Skip to content

El Gran Capitán

Reduce resolución  Aumenta resolucion  Aumenta tamaño de la fuente  Reduce tamaño de la fuente  Tamaño de la fuente por defecto  Ir al contenido



Registro

Añadir a Favoritos




Micrositios eGC


micrositio AK-47
Portal arrow Artículos arrow Figuras Históricas arrow Ricardo Corazón de León
Ricardo Corazón de León PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Erich Hartmann   
sábado, 20 de agosto de 2005

Ricardo, sin embargo, nacido en Oxford el 8 de septiembre de 1157, cuarto de los hijos legítimos de Enrique Plantagenet, II de Inglaterra, duque de Normandía, conde de Angeo, odiaba a su padre y luchó contra él. En cambio, adoraba a su madre, Leonor, duquesa de Aquitania, cuyo primer marido había sido Luis VII de Francia. El odio a su padre y el amor hacia su madre, mas el hecho de que no imitara la lujuriosa vida sexual de su padre ni tuviera hijos con su mujer, Berengaria de Navarra, han hecho que la Historia haya sospechado en él una condición de invertido. Sin embargo, no hay pruebas contundentes de ello. Como angevino heredó la naturaleza colérica y apasionada de la familia de su padre, junto con el amor a la poesía y la música.

No fueron sólo los ingleses y franceses quienes le admiraron. También los mismos musulmanes contra quienes luchó en Tierra Santa. A los sarracenos les parecía noble y en todas las maneras superior a su aliado en la Cruzada, Felipe Augusto de Francia. La amistad de Ricardo con príncipes islámicos le ha dado ese deje de exotismo que vino a añadirse al romanticismo de su cautiverio.

Juventud guerrera y poética

Después del nacimiento, en 1167, de su último hijo, Juan, motejado Sin Tierra, Enrique II y Leonor se separaron. Leonor se llevó consigo a Aquitania a Ricardo, entonces un muchacho de diez años. Vivieron en la ciudad de Poitiers, centro de trovadores, juglares, amor cortés y torneos de caballeros. Además, como muchacho alto y fornido, Ricardo no tardó en aprender el arte de guerrear en los ejercicios regulares que se practicaban. Poco después, sus habilidades tácticas saldrían a la luz. El joven tampoco era un bruto que sólo supiera intercambiar golpes de espada y maza. Sabía escribir poesía en francés y provenzal y hablaba latín. Antes de cumplir los 15 años se le nombró duque de Aquitania, sentado, según costumbre antigua, en la silla del abad de San Hilario, en Poitiers.

Leonor de Aquitania

Fue quizás la mujer más poderosa del siglo XII. Esposa desde 1137 Luis VII de Francia, el monarca adoraba a esta bella y caprichosa mujer. Leonor le acompañó a la Segunda Cruzada. Allí, su comportamiento despertó los celos del rey, que anuló el matrimonio en 1152. Dos meses después, Leonor se casó con Enrique II, que dominaba así Inglaterra, Normandía y el Oeste de Francia. La rebelión de los hijos de Enrique contra su padre la convirtió en sospechosa de instigar la revuelta y fue apresada hasta la muerte de su esposo. Leonor administró el reino durante la Cruzada y lo devolvió intacto a Ricardo. Mantuvo a raya a Juan Sin Tierra y Felipe Augusto y recaudó el rescate del rey. Dedicó sus últimos años a mantener la unidad entre las posesiones de los Plantagenet en Inglaterra y Francia.


