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Brujería
En el caso de la brujería, existe tanta confusión de datos como sobre la Inquisición, con la que esta evidentemente emparentada.
No hace aún mucho tiempo, que los historiadores coincidían en culpar a la Inquisición del surgimiento de la persecución de la brujería. Joseph Hansen eminente historiador, estableció que la primera quema de una bruja habría tenido lugar en 1275, cuando la Inquisición de Toulouse condenara a una tal Ángela de la Barthe por haber comido carne de niños y tenido relaciones con el demonio. De hecho de este autor surge la idea de que la Inquisición, tras haber exterminado a cátaros, valdenses y templarios, se volcó sobre las brujas para no quedarse inactiva. La investigación más reciente, ha demostrado algo totalmente distinto. Todos los datos sobre la sangrienta caza de brujas en el sur de Francia se remontan a un libro de divulgación escrito por el novelista francés Lamothe-Langon (1829). A mediados de la década de 1970, dos historiadores Cohn (1975) y Yieckhefer (1976), independientemente uno de otro, demostraron que las fuentes medievales presentadas por Lamothe-Langon jamás existieron, sino que las había inventado para dar veracidad a su obra. En realidad, el primer proceso por brujería que está documentado tuvo lugar en Kilkenny, Irlanda, entre 1324 y 1325 .
Los primeros aunque escasos informes validados actualmente datan de 1360. Y no fue la Inquisición, quien inició la persecución, sino la justicia civil en Suiza y Croacia. Parece ser, que la legalización de la caza de brujas tuvo su origen en las exigencias del pueblo, que presionaba a dichos tribunales civiles. Se trataba sólo en parte de una acción eclesiástica contra la herejía, principalmente se trataba de un fenómeno de histeria colectiva, que convirtió la magia y la superstición en un delito. Así pues, en los estudios recientes se demuestra que en realidad, de un cálculo aproximado de 1000 causas, el 63% era juzgado por las autoridades civiles, el 17% correspondería a tribunales episcopales, mientras que el 20% correspondería a la Inquisición . Existen multitud de estudios, sobre la persecución de la brujería, pero dado que uno de los principales y que aun no ha sido contestado, nos centraremos en el realizado por los profesores Jerouscheck y Behringer, titulada “Der Hexenhammer” en 1998, que incluye sus trabajos sobre “La densidad de persecución de brujas en Europa” y la traducción del libro “El Malleus Maleficarum” , o “Martillo de las Brujas”.

La Inquisición española vió en la mayor parte de los casos que se le presentaban de brujería (menos en el caso de Burgos donde murieron 34 personas), superstición y locura, mientras las Inquisiciones Europeas, veían en ellas posesiones demoníacas y adoración satánica. De hecho, y como ejemplo esclarecedor estaría el hecho del problema que se encontraron los teólogos españoles sobre el supuesto vuelo de las brujas. Según la noción popular sobre brujería, el alma de la bruja abandona el cuerpo, que yace como sin vida. Esta explicación era inaceptable para los teólogos. Puesto que si una persona no esté muerta, el alma y el cuerpo son inseparables. Si el demonio fuese capaz de extraer el alma del cuerpo de la bruja y devolverla luego a éste, junto con su vida, sería un milagro comparable al milagro de la Resurrección.
Por el contrario, Lutero resultaba un claro partidario de la pena de muerte para la brujería, especialmente con las mujeres (misógino). En su prédica del 6 de mayo de 1526, Lutero afirma cinco veces “deben ser ajusticiadas”.
Sin embargo, en la actualidad se ve en muchos casos el interés político de represión de clase, o de adversarios políticos.
En Francia, "los demonios de Loudun" (1634), el sacerdote Urbain Grandier fue acusado de brujería por las monjas ursulinas. En este caso hubo claras motivaciones políticas, ya que Grandier, era un conocido opositor al cardenal Richelieu. El acusado murió en la hoguera tras haber sido torturado. En Inglaterra, Matthew Hopkins en los condados de Suffolk y Essex, entre los años 1644 y 1646, en plena Guerra Civil Inglesa, se calcula que Hopkins envió a la muerte a unas 200 brujas.
