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Historia Militar
Leyenda negra española: Realidad histórica y propaganda. ¿Sigue vigente? | Leyenda negra española: Realidad histórica y propaganda. ¿Sigue vigente? |
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| Escrito por Teut | |
| sábado, 02 de febrero de 2008 | |
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Página 3 de 3 Indígenas americanos bajo otras potencias. Para los colonos protestantes, los indios no eran almas a las que había que instruir en la fe, sino pecadores que no habían usado correctamente las tierras que Dios les había dado, por lo que había decidido readjudicarlas a sus fieles hijos anglosajones. La muestra del trato que se les dispensaría a los indígenas de Norteamérica serian las palabras del 26º presidente de los EEUU, Theodor Roosevelt. “Si se hubieran dejado a los indios, por humanitarismo, sus terrenos de caza, ello hubiera significado abandonar amplios contingentes de tierras a disposición de los salvajes; cosa inconcebible. No quedaba otra alternativa; había que desplazarlos”. Por su parte las declaraciones del general Sheridan (que sometió a los Siux) aun resultan más clarificadoras. “Los únicos indios buenos son los que están muertos”. Las creencias religiosas de los protestantes se vieron más tarde reforzadas con las teorías del darwinismo social, al ver a los indios como inadaptados e inferiores. Como vemos, los países protestantes aplicaron el exterminio cuando pudieron. Un ejemplo, el caso de “acción de gracias”. Los sacerdotes puritanos citaron la Epístola a los Romanos 13:2 , cuando lo Pequot no accedieron a entregarles a los guerreros que habían matado a dos colonos que habían penetrado en sus tierras en busca de esclavos. Los gobiernos coloniales reunieron una fuerza armada de 240 hombres bajo el mando de John Mason. A ellos se unieron mil guerreros Narragansett. El historiador Francis Jennings determina que: "Mason propuso evitar un ataque a los guerreros Pequot, que podría resultar negativo a sus tropas inexpertas y de poca confianza. La batalla es una de dos formas de destruir la capacidad de luchar de un enemigo. La masacre puede cumplir el mismo fin con menos riesgo ". El ejercito colonial rodeó la aldea de los Pequot en el rió Mystic. Al amanecer, cuando todos dormían, le prendieron fuego . Otro ejemplo sería, Rohil Kund en la India, más de 100.000 personas abandonaron sus hogares y huyeron del gobierno de los ingleses . En otros casos, se mantuvo el apartheid hasta finales del siglo XX (Sudáfrica). A principio del siglo XVII, algunos historiadores atribuyen aproximadamente entre 8 y 10 millones de habitantes indígenas para la zona de Estados Unidos, aunque no existe coincidencia en las cifras. Los mismos autores sitúan esa población entre 850 mil y un millón y medio en 1800. Como hemos visto, las Naciones Indias no encajaban en los planes del nuevo Estado Independiente. Detrás de una fachada pacífica y respetuosa, las olas colonizadoras, apoyadas por fuerzas armadas, fueron ganando territorios hacia el Oeste. A partir de 1780 los trece estados de la Unión quedaron libres de indios. Los Mahican y los Delaware fueron deportados al oeste de los montes Alleghanys, los iroqueses obligados a ceder porciones de sus tierras a los Estados de Nueva York, Pensilvana y Ohio en 1784. A partir de 1790, se produjo la guerra con los Shawnee, como consecuencia de la negativa de éstos a renunciar a sus tierras en beneficio de los colonizadores. Finalmente, fueron derrotados y debieron ceder dos tercios de los territorios de Ohio y parte de Indiana. Los primeros 20 años del siglo XIX, el Estado Norteamericano seguía conquistando silenciosamente los territorios de la costa atlántica sin contemplaciones con los indígenas, convirtiendo en héroes nacionales a los que luchaban contra los indios. El desequilibrio era tan grande y la desproporción del enfrentamiento entre las tropas estatales y los indios tan mayúsculo, que en 1876 Sioux y Cheyenes, sólo pudieron formar un ejército de 2.000 guerreros. La historia estadounidense, recuerda el hecho como el gran desastre de su ejército frente a los indios, la derrota de Little Big Horn, en la que murieron 260 soldados del general Custer. En 1886, Jerónimo, jefe de los apaches-Chiricahuas, huía por Nuevo México de varios regimientos que le perseguían con una tropa de 5.000 hombres. Los indios “peligrosos” eran 25, con sus mujeres y niños. Los nuevos Estados que se secesionaban de España, consideraron como "territorios desérticos" las zonas habitadas por poblaciones indígenas autónomas y automarginadas de los procesos organizativos de los criollos. Los movimientos independentistas que dieron lugar a esas nuevas