 

Leonor de Aquitania, madre de Ricardo

La ocasión de emprender batalla no tardaría en llegar. Por motivos de la transferencia de sus respectivas herencias Ricardo, junto con su hermano mayor y heredero al trono, Enrique, y otro hermano, Godofredo, lucharon contra su padre en defensa de su madre, Leonor, que había sido hecha prisionera por Enrique II. Las fuerzas del rey de Inglaterra resultaron, sin embargo, superiores a las de Ricardo, el cual terminó sometiéndose humildemente a su padre. Enrique II perdonó sabiamente a su hijo y le encargó la difícil tarea de domar a los nobles recalcitrantes de Aquitania. Sin piedad ni lástima, en campañas estratégica y tácticamente brillantes, Ricardo asedió castillo tras castillo: Angeo y Lemosín, Poitou, Péngord, Angulema y Gascuña. Fue pacificando las rutas por las que viajaban los peregrinos hacia Santiago de Compostela y coronó su triunfo con la toma en 1179, a la edad de 22 años, del hasta entonces inexpugnable castillo de Taillebourg.

Inesperadamente, el príncipe Enrique murió en 1183 de una disentería aguda y dejó a Ricardo como heredero al trono. Su hermano Godofredo murió en 1186 en un torneo. Sólo quedó Juan Sin Tierra, a quien Ricardo negó territorio. Por esta razón, algún tiempo después Juan se alió con Felipe Augusto, rey de Francia, contra su hermano.

Jerusalén

Las peleas territoriales y las guerras dinásticas perdieron importancia frente a la noticia, trágica para el mundo cristiano, que llegó al final de 1187 desde Tierra Santa. En el mes de julio, los musul- manes, bajo el mando del célebre Al-Malik Al-Nasir Salah ed-Din Yusuí, conocido en Occidente como Saladino, habían derrotado en la batalla de Hattin, cerca deTiberiades, al reino cristiano de Palestina que habían establecido los primeros cruzados un siglo antes. El Papa, Gregorio VIII, despachó mensajeros que cruzaron Europa montados en caballos rápidos para apelar imperiosamente a los reyes, duques y condes de la cristiandad occidental a que rescatasen Tierra Santa y restaurasen el derecho de los peregrinos cristianos a rezar en los lugares santos de Jerusalén. Estos lugares cayeron en manos del Islam en el mes de octubre de 1187.

Una ola de emoción religiosa inundó Europa. ¡Qué magnífica ocasión para luchar se le había presentado a Ricardo! Además, ésta era una guerra santa que garantizaba la liberación del Infierno e incluso del Purgatorio al hombre que perdía la vida luchando contra los infieles.

Sin embargo, y a pesar del fervor cristiano, se imponían otras consideraciones políticas. Ricardo y su padre tenían que dejar Aquitania pacificada. Esto motivó una serie de campañas militares para reprimir a una nobleza rebelde y contestataria. Como Enrique II se negó a nombrar a Ricardo heredero suyo, Ricardo y Felipe Augusto de Francia hicieron la guerra al soberano de Inglaterra. El viejo monarca, derrotado, viéndose traicionado por todos sus hijos menos por uno ilegítimo llamado también Godofredo, murió en su castillo de Chinon el 6 de julio del año 1189.


 

La tumba de Enrique II, padre de Ricardo

Ricardo volvió a Londres para ser coronado, el 3 de septiembre de 1189 en la Abadía de Westminster. Ahora podía dedicarse plenamente a preparar la Cruzada, reorganizando la administración de Inglaterra y dejando a importantes obispos al frente de la misma. Para proteger sus derechos al trono, Ricardo obligó a su hermano Juan Sin Tierra a ausentarse durante tres años del reino. Con su hermano ilegítimo Godofredo siguió otra estrategia: le hizo arzobispo de Canterbury, lo cual le convertía en inelegible para ostentar la corona.

Para reunir las ingentes cantidades de dinero necesarias, Ricardo empleó el tesoro de 100.000 marcos ahorrados por su padre y vendió todas las tierras y todos los cargos que pudo. Obligó además a todo el pueblo a pagar un fuerte impuesto, el diezmo de la cruzada. L urgente necesidad de dinero explica suficientemente la cólera de Ricardo cuando se produjo una masacre de judíos pocos días después de su coronación. Aquí, el odio que la emoción de la Cruzada había suscitado contra los judíos estaba reñido con la necesidad de fondos. Y para recaudar estos fondos el rey necesitaba la ayuda de los judíos, que siempre mantenían sus ahorros en dinero líquido porque no podían invertirlos en tierras.

