Artículos
Guerra Civil Española
Batalla del Ebro, primera fase | Batalla del Ebro, primera fase |
|
|
|
| Escrito por caracalla | |
| domingo, 14 de enero de 2007 | |
|
Página 2 de 2 Al terminar la segunda jornada los republicanos habían alcanzado la línea Pobla de Masaluca-Villalba-Gandesa-Sierra de Pándols. Sin embargo, las posibilidades de los republicanos se reducían rápidamente. A la resistencia del enemigo que crecía por momentos, había que añadir la abertura de las presas del Segre y Noguera-Pallaresa que aumentaron en 2'50 metros el nivel normal del Ebro, creando dificultades a los republicanos y retrasando el paso del material. En la jornada del 26 los republicanos han logrado pasar 28 blindados, 3 tanques, una parte de la artillería, algunas piezas antiaéreas y medios de transporte. La lentitud en el paso de los medios, consecuencia de las debilidades del Alto Mando, que hubiera permitido la explotación rápida del éxito, iba cortando rápidamente todas las perspectivas que el heroísmo y la rapidez de las unidades del Ejército del Ebro habían creado en las primeras horas de la batalla. El día 27 la intensidad de los combates aumenta. El enemigo, que ha acudido con importantes reservas, ofrece una resistencia tenaz, al mismo tiempo que la superioridad inicial de los republicanos tiende a desaparecer. En el sector de la 42 División el enemigo continúa sus contraataques contra la 226 Brigada, aunque sin éxito. La 227 Brigada que ha logrado pasar todos sus efectivos, recibe la orden de apoderarse de la región de Fayón. El retraso de dos días en el paso de esta Brigada, malogró las operaciones de los republicanos en este sector. Mientras tanto, los ataques de la 3 División sobre Villalba y de la 35 sobre Gandesa, no han tenido éxito. El mando rebelde que ha tenido la posibilidad de reforzar la defensa, rechaza todos los intentos de las fuerzas republicanas. En vista de ello, el mando del Ejército ordena que la 16 División se concentre en la zona de unión de la 3.ª y 35 Divisiones, con el fin de asestar un golpe en la dirección sudoeste cortando Gandesa por el oeste. En el sector del V Cuerpo, los combates continúan con violencia. El enemigo ha logrado llevar a este sector la 4, 16 y 14 banderas de Falange y dos batallones de moros. Este mismo día la 46 División republicana recibió la orden de ocupar un frente de defensa a la izquierda de la 11 División haciendo frente hacia el sur y el oeste. La 46 División tenia como tarea ocupar el vértice Rey cortando la carretera de Prat de Compte a Cherta. La 9 Brigada de la 11 División asaltaría el Puig Cavalls por el Sur y el Oeste, avanzando posteriormente a cortar la carretera de Bot a Gandesa en el kilómetro 4. Esta operación sobre Bot ocupó cuatro días seguidos donde se luchaba con fiereza por cada palmo de terreno. La 9 Brigada no logró ocupar Puig Cavalls. La 100 Brigada logró ocupar el día 30 la Ermita de San José de Bot, pero el enemigo contraatacó con fuerzas frescas de Levante y la obligó a replegarse a sus posiciones de partida. Al final del día, el enemigo con dos brigadas efectuó un fuerte contraataque sobre el extremo del flanco izquierdo de la Sierra de Pándols, amenazando seriamente desde la retaguardia las fuerzas de la 9 y 100 Brigadas. Fue necesario un esfuerzo encarnizado que absorbió las reservas de la División para poder salvar a las dos brigadas de la amenaza. Durante los días 1 y 2 de agosto en que el enemigo orientó sus ataques sobre La Tosa y los Malletos, en el flanco izquierdo hacia Prat de Compte, la lucha adquirió caracteres épicos. En estos días empezaron a pasar los tanques, autos blindados, camiones y víveres para el V Cuerpo. El día 1.