Extranjeros destacados en el ejército de Bolívar PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Hans Joachim Marseille   
Lunes, 21 de Marzo de 2005 00:00
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Extranjeros destacados en el ejército de Bolívar
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General de Brigada Antonio Valero de Bernabé

Antonio Vicente Miguel de Valero y Bernabé Pacheco nació en el pueblo de Fajardo, Puerto Rico, el 26 de octubre de 1790, hijo de un oficial español y de una dama puertorriqueña. Cuando su padre muere, al cumplir los trece años, su tío lo envió a España a estudiar la carrera militar. Con grado de teniente a los 18 años salió en campaña contra las tropas de Napoleón que invaden la Nación. Seis años duró la guerra y Antonio Valero demostró un valor excepcional en el campo de batalla que le llenó de numerosas condecoraciones, títulos y ascensos. A la edad de 24 años ya era Coronel.
Con el restablecimiento de Fernando VII, Valero asumió una posición muy crítica respecto al trato de las provincias americanas por parte de la Corona. Pidió la baja del ejército y huyó de España con dirección hacia México, donde se unió a las fuerzas revolucionarias de Agustín de Iturbide, conocidas como “Ejército de las Tres Garantías”. Por su experiencia militar, fue asimilado con su grado de Coronel y nombrado Jefe del Estado Mayor.
Luego de la victoria del ejército trigarante en 1821, permaneció en sus filas hasta la coronación de Iturbide como emperador de México al año siguiente. Valero, anti-monárquico acérrimo, trató de organizar un movimiento contra el emperador, pero fracasó; cuando intenta huir hacia Jamaica, el buque donde iba fue abordado por piratas, que entregaron la embarcación a las autoridades españolas de Cuba. Allí estuvo prisionero por un tiempo, hasta que consiguió escapar con la ayuda de personas ligadas a movimientos que buscan la separación de Cuba del dominio español. Valero se pone en contacto con los separatistas puertorriqueños en la isla de Saint Thomas, donde se impregnó del deseo de los separatistas de independizar a Puerto Rico para adherirse a la Gran Colombia, antes de arribar a La Guaira, Venezuela, en 1823.
Ofrece sus servicios a las autoridades venezolanas. El Intendente de Venezuela, Carlos Soublette, vista la hoja de experiencia de Valero, lo recomienda ante el vicepresidente de la República, Francisco de Paula Santander, quien le otorga el rango de General de Brigada. Se le pone al mando de una columna de hombres y es enviado al Perú, para auxiliar al Libertador en campaña.
Antes de partir, presenta a Santander un plan de liberación de Cuba y Puerto Rico, junto con un grupo de cubanos. Santander responde que la prioridad es Perú.
Su columna fue puesta bajo las órdenes de Antonio José de Sucre. De esta forma, Valero combatió en la trascendental batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824), donde Sucre venció al mismo Virrey La Serna y fue definitiva para la expulsión de los realistas. Sólo les queda el reducto del puerto del Callao.
Bolívar organizó una expedición para tomar El Callao por mar y tierra al mando del general Bartolomé Salom; Valero tomó parte en la expedición como jefe del cuerpo de ejército que sitia la plaza. Los realistas se rinden en 1826. Por esta acción le es concedida la Medalla del Callao y el Busto del Libertador del Perú.
