La Guerra Civil Americana - 3ª Parte PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Lee   
Viernes, 17 de Octubre de 2008 23:12

Capítulo IX: Los Corsarios y la Orilla Meridional Del Missouri

El mes de Junio se inaugur√≥ pol√≠ticamente con una necrol√≥gica. El a√ļn joven rival ‚Äúfavorito‚ÄĚ de Lincoln, Stephen Arnold Douglas, que hab√≠a regresado a su antiguo Estado para pasar revista a sus bases antes de la convocatoria extraordinaria de las C√°maras, mor√≠a de unas inesperadas fiebres tifoideas en Chicago el d√≠a 3. A√ļn s√≥lo contaba 48 a√Īos. Esta muerte no era una buena noticia para el Presidente Lincoln y la causa de la Uni√≥n, pues Douglas estaba haciendo una excelente labor para lograr que el Partido Dem√≥crata no causase problemas al esfuerzo de guerra. John Tyler la continuar√≠a aunque, si bien prestigioso, no ten√≠a el carisma de Douglas, y peor a√ļn, era un hombre de avanzada edad y salud ya delicada. Pero hubo de ser el a√ļn joven y aparentemente saludable Douglas el que cayese primero, por capricho de la suerte.

 

Y el 8 de Junio, Tennessee confirmaba en refer√©ndum su Secesi√≥n, mientras en su zona Este, las columnas del Brigadier Zollicoffer comenzaban a perseguir a las milicias unionistas. Con ello, se disipaban las √ļltimas dudas pol√≠ticas posibles sobre el alcance del movimiento separatista. A la vez, se reun√≠a en Washington por primera vez la organizaci√≥n privada, aunque paraestatal, ‚ÄúUnited States Sanitary Commission‚ÄĚ, que era una agrupaci√≥n civil dedicada a auxiliar en el mantenimiento de la salud de las tropas. Recibir√≠a su calificaci√≥n de organizaci√≥n estatal el d√≠a 18 de Junio de 1861 tras la firma de sus estatutos por el propio Abraham Lincoln.¬† Entre otras funciones, √©sta organizaci√≥n reclutar√≠a enfermeras para los ej√©rcitos unionistas. (Y como, pasados poco m√°s de cinco a√Īos del primer precedente de Florence Nightingale en la Guerra de Crimea, se trataba a√ļn de una noci√≥n nueva, los sure√Īos no las tendr√≠an). Dorothea Dix, una dama que se hab√≠a hecho famosa en la Uni√≥n por sus trabajos para reorganizar manicomios, y que el Secretario Cameron ya hab√≠a¬† aceptado el 29 de Mayo para que ‚Äúechase una mano‚ÄĚ en los hospitales de sangre, ser√≠a la encargada de reclutarlas y dirigirlas.

Mientras, el 2 de Junio zarpaba de Charleston, (South Carolina), el primero de los corsarios anunciados por Jefferson Davis. Se trataba del min√ļsculo velero ‚ÄúSavannah‚ÄĚ, de 53 Tn, con una tripulaci√≥n de 20 hombres y s√≥lo armado con un ‚Äú18 Libras‚ÄĚ, algo desproporcionado para el tama√Īo del buque y que hab√≠a sido preciso emplazar en su l√≠nea anterior y posterior, apuntando hacia proa para disparar sobre el baupr√©s.

Lo mandaba el ex-Teniente de la U.S. Navy John Newland Maffitt, que hab√≠a alcanzado cierta fama en 1858 al mando del ahora desaparecido ‚ÄúUSS Dolphin‚ÄĚ, al capturar en aguas africanas al negrero ‚ÄúEcho‚ÄĚ. El d√≠a 2, la ‚ÄúSavannah‚ÄĚ aprovech√≥ una buena brisa y el que la fragata unionista de h√©lice ‚ÄúUSS Minnesota‚ÄĚ, que bloqueaba el puerto, se hubiera alejado tratando de detener a un mercante sospechoso, para dejar la bah√≠a, perdi√©ndose en alta mar antes de que aqu√©lla pudiera perseguirlo. Y a la ma√Īana siguiente, sinti√©ndose ya seguro, inici√≥ su cacer√≠a capturando una goleta unionista que regresaba a puerto desliz√°ndose sobre el Gulf Stream, con un cargamento de az√ļcar de ca√Īa embarcado en Cuba.

S√≥lo que aquella misma tarde, al emprender la persecuci√≥n de una segunda vela, Maffitt vio con sobresalto que √©sta viraba de bordo y sal√≠a a su encuentro, se√Īal segura de que se trataba de un nav√≠o militar. En realidad era el ‚ÄúUSS Perry‚ÄĚ, la embarcaci√≥n de vela m√°s peque√Īa que le quedaba a la U.S. Navy tras perder el ‚ÄúDolphin‚ÄĚ. M√°s aun as√≠, √©ste bergant√≠n con 280 Tn de desplazamiento, 67 hombres de dotaci√≥n y 6 piezas de 32 Libras, era un asesino para el peque√Īo ‚ÄúSavannah‚ÄĚ.

Maffitt, h√°bil navegante, pudo huir ante el unionista hasta la ca√≠da de la noche. Pero la dotaci√≥n del ‚ÄúPerry‚ÄĚ, con tenacidad de bull-dogs, logr√≥ estimar bastante aproximadamente el rumbo que el confederado mantendr√≠a durante las horas de oscuridad y no ser despistada por √©sta. A la ma√Īana siguiente, el unionista pudo as√≠ volver a avistar r√°pidamente al corsario y reemprender su persecuci√≥n, y hacia las 11 de la ma√Īana el ‚ÄúSavannah‚ÄĚ fue alcanzado y capturado por su pertinaz adversario.

Para su asombro e indignaci√≥n, Maffit y sus hombres no fueron tomados como prisioneros de guerra, sino detenidos bajo una acusaci√≥n de pirater√≠a. Y es que la Uni√≥n, sabiendo muy bien el da√Īo que pod√≠a hacerle el corso, deseaba lograr que la comunidad internacional proscribiera esta pr√°ctica, en desuso desde 1815, asimil√°ndola a la pirater√≠a. Y Lincoln y su Secretario de Marina, Gideon Welles, conoc√≠an muy bien la importancia que, en este tipo de situaciones, tiene el r√°pido establecimiento de un precedente jur√≠dico.

Pese a tan mal principio, la actividad de corsarios y asimilables en aquel mes de Junio no dej√≥ de causar ciertas molestias a la navegaci√≥n comercial norte√Īa. No hubo sin embargo corsarios en Virginia, donde las aguas relativamente angostas de la Chesapeake Bay, sellada por la Marina unionista y crecientemente patrullada por sus buques, hac√≠an muy dif√≠cil la supervivencia de un buque corsario. (Pese a todo se dio hacia fin de mes un curioso episodio, del que hablaremos).

Los ataques de m√°s √©xito del mes fueron sin embargo los del vapor de ruedas denominado ‚ÄúWinslow‚ÄĚ o ‚ÄúWarren Winslow‚ÄĚ, (antes ‚ÄúJoseph E. Coffee‚ÄĚ), capitaneado por el Teniente T. M. Crossen y armado con un ‚Äú32 libras‚ÄĚ y un ca√Īoncito de 6 libras, hizo dos salidas desde su base de New Berne, en los Sounds de North Carolina, capturando tres buques en mar abierta, entre los cabos Henry y Hatteras. Una de sus presas fue el ‚ÄúItasca‚ÄĚ, bajo chart del U.S. Army, que le procur√≥ un rico bot√≠n en equipo militar. (El hecho ha causado equ√≠vocos, al denominarse a veces al buque ‚ÄúUSS Itasca‚ÄĚ a¬† causa de su relaci√≥n con el Ej√©rcito. Y es que la U.S. Navy tuvo un famoso ca√Īonero ‚ÄúUSS Itasca‚ÄĚ, pero que a√ļn no ser√≠a botado hasta el oto√Īo).

Sin embargo el ‚ÄúWinslow‚ÄĚ no era un corsario, sino un buque regular de la North Carolina Navy, que un mes m√°s tarde se traspasar√≠a a la Confed√©rate States Navy. En cambio s√≠ era un corsario y actu√≥ desde el mismo Estado el m√°s peque√Īo vapor ‚ÄúMariner‚ÄĚ, desplazando 135 Tn y con base en Wilmington, en el Cape Fear River, aunque parece que no logr√≥ sino una sola captura.

M√°s al Sur, otros dos veleros de corso zarparon de Charleston tras el desafortunado ‚ÄúSavannah‚ÄĚ. Se trat√≥ del ‚ÄúSallie‚ÄĚ, de 170 Tn, que no parece que tuviera demasiada suerte, y el ‚ÄúDixie‚ÄĚ, de 110 Tn, cuya singladura result√≥ en cambio francamente agitada. Era un bergant√≠n propiedad del capit√°n mercante virginiano Thomas J. Moore, que zarp√≥ el 20 de Junio y, en un crucero de apenas una semana, obtuvo tres presas. La primera pudo enviarla a puerto sin problema, la segunda le fue arrebatada por la fragata de h√©lice ‚ÄúUSS Wabash‚ÄĚ, y la tercera y el propio ‚ÄúDixie‚ÄĚ hubieron de evitar de una forma novelesca los ataques de este mismo buque, meti√©ndose por pasos de fondos peligrosos, imposibles para el gran calado de la ‚ÄúWabash‚ÄĚ, para regresar a puerto.

Asimismo, parece que aquel mes realizaron singladuras no menos de tres buques con patente de corso m√°s desde New Orleans, en el Golfo de Mexico. Se trat√≥ del peque√Īo velero de 95 Tn ‚ÄúJ. O. Nixon‚ÄĚ, armado con 3 ca√Īones, y el vapor de h√©lice de 800 Tn ‚ÄúIsabella‚ÄĚ, con 8 ca√Īones, ninguno de los cuales obtuvieron sino √©xitos modestos, y el vapor de paletas ‚ÄúCalhoun‚ÄĚ, que lograr√≠a al menos dos presas. Mandado por el Capit√°n John Wilson, √©ste √ļltimo corsario contaba con una dotaci√≥n de 85 hombres, cuatro ca√Īones ligeros y un ‚Äú10 pulgadas‚ÄĚ Dahlgren, de 118 libras.

Debe de advertirse que, de los corsarios que llevamos mencionando, ninguno de los ‚ÄúDixie‚ÄĚ, ‚ÄúIsabella‚ÄĚ, ‚ÄúJ. O. Nixon‚ÄĚ, ‚ÄúMariner‚ÄĚ y ‚ÄúSallie‚ÄĚ, volver√≠a a realizar otra salida como corsario. De alguno, como el ‚ÄúDixie‚ÄĚ, sabemos que fue vendido el siguiente Octubre y pasar√≠a a actuar como mercante bajo otros nombres.

Otros buques utilizaban la patente de corso con fines bastante diferentes de los originalmente previstos. Ocurre as√≠ que algunos buques de Estados esclavistas, pero que hab√≠an quedado del lado de la Uni√≥n, y que se encontraban en aguas de la Confederaci√≥n al iniciarse el conflicto, adquirieron sus patentes de corso principalmente para demostrar su ‚Äúbonafides‚ÄĚ como barcos confederados y evitar su posible secuestro. Tal parece el caso de los bergantines de matr√≠cula del Baltimore, (Maryland), ‚ÄúLorton‚ÄĚ y ‚ÄúSealine‚ÄĚ, cada uno de los cuales fue armado con un ca√Ī√≥n y que a√ļn zarparon, pero nada indica que hicieran mucho m√°s que singladuras de cabotaje. Y otro caso es el del gran vapor de 1.644 Tn ‚ÄúPhenix‚ÄĚ, de Wilmington (Delaware). Su excesivo tama√Īo y calado, y su no muy descollante velocidad, lo hac√≠an inadecuado como corsario, pero pese a ello obtuvo una carta de corso y fue equipado con 7 ca√Īones ¬°para nunca dejar el puerto en navegaci√≥n corsaria!

De todas formas, hacia fin de mes las actividades corsarias confederadas se recrudec√≠an, y en aquellos d√≠as zarparon dos de los tres corsarios que hab√≠an de alcanzar mayor popularidad aquel a√Īo. As√≠, el 28 de Junio se hac√≠a a la mar desde Charleston una vez m√°s el bergant√≠n ‚ÄúJefferson Davis‚ÄĚ, de 187 Tn, con 2 ca√Īones de 32 Libras y 3 de 18 libras, tripulado por 76 hombres. Capitaneado por Louis M. Coxetter, se trataba en realidad, (curiosa coincidencia), de aquel mismo negrero ‚ÄúEcho‚ÄĚ que John Maffitt capturara en 1858. Vendido por la Marina a nuevos armadores, hab√≠a recuperado el nombre de ‚ÄúPutnam‚ÄĚ que ostentase antes de emplearse en la trata, y ahora, bajo nuevo nombre, era dedicado al corso. De todas formas, su ajetreada historia se dejaba ver al parecer en su aspecto: un velero negro, que nunca parec√≠a totalmente limpio. Pero era r√°pido y fiable, y eso le bastaba a Coxetter.

Dos d√≠as m√°s tarde, el 30, zarpaba de New Orleans, burlando la vigilancia del crucero unionista ‚ÄúBrooklyn‚ÄĚ sobre las bocas del Mississippi, el vapor ‚ÄúSumter‚ÄĚ del Capit√°n Raphael Semmes, que llegar√≠a a ser el m√°s famoso capit√°n corsario confederado. El ‚ÄúSumter‚ÄĚ era un vapor de h√©lice, de 347 Tn y un centenar de hombres de tripulaci√≥n, que hab√≠a servido bajo el nombre de ‚ÄúHabana‚ÄĚ en la l√≠nea regular McConnell entre New Orleans y la ciudad cuyo nombre ostentaba. Armado con un ob√ļs de 8 pulgadas y proyectil de 45 Libras, y 4 ca√Īones de 32 libras, r√°pido y marinero, Semmes hab√≠a ideado emplearlo no en atacar a lo largo de la costa, como acostumbraban a hacer sus compa√Īeros, sino en ir a buscar la caza a las Indias Occidentales.

Un √ļltimo y muy curioso episodio de corso que se produjo en aquellos mismos d√≠as nos remite a un hecho de guerra naval anterior, que hab√≠amos omitido deliberadamente por estar conectado con √©ste. Se trata de la p√©rdida de un buque armado del Ej√©rcito Federal Unionista, (y no de su Marina), que se produjo el mes anterior, en la √©poca en que el ‚ÄúAnacostia‚ÄĚ se esforzaba en cartografiar la posici√≥n de las puntas de tierra y los bancos arenosos de la ribera Sur del firth del Potomac.

