líder religioso local del Honganji se le obligó a suicidarse.




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El delta de Nagashima durante las campañas de Oda Nobunaga. En azul está marcado el castillo de Ogie que el ikko-ikki atacó en 1570. En rojo, las principales posiciones del Honganji. De entre ellas se han marcado el templo Ganshoji (1), el propio castillo de Nagashima (2) y los otros 4 castillos claves en la última campaña: Shinohase (3), Odorii (4), Nakae (5) y Yanagashima (6).


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Utagawa Yoshikazu. Una escena de combate durante la campaña de Nagashima; tal vez inspirada en alguno de los combates de la retaguardia Oda durante las dos primeras fallidas campañas.


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Guerreros ikko-ikki de celebración. En el bando de Nobunaga había quien consideraba que los ikko-ikki de Nagashima eran una chusma que ni siquiera fieles devotos de la prácticas del Honganji y el Jodo Shinshu, resaltando que no solo no recitaban el nembutsu sino que “pasaban sus días bailando y cantando del amanecer al anochecer, y se dejaban absorber por asuntos mundanos”.


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Peter Dennis. El acto final del sometimiento de Nagashima (1574), el incendio de los castillos de Nakae y Yanagashima.
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Lutzow »

Flavius Stilicho escribió:
30 Abr 2020 17:50
El ataque de los ikko-ikki tuvo lugar bajo una fuerte lluvia, que impidió a los arcabuceros de ambos bandos abrir fuego, pero no que los arqueros del ikki de Nagashima, entre los que destacaban sus arqueros aliados procedentes de Iga y Koga (lugares mas conocidos por sus escuelas “ninja”) se cobraran un fuerte tributo en los Oda.
¿La fuerte lluvia no debía haber inutilizado también los arcos? ¿O tenían la precaución de mantenerlos resguardado en fundas como los galeses?

Saludos.
Es mejor permanecer con la boca cerrada y parecer un idiota, que abrirla y confirmarlo...
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Flavius Stilicho »

Los arcos japoneses recibían varias capas de laca para protegerlos de la humedad, además se envolvían con una protección de caña. Eran bastantes resistentes a los cambios de temperatura y podían aguantar hasta cierto punto la lluvia. Las cuerdas de arco se hacían de seda que también recibía un tratamiento de laca.
Aun así, me imagino que sí contarían con fundas para proteger los arcos cuando la lluvia fuera realmente fuerte.
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por hoff »

Flavius Stilicho escribió:
30 Abr 2020 17:50

Quedaban por ser sometidos los castillos de Nakae y Yanagashima, en cuyas áreas se hacinaban cerca de 20.000 personas. La inanición hubiera acabado rápidamente con ellos, pero un enfurecido Nobunaga decidió acelerar las cosas. Se levantaron altas empalizadas para circunvalar los complejos fortificados y evitar cualquier fuga, para después acumular maleza seca al otro lado. Cuando llegaron vientos favorables se prendió fuego a la maleza para que este se extendiera por toda la zona acordonada, muriendo abrasados en una enorme pira los defensores de ambos castillos.
Por lo que respecta al templo Ganshoji, este fue igualmente arrasado, y al líder religioso local del Honganji se le obligó a suicidarse.


Imagen
El delta de Nagashima durante las campañas de Oda Nobunaga. En azul está marcado el castillo de Ogie que el ikko-ikki atacó en 1570. En rojo, las principales posiciones del Honganji. De entre ellas se han marcado el templo Ganshoji (1), el propio castillo de Nagashima (2) y los otros 4 castillos claves en la última campaña: Shinohase (3), Odorii (4), Nakae (5) y Yanagashima (6).
Ciertamente, la fama de Nobunaga en Japón es la de un salvaje. Hay un poema en el que habla de los tres daymios que llevaron Japón a un gobierno unificado en el siglo XVI:
¿Qué hacer si el pájaro no canta?
Nobunaga responde: "¡Mátalo!"
Hideyoshi responde: "Haz que quiera cantar"
Ieyasu responde: "Espera"
.

