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La intervención Alemana en la Guerra Civil PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Alberto Florez Lopez   
lunes, 26 de julio de 2004

LA REUNIÓN DE BAYREUTH


En esta reunión Hitler aceptó el envío de ayuda militar a crédito para Franco. Se trataba de representar los suministros alemanes como importaciones efectuadas por una empresa hispano-alemana privada, radicada en Marruecos. Tal empresa sería conocida como la HISMA (Hispano- Marroquí de Transportes, S.L”)

Se trataba de una estratagema destinada a encubrir la operación de transporte sin comprometer oficialmente al gobierno alemán, siendo la venta de aviones una transacción puramente privada.

Los motivos de Hitler para intervenir en la guerra española fueron esencialmente de orden político-estratégico: si el envío de una pequeña y encubierta ayuda alemana favorecía el triunfo de un golpe militar derechista, podría alterarse el equilibrio de fuerzas en Europa occidental puesto que se privaría a Francia de un aliado seguro en su flanco sur. Por el contrario, una victoria republicana sobre los militares insurgentes reforzaría la vinculación de España con Francia y la URSS, las dos potencias que cercaban a Alemania por el este y el oeste y que se oponían a los proyectos expansionistas nazis. En palabras del Führer a su primer representante diplomático ante Franco Wilhelm Faupel:

“Su misión consiste única y exclusivamente en evitar que, una vez concluida la guerra (con la victoria de Franco), la política exterior española resulte influida por París, Londres o Moscú de modo que, en el enfrentamiento definitivo para una nueva estructuración de Europa- que ha de llegar, no cabe duda -, España no se encuentre del lado de los enemigos de Alemania, sino, a ser posible, de sus aliados”

Aparecerán con el tiempo, a medida que su intervención a favor de Franco aumentaba, otras razones derivadas y secundarías. Podemos destacar, entre ellas:

- La pretensión alemana de asegurarse los suministros de piritas ferro-cobrizas y mineral de hierro español, esenciales para abastecer su programa de rearme acelerado. De hecho, a lo largo de la guerra, Alemania se convirtió en el primer importador de minerales españoles de interés estratégico (En 1935 la partida de piritas españolas adquiridas por Alemania era 562.584 toneladas, en 1938 ya era de 895.000, mientras que la partida de minerales de hierro pasó de 1.321.000 toneladas en 1935 a 1.825.401 toneladas tres años mas tarde)

-Igualmente, como otra razón derivada, podemos citar la voluntad de convertir la guerra española en un campo de pruebas militares donde el ejército alemán ensayaba técnicas, equipos y adquiría experiencia bélica con vistas al futuro. En este sentido tenemos el testimonio del propio Hitler, quien el 6 de abril de 1938 manifestaba, “ahora que la guerra va tocando a su fin, nuestros soldados ya no pueden aprender más”.

En cualquier caso, estas nuevas razones nunca llegarían a eclipsar el motivo central político-estratégico que había determinado en primer lugar la decisión germana de intervenir en apoyo de Franco.

LA AYUDA:


El 27 de Julio se iniciaban en Alemania los preparativos individuales: se decidió que el primer “Junker” en regresar fuera el D-APOK que continuaría pilotando Alfred Henke. Otros nueve aviones partían poco después de manera escalonada y otros diez aparatos más se desmontaban y trasladaban a España en barco junto con otro material.

