La guerra Iran-Irak (1980-1988) PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Urogallo   
Lunes, 31 de Octubre de 2005 00:00
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La guerra Iran-Irak (1980-1988)
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ANTES DE LA TORMENTA. 1973-1978

‚ÄúCrec√≠ resentido, obstinado y furioso‚ÄĚ
Saddam Hussein.

Los a√Īos 70 fueron una d√©cada dedicada por Saddam Hussein a la consolidaci√≥n de su poder personal. Estableci√≥ como base de su fortalecimiento el control absoluto del ej√©rcito, en el que ve√≠a no solo la √ļnica fuerza capaz de deponerle, si no tambi√©n un instrumento esencial de su pol√≠tica exterior. Las experiencias del ejercito iraqu√≠ hab√≠an sido invariablemente mediocres, ya que su participaci√≥n en las sucesivas guerras contra Israel hab√≠a rozado lo rid√≠culo ( En 1973 sus propios aviones fueron derribados por la AA √°rabe, en el 67 apenas hab√≠an llegado a combatir y en el 48 su actuaci√≥n fue tan deplorable que hab√≠an sido acusados de complicidad con los hebreos) y a pesar de las enormes inversiones en armamento moderno era incapaz de vencer a la resistencia Kurda. Saddam consigui√≥ apaciguar el problema del Kurdistan pactando con los aliados de sus enemigos, la URSS a la que empez√≥ a comprar material masivamente, e Ir√°n, que retir√≥ sus tropas y su apoyo a cambio de la cesi√≥n del control sobre el estuario de Shat el Arab en los acuerdos de Argel de 1975. La posici√≥n internacional de Irak era notablemente ventajosa en 1977, puesto que contaba con la benevolente ignorancia de los gobiernos occidentales, la amistad de sus vecinos (excepto Siria, cuya ambici√≥n de formar una rep√ļblica unificada con Irak Saddam hab√≠a frustrado) y el apoyo de la URSS y Francia, sus grandes proveedores de armamento. Para 1980 era todo un s√≠mbolo del tercer mundo, tanto que esperaba ser nombrado en 1984 sucesor de su amigo Fidel Castro al frente de la organizaci√≥n de los pa√≠ses no alineados.

LA REVOLUCI√ďN ISL√ĀMICA IRAN√ć Y SUS CONSECUENCIAS.

"Mis principales enemigos, son, primero el sha, luego el satán norteamericano y después Saddam Hussein y su infiel partido Baas".
Ayatollah Jomein,1978, Paris.


Con la llegada al poder del Ayatollah Jomeini llegaron tambi√©n los intentos de exportar la revoluci√≥n isl√°mica. El primer objetivo no pod√≠a ser otro que Irak, donde una numerosa comunidad chi√≠ta viv√≠a sometida al otro lado de la frontera a un r√©gimen laico-sunnita Jomeini hab√≠a vivido exiliado varios a√Īos entre la comunidad chiita irak√≠, por lo que ten√≠a un amplio predicamento entre los cl√©rigos de la zona, que se sintieron alentados por su √©xito. En 1977 hab√≠a alentado la disidencia del ayatollah Sadr, que organiz√≥ una ofensiva terrorista contra el gobierno iraqu√≠. Capturado y ejecutado, su muerte ocasion√≥ una revuelta a gran escala en el sur de Irak, que culmin√≥ con miles de ejecutados y decenas de miles de deportados a Ir√°n. Desde Abril de 1980 los choques militares a lo largo de la frontera fueron aumentando la tensi√≥n que el propio Jomeini produc√≠a llamando p√ļblicamente a la rebeli√≥n en Irak y al derrocamiento de Saddam Hussein. En realidad, a pesar de sus excelentes relaciones con el depuesto Sha, Saddam hab√≠a intentado intercambiar su apoyo al nuevo r√©gimen por una revisi√≥n del acuerdo de Argel, de 1975, por el que hab√≠a cedido a Ir√°n el control de Shat el Arab. Pero el ayatollah, que ve√≠a en Saddam un cad√°ver pol√≠tico, se neg√≥ a ceder un √°pice. Todos los intentos de acercamiento de Saddam fracasaron, a pesar de que el dictador no dej√≥ de realizar gestos destinados a apaciguar a los chi√≠tas del sur y a reorientar la propaganda del poder en un sentido religioso. Saddam era un superviviente, y sent√≠a que los nuevos vientos ya no soplaban del lado de los l√≠deres socialistas como el, si no de los integristas. Pero Jomeini no dio su brazo a torcer. El 17 de septiembre de 1980, Saddam, que ve√≠a mucho mas amenazada su posici√≥n como l√≠der que la seguridad de su pa√≠s, denunci√≥ unilateralmente el acuerdo de Argel, lo que supon√≠a, aunque el confiado Jomeini no quisiera verlo, una declaraci√≥n de guerra. La ceguera del dirigente islamista es tanto mas incre√≠ble si tenemos en cuenta que dispon√≠a, al menos desde julio del mismo a√Īo, de una copia del plan de ataque iraqu√≠. Fue proporcionado por los sovi√©ticos, a trav√©s de intermediarios, como medio de castigar el acercamiento iraqu√≠ a occidente y su pol√≠tica independiente. Muy posiblemente Jomeini esperaba y deseaba la guerra, y esperaba llegar a ella contando con la ventaja de estar en la situaci√≥n de agredido, y no la de agresor. Si esto sucedi√≥ realmente de este modo, su postura ser√≠a muy semejante a la de los israel√≠es en 1973.