En sus tratos con los monjes guerreros, parece que Nobunaga eligió el terror inducido por las masacres para evitarse tener que enfrentarse una y otra vez a los templos y sus guerreros: le pegó fuego al monte Hiei para quitarse de encima a las viejas fundaciones que quedaban, y le dió lo que le dió a los ikko-ikki de Nagashima porque además habían matado a alguno de sus parientes y además, las características del budismo "popular" lo hacían menos apreciable para los samurais que las sectas más intelectuales anteriores.

He encontrado este mapa de las campañas de Nobunaga contra Nagashima en el libro de Stephen Turnbull Samurai Warfare:

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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Flavius Stilicho »

hoff escribió:
01 May 2020 20:04
Ciertamente, la fama de Nobunaga en Japón es la de un salvaje. Hay un poema en el que habla de los tres daymios que llevaron Japón a un gobierno unificado en el siglo XVI:
¿Qué hacer si el pájaro no canta?
Nobunaga responde: "¡Mátalo!"
Hideyoshi responde: "Haz que quiera cantar"
Ieyasu responde: "Espera"
.

En sus tratos con los monjes guerreros, parece que Nobunaga eligió el terror inducido por las masacres para evitarse tener que enfrentarse una y otra vez a los templos y sus guerreros: le pegó fuego al monte Hiei para quitarse de encima a las viejas fundaciones que quedaban, y le dió lo que le dió a los ikko-ikki de Nagashima porque además habían matado a alguno de sus parientes y además, las características del budismo "popular" lo hacían menos apreciable para los samurais que las sectas más intelectuales anteriores.

He encontrado este mapa de las campañas de Nobunaga contra Nagashima en el libro de Stephen Turnbull Samurai Warfare:

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El poema es muy conocido en Japón y es una de esas cosas que aprenden en el colegio y sirve para con unas pinceladas retratar a los tres grandes unificadores. Yo recuerdo haberlo leído por primera vez cuando compré la serie "Taiko" ("ésta es la historia del hombre que logró que el pájaro quisiera cantar"), de Eiji Yoshikawa en una librería de saldo, hace mucho mucho tiempo, cuando no sabía nada de esa época.

Muchas gracias por colgar el mapa; la verdad es que podría haber editado el que he encontrado en japonés pero soy demasiado perezoso y me he limitado a añadir números. Hay un mapa similar en un artículo de Turnbull para Desperta Ferro, que me imagino que está basado en ese. En mi narración no he seguido del todo el relato de Turnbull, ya que he visto varias versiones de las hechos. Así por ejemplo no estoy muy convencido de ese eje que da para la campaña de 1571.
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Antigono Monoftalmos »

hoff escribió:
01 May 2020 20:04
además, las características del budismo "popular" lo hacían menos apreciable para los samurais que las sectas más intelectuales anteriores.
Lógico, a pesar de cómo nos los hayan vendido en las películas, los samuráis (como buenos aristócratas) sentían un profundo desprecio por las clases populares, a las que consideraban inferiores. En eso no se diferenciaban de los caballeros europeos :~i
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Flavius Stilicho »

9. La campaña de Echizen.
Inicialmente, el ikko-ikki de Kaga no era un objetivo prioritario a someter. No había frontera directa con ellos aunque su posición les permitía prestar cierto auxilio a clanes enemigos de Nobunaga como los Asai, los Takeda y sobretodo los Asakura (en la vecina Echizen).
El conflicto en serio no llegaría hasta 1574. Tras derrotar a los Asakura de Echizen, Nobunaga había dejado al frente de la provincia a Maeba Yoshitsugu, A comienzos de 1574, Nagatoshi tuvo una disputa con Tomita Nagashige, señor del castillo de Fuchu, que acabó en un conflicto armado al que se acabaron uniendo otros señores locales. Era la oportunidad que esperaban los ikko-ikki y se unieron a la lucha, consiguiendo hacerse con el control de la provincia; resultando muerto en la lucha Maeba Yoshitsugu.
Desde Ishiyama, Kennyo, aprobó las acciones de los ikko-ikki en Echizen, a pesar de que dificultaban aun mas la posibilidad de llegar a un acuerdo con Nobunaga. En abril de 1574, Kennyo renovó el llamamiento a las armas de los monto del Hokuriku, y envió a Shimotsuma Raisho a hacerse cargo del mando en Echizen. Algunos de los elementos locales de Echizen no vieron con buenos ojos la llegada de Raisho, pero las fuerzas “leales” al Honganji aplastaron cualquier tipo de rebelión.
Por su parte Nobunaga despachó tropas hacia Echizen, produciéndose algunos combates a lo largo del otoño de 1574, aunque la campaña principal tendría que esperar debido a la preferencia que tenían otros frentes.