Al parecer, el Ej√©rcito quiso echar una mano, empleando el vapor ‚ÄúGeorge Page‚ÄĚ, de 410 Tn y armado con dos ca√Īones, que pertenec√≠a al Departamento de Intendencia del Alto Mando en Washington, (Quartermaster General Department). Y lo hizo con tan mala fortuna que el buque encall√≥ a las primeras de cambio en los bancos de arena que intentaba localizar. Los confederados lograron salvarlo, y lo convirtieron en un ca√Īonero a su servicio bajo el nombre de ‚ÄúCity of Richmond‚ÄĚ, pero la fortuna de haber logrado una presa sin emplear barcos puso en marcha la imaginaci√≥n de los jefes sure√Īos locales, haci√©ndoles concebir un plan que ejecutar√≠an en los √ļltimos d√≠as de Junio.

Fue √©ste que un grupo de milicianos y marineros virginianos escogidos, bajo el mando del Capit√°n de Marina George N. Hollins y el Coronel R. Thomas, fueron cruzando el firth en botes y disfrazados, con armas ocultas, y concentr√°ndose en la costa de Maryland en un par de puertos en los que hac√≠a alto el vapor de pasajeros ‚ÄúSaint Nicholas‚ÄĚ, de 1.200 Tn, que pese a la guerra segu√≠a manteniendo regularmente un servicio de ferry entre Baltimore y Washington D.C.

En la noche del 28 de Junio, cuando el vapor de paletas se aproximaba a Point Lookout, un grupo de pasajeros extrajo armas escondidas y se hizo con su control; naturalmente, eran Hollins, Thomas y su gente, que habían ido subiendo al buque en grupos separados y en tres puertos distintos, y por supuesto bien disfrazados. (El Coronel Thompson lo había hecho con ropas de mujer, lo que le valdría más tarde numerosas chanzas).

A continuaci√≥n, Hollins tom√≥ el mando del vapor y, aprovechando que a√ļn no se hab√≠a dado la alarma, sali√≥ a la Bah√≠a de Chesapeake y captur√≥ en ella tres mercantes, yendo a refugiarse la tarde del 29 a la boca del r√≠o Rappahannock. All√≠, el ‚ÄúSaint Nicholas‚ÄĚ ser√≠a adquirido por la naciente Marina Confederada como ca√Īonero, bajo el nuevo nombre de ‚ÄúRappahannock‚ÄĚ mientras Thomas y sobre todo Hollins se convert√≠an en h√©roes. Al siguiente mes, al terminar de organizarse la C.S. Navy, un muy importante mando de zona del Golfo de Mexico recaer√≠a sobre Hollins.

Tambi√©n la Marina unionista ten√≠a las manos llenas de trabajo. Ya el 13 de Junio, un convoy de cuatro buques contratados por el Ej√©rcito, escoltado por el vapor armado ‚ÄúMount Vernon‚ÄĚ, desembarcaba en Pensacola el tercer refuerzo para Fort Pickens. Se trataba del Regimiento 6¬ļ de Voluntarios de New York, ‚ÄúZuavos de Wilson‚ÄĚ, del Coronel William Wilson, que hab√≠an sido seleccionados para su desplazamiento all√° porque su t√©rmino de alistamiento era un a√Īo, mientras la mayor√≠a de las unidades voluntarias estaban alistadas s√≥lo por los tres meses solicitados por Lincoln en su discurso del 15 de Abril. (Y de nuevo se trataba de zuavos con un ropaje ‚Äúa la oriental‚ÄĚ bastante llamativo).



Harvey Brown, que segu√≠a al frente de las fuerzas de Santa Rosa Island, dispon√≠a ya as√≠ de unos 1.600 hombres, am√©n de algunos extras. Entre √©stos, un peque√Īo servicio de Ingenieros dirigido por el Teniente Godfrey Weitzel, (de la escala activa), y una bater√≠a m√≥vil, que le ser√≠a muy √ļtil si el enemigo pensaba con la cabeza y desembarcaba en botes bien al Este de Fort Pickens, fuera del alcance de sus ca√Īones.


Pero la verdad es que Braxton Bragg, que pese al tiempo transcurrido no hab√≠a reunido una fuerza demasiado numerosa, (a√ļn quiz√° menos de 4.000 hombres) ten√≠a historial de artillero y obsesiones de artillero, y se empe√Īaba en descubrir el modo de neutralizar los ca√Īones de Fort Pickens en vez de discurrir c√≥mo contornearlos.

La principal labor de la Marina unionista segu√≠a siendo sin embargo el bloqueo, en el que sus redes apenas comenzaban a espesarse al a√Īad√≠rseles los primeros vapores armados de origen civil. As√≠ el Escuadr√≥n del Golfo del Flag Officer Mervine, que estaba recibiendo sus efectivos con cuentagotas y sobre las tareas normales, deb√≠a proteger su base de Key West y apoyar a las tropas de Santa Rosa Island, se hab√≠a visto durante Mayo y los primeros d√≠as de Junio disponiendo de tan s√≥lo el ‚ÄúBrooklyn‚ÄĚ y el ‚ÄúPowhatan‚ÄĚ para bloquear la complicada bah√≠a de Mobile y el delta del Mississippi, que tiene numerosas bocas de salida.

Desde luego que ambos estaban mandados por oficiales selectos, que llevaban en el mar desde la infancia: el ‚ÄúBrooklyn‚ÄĚ por nuestro ya conocido Capit√°n David Glasgow Farragut, el ‚ÄúPowhatan‚ÄĚ por el Comandante David Dixon Porter. Este √ļltimo era una oficial de val√≠a, que hab√≠a hecho un gran papel en la flotilla de bombardas que apoyara el desembarco en Veracruz durante la Guerra de Mexico. Pero desde entonces hab√≠a quedado estancado en la graduaci√≥n de Teniente Comandante debido a su agresividad y mal car√°cter.

Estaba mandando el Abril anterior la vieja ‚ÄúConstitution‚ÄĚ en Annapolis, (un destino que le sacaba de quicio), cuando la intromisi√≥n de Seward lo hab√≠a puesto con un despacho provisional al mando del ‚ÄúPowhatan‚ÄĚ y rumbo a Pensacola. Y como Lincoln, aunque enfadado con Seward, hab√≠a apreciado la agresividad de los militares que intervinieron en el asunto, a continuaci√≥n se encontr√≥ ascendido a Comandante y confirmado al mando del ‚ÄúPowhatan‚ÄĚ. (Su compa√Īero de fatigas, el Capit√°n Montgomery Meigs, se vio reclamado de vuelta a Washington, ascendido a Comandante y luego Teniente Coronel al mando de uno de los nuevos regimientos que se estaban formando, y en aquellos d√≠as de Junio ser√≠a ascendido a Coronel y puesto al frente del Departamento de Intendencia).

Pero obviamente, ni siquiera Farragut y Porter pod√≠an hacer milagros, y sus faenas de bloqueo deb√≠an dejar forzosamente considerables ‚Äúventanas‚ÄĚ abiertas al enemigo. As√≠, en Mayo s√≥lo hab√≠an apresado un buque rebelde.

Junio empez√≥ mejor para el Escuadr√≥n de Bloqueo del Golfo, con botes de la fragata de h√©lice ‚ÄúNi√°gara‚ÄĚ capturando el 5 dentro de la Bah√≠a de Pensacola a la goleta sure√Īa ‚ÄúAid‚ÄĚ, que despu√©s Mervine har√≠a hundir en la boca oriental del Sound de Santa Rosa. (Que es la que, pese a sus peligros e incomodidades, toda la navegaci√≥n enemiga estaba utilizando para entrar y salir de Pensacola, al no poder afrontar el peligro m√°s cierto de los ca√Īones de Fort Pickens).

Y la situaci√≥n evolucion√≥ a√ļn m√°s favorablemente al recibir los bloqueadores el refuerzo de los vapores armados ‚ÄúMassachusetts‚ÄĚ y ‚ÄúSouth Carolina‚ÄĚ. El primero iba a capturar siete mercantes en Junio, y el segundo doce en el mes siguiente. Esto nos da una idea de la creciente eficacia de que estaba dotando a las fuerzas unionistas la adici√≥n de aquellos vapores, que segu√≠an compr√°ndose o contrat√°ndose en chart en forma muy regular. As√≠, podemos a√Īadir a los que anotamos en un cap√≠tulo anterior los siguientes:

De ruedas laterales: ‚ÄúBienville‚ÄĚ, de 1.558 Tn, ‚ÄúMount Washington‚ÄĚ, de 500 Tn, ‚ÄúQuaker City‚ÄĚ, de 1.600 Tn, y ‚ÄúRhode Island‚ÄĚ de 1.517 Tn.

De h√©lice: ‚ÄúAlbatross‚ÄĚ, de 378 Tn, ‚ÄúDaylight‚ÄĚ de 682 Tn, ‚ÄúFlag‚ÄĚ de 938 Tn, ‚ÄúHuntsville‚ÄĚ de 860 Tn, ‚ÄúMontgomery‚ÄĚ de 787 Tn, ‚ÄúPenguin‚ÄĚ de 389 Tn y ‚ÄúR. R. Cuyier‚ÄĚ, de 1.200 Tn.

Adem√°s, la U.S. Navy estaba procurando reforzarse por medios laterales, como lograr del Coast Survey el traslado de dos peque√Īos vapores de ruedas de que aqu√©l dispon√≠a, ‚ÄúVixen‚ÄĚ, de 300 Tn, y ‚ÄúHetzel‚ÄĚ de 200 Tn, y del Departamento de faros la cesi√≥n de su mejor vaporcito, el ‚ÄúCoeur de Lyon‚ÄĚ, de 110 Tn y asimismo de ruedas.

El lector, al enterarse de que en 1861 se captur√≥ s√≥lo uno de cada 10 buques que intentaron evadir el bloqueo, y en 1865 uno de cada dos, puede concluir err√≥neamente que en el segundo de estos dos a√Īos se intercept√≥ a muchos m√°s que en el 61. Y esto no fue as√≠ en absoluto. Cierto que las redes de bloqueo eran mucho menos espesas en esos d√≠as, pero a su vez la ‚Äúcaza‚ÄĚ, abundaba y los buques sure√Īos intentaban salir y entrar con excesiva frecuencia, y a menudo no siendo id√≥neos para tal cometido. As√≠, los mejor preparados de estos pronto llamados ‚ÄúBlockade Runners‚ÄĚ o ‚Äúrompebloqueos‚ÄĚ, iban y ven√≠an con total impunidad aprovechando la vigilancia escasa. (Varios llegar√≠an a hacer 10 o 12 viajes a Cuba, las Bahamas o la Bermuda, y algunos que otros muchos m√°s). Pero en cambio, un puro cambio de viento pod√≠a hacer que un vapor de vigilancia bien dirigido capturase dos o tres goletas en s√≥lo un d√≠a.

As√≠ los bloqueadores unionistas capturar√≠an hasta una veintena de mercantes confederados en el mes de Junio. Uno de ellos, el velerillo ‚ÄúAlena‚ÄĚ, ser√≠a capturado en la Chesapeake Bay intentando trasladar reclutas secesionistas de Maryland a alistarse en el Ej√©rcito Confederado en Virginia. Lo hizo presa el ‚ÄúMount Vernon‚ÄĚ, que ya hab√≠a realizado otra captura a principio de mes en el Golfo, como ‚Äúpropina‚ÄĚ a su misi√≥n de escolta con destino en Fort Pickens. Y las capturas no har√≠an sino aumentar desde el Verano, al incrementarse la cifra de bloqueadores.

Una √ļltima actividad de la Marina federal en aqu√©l mes fueron los bombardeos contra las bater√≠as del firth del Potomac. La flotilla del Comandante Ward, reforzada por el ‚ÄúPawnee‚ÄĚ, hizo a√ļn un par de intentonas. Y a la vez, mucho m√°s al Sur, los ‚ÄúMonticello‚ÄĚ y ‚ÄúReliance‚ÄĚ lanzaban su desaf√≠o a las de Malborough Point, en las Hampton Roads, el 20.

Pero era evidente que el sistema no funcionaba y, al recibirse noticia de que los confederados realizaban una nueva obra de fortificaci√≥n en Matthias Point, (m√°s al Sur en el firth del Potomac que Aquia Creek, pero en un pasaje en que el estuario se estrecha, frente a la localidad de Maryland de Port Tobacco y no lejos de la virginiana de Hampstead), el Comandante James Ward decidi√≥ cambiar de sistema. As√≠, cuando el 26 de Junio se dirigi√≥ a Matthias Point con una fuerza integrada por el ‚ÄúThomas Freeborn‚ÄĚ y el ‚ÄúPawnee‚ÄĚ, llevaba preparado un destacamento de desembarco de 50 hombres, integrado por mariner√≠a y tropa de Marines, especialmente entrenado en sabotaje.

Y de √©sta forma el 27, cuando el fuego de sus buques acab√≥ por hacer huir a los trabajadores, (esclavos de color en su mayor√≠a), y soldados de la nueva fortificaci√≥n, desembarc√≥ personalmente en ella al frente de su destacamento de sabotaje. Por desgracia no hab√≠a contado con la presencia de alguna¬† compa√Ī√≠a, de infanter√≠a, equipada con armas rayadas, que si no se atrevi√≥ a cargar contra ellos bajo la amenaza de los ca√Īones navales, s√≠ les someti√≥ a un nutrido fuego de fusiler√≠a.

¬†En un momento, buena parte del destacamento result√≥ muerto o herido, y las obras hubieron de abandonarse sin terminar los trabajos de sabotaje. M√°s grave a√ļn, al regresar los botes, se descubri√≥ que el propio James Harmon Ward era uno de los hombres mortalmente heridos de un tiro en el abdomen. Le suceder√≠a en el mando de la flotilla el Capit√°n Graven, que hubo de volver a los insatisfactorios bombardeos, rezando a la vez para que la pr√≥xima ofensiva de la Uni√≥n desalojara a los confederados de aquella costa.

Pasaremos ahora a tratar los sucesos de los frentes, de Oeste a Este, en los siguientes d√≠as. En Texas, James Baylor ya hab√≠a terminado de organizar su 2¬ļ de Fusileros Montados de Texas. Solamente que lo hab√≠a conformado como un simple batall√≥n, con s√≥lo cuatro compa√Ī√≠as. Su apoyo de artiller√≠a iba sin embargo a ser desacostumbradamente alto para fuerza tan reducida, contando con un destacamento de Artiller√≠a Montada adjunto a su unidad, y la ayuda de la Bater√≠a B del 1¬ļ de Artiller√≠a de Texas. As√≠ dispon√≠a de 10 bocas de fuego, pero el total de sus hombres, artilleros incluidos, ascend√≠a a 438 hombres. Lo que a √©l mismo deb√≠a parecerle poco al ponerse en marcha a fines de Junio. Y, sin embargo, cabalgaba hacia una f√°cil serie de victorias.

El interludio impuesto en Missouri por el m√°s bien extra√Īo mandato del Brigadier William Selby Harney no hab√≠a mantenido a Nathaniel Lyon con los brazos cruzados. Antes bien, se estaba esforzando en preparar tropas para una lucha que consideraba inevitable. Con la ayuda de Francis Preston Blair y Franz Sigel, estaba creando media docena de regimientos de campa√Īa operativos a partir de lo mejor de la Home Guard. A la vez el joven ex-Capit√°n de Artiller√≠a John McAllister Schofield, que hab√≠a dado clases de Artiller√≠a en la Academia de Sigel, aprovechaba la abundancia de piezas de 6 Libras disponibles en el Arsenal de Saint Louis para comenzar a formar las primeras bater√≠as de lo que se llamar√≠a luego ‚ÄúRegimiento de Artiller√≠a Ligera de Missouri‚ÄĚ.