Luego es destinado a Panamá como Jefe Militar del Departamento, para contener un supuesto intento de invasión de tropas españolas. Allá le alcanza el nombramiento de Sub-Jefe del Estado Mayor del Ejército de Colombia por el general Soublette.
Durante la campaña del Perú, y aun estando en Panamá, Valero expuso personalmente a Bolívar su plan de liberación de Cuba y Puerto Rico. Éste siempre lo consideró viable, pero las circunstancias militares por un lado (Perú) y más tarde las políticas no dejaban espacio para realizarlo. Valero, tristemente, vio cómo se perdía su sueño de liberar a su Puerto Rico natal.
En 1829 fue nombrado Gobernador Militar de Puerto Cabello, al año siguiente Comandante de Armas de Caracas y Secretario de Guerra y Marina del Departamento de Venezuela, bajo el mando de José Antonio Páez. Éste, quien quería la separación de Venezuela de la Gran Colombia, desconfiaba de Valero, quien era considerado (y lo era) como afecto a Bolívar. Para deshacerse de él, Páez lo acusó en 1830 de conspiración sin prueba alguna y fue desterrado a Saint Thomas.
Muerto Bolívar, en 1831 el gobierno venezolano (ya separado de Colombia) le revoca la medida de destierro y le permite volver a la vida privada, donde se dedica al cultivo de café.
En 1840 vuelve a la actividad pública como uno de los fundadores del Partido Liberal venezolano, junto a Antonio Leocadio Guzmán y Ezequiel Zamora, entre otros. La elección en 1847 para la presidencia del país del conservador general José Tadeo Monagas, prócer de la Independencia, se consideró un suceso más en el continuismo de los conservadores, en el poder desde 1830. Pero en 1848 Monagas rompió con los “godos” (nombre despectivo aplicado a los conservadores) y se alió con los liberales. Esto repercutió en Valero, pues en ese año fue nombrado por Monagas como Comandante de Armas de la ciudad de Coro; al año siguiente fue designado Comandante de Armas de Cumaná y luego de Caracas, y en 1850 Ministro de Guerra y Marina.
Se retira en 1855, con el grado de General de División, a la vida privada. Pero tres años más tarde, en 1858, es derrocado el gobierno, lo cual origina el estallido, al año siguiente, de una nueva revolución, liderada por caudillos que buscan la implantación del sistema federal en el país. Valero, quien al principio quiso actuar como mediador, finalmente se unió a los federalistas, entre los cuales contaba con muchos amigos, entre ellos los mismos jefes de la revuelta, Ezequiel Zamora y Juan Crisóstomo Falcón, quienes habían sido en una época subalternos de Valero.
Al principio, los federales obtuvieron buenas victorias, pero el asesinato de Zamora en enero de 1860 desbarata la moral de los federales. Valero cuestiona la dirección de Falcón, y al tiempo que los federales sufrían serios reveses, decide salvarse y huye a Colombia, estableciéndose en Cúcuta. Sabedor de su situación, el presidente colombiano Tomás Cipriano de Mosquera, antiguo compañero de armas, le da derecho a sueldo y pensión “por haber hecho la Guerra Mayor de Independencia” y lo nombra Jefe del Estado Mayor del Ejército de Colombia.
Sin embargo, el deseo de Valero era reencontrarse con su familia en Venezuela. Al término de la Guerra Federal en 1863, renunció a sus puestos en Colombia y decide regresar, pero muere un repentino ataque de apoplejía en Bogotá, el 7 de junio de 1863. Años más tarde, en 1874, cuando se inaugura el Panteón Nacional, el presidente venezolano Antonio Guzmán Blanco decreta el traslado de sus restos al augusto recinto, pero éstos aun no han sido hallados.