° se pasa a la defensiva. Con ello termina la primera fase de esta gran batalla. Los republicanos habían logrado detener la ofensiva sobre Valencia. Los objetivos fundamentales interiores se habían logrado. Sin embargo, el éxito táctico no supo aprovecharse y la ruptura se localizó pronto y el enemigo, aprovechando la lentitud de las unidades republicanas y lo estrecho del sector de ruptura, concentró rápidamente sus reservas, su aviación y artillería y paralizó en los primeros días la ofensiva obligando a los republicanos a pasar definitivamente a la defensa. La iniciativa había cambiado de manos, gracias a la rápida reacción del Ejército nacionalista que dispone en la zona de ruptura hasta de dos Divisiones de Infantería en línea y reservas próximas que pueden acudir de la región de Lérida. En la retaguardia los nacionalistas disponen de hasta 20 ó 22 Divisiones en dos núcleos, Castellón y Teruel, actuando contra Levante, además, hasta de una División de Infantería y posibles de reservas generales en la región de Zaragoza. Las posibilidades de maniobra franquista eran: Por ferrocarril: directo Castellón- Vinaroz-Tortosa con hasta cuarenta pases de trenes por día y 160 kilómetros de distancia. El de Teruel-Zaragoza-Flix con ramal a Alcaniz extensión de cerca de 300 kilómetros y capacidad de tráfico de hasta 20 a 30 pases de trenes diarios (aproximadamente). Por carretera: La de la costa de Castellón a Tortosa y la de Teruel a Alcañiz-Gandesa. de unos 200 kilómetros. Estas posibilidades aunque limitadas por disponer de muy escaso material de transporte en la línea del ferrocarril Castellón-Tortosa, permitían trasladar por día hasta dos Divisiones de Infantería, más rápidamente de las del sector de la costa, es decir del grupo operativo del general Aranda en Castellón-Nules-Onda. El ritmo posible de llegada de las reservas al sector de Gandesa, una vez se produjo la reacción y contención en ese sector fue el siguiente: Al siguiente día del forzamiento del río las fuerzas se incrementaron con la llegada de dos divisiones una de Castellón y una de Lérida-Zaragoza. Hasta el octavo día de la batalla fueron llegando tropas de refuerzo a razón de dos divisiones diarias. El Ejército del Ebro ataca con seis Divisiones en primer escalón y dos en reserva general, en total ocho divisiones que le aseguran superioridad hasta el quinto o sexto día. Luego, las fuerzas se equilibrarían y el avance no podría seguir de no introducir en la lucha nuevas unidades o bien impedir o retardar el transporte de las divisiones enemigas. Otras fuerzas en la zona catalana para alimentar la ofensiva del Ejército del Ebro podían conseguirse a cuenta del Ejército del Este y de nuevas formaciones en cantidad reducida (en total de 3-4 divisiones) elevando el número de divisiones del Ejército del Ebro hasta 12 divisiones y mantener la superioridad dos días más. Tal es, el máximo posible dentro de los recursos de la zona catalana. Podría retrasarse ganando más tiempo en provecho de la ofensiva republicana por medio de: —Acciones sobre sus líneas de comunicaciones, —Acciones sobre otros frentes para fijar e inmovilizar reservas. De ambos medios el primero era auxiliar, sólo el segundo era de eficacia verdadera y podía dar las posibilidades de éxito en la operación general que suponía la última ocasión favorable que se ofrecía al mando republicano. El poderoso contragolpe del Ebro, hubiera conseguido mayor éxito si hubiera sido debidamente apoyado por los otros ejércitos, es decir el apoyo, la cooperación, que no quiso ver el general Miaja. Las acciones sobre las líneas interiores de comunicación enemiga para retardar el movimiento de tropas, podía llevarse a efecto por medio de la aviación o de la flota de guerra. El traslado de aviones del territorio del G.E.R.C. al del G.E.R.O. no ofrecía dificultad, y el traslado, en rigor, se llevó a cabo. Sigue sin tener explicación el que en los tres primeros días Modesto no hubiese protegido el avance de sus tropas por las escuadrillas correspondientes. Líster se queja con harta razón: “Los tres primeros