Skip to content

El Gran Capitán

Reduce resolución  Aumenta resolucion  Aumenta tamaño de la fuente  Reduce tamaño de la fuente  Tamaño de la fuente por defecto  Ir al contenido



Registro

Añadir a Favoritos




Micrositios eGC


micrositio AK-47
Portal arrow Artículos arrow Figuras Históricas arrow Extranjeros destacados en el ejército de Bolívar
Extranjeros destacados en el ejército de Bolívar PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Hans Joachim Marseille   
lunes, 21 de marzo de 2005

La causa independentista en América Latina atrajo a muchas personas de diversas nacionalidades en Europa y América.
No se limitó a los españoles ni a los países beligerantes.
Hubo muchos extranjeros que se aventuraron a estas tierras con el fin de buscar experiencia militar y ¿por qué no? la gloria de sentirse héroes. Casi todos vinieron a realizar el ideal romántico de participar en ese proceso de cambios que se gestaba en la América española.
Quiero destacar especialmente a algunos de estos extranjeros que se entregaron en cuerpo y alma a la causa independentista. Me dediqué a cinco personajes: el curazoleño Luis Brión, el irlandés Daniel Florencio O’Leary, el puertorriqueño Antonio Valero de Bernabé, el franco-estadounidense Renato Beluche y el brasileño José Ignacio de Abreu y Lima. Unos son conocidos (Brión y O’Leary), pero los otros son casi desconocidos por la mayoría de la población. Incluso para mí, especialmente Beluche, del cual leí una pequeña referencia este año… y me nació la curiosidad.
Espero que estas biografías contribuyan al conocimiento de la época de la independencia de los países americanos.

Almirante Luis Brión

Luis Brión Detrox nace súbdito holandés en Curazao el 6 de julio de 1782, hijo de un comerciante. Sus padres deciden enviarlo a los Países Bajos para completar su educación. Estando allí, Brión se unió al ejército para combatir a los británicos, quienes habían invadido Holanda septentrional. Participa en varias batallas hasta que es capturado. Luego de la capitulación de Alkmaar, regresa a Curazao, pero escapa a los Estados Unidos ante la invasión de la isla por los británicos. Allí Brión aprendió la ciencia náutica y los negocios marítimos.
Cuando los holandeses recuperaron Curazao, en 1803, Brión regresa a la isla y participa activamente en impedir una nueva invasión británica. Pero la superioridad de los anglosajones es evidente: en 1807 retoman la isla. Brión decide salir en un nuevo exilio a la isla de Saint Thomas, en ese entonces posesión danesa. Radicado allí, Brión de dedica al comercio naval, llegando a ser un próspero comerciante y constructor naval, manteniendo relaciones con costa firme.
En Saint Thomas se entera de la causa independentista de Venezuela y decide unirse a ella. En 1813 parte hacia Venezuela, donde ofrece su experiencia naval al Libertador Simón Bolívar. En 1814 recibe el despacho de Capitán de Fragata y la nacionalidad venezolana. Al ser derrotada la Segunda República en Venezuela (diciembre de 1814), Brión huye hacia Inglaterra a principios de 1815, logra adquirir la corbeta Dardo, de 24 cañones, 12 fusiles y otros pertrechos con los cuales pretendía auxiliar a los patriotas de Cartagena de Indias. Reunido de nuevo con Bolívar en Haití, quien lo asciende a Capitán de Navío, organiza la escuadra con la cual se realizan las expediciones sobre la costa de Venezuela, conocidas como Expediciones de Los Cayos. El 2 de mayo de 1816, alcanza su primera victoria contra los buques de guerra españoles, en el combate naval de Los Frailes. En la misma fecha es nombrado por el Libertador, Almirante de la República, único marino en la historia de Venezuela que lo ha ostentado.
En enero de 1817 Brión establece el Almirantazgo y el cuerpo de Infantería de Marina. Luego, en la Campaña de Guayana, libra en el río Orinoco la batalla naval de Cabrián, donde captura 14 de los 28 buques de guerra de la escuadra realista y captura 1.500 prisioneros.
En octubre de 1817 le toca una misión desagradable: presidir el Consejo de Guerra que juzgó al general Manuel Piar por alta traición. Piar era amigo personal de Brión, pero éste, en vista de la magnitud del delito, decide condenarlo a muerte con la pérdida de su rango. Bolívar confirma la ejecución, pero revoca la degradación.
En noviembre, al ser liberada Angostura (hoy Ciudad Bolívar), principal ciudad de Guayana, Bolívar nombra a Brión Presidente del Consejo de Gobierno.
En 1819, Brión se encontraba en la isla de Margarita, organizando una expedición de 22 buques para atacar las costas de la Nueva Granada, conjuntamente con En 1819 se estable de nuevo en Margarita, donde organiza una expedición de 22 buques con los cuales atacará la costa de la Nueva Granada, junto a las fuerzas terrestres del general Mariano Montilla. Aunque fueron capturados los puertos y bocas del río Magdalena, así como las ciudades de Barranquilla y Santa Marta, las divergencias con Montilla en cuanto a la conducción de las operaciones en tierra y mar, provocan su alejamiento de la Marina en mayo de 1821 y su viaje a Maracaibo. Agravada la tuberculosis que lo aquejaba decide dirigirse a su isla natal, donde fallece al día siguiente de su llegada. Sus restos fueron depositados en la finca familiar de Rosentak, con los honores propios de su rango, y posteriormente trasladados el 10 de abril de 1882 al Panteón Nacional.
Al este de Caracas, existe una plaza con su nombre, junto con una estatua pedestre, inaugurada en 1982, año bicentenario de su nacimiento. La he visitado varias veces, y resulta un sitio algo estridente por el entorno, pero no deja de ser agradable.