Estas tareas ni siquiera se detuvieron con la partida de Harney, porque el Gobernador Claiborne Jackson y el General Sterling Price informaron de su deseo de conferenciar con Lyon. Y hasta su llegada final a Saint Louis, el 11 de Junio, se siguió trabajando en forma febril.

Lyon recibi√≥ a los notables secesionistas acompa√Īado por Blair. Y result√≥ que la propuesta de aqu√©llos era llevar al Estado a una neutralidad en la l√≠nea de la de Kentucky. Pero, no s√≥lo esto resultaba en realidad tambi√©n dudosamente legal, e inaceptable desde el punto de vista de los unionistas, sino que de inmediato √©stos sospecharon que el Gobernador ocultaba parte de sus intenciones.

¬†En efecto, Claiborne Jackson daba por incluida en el trato una supuesta ‚Äúvuelta a la normalidad‚ÄĚ, en que las milicias violentas de nuevo cu√Īo, (Home Guard y State Guard), ser√≠an disueltas, quedando como √ļnica fuerza armada en el Estado la milicia estatal. Pero, en primer lugar, los mandos y buena parte de los hombres de la milicia estatal eran precisamente¬† los de la ‚Äúviolenta‚ÄĚ State Guard. En segundo, esa milicia estatal segu√≠a estando ligada s√≥lo por un juramento de obediencia a Jackson. Y finalmente, mientras que por supuesto el Gobernador exig√≠a, para mantener la famosa neutralidad, que toda tropa federal saliera del Estado, no dec√≠a nada de una divisi√≥n confederada, (creada a medias por el Ej√©rcito Provisional y el flamante Ej√©rcito de Arkansas), que se estaba formando en dicho Estado con el prop√≥sito de intervenir en Missouri, seg√ļn informes en poder de Lyon y Blair.

Si a eso a√Īadimos que el Gobernador ya hab√≠a mentido y falseado los hechos en otras ocasiones, en bien de su ‚Äúcausa‚ÄĚ, era claro que, aunque Blair y Lyon hubiesen estado dispuestos a aceptar la neutralizaci√≥n del Estado, (lo que no era el caso), no pod√≠an aceptarla en los t√©rminos de Jackson, que hubieran supuesto dejar a Missouri, atado de pies y manos, a los pies de tan dudoso sujeto. Asombrados por recibir la oferta tan inaceptable despu√©s de tantos anuncios de di√°logo, los unionistas la rechazaron en t√©rminos claros.

Y entonces se vio que el Gobernador no ten√≠a realmente ning√ļn deseo de neutralizar el Estado, y lo que buscaba era precisamente realizar entre grandes gestos una oferta que no pudiese ser aceptada, para hacer ceer a sus partidarios que hab√≠a intentado negociar. (Por lo visto, parte de ellos no estaban convencidos de la necesidad de la lucha).

En efecto, llegado a Jefferson City el 12, Jackson expuso una versi√≥n rid√≠culamente falsa de lo ocurrido, manteniendo que ‚Äúen su deseo de paz, hab√≠a llegado a ofrecer t√©rminos de paz tan extremados que resultaban humillantes para el Estado, y que sin embargo hab√≠an sido rechazados‚ÄĚ. ¬°Menudo embustero estaba hecho el ‚Äúhonorable‚ÄĚ Gobernador! Y acto seguido, y siempre con su peculiar l√©xico, Jackson pidi√≥ 50.000 voluntarios para ‚Äúrepeler a los invasores del Estado‚ÄĚ.

S√≥lo que, guiado por un inter√©s pol√≠tico por negar a los unionistas el uso de los recursos f√≠sicos y humanos de la ribera Sur del Missouri, donde ten√≠an muchos seguidores, hab√≠a concentrado sobre ella el grueso de la fuerza √ļtil de la State Guard, lo que era un error de despliegue muy grave, sobre todo porque al trasladarse hab√≠an arrastrado el grueso de su embrionario aparato de encuadramiento. As√≠ el Brigadier de Milicias James S. Rains, que hab√≠a quedado al frente de la zona sur del estado, donde la base sociol√≥gica de los rebeldes era importante, estaba reclutando relativamente poca tropa por carecer del aparato necesario. Y en la orilla del Missouri, donde tal aparato exist√≠a, tampoco se pod√≠a reclutar demasiado por ser el grueso de la poblaci√≥n hostil.

A√ļn peor, la conciencia de tal hostilidad hab√≠a llevado a la State Guard a tratar de imponer temor, o al menos ‚Äúrespeto‚ÄĚ, para lo que se hab√≠a ido extendiendo por la zona, y haciendo peque√Īas demostraciones de fuerza. Y ahora, llegada la hora de la lucha, estaba dispersa, muy poco entrenada a niveles por encima de compa√Ī√≠a, y con sus hombres experimentando esa tonta sensaci√≥n de autoconfianza que dos meses de hacer bajar la mirada a burgueses de mediana edad pueden despertar en el chico campesino. (Y que una sola descarga de fusiler√≠a puede disipar).

¬†Los State Guards segu√≠an careciendo de un uniforme propiamente dicho, aunque parece que una de sus se√Īales de identidad en aquel Verano fue que la mayor√≠a usaban camisas rojas de ‚Äúlinsey‚ÄĚ de fabricaci√≥n casera. Este pa√Īo casero, que en casi todo el Sur era mezcla de lana y algod√≥n, sol√≠a ser tambi√©n el material de sus chaquetas y pantalones, que luc√≠an el marr√≥n deslucido del ‚Äúlinsey‚ÄĚ hecho con mucha lana. En la cabeza todo tipo de gorras, y sobre todo sombreros de alas de fieltro, aunque por lo regular much√≠simo m√°s viejos, ca√≠dos y estropeados que lo que se ha acostumbrado en Hollywood, y en una buena proporci√≥n de alas muy estrechas. Algunas unidades luc√≠an al nivel de compa√Ī√≠a gorros de lana c√≥nicos, como de marinero. En cuanto a los oficiales, pod√≠an vestir ropas civiles de mejor hechura, pero casi todos gastaban uniforme, (del Ej√©rcito si eran ex-profesionales, o de la Milicia), y tocaban sus cabezas con sombreros de alas, civiles, o tipo Hardee.
 

Los unionistas de Missouri que se les iban a enfrentar estaban equipados en el Arsenal de Saint Louis y vest√≠an el uniforme de faena del Ej√©rcito Federal, que si bien no se hab√≠a visto mucho a√ļn fuera de los cuarteles, iba a irse generalizando durante la contienda.

Es el que el cine nos ha acostumbrado a ver, con chaqueta azul oscuro sin adornos, de cuello camisero y faldones cortos, cerrada por cuatro botones de latón, y pantalón azul claro. Los galones de los suboficiales, el fondo de los rectángulos de grado de los oficiales y un galón en los costados de los pantalones debían ir en el color del Arma, pero siendo el de la Infantería azul claro, sus pantalones de faena no llevaban galón. (Salvo los hechos a medida  para oficiales y suboficiales).

 

La artiller√≠a ligera y montada, y la caballer√≠a, sol√≠an preferir una chaquetilla de montar sin faldones, con profusi√≥n de botones y cuello alto con galones ‚Äúlitzen‚ÄĚ, y vivos colores del Arma. (Amarillo para Caballer√≠a y Rojo para Artiller√≠a, bien que √©sta a menudo suprim√≠a los litzen en campa√Īa). Uniformes de faena y chaquetillas de montar se usaban con quepis, bajo tipo chasseur para Caballer√≠a y Artiller√≠a y alto y deforme para la Infanter√≠a. (En √©ste √ļltimo la insignia del Arma y letra de Compa√Ī√≠a, que deb√≠an ir en el quepis, hab√≠an de colocarse en la copa ca√≠da hacia adelante para ser visibles. Por m√°s que a menudo se prescind√≠a de la letra de Compa√Ī√≠a, e incluso del cuerno ingl√©s que simbolizaba el Arma de Infanter√≠a).


Al principio de la guerra, casi todos los oficiales no montados prefer√≠an usar la levita de faldones largos, con una fila de botones para los oficiales de Compa√Ī√≠a y dos a partir del grado de Mayor, aunque usando rect√°ngulos de mando y no las engorrosas hombreras de lat√≥n. Los profesionales se cubr√≠an con sus Hardee, los de Voluntarios, a menudo, con el quepis. En cuanto a sus tropas, en Missouri los voluntarios alemanes demostraron preferencia por el quepis, y los anglosajones por los sombreros de fieltro, de alas, tipo ‚Äúslouch‚ÄĚ.


(1) Coronel (2) Sargento Mayor (3) 1er Teniente

Este era el aspecto de los hombres que iban a enfrentarse en Missouri. Y tal cosa suceder√≠a bien pronto porque Lyon, seguro de que el Gobernador hac√≠a trampas, se puso en marcha ya el mismo d√≠a 12 en que aqu√©l hizo su petici√≥n de 50.000 voluntarios. Ese d√≠a sal√≠a de Saint Louis para el Sudoeste del Estado una brigadilla alemana bajo el mando de Franz Sigel, nombrado Coronel de Voluntarios. Contaba con apenas 1.200 hombres, sumando los regimientos 3¬ļ y 5¬ļ¬† de Missouri, con efectivos reducidos y bajo los Tenientes Coroneles Anselm Albert y Carl Eberhardt Von Salomon, y la primera bater√≠a operativa de la ‚ÄúMissouri Light Artillery‚ÄĚ, mandada por un Capit√°n Backof. Su entrenamiento, ya muy avanzado, ser√≠a completado durante el largo viaje al Sur. Su misi√≥n era molestar e impedir el reclutamiento a James Rains, y vigilar la posible llegada de la divisi√≥n confederada de Arkansas.

Al d√≠a siguiente, 13 de Junio, el propio Nathaniel Lyon zarpaba en una flotilla de vapor Missouri arriba de Saint Louis con el resto de la fuerza: otros cuatro regimientos missourianos, su propia compa√Ī√≠a del 2¬ļ de Infanter√≠a federal y la Bater√≠a F del 2¬ļ de Artiller√≠a, llegada en su apoyo. Sumar√≠an 3.000 hombres.

Al Gobernador Jackson siempre le traicionaba su arraigado prejuicio de que aquellos unionistas de clase media no pod√≠an tener agallas, y el movimiento de Lyon hacia Jefferson City le tom√≥ totalmente desprevenido. Sin fuerzas para defenderla, hubo de dejar la capital estatal el 14, y se repleg√≥ sobre Booneville, al Oeste, tratando de concentrar las unidades de la State Guard dispersos hasta la frontera de Kansas. A la vez envi√≥ a Sterling Price al Sudoeste a u√Īa de caballo, para que ayudara a Rains a reclutar y enviase refuerzos cuanto antes.

Pero Lyon no iba a darles tiempo. Entr√≥ en Jefferson City la noche del 14 y tras una jornada para tomar algunas disposiciones pol√≠ticas y abrir los banderines de enganche de la Home Guard, se puso en marcha la ma√Īana del 16, hacia Booneville dispuesto a no dar tregua, le segu√≠an 1.700 hombres de los 1¬ļ y 2¬ļ de Missouri mandados por los Coroneles George Andrews y Peter Osterhaus, la Infanter√≠a de l√≠nea y la Bater√≠a F, mandada por el Capit√°n James Totten.

Claiborne Jackson se hab√≠a alarmado ante las muestras de impreparaci√≥n e indisciplina, incluyendo deserciones, que hab√≠a visto entre sus State Guards en los √ļltimos d√≠as. Y, observando el excelente orden de un batall√≥n, mandado por el Teniente Coronel John Sappington Marmaduke, ascendi√≥ a √©ste a Coronel y lo puso al mando de la fuerza.

El siguiente d√≠a 17 de Junio de 1861, los vapores de Lyon se aproximaron a Boonville, encontrando la corriente dominada por la √ļnica bater√≠a de que dispon√≠an el Gobernador y Marmaduke, h√°bilmente emplazada por √©ste. Pero el unionista sorprendi√≥ de nuevo a sus enemigos, desembarcando y emprendiendo la marcha por la orilla con tal premura, que para cuando los secesionistas le salieron al encuentro, la bater√≠a fue desbordada, y no se la podr√≠a emplear. Marmaduke, enfrentado a la superior y mejor armada fuerza de Lyon con 1.500 hombres equipados con mosquetes, rifles de Kentucky y escopetas, escogi√≥ con cuidado una posici√≥n defensiva que dominaba el camino desde la linde de un bosque.

S√≥lo que el Gobernador, que segu√≠a pensando que los norte√Īos ‚Äúno ten√≠an reda√Īos‚ÄĚ, ya se estaba quejando de sus ‚Äúexcesivas precauciones‚ÄĚ. Y esto result√≥ fatal cuando Lyon, pr√°cticamente sin detenerse a desplegar, hizo que parte de su fuerza, en un movimiento obviamente ensayado, avanzara, intercambiase una descarga con el enemigo y retrocediera en aparente desorden. Marmaduke, que ve√≠a con claridad la trampa, se desga√Īit√≥ en vano ordenando a los suyos permanecer en su puesto. S√≥lo su propio batall√≥n le obedeci√≥ mientras el resto, haciendo o√≠dos sordos a un jefe tan reciente, y semidesautorizado por las protestas del Gobernador, se lanzaron en persecuci√≥n de los ‚Äúcobardes‚ÄĚ unionistas en aparente fuga.

Naturalmente, en cuanto se hubieron separado lo suficiente de la linde del bosque, fueron acogidos con una brutal descarga por los ca√Īones de Totten y la fusiler√≠a. Y aqu√≠ acab√≥ la batalla, de poco m√°s de quince minutos, pues el grueso huy√≥, dispers√°ndose al cl√°sico grito de ‚Äú¬°Nos rodean!‚ÄĚ. Mientras Marmaduke se replegaba con su batall√≥n, y cuantos fugitivos pudo incorporarse, protegiendo al Gobernador Jackson.

La estad√≠stica da para esta ‚ÄúBatalla de Boonville‚ÄĚ, 2 muertos y 19 heridos unionistas, por 14 muertos y 20 heridos de la State Guard, aparte un peque√Īo n√ļmero de prisioneros, liberados enseguida bajo palabra. Pero ser√≠an casi un millar, los que se dispersaron, y en los siguientes d√≠as seg√ļn las otras fuerzas de Lyon avanzaban hacia la frontera de Kansas por la orilla Sur del Missouri, el resto de las fuerzas de State Guard en la zona, no menos de 1.500 hombres m√°s, se dispersaron sin ofrecer asomo de resistencia, igualmente.