En Nueva Inglaterra, es famoso el proceso donde los puritanos de Salem en 1692, “ajusticiaron” a 200 personas de una aldea.
En Friul, en el norte de Italia, tuvieron lugar entre los años 1575 y 1580, varios procesos a miembros de una secta conocida como los "benandanti", que afirmaban ser cazadores de brujas.
Los territorios que sufrieron con mayor intensidad la caza de brujas fueron los sometidos a la autoridad del Sacro Imperio Romano Germánico, para los cuales se barajan cifras de entre 20.000 y 30.000 ejecuciones. En Bamberg (Alemania) se “ajusticiaron” por delito de brujería 600 personas, en Wurzburgo (Alemania, también) 900, y en Ginebra (Suiza) 500, y en el resto de la confederación helvética aproximadamente 10.000. En Lorena, un solo juez se enorgullecía de haber condenado a muerte a 800 brujas .
El historiador Levack ha calculado para Escandinavia mas de 5.000 procesos.
En Reino Unido, durante los reinados de María Tudor y Jacobo I fueron “ajusticiadas” por brujería 17.000 personas en Escocia y 40.000 en Inglaterra.
En Francia, el Parlamento de Toulouse sentenció en un solo proceso a 400 brujas.
Aunque el listado es mucho más largo. En el caso francés, estos procesos fueron llevados a cabo por una Inquisición Católica.
Pero todas estas cifras de procesos y ejecuciones no ponen de manifiesto hasta qué punto fue un hecho de medidas desproporcionadas y la presión que llegó a ejercer.
Así mismo resulta interesante y esclarecedor el trabajo de Behringer.
La densidad de persecución de brujas en Europa (Behringer, 1998)

La conquista de América. Trato a los indígenas.
Para entender la forma de Conquista española de América, hay que contextualizarla. Los odios entre las tribus, que se encontraron los conquistadores, fueron el principal factor para que Cortés o Pizarro pudiesen conquistar tan vastos territorios con tan pocos medios humanos y materiales.
Está muy difundido el tópico de que la conquista española de América se logró con facilidad gracias a la superioridad tecnológica de las armas de fuego, las armaduras y los caballos, lo que es por completo falso.
Las armas de los siglos XVI y XVII no otorgaban a los europeos superioridad tecnológica contra los indios, menos aún contando con la inferioridad numérica con que lucharon los conquistadores.

Las desventajas de utilizar las pesadas armaduras en un clima tropical eran tan grandes, que los conquistadores usaron las protecciones rellenas de algodón a la manera Azteca, como la que se ve en el dibujo a la derecha.
Lo que no se suele tratar tanto, es el uso de perros de guerra , hecho que también supuso para los indígenas un choque, ya que ellos los usaban de ganado.
Los nativos conocían mejor el terreno, eran más numerosos y con frecuencia pertenecían a culturas que practicaban la guerra con regularidad y habituadas a combatir , no eran el paradigma del “buen salvaje”.
Para someter a los indios, resultó mucho más útil la diplomacia, con frecuencia los españoles se aliaron con unas tribus para enfrentarse a otras. También es de destacar en aquellos momentos las superioridades táctica y estratégica, de la cual sacaban partido por aquel entonces tanto en Europa como en América las tropas españolas .
Hay que resaltar que el arcabuz y la ballesta son armas de disparo único en combate cerrado, cuya utilidad está en la potencia de traspasar la armadura del caballero medieval. Es decir, no tiene utilidad contra un indio desnudo.
El papel táctico de la caballería del medievo, es el de choque en masa para romper la formación enemiga. Los indios ya luchaban de forma desorganizada, incluso de forma ritual, con lo que resultaba innecesaria dicha táctica como tal. Además no habían suficientes caballos para una misión de carga de choque , y ningún cronista describió ninguna carga de caballería.
En el imperio azteca, cada año se sacrificaba a miles de personas , extraídas de las tribus vasallas o esclavos criados específicamente para ello . Así pues, los conquistadores canalizaron las rivalidades entre las tribus enemigas, dirigiendo la rebelión de las tribus indígenas sometidas. Por ello Hernán Cortés conquistó Tenochtitlán, con unos 500 españoles, el resto de su enorme ejercito eran los aliados totonacas, cempoalenses y tlaxaltecas. Es de destacar que algunos historiadores argumentan que los imperios precolombinos los conquistaron los indios para los españoles.
