William Pitt y la formaci贸n del Imperio Anglosaj贸n PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Pla   
Mi茅rcoles, 06 de Octubre de 2004 00:00
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William Pitt y la formaci贸n del Imperio Anglosaj贸n
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Es difícil establecer cuál haya sido el momento inicial de la potencia británica moderna, así como definir la presencia en esos difusos instantes de algún personaje concreto y singular. Los búlgaros fueron grandes con San Cirilo, los servios con Stephan Dusan y los portugueses con Vasco de Gama. Españoles y franceses unen sus grandes momentos de esplendor en la historia a figuras señeras, como Fernando el Católico o Felipe II, los primeros, o como Luis XIV o Napoleón, los segundos. Por el contrario, en la formación de la potencia de Inglaterra se aprecia, sobre todo, el esfuerzo colectivo, a veces anónimo, desplegado por muchas manos en muchos momentos. Un esfuerzo de muchas generaciones, mantenido sostenidamente a lo largo de años y de siglos, en direcciones siempre convergentes. Han sido muchas las manos que han dirigido Inglaterra en los últimos cuatrocientos años: católicos y protestantes, absolutistas y parlamentarios, monárquicos y republicanos, tories y whigs, conservadores y laboristas. Y, sin embargo, parece que hubiese sido sólo uno el rumbo seguido siempre por todos, y sólo una la orientación de la política exterior general. Y aunque no podamos definir una figura en particular, o unas pocas, especialmente señera, si que hay bastantes personajes muy notables en esos cuatrocientos años.

MAS DE CUATROCIENTOS AÑOS DE POLÍTICA EXTERIOR SOSTENIDA

Son cuatrocientos años, quizá algunos más, en los que la política exterior británica parece haber desarrollado una única acción estratégica general, que ha consistido en oponerse a la potencia militar más fuerte, agresiva y dominante del Continente. Hay dos conceptos geoestratégicos anglosajones que definen bien la perspectiva en la que se han elaborado las líneas básicas de esa estrategia: equilibrio y aislamiento. El aislamiento se centra en la perspectiva de la defensa y se fundamenta en el foso marino que defiende a Inglaterra, el Canal de la Mancha. El concepto de equilibrio responde a la perspectiva agresiva, y se refiere al equilibrio de fuerzas que le conviene mantener a Inglaterra en el Continente, en el europeo o en cualquier otro, para evitar que las potencias continentales puedan llegar a concertarse entre sí y, así, poder constituir una amenaza para Inglaterra. Sorprende contemplar esos cuatro siglos de finalidades más o menos coincidentes, mantenidas en medio de tantos cambios de nombres y de tantos sucesos.

Debe observarse que en todas las crisis que se sucedieron durante esos cuatrocientos años, Inglaterra siguió siempre el mismo camino. No transigió con Felipe II de España, ni con Luis XIV de Francia, ni con Napoleón, ni con el Kaiser, ni con Hitler, ni con el comunismo. Nunca se avinieron los ingleses a concertarse con ningún poder dominante en el Continente. Los anglosajones procuraron siempre mantener divididas y enfrentadas a las potencias continentales, al tiempo que las exigía –y, a veces, obligaba-, a que se mantuviesen en situación de equilibrio de fuerzas entre ellas. A la política anglosajona, en todo tiempo y bajo cualquier gobierno, no le ha importado nunca que nación fuese la que pretendiese la dominación del Continente, ni su régimen político. No se trata de españoles, franceses, alemanes o rusos. Tampoco de la democracia, el fascismo o el comunismo. La política, más que inglesa, anglosajona, ya que los norteamericanos han asumido en gran proporción los conceptos geoestratégicos británicos, nunca ha tenido nada que ver con las naciones o con sus gobernantes, sino solo con cual fuera la potencia más fuerte o potencialmente más dominante en cada momento.