LA INVASI√ďN DE IR√ĀN.

‚ÄúAtacando por sorpresa en las primeras horas del d√≠a, tras a√Īos de recogida de informaci√≥n, la aviaci√≥n israel√≠ aplast√≥ en el suelo a la aviaci√≥n Egipcia. En unas pocas horas un pu√Īado de pilotos decidieron el curso de una guerra‚ÄĚ.

El 22 de septiembre de 1980, aprovechando las primeras luces del amanecer ( posiblemente debido a la escasa capacitación de los pilotos para el vuelo nocturno), la aviación iraquí atacó 10 bases aéreas iraníes, incluidas las de la misma capital, Teherán. Lo que Saddam Hussein pretendía era una repetición del exitoso ataque por sorpresa que en 1967 había destruido en tierra a la aviación egipcia. Incluso contaba con un avión que en su imaginación era una versión superior del Mirage III que emplearon los judíos, el Mirage I. Su gran amigo Jacques Chirac se lo había suministrado a un precio un millón de dólares inferior al del resto de compradores cómo una cortesía especial. Autoproclamado mariscal de campo, como su admirado Stalin, a nadie se le ocurrió mencionarle que el Mirage I era un caza puro, no un cazabombardero como el Mirage III.

Los pilotos iraqu√≠es ametrallaron a placer las bases enemigas, pero sin una carga de bombas o misiles adecuada no lograron destruir la capacidad de respuesta iran√≠. Aquel mismo d√≠a los Phamtom enemigos ya lograron, no solo despegar, si no hundir 4 buques iraqu√≠es y arrasar 2 campos de aviaci√≥n como represalia. Adem√°s, tambi√©n se concentraron a fondo en un objetivo realmente valioso como era el sistema de refiner√≠as iraqu√≠...Incluso en medio de la confusi√≥n del ataque por sorpresa los iran√≠es seleccionaron sagazmente el objeto de sus represalias. Aquello no ten√≠a nada que ver con la respuesta ca√≥tica que Saddam esperaba de la recientemente purgada c√ļpula de las fuerzas armadas. El plan de Saddam era limitado, y se fundaba en los datos aportados sobre la situaci√≥n interna de Ir√°n que obten√≠a de los generales del Sha exiliados en Bagdad. Se le convenci√≥ de que no exist√≠a ninguna posibilidad de que el enorme y bien armado ej√©rcito imperial se enfrentase a el, ya que las purgas de los islamistas lo hab√≠an reducido a la impotencia...Incluso en el caso de que Jomeini consiguiese improvisar alg√ļn tipo de fuerza defensiva, la falta de suministros derivada del bloqueo occidental le impedir√≠a prolongar su esfuerzo militar contra las bien armadas tropas iraqu√≠es. Adem√°s Irak solo ten√≠a inter√©s en asegurar Shat el Arab y lograr ocupar algo de territorio iran√≠ que pudiese ser intercambiado luego por cesiones diplom√°ticas de bajo nivel...Incluso cab√≠a la posibilidad de que una r√°pida derrota de Jomeini alentase a la rebeli√≥n interior...Ninguna de estas optimistas previsiones habr√≠a de cumplirse.

CRISIS DE LA OFENSIVA.

‚ÄúSe ha producido la segunda Quadisiya, hemos aplastado de nuevo a los persas‚ÄĚ.
Saddam Hussein.

El ej√©rcito iraqu√≠ a√ļn no ten√≠a las proporciones colosales de 1991, y adem√°s se destinaron solo 6 divisiones de las 12 existentes a la campa√Īa, lo que limit√≥ mucho la capacidad operativa de los comandantes. Saddam estableci√≥ 7 objetivos distintos a lo largo de toda la frontera, contando solo con la oposici√≥n de una √ļnica divisi√≥n acorazada enemiga. El objetivo principal era la gran ciudad de Abadan, pero antes de Abadan, era imperativo tomar Jorramshar, una ciudad menor que controlaba los accesos de aquella m√°s all√° del r√≠o Rarum. Sin embargo nadie pod√≠a esperarse el arrojo con el que los iran√≠es estaban dispuestos a defender su naci√≥n, bloqueando a los 60.000 iraqu√≠es y sus 1.000 carros, con menos de 10.000 hombres. Sin mas que armas ligeras y de ocasi√≥n, la escasa guarnici√≥n improvisada r√°pidamente mantuvo a raya a los iraqu√≠es hasta el 24 de octubre, caus√°ndoles unas 7.000 bajas, y la perdida de m√°s de 100 veh√≠culos.¬°Y Jorramshar solo era una ciudad sin importancia defendida por una guarnici√≥n de milicianos sin armamento!.El ej√©rcito iran√≠, en proceso de reorganizaci√≥n, a√ļn no supon√≠a una amenaza inmediata, pero con 45.000 bajas en su relativamente reducida fuerza de invasi√≥n, a cambio de una ganancia territorial que en ning√ļn caso iba m√°s all√° de los 40 kil√≥metros, Saddam perdi√≥ las ganas de seguir combatiendo. Orden√≥ que sus tropas se detuviesen y mantuviesen las posiciones, a pesar de que no hab√≠a logrado ninguno de sus objetivos militares, y que sin lograr la ocupaci√≥n de Abad√°n la salida de Irak al mar segu√≠a dominada por los iran√≠es. Quiz√°s confi√≥ en una soluci√≥n pol√≠tica facilitada por la incapacidad de los ayatollahs y de su r√©gimen de asumir el castigo sufrido hasta el momento. Pensando desde el principio en una soluci√≥n negociada al conflicto, trat√≥ de reducir al m√≠nimo el nivel de la agresi√≥n, confiando en ganarse la benevolencia del pueblo persa...Al igual que en tantas ocasiones posteriores, Saddam se equivoc√≥ por completo.

