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El Gran Capitán

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El primer día de la batalla del Somme. PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Bruno Stachel   
sábado, 16 de junio de 2007

Antecedentes


La estrategia aliada para 1916 fue básicamente establecida en la conferencia de Chantilly (5-8 de diciembre de 1915), en la que se decidió que debían lanzarse una serie de ofensivas simultaneas por parte de los ejércitos rusos, italianos y anglo-franceses, para atacar a los Poderes Centrales por todos los lados.
A finales de diciembre de 1915 el general Sir Douglas Haig reemplazó a Sir John French como comandante en jefe de la British Expeditionary Force (BEF). Haig , que favorecía una ofensiva inglesa en Flandes por sus ventajas logísticas y estratégicas — proximidad a los puertos del Canal y alejar laos submarinos alemanes de sus bases en la costa belga-, se vio obligado a aceptar el predominio del punto de vista francés. Así pues, Haig tuvo que aceptar la idea del comandante francés, el general Joseph Joffre y tolerar que la BEF atacara en Picardía, en una ofensiva conjunta en el Somme. Apenas había comenzado la planificación de esta ofensiva cuando los alemanes atacaron en Verdún en febrero de 1916, sometiendo a los franceses a una tremenda presión, que disminuyó su capacidad para atacar en el Somme y puso todo el peso ofensivo en el lado británico. Francia, pues, sólo atacaría con tres cuerpos de ejército del 6º Ejército, y la ofensiva tendría como objetivo principal aliviar la presión alemana sobre el ejército francés.

Para entonces el ejército británico ya no estaba basado en las seis divisiones de regulares que habían sido formadas al comienzo de la guerra y prácticamente aniquiladas en los combates de 1914 y 1915. Ahora el grueso de las fuerzas estaban integrados por los voluntarias de los Territoriales y el New Army de Kitchener, que había empezado a crearse en agosto de 1914. Esta expansión había ocasionado una rápida sucesión de ascensos para cubrir los puestos de mando necesarios, ascensos que no siempre se basaban en la competencia o la habilidad.


tropas camino del frente en junio de 1916

El VII y el VIII Cuerpo durante el 1 de julio de 1916.


Dos millas al norte de la operación principal tuvo lugar un ataque de diversión sobre el saliente de Gommercourt, a cargo de dos divisiones (56 y 46) del VII cuerpo, III Ejército. El objetivo era atraer la atención de los alemanes y hacerles mover efectivos hacia la zona, cosa que se consiguió, pues los alemanes trasladaron una división extra a la zona. Pero ese fue el único logro. De todos modos, el principal problema que tuvo la ofensiva principal más al sur no eran las divisiones alemanes, sino la artillería. Y las defensas en Gommercourt eran tan formidables que el mando alemán no consideró necesario enviar un solo cañón a la zona. Primero, tenían buenos puntos de observación en su línea, sobre todo en el sector del VIII Cuerpo. Además, a las defensas frontales debían añadirse los pueblos-fortaleza de Serre y Beaumont Hamel, que podían someter a un nutrido fuego a extensas secciones de la tierra de nadie. El terreno, además, no favorecía a los atacantes, que tendrían muy poca protección frente al fuego de las ametralladoras enemigas. Para reducirlo, el general Hunter Weston, comandante del VIII, hizo cavar una mina debajo del reducto Hawthorn, que sería volado cuatro horas antes de la hora 0. Su “lógica” para este curioso adelanto horario era que reduciría los temores alemanes a un posible ataque aliado. El alto mando inglés lo prohibió y le exigió que todas las minas fueran detonadas a la hora 0. Por motivos que no quedan claros todavía, la mina Hawthorn fue fijada para estallar a las 7.20 am, diez minutos antes de la hora 0. En ese momento, dos compañías cruzarían la tierra de nadie y tomarían el cráter, que así estaría en manos inglesas cuando comenzara el ataque principal. Fue otro fracaso. Cuando estalló la mina, tropas de reserva alemanas ocuparon el cráter y lanzaron una tormenta de fuego sobre los atacantes. El cráter permaneció en manos alemanas.
Contrariamente a lo comúnmente imaginado, las tropas no avanzaron hombro con hombro, a paso de desfile por la tierra de nadie. Diversas tácticas fueron empleadas. En el norte, Los batallones de la 31 división abandonaron sus trincheras 10 minutos antes de la hora 0 y se desplegaron dispuestos a asaltar las trincheras alemanas. En el centro, la 4 división, parte de los batallones se adentraron en la zona de nadie antes de la hora 0 y empezaron a avanzar a buen ritmo; otros se desplegaron con exploradores y francotiradores en la línea de avanzada, con el grueso de las tropas siguiendo por detrás. Al sur, la 29 división también adoptó diversas formaciones de ataque, desde simplemente “avanzar” hacia las trincheras enemigas, como los Royal Inniskilling Fusiliers, o en columnas, como los Lancashire Fusiliers.