Ricardo movilizó un Ejército imponente de 4.000 hombres a caballo y un número igual a pie. Se embarcaron en 100 naves el 12 de diciembre de 1189. Ricardo y Felipe Augusto se reunieron y se pusieron finalmente en camino el 4 de julio de 1190. Ricardo, que sufría de cierta tendencia al mareo, viajó hasta Marsella y luego avanzó por la costa de Italia. Llegó a Mesina el 22 de septiembre y allí se encontró con la Flota y el Ejército cristianos.

En Sicilia, Ricardo tuvo que entretenerse luchando contra el rey Tancredo, que se negaba a reconocer los derechos de Juana, la hermana de Ricardo, viuda del recientemente tallecido rey Guillermo II de Sicilia. Además, Guillermo había legado un gran tesoro a Enrique II, padre de Ricardo. Y Corazón de León necesitaba urgentemente este tesoro. Al final, Ricardo decidió tomar Mesina por la fuerza de las armas y obligó a Tancredo a pagar 20.000 onzas de oro. De este modo, los cruzados dejaron en Sicilia unos recuerdos de asesinato y rapiña.

Pasaron varios meses más en el agradable clima de Sicilia. Durante este tiempo las diferencias entre el rey francés y Ricardo se fueron haciendo más profundas, sobre todo porque Corazón de León se negó a honrar la promesa que había hecho su padre de casarse con Alicia, hermana de Felipe Augusto. En realidad, en aquel momento Leonor, madre de Ricardo, viajaba acompañando a Berengaria, la hija del rey de Navarra, para casarla con Ricardo. De este modo se aseguraría la frontera de Aquitama contra los condes de Tolosa de Francia.

Finalmente, en abril de 1191 la enorme flota de 200 barcos que transportaba a los ejércitos de los reyes de Inglaterra y Francia salió de Mesina. Con una parada en Rodas, llegaron a Chipre, donde Ricardo y Berengaria se casaron. Ricardo conquistó brillantemente la isla. Consiguió así asegurar a los cruzados una base que protegería las largas líneas de comunicación y de abastecimiento de los ejércitos cristianos, que se extendían desde el Mediterráneo occidental hasta Palestina.

Por fin, el 6 de junio de 1191 Ricardo llegó a Tierra Santa. Desembarcó en Tiro y continuó el día siguiente hasta San Juan de Acre. En Palestina encontró un enrevesado problema político: la rivalidad entre Guy de Lusignan, rey cristiano de Jerusalén, y Conrado de Montferrat, protegido por el rey de Francia. Mientras tanto, había que hacer la guerra contra el poderoso Saladino.

En el calor del verano, el agua escaseaba. A pesar de las difíciles condiciones, San Juan de Acre y luego Jaffa fueron asediadas y las murallas zapadas. San Juan de Acre se rindió a los cristianos el 12 de julio de 1191.

Durante la entrada triunfal de las fuerzas cristianas, un grupo de soldados ingleses profirió un insulto mortal contra el duque de Austria. Arrancaron su bandera del sitio en el que ondeaba en compañía de las de Inglaterra y Francia, cuyos monarcas pensaban que únicamente ellos tenían derecho al botín. Esta cuestión era igual de importante que la liberación de Tierra Santa de manos de los sarracenos. Pero la ofensa se vería vengada más adelante.

Lucha en solitario

En ese momento Felipe Augusto, enfermo y preocupado por lo que pudiera estar pasando en Francia, abandonó la Cruzada. Desde entonces Ricardo luchó solo contra los sarracenos, que le consideraban hábil, malicioso, sutil y audaz. La guerra entre cristianos y musulmanes se tornó cruel en extremo. El 20 de agosto de 1191 Ricardo masacró a 2.700 prisioneros de la guarnición de San Juan de Acre. El monarca no podía darles de comer y tampoco podía permitirse el lujo de dejar enemigos tras de sí mientras continuaba su campaña.


 
< Anterior   Siguiente >