|
Página 5 de 5
Conclusiones Este fue el comienzo de la batalla del Somme, que se prolongaría por varios meses más, hasta el 18 de noviembre, en condiciones cada vez más atroces. Este día pasó a la historia como el más sangriento de la historia del ejército británico, que sufrió 57,470 bajas, de los cuales 19,240 fueron muertos. Las bajas alemanas, más difíciles de calcular, se estiman en unas 8.000, siendo 2000 de ellos prisioneros. El alto mando inglés, por cierto, no sabía la magnitud de la catástrofe, debido a las malas comunicaciones, y se ordenó continuar las operaciones al día siguiente, pero no fue hasta el día 3 cuando se retomaron. Como ya hemos visto, pese a la variedad de tácticas adoptadas, el resultado de los ataques en general apenas varió: muerte en tremendas proporciones. La razón es simple. Los cañones y ametralladoras germanas sobrevivieron al bombardeo alemán, con lo que se aseguró la masacre de la infantería atacante. Una tormenta de balas –que se han estimado en 6000 por minuto- aniquilaría cualquier tropa que asaltara, sin importar la táctica de asalto utilizada. Sólo allí donde la artillería aliada había castigado convenientemente al enemigo se logró un éxito relativo. Así pues, lo que determinó la diferencia entre victoria y derrota fue la efectividad de las ametralladoras y los cañones, tanto propias como enemigas, y su correcto uso, que convirtieron al infante y a la bayoneta en una reliquia del pasado, incapaces de competir con las distantes ametralladoras y cañones que aniquilan sus filas antes incluso de salir de sus trincheras.
Fuentes Somme; Lyn MacDonald; London : Penguin Books, 1993 The Somme; Peter Hart; London : Weidenfeld & Nicolson, 2005 The Somme ; Robin Prior and Trevor Wilson; New Haven [etc.] : Yale University, 2004 http://www.worldwar1.com http://www.firstworldwar.com/index.htm"
Si quieres debatir este articulo, entra en su foro de discusión
<< Inicio < Anterior 1 2 3 4 5 Siguiente > Final >> |