En el 8º mes de 1575, Nobunaga ya estaba listo para dirigir las operaciones en Echizen, al frente de un ejército de como mínimo 30.000 hombres, congregado en Tsuruga. Adicionalmente se reunieron fuerzas navales en las provincias de Tango y Wakasa.
Los ikko-ikki de Echizen y Kaga confiaban su defensa en una tupida red de fuertes y pasos fortificados al sur de la provincia. Sin embargo la armada Oda y la vanguardia de las fuerzas Oda, bajo el mando esta última de Akechi Mitsuhide y Hashiba (Toyotomi) Hideyoshi, pudieron avanzar por la costa mas allá de los principales puestos fortificados. Tras rechazar un apresurado contraataque, estos generales lograron tomar y pegar fuego a las fortificaciones del paso Daria, así como avanzar hasta el templo Ryumonji, cerca del castillo Fuchu, procediendo también a quemarlo. Al ver que el enemigo estaba en la retaguardia, parte de las fuerzas ikko-ikki que defendían el sur de la provincia se retiraron de sus fortificaciones en dirección a Fuchu, siendo interceptados por las unidades de Mitsuhide y Hideyoshi, que consiguieron abatir a unos 2.000 de ellos. El propio Fuchu, acabaría siendo tomado cayendo sus 1.500 defensores.
Tras este éxito, la fuerza principal de Oda Nobunaga, pudo entrar cómodamente en Echizen, superando un intento de resistencia de Shimotsuma Raisho en el paso de Kinome. Paralelamente a las operaciones militares, Nobunaga estableció contacto con los templos Nichiren y con los 3 templos que la secta Takada del Jodo Shinshu tenía en Echizen, logrando su apoyo en la lucha contra el Honganji. Serían fuerzas de la secta Takada las que consiguieran atrapar a Raisho y entregar su cabeza a Oda Nobunaga.
A la invasión de Echizen se unió ahora otro cuerpo Oda, que tras atravesar las montañas de Mino cayó sobre el norte de la provincia. Al ir perdiendo sus principales fuertes, los ikko-ikki se acabaron refugiando en las montañas y bosques, donde fueron perseguidos implacablemente. Nobunaga se jactó de que sus hombres habían perseguido a los monto “yama yama tani tani” (montaña a montaña y valle a valle). Los guerreros prisioneros eran ejecutados mientras que muchos hombres y mujeres eran simplemente tomados cautivos y llevados a otras provincias; unas 40.000 personas fueron ejecutadas o esclavizadas.
Culminado el sometimiento de Echizen, se aprovechó para penetrar en el sur de Kaga, aunque las fuerzas Oda se limitaron a establecer dos fortalezas: Daishoji y Hinoya en la línea del río Daishoji. Aun sí se dio por sometido también al ikko-ikki de Kaga, que de momento no estaba en condiciones de continuar el combate a gran escala.


La derrota en la región de Hokuriku preocupó mucho a Kennyo en Ishiyama. La situación del Honganji parecía delicada. Nagashima había caído, Echizen también. Los grandes clanes a los que se había aliado el Honganji, también habían ido siendo derrotados. Los Asai y los Asakura habían caído, los Takeda habían sufrido una legendaria derrota en Nagashino ese mismo año de 1575. A través de los Miyoshi, que tras ser derrotados habían cambiado de bando, Kennyo estableció negociaciones con Nobunaga. En el mes 11º se llegó a un acuerdo de paz. Puede sorprender que Nobunaga aceptara la paz, pero no dejaba de tener en cuenta que todavía le quedaban múltiples enemigos en Japón, y sabía que Ishiyama era un hueso duro de roer.
No es que Oda Nobunaga se fiara mucho del Honganji, pero de momento optó por otras medidas para ir reduciendo el poder del Honganji, medidas que se fueron implementando en las provincias Oda, en especial en Echizen y las zonas ocupadas de Kaga. Por un lado se intentó animar a los monto del Honganji a transferir su lealtad a otras ramas del budismo, incluso del propio Jodo Shinshu; asimismo se creó un registro de afiliación religiosa. Asimismo en Echizen se prohibió a los campesinos de las tierras de los templos tanto abandonar las tierras como entrar al servicio de señores (convertirse en guerreros) a la vez que se llevaba a cabo una primera katanagatari (confiscación de espadas). Estas políticas serían asumidas mas tarde por los gobiernos de Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu, implantándolas a nivel nacional.