Naciones, sólo reconocían límites en las tierras ocupadas por otros Estados. El expansionismo de los nuevos Estados, fue el motivo principal para el desarrollo de "campañas" para ocupar los territorios "vacíos". Así pues, se llevaron a cabo las campañas de ocupación de la costa atlántica de Centroamérica, el litoral norte de Brasil, parte de la selva amazónica, la selva del Orinoco, la meseta del Matto Grosso, el Chaco, casi toda Colombia y todo el sur patagónico del continente. De hecho, El General Victorica, jefe de la campaña en el Chaco central y boreal explica claramente los objetivos de la conquista: "Privados del recurso de la pesca por la ocupación de los ríos, dificultada la caza de la forma en que lo hacen, que denuncia a la fuerza su presencia, sus miembros dispersos se apresuraron a acogerse a la benevolencia de las autoridades, acudiendo a las reducciones o a los obrajes donde ya existen muchos de ellos disfrutando de los beneficios de la civilización. No dudo que estas tribus proporcionarán brazos baratos a la industria azucarera y a los obrajes de madera, como lo hacen algunos de ellos en las haciendas de Salta y Jujuy." Y sobre los “métodos”, el padre Agostini describió el siguiente panorama: "El principal agente de la rápida extinción fue la persecución despiadada y sin tregua que les hicieron los estancieros, por medio de peones ovejeros quienes, estimulados y pagados por los patrones, los cazaban sin misericordia a tiros de winchester o los envenenaban con estricnina, para que sus mandantes se quedaran con los campos primeramente ocupados por los aborígenes. Se llegó a pagar una libra esterlina por par de oreja de indios. Al aparecer con vida algunos desorejados, se cambió la oferta: una libra por par de testículos." Otro tanto se puede aplicar a Julio Argentino Roca y su “campaña del desierto” . Su plan consistía en una ofensiva final a cargo de un poderoso ejército equipado con los últimos adelantos de la industria militar. Suprimió los sables y lanzas y los reemplazó por modernos fusiles a repetición Remington. La campaña dejó un saldo de miles de muertos y más de 14 mil prisioneros. Lo importante para Roca y su campaña política no eran las víctimas que ni siquiera eran consideradas como tales por la sociedad argentina de la época, sino los millones de hectáreas "recuperadas" a los indios y su consecuente prestigio político militar. Roca volvió de la campaña con el título de "Conquistador del Desierto" Encomienda y Mita Dada la poca población española en las colonias (y probablemente su poca disposición al trabajo), la organización económica y social, descansó sobre la fuerza de trabajo indígena. Sin embargo conforme a la voluntad de la Corona y posteriormente al papado, los indígenas americanos debían ser súbditos libres, no sujetos a ninguna prestación forzada. Según este principio, los indígenas debían incorporarse al proceso económico en calidad de asalariados, no de esclavos. Por otra parte, tanto España como el Papa requerían la conversión a la fé cristiana de los indígenas, por lo que se llegó al establecimiento de la institución de la Encomienda. La Encomienda fue la principal institución privada de la colonización española en América. Legalmente, era el derecho que daba el Rey a un súbdito español, llamado encomendero, en compensación de los servicios que prestaba a la Corona, para recibir los tributos o impuestos por los trabajos que los indios como súbditos, debían pagar al estado. A cambio el español debía cuidar de ellos tanto en lo espiritual como en lo terrenal, preocupándose de educarlos en la fe cristiana. El tributo se pagaba forma de trabajo en las plantaciones o minas de los encomenderos. Hubo dos disposiciones principales para tratar de regular la encomienda, las “leyes de Burgos (1512)” y las “leyes nuevas (1542)” , que como rezaban sus títulos: “...gobernación de las Indias y buen tratamiento y conservación de los indios”. Pero las disposiciones solían quedar en una “declaración de intenciones”, ya que dichas legislaciones resultaban inaplicables, convirtiéndose en fuente de resistencias e incluso de rebeldías ante la ley. Las autoridades encargadas de hacerla cumplir optaban por un acatamiento teórico declarando suspendida su vigencia. Así pues, en multitud de casos el Virrey disponía al final del texto la célebre frase: “Se acate pero no se cumpla”. Inicialmente no había control tributario y por tanto los encomenderos abusaban de sus indígenas buscando el mayor beneficio. Con el paso del tiempo se establecieron controles tributarios a través de funcionarios. Se establecieron las tasaciones, que de manera dispositiva, establecía con más seguridades la persecución del abuso. Pero es de destacar que este