El 31 de Julio de 1936, llegó a España el primer contingente de soldados alemanes a bordo del vapor rápido “Usaramo”. Eran ochenta y seis hombres que vinieron camuflados como un grupo de turistas del club de vacaciones “Kraft durch Freude” (La fuerza por la alegría). La farsa y el cinismo de la no-intervención comenzaban. Durante los siguientes tres años, el Tercer Reich enviaría nuevos contingentes hasta completar una cifra aproximada de 18.000 soldados, si bien nunca se superó la cifra de 5.600 hombres en un mismo momento (los frecuentes reemplazos tenían como objetivo extender la experiencia bélica al mayor número de soldados posible). Su fuerza aérea se mantuvo regularmente en torno a 140 aviones de modo permanente, a los que asistían un batallón de 48 tanques y otro de 60 cañones antiaéreos. Dentro de esta ayuda tenemos que sumar los instructores alemanes para la formación de alféreces y sargentos provisionales, ya que, con los aumentos del contingente de tropa, reclutamientos y movilizaciones existía una urgente necesidad en el ejército español de mandos intermedios e inferiores. Durante la guerra se formaron unos 22.000. A partir del 30 de octubre de 1936 la unidad sería conocida por el nombre de “Legión Cóndor”, con el número 88 dentro de las fuerzas aéreas alemanas. Sus comandantes fueron generales de la Lüftwaffe (fuerza aérea alemana) de reputado prestigio: Hugo Sperrle (hasta octubre de 1937), Hellmuth Wolkmann (hasta noviembre de 1938.), y el barón Wolfran von Richthofen. Como tal unidad prácticamente autónoma del resto del ejército nacionalista tomó parte en casi todas las operaciones militares desarrolladas hasta el final de la guerra (un conjunto total de 30 combates o batallas con un saldo global de 371 muertos y 232 aviones perdidos).

CONSECUENCIAS

El valor de esta ayuda a crédito para el general Franco se sitúa entre los 225 y los 245 millones de dólares. Las autoridades nacionalistas tuvieron que asumir su endeudamiento y tratar de compensarlo con la reorientación hacía Alemania de su comercio exterior.

Este apoyo alemán fue un elemento absolutamente esencial para que el golpe militar de 1936 se configurase como guerra civil y para que se desarrollara como tal. El apoyo diplomático nazi fue complementario, pero no menos importante, ya que, unido a la posterior intervención soviética del lado republicano, contribuyó a la retracción de las potencias democráticas, (Alarmadas por la posibilidad de una bolchevización de España en caso del triunfo del gobierno Republicano.), lideradas por Inglaterra (con Francia a rastras.), se mantuvieron firmes al Acuerdo de No Intervención respetando el estricto embargo de armas y municiones que ahogaba a la República, pero que, por el contrario, perjudicaba en poco o en nada a las tropas insurrectas. Además, la decisión de Alemania e Italia de suministrar armas a los rebeldes también levantó el espectro de que estallara una guerra europea por causa del conflicto español. Por medio de la política de no-intervención se buscaba evitar esta posibilidad.
La común participación en la guerra civil española consolidó el acercamiento entre las dictaduras fascistas, el llamado “Eje Roma-Berlín”, hacia el cual ya apuntaban las tensiones anglo-italianas en el Mediterráneo y la Política antifascista del Gobierno francés.

Esta ayuda proyectó a Franco en el primer plano de la política española y, al ser él y no Mola o Queipo de Llano el único receptor de la ayuda, contribuyó a elevarle a una posición de preeminencia que ya no abandonaría hasta su muerte. En un sentido profundo, sin Hitler ni Mussolini quizá no hubiera existido Franco. Al reconocer a Franco como Jefe del único Gobierno legítimo en España, el 18 de noviembre de 1936 (ya que parecía muy próxima la caída de Madrid), Italia y Alemania declaraban al mundo entero su determinación por encargarse de que no fuera derrotado, era un gran compromiso político. En palabras del embajador de los Estados Unidos en Berlín: “Hitler y Mussolini deben encargarse de que tenga éxito (Franco), o si no su nombre irá unido a un fracaso. Esto es algo que un dictador no se puede permitir”.

BIBLIOGRAFIA:

-“El reñidero de Europa”- Enrique Moradiellos
-“La Alemania nazi y el 18 de julio”- Angel Viñas
-“Franco, Hitler y el estallido de la guerra civil”- Angel Viñas
-“La ayuda alemana a España 1936-1939”-R. Hidalgo Salazar
-“La Intervención Fascista en la guerra civil española”- John F. Coverdale, págs 92-126
-“Revista Serga Nº1, historia militar del siglo xx” pags 18-31 “1936 Spanien 1939”- Antonio González Sánchez



 
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