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Kennyo, retratado como monje guerrero.


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Fortificaciones del Paso de Kimone en Echizen.


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A. Yezhov. Sohei armados con arcos.


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Ikko-ikki son abatidos en uno de los combates con Oda Nobunaga.
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Flavius Stilicho
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Flavius Stilicho »

10. Ishiyama; la catedral-fortaleza.
La paz entre el Honganji y Oda Nobunaga no duraría mucho. En el 4º mes lunar de 1576 se reanudaron las hostilidades y Nobunaga reunió un ejército con intención de marchar directamente contra el propio Ishiyama, el templo principal y cuartel general del Honganji.
En los años posteriores a 1570, se habían dado combates entre los Oda y los ikko-ikki en la provincia de Settsu, pero el propio Ishiyama no había sido atacado. En 1574 y 1575, las tropas Oda se habían acercado a quemar los campos circundantes; pero en general se habían contentado con mantener una serie de castillos alrededor a modo de vigilancia y contención, sin que se pueda hablar propiamente de que Ishiyama estuviera sometida a sitio.
El Honganji de Ishiyama se encontraba situado en donde posteriormente se asentaría el castillo de Osaka, en una meseta que controlaba el estuario del río Yodo, al ser la única cima de una llanura fluvial. La zona estaba surcada de canales, arroyos, cañaverales, campos de arroz. El propio complejo monástico de Ishiyama habría sido fortificado progresivamente, evolucionando desde sus inicios como una mero complejo con empalizada hasta contar con varios recintos amurallados conectados, dotados de muros de piedra y torres de vigilancia; una fortaleza equiparable a la de los daimyo mas poderosos. Como defensa avanzada, la fortaleza de Ishiyama llegó a contar con hasta 51 puestos avanzados de mayor o menor relevancia, según una crónica.

A su llegada a la zona, las tropas Oda empezaron a construir fuertes para ir constriñendo las líneas de comunicación de Ishiyama. A tal efecto se construyeron varios fuertes tanto al norte como al sureste de Ishiyama para controlar las vías fluviales. El siguiente paso era cortar el acceso de Ishiyama hacia la bahía. De entre las posiciones exteriores de los ikko-ikki, las fuerzas Oda identificaron dos como clave: Ronokishi y Kizu.
A comienzos del 5º mes, las tropas Oda se marcaron como objetivo tomar Kizu. A tal efecto se despacho desde Tennoji, al sur de Ishiyama, una fuerza liderada por Miyoshi Yasunaga y Harada Naomasa. Los ikko-ikki reaccionaron de manera rápida despachando una fuerza de 10.000 hombres desde Ronokishi e Ishiyama que envolvieron al destacamento Oda destrozando a la división de Naomasa con fuego de arcabucería. A continuación, las fuerzas ikko-ikki marcharon contra las posiciones Oda en Tennoji.
Oda Nobunaga, que se encontraba en Kyoto, recibió noticias no sólo del revés sino de que las fuerzas Oda en Tennoji estaban cercadas por los ikko-ikki, que podían ascender hasta a 15.000, y que era cuestión de pocos días que cayeran. Nobunaga decidió marchar en persona y apresuradamente en rescate de los sitiados. Con una fuerza de unos 3.000 hombres, entre los que se encontraba su hatamoto (guardias de élite a caballo), consiguió romper las líneas de cerco, atravesando un diluvio de balas, resultando él mismo herido leve en una pierna por un arcabuzazo. A pesar de su herida, Nobunaga se empeñó en liderar sus ya concentradas fuerzas en una salida que se saldó con la derrota de los ikko-ikki y su regreso a sus propias posiciones.
Aunque según los Oda habían tomado 2.700 cabezas al enemigo, las bajas propias no debieron ser pocas, ya que se desistió de lanzar nuevos ataques a las posiciones rivales y en su lugar se reanudó la tarea de seguir construyendo fuertes alrededor de Ishiyama.