Una de las mayores críticas hacia España, fruto de la leyenda es el despoblamiento del continente, según la propaganda, por expediciones “genocidas” de los españoles. Así pues, el trato a los indígenas hispanoamericanos también requiere un proceso de cribado de datos, ya que ha habido multitud de estudios dirigidos tanto a culpabilizar a España de las muertes de los indígenas como a absolverla.
De hecho existen multitud de libros que pretenden indagar, apoyándose en textos históricos de la época, las motivaciones de la conquista de América. Evidentemente escritos por interesados, novelistas e historiadores ampliamente influídos por la leyenda, se centran en la búsqueda del oro y de esclavos, así como en la explotación del trabajo de los indígenas que se consideran, fueron los objetivos básicos que animaron a los conquistadores.
Si bien los investigadores varían en sus estimaciones sobre la cantidad de habitantes que existía en América a la llegada de los europeos y el porcentaje en que disminuyó la población desde entonces, hay un consenso general en que, efectivamente la población americana disminuyó en el primer siglo de la conquista de América, y que esa disminución fue grande.
Más allá de ese consenso general los investigadores se han dividido en minimalistas y maximalistas (e incluso intermedios) según propongan cantidades más bajas o altas, tanto para la población precolombina como para la mortalidad posterior.

Steven Katz, en su libro “El Holocausto en el contexto histórico (2004)”, ha establecido una metodología de acción “genocida” respecto a los indígenas de todas las potencias “conquistadoras” atribuyendo mayor densidad a unas que a otras, pero considerando a todas como germen del posterior “holocausto judío”.
En la línea, el investigador norteamericano H. F. Dobyns ha calculado que un 95% de la población total de América murió en los primeros 130 años. Así mismo, el historiador peruano Villanueva Sotomayor sostiene que la zona del imperio inca tenia 15 millones de habitantes a la llegada de los españoles, y que su población era de seiscientos mil en 1620, lo que supone un descenso del 96%. Por el contrario, los profesores Cook y Borah afirman que la población en México disminuyó menos del 3%.
Se ha abordado muchas veces la acción de los “conquistadores” como brutal, una acción genocida, llevada a cabo para la destrucción de los indígenas. Para ver el terrible efecto en la población se pueden observar las muertes producidas en la conquista de México .

La densidad de muertos, si bien más alta, no choca con las cantidades reflejadas en las guerras de la misma época en Europa (por ejemplo una sola batalla: Pavia arrojó la cifra de 20.000 bajas ). También es de destacar que frente a la población estimada de México precolombina, no deja de ser una cifra de bajas porcentualmente “relativamente“ baja, para ser una guerra de “exterminio”.
Sin embargo, desde la década de 1980, existe un amplio consenso entre los investigadores sobre la influencia de las epidemias introducidas por los europeos en el rápido declinar de la población nativa americana. Las cifras manejadas van desde un 3 a un 96% de la población que existía antes de la llegada de los europeos.
Incluso el historiador británico, Henry Kamen, (en parte sostenedor actual de la Leyenda negra), analiza, en su obra, la debacle demográfica de la América Española. Así, considera que la crueldad de los españoles fue indudable, pero señalando aún así que para los españoles, el exterminio de los nativos no era el fin buscado, pues no les convenía. Así pues también afirma que tal crueldad no pudo ser la causa de la catástrofe demográfica que asoló la población nativa, dada la escasez de población española en la zona. Por su parte, Jared Diamond, en su obra, estima el impacto de las enfermedades introducidas por los europeos en un 95% de la población indígena.
También hay autores que afirman, en línea con las argumentaciones de Steven Katz, que se produjo un exterminio sistemático de las poblaciones indígenas, auspiciado por los gobiernos, aunque no sitúan a España a la cabeza de dicho exterminio en los siglos posteriores al XVI. Por ejemplo, André Flahaut, afirma que la debacle demográfica se debió al asesinato y el exterminio y minimizó el papel de las epidemias. O también el periodista y escritor Eduardo Galeano, afirmando que los indígenas americanos fueron objeto de genocidio en nombre de la religión.