General de Brigada Daniel O’Leary

Daniel Florencio O’Leary nace en Cork, Irlanda. No hay fecha exacta de su nacimiento, pero se ubica entre 1800 y 1802. Llegó a Venezuela en 1818 para formar parte como voluntario en la guerra de Independencia, como Alférez de los Húsares Rojos, batallón compuesto por tropas extranjeras y comandado por el Coronel Henry Wilson.
Poco después fue puesto a las órdenes del general Carlos Soublette, en la ciudad de Angostura (hoy Ciudad Bolívar), quien lo puso bajo el mando del también general José Antonio Anzoátegui. Este lo destina al escuadrón de Dragones de la Guardia, donde demuestra una disciplina y dotes de organización. Ya para 1819 contaba con el grado de capitán efectivo y se desempeñaba como primer ayudante de los Dragones.
O’Leary participa en el Paso de los Andes realizado por el Ejército Libertador, atravesando los Andes venezolanos por el Páramo de Pisba, a unos 3.000 metros de altura, y con un inclemente frío. Apenas culminado el paso, el 25 de julio de 1819, se libra la batalla del Pantano de Vargas, con una aparente desventaja para los patriotas, pero gracias a una intrépida intervención del coronel Juan José Rondón y el auxilio de la Legión Británica, la batalla fue una victoria patriota. En esa acción, O’Leary fue herido en la frente, habiéndose destacado en combate. Días después, el 7 de agosto, O’Leary, a pesar de no estar totalmente recuperado, figura en la decisiva batalla de Boyacá (que selló la independencia de la Nueva Granada, hoy Colombia) como edecán de Anzoátegui, y demostró su valentía.
En septiembre de 1819 fue condecorado con la Estrella de los Libertadores, y nombrado edecán del Libertador Simón Bolívar. A partir de ese momento, O’Leary es uno de los hombres de confianza de Bolívar hasta su muerte.
Como edecán del Libertador hizo las campañas siguientes: la de liberación de Venezuela, la cual quedó sellada con la segunda batalla de Carabobo en 1821; la de liberación de Quito (Ecuador), donde luchó al lado del general Antonio José de Sucre en la decisiva batalla de Pichincha en 1822 (en batalla, Sucre lo asciende a Teniente Coronel), la campaña del Perú, donde estuvo en la batalla de Junín, entre otras acciones menores. En 1825 Bolívar lo asciende a Coronel, y lo ratificó como su Edecán.
En 1829, en la guerra entre la Gran Colombia y Perú, los peruanos fueron derrotados en la batalla del Portete de Tarqui por las fuerzas colombianas de Sucre. O’Leary combatió en dicha batalla, y tal fue el valor que demostró que Sucre lo recomendó para el rango efectivo de General de Brigada, el cual le fue otorgado por Bolívar.
Al morir Bolívar en 1830, O’Leary se traslada a Kingston, Jamaica, y se establece en una hacienda de su propiedad. Sin embargo, el gobierno británico, consciente de su conocimiento de las nuevas repúblicas americanas, le encomendó varias representaciones diplomáticas, entre ellas: la de Encargado de Negocios de la Legación en Caracas, donde hizo gestiones para que Venezuela fuera reconocida como país soberano no sólo por Gran Bretaña, sino también por Francia; fue también Cónsul de Gran Bretaña en Bogotá, donde finalmente se establece y allí muere el 24 de febrero de 1854.
El legado más importante de O’Leary a la historia son sus Memorias en 32 tomos, publicadas en Caracas por su hijo Simón Bolívar O’Leary. En ellas, se encuentra gran parte del archivo privado del Libertador, y las vivencias de O’Leary junto con Bolívar. Poco o casi nada habla de sí mismo, salvo por la frase final: “Muerto el Libertador y destruida su grande obra, me retiré a Jamaica a organizar sus papeles y escribir mis Memorias”.
Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 10 de abril de 1882.
También existe una plaza con su nombre en Caracas, a poca distancia del Palacio de Miraflores, sede del gobierno. Fue inaugurada en 1943. No tiene su estatua, pero tiene dos magníficas fuentes gemelas, decoradas con sirenas; a estas se les conoce como “las toninas de Narváez”, por su escultor, Francisco Narváez.


 
< Anterior   Siguiente >