Acabadas las nuevas fortificaciones Oda, la posición de Ishiyama parecía difícil de sostener largo tiempo. Sin embargo, un nuevo aliado apareció en el horizonte. El clan Mori, había mantenido buenas relaciones con Oda Nobunaga, pero al final Mori Terumoto había acabado dando refugio al shogun Ashikaga Yoshiaki, expulsado en 1573 de Kyoto por Nobunaga cuando dejó de resultarle útil. Un factor muy importante para Ishiyama era que los Mori tenían a su servicio una importante armada, por lo que estaban en condiciones de enviar ayuda por mar. Además Kennyo, consiguió la colaboración de buena parte del ikki de Saiga, dispuestos a enviar hombres, armas y suministros, y que accedieron a colaborar con la armada Mori con sus propias naves.
En el séptimo mes lunar (agosto) de 1576, se reunió una gran armada Mori de varios cientos de naves de guerra y carga, se habla de 700-800, bajo el mando de los “señores del mar” (daimyos cuyo poder residía en su fuerza naval) Murakami Motoyoshi y Nomi Munekatsu. La armada Oda que bloqueaba Ishiyama, bajo el mando de Manabe Shime y otros “señores del mar” aliados de Nobunaga contaba con unas 300. En la conocida como primera batalla de Kizugawaguchi, la superior armada Mori se impuso a la Oda que sufrió una derrota aplastante. Las naves Oda fueron rodeadas e incendiadas, en algunos casos con granadas lanzadas desde las naves enemigas.
Mientras se desarrollaba la batalla naval, fuerzas ikko-ikki salieron de Kizu y atacaron el fuerte de Sumiyoshi, que los Oda habían alzado al lado del mar. Aunque no lo pudieron tomar, no tuvo mayor relevancia, ya que igualmente las victoriosas fuerzas Mori pudieron desembarcar suministros y tropas de Saiga.


Era obvio que Ishiyama no caería a corto plazo. Nobunaga siguió con el cerco pero para 1577 volvió sus miras hacia las problemáticas fuerzas de Negoro-Saiga en la provincia de Kii. Este particular ikki era una coalición en la que sus miembros eran bastante independientes, de hecho en ocasiones habían luchado algunos de sus miembros para el propio Nobunaga. A través de uno de sus miembros como fue se enteró Nobunaga de que Kennyo estaba animando a Hatakeyama Sadamasa de la provincia de Kawachi a alzarse contra los Oda, prometiéndole el apoyo del ikki de Saiga y los monto de la zona.
Nobunaga lanzó en el tercer mes de 1577 una campaña en las provincias de Izumi y Kii para someter al ikki de Saiga y a los monjes guerreros del Negoroji. Los diversos integrantes del ikki de Saiga se encontraban divididos y la resistencia fue débil. Temiendo la devastación de sus tierras, las principales ligas que conformaba el ikki de Saiga se plegaron a Nobunaga, así como el Negoroji, que se ofreció a mandar sus sohei a Kawachi a combatir por los Oda. La campaña de Nobunaga contra los Saiga fue rápida y relativamente poco sangrienta; se conformó con aceptar las promesas de lealtad que recibió y ordenar la persecución y muerte de algunos elementos díscolos entre los líderes locales, pero rápidamente se retiró.
Tras la retirada de Nobunaga, muchas bandas del ikki de Saiga se volvieron a inclinar por atender los ruegos del Honganji, pero Kennyo encontró que ahora era más difícil recabar su apoyo y este no era tan solido.