Uno de los gobernantes británicos que más contribuyó con su obra de gobierno a elaborar esa política exterior anglosajona fue William Pitt (1708-1778), considerado generalmente como el artífice de la fundación del Imperio Colonial Inglés, en el periodo de la Guerra de los Siete Años (1756-1763. Una guerra poco recordada, pese a que deberíamos considerar que, en términos reales, prácticamente se trató de la primera guerra mundial. Fue una guerra que se desarrolló en Asia, América y Europa, y en la que los combates navales se extendieron por el Indico, el Atlántico y el Pacífico. Pero en un sentido más amplio, de lo que fue Pitt fundador es del Imperio anglosajón, si se entiende el matiz, pues fue el primer gobernante británico que comprendió en profundidad y con perspectiva temporal la importancia de América para la política anglosajona del futuro.

LA LLEGADA DE PITT AL GOBIERNO

En la política británica de mediados del siglo XVIII, la aparición de un hombre como Pitt en el gobierno, representó un cambio trascendental, pues significó el acceso al poder de una nueva generación política que se iba alejando de la vida cortesana y se empezaba a centrar en las clases medias de Inglaterra, no a la nobleza. Recuérdese que incluso Cromwell, el único republicano que ha gobernado en todas las Islas Británicas, era también noble. De la mano de Pitt, las clases medias irrumpían en la vida política inglesa de mediados del siglo XVIII representando un proyecto de renovación, por cuanto exigían del gobierno resultados tangibles y limpieza en la gestión pública, y consideraban bueno un gobierno barato, siempre que mantuviese la Royal Navy en condiciones asegurar la llegada a Londres de los barcos comerciales británicos y su libre navegación por todos los mares. Eran justamente las clases que estaban realizando el esfuerzo anglosajón por alcanzar la supremacía comercial en todo el mundo y que preparaban la revolución industrial de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX.

La familia de Pitt no era noble, pero sí acomodada, y estaba muy ligada a la política. Tras cursar estudios medios en Eton y superiores en Oxford, Pitt accedió al Parlamento en 1735. Era un gran orador que acostumbraba a improvisar sus discursos. Por eso muchas de sus frases nos han quedado por el recuerdo de las mismas en la prensa o en las actas de las sesiones del Parlamento. Como representante en la Cámara de los Comunes, pronto se destacó por la campaña lanzada contra el Premier Walpole, por corrupción. Este hecho le valió ser conocido en todo el mundo, pues había logrado sentar ante un comité de investigación del Parlamento al antaño todopoderoso Primer Ministro británico, maestro de la corrupción, y que había dirigido la política inglesa de Jorge I y de los primeros años de Jorge II. Walpole no fue condenado formalmente, pero sufrió la condena moral de la opinión pública. Con Pitt, el sistema político británico se había convertido en un régimen de opinión pública. Su fama de hombre íntegro le llevó al gobierno como Paymaster (una especie de Ministro de Pagos del Tesoro) en los gabinetes de Pelham y de Newcastle, entre 1746 y 1754. Pero su gran momento político fue la Guerra de los Siete los Siete Años, en que asumió el liderazgo del país tras las derrotas de los primeros años de la guerra.

La formación de Pitt, a diferencia de la generación precedente, se fundamentaba en el pesimismo antropológico de Hobbes y en el racionalismo político de Locke. Montesquieu, que estudió en Inglaterra, en esa época, las instituciones políticas del parlamentarismo, había establecido en “El Espíritu de las Leyes” que la virtud política fundamental en la Res Publica (sinónimo del Estado) era el patriotismo, pues es éste el principio de la igualdad en su formulación más dinámica y activa como conformador de la conciencia ciudadana: todos han de concurrir al servicio del interés común, con independencia de su nacimiento o de sus medios de fortuna, del mismo modo que el interés común puede exigir de cada uno, incluso, del sacrificio de la vida, con independencia de clase social a la que pertenezcan. Una noción de patriotismo abierta a los anglosajones de Europa y de América, por igual. Una noción de igualdad ciudadana, el patriotismo, cuyos ecos resuenan en la famosa arenga de Nelson a la escuadra, en el día de la batalla de Trafalgar (justamente, en el día de su muerte): “Inglaterra espera que cada uno cumplirá con su deber”.


Actualizado ( Domingo, 03 de Junio de 2007 13:25 )
 

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