Así pues, si bien sin consenso, el colapso demográfico padecido por los pueblos originarios americanos, se considera que fue a causa de las enfermedades traídas desde Europa , que en algunos casos llegó a exterminar casi la totalidad de la población. El perfil epidemiológico de América se complementó, con el aporte de enfermedades de origen africano, siendo las principales la malaria y la fiebre amarilla. Respecto a la enfermedad venérea, sífilis, autores poco escrupulosos, del siglo XVI, afirmaron que la sífilis era originaria de América, y que por tanto, España la había importado por practicas libinidosas . La realidad es que en 1495, en Nápoles, se desató la primera epidemia de sífilis que luego se propagó a Francia y desde aquí al resto de Europa, y fue llamado “el morbo gálico”. Incluso se sospecha de casos mucho más antiguos, como el emperador romano tiberio. Para los médicos de la época resultaba muy difícil distinguir entre la sífilis y la gonorrea, incluso también hay una teoría que trata sobre la posible recombinación de una enfermedad tropical de la piel y los huesos con la venérea europea.
También resulta interesante respecto a las enfermedades en el nuevo mundo, el trato dispensado por el general británico Jeffrey Amherst, primer uso de “guerra bacteriológica” , que distribuyó mantas y ropas infestadas con viruela, logrando una hecatombe en los indígenas del valle Ohio.
Las Casas y el Expolio.
Otro punto interesante sería que las denuncias de Bartolomé de Las Casas fueron tomadas totalmente en serio por la Corona Española, lo cual la impulsó a promulgar severas leyes en defensa de los indios (1542, Leyes Nuevas) y, más tarde, a abolir la encomienda, es decir, la concesión temporal de tierras a los particulares, con lo que causó graves daños a la economía de los colonos.
A su vez, la brevísima del padre las casas, motivo la Junta de Valladolid (1550-51), con Juan Ginés de Sepúlveda y Bartolomé de las Casas como principales teólogos. Esta Junta, podría considerarse el primer tratado de derecho internacional, y en el que se busca tomar en cuenta los derechos de los conquistados (derechos humanos).
Frente a la leyenda, favorecida por Fray Bartolomé De Las Casas, de que los españoles sólo buscaron depredar y expoliar las riquezas indias, cabe decir que las cifras no expresan eso, tal como afirma el historiador Guillermo Céspedes del Castillo:
“Es falsa, pues, la imagen de una Nueva España como colonia de explotación, puesto que la minería de metales preciosos no ocupa más del 0,5% de la mano de obra, ni rinde más del 11,9% del valor total de su producción”.
Quevedo afirma, en uno de sus versos satíricos:
“Solo Castilla y León y el noble reino andaluz llevan a cuestas la cruz”.
No Obstante la producción de oro y plata de las colonias era particularmente grande. Las siguientes tabla y graficas ilustra las cantidades extraídas de metales preciosos en el siglo XVI .



Hay que matizar que una buena parte se quedaba en América, ya que el progreso que imprimió la Corona a las colonias, progresivamente disminuyó la necesidad de importaciones europeas, generando un intercambio comercial más equilibrado, una clase comercial criolla de autonomía creciente y una integración racial y social de toda la población.
De hecho, y en contraste con las otras potencias, desde un principio, España considera a los indígenas seres humanos y con alma, cosa realmente importante en la época, especialmente en un país que se acusa de “fundamentalista religioso” , lo cual no era aceptado por las potencias protestantes.
Así pues, la llamada “revolución de los precios” del siglo XVI, relacionada habitualmente con la llegada de los metales preciosos, también debiera considerar el propio crédito como estímulo a la inflación, así como la alta tasa de dicha inflación que existía ya antes de la llegada de los metales, los cuales, evidentemente acrecentaron aun más.
Respecto a la mezcla interracial, ya en 1503, Nicolás de Ovando , gobernador de La Española, recibe la ordenanza de los reyes recomendando el fomento de los matrimonios interraciales.
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