días actuamos sin aviación propia, mientras la del enemigo estaba día y noche encima, bombardeando impunemente y sin interrupción nuestras tropas y material, mientras se efectuaba el paso.” ¿Por qué? Es la pregunta que todos se hacen. Pero la flota de guerra tenía superioridad absoluta sobre los barcos rebeldes y la carretera y el ferrocarril Tortosa-Castellón que un recorrido de casi 100 kilómetros bordean el mar, y especialmente en los sectores de Oropesa-Benicarló y Vinaroz quedaban bajo el fuego eficaz de la artillería de los barcos. Pero nada de esto se hizo y el enemigo disfrutó de absoluta libertad para maniobrar sus fuerzas. Con la proporción inicial de fuerzas en tierra (2/1) el ritmo de avance de las divisiones republicanas no podía planearse superior a diez kilómetros por día, como media. Las seis compañías de tanques de que se disponía, aun reunidas en una sola dirección, suponían un grupo de no más de 70 tanques ligeros, demasiado pequeños para acciones lejanas e independientes; salvo acciones eventuales, el grupo de tanques había de seguir el ritmo de la infantería; y el ritmo de avance de la operación en conjunto no podía rebasar la media de 10 kilómetros por jornada. De acuerdo con lo anterior, debía preverse que a los 3-4 días de la operación, las reservas del ejército (dos Divisiones) debían ya empeñarse y que desde los 4-5 días de la operación de avance se detendría de no reforzar al Ejército del Ebro con nuevas reservas. Estos plazos de tiempo aseguraban alcanzar la línea Fayón-Batea-Sierra de Pándols-Benifallet, pues para ello bastaba penetrar 30-40 kilómetros (3-1 días). Pero para ampliar los objetivos de la tercera fase (salir a Monroyo-Vértice Carrascal-Sierra de San Marcos-Cati) había que penetrar 70-80 kilómetros lo que obligaría a un esfuerzo de 7-9 días y para ello el Ejército del Ebro no tenía fuerzas suficientes, sus 8 divisiones serían equilibradas el 5.º día y superadas el 6.º y su avance posterior era poco probable. La consecución de los objetivos de la 3.ª fase obligaban a empeñar la totalidad de las reservas de la zona catalana y a empeñarlas oportunamente, esto es, el 5.º - 6.° día de la operación, lo que obligaba a tenerlas ya concentradas en lugar oportuno y dispuestas desde el comienzo mismo de la ofensiva. Esto no se hizo y con ello, claramente se renunciaba de antemano a lograr los objetivos de la tercera fase que eran los decisivos. Respecto a la cooperación con la zona Centro-Sur, el proyecto del plan del mando supremo, para la operación del Ebro, está firmado el 5 de junio de 1938, cuando los ejércitos de Maniobra y Levante combatían al sur de Castellón y en Onda, manteniendo la línea del general Mijares y el saliente de Lucena del Cid-Linares-Alcalá de la Selva-Mora de Rubielos. Entonces, era lógico planear y posible ejecutar el golpe auxiliar sobre la Sierra de Valdancha para cortar la carretera de Morella-San Mateo, ya que lograr este objetivo suponía una penetración de unos 50 kilómetros. Pero cuando el paso del Ebro se llevó a efecto, 25 de julio, han pasado 50 días de combates intensos en el frente de los Ejércitos de Maniobra-Levante y estos ejércitos se defienden en la línea «X-Y-Z» a la altura de: Vértice-Javalambre-Puerto del Ragudo-Espadán-ValI de Uxó; se ha visto obligado a abandonar aquel saliente ofensivo de Linares, que tanto quería conservar el mando del frente de Levante, pensando siempre en la acción sobre Morella en cooperación con la zona catalana; y desde las posiciones que ocupaba el 25 de julio la carretera de Morella-San Mateo, ya que lograr este objetivo suponía una penetración de 90 kilómetros, por un terreno sumamente difícil que a un enemigo muy superior en número había costado recorrer más de 80 días con enorme desgaste. ![]()
Si quieres debatir este Artículo entra en su foro de opinión |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|