Contralmirante y General de Brigada Renato Beluche

Renato Beluche nace súbdito francés en Nueva Orleáns, en ese entonces perteneciente a Francia, el 15 de diciembre de 1780, hijo de un inmigrante. De su juventud se sabe poco (o al menos lo que he podido averiguar es muy exiguo), hay referencias de que sirvió en la Marina francesa antes de que conociera a Jean Lafitte. Ambos, junto con Dominique Youx, se dedicaron a ser corsarios desde la base de Lafitte, la isla de Barataria, siendo perseguidos primero por las autoridades francesas y, luego de la compra de Louisiana por los Estados Unidos, por las autoridades de este país.
Luego, viajó a Cartagena de Indias en 1812 y obtuvo patente de corso contra buques españoles, llegando a operar en Puerto Rico. Utilizó en esos tiempos el seudónimo de Pierre Brugman para eludir el cerco español. En 1814 sitió Portobelo (Panamá) para intentar promover una insurrección, pero falló en el intento, por no despertar entusiasmo entre los habitantes. Al regresar a Nueva Orleáns, fue arrestado junto con Youx; el curso de la guerra entre Estados Unidos y Gran Bretaña hizo que fueran liberados, a cambio de su servicio en la marina norteamericana. Se reunió con Lafitte, para conformar la flota que impediría la toma de Nueva Orleáns por los ingleses, quienes el 8 de enero de 1815 presentaron batalla; las fuerzas de Lafitte y Beluche le infligieron una seria derrota a las fuerzas británicas. Esto les valió a Lafitte, Beluche y Youx el perdón del presidente Madison al final de la guerra.
Luego, Beluche se trasladó a Cartagena, que poco después sería sitiada por Pablo Morillo en diciembre de 1815. Beluche ayudó a muchos republicanos, sacándolos de la ciudad escondidos en su embarcación, la goleta Brisona. De allí se dirigió a Haití, donde conoció a Simón Bolívar y se puso a su servicio. Con el despacho de Capitán de Fragata, colaboró en la organización de la Expedición de los Cayos, siendo comandante de la Brisona (que fue rebautizada como Bolívar y conocida como La Comandante, por ser el buque insignia) y el segundo al mando de la flota que comandaba Luis Brión (ver su biografía ut supra). En la batalla de Los Frailes (mayo de 1816) Beluche es ascendido a Capitán de Navío.
A partir de ese momento, Beluche participa activamente con su escuadra en otras acciones menores. Para 1822, Beluche se encontraba sitiando Puerto Cabello (Venezuela), todavía en manos realistas. En enero de 1823 se le ordena dirigirse con su escuadra al Lago de Maracaibo, para imponerle un bloqueo al puerto y así auxiliar al general Mariano Montilla en la reconquista de la ciudad, el bastión más fuerte de los españoles. En el sitio, logra capturar una embarcación española y otra francesa, con material de guerra y dinero a bordo.
En mayo, fue puesto a las órdenes del Contralmirante José Prudencio Padilla, quien comandaba una escuadra superior, con la misión de forzar la barra y ocupar el lago. Después de varios intentos, forzaron la barra, entraron al lago y la escuadra realista presentó batalla el 24 de julio de 1823 (esta acción se conoce como la Batalla Naval del Lago de Maracaibo). En la acción, Beluche comandaba el bergantín Independiente. La batalla resultó una gran victoria para los patriotas, que ocuparon la ciudad de Maracaibo. Beluche fue recomendado para los grados de General de Brigada y Contralmirante, los cuales le fueron concedidos.
Realizó varios cruceros por las Antillas capturando embarcaciones de bandera española, los cuales fueron enviados a Puerto Cabello.
En 1828 fue nombrado Comandante General de Puerto Cabello. Al año siguiente, durante la guerra entre Colombia y Perú, Bolívar le ordenó que hiciese frente a la escuadra peruana. Con varias embarcaciones, salió de Puerto Cabello en agosto de 1829 y, con una escala en Río de Janeiro, atracó en Puná (Ecuador) en febrero de 1830, para encontrarse con que la guerra ya había terminado.
Se trasladó a Panamá, donde colaboró con los militares que promovieron la separación de Panamá de Colombia en septiembre de 1830. Derrotado este movimiento en agosto de 1831, Beluche fue desterrado y se dirigió a Puerto Cabello, donde estableció residencia.
En 1835 participó en la fallida Revolución de las Reformas, que buscaba derrocar al presidente venezolano José María Vargas, por lo que, fracasado el movimiento, fue expulsado en 1836. Algunos años más tarde, es autorizado a regresar a Puerto Cabello, donde muere el 4 de octubre de 1860. Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 22 de julio de 1963.


Actualizado ( Domingo, 03 de Junio de 2007 13:25 )
 

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