¬†En esta batalla las principales p√©rdidas confederadas fueron unos mosquetes anticuados, 2 ca√Īones de 6 libras sin munici√≥n y unos 1.200 pares de zapatos, que estaban destinados para el equipamiento de los futuros reclutas. Como detalle m√°s adelante veremos como unos pares de zapatos que los confederados buscaban ser√≠an determinantes en esta guerra.

Nathaniel Lyon regres√≥ de inmediato a Jefferson City en los vapores, escoltado por la infanter√≠a de l√≠nea, para preparar esas operaciones de limpieza en direcci√≥n a Kansas, donde pensaba reforzarse con tropas locales y los regulares recientemente llegados a Leavenworth desde las Cinco Naciones. Y para perseguir a los casi de 500 hombres que a√ļn segu√≠an al Gobernador y a Marmaduke, dej√≥ al resto de la expedici√≥n, bajo el mando del Capit√°n Totten. Este fue seguramente su gran error, pues dos d√≠as despu√©s el, 19 de Junio, las fuerzas de Marmaduke lograron emboscar y contraatacar a la confiada vanguardia unionista dirigida por el Capit√°n Abel H.W. Cook en el pasaje llamado Camp Cole.

¬†En esta ‚ÄúBatalla de Camp Cole‚ÄĚ los rebeldes dirigidas por el Tte. Coronel Walter S. O‚ÄôKane causaron una fuerte derrota a la Uni√≥n, con 35 muertos, 60 heridos y 25 prisioneros, por s√≥lo 7 muertos y 25 heridos secesionistas. Y as√≠ la persecuci√≥n qued√≥ frenada.

A poco, llegaría para tomar el mando y reanudarla con nuevos ímpetus el ahora Mayor Samuel Davis Sturgis. Pero entre tanto Marmaduke y Jackson habían llegado a las proximidades del río Osage donde, tras verse reforzados por una brigada mandada por James Rains, la burlarían definitivamente el 21 de Junio, cruzándolo y quemando todos los puentes sobre el río en una amplia zona.

Por su parte, Franz Sigel alcanzaría Springfield el 23 de Junio y enterado de que Rains ya no estaba en la región, y Sterling Price tenía su centro de recluta y el grueso de sus fuerzas en torno a Neosho, partió enseguida para allá. No podía sin embargo sorprender al confederado, al poseer Price unidades de caballería, mientras que él no contaba con tropa montada, y los rebeldes pudieron rehuir el enfrentamiento con una rápida evacuación de Neosho, donde Sigel entró el 1 de Julio. (Aunque la retirada supuso descrédito y deserciones en la State Guard).

Aquí, mientras el centro de gravedad de la lucha se desplaza de la ribera del Missouri al Sudoeste del Estado y los Montes Ozarks, dejamos las acciones en Missouri a comienzos del mes de Julio.
 
M√°s al Este, en Virginia Occidental, la Convenci√≥n de Wheeling se hab√≠a cerrado con el nombramiento de un notable local, Francis H. Pierpont, como ‚ÄúGobernador unionista‚ÄĚ de Virginia. (Sus enemigos, para subrayar como una lacra un posible origen franc√©s del nuevo Gobernador, acostumbraban llamarlo ‚ÄúPierrepont‚ÄĚ).

Hab√≠a en tanto cierta calma en los combates, pero el 21 de Junio pasaron al fin personalmente el rio Ohio, el General George Brinton McClelland y el Coronel William Starke Rosencrans, junto con una formidable fuerza: los regimientos 8¬ļ, 10¬ļ, 12¬ļ, 13¬ļ, 14¬ļ, 15¬ļ y 17¬ļ de Indiana y 3¬ļ, 4¬ļ, 6¬ļ, 10¬ļ, 13¬ļ, 19¬ļ, 23¬ļ, 24¬ļ, 25¬ļ, 27¬ļ y 32¬ļ de Ohio. Junto con los siete regimientos que hab√≠an pasado bajo Thomas Morris y los dos virginianos ya creados, hac√≠an un conjunto bien superior a 20.000 hombres, que indicaba, el deseo de McClelland de aplastar la base rebelde de Beverly.

Mientras, Jacob Dolson Cox, nacido canadiense y miembro y motor de un despacho de¬† abogados de Ohio muy notado por su aportaci√≥n a las causas abolicionistas, hab√≠a estado aplicando su gran capacidad organizativa y de trabajo a pergue√Īar, por encargo de McClelland y Rosencrans, un plan y una composici√≥n m√≠nima de fuerzas para la invasi√≥n del Valle del Kanawha. Y como ambos militares encontraran satisfactorio el resultado de su trabajo, se encontr√≥ nombrado Brigadier de Voluntarios al mando de la Brigada Kanawha y con orden de llevar personalmente a la realizaci√≥n sus propios planes.

Cox, que cre√≠a estar haciendo planes para otro, se sobresalt√≥ y trat√≥ de rechazar el nombramiento, alegando total ignorancia de los aspectos pr√°cticos del mando operativo. Pero sus protestas ser√≠an deso√≠das y se convirti√≥ en un curiosamente reluctante Brigadier, siempre preocupado por sus responsabilidades, que consultaba frecuentemente con sus subordinados de mayor experiencia y arrastraba consigo, como si se tratara de defender un caso en los tribunales, un ba√ļl de bibliograf√≠a militar de consulta. Y pese a lo que muchos esperaban, cuaj√≥ en un buen militar.

M√°s al Este, los zuavos del 11¬ļ de Indiana segu√≠an en Romney, donde se librar√≠a una dura escaramuza en un lugar llamado ‚ÄúPatterson‚Äôs Creek‚ÄĚ o ‚ÄúKelley‚Äôs Island‚ÄĚ. Ocurri√≥ que el regimiento dispon√≠a de un pelot√≥n montado de reconocimiento, y el 26 de Junio √©ste top√≥ con fuerzas superiores de caballer√≠a enemiga. Una patrulla de 13 jinetes zuavos mandados por un cabo se encontr√≥ de frente y de cerca, con unos 40 jinetes. El cabo tuvo el reflejo de tirar de rev√≥lver y abrirse paso por el centro del enemigo, lo que la patrulla lograr√≠a con sorprendente facilidad. (Aunque no hay que olvidar que, por entonces, los jinetes confederados de Virginia rara vez dispon√≠an de rev√≥lveres o sables).

Al anochecer, el resto del pelot√≥n se encontr√≥ acechado por una sesentena de jinetes enemigos, que casi lo triplicaban en n√ļmero. Pero el oficial al mando tuvo la buena idea de hacerse fuerte con sus hombres en la Kelley‚Äôs Island, una islilla en el arroyo Patterson. Como era de esperar, el enemigo atac√≥ en la oscuridad, confiando en que las sombras impidiesen a los zuavos aprovechar su superior armamento. M√°s como el h√°bil oficial hab√≠a anticipado, las salpicaduras los delataban, y el brillo de las estrellas, duplicado en el agua, daba una oportunidad a sus hombres para disparar a placer mientras el enemigo cruzaba la corriente.

Tras duro forcejeo, a veces al cuerpo a cuerpo, también allí los secesionistas fueron rechazados. Y si los zuavos tuvieron un muerto en la defensa de la isla y bastantes heridos, (el cabo de la patrulla recibió tres balazos sin caer de la silla), al día siguiente se encontrarían 20 rebeldes muertos en Kelley’s Island y el arroyo, y 8 más en el escenario del combate de la patrulla.

A√ļn m√°s al este, el 1¬ļ de Pennsylvania del mando de Robert Patterson sali√≥ tambi√©n triunfante de un choque con la caballer√≠a rebelde, en el paraje llamado Edward‚Äôs Ferry, el 17 de Junio, cont√°ndose 7 confederados muertos por s√≥lo 1 unionista, y un herido. Pero esto ocurr√≠a cuando los jinetes confederados no lograban la sorpresa, lo que no era corriente.

En muchas m√°s ocasiones lograron aproximarse sin ser percibidos y capturar un piquete, o tirotear una patrulla, para desaparecer despu√©s como fantasmas. El 21 de Junio y tras capturar por sorpresa al piquete que lo proteg√≠a, quemaron hasta reducir a cenizas la parte de madera del llamado ‚ÄúPuente de Berl√≠n‚ÄĚ, desde el que, a cuatro millas del Harper‚Äôs Ferry, una carretera se adentraba desde Virginia a aqu√©lla pr√≥xima localidad pennsylvana. S√≥lo quedaron los pilares de piedra, como monumentos megal√≠ticos del Siglo XIX.

En tanto, Thomas Jackson hab√≠a evacuado el propio Harper‚Äôs Ferry el 14 de Junio, gracias al permiso que Joseph Johnston hab√≠a arrancado a Richmond, pero Patterson no procedi√≥ a guarnecerlo hasta el 23. Y esta curiosa ‚Äútimidez‚ÄĚ a pesar de su superioridad num√©rica intrig√≥ a Johnston. La fuerza de √©ste jefe confederado en Winchester se denominaba ya 2¬ļ Cuerpo de Ej√©rcito o ‚ÄúEj√©rcito del Shenandoah‚ÄĚ, mientras que la de Beauregard, r√≠o Potomac abajo era conocida como 1er Cuerpo de Ej√©rcito o ‚ÄúEj√©rcito del Potomac‚ÄĚ. Pero como superior en mando por su grado de Mayor General, (aunque su Cuerpo fuese el m√°s peque√Īo), Johnston no desde√Īaba pergue√Īar planes para el conjunto de ambos frentes, y cre√≠a estar descubriendo algo significativo.

A su derecha, Beauregard hab√≠a creado una base de operaciones para su tropa en un campo fortificado llamado ‚ÄúCamp Pickens‚ÄĚ en honor al Gobernador de South Carolina, y situado junto al apeadero de tren de Manassas Juntion, que le facilitaba el traslado de equipo pesado, munici√≥n y suministros. Frente a √©l los unionistas tambi√©n hab√≠an sembrado de fortificaciones la orilla Sur del Potomac, ante Washington. Ten√≠an as√≠ una bater√≠a protegiendo el Chain Bridge frente a Georgetown, Fort Runyon junto a la boca Sur del Long Bridge, Fort Corcoran en las Arlington Heights, y cubriendo con sus ca√Īones las carreteras llamadas de Columbia, de Alexandr√≠a y del Acueducto, Fort Albany.


Pero pese a estos trabajos de fortificaci√≥n, la acumulaci√≥n de tropas al Sur del Potomac, la formaci√≥n de un nuevo mando para ellas bajo McDowell, y otros indicios, se√Īalaban a Johnston que la Uni√≥n acabar√≠a lanzando un gran empuj√≥n en aquel sector, hacia Camp Pickens, m√°s bien pronto. En cambio la timidez de Patterson, su total falta de caballer√≠a y otros signos, le hac√≠an sospechar que √©ste no s√≥lo no ten√≠a m√°s funci√≥n que la de cobertura de flanco, sino que sus instrucciones eran probablemente muy restrictivas, y su √ļnico objetivo el retener a su 2¬ļ Cuerpo.

De ah√≠ Johnston, recordando que por ‚Äúsu‚ÄĚ territorio pasaba una l√≠nea de tren por la que se pod√≠a alcanzar Manassas, empez√≥ a preguntarse si las instrucciones restrictivas de Patterson no permitir√≠an retenerle con una fuerza nominal y fintas durante tres o cuatro d√≠as, y mientras trasladar lo m√°s operativo de su Cuerpo a Manassas para, agreg√°ndolo al de Beauregard, adquirir suficiente ‚Äúpunch‚ÄĚ para derrotar al ej√©rcito que atacase Camp Pickens. Se debe dar al confederado por ello el cr√©dito de ser el primer general del mundo en incluir el transporte por ferrocarril en su esquema de operaciones, (lo que tomar√≠a totalmente por sorpresa a sus oponentes en la pr√≥xima campa√Īa).

Lo cierto es que hab√≠a acertado con lo¬† que iban a ser los planes unionistas, aun antes que los mandos de la Uni√≥n les diesen forma. El mes hab√≠a pasado en Washington sin demasiados acontecimientos, con los militares a√ļn reluctantes a adoptar un plan tan obvio como el que Johnston pudo adivinar, pero abocados paulatinamente hacia √©l por la l√≥gica de la acumulaci√≥n de fuerzas y la falta de planes alternativos.

La sociedad civil de la capital unionista hab√≠a comentado la intervenci√≥n por comisarios federales, el 5 de Junio, de varios cargamentos de armas destinados al Sur, en talleres del entorno de Baltimore y en las industrias Dupont de Delaware. Despu√©s su atenci√≥n fue captada por el ingeniero centroeuropeo Thaddeus Sobiewski Lowe, que hab√≠a logrado avances en materia de globos aerost√°ticos de aire caliente, y estaba en Washington, intentando ‚Äúvender‚ÄĚ su producto al Gobierno, con fines militares de observaci√≥n y vigilancia. Una demostraci√≥n de uno de sus globos ante las autoridades civiles y militares, el 17 de Junio, acab√≥ por decidir a Lincoln a impulsar el empleo de aquellos artilugios.

Mientras, el frente de la zona se encontraba bastante calmado. Hab√≠a alg√ļn m√≠nimo¬† incidente, pero la naturaleza del paisaje, mucho m√°s abierto que el del Shenandoah, no animaba a las continuas incursiones t√≠picas de aqu√©l. S√≥lo que, precisamente el 17 de Junio en que Lowe estaba exhibiendo su globo, un Coronel pol√≠tico surcarolino llamado Maxcy Gregg realiz√≥ una incursi√≥n profunda y audaz con unos cientos de hombres y dos ca√Īones de 6 libras. Lleg√≥ a desfilar desafiantemente a la vista de la capital, para desvanecerse en el aire cuando salieron tropas en su busca. Al cual consideraremos el primer raider de la contienda.

Pero por desgracia reapareci√≥, ca√Īoneando y atacando cerca de la localidad de Vienna un tren que llegaba al frente con tropas del 1¬ļ de Ohio. El convoy descarril√≥, y los hombres de Gregg tuvieron una moment√°nea ventaja, que utilizaron unos minutos para luego desaparecer de nuevo, ya de vuelta a sus l√≠neas. Parece que dejaron en el campo seis cad√°veres de los suyos, pero la versi√≥n oficial de las bajas unionistas es inaceptable por lo baja, (5 muertos y 6 heridos), y hemos de suponer que las bajas de los de Ohio fueron de 50 √≥ m√°s hombres.

El 1¬ļ de Ohio estaba por cierto mandado por Alexander McDowell McCook, bajo las √≥rdenes de Robert C. Schenck. Alexander era un miembro del extra√Īo clan de los McCook de Ohio, cuyo hermano Robert Latimer McCook mandaba el 9¬ļ de Ohio del mando de Thomas Morris en la Virginia Occidental.
 