IR√ĀN ACEPTA EL DESAF√ćO.

‚ÄúEsta fuente mana sangre de m√°rtires, de m√°rtires de Ir√°n que ya gozan del para√≠so‚ÄĚ.

En Teher√°n Jomeini vio en la guerra no solo la posibilidad de unir a su pueblo frente a un enemigo ancestral, consolidando su poder y la revoluci√≥n isl√°mica, si no tambi√©n la ocasi√≥n de derrocar a Hussein y convertir a Irak en otra naci√≥n isl√°mica chi√≠ta. Para agravar a√ļn m√°s la situaci√≥n, Jomeini, a pesar de su fanatismo no cometi√≥ el error de creerse un genio militar. En lugar de tomar el mando directo de las tropas, deleg√≥ este en su segundo, Hashemi Rafsanjani, un antiguo oficial del Sha expulsado del ej√©rcito por sus actuaciones sediciosas y que demostr√≥ cierta capacidad como comandante. Los islamistas iran√≠es aceptaron la guerra, y en aquel momento Saddam debi√≥ comprender la magnitud de su error. A la hora de planear una campa√Īa hay que asumir todos los riesgos posibles, y el de una guerra convencional y a gran escala contra Ir√°n era uno que Irak jam√°s deber√≠a haber aceptado. Mucho mas extenso y poblado, con amplio acceso a mares navegables, la misma geograf√≠a hac√≠a casi imposible que Ir√°n perdiese la guerra, pero en cambio facilitaba mucho que la ganase: Incluso en el caso de que los iraqu√≠es hubiesen conseguido avanzar en el sur, solo habr√≠an tenido por delante kil√≥metros y kil√≥metros de tierras sin valor donde habr√≠an sido vulnerables a un ataque de flanco desde las monta√Īas del norte. Los iran√≠es, si lograban romper el frente iraqu√≠, solo ten√≠an delante un desierto indefendible, donde adem√°s les esperaban sus correligionarios chi√≠tas. Con la ca√≠da de Basora, Bagdad mismo no habr√≠a tenido defensa posible. Por si fuera poco, los objetivos principales para la aviaci√≥n Iraqu√≠ estaban muy alejados de la frontera com√ļn, mientras que los objetivos iraqu√≠es estaban muy pr√≥ximos a la misma. Si a esto a√Īadimos la nula capacidad demostrada por la defensa antia√©rea iraqu√≠ y la calidad de los restos de la fuerza a√©rea imperial iran√≠, el futuro no se mostraba prometedor para Saddam Hussein. Su viejo amigo Jacques Chirac, dispuesto como siempre a echar una mano, aceler√≥ la entrega de m√°s Mirage I, que seguir√≠an nutriendo regularmente la fuerza a√©rea iraqu√≠ durante todo el conflicto hasta superar los 328 aparatos suministrados en versiones adaptables tanto al empleo de los exocet como a la defensa a√©rea y el reconocimiento avanzado, misi√≥n en la que luego ser√≠an sustituidos por los Mig-25 sovi√©ticos.

Desde el primero momento ambos bandos trataron de privar al otro de su principal fuente de divisas, el petróleo, pero como ya hemos comentado resultaba mucho mas fácil para Irán colapsar la concentrada industria de extracción iraquí. Por si fuera poco, el control de Abadan bloqueaba la salida del crudo iraquí, mientras que Irán podía enviarlo al mercado a través de sus puertos en el Indico, fuera del alcance de la aviación iraquí. Al menos, de momento....

LA CONTRAOFENSIVA IRAN√ć. LOS GUARDIAS ISL√ĀMICOS.

‚ÄúHemos venido a combatir contra Irak. Hemos abandonado a nuestras familias. Este chico solo tiene 14 a√Īos.¬°Y ha venido a combatir!‚ÄĚ.
Declaraciones de un guardia isl√°mico.