abuso, si bien “suavizado” prosiguió. Finalmente, la Encomienda fue abolida en 1718, dado que resultaba ya innecesaria la “cultivación de la fé”, así como que la población “blanca o parda” se había convertido en minoría “mayoritaria”. La mita era un servicio público obligatorio ya en la sociedad Inca. Durante el imperio inca, el servicio público fue requerido para la agricultura, así como en proyectos de trabajos públicos como la construcción de caminos, o el servicio militar. Fue usado en la sociedad colonial por colonos que no tenían a cargo una encomienda. Los caciques de indios tenían que prestar una parte de su población al servicio de mita. Al igual que la encomienda, fue rigurosamente regulado, pero mal usado, especialmente en las minas. Esclavitud Al principio de la etapa colonial, la mayor fuente de riqueza, no era el oro ni la plata, dado que aun no se habían descubierto las minas, sino los cultivos de caña de azúcar. España, como hemos visto, insistía en que el indio no podía ser esclavizado por tratarse jurídicamente de súbditos de la corona. Además se dio el hecho de la gran despoblación y mortandad de los primeros tiempos. También se destaca, como hizo el Padre Las Casas, que el indígena no era físicamente “suficientemente” fuerte. Como el propio Las Casas sugirió, la solución era la importación de “negros” físicamente más aptos. La legalidad de la esclavitud “negra” descansaba en la independencia de los reyes indígenas africanos que vendían “sus” esclavos. Los europeos compraban esclavos, que ya lo eran antes de ser vendidos a los traficantes. Las potencias europeas participaron en la trata de diversas maneras. España no realizaba la trata, ya que obtenía sus esclavos de negreros de otras naciones con quienes contrataba el “derecho de asiento”. Así pues, la América Española obtuvo sus esclavos de tratantes holandeses, franceses, ingleses y portugueses. Pero, las colonias de otras potencia también fueron abastecidas de esclavos, pero se legislo para que los tratantes fuesen de su misma nacionalidad. ![]() Además se estima que el 20/30 por ciento de los esclavos moría en el trayecto. La abolición de la esclavitud en España se produjo en 1837, pero continuo en las colonias hasta 1873, con gran descontento entre los miembros de “Liga Nacional” antiabolicionista. España fue la última potencia en declara “abolida” la esclavitud. ¿Quedan indígenas? Los españoles, contrariamente a lo visto, desde los primeros tiempos intentaban “integrar” a los indígenas. Así pues, ya en el siglo XVI, se tradujo la Biblia a doce Idiomas indígenas. Se puede acusar a España de un tanto fundamentalista religiosa, pero los españoles transplantaron a América las técnicas, instituciones y ventajas, de las que disponían en la propia península, llegando algunas incluso antes a las américas que a la metrópoli. Por ejemplo la primera vacunación de viruela del Dr.Belbis en 1806, en un buque que recorrió las posesiones españolas partiendo desde Manila. O el primer tramo de tren español, construido en cuba en 1837 . Demostración de todo ello institucionalmente que se consideraron desde un principio como “provincias”, incluso en la constitución de Cádiz (1812) se les doto de “diputaciones provinciales”, declarándose en el “Art. 1.La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios” . En comparación, nunca se observo por parte de otra potencia ese tipo de reconocimiento hacia sus “colonias”. En cualquier caso, al margen de la teoría y los hechos puntuales, tratemos de establecer las poblaciones indígenas anteriores y posteriores a la llegada europea a las ameritas. Usaremos las poblaciones de la enciclopedia Encarta , aunque otras fuentes las cifran menores: Unos 10 millones en el actual territorio de Estados Unidos y Canadá, 30 millones en México, 11 millones en Centroamérica, 445.000 en las islas del Caribe, 30 millones en la región de la cordillera de los Andes y 9 millones en el resto de Sudamérica. Actualmente , se puede trazar un mapa de los porcentajes de población indígena . Donde resulta evidente que la zona donde más despoblada de indígenas resulta ser la colonizada por Reino Unido. Además, como dice la enciclopedia encarta: La mayoría de los latinoamericanos son mestizos y juntos representan un 85% de la población de México, Bolivia, Panamá y Perú, un 90% de la de Ecuador y casi la totalidad en Chile, Honduras, El Salvador y Paraguay. La América Latina moderna tiene, por consiguiente, una deuda notable con respecto a su herencia indígena. ![]() ¿Cómo surge la Leyenda Negra? Tanto Rómulo Carbia como Julian Juderias, opinan que el personaje que más contribuyó a la aparición de la Leyenda Negra fue fray Bartolomé de las Casas, quien publicó su “Brevísima