El 26 de Junio, un poderoso factor pol√≠tico se a√Īadi√≥ al escenario cuando el afamado diario ‚ÄúNew York Tribune‚ÄĚ, propiedad del conocido editor director abolicionista Horace Greely, sali√≥ a la calle llevando en portada unos enormes titulares que eran un grito de guerra: ‚Äú¬°Forward to Richmond! ¬°Forward to Richmond!‚ÄĚ, (¬°Adelante hacia Richmond! ¬°Adelante hacia Richmond!). En la misma portada, les acompa√Īaba un editorial que, tambi√©n en tono de canci√≥n de batalla, exig√≠a que el ‚ÄúEj√©rcito Nacional‚ÄĚ avanzara hacia Richmond para impedir que el Congreso rebelde se reuniese para iniciar sus nuevas sesiones en tal ciudad el 20 de Julio, como se hab√≠a anunciado. La portada iba a repetirse, id√©ntica, d√≠a tras d√≠a durante semanas, y su tono visionario y su feroz ‚ÄúDelenda est Cartago‚ÄĚ acabaron enloqueciendo al p√ļblico, que exig√≠a con furia una ofensiva contra la capital confederada ¬°ya!

El Ejército hubiese preferido realmente pensárselo mejor, y así celebró el 27 de Junio una primera sesión de una comisión técnica de civiles y militares, creada para estudiar los problemas de la guerra anfibia y presidida por el Capitán de la Marina Samuel Francis Dupont, que planteaba las posibilidades de realizar desembarcos en la costa enemiga. Claramente, tras ella estaba Winfield Scott, presionando para lograr los primeros pasos de su plan de guerra. Pero la presión política creada por Greely impedía limitarse a estos planes a largo plazo.

Reconoci√©ndolo, Lincoln celebr√≥ el siguiente d√≠a 28 una reuni√≥n con asistencia de los Secretarios Simon Cameron y Gideon Welles y los Generales Winfield Scott e Irvin McDowell, oblig√°ndoles a encarar sin tapujos el estado de la situaci√≥n. Los planes de Winfield Scott eran excelentes, pero necesitaban a√ļn para ser iniciados de unas disponibilidades de hombres y medios que no pod√≠an lograrse hasta despu√©s de la convocatoria extraordinaria de las C√°maras, (que se iniciaba el siguiente 4 de Julio), y requerir√≠a mucho trabajo de organizaci√≥n posterior, por lo que no podr√≠an dar frutos hasta 1862. Y francamente, el ambiente pol√≠tico de la naci√≥n, m√°s a√ļn tras la campa√Īa de Greely, no iba a permitir tantos meses de inactividad sin producir una quiebra peligrosa. Incluso la derrota pod√≠a ser m√°s f√°cil de aceptar que la inacci√≥n.

Y puesto que hab√≠a quedado establecida la necesidad de llevar a cabo alguna acci√≥n espectacular en 1861, ninguna mejor que la que ped√≠a Greely. A avanzar hacia Richmond aquel mes de Julio. Por supuesto, el objetivo no ser√≠a Richmond, sino derrotar a los confederados de Camp Pickens. (Aunque si su derrota era muy sonada ¬Ņqui√©n sabe?). Y para derrotar a Beauregard no habr√≠a en todo el a√Īo mejor oportunidad de la que se ofrec√≠a aquel mes de Julio.

En efecto, como a los rebeldes les entorpec√≠a el car√°cter estatalista de su rebeli√≥n, y su red de comunicaciones no era tan confluyente, se sab√≠a que las fuerzas unionistas en Washington superaban en mucho a las de Pickens, (en realidad, les superaban en m√°s del doble), cosa que el enemigo ir√≠a subsanando. Adem√°s, si bien era cierto que los soldados estaban mal instruidos y las unidades mal encuadradas, como se quejaban los militares, ahora a los confederados les pasaba lo mismo, y lo mismo ocurrir√≠a a los unionistas en Septiembre, pero no al enemigo, (al haber movilizado los primeros por tres meses y el bando rebelde por un a√Īo).

Ante estos razonamientos, el 28 de Julio fue adoptado definitivamente, el plan que Joseph Johnston hab√≠a adivinado d√≠as antes. Johnston hab√≠a consultado sus esquemas con Richmond, y obtenido un principio de aprobaci√≥n. Pero, insatisfecho, hubiese deseado tener una oportunidad de probar sus ‚Äút√©cnicas de retardamiento‚ÄĚ con Patterson.

Y el 2 de Julio, al iniciar Patterson su primer avance por suelo virginiano, tuvo la oportunidad de hacerlo. Con √©sa acci√≥n se inici√≥ el periodo, de principios de Julio hasta mediados de Agosto de 1861, de las acciones militares m√°s violentas del a√Īo, y que nos llevar√° varios cap√≠tulos relatar.

 

 Capítulo X: De Falling Waters A Carrick’s Ford

Robert Patterson dispon√≠a de algo m√°s de 18.000 hombres, casi 20.000, frente a poco m√°s de 15.000 hombres de Joseph Eggleston Johnston. Pero la intensa actividad del enemigo, unida a su falta de caballer√≠a que le sirviera de ‚Äúojos‚ÄĚ a su Ej√©rcito, le hab√≠an enga√Īado, haci√©ndole pensar que el confederado al menos le igualaba en fuerzas. De todas formas y a la vista de la retirada de los confederados de Harpe‚Äôs Ferry, hab√≠a acabado por ocupar aqu√©lla posici√≥n. Y despu√©s, al constatar como ya hab√≠a hecho Johnston que por s√≠ sola era escasamente defendible, decidi√≥ hacer cruzar al Sur del Potomac el grueso de su fuerza.

La caballer√≠a de J.E.B. Stuart, que vigilaba minuciosamente al enemigo, observ√≥ como √©ste se pon√≠a en marcha, y tomaba la direcci√≥n del vado llamado Falling Waters, enviando de inmediato aviso al puesto avanzado del Coronel Thomas Jackson. Este y Johnston ya hab√≠an acordado que deb√≠a investigarse la posibilidad de contener a Patterson con fuerzas ligeras, adoptando la decisi√≥n de que el Coronel se encargara de ello a la menor oportunidad, reforzado con la caballer√≠a de Stuart, que hab√≠a de agreg√°rsele. Y en cuanto tuvo noticia de la marcha de Patterson procedi√≥ a dar aviso a Stuart para que concentrase su fuerza junto a sus infantes y para no perder un minuto, se puso en marcha con la tropa que te√Ī√≠a a mano: 380 hombres y un ca√Ī√≥n de 6 libras.

El resultado fue que para cuando, horas despu√©s, la brigada de cabeza de Patterson, mandada por el veterano Coronel de activo John Joseph Abercrombie, de 63 a√Īos y ex comandante del 7¬ļ de Infanter√≠a, enfil√≥ el vado, la tropa de Jackson la estaba esperando al otro lado, bien protegida en la linde de un bosque y en una posici√≥n que dominaba totalmente la salida del vado de Falling Waters. El primer regimiento que intent√≥ cruzar, entorpecido por el agua fr√≠a y r√°pida y la cuesta embarrada por la que hab√≠a de trepar al otro lado, se vio rechazado por el ca√Ī√≥n y las descargas de mosqueter√≠a. Y pronto se vio que √©sta iba a ser la t√≥nica de la acci√≥n, pues todos los intentos de Abercrombie de desalojar al enemigo, (entorpecidos por el hecho de que el vado s√≥lo dejaba pasar un regimiento a la vez), acabaron de la misma forma. Hasta el fuego de la artiller√≠a resultaba casi in√ļtil, pues la espesura del bosque absorb√≠a casi todos los impactos, con escaso da√Īo para los rebeldes.

Al tiempo, la caballer√≠a de Stuart fue uni√©ndose a la fiesta, y Jackson adopt√≥ las √ļltimas medidas. Las unidades montadas m√°s biso√Īas quedar√≠an en reserva para cargar sobre una posible penetraci√≥n, el grueso de los escasos jinetes equipados con mosquetes se agregar√≠an a su infanter√≠a, para dar m√°s consistencia al fuego hasta que llegara el resto de sus compa√Ī√≠as, y el resto, casi todos ‚Äúraiders‚ÄĚ experimentados en las continuas escaramuzas t√≠picas de aquel frente, se dedicar√≠an a vigilar toda actividad unionista, a hacer fintas en los flancos de sus columnas y, en general, a cegar y desconcertar al enemigo.

Stuart dispon√≠a a√ļn de s√≥lo unos 300 hombres pues, si bien estaba continuamente agregando reclutas a su fuerza y creando nuevas compa√Ī√≠as, su tropa llevaba el peso de las escaramuzas en el Shenandoah, el Potomac y South Branch, y hab√≠a sufrido su cuota de bajas. De manera que Jackson no iba a disponer en ning√ļn momento de ni siquiera 1.000 hombres. Pero estaba manteniendo embotellada a la brigada de Abercrombie, (de m√°s de 4.000), y tras ella a toda la fuerza enemiga, con sorprendente facilidad, hora tras hora.

¬†La situaci√≥n la solucion√≥ al fin la brigada que segu√≠a a la de Abercrombie mandada por el Coronel de activo George Henry Thomas, de 45 a√Īos, que hab√≠a sido antes de la guerra Teniente Coronel del 2¬ļ de Caballer√≠a y luego su Coronel por unas semanas, en Mayo-Junio. Este hombre, (un gigante alto y corpulento, con una peque√Īa barba rubia muy recortada), procedi√≥ por su cuenta a buscar un nuevo punto de paso e iniciar el cruce con la clara intenci√≥n de cortar la retirada a Jackson. Pero el confederado, advertido por su caballer√≠a, evit√≥ su acci√≥n repleg√°ndose con rapidez y sigilo, justo cuando iba a caer la noche.

El mando de Patterson, temiendo que sus biso√Īos soldados se dispersasen en las sombras, aguard√≥ al amanecer del 3 de Julio para reanudar la marcha, de nuevo con la brigada de Abercrombie en cabeza. Y casi de inmediato se encontrar√≠a con otro bloqueo, organizado por Jackson en un cuello de botella natural del terreno, donde la unidad del viejo Coronel iba a quedar tan brutalmente contenida como la v√≠spera en el vado. Y de nuevo tuvo que ser el Coronel Thomas quien acudiera al rescate, tratando de flanquear a los confederados entre grandes dificultades, creadas tanto por el terreno, (dif√≠cil de por s√≠, muy cerrado de bosques y alt√≠simas vallas, t√≠picas de la regi√≥n, y desconocido), como por la creciente actividad de la caballer√≠a enemiga, cada vez m√°s osada.

Sucedi√≥ as√≠ que en una ocasi√≥n, unos cuarenta soldados pennsylvanos que descansaban junto a una valla, vieron aparecer ante ellos un Coronel desconocido que, muy apresurado, les orden√≥ derribar al momento la valla. Dejando sus fusiles, lo hicieron, y al caer, la valla rebel√≥ tras de s√≠ toda una compa√Ī√≠a de jinetes confederados que les apuntaban, haci√©ndoles prisioneros sin resistencia. (El Coronel no era otro que el propio Stuart que, como muchos oficiales rebeldes de aquellos d√≠as, segu√≠a llevando su viejo uniforme, e insignias unionistas).

A Thomas le cost√≥ todo el d√≠a ir tomando una posici√≥n adecuada, y a la noche Jackson desapareci√≥ de nuevo. Pero esta vez se retiraba de verdad y aunque al amanecer algunos disparos hicieron creer a los unionistas que el enemigo estaba a√ļn en la zona, retrasando su ‚Äúpuesta en marcha‚ÄĚ, s√≥lo se trataba de los √ļltimos piquetes montados dejados atr√°s por Stuart, que pronto se alejaron a su vez hacia el Sur.

Johnston se qued√≥ satisfecho con el resultado de √©sta prueba, que ser√≠a conocida como ‚ÄúBatalla de Falling Waters‚ÄĚ, ‚Äúde Hoke‚Äôs Run‚ÄĚ ‚Äúde Martinsburg‚ÄĚ o ‚Äúde Haynes Ville‚ÄĚ, (lugarejos pr√≥ximos). Y el confederado decidi√≥ que su plan de contener a Patterson con fuerzas ligeras, y concentrar lo mejor de su Cuerpo con el de Beauregard en Manassas cuando fuese preciso, era totalmente factible. Se realizaron consultas con Richmond y el mando de Beauregard, y finalmente se instruy√≥ a √©ste para que en ning√ļn caso tratara de presentar batalla al unionista Irvin McDowell lejos de Manassas. Beauregard por su parte se mostr√≥ conforme, indicando que sus planes previos ya inclu√≠an el usar como primera l√≠nea de defensa el cauce del peque√Īo r√≠o Bull Run, en la zona del apeadero.

No se sabe demasiado sobre las bajas de la Batalla de Falling Waters, que transcurri√≥ como hemos visto en los d√≠as 2 y 3 de Julio de 1861. Parece que las de los confederados ascendieron a 31 muertos y 50 heridos, seg√ļn una estad√≠stica de la Uni√≥n. Pero es inadmisible la cifra de 8 muertos y 15 heridos que la misma estad√≠stica da para las bajas de la Uni√≥n que, seg√ļn todos los relatos del combate, hubieron de ser bastante superiores a las confederadas. (Adem√°s, todos los relatos de la √©poca coinciden en mostrar que Falling Waters fue considerado un asunto poco brillante por los unionistas, y una clara victoria defensiva por los confederados; y eso sin olvidar que no hace ninguna referencia a los prisioneros unionistas, que sabemos que se dieron).

¬†La infanter√≠a de Thomas Jonathan Jackson, biso√Īa pero f√©rreamente entrenada por su Coronel, se hab√≠a portado admirablemente tanto en el combate como en las marchas, y Jackson fue ascendido a Brigadier y nombrado para organizar una brigada virginiana en el mando de Johnston. La Caballer√≠a de James Ewell Brown Stuart, (pronto llamado familiarmente ‚ÄúJEB‚ÄĚ Stuart), tambi√©n hab√≠a actuado en forma excelente, aunque con episodios locales de biso√Īez en sus compa√Ī√≠as m√°s recientes. (As√≠, una de las reservadas para el contraataque, formada en la costa con j√≥venes de buena familia y que hab√≠an tenido la ocurrencia de llevarse al frente sus ‚Äúpura sangres‚ÄĚ fue traicionada por el car√°cter nervioso de √©stos y, aunque no llegara a entrar en combate, tuvo varias bajas porque los caballos, enloquecidos por el estruendo del ca√Ī√≥n, se pasaron los dos d√≠as mordiendo y coceando, encabrit√°ndose y hasta desboc√°ndose y organizando repentinas estampidas. Conclusi√≥n: nunca lleves un ‚Äúpura sangre‚ÄĚ a la guerra).

As√≠ y todo, Stuart recibi√≥ el despacho de Coronel, y su tropa pas√≥ a ser el 1¬ļ de Caballer√≠a de Virginia. Se le motejar√≠a popularmente ‚ÄúBlack Horse‚ÄĚ (Caballer√≠a Negra), porque, con tanto raid nocturno, Stuart hab√≠a estado esforz√°ndose en que sus jinetes montaran caballos que se confundiesen f√°cilmente con las sombras, negros y casta√Īos y alazanes muy oscuros. M√°s tarde, la magia del nombre prevalecer√≠a y, en sus √©pocas de mayor gloria, (de fines de a√Īo a bien entrado 1863), el regimiento montar√≠a a menudo casi exclusivamente caballos negros o casta√Īos seminegros. Pues tal es el poder de la palabra.