En Mayo de 1981, tras varios meses de intensos preparativos, el ejercito iran√≠ lanz√≥ una contraofensiva que consigui√≥ hacer retroceder varios kil√≥metros a los iraqu√≠es. La ofensiva se repiti√≥ con √©xito en octubre, pero para entonces era evidente que los restos del ej√©rcito del Sha no estaban en condiciones de ofrecerle a Jomeini la victoria decisiva que esperaba. Por eso en Noviembre, la siguiente ofensiva estuvo dirigida por los voluntarios de la guardia revolucionaria isl√°mica pasdaran. Igual que los terroristas suicidas isl√°micos, pero a gran escala, los j√≥venes guardias revolucionarios se lanzaban buscando el martirio y el para√≠so contra las posiciones iraqu√≠es hasta que lograban colapsarlas. Esto permit√≠a el avance de los regulares que consolidaban las nuevas posiciones, repiti√©ndose entonces la maniobra con nuevos contingentes que atacaban la siguiente posici√≥n. El efecto de una t√°ctica tan audaz colaps√≥ las posiciones iraqu√≠es en las que cundi√≥ el p√°nico. Para diciembre el sistema de comunicaciones de los iraqu√≠es ya hab√≠a sido inutilizado mediante la conquista de la √ļnica carretera de la zona, lo que hizo imperativo que el ej√©rcito iraqu√≠ tratase de recuperarla mediante una serie de contraataques que fracasaron sucesivamente y que se prologaron durante todo el mes de febrero de 1982. El propio Saddam Hussein hab√≠a dirigido las operaciones desde el frente, lo que posiblemente explique por que un ej√©rcito moderno y bien armado fracas√≥ a la hora de arrebatar un objetivo t√°ctico a una masa fanatizada y deficientemente equipada. Como siempre los amigos franceses estaban dispuestos a ayudar, y el nuevo gabinete socialista de Mitterrand formaliz√≥ un contrato de 2.6 billones de d√≥lares, olvidando el papel agresor de Irak en la guerra. Era un apoyo decisivo si tenemos en cuenta que la URSS, molesta con Saddam, hab√≠a bloqueado el env√≠o de armas. En Marzo de 1982 los iran√≠es repitieron sus ofensivas de saturaci√≥n logrando hacer m√°s de 15.000 prisioneros durante una nueva "retirada estrat√©gica" iraqu√≠. La desbandada lleg√≥ a tales extremos que el propio dictador estuvo a punto de ser capturado, siendo salvado en el √ļltimo momento por una ofensiva de sus propias tropas y la decidida protecci√≥n que le brind√≥ su numerosa escolta. El mando persa apost√≥ fuerte, y en una serie de ataques masivos lanzados durante el mes de mayo lograron recuperar Jorramshar, su ciudad m√°rtir, y hacer m√°s de 22.000 nuevos prisioneros. La capacidad de ataque de los iran√≠es, a pesar de las enormes bajas, no dejaba de ir en aumento. Desesperado , Saddam declar√≥ en junio el alto al fuego unilateral el 10 de junio, aprovechando que el d√≠a 6 Israel hab√≠a invadido el L√≠bano. Propuso el cese de las hostilidades, y el inmediato env√≠o de los ej√©rcitos iraqu√≠ e iran√≠ en apoyo de los hermanos musulmanes atacados (1). Para dar pruebas de su buena fe orden√≥ el abandono inmediato del escaso territorio iran√≠ a√ļn en su poder...
Pero situado a la puerta de Irak y con la victoria en sus manos Jomenini no iba a renunciar a la posibilidad de conquistar todo el país, por lo que el 14 de Julio declaró el inicio de otra ofensiva que ya tenía como objetivo directo la invasión de Irak y el derrocamiento del infiel Saddam.

IRAK. EL FRENTE INTERIOR.

‚ÄúTu mandas Saddam, nosotros obedecemos‚ÄĚ.

Con 100.000 muertos a sus espaldas, y una cifra indeterminada de heridos y prisioneros, el liderazgo de iraqu√≠ sufri√≥ una fuerte crisis, que adem√°s se ver√≠a agravada por el fin del dorado man√° del petr√≥leo. Los sirios, que hab√≠an formalizado una alianza t√°cita con los iran√≠es, cerraron el paso del crudo iraqu√≠ por su territorio. Si a eso le sumamos el bloqueo del golfo p√©rsico y los da√Īos de la industria de extracci√≥n, la situaci√≥n financiera se torn√≥ critica. Saddam hab√≠a tratado de mantener su popularidad entre el pueblo sosteniendo artificialmente el elevado nivel de vida de antes de la guerra a costa del gasto de divisas. Adem√°s gastaba sumas fabulosas en premios y recompensas a las familias de los ca√≠dos y a los jefes militares, en premio a su lealtad...por lo que la crisis de las ventas de crudo atrap√≥ al pa√≠s sin reservas econ√≥micas. El mando que ejerc√≠a sobre sus tropas era absoluto, y se manten√≠a a base de frecuentes ejecuciones sumarias de oficiales cr√≠ticos...pero era un mando totalmente ineficaz, que anulaba cualquier ventaja iraqu√≠. Sin embargo la situaci√≥n militar exig√≠a responsables ante la opini√≥n p√ļblica, as√≠ se produjo una amplia purga durante el verano de 1982 en la c√ļpula del ej√©rcito. Una vez m√°s, lo importante era el fortalecimiento de su posici√≥n de poder, no la crisis b√©lica. Es en estos momentos cuando comienza a encerrarse en un sistema de protecci√≥n pr√°cticamente invulnerable, rodeado en todo momento de una guardia pretoriana adepta a su persona, que dise√Īa un sistema de seguridad totalmente paranoico, en el que solo Saddam Hussein va a saber realmente donde se encuentra en cada momento. Dentro de esta pol√≠tica podemos enmarcar la creaci√≥n de la Guardia Republicana, una fuerza militar del partido destinada a proteger Bagdad de un posible golpe militar tanto como de una penetraci√≥n iran√≠ y que ir√° creciendo a lo largo del conflicto como si de unas nuevas SS se tratase...aunque mucho menos eficaces. En 1983 tuvieron su bautismo de fuego cerrando con una brigada una brecha en las l√≠neas de defensa de Basora. En 1985 lograron una victoria t√°ctica operando a nivel divisionario, acelerando as√≠ su ampliaci√≥n imparable.