Pero al final, nada de esto importó.

Apenas desplegados, los batallones de vanguardia vieron con horror como el bombardeo –tal y como el alto mando había previsto- saltaba de las trincheras avanzadas alemanas hacia sus nuevos objetivos. Al cesar el bombardeo, los soldados alemanes llenaron sus trincheras y, casi al mismo instante, un tremendo fuego de ametralladoras barrió la tierra de nadie. Así pues, el ataque fracasó antes de la hora 0. Uno de los batallones había perdido todos sus oficiales a las 7.28 am. Los soldados morían y eran heridos por centenares. Los batallones de las siguientes oleadas no tuvieron mejor destino. A las 7:25 am los alemanes no sólo abrieron un intenso fuego de barrera sobre el frente inglés y sobre las trincheras de comunicaciones, con lo que muchas unidades fueron aniquiladas antes de salir de sus trincheras. Todos los intentos de presionar y atacar fracasaron en tal caos. Los que intentaron abandonar las trincheras y avanzar fueron arrasados por la tormenta de fuego, como el 13 York & Lancaster Batallion, que sufrió 400 bajas antes de alcanzar las trincheras avanzadas desde las que debían atacar. Continuar atacando era absurdo, por lo que a mediodía se ordenó cesar los ataques y preparar posiciones defensivas ante la inminente contraofensiva que se esperaba que los alemanes lanzarían. En total, de los 6.750 hombres que se lanzaron al combate, 4.300 murieron o fueron heridos.


Evacuando una baja el 1 de julio

En la sección sur del VIII Cuerpo estaba la 29 división, veterana de Gallipolli. A la hora 0 las tropas avanzaron en orden abierto para ser aniquiladas tras cubrir unas pocas yardas por el fuego concentrado de las ametralladoras alemanas. Algunas secciones de la división lograron aprovechar los huecos en el alambre de espino alemán y atacar las trincheras enemigas. Sin embargo, la segunda oleada se encontró sometida a tal volumen de fuego que no logró abandonar sus trincheras hasta media hora después. Y aún entonces sólo un puñado logró cruzar la tormenta de balas que cayó sobre ellos.
Este avance aislado tuvo consecuencias funestas, pues fue mal interpretado por el alto mando y dio pie a que se creyera que se había roto el frente alemán, por lo que se ordenó atacar a la brigada de reserva. Parte de la brigada se encontró bloqueada en las mismas trincheras, por el aluvión de muertos y heridos, mientras que otra parte llegó a atacar, para ser rechazada por el fuego enemigo. Eran las 9.15 am. A las 9.30 atacaron dos compañías de la brigada, con idéntico resultado. Era tal el volumen de muertos y heridos en las trincheras, que las tropas de reserva no podían desplegarse y se tuvieron que suspender y cancelar los ataques. La 29 división tuvo 5.000 bajas y no avanzó ni una sola yarda.
Sólo en el centro se tomaron algunas trincheras alemanas, aunque sólo temporalmente. Algunos batallones de la 4 división, pese al fuego de las ametralladoras y de los cañones alemanes, consiguió cruzar la tierra de nadie, y, encontrando las alambradas destruidas, asaltaron las trincheras alemanas. Sin embargo, los efectivos que lo lograron eran demasiado reducidos para consolidar lo ganado y fueron desalojados por los contraataques alemanes. Uno de estos batallones, al finalizar la batalla, sólo contaba con 27 soldados ilesos de los 600 que habían avanzado por la tierra de nadie. De los 30 oficiales, 13 habían muerto y 17 estaban heridos. Otros batallones de la división fueron acribillados antes de cruzar la tierra de nadie, como el 11 de Hampshires, que sufrió 500 bajas en el intento. El mismo destino fue compartido por los batallones que debían seguir a la primera oleada. El resultado fue que a las 9 am algunas secciones de la línea alemana estaban en manos británicas, como el reducto Cuadrilateral, y algunas tropas avanzaban hacia Pendant Cope, en la segunda línea alemana. Tales noticias hicieron creer que se había logrado un éxito total, lo que motivó que se enviaran refuerzos al frente y que la artillería no fuera utilizada donde realmente era necesaria, sino apoyando un avance fantasma. Cuando el error fue descubierto, los refuerzos habían contribuido a aumentar la lista de bajas.


 
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