Poca acci√≥n m√°s se producir√≠a ya en el frente principal de Virginia hasta la gran ofensiva de Irvin McDowell. Tan s√≥lo una escaramuza en Great Falls, en la que el 8¬ļ de New York logr√≥ cierta ventaja sobre los confederados, dando muerte a m√°s de diez por dos muertos propios, el 7 de Julio. Y en las Hampton Roads, el 5, fue en cambio el 9¬ļ¬† de New York el que sali√≥ peor parado de un breve choque con las patrullas de Magruder, cerca de Newport News, sufriendo 6 bajas por 3 enemigas.

Pero, como si la acci√≥n de Falling Waters hubiese sido una se√Īal, frente tras frente iban entrando en actividad aquel mes de Julio. En el Suroeste de Missouri, Franz Sigel tuvo noticia en Neosho, donde hab√≠a dado a sus hombres un par de d√≠as de descanso, de que la agrupaci√≥n del enemigo se estaba reorganizando en la no tan lejana Carthage. De inmediato sali√≥ para all√°, deteni√©ndose en la tarde del 4 y realizando una marcha nocturna durante la segunda parte de la noche siguiente. Pretend√≠a alcanzar Carthage pronto por la ma√Īana del 5 de Julio, con la esperanza de llegar demasiado temprano para que los jinetes enemigos dieran aviso.

Y al aproximarse al puente por el que la carretera de Neosho alcanzaba Carthage, lo encontr√≥ defendido por unos 1.600 enemigos. Comenzaba as√≠ la ‚ÄúBatalla de Carthage‚ÄĚ Infanter√≠a y caballer√≠a apoyadas por una bater√≠a de 4 piezas de 6 libras, id√©ntica a la del Capit√°n Backof que le acompa√Īaba. Su fuerza estaba entretanto ya reducida a 1.100 hombres, por las enfermedades y las penalidades de las grandes marchas, (agotamiento, pies llagados, etc.). Sin embargo no dud√≥ en aceptar el combate aunque, tratando de hacerlo m√°s econ√≥mico, aline√≥ a sus hombres a casi 300 pasos del enemigo, justo al l√≠mite de alcance de sus fusiles y fuera del de las armas rebeldes, mientras sus ca√Īones emprend√≠an un duelo con la artiller√≠a enemiga.

Trataba así de provocar a los State Guards para que le atacasen, seguro de poderlos rechazar. Pero aquéllos no aceptaron el reto y prefirieron adelantar grupos de tiradores equipados con rifles de Kentucky, pese a que, poco numerosos y con un armamento más impreciso y de ritmo de tiro mucho más lento que el de los hombres de Sigel, sufrían pérdidas desproporcionadamente altas.

El combate se prolong√≥ hora tras hora en la misma t√≥nica, con los hombres de Sigel no haciendo m√°s bajas por ahorrar munici√≥n, hasta que, hacia las dos de la tarde los ca√Īones del Capit√°n Backof, que, mucho mejor manejados, hab√≠an estado desmontando una por una las piezas enemigas, pusieron fuera de combate la √ļltima. Entonces Sigel decidi√≥ llegado el momento de emplearse m√°s a fondo y formando a su gente en columnas de ataque, se dispuso a cargar contra el puente.

La infantería secesionista había quedado claramente desalentada por el resultado del largo paqueo, y tendía a fluir, apartándose del puente en disputa. Pero la caballería, hasta entonces en reserva y al parecer más motivada, ensilló y dando un largo rodeo para mantenerse lejos de las bocas de los peligrosos  rifles-mosquete de Sigel, intentó atacar la veintena de carros de su tren de equipaje, sin duda para obligarle a hacer un complicado cambio de posiciones, y demorar largo tiempo el ataque al puente.

Sigel se limit√≥ sin embargo a hacer frente hacia atr√°s con sus unidades m√°s retrasadas y 2 de sus 4 ca√Īones, que giraron 180 grados. Y, protegidos por el fuego de unos y otros los carros, casi sin p√©rdidas, avanzaron hasta integrarse en las columnas de ataque, que a continuaci√≥n reiniciaron el asalto. La infanter√≠a retrocedi√≥ a ambos lados, pero la caballer√≠a regres√≥ al galope, tratando de oponer una muralla de carne en el mismo puente. Lo que no fue una buena idea pues, siendo la carne perecedera, una descarga simult√°nea de metralla de las cuatro piezas de Backof bast√≥ para dejar el puente lleno de hombres mutilados y caballos reventados, haciendo retirarse al resto.
 

Entonces, la tropa de Sigel pas√≥ ordenadamente el puente y penetr√≥ en Carthage sin encontrar m√°s resistencia. Pero pronto pudo observar el alem√°n que algo no ‚Äúmarchaba‚ÄĚ debidamente. En efecto el enemigo, lejos de retirarse, volv√≠a a ocupar el puente, y nuevos y crecientes contingentes secesionistas aparec√≠an en el campo en torno a Carthage, lo que le hizo temer que Sterling Price se hubiese ya unido al Gobernador, y su tropa se hubiera metido en un buen l√≠o.

En realidad, eso era lo que había ocurrido, y las tropas que había combatido en el puente eran precisamente las de Rains y Marmaduke, llegadas con Claiborne Jackson. Pero no había, habido una trampa intencionada, y sus contrincantes habían estado tratando de entretenerle para que Sterling Price, con el grueso de la fuerza, le atacase por retaguardia o el flanco. Lo que no quitaba para que ahora sí se encontrase metido en un serio atolladero.

En efecto, su peque√Īa fuerza se encontraba entre una concentraci√≥n enemiga que le cuadruplicaba en n√ļmero y que ahora, con sus contingentes a la vista unos de otros, no tendr√≠a tantos problemas para converger contra √©l si realizaba una salida. Y si, dado su superior armamento, era dif√≠cil que los secesionistas lo atacaran en Carthage en lo que quedaba de tarde, cab√≠an pocas dudas que, cuando las sombras de la noche nulificasen en buena parte la tan citada superioridad el enemigo caer√≠a en masa sobre √©l para aplastarlo con su gran n√ļmero.

Sigel no perdi√≥ sin embargo la calma y, observando que el enemigo concentraba sus fuerzas hacia el terreno m√°s abierto de la carretera de Neosho por la que hab√≠a venido, (y por donde era l√≥gico que intentara irse, al prestarse m√°s al aprovechamiento de las caracter√≠sticas de sus armas), y mucho menos hacia la de Mount Vernon, en direcci√≥n opuesta pero que a poca distancia se perd√≠a en un bosque, que impedir√≠a aprovechar el alcance de sus fusiles rayados y nulificar√≠a el fuego de sus ca√Īones, decidi√≥ permanecer a√ļn unas horas en Carthage, haciendo descansar a sus tropas. (Lo que dio a sus enemigos la impresi√≥n de que iba a intentar defenderse en la misma Carthage).

Pero no era esa su intención. Al contrario y ya comenzando a atardecer, con sus hombres más frescos   tras  de un descanso que bien necesitaban después de doce horas largas de marcha y combate, salió de la ciudad a marchas forzadas en dirección a Mount Vernon. Los sorprendidos secesionistas, que tenían el grueso de su fuerza al otro lado de Carthage, acudieron de inmediato, pero sólo para encontrar que, con un par de feroces choques a media luz, el unionista había roto su cobertura y penetrado en el bosque, por el que se alejaba en una marcha forzada nocturna de corte clásico.

Y fue entonces cuando hubieron de admitir que les hab√≠a burlado pues, si malamente se hubieran atrevido a enviar sus biso√Īos soldados a un combate nocturno sobre un objetivo est√°tico, como Carthage, en absoluto osaban hacerlo para un combate nocturno en movimiento, y en un escenario tan desorientador como el bosque. Para el amanecer del 6, Sigel les hab√≠a tomado una ventaja considerable, pero continu√≥ marchando al mismo ritmo hasta reunirse, a mediod√≠a y en Mount Vernon, con una fuerza que Thomas Sweeny, advertido aquella ma√Īana por un mensajero, hab√≠a enviado all√≠ a esperar a la brigada alemana. Como la anterior tarascada de Sigel contra Neosho hab√≠a desalentado mucho a sus partidarios, los secesionistas, aprovechando que Sigel hab√≠a abandonado el campo de batalla, llamaron a aquella ‚ÄúBatalla de Carthage‚ÄĚ, o de ‚ÄúDry Forks‚ÄĚ, una victoria de sus armas. Pero lo cierto es que tambi√©n los unionistas la consideraron una victoria, y quiz√° con m√°s motivo; al fin, la brigada de Franz Sigel se hab√≠a metido en una trampa, en el centro de una fuerza enemiga aplastantemente superior, y sin embargo se hab√≠a abierto paso para escapar, atraves√°ndola de un lado al otro como un cuchillo corta manteca, y sufriendo muchas menos bajas: (las de Sigel hab√≠an sido unas 50, con 13 muertos, y las secesionistas 200, con 50 muertos, 125 heridos y 25 prisioneros, aproximadamente).

En lo que Carthage si marcó una diferencia fue en que en adelante, y por una decena de días, Sigel y Sweeny hubieron de mantenerse a la defensiva ante la considerable concentración alcanzada por sus enemigos. Después, el 16 de Julio Nathaniel Lyon, que había llegado con refuerzos a unirse a Sturgis ante el río Osage, cruzó éste por puentes provisionales y se presentó en Springfield, dando un nuevo giro a la situación, que obligó a los rebeldes a retroceder.

Mientras, grupos guerrilleros hab√≠an comenzado a actuar en la retaguardia unionista. Y al Norte, m√°s all√° del r√≠o Missouri, la fuerza rebelde de Martin Green se mostraba cada vez m√°s activa. Se dieron as√≠ una escaramuza en Floride el 9, y una batalla de cierta intensidad en Monroe Station el 10, en el que los regimientos 3¬ļ de Indiana y 16¬ļ de Illinois, y la Home Guard de Hannibal, causaron su primera derrota a Green, infringi√©ndole 4 muertos y 20 heridos, y tom√°ndole 75 prisioneros, por s√≥lo 3 muertos y una docena larga de heridos propios. Tambi√©n al Norte del Missouri, el d√≠a 16 de Julio, el 8¬ļ de Missouri, (en formaci√≥n), librar√≠a una escaramuza en Wenzville que iba a costar siete muertos a cada bando, mientras al Sur la suerte ser√≠a en general adversa a los unionistas en dos escaramuzas libradas el d√≠a 17 en Fulton y Martinsburg, y el 19 fuerzas de la Home Guard libraban otras dos, poco conclusivas, en Harrisonville y Parkersville.

A la vez el ahora Mayor General John Charles Fr√©mont, de regreso de Europa, hab√≠a sido recibido el 2 de Julio por el Presidente Lincoln, el cual le confi√≥ el mando de Saint Louis, (Lyon lo ejerc√≠a s√≥lo a titulo provisional, y no era adem√°s muy compatible con su mando de tropas de campa√Īa m√°s all√° del r√≠o Osage), que supon√≠a el de las tropas de Illinois y los Estados al Oeste del Mississippi. Y ya mientras se trasladaba a Saint Louis,¬† a donde llegar√≠a el 23, el 19 envi√≥ orden de crear un mando independiente de operaciones¬† para la orilla Norte del Missouri, bajo la jefatura del nuevo Brigadier de Voluntarios John Pope, miembro de la escala activa de Ingenier√≠a Topogr√°fica Militar, que se supon√≠a la √©lite de los Ingenieros del Ej√©rcito, de 38 a√Īos. Por otra parte, los unionistas que dominaban ahora el Legislativo de Missouri, tras la fuga de Jackson, reunieron una Convenci√≥n y nombraron como Gobernador (unionista) a Hamilton R. Gamble, que se apresur√≥ a desautorizar totalmente lo establecido por Claiborne Jackson, mientras aqu√©l, desde un Legislativo secesionista establecido en Neosho, lo desautorizaba a √©l y al Legislativo de Jefferson City.

M√°s al Oeste, en la Virginia de m√°s all√° del Alleghany, George Brinton McClelland trataba de iniciar sus operaciones con una aproximaci√≥n a la base confederada de Beverly que se pretend√≠a lo m√°s cautelosa posible. Sin embargo la fuerza empleada era muy importante, y dividida en tres columnas. La primera, mandada por Thomas A. Morris, inclu√≠a sus cl√°sicos 6¬ļ, 7¬ļ y 9¬ļ de Indiana y 9¬ļ, 14¬ļ y 16¬ļ de Ohio y el 1¬ļ de West Virginia, mandado ahora por el Coronel Henry Capehart, y contaba con m√°s de 5.000 hombres. La segunda, bajo el mando del Coronel William Rosencrans, alineaba los 8¬ļ, 10¬ļ y 13¬ļ de Indiana y el 19¬ļ de Ohio, con casi 3.500. Y la tercera, una decena m√°s de regimientos con m√°s de 7.000 soldados, iba mandado directamente por el propio Mayor General McClelland.

Por contra, el movimiento de tal masa de tropas no era f√°cil de ocultar, a los ojos del enemigo. Y ya el 6 de Julio, una compa√Ī√≠a del 3¬ļ de Ohio que realizaba un reconocimiento para la columna principal, (la del propio McClelland), se vio metida en una escaramuza con una patrulla enemiga en el pasaje llamado Buckhannon o Middle Creek Fork, sufriendo 7 bajas cada uno de los contendientes: Obviamente, la columna hab√≠a sido ya localizada. Dos d√≠as m√°s tarde, el 8 y ya cerca de Laurel Hill, que era su objetivo asignado, las vanguardias de los regimientos 9¬ļ de Indiana y 14¬ļ de Ohio, de la columna de Morris, se vieron paqueadas por francotiradores rebeldes, sufriendo 2 muertos y 6 heridos.

Este segundo incidente era menos grave, pues el plan esbozado ya partía del principio de que la fuerza de Morris debía llamar la atención. Y el 10 de Julio, habiendo alcanzado las tres columnas las proximidades del objetivo. McClelland y Rosencrans ultimaron detalles.

¬†La fuerza del confederado Garnett en Beverly, que contaba como √ļnica v√≠a de retirada con el paso de los Alleghany llamado precisamente de Beverly, hab√≠a encontrado el problema de que las posiciones √ļtiles para la defensa de dicho paso, con los medios de la √©poca, eran angostas, escarpadas e inc√≥modas. Y la reacci√≥n del jefe confederado hab√≠a sido dejar en tales posiciones, (el campo fortificado llamado de ‚ÄúRich Mountain‚ÄĚ), tan s√≥lo una brigadilla de cobertura, de apenas 2.000 hombres y mandada por el Coronel John Pegram, comandante del 20¬ļ de Virginia, e ir con su segundo Henry Rootes Jackson y el grueso de la fuerza, (quiz√° 5.000 hombres) a ocupar la m√°s amplia posici√≥n de Laurel Hill.