FORTALEZA IRAK.

‚ÄúFortificar es vencer. Fortificar es la consigna del partido‚ÄĚ.
Dolores Ib√°rruri, 1936.

A partir de 1982 los iran√≠es tomaron Basora como objetivo principal de sus ataques, convencidos de que la captura de la capital chi√≠ta del pa√≠s derrumbar√≠a el r√©gimen de Saddam. Sin embargo, en ese momento, la guerra dio un nuevo giro. El ej√©rcito de Irak hab√≠a sufrido muchas derrotas, pero hab√≠a logrado retirarse en todas las ocasiones tanto gracias a su superior dotaci√≥n de veh√≠culos como a las deficiencias iran√≠es en ese campo. Tras cada batalla victoriosa, los iraqu√≠es pod√≠an huir r√°pidamente, sin darle tiempo a los iran√≠es de fijar al enemigo y rodearlo. Por eso, una y otra vez, el ej√©rcito de Irak hab√≠a sido capaz de retroceder y montar un nuevo frente. Ahora, en las fronteras de su propio pa√≠s, los iraqu√≠es experimentar√≠an una autentica oleada de patriotismo. Enfrentados a la posibilidad de una conquista persa, los √°rabes iraqu√≠es recuperaron su ardor combativo en defensa de sus hogares. Adem√°s los ingenieros militares de Saddam hab√≠an dise√Īado un sistema defensivo colosal, basado en una triple red de trincheras, apoyadas por la aviaci√≥n y la artiller√≠a. Los iraqu√≠es operaban ahora en l√≠neas interiores, con toda la infraestructura viaria de su pa√≠s empleada en apoyar su defensa. Por su parte, los iran√≠es operaban al l√≠mite de una estructura log√≠stica ineficaz, agravada por su incapacidad para lograr obtener armamento en el extranjero. Las oleadas humanas iran√≠es, enfrentadas a posiciones fijas y a la superior potencia de fuego iraqu√≠ eran masacradas sin cesar. Por si fuera poco, a medida que avanzaba la guerra mas y mas equipo a√©reo iran√≠ se quedaba en tierra por falta de repuestos, mientras que la fuerza a√©rea iraqu√≠ no dejaba de aumentar, a√Īadiendo su potencia de ataque a la defensa. (2). Hay que decir que la participaci√≥n de la fuerza a√©rea iraqu√≠ en el conflicto estuvo muy por debajo de lo que se pod√≠a esperar, sobre todo teniendo en cuenta que no exist√≠a oposici√≥n enemiga. La confianza del ej√©rcito en la protecci√≥n de sus fuerzas a√©reas era tan limitada, que no es estableci√≥ ning√ļn sistema de identificaci√≥n amigo / enemigo, por lo que la defensa AA se limit√≥ a ordenar el derribo de cualquier avi√≥n que sobrevolase sus posiciones...Lo que condujo a que el 75% de sus bajas a√©reas en la guerra las causase el fuego amigo, ya que no exist√≠a pr√°cticamente otra posibilidad de ser derribado. Aunque es cierto que la aviaci√≥n iraqu√≠ aceptaba r√≠gidamente el sistema sovi√©tico, basado en el control r√≠gido de los aviadores por sus controladores terrestres, esto no justifica que una fuerza a√©rea tan numerosa y bien equipada realizase una contribuci√≥n militar tan limitada. Se calcula que desde 1984 las fuerzas a√©reas iraqu√≠es no contaron en ning√ļn momento con menos de 800 aparatos disponibles, una cifra apabullante, contra un Ir√°n que dif√≠cilmente pod√≠a tener en el aire a 50 Phamtom, a coste de canibalizar su flota de 239 aparatos. Ni siquiera hay pruebas de que sus excelentes F-14 Tomcat ( Entre 8 y 16) llegasen a volar en alg√ļn momento de la guerra.

LA AYUDA DE LOS ALIADOS.

‚ÄúCon Vietnam del Sur cayeron Laos y Camboya. Si ca√≠a Irak ca√≠an Jordania, Kuwait y Arab√≠a Saudita‚ÄĚ.

