Artículos
Guerra Civil Española
Dos patrias y una familia | Dos patrias y una familia |
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| Escrito por Dolores | |
| martes, 25 de mayo de 2004 | |
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Página 2 de 2 La quimera de su infancia termina con la forzosa salida para Francia a través de Los Pirineos y la caída en un campo de concentración. El destino lo alejaba, sin saber por qué tiempo, de su Patria, su familia y de sus compañeros. El piloto Francisco Meroño, defendiendo el cielo de España contra los agresores fascistas, realizó más de cien combates aéreos, en los cuales derribó veinte aviones enemigos. Finalizó la guerra, como comandante de la 6ª Escuadrilla del Grupo 21 de la 11ª Escuadra, con el grado de capitán. Todo lo anteriormente descrito por mí, se narra con más detalles en sus memorias, abarcadas en el próximo libro, cuyo titulo es “Lo llamaban Diablo Rojo”. El tema del segundo libro, titulado “Aviadores Españoles en La Gran Guerra Patria”, publicado en Rusia, recoge el tiempo desde el comienzo de la II Guerra Mundial, La Gran Guerra Patria de la Unión Soviética contra el fascismo alemán y la vida de los emigrantes españoles en el exilio, mientras que en su patria gobernaba el caudillo Franco. Se describe su vida, su lucha en los combates aéreos, defendiendo el cielo de su segunda Patria, que le dio asilo político y lo acogió como emigrante, al dejar el campo de concentración. (En caso de que se muestre interés por parte de los españoles en conocer la segunda parte de sus memorias, trataremos de sacar también la II edición de ese libro). Continuando la biografía del aviador de caza republicano, capitán Francisco Meroño, les diré, que, al quedar en libertad después del campo de concentración fascista, tuvo que emigrar a la URSS, donde trabajó en una fábrica de automóviles y conoció a su futura esposa. Luego del ataque traidor de la Alemania fascista a la URSS ingresó voluntariamente a las filas del Ejercito Rojo. Pasados los primeros días, es requerido por las autoridades soviéticas, junto con otros 18 aviadores españoles, para entrenarse y ejecutar tareas especiales, pilotando aviones alemanes (guerrillas aéreas), que los soviéticos poseían con anterioridad al conflicto mundial como resultado del intercambio de material bélico, según acuerdo bilateral, firmado en agosto de 1939. Durante los tres primeros meses de las operaciones en curso, pilotaba los aviones de caza tipo YAK-7 y YAK-I (soviéticos) y simultáneamente se entrena en el caza alemán Messerschmitt BF-109. Cuando Moscú se encuentra asediado (Noviembre de 1941 - Abril de 1942), participa en la defensa aérea hasta finales de marzo de 1942, pilotando un caza soviético MIG-3. A continuación es destacado en compañía de Fernando Blanco de la Carrera y Vicente Beltrán Rodrigo (componentes del grupo de los 19) al sector de Tula del Frente Central. Voló en muchos tipos de cazas soviéticos, defendió el cielo de Moscú, Tula, y Stalingrado. En esos casi dos años de “trabajo” en el cielo soviético, derribó siete aviones alemanes. Posteriormente, en el verano de 1943, sus colegas y él, lucharían en la batalla por el Arco de Kursk, pero en los primeros días de combate, Meroño fue derribado por fuego amigo debido a una confusión por un fuego cruzado, y cuando caía en paracaídas, fue gravemente herido en la pierna izquierda y en el pecho. Cayó en un frente ruso, y por su uniforme extranjero, lo confunden con un piloto alemán o italiano; lo iban a matar, pero primero lo trataron de reanimar para interrogarlo. Una vez recuperado, al entender lo que hablaban entre sí los soldados, los reprimió con una andanada de tacos en ruso, que sólo utilizaban gente de muy baja cultura, prácticamente un argot, que se hablaba solamente en los suburbios de la ciudad, que supuestamente ningún extranjero podría conocer…Y fue eso, precisamente, lo que le salvó la vida. Al término de seis meses de recuperación, sensiblemente disminuidas sus facultades aviatorias, es destinado como instructor a una escuela de vuelo, en cuyas tareas le sorprende el final de la guerra. Para citar algo de la segunda parte de las memorias de Francisco Meroño, citaré una parte, que trata de la participación de los aviadores españoles en uno de los combates, que determinó el viraje histórico de esa guerra: La Batalla por Stalingrado. Y para ello comienzo con el siguiente fragmento, que muestra el heroísmo de los aviadores españoles y soviéticos en los combates aéreos conjuntos en todos los tipos de aviones: “…Los españoles debemos al teniente general Alexander Osipenko nuestro ingreso en la aviación. A lo mejor, todo habría quedado envuelto en un légamo de incertidumbre como quedó el servicio especial que cumplimos el pequeño grupo de aviadores al volar en aviones alemanes. Sabemos que él no nos lo podía negar. Primero por ser aviador, y los aviadores son gentes de seis sentidos; el sexto, es el sentido “volador” que empuja al avión hacia el abismo para salvar la vida del compañero en peligro. Por eso cansa tanto el combate aéreo: porque sufres por el compañero. Alexander Stepanovich Osipenko no podía hacerlo de otra forma y nos echó una mano. Nosotros mantuvimos en alto ese galardón y defendimos la autoridad y la confianza, que puso sobre nosotros. ¡Un millón de gracias, camarada Osipenko!” A continuación, citando fragmentos del libro de Francisco Meroño, “Aviadores españoles en la Gran Guerra Patria”, nos damos cuenta de cuán horribles imágenes llevaban aquellos días de la lucha contra el fascismo alemán. “…Para los pilotos el día comienza antes del amanecer, a esa hora cuando el sol comienza a levantar su pesado disco rojizo por el otro lado del Volga Hace tiempo ya que están sentados en las cabinas de sus aparatos con las gafas levantadas sobre la frente. A la escuadrilla le quedan cinco aparatos servibles, sin contar la cantidad de parches que tienen. Pero, como sea, con ellos hay que hacer frente a toda la armada fascista que se cierne por encima de Stalingrado. ¡No hay más!...
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