Ambos jefes unionistas habían tenido desde el principio el proyecto de fintar contra Laurel Hill con la tropa de Morris, para distraer a Garnett, y aplastar entre las otras dos fuerzas, mucho más potentes, la posición de Rich Mountain, apoderándose de la cabeza del Paso. Con ello, los confederados quedarían atrapados en un cul-de-sac, y era de esperar que se les pudiera obligar a rendirse en masa.

Ahora, y dado que su fuerza era la √ļnica que no parec√≠a a√ļn haber sido localizada, Rosencrans propuso infiltrarse con ella, buscando una posici√≥n de partida pr√≥xima y favorable sobre el flanco o la retaguardia de los rebeldes de Pegram, de manera que, cuando el ataque simult√°neo partiera a la ma√Īana siguiente √©stos, ya saturados por el ataque que McClelland, fueran pr√°cticamente barridos por su acci√≥n desde corta distancia Se acord√≥ hacerlo en efecto as√≠ y, de¬† hecho, Rosencrans encontr√≥ una excelente posici√≥n de partida. (Una historia muy com√ļn cuenta que fue guiado por el hijo de un peque√Īo granjero local, h√©roe para los unionistas, traidor para los confederados. Puede ser cierta, pues la mayor√≠a de los granjeros pobres de la zona era prounionista, pero se parece demasiado a una docena de historias semejantes, que vienen repiti√©ndose desde las Term√≥pilas, y se la debe acoger con desconfianza).

En cualquier forma, Rosencrans alcanz√≥ su posici√≥n y envi√≥ un correo a McClelland para advert√≠rselo, y dar luz verde a un ataque conjunto, a la hora acordada de la ma√Īana del 11 de Julio. S√≥lo que la niebla de la monta√Īa desorient√≥ al correo, que se perdi√≥, (y esto s√≠ parece cierto), y fue a caer en manos de una patrulla confederada. As√≠, su mensaje lleg√≥ a manos de Pegram. Y aunque no inclu√≠a datos sobre la posici√≥n de Rosencrans, hizo que el confederado pusiera a todos sus hombres en alarma desde bien temprano, y enviara aviso de lo que estaba sucediendo a su propio superior,¬† Robert Selden Garnett.

As√≠, cuando en la ma√Īana del 11 de Julio el unionista Thomas Morris inici√≥ sus fintas amenazadoras contra Laurel Hill, Garnett tuvo la seguridad de que estaba actuando como se√Īuelo, (lo que era cierto), y rompiendo contacto con relativa facilidad, se desvaneci√≥ de ante √©l, abandonando el campo fortificado de Laurel Hill y saliendo apresuradamente con sus hombres en ayuda de Pegram en Rich Mountain.

¬†Hubo as√≠ momentos en que la victoria de la Uni√≥n pendi√≥ de un hilo, pese a su aplastante superioridad. Y m√°s a√ļn porque McClelland, al no haber recibido la confirmaci√≥n de Rosencrans de que √©ste se encontraba en posici√≥n, no hab√≠a programado su ataque para la hora prefijada y, peor a√ļn, tras tener ya evidencia de que su subordinado hab√≠a iniciado el asalto, (por el estr√©pito de la lucha que se o√≠a en Rich Mountain), sigui√≥ dudando largamente antes de poner su fuerza en movimiento e incluso, cuando al fin lo hizo, fue dirigi√©ndola hacia Beverly y el paso, y no directamente hacia la posici√≥n de Rich Mountain, como se hab√≠a acordado.

El resultado fue que Rosencrans, que se había encontrado atacando a un enemigo mucho más prevenido que lo que esperaba, se vio contenido, (aunque a duras penas), y pasó ciertos apuros. Finalmente la aparición en escena de las fuerzas de McClelland, bien que no llegaran a intervenir en el combate, desalentó claramente a la tropa de Pegram, entre la que se produjeron algunas deserciones, dando toda ella impresión de recular. Y Rosencrans aprovechó el momento lanzando parte de sus tropas a una feroz carga contra el centro enemigo, que dividió la posición confederada en dos partes.

Los hombres de la mitad m√°s occidental se dispersaron de inmediato, huyendo hacia Laurel Hill, en cuyo camino se toparon con la columna de Garnett. El resto, en el que se encontraba el propio Pegram, trat√≥ de retroceder combatiendo hacia el pueblo de Beverly y el Paso. Pero Rosencrans los persigui√≥, ahora en gran ventaja num√©rica, acorral√°ndolos finalmente junto al pueblo. La ca√≠da de la posici√≥n de Rich Mountain cost√≥, (seg√ļn estad√≠sticas unionistas, de seguro ‚Äúrebajadas‚ÄĚ), 11 muertos y 35 heridos a la fuerza de Rosencrans, mientras sus defensores sufr√≠an 60 muertos y 140 heridos, y se les capturaban 100 prisioneros.

Garnett, atrapado ahora con unos 6.000 hombres, decidi√≥ no rendirse y a la desesperada, atraves√≥ los primeros montes hacia el Noroeste para alejarse siguiendo el cauce del Cheat River, que a causa del estiaje llevaba poca agua. Sin embargo, el Cheat River es un afluente del Monongahela y corre hacia el Norte, con lo que, de seguir la l√≠nea de cauces fluviales, Garnett y sus hombres acabar√≠an en Pennsylvania. Pero lo que el confederado deseaba no era sino ganar tiempo, esperando que sus exploradores descubriesen en la monta√Īa alg√ļn a√ļn desconocido paso de Verano, por el que hacer huir su tropa al valle del Potomac South Branch. Thomas Morris, que hab√≠a quedado encargado con su fuerza de pegarse en todo momento a la retaguardia de Bob Garnett, ya se hab√≠a desorientado con la r√°pida partida de aqu√©l de Laurel Hill, y la inesperada direcci√≥n de la retirada enemiga acab√≥ de confundirle. Al fin emprender√≠a la persecuci√≥n, pero con gran retraso y algunas vacilaciones que permitieron que, el siguiente d√≠a 12,Garnett aumentara a√ļn la distancia.

Sin embargo, la ma√Īana del mismo 12 de Julio John Pegram, asediado por fuerzas¬† aplastantemente superiores, se rend√≠a en Beverly con los 600 hombres que quedaban con √©l. Y eso liber√≥ al activo Rosencrans, permiti√©ndole adelantarse con algunas tropas para unirse a Morris en la persecuci√≥n. Al d√≠a siguiente, las distancias se acortaban y una potente vanguardia unionista, consistente en los regimientos 7¬ļ y 9¬ļ de Indiana, de los coroneles Ebenezer Dumont y Robert Huston Milroy, m√°s el 14¬ļ de Ohio de James Blair Steedman, mandados por el Capit√°n de activo Henry Benham, jefe de Ingenieros de Morris, trataba de hacerles trabar combates de retaguardia que s√≥lo podr√≠an retrasar a Garnett.

Se intent√≥ cortar el paso de esta vanguardia con una bater√≠a situada en un acantilado que dominaba la corriente. Pero Benham encontr√≥ la manera de hurtarse a su fuego peg√°ndose a la base del acantilado, y avanz√≥ a tal velocidad que, en su apresurada evacuaci√≥n la bater√≠a hubo de dejar un ca√Ī√≥n atr√°s. Finalmente, el 14 de Julio Garnett, cuyos exploradores hab√≠an encontrado al fin el paso que buscaban, pero que se sab√≠a perseguido muy de cerca, se lanz√≥ al contraataque contra Benham con una fuerza escogida, para ganar con sangre el tiempo suficiente para que el grueso de su tropa¬†¬† pudiera salvarse cruzando los montes.

El contraataque, cuyo verdadero fin se ocultaba bajo el aparente objetivo de defender los carros de la impedimenta de Garnett, (que, sin embargo, hab√≠an de ser abandonados para cruzar las monta√Īas), no dur√≥ demasiado, terminando cuando el propio Robert Selden Garnett fue derribado del caballo, mortalmente herido en el pecho por una bala de mosquete. (Iba a ser el primer general en morir en combate en aquella guerra). Pero logr√≥ frenar a los hombres de Benham, dando tiempo a que la columna principal ahora mandada por Henry Rootes Jackson, se internara en las monta√Īas, de las que saldr√≠a al d√≠a siguiente a la vista de las aguas del Potomac South Branch.

Esta √ļltima acci√≥n de la campa√Īa se libr√≥ en el entorno del vado llamado Corrick‚Äôs Ford, (de lo que a veces se le denomina ‚ÄúBatalla de Corrick‚Äôs Ford‚ÄĚ), y suele considerarse una acci√≥n separada de la de los d√≠as 11 y 12, llamada ‚ÄúBatalla de Rich Mountain‚ÄĚ. En ella los confederados sufrieron 20 muertos, (incluido Garnett), y 10 heridos, si√©ndoles capturados 50 hombres m√°s. Y por su parte, los unionistas hubieron de lamentar 13 muertos y 40 heridos.

 

 

En conjunto no se había logrado aplastar a la fuerza confederada, como se planeó en principio, pero se le habían causado casi 1.000 bajas y expulsado de la mitad septentrional del Oeste de Virginia. Hombres como Rosencrans y Benham fueron ascendidos a brigadieres de Voluntarios, y el prestigio de George Brinton McClelland, al que se atribuían las victorias de Philippi y Rich Mountain, subió como la espuma, llevándole a los pocos días, (como veremos), a la cumbre de su carrera militar.

Y sin embargo McClelland ya había mostrado en este momento de gloria sus puntos flacos. Era, efectivamente, el gran organizador que había creado en pocas semanas un gran ejército razonablemente entrenado y bien equipado. Pero a la hora de combatir. En primer lugar los planes operativos de Philippi y Rich Mountain no eran suyos, (no se parecían en nada a su forma de operar posterior y, sabiendo como sabemos que el segundo fue ideado por Rosencrans, y teniendo ambos ciertas semejanzas, debemos concluir que eran de Rosencrans). Y además en Rich Mountain, su indecisión cuando estaba al mando del contingente central y más potente del Ejército, que hubiera debido ser empleado como factor decisivo, pudo crear dificultades a sus hombres.

Y mientras la ocupaci√≥n de la mitad Norte de la Virginia al Oeste del Alleghany se completaba as√≠, Jacob Dolson Cox ya hab√≠a iniciado la campa√Īa para apoderarse de la mitad meridional, el 11 de Julio. Para ello, contaba en realidad con medios mucho m√°s modestos que sus camaradas del Norte, estando su fuerza reducida a 5 regimientos, (que sin embargo, por lo completos hac√≠an un total superior a 4.000 hombres). Se trataba de los 7¬ļ, 11¬ļ, 12¬ļ y 21¬ļ de Ohio, y el 2¬ļ de Kentucky, (unidad reclutada entre los unionistas de aquel Estado todav√≠a neutral y a la que por cierto, y quiz√° para darle un aspecto m√°s atractivo, se le hab√≠a equipado como Regimiento de Zuavos, el primero que iba a intervenir en West Virginia, aunque no parece haber registros de su aspecto).

El ‚Äútruco‚ÄĚ de los planes de Cox era que, siendo el Kanawha un r√≠o navegable casi hasta el punto en que se considera que se inicia, junto a la localidad de Gauley Bridge y por uni√≥n de dos r√≠os de monta√Īa, el Gauley River y el New River, el grueso de su fuerza se trasladaba en una flotilla de vapores de r√≠o. Como sab√≠a de buena tinta que en toda la regi√≥n en que iba a penetrar no exist√≠a artiller√≠a pesada, los vapores, movi√©ndose sobre las aguas de un r√≠o no muy serpenteante, como el Kanawha, le dar√≠an una velocidad de traslaci√≥n y una capacidad de concentraci√≥n de fuerzas con la que el enemigo no podr√≠a competir.

En realidad deb√≠a fiar en ello, pues el jefe confederado del sector, el ex-Gobernador Henry Alexander Wise, dispon√≠a de su propia ‚ÄúWise‚Äôs Legi√≥n‚ÄĚ, un par de regimientos de Virginia Oriental y otros dos formados localmente, que si bien a√ļn dispersos y s√≥lo parcialmente organizados, vendr√≠an a igualar en n√ļmero a las fuerzas invasoras.

Para la ma√Īana del 12 de Julio, Cox estaba penetrando en el territorio que hab√≠a de conquistar. Pero, aunque Wise no hab√≠a organizado demasiado la vigilancia de la l√≠nea del Ohio, un joven notable local, Albert Gallatin Jenkins, hab√≠a creado a tal fin una compa√Ī√≠a de Caballer√≠a, (cuyos efectivos pronto desbordaron el nivel de compa√Ī√≠a), llamada ‚ÄúBorder Rangers‚ÄĚ. Y fueron estos ‚ÄúBorder Rangers‚ÄĚ de Jenkins los que observaron el inicio de la invasi√≥n y sacando todo el partido de sus caballos, mantuvieron al mando local confederado informado en todo momento de la progresi√≥n de las fuerzas enemigas.

La primera escaramuza en aquel teatro de operaciones se produjo ya el mismo 12 de Julio, cuando una peque√Īa fuerza de ‚Äúminutemen‚ÄĚ secesionistas, apoyados por un pelot√≥n de rangers mandado por el propio Jenkins, trataron de contener en el pasaje llamado Red House el avance de una fuerza enemiga contra la localidad de Barboursville.

Barboursville est√° sobre el r√≠o Guyandotte, al Sudoeste del Kanawha, y el avance unionista pretend√≠a ocuparla para dominar el valle del Guyandotte, aislando el del Kanawha del resto del territorio. Aqu√≠ no hab√≠a vapores, pero se sab√≠a que la zona estaba muy desguarnecida, y Cox hab√≠a hecho avanzar el 2¬ļ de Kentucky del Coronel Charles A. De Villiers, antiguo cirujano militar de zuavos en Crimea, que hab√≠a sido amigo de Ellsworth y le hab√≠a ayudado en sus primeros experimentos con zuavos antes de la guerra.

Los rangers y los minutemen se pegaron al suelo e intentaron resistir, pero los zuavos no s√≥lo eran mucho m√°s numerosos, haciendo un fuego much√≠simo m√°s intenso, sino que parec√≠an razonablemente bien entrenados y avanzaban por columnas de compa√Ī√≠a, adelant√°ndose unas mientras otras disparaban, y en muy poco tiempo pusieron a los improvisados defensores al borde del cerco. Entonces los secesionistas no pudieron resistir m√°s y se retiraron. (Es decir, los rangers se retiraron, aprovechando la movilidad que les daban sus caballos. Los minutemen m√°s bien huyeron dispers√°ndose y desaparecieron como fuerza combatiente). Sobre el campo hab√≠an quedado medio centenar de bajas, incluyendo un muerto de los zuavos y diez de sus oponentes. Despu√©s, el 2¬ļ de Kentucky s√≥lo tuvo que avanzar tranquilamente para ocupar Barboursville.

Con la ocupación de Barboursville, el Valle del Kanawha quedó virtualmente aislado de la zona más meridional del Oeste de Virginia, entre el río Guyandotte y el Big Sandy River que marca su frontera con Kentucky, y esta zona se encontró en manos de los unionistas.