Una ventaja a√Īadida vino del decisivo giro de la diplomacia sovi√©tica, que vio en los iran√≠es pro-afganos y expansionistas un peligro latente para sus posiciones en Oriente Medio y Asia Central. Para 1983 el suministro de material sovi√©tico superaba los niveles de pre-guerra, y segu√≠a aumentado. Los repuestos y el apoyo t√©cnico eran vitales para un pa√≠s que dispon√≠a de un 70/80% de material sovi√©tico dotando sus fuerzas. 1.200 consejeros sovi√©ticos llegaron escalonadamente a Irak, haci√©ndose cargo del dise√Īo del sistema defensivo y colaborando con los mandos del ej√©rcito y la aviaci√≥n. Con su consejo experto, que Saddam pod√≠a aceptar sin temor a un desaf√≠o a su poder, el sistema defensivo de Basora se consolid√≥ definitivamente. Los iran√≠es lograron ganar casi 6 kil√≥metros a base de bajas humanas colosales, pero sus avances eran inevitablemente contenidos, e incapaces de consolidar sus conquistas se retiraban perseguidos por el fuego iraqu√≠.(3). Los ayatollahs estaban obsesionados con la posibilidad de tomar Basora e instaurar una nueva republica chi√≠ta, por lo que se negaron a aceptar que la posibilidad de colapsar las defensas iraqu√≠es estaba m√°s all√° de sus posibilidades militares. Siguieron llamando incesantemente al martirio y a la guerra santa, fanatizando a los j√≥venes guardias de la revoluci√≥n. No se estaba jugando el destino de una provincia iraqu√≠...si ca√≠a Basora, ca√≠a Irak, y con Irak la revoluci√≥n isl√°mica se extender√≠a como la p√≥lvora por los d√©biles pa√≠ses que bordear√≠an la nueva republica fundamentalista. Este fue un error de amplio calado, puesto que convenci√≥n a las monarqu√≠as petrol√≠feras de la necesidad de apoyar a Irak con un r√≠o de divisas. Los franceses, poco dispuestos a perder sus lucrativos negocios, aceptaron ceder a cr√©dito aviones de ataque Super-Et√©ndard y un suministro ilimitado de misiles anti-buque exocet. La misi√≥n de estos aviones ser√≠a masacrar a los petroleros iranies a una velocidad sorprendente: Entre marzo y agosto de 1984 m√°s de 70 buques enemigos fueron hundidos por el mort√≠fero binomio galo que ya hab√≠a demostrado su extraordinaria capacidad en la guerra de las Malvinas, asediando la isla de Kharg, principal puerto iran√≠ de exportaci√≥n en el golfo p√©rsico. Durante toda la guerra Francia suministr√≥ 848 misiles exocet, de los que al menos 500 fueron empleados en acciones de guerra.

LA GUERRA DE DESGASTE.

‚ÄúLos alemanes se quedar√°n sin hombres antes que nosotros‚ÄĚ.
Douglas Haigh.1917.

Para finales de 1984 ya hab√≠an ca√≠do 180.000 iraqu√≠es, a los que hay que a√Īadir 500.000 heridos. Irak asum√≠a un coste proporcionalmente mayor, ya que a sus 65.000 muertos, hab√≠a que sumar 250.000 heridos y 60.000 prisioneros sobre una poblaci√≥n de solo 18 millones de habitantes, muchos de ellos opuestos al r√©gimen, frente a los 54 de Ir√°n. Los ayatollahs tambi√©n ten√≠an que combatir su propia disidencia interna, manifestada en importantes atentados, pero en esencia su posici√≥n interna parec√≠a mas segura. Ante la evidencia de que a la larga Irak se desangrar√≠a antes que Ir√°n, Saddam recuper√≥ el inter√©s por la vida de sus hombres y orden√≥ la mejora intensiva de las posiciones, siempre con asesoramiento sovi√©tico. Aument√≥ mucho sus fortificaciones y reforz√≥ el empleo masivo de la artiller√≠a contra los asaltos enemigos. Aprovech√°ndose tambi√©n de la nula capacidad defensiva de la fuerza a√©rea iran√≠, orden√≥ una intensificaci√≥n de los bombardeos sobre las ciudades, tratando de demostrar al pueblo persa que sus lideres eran incapaces de defenderlos. En Bagdad, en cambio, la situaci√≥n era tranquila, ya que la inexistencia de aviones limitaba las incursiones iran√≠es a m√≠nimos f√°cilmente soportables. Jomeini anunci√≥ al mundo que no responder√≠a a la agresi√≥n, b√°sicamente por que carec√≠a de aviones con que hacerlo.

LA CAIDA DE MAJNUM: EL GAS MOSTAZA ENTRA EN ACCI√ďN.

‚ÄúIrak es el √ļnico pa√≠s del que puede afirmarse sin lugar a dudas que dispone de armas qu√≠micas de destrucci√≥n masiva ya que es el √ļnico pa√≠s que las ha usado en el campo de batalla‚ÄĚ.