Por su parte, Nobunaga se había propuesto solventar el tema de la armada Oda. Kuki Yoshitaka se había encargado de ir reuniendo una nueva armada mas eficaz. En el sexto mes de 1578, la nueva armada Oda salió de Ise y se dirigió hacia lo que hoy es la bahía de Osaka. Entre las naves de dicha armada, destacaban 7 grandes navíos de guerras. Seis de ellos eran grandes atakebune (o-atakebune), construidos bajo supervisión del propio Yoshitaka, estas fortalezas flotantes son descritas como “tekkosen” (naves de hierro) por lo que es posible que contaran con algún tipo de protección en forma de planchas de metal. El séptimo gran navío, era un gran junco de guerra.
La armada Oda penetró en la bahía de Osaka tras rechazar un ataque de las naves aliadas que vigilaban el acceso por el sur. Las naves atacantes se vieron impotentes ante las grandes naves de Yoshitaka, que las dejaron aproximarse a corta distancia para después cañonearlas. Tras el fracaso del ataque inicial, el resto de fuerzas navales aliadas optaron por mantener las distancias.
La armada Oda estableció su base principal en el puerto de Sakai y procedió a bloquear las comunicaciones por mar de Ishiyama. Los Mori y sus aliados navales, volvieron a concentrar de nuevo una gran armada, de 600 naves, con intención de romper el cerco.
En el 11º mes lunar de 1578 (diciembre) tendría lugar la 2ª batalla de Kuzigawaguchi. La armada Mori, comandada por Murakami Takeyoshi, logró rodear a la Oda y en un principio pareció que se iba a repetir la debacle de la 1ª batalla. Sin embargo, Kuki Yoshitaka centró la defensa en torno a sus grandes navíos que consiguieron repeler la embestida Mori y destrozar uno de los navíos insignias rivales. A continuación, la armada Oda contraatacó y consiguió arrinconar en el estuario de Yodo a “varios cientos de naves” enemigas, que resultaron destruidas pero parece que antes consiguieron desembarcar suministros para los sitiados. Durante la batalla, al menos uno de los o-atakebune de los Oda se perdió a consecuencia de que los guerreros a bordo corrieron a concentrase en uno de los lados para rechazar un abordaje Mori, esto provocó que la nave volcara sacando a la luz que el diseño de Yoshitaka era demasiado inestable, probablemente por el peso añadido de las protecciones adicionales.


La victoria naval de Kuzigawaguchi alivió de manera enorme a Nobunaga. Poco antes de la batalla había iniciado una maniobra diplomática con la Corte Imperial para ofrecer una tregua al Honganji. El uso de embajadas imperiales era un recurso útil en ocasiones para salvaguardar el prestigio de un daimyo, ya que se podía justificar que no se rebajaban a hacer concisiones o tratos con un enemigo, sino que cesaban hostilidades como reverencia a una “petición” del propio Emperador.
El problema para Nobunaga era que uno de sus principales vasallos en Settsu, y miembro de las fuerzas sitiadoras de Ishiyama, se había rebelado y declarado sus intenciones de apoyar a los Mori y al Honganji. Se trataba de Araki Murashige, que se había encerrado en su castillo de Arioka. En un primer momento a Nobunaga le preocupó que Kennyo animara a los devotos de la secta a acudir a reforzar a Murashige, por lo que maniobró en busca de la tregua. Los enviados imperiales llegaron a contactar con Kennyo, el cual pareció favorable pero declaró que no podía abandonar unilateralmente la alianza con los Mori y que estos debían ser incluidos.
Nobunaga canceló las negociaciones cuando vio como mejoraba la situación militar. A su ahora claro dominio naval de la bahía de Osaka, se unió la deserción de uno de los vasallos de Murashige lo que limitó el daño que este podía hacer, aunque resistiría a los Oda durante un año. Además nuevos llamamientos de Kennyo a los monto de las provincias para alzarse, tuvieron magros resultados. A partir de entonces, Ishiyama iba a tener serias dificultades para recibir suministros y tropas; aunque algún intento debió hacerse como demuestra que las fuerzas Oda interceptaran en 1579 un destacamento de ikko-ikki procedentes de Kaga que intentaban llegar a Ishiyama.

