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El Gran Capitán

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Alejandro Magno PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Santiago Soulignac   
sábado, 26 de febrero de 2005

La figura histórica de Alejandro

“Bellas son las hazañas de los que se esfuerzan y arrostran los peligros. Hermoso es vivir con valor y dejar al morir una fama imperecedera” –Alejandro, registrado por Arriano-

Si hay algo que verdaderamente caracteriza a Alejandro, es su falta de caracteres. Durante siglos y milenios se han barajado las distintas teorías que pretenden develar los móviles de Alejandro en sus actos pretendiendo averiguar así que clase de hombre era. Pero, a pesar de los tiempos y esfuerzos, la discusión sigue como si nunca hubiera empezado. ¿A que viene semejante afirmación?. A las mismas hipótesis presentadas.

Hoy día encontramos gente que cree que el enfóque histórico predominante es capaz de develar la verdad de Alejandro y demostrar que sus hazañas no son tales.

Por otra parte nos encontramos con personas que afirman, con la misma argumentación, que el enfoque histórico develara la verdad sobre aquel personaje determinando de una vez por todas su grandeza y catapultándolo como hombre único en la historia.

Es cierto que al estudiar un hecho se pueden presentar diferencias de percepciones. Pero, por lo mencionado anteriormente, no pareciera que se estuviera estudiando un mismo hecho. En efecto parece que se esta hablando de dos personajes totalmente diferentes y sin ninguna relación. La realidad radica, sin embargo, en que todas estas afirmaciones están dirigidas a un joven macedonio que vivió hace mas de 20 siglos.

¿Que ocurre que se sostienen miradas prácticamente contradictorias? ¿a que viene una disgresion rayana en los extremos?. La respuesta esta en las fuentes.

Por un lado tenemos a los clásicos tales como Arriano, Plutarco, Justino, Diodoro y Curcio. Otros autores menores como Pompeyo Trogo y demás también cuentan en la lista, aunque Pompeyo es la principal fuente de Justino.

Por otra parte tenemos a los autores modernos tales como Hammond, Droysen, Renault y Lamb, entre otros.

El problema a la hora de definir la figura historica de Alejandro, radica en las mismas afirmaciones sostenidas por las fuentes. Asi pues nos encontramos con Diodoro, Curcio, Justino y Clitarco los cuales afirman que Alejandro fue una especie de “bárbaro megalómano con poco mas que una furia conquistadora”.
En el otro bando nos encontramos con Arriano, con Hammond, Droysen y demás. Ellos afirman que Alejandro fue un hombre sin par, un genio que se elevo por encima de hombres y dioses y que este es el lugar que le corresponde.

Las preguntas inmediatas, y por ello las fundamentales, son: ¿a quien creerle? y ¿por que estos autores llegan a esas conclusiones?. Soy de la opinión de que la respuesta a la primer pregunta depende, totalmente, de la segunda. Mas de uno debe estar pensando que “el punto medio” es la dosis justa para determinar estas cuestiones. Pero, si bien el punto medio es un buen recurso, no quiere decir que deba ser empleado necesariamente en dos juicios opuestos. El punto medio solo cobra validez cuando se comprueba que ambos juicios están equivocados, o que no dicen la verdad. Si usamos este recurso ahora recurriremos en un gran error, porque quizás algún bando esta diciendo la verdad con lo cual estaríamos perdidos.

En efecto, analizando los moviles, los objetivos, y los análisis hechos por ambos bandos, podemos llegar, cuando menos, a ver quien merece un grado mas alto de credibilidad. Creo que en ultima instancia corresponde al lector determinar quien es mas creíble. Pero siempre dentro de un marco analítico y critico, no al azar. Asi
pues tratemos de ver, mediante un análisis de fuentes, quien merece nuestra preciosa confianza.

Desde ya vale la pena alertar que no es este un articulo destinado a rebatir punto por punto “lo bueno y lo malo” sobre Alejandro. Para eso están los foros.

Los primeros autores (Diodoro, Curcio, Justino, etc.) fueron denominados por Hammond como “Vulgata” (adelanto que Hammond realiza un certero análisis de fuentes en su libro “El genio de Alejandro Magno”).

Estos autores escribieron su obra tres siglos después de Alejandro por lo cual no fueron testigos presenciales de la obra. Ahora bien ¿de donde obtuvieron la información para redactar su obra?. Es esta amigos, una pregunta que ellos jamas se dignaron a contestar con lo cual nos vemos obligados a desentrañar por cuenta nuestra sus fuentes.

Hammond dice que muchas de las afirmaciones hechas por la “Vulgata” proceden, mayoritariamente, de las formuladas por Clitarco. Clitarco fue un “historiador” que vivió por el siglo III a.C. Este autor es la principal fuente “demeritoria” o “detractora” de Alejandro. Muchas de sus afirmaciones se ven respaldadas por Demostenes, Casandro (hijo de Antipatro) y moralistas como Teofrasto, discípulo de Aristóteles, amigo de Calistenes. Sabemos que Demostenes y Teofrasto eran adversos a Alejandro. Demostenes por razones políticas y Teofrasto por razones políticas, pero también personales debido a la ejecución de Calistenes, su amigo. Después esta Casandro. Este personaje, dice Hammond, jamas acompaño a Alejandro en sus campañas. Por lo demás asumió el mando de Macedonia no por medios legales, sino por un golpe de estado en el cual asesino a Olimpia, Roxana y Alejandro IV, hijo de Alejandro Magno.

Lo característico entre estos tres personajes, es que ninguno acompaño a Alejandro. Por lo demás sabemos que fueron una fuente con una gran animadversión hacia Alejandro con lo cual puede ocurrir que hayan manipulado la realidad para demeritar a Alejandro. Como que no. ¿Como saberlo?. Analicemos que pensaron los antiguos respecto de la obra de Clitarco (y por ende de las afirmaciones de Demostenes y compañía) ya que ellos pueden ser un gran apoyo en la búsqueda de la credibilidad. Quintiliano, según Hammond, dice que fue “mejor orador que historiador”. Ciceron (es increíble que el enemigo de Cesar, admirador de Alejandro, diga esto) anuncia que mintió abiertamente. Por ultimo Hammond resalta que Longino caracterizo a Clitarco como un “charlatán superficial”.


 
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