Los iraqu√≠es, para limitar el frente a cubrir, hab√≠an desviados los cursos fluviales creando pantanos artificiales al norte de Basora. Esta t√°ctica se volvi√≥ en su contra cuando qued√≥ demostrado que en semejante medio los ligeramente armados guardias isl√°micos iran√≠es pod√≠an moverse con mayor facilidad que los iraqu√≠es. En enero de 1984 tomaron las islas Majnum, al norte de Basora...los intentos de los iraqu√≠es de expulsarlos fueron in√ļtiles. Los iran√≠es, en una zona que los iraqu√≠es hab√≠an considerado intransitable, mediante pontones y lanchas de fibra de v√≠deo hab√≠an logrado una movilidad notable. Tras grandes batallas, con mas de 500.000 hombres implicados, los iraqu√≠es se mostraron incapaces de expulsar a los invasores. Saddam, desesperado, dio v√≠a libre al empleo de gas mostaza. Las desprotegidas tropas sucumbieron masivamente, pero Irak se abstuvo de seguir usando sus armas t√≥xicas, ya que su empleo quebraba el apoyo de sus aliados occidentales, fundamentales para mantener abiertas sus v√≠as de aprovisionamiento militar. Por otra parte los equipos de protecci√≥n NBQ eran baratos y no estaban sometidos a la restricci√≥n del armamento, por lo que para 1985 el ej√©rcito iran√≠ ya los desplegaba a gran escala. Muchos pa√≠ses occidentales aceptaron hacerse cargo del tratamiento de los heridos, como compensaci√≥n a la venta de materiales empleados en los ataques qu√≠micos. Parece ser que el tratamiento de varios cientos de heridos en territorio espa√Īol fue nuestra respuesta a las amenazas iran√≠es al gobierno Gonz√°lez de conceder publicidad a los proyectiles de la empresa estatal Santa B√°rbara recogidos en el campo de batalla. Proyectiles, que de ning√ļn modo podr√≠an haber sido adquiridos por Irak sin autorizaci√≥n gubernamental...Aunque las fuentes occidentales resumen la defensa iraqu√≠ al empleo masivo de concentraciones de gases t√≥xicos, estas armas implicaban numerosos inconvenientes, ya que el terreno abierto del sur de Irak dirigi√≥ las nubes de gases mortales hac√≠a las trincheras iraqu√≠es en numerosas ocasiones. Todo parece indicar que solo se emplearon ante crisis locales de alta gravedad, en un intento de evitar una respuesta semejante del otro bando limitando su empleo. En las ofensivas el uso de estas armas se restringi√≥ a√ļn m√°s, ya que las nubes asfixiantes, de persistir sobre la zona atacada, imped√≠an su ocupaci√≥n por los iraqu√≠es.

EL AMIGO AMERICANO.

‚ÄúEsta administraci√≥n no permitir√° la implantaci√≥n del comunismo en Am√©rica Central‚ÄĚ.
Ronald Reagan.

La batalla de la opini√≥n p√ļblica era decisiva para Saddam, ya que de un modo u otro de ella depend√≠a su suministro de divisas y equipos. Incluso el antes denostado Egipto acudi√≥ en su ayuda cuando Hosni Mubarak se mostr√≥ dispuesto a ceder material sovi√©tico y repuestos que se hab√≠an vuelto innecesarios para su ej√©rcito con las nuevas compras masivas de armamento americano. No obstante, el resto de potencias occidentales segu√≠a recomendando la neutralidad, aunque tanto Margaret Tatcher como Ronald Reagan hab√≠an autorizado las compras de material civil por parte de Irak en sus pa√≠ses, sin contrapartida para Ir√°n. Por si fuera poco, para finales del 84 Irak restablec√≠a relaciones diplom√°ticas plenas con los EEUU. No obtuvo de Am√©rica m√°s armas que 2 rev√≥lveres de lujo...pero en cambio la CIA se dispuso a proporcionar a Irak un suministro incesante de inteligencia por sat√©lite. Para aquella √©poca, y a trav√©s de Israel y con la garant√≠a del magnate Khasoggi, los USA hab√≠an proporcionado millones en equipo a los iran√≠es para sufragar los gastos de la contra nicarag√ľense (El caso Iran-Contra) con petro-d√≥lares ante la negativa del congreso a proporcionar fondos. Los Israel√≠es, que segu√≠an temiendo tanto a Hussein como a Jomeini, estaban encantados con la posibilidad de aumentar las bajas mutuas, pero la administraci√≥n Reagan, totalmente enfrentada al r√©gimen de Teher√°n, se consider√≥ en la obligaci√≥n de equilibrar de nuevo la situaci√≥n. Fue una decisi√≥n correcta para mantener a Irak en el campo occidental, ya que para 1986, con la revelaci√≥n del esc√°ndalo Irangate (Iran-Contra) Saddam ya depend√≠a tanto de la inteligencia americana para planificar la defensa de Basora que le result√≥ conveniente olvidar que hab√≠a sido el armamento americano el que hab√≠a alimentado algunas de las ofensivas mas sangrientas de los iran√≠es. Nuevamente como modo de compensaci√≥n, la CIA suministr√≥ apoyo t√©cnico para la mejora del sistema defensivo iraqu√≠, que se iba a demostrar invulnerable a los sucesivos ataques iran√≠es, ya que a√Īo tras a√Īo se iba consolidando con sucesivas mejoras de dise√Īo y construcci√≥n.

