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El Gran Capitán

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La intervención Alemana en la Guerra Civil PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Alberto Florez Lopez   
lunes, 26 de julio de 2004

INTRODUCCIÓN:

El levantamiento militar contra el gobierno de la República coordinado por el general Mola comenzó el 17 de julio de 1936 en el Protectorado de Marruecos y se propagó de inmediato por casi todas las guarniciones peninsulares, insulares y coloniales de España. Cuatro días después de su inicio, los militares sublevados habían logrado implantar su dominio indiscutido sobre todas las colonias, una amplia zona del oeste y centro peninsular (Navarra, Álava, León, Castilla la Vieja, Galicia, Cáceres y la mitad de Aragón), un reducido núcleo Andaluz (en torno a Sevilla, Cádiz, Córdoba y Granada) y en los archipiélagos de Canarias y Baleares (salvo la isla de Menorca). Sin embargo, la rebelión había sido aplastada por un pequeño sector del Ejército fiel al gobierno con ayuda de milicias obreras armadas urgentemente, en dos grandes zonas separadas entre sí. La zona centrosur y este peninsular (incluyendo Madrid, Barcelona y la región catalana, además de Badajoz, la Mancha y toda la costa mediterránea hasta Málaga) y en una estrecha y aislada franja norteña (desde Guipúzcoa y Vizcaya en el País Vasco hasta toda Asturias menos Oviedo, y la provincia intermedia de Santander).

La República retuvo dos tercios de la anticuada flota de guerra, cuya marinería se había amotinado contra los oficiales rebeldes y había implantado un bloqueo al Estrecho de Gibraltar para evitar el traslado de las decisivas tropas marroquíes al mando del general Franco. El fracaso de los militares sublevados, como hemos visto, en las partes de España mas desarrolladas económicamente, incluyendo la propia capital del Estado, les obligaba a emprender su conquista mediante verdaderas operaciones bélicas. El golpe militar parcialmente fallido devenía así en una auténtica y cruenta guerra civil. Y como ningún bando disponía de los medios y el equipo militar suficiente para sostener un esfuerzo bélico de envergadura, ambos se dirigieron de inmediato en demanda de ayuda a las potencias europeas más afines a sus postulados, abriendo así la vía al crucial proceso de internacionalización de la contienda.

LAS PETICIONES DE AYUDA DE LOS MILITARES INSURGENTES:

Franco estaba cortado en Marruecos, bloqueado por la flota republicana. Hacia el día 21 de Julio él y sus oficiales se deciden a solicitar formalmente el envío de aviones de transporte alemanes, encubierta la operación en el marco de una transacción comercial. Se siguieron dos senderos distintos para este fin: se recurriría a un contacto antiguo- el general Kühlental, quien en julio de 1936 desempeñaba el puesto de agregado militar en París y era conocido ya desde los años veinte, fue telegrafiado el día 22- pero, esto es lo más importante, también se optó por enviar una misión directamente a Hitler, saltándose todos los innumerables escalones intermedios.

Mola y Queipo de Llano, por el contrario, siguieron el primer paso dado por Franco de intentar obtener material por el conducto diplomático únicamente (El general Mola se dirigiría infructuosamente a Killinger, un funcionario de la industria aeronáutica alemana. Queipo de Llano acudió al consejero de la delegación alemana en Lisboa, Du Moullin, cuya gestión no dio ningún resultado)

El que la misión de Franco marchara a Alemania tan rápidamente como lo hizo se debió a un incidente fortuito: a la disponibilidad de un aparato alemán en las Palmas ya el 20 de Julio y en Tetuán unos cuantos días mas tarde. Se trataba de un trimotor “Junkers 52” con distintivo D-APOK bautizado con el nombre de "Max von Müler” pilotado por el comandante Alfred Henke.
El avión fué requisado en Las Palmas ya el 20 de julio mediante orden telegráfica de Franco al general Orgaz para que volase en él a Tetuán y pese a la resistencia de Otto Bertram, un ex teniente de la Marina alemana, jefe de distrito de la Lufthansa y encargado de las comunicaciones aéreas en el tramo del Atlántico sur. Esta oposición y resistencia a colaborar, (Bertram ya se había negado, frente al general Orgaz a suministrar un avión para trasladar a Franco alegando que no podía mezclarse en asuntos interiores españoles), sólo puede explicarse por una carencia total de instrucciones. Parece pues que no existe participación alemana en los preparativos del levantamiento.

La misión que se envió a Alemania para solicitar ayuda de Hitler, estaba compuesta por:
-Johannes Eberhad Franz Bernhardt, empresario miembro del partido nazi asentado en Tetuán cuya empresa representaba firmas alemanas y realizaba suministros para las autoridades civiles y militares.
-Adolf Langenheim, jefe del grupo local del partido nazi , ya que sorprendería que no fuese con Bernhardt el representante mas destacado del partido en Marruecos
-Francisco Arranz Monasterio, designado unos días antes como jefe del Estado Mayor de la menguada fuerza aérea del Ejército de África, (tan solo doce aparatos de muy diverso tipo), participó como emisario de Franco.
El piloto del avión sería Henke.

El avión llegaría a Berlín el 24 de julio, primero se entrevistarían con el jefe de la A.O (Auslandsorganisation, encargada de llevar a cabo el adoctrinamiento nacional-socialista de las colonias alemanas en el exterior.), Ernst Wilhelm Bohle. En palabras del propio Bernhardt “solo podía intentar llegar a Hitler a través del partido (nazi). Para un desconocido como yo, apelar al Ministerio de Negocios Extranjeros o a la Wehrmacht (ejército alemán) habría carecido de lógica.” Bohle les remitió a Rudolf Hess, quíen mirando con simpatía sus propósitos, arregló una cita personal con Hitler en la ciudad de Bayreuth, donde este se encontraba asistiendo a los festivales de ópera.

Para entender la facilidad en la gestación de la reunión de Bayreuth hay que encuadrar la petición de ayuda en el siguiente contexto:

En ese momento el partido nazi se encontraba sumido en una dura lucha por ir consiguiendo los resortes de la administración, en tales circunstancias, promover la gestación de una decisión importante, como lo era el envío de ayuda militar a los sublevados, podría permitir a la A.O apuntarse un tanto muy significativo frente a la Wilhelsmtrasse- ministerio de negocios extranjeros.


 
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