Así pues, para 1579, el sitio de Ishiyama parecía plenamente efectivo, con las tropas sitiadoras ascendiendo a 60.000 hombres. Además desde el cuartel general del Honganji vieron con preocupación que sus aliados Mori no solo no podían acudir en su apoyo por mar, sino que en tierra no solo no avanzaban sino que retrocedían ante los ejércitos Oda.
La situación en 1580 parecía bastante desesperada para Ishiyama, escaseando la comida y la munición. El destino de Ishiyama parecía sellado, pero Kennyo no estaba dispuesto a que sufriera el mismo fin que el Monte Hiei o Nagashima. Enviados del Honganji se pusieron en contacto con la Corte Imperial para solicitar la reanudación de la intermediación. Las negociaciones tuvieron éxito y una embajada imperial se presentó en Ishiyama para trasladar a Kennyo las condiciones de Nobunaga. En perspectiva dichas condiciones eran bastante generosas, ya que se permitiría a Kennyo y sus partidarios abandonar Ishiyama sin represalias y la secta no sería proscrita como en su día había hecho Ieyasu en Mikawa. Aun así, Kennyo se resistió a la idea de abandonar el templo de Ishiyama, pero tras consultarlo con sus consejeros accedió para preservar las vidas de aquellos que tanto se habían esforzado los últimos años en defender la secta.
El acuerdo se firmó en el tercer mes lunar de 1580 (abril) y Kennyo abandonó el templo en septiembre. Tras su marcha, la ciudad y el templo fueron incendiados; a ese respecto varían las versiones sobre si fue ordenado por Nobunaga, un incendio accidental o provocado por los propios devotos del Honganji como protesta.
La Guerra de Ishiyama, había terminado tras 11 años.



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Vista aérea en perspectiva (desde el Este) del estuario del río Yodo, con el Ishiyama Honganji destacado sobre la ladera de una meseta.

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Combate entre ikko-ikki (derecha) y tropas Oda (izquierda) que son puestas en fuga.

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Guerreros del templo Zempukiji combatiendo en el sitio de Ishiyama. Al llamamiento de Kennyo, respondieron muchas comunidades de monto enviando bandas de guerreros a Ishiyama.

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Wayne Reynolds. Primera batalla de Kizugawaguchi. Un atakebune Mori ataca con fuego de arcabucería y granadas a un navío Oda del tipo sekibune; al fondo se acerca un ligero kobaya para tratar de prestar algo de apoyo al sekibune.

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Combate durante la Guerra de Ishiyama entre tropas Oda e ikko-ikki junto a sus aliados del ikki de Saiga.

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Richard Hook; la resistencia final del Honganji. Shimotsuma Nakayuki (1537-1626), también conocido como Rairen, era el comandante de las fuerzas militares de Ishiyama. Se le describe portando una armadura negra y combatiendo bajo un estandarte rojo con un disco solar dorado.
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por hoff »

Flavius Stilicho escribió:
09 May 2020 19:30

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Richard Hook; la resistencia final del Honganji. Shimotsuma Nakayuki (1537-1626), también conocido como Rairen, era el comandante de las fuerzas militares de Ishiyama. Se le describe portando una armadura negra y combatiendo bajo un estandarte rojo con un disco solar dorado.
La ilustración de Nakayuki con su armadura es seguramente correcta, ya que sobrevivió al sitio (a pesar de haber firmado un juramento con su sangre) y su familia conserva aún la armadura como reliquia sagrada. El que sobreviviera no lo tomaron como una traición, sino incluso le regalaron una estatuilla del Buda Amida en reconocimiento por sus servicios.

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Otro mapa del mismo libro de Turnbull que el anterior.

Sorprende que Nobunaga, que ya había demostrado su disposición de masacrar hasta al periquito del portero en Enryakuji y Nagashima fuera tan generoso en Ishiyama ¿se sabe si consideró anulada la amenaza de los ikki?
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Re: Ikko-ikki y sohei en la era Sengoku.

Mensaje por Flavius Stilicho »

Gracias de nuevo por el mapa Hoff.
Da una buen impresión de que el cerco era incompleto, con el ikko-ikki y sus aliados de Saiga, controlando una porción del terreno fuera de Ishiyama, conectando con la bahía.
Los comandantes Oda irían cambiando a lo largo del tiempo, y el propio Oda Nobunaga solo estuvo ocasionalmente. Es interesante ver nombrado a Areki Murashige lo que nos desvela que es anterior a su rebelión.
El mapa de Turnbull está basado en uno que se conserva, que refleja las posiciones en uno de los momentos del sitio:
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No está muy claro por qué aceptó la mediación imperial en 1580, ya que sólo se saben sus motivos para proponerla él en 1578. Si parece que entendió que con eso eliminaba de un plumazo la amenaza de los ikko-ikki, y tal vez temiera un rebrote de fanatismo a lo largo de las provincias si convertía a Kennyo en un martir. En cualquier cosa no todo quedó atado por completo como veremos a continuación.
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