LAS BATALLAS DE LAS CIUDADES.

‚ÄúEl Scud era esencialmente una actualizaci√≥n de la V-2, la estrategia de Saddam era esencialmente una actualizaci√≥n de las t√°cticas de terror empleadas contra Londres en 1944‚ÄĚ.

Este suministro de divisas y material convenci√≥ a Saddam de que pod√≠a lograr una paz negociada, o incluso el derrumbe del r√©gimen de los ayatollash, intensificando su ofensiva a√©rea con un ataque masivo con m√≠siles tierra-tierra SS-12 sovi√©ticos. Hay que recordar que Teher√°n estaba situada a 650 km de la frontera, por lo que los Scud modificados de los iraqu√≠es posiblemente no hubiesen bastado, aunque si sus versiones mas avanzadas dise√Īadas con ayuda de Argentina y Alemania Oriental. La ofensiva estaba basada, en su elemento a√©reo, en unos 30 Tu-16 Badger y Blinder Tu-22 sovi√©ticos, que sufrieron escasas bajas en el conflicto. Los iran√≠es hab√≠an logrado adquirir armamento semejante en el mercado internacional (4), por lo que su respuesta dio lugar a la llamada "Primera batalla de las ciudades". El agotamiento de los arsenales respectivos retras√≥ el reinicio de la ofensiva de m√≠siles hasta 1985, prolong√°ndose entre marzo y abril de ese a√Īo en la que ser√≠a conocida como "Segunda batalla de las ciudades". Sumado al nivel insoportable de bajas en el campo de batalla, sin ninguna ventaja evidente ya que como agresor, Ir√°n llevaba ya 3 a√Īos atacando sin √©xito las defensas iraqu√≠es, las batallas de las ciudades erosionaron mucho el apoyo popular iran√≠ a la guerra. Para entonces ya eran comunes las patrullas m√≥viles de reclutamiento, y el flujo de voluntarios disminu√≠a r√°pidamente. Saddam no ten√≠a mejores perspectivas, y tuvo que rebajar la edad de reclutamiento a 17 a√Īos a la vez que prohibir los licenciamientos, pero la aparente invulnerabilidad de los iran√≠es comenzaba a ceder. Al menos, aparentemente....

LA CAIDA DE FAO.

‚Äú¬°¬ŅQuer√©is la guerra total?!‚ÄĚ
Joseph Goebbles, 1943.

Saddam recibi√≥ un golpe inesperado cuando en febrero de 1986 los iran√≠es rompieron sus s√≥lidasa defensas usando t√°cticas de infiltraci√≥n mediante tropas de asalto, propias de 1917.Gracias a su nueva estrategia se adue√Īaron de la pen√≠nsula de Fao, un objetivo estrat√©gico para la toma de Basora. Saddam orden√≥ de inmediato su reconquista, pero ahora eran los iran√≠es los que se hab√≠an atrincherado y rechazaban a los iraqu√≠es. La propia Guardia Republicana fue empleada masivamente en este cometido, pero fue estrepitosamente derrotada. Sin embargo su proceso de ampliaci√≥n continu√≥ imparable, ya que su funci√≥n no era tanto la de reserva estrat√©gica como la de puntal del r√©gimen...No obstante, el poder de fuego de Saddam se hac√≠a notar: A pesar de contar con la ventaja de la defensa y resultar victoriosos en la defensa de Fao, los iran√≠es sufrieron 20.000 muertos, el doble que los iraqu√≠es. Repitiendo su estrategia de principios del conflicto, Saddam orden√≥ la toma de Mehran, una ciudad sin importancia al norte del frente de batalla. Tras una conquista sencilla ante la pr√°ctica ausencia de defensores , intent√≥ intercambiarla por Fao, pero los iran√≠es se negaron, y lograron recuperarla en junio tras una contra-ofensiva sorpresa. En medio de una crisis parecida a la de la Alemania nazi tras la ca√≠da de Stalingrado, Saddam remed√≥ a Goebbles y su discurso de la guerra total. Reclam√≥ donaciones de sangre masivas, reclutamientos sorpresa en las industrias no esenciales, trabajo obligatorio de no-combatientes en tareas auxiliares, medidas de fomento de la natalidad...En su desesperaci√≥n, como cada vez que se enfrentaba a una situaci√≥n l√≠mite en el frente de batalla, volvi√≥ a sondear la posibilidad de una paz negociada. Pero Ir√°n no estaba interesado en nada que no fuese la rendici√≥n incondicional. Irritado, Saddam recrudeci√≥ su ofensiva de bombardeo sobre las ciudades iran√≠es y de presi√≥n sobre la industria petrolera enemiga. Los puertos iran√≠es del indico comenzaron a convertirse en un objetivo usual, con lo que las exportaciones de crudo se volvieron inseguras. A pesar de eso la situaci√≥n de Saddam era crecientemente desesperada, tanto que incluso corri√≥ el riesgo de ofender a sus aliados empleando nuevamente gases t√≥xicos en cantidades limitadas contra brechas especialmente peligrosas.



Actualizado ( Viernes, 21 de Octubre de 2016 13:09 )
 

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