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El Gran Capitán

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Don Blas de Lezo y Olavarrieta PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Goyix   
miércoles, 15 de marzo de 2006

Mientras tanto los atacantes habían desembarcado en la Boquilla (al Oeste de la ciudad) distrayendo la atención del Virrey Eslava. Sin embargo los británicos tomaron buena nota de las defensas antes del primer ataque a Cartagena, como se refleja en la carta del 7 de Marzo de 1740 de dirigida a Vernon por sus oficiales, y en la que indicaban que las baterías de Tierra Bomba (al Este de Bocachica) se podrían silenciar fácilmente permitiendo desembarcar en ella. Y así ocurrió, tras anular las tres baterías situadas al Este del fuerte de San Luis, no sin sufrir graves daños en los navíos Norfolk (80), Russell (80) y Shrewbury (80), las fuerzas inglesas desembarcan tropas y artillería. Lezo bramaba contra el Virrey pues anteriormente le había impedido reforzar aquellas posiciones y ahora el cerrojo de la bahía estaba a punto de saltar. A pesar de estar situado bajo la protección visual de la maleza, increíblemente los ingleses asentaron su campamento bajo el alcance de las murallas de San Luis y situaron sus primeras piezas del lado contrario al campamento, de manera que cuando abrieron fuego el campamento recibió la respuesta del fuerte como refleja un ayudante de cirujano británico: “Este tipo de conducta de elegir un campamento bajo el fuego de las murallas enemigas, que creo que nunca antes había sucedido fue llevada a cabo, creo yo, con el fin de acostumbrar a los soldados al fuego” 7. Por su parte Blas pidió numerosas veces realizar salidas para impedir que el enemigo asentase su posiciones y construyera una batería de artillería, a lo que Eslava siempre se negó, sólo permitiéndolo cuando se tuvieron informaciones inequívocas de lo que hacían los británicos. Desgraciadamente para los defensores ya era tarde y fueron repelidos por un rival bien asentado. Cuando el día 2 de abril los ingleses despejaron la maleza dejaron ver la batería recién construida con 20 cañones de 24 libras y 40 morteros que inmediatamente abrieron fuego. Tras 19 días de bombardeo continuo, el 5 de abril de 1741 las tropas inglesas lanzaron con éxito un asalto combinado por tierra y mar contra el fuerte de San Luis de Bocachica, que presentaba tal brecha que incluso se podía entrar a la carga por ella. Durante dicho combate los ya maltrechos San Carlos (70), África (70) y San Felipe (64) cogieron fuego y se hundieron, mientras que las tropas españolas se retiraron desordenadamente en embarcaciones hacia la ciudad cuando los ingleses ordenaron pasar a cuchillo a toda la guarnición. Entretanto Lezo ordenaba barrenar la ingobernable el Galicia (70) para cegar el paso de Bocachica, desgraciadamente el barco no cogió fuego rápidamente y cayó en manos inglesas. Se rompía así la primera línea de defensa que el propio Blas consideraba clave y quería mantener inexpugnable a toda costa. Aunque los atacantes sufrieron 1500 muertos durante el asedio de la fortificación, la situación se ponía muy de cara para ellos.
Tras la toma de Bocachica, Vernon manda la fragata Spence con dos oficiales capturados y el estandarte del buque insignia de Lezo, el Galicia (70), a Jamaica y Londres informando de la inminente toma de la plaza. Cuando la noticia llegó a la capital británica “se dispararon salvas desde la Torre de Londres, las campanas de las iglesias se echaron a volar y la victoria fue celebrada con iluminación general y fuegos artificiales” 8. Incluso el Parlamento mandó acuñar monedas conmemorativas, algunas se representaba a Lezo arrodillado (con ambos ojos, brazos y piernas sanos) entregando su espada al almirante inglés, y en las que rezaba la siguiente inscripción “el orgullo español humillado por Vernon”.