historia de la destrucción de las Indias” en 1542, donde se relatan crímenes y atropellos que cometen los españoles sobre los indios, algunos relatados de forma macabra, y con dosis de inventiva. Esta inventiva era habitual en la época, famosos son “el dorado”, la fuente de la eterna juventud, o los monstruos variados. La inventiva (o exageración) del dominico, estaba encaminada a hacerse escuchar por el Rey y el príncipe. Bartolomé de las Casas fue uno de los primeros colonos, llegando a la española en 1502. En 1504 recibe una encomienda, hasta que en 1510 es ordenado sacerdote. En 1514 recibió otra encomienda donde los indios trabajaban en la minería. En 1516, ya como “protector de los indios” y como regidos de Cumaná, introdujo la Inquisición en América, en contra de la opinión del propio emperador Carlos V. Otro aspecto controvertido del padre de las casas es su faceta de inventor de la esclavitud moderna cuando, compadecido de la debilidad de los indios del Caribe, convenció al emperador de que sería conveniente traer negros de África, más resistentes, para sustituir a los indios en las tareas más duras. También resulta destacable la obra de Reginaldo Gonzalo Montanés, ”Exposición de algunas mañas de la Santa Inquisición española”, editado en 1567. Reginaldo era un protestante español refugiado en Francfort y protegido por los príncipes protestantes alemanes. Su libro fue muy traducido durante la segunda mitad del siglo XVI al inglés, alemán, francés y holandés. Otros personajes que contribuyeron de manera eficaz a la creación de la Leyenda Negra fueron Antonio Pérez, secretario de Felipe II, y el príncipe Guillermo de Orange, su hombre de confianza en los Países Bajos. ![]() El secretario de Felipe II, ávido de poder y riqueza, traficó con informaciones privilegiadas, y lideró un ala política de la corte. Cuando los el rey le destituyó e intento encarcelarlo tras haber sido engañado haciéndole creer que su hermanastro (Juan de Austria) era traidor, cos que degenero en el asesinato de Juan Escobedo . Pérez prestó servicios en Francia y en Inglaterra contra España . La persecución de este reo, causó el primer gran problema de jurisdicción territorial entre el rey y Aragón (revuelta del Justicia de Aragón, 1591). Pérez, se dedicó a la escritura, llegando a publicar dos importantes obras que tuvieron un destacado efecto negativo en la figura de Felipe II: las Relaciones y las Cartas . A la ceremonia de abdicación, Carlos V, anciano y enfermo, entro en el salón del palacio de Bruselas apoyándose en el hombro de Guillermo de Orange. Felipe II, nombró a Guillermo miembro del Consejo de Estado, asesor de la princesa Margarita de Parma, y le concedió la importante orden del Toisón de Oro. Era en suma, al igual que el duque de Alba, servidor de ambos reyes. En 1579 inicio un proceso que llevaría a un “golpe de estado” (1567) aunando los descontentos con el gobierno español. El resultado en tablas de la asonada, y el desavenemiento entre la aristocracia, el patriciado (burguesía neerlandesa) y el pueblo, le hizo continuar su política de enfrentamiento, buscando la unión en la lucha contra España, por su personificación del mal. Así pues, adelantándose a su tiempo utilizó la propaganda como medio de guerra. ![]() El denominador común de Pérez y Orange es que sus obras, cuyos relatos acabaron confluyendo con los de Las Casas, es que son una crítica centrada en la persona de Felipe II, a quien se acusa, de ser el responsable de la muerte de su peculiar hijo , y primogénito Don Carlos , y de estar también tras el fallecimiento de su mujer Isabel de Valois , así como de una multitud de crímenes, y de una vida lasciva (cuando, por el contrario, era bastante ascético). Pero en la formación de la Leyenda Negra fue fundamental el papel jugado por los impresores protestantes, que tradujeron y cambiaron el título a la obra de fray Bartolomé. Sus intenciones quedan manifiestas, como demuestra el hecho de que de otro protagonista de entonces, Bernal Díaz del Castillo , no publicaran nada. De dichos editores hay que destacar a B. Picart y, sobre todo, a Teodoro de Bry, artista grabador flamenco, que montó en Frankfurt su propia editorial, y entre 1590 y 1625 publicó la colección de grandes y pequeños viajes por las Indias de autores principalmente protestantes, muchos de ellos piratas a las órdenes de las naciones enemigas de España. A la obra de Las Casas se le añadieron unos grabados que supusieron una auténtica revolución en los sistemas de comunicación y conocimiento de entonces. Grandes masas de personas que no sabían leer, y de distinta condición social, pudieron “ver” lo que hacían los españoles en América.
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