 
Figura 8 - Moneda conmemorativa de la "victoria inglesa" en Cartagena de Indias

La terrible situación para los defensores hace que el Virrey Eslava ordene entonces el abandono del fuerte de Cruz Grande considerando la imposibilidad de su defensa y el hundimiento de los intactos Dragón (64) y Conquistador (64) para cerrar el acceso a la bahía interior. Estas decisiones se realizaron muy a disgusto de don Blas: “y con justa razón me opuse a que se abandonase el Castillo y se echasen a pique los navíos, pero he reconocido que muchos meses a esta parte ha despreciado este caballero cuanto he dicho” 9. Ante la cercanía del enemigo el Conquistador (64) no es barrenado correctamente siendo capturado por los ingleses y para mayor desgracia la medida no impidió el trasiego de los barcos británicos a la bahía interior. A tal punto llegaron las desavenencias entre los dos defensores, que Lezo pidió le relevaran de su cargo, Eslava no dudó en tomarle la palabra. Sin embargo siguió combatiendo para impedir el desembarco de tropas de en las inmediaciones del cerro de La Popa. Este accidente geográfico suponía una amenaza para el castillo de San Felipe de Barajas que defendía el acceso a la ciudad. Por ello los ingleses se lanzaron contra La Popa que, sin las convenientes defensas que proponía Lezo, cayó en sus manos el día 17 de abril.
Sólo quedaba someter el castillo de San Felipe de Barajas y Cartagena estaría a merced del fuego de este. Para ello ya habían tomado el cerro de La Popa desde donde cañonearían la fortificación mientras se lanzaba un asalto de infantería. La suerte del castillo y de Cartagena de Indias estaba prácticamente sellada. Ambos bandos preparaban el combate final, en el lado ingles se subió la artillería a La Popa mientras que se desembarcaban tantos hombres y pertrechos que hablaban de una ofensiva a gran escala; en el lado español ante la crítica situación el Virrey Eslava repone en el mando a Lezo que ordena desbrozar las inmediaciones para no dar cobertura al enemigo y cavar un foso alrededor del fuerte que conectara con una trinchera zigzageante situada a lo largo de la ladera del lado Sur. También envió dos supuestos desertores a los ingleses para tenderles una trampa y ordenó que trajesen al castillo la reserva de marinos dejando indefensa la ciudad, retiró a los civiles a la misma y voló el puente de acceso a ella. El comandante español dispuso en la trinchera 650 soldados y dentro del castillo 300, más la reserva de 200 marinos. Los ingleses asaltarían simultáneamente la fortaleza por los cuatro costados. Se avanzaría por el Sur aunque el grueso de la tropa se centraría en el lado Este, el más empinado pero con deficiencias en la fortificación según la información errónea de los dos supuesto desertores. Del lado Oeste se encargarían los colonos norteamericanos mientras que en el norte se haría una maniobra de distracción Vernon no quiso dar apoyo naval al asalto, puesto que debía internarse en un estrecho canal en el que la superioridad del San Felipe de Barajas era evidente. Sin embargo también exigió rendir el fuerte del Manzanillo, el del Pastelillo y a una compañía que quedó aislada en una playa ante su avance.

 
Figura 9 - Movimientos ingleses en la campaña.

En la madrugada del 20 de abril de 1741 comienza el asalto final al castillo de San Felipe de Barajas. Las tropas inglesas que avanzan por el Este son engañadas y se ven de repente bajo el fuego del castillo sin tener otra opción que intentar finalmente el asalto, pero cuando llegan a la muralla las escalas se quedan cortas dos metros, los mismos que tenía el foso ideado por el comandante español. Al Oeste las tropas norteamericanas tienen el mismo problema, produciéndose en ambos frentes una verdadera carnicería entre los atacantes incapaces de escalar las murallas: “...rechazados al fusil por mas de una hora y después de salido el Sol en un fuego continuo y biendo los enemigos la ninguna esperanza de su intento (...) se pusieron en bergonzosa fuga al berse fatigados de los Nuestros los que cansados de escopetearles se abanzaron a bayoneta calada siguiendolos hasta quasi su campo...” 10.



 
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