De esa manera, el reducto confederado en el territorio quedaba reducido al espacio central, entre el macizo monta√Īoso que se adelanta hacia el Oeste desde el Alleghany, (y en cuya ladera Norte estaba Beverly), hasta el Kanawha, alcanzando su m√°xima extensi√≥n hacia el Oeste en el valle fluvial de esta corriente de agua.

Sólo que por ella avanzaban los vapores de Cox. Y el día 17 de Julio, cuando el unionista ya se impulsaba hacia Charleston, la ciudad más importante del Valle y de todo el territorio, (que en 1863, al ser West Virginia separada de la vieja Virginia y admitida como Estado en la Unión, sería la capital estatal), se libró un segundo combate, a mayor escala, en el lugarejo de Scarrytown.

La fuerza defensiva consist√≠a en los Border Rangers, (esta vez al completo), el grueso del 22¬ļ de Virginia y alguna compa√Ī√≠a del 36¬ļ, que eran los dos regimientos de recluta local, y la mandaba el Coronel del 22¬ļ, George S. Patton. (El 22¬ļ estaba constituido sobre la base de su antiguo ‚ÄúKanawha Riflemen‚ÄĚ). Total, menos de 1.000 hombres. Y contra ellos Cox hab√≠a acumulado, aprovechando la ventaja de sus vapores, la totalidad del 12¬ļ de Ohio del Coronel Woodruff, buena parte del 2¬ļ de Kentucky y dos compa√Ī√≠as del 21¬ļ de Ohio, con m√°s de 1.500 hombres.

Iniciado el combate, pronto se vio que como en Red House, la superior preparaci√≥n y el avance por compa√Ī√≠as de los unionistas los hac√≠an a√ļn m√°s dif√≠ciles de resistir que su superioridad num√©rica. Patton deseaba sin embargo pegarse al terreno, lo que hubiera podido tener consecuencias fatales para sus fuerzas, pero por fortuna para los confederados fue pronto seriamente herido en un hombro, (peligrar√≠a su vida), y sustituido por el √ļnico de los capitanes a sus √≥rdenes que ten√≠a experiencia reciente de combate: por supuesto, Albert Jenkins.

Este había presenciado la derrota de Red House y no quería provocar una versión corregida y aumentada de la misma, con lo que decidió que la línea del Scary Creek, que trataban de proteger, era indefendible, dando orden de retirada antes de que el enemigo comenzara a alcanzar una posición demasiado ventajosa.

Le molestaba sin embargo dejar a los unionistas apuntarse una más en su lista de victorias fáciles y tras poner a salvo al grueso de sus hombres, regresó al campo de batalla al atardecer y dando un rodeo. Así, se presentó ante sus enemigos viniendo del Oeste, a media luz y con la claridad de espaldas, y avanzó hacia ellos por la carretera, con la tropa formada, como en una marcha. El éxito de su estratagema fue inenarrable pues no sólo los unionistas tomaron sus tropas por propias, como había esperado, sino que los dos coroneles de la Unión presentes en el campo de batalla, Woodruff y De Villiers, excitados por su éxito, salieron a caballo a su encuentro para comentarlo con el comandante del presunto refuerzo. Lo que le permitió hacerlos prisioneros limpiamente a punta de revólver.

A continuaci√≥n, sus hombres lanzaron una andanada contra los desprevenidos unionistas, caus√°ndoles bajas, y se retiraron al amparo de la noche. Jenkins se convertir√≠a en un h√©roe popular sure√Īo por esta acci√≥n, recibiendo enseguida una coronel√≠a, y la relaci√≥n de bajas del d√≠a qued√≥ finalmente establecida en 5 muertos y 16 heridos para los confederados y 14 muertos, 30 heridos y 21 prisioneros para los unionistas. Pero, en definitiva, los norte√Īos hab√≠an tomado Scarrytown y estaban un paso m√°s cerca de Charleston.

 Las alarmantes noticias que llegaban en aquellos  días de lo que había ocurrido  más al Norte con la fuerza de Garnett en Rich Mountain y Corrick’s Ford, impresionaron sin embargo desfavorablemente a Henry Wise, que parecía que vacilaba en defender Charleston, considerando que las fuerzas de McClelland y Rosencrans podían enviar en cualquier momento a Cox un refuerzo importante, que apareciera operando sobre su flanco Norte.

Mientras Cox hubo de reformar su estructura de mando, (ante la pérdida de dos de los cinco coroneles con que contaba), pero hecho esto, reanudó las operaciones, tratando de desbordar Charleston. Y en cuanto sus tropas mantuvieron una nueva escaramuza con los confederados, en Tyler Mountain, Wise decidió evacuar Charleston el mismo 24 de Julio. La acción había sido inconclusa, y mucho menos importante que las dos anteriores, pero a Wise le debió preocupar la amenaza de cerco; (quizá al producirse al Norte, pensara que ya estaban ahí los refuerzos enemigos que tanto temía ver llegar).

En cualquier caso, evacu√≥ Charleston y toda la parte entonces m√°s habitada del valle del Kanawha, retrocediendo hasta Gauley Bridge, poca distancia antes de la cual el r√≠o deja de ser navegable. Llegado all√° hizo que sus fuerzas atravesaran el r√≠o por el puente que daba su nombre a la peque√Īa localidad y lo redujo a pavesas dejando s√≥lo sus pilares de piedra para luego ir a instalar su base de operaciones en la regi√≥n monta√Īosa, entre los r√≠os Gauley y New, de donde parten la mayor√≠a de los pasos que dan acceso a la Virginia costera desde West Virginia. Ya no se trataba de defender este territorio, sino de proteger los accesos a la Virginia costera. La evacuaci√≥n de Charleston¬† se produjo el 24 de Julio, y para fin de mes la fuerza de Wise ya hab√≠a completado su retirada, alcanzando los condados de Fayette y Greenbrier.


El mando secesionista de Richmond¬† no estaba sin embargo nada satisfecho de como se desenvolv√≠a la situaci√≥n en el Oeste de Virginia, y para entonces ya estaba enviando refuerzos, y nuevos equipos de mando. El 29 de Julio, el Mayor General Robert Edward Lee fue nombrado comandante de aquellos frentes, partiendo hacia ellos junto con algunos refuerzos de Virginia, mandados por William Wing Loring, y otros de Tennessee, bajo la autoridad de Samuel Read Anderson, ambos brigadieres del Ej√©rcito Provisional. (Loring, norcarolinos residente en Florida, era un soldado que hab√≠a perdido un brazo en M√©xico, y ostentaba el grado de Coronel al inicio de la contienda. Anderson, soldado en su juventud y luego banquero y pol√≠tico, hab√≠a sucedido brevemente a Zollicoffer como Mayor General de la Milicia de Tennessee cuando aqu√©l pas√≥ al Ej√©rcito Provisional en Mayo, para hacer lo propio dos meses despu√©s. Ten√≠a 48 a√Īos y su compa√Īero 42).

 
Lee, con sus tropas y el antiguo contingente de Garnett, mandado ahora por un reluctante Henry Rootes Jackson, (que, asustado de la guerra ‚Äúde verdad‚ÄĚ, se hab√≠a negado a suceder a Garnett en el mando, y estaba ya tocando influencias para que las Milicias de su Estado lo reclamaran a un destino m√°s a retaguardia), iba a instalarse en las monta√Īas al Norte del Valle del Kanawha, cerrando otra serie de pasos hacia el Potomac South Branch, el Shenandoah y la Virginia costera, y dando apoyo desde el Norte a las fuerzas en el Valle. A su vez, a √©ste fue enviado un tercer refuerzo, consistente en los regimientos de Virginia 45¬ļ, 50¬ļ y 51¬ļ, bajo el mando del ex-Secretario de Defensa John Buchanan Floyd, convertido en Brigadier y que se hizo cargo del mando, (con malos modos), al descubrir que su nombramiento era m√°s antiguo que el de Wise.

En Washington, la convocatoria extraordinaria del Congreso hab√≠a iniciado sus sesiones el 4 de Julio, 84¬ļ Aniversario de la Declaraci√≥n de Independencia, con los discursos del Presidente Lincoln y los Secretarios de Guerra, Marina y Tesoro, Sim√≥n Cameron, Gideon Welles y Salmon Portland Chase. El discurso de Lincoln no fue una de sus piezas oratorias m√°s memorables, resultando sin embargo claro y program√°tico. Despu√©s de hacer notar los aspectos aristocr√°ticos de la revuelta sudista, que le permitieron aseverar que se estaba luchando no s√≥lo por la unidad nacional, sino tambi√©n por la forma republicana de gobierno, pas√≥ a dar un vistazo a la enorme¬† necesidad en hombres, equipo y dinero que esta contienda provocaba, con cifras y datos en la mano y plante√°ndosela claramente a largo plazo. (Lo que le vali√≥ alg√ļn reproche los primeros d√≠as).

Despu√©s, sus Secretarios le sucedieron concretando m√°s lo que se estaba solicitando, las sumas que se supon√≠a necesarias para cubrirlo y la forma de obtener √©stas. Cameron pidi√≥ un m√≠nimo de 400.000 soldados, con enganches a uno, dos y tres a√Īos para el Ej√©rcito, y mostr√≥ las enormes necesidades que as√≠ se creaban en armamento y equipo vario. Welles no parec√≠a muy necesitado de hombres, pero sufr√≠a una desmesurada sed de barcos. Empez√≥ por pedir un presupuesto extraordinario para buques blindados, ya que se sab√≠a de buena tinta que el enemigo iba a apostar fuerte por este tipo de unidades. A m√°s necesitaba permiso y presupuestos para confirmar los encargos y compras que ya se hab√≠an hecho y encargar como m√≠nimo y de inmediato los siguientes √≠tems:

Otros cuatro sloops de h√©lice, (aparte de los 8 ya encargados en Mayo), 36 ca√Īoneros de poco calado. Veinticuatro se iniciar√≠an de inmediato, siendo de h√©lice y de escaso tonelaje, (unas 500 Tn), de acuerdo con un dise√Īo ultrasimplificado que su departamento ya hab√≠a preparado, y en virtud del cual se esperaba que pudieran ser entregadas a la Marina s√≥lo 90 d√≠as despu√©s de comenzarse a echar su quilla. (Se les llamar√≠a ‚ÄúCa√Īoneras de Noventa D√≠as‚ÄĚ o ‚ÄúNinety Day Gun-Boat‚ÄĚ). Las otras doce, algo m√°s pesadas y potentes, y no tan estandarizadas, se har√≠an de ruedas para que su calado no excediera al de las anteriores.

Adem√°s, la Marina deb√≠a disponer de grandes presupuestos extraordinarios con los que adquirir posibles buques militares de inter√©s que le fueran ofrecidos por astilleros nacionales, y sobre todo proseguir sus compras y equipamientos de vapores, a los que habr√≠a que a√Īadir adem√°s la compra de veleros, para ciertos cometidos especiales y, ante todo para la creaci√≥n de una flotilla de bombardas a√ļn mucho m√°s potente que la que se us√≥ contra Mexico.

Tras ellos lleg√≥ Chase, detallando m√°s cuidadosamente el costo de sus peticiones hasta estimar las necesidades del a√Īo en 400 millones de d√≥lares, cifra para la √©poca monstruosa. Mediante el aumento de ciertas tasas federales, y la creaci√≥n de un peque√Īo impuesto sobre la renta, (el primer impuesto directo de la historia fiscal estadounidense), se podr√≠a elevar los ingresos corrientes a 80 millones, y se hab√≠an obtenido otros 50 de prestaciones voluntarias, pero era evidente que los sistemas habituales no eran v√°lidos, y se hac√≠a preciso acudir a la emisi√≥n de deuda p√ļblica, para la que deb√≠a ser autorizado. Para hacernos una idea del coste de la guerra, en 1863 se realiz√≥ un estudio por parte de la Uni√≥n y su coste ascend√≠a a 2,5 millones de d√≥lares al d√≠a. En 1879 y teniendo en cuenta la inflaci√≥n se determin√≥ que la guerra cost√≥ 6.190.000.000 $.

Con la ayuda de Tyler desde el Partido Demócrata, y de esta abierta y nada complaciente exposición de un programa de sacrificios, Lincoln evadió todo riesgo de que el Congreso se perdiese en discusiones sobre el sexo (político) de los ángeles, centrándose desde el principio en los aspectos prácticos de la guerra.

Y, a los pocos d√≠as el Ej√©rcito de Irvin McDowell se puso en marcha. Era, (con 40.000 hombres), el mayor ej√©rcito de campa√Īa que se hab√≠a visto jam√°s en el continente americano. (En sus momentos de mayor potencia y gloria, Winfield Scott no hab√≠a dispuesto de m√°s de 20.000 hombres para avanzar sobre ciudad de Mexico, y por su parte Washington tuvo poco m√°s de 18.000 en Yorktown, y eso contando los 4.500 franceses de Rochambeau). Contaba con 41 regimientos de Voluntarios y 9 de Milicia, 3 batallones de soldados regulares, 9 bater√≠as del Ej√©rcito Federal, 3 de Voluntarios y una secci√≥n de Artiller√≠a de la Milicia.

Las Unidades eran las siguientes:

CONNECTICUT         
Regimientos de Voluntarios 1¬ļ, 2¬ļ y 3¬ļ. Llevaban un incre√≠ble uniforme copiado del Ej√©rcito de 1858, con levit√≥n y chac√≥ de tela, armado. Las √ļnicas diferencias eran el pantal√≥n, tambi√©n azul oscuro y el uso de hombreras de lana, (en vez de las de lat√≥n), ¬°qu√© incluso portaban en combate!

MAINE         
Regimientos de Voluntarios 1¬ļ, 2¬ļ, 3¬ļ y 4¬ļ. Hab√≠an llegado con uniformes de quepis, levita y pantal√≥n grises, pero de calidad tan √≠nfima que se desintegraron en pocas semanas, y al parecer vest√≠an ya para esta campa√Īa el uniforme de faena del Ej√©rcito Federal.

MASSACHUSETTS
Regimientos de Voluntarios 1¬ļ, 4¬ļ y 5¬ļ. Uniforme federal de faena. El 1¬ļ con uniforme gris.

MICHIGAN
Regimientos de Voluntarios 1¬ļ, 2¬ļ, 3¬ļ y 4¬ļ. Utilizaban la que se llamar√≠a ‚Äúguerrera estatal‚ÄĚ, una prenda de cuello alto muy simple, y cerrada por 9 botones, sin faldones. Los de Michigan ten√≠an el cuello, tiras de hombros y bocamangas en punta, bordeados en negro. Y aunque tanto la guerrera como el pantal√≥n eran azul oscuro, se hab√≠an aprovechado algunos uniformes de preguerra, id√©nticos pero en color gris, y hab√≠a compa√Ī√≠as sueltas uniformadas en gris entre otras en azul.

MINNESOTA
Regimiento de Voluntarios n¬ļ 1. Uniforme de faena.

NEW HAMPSHIRE
Regimiento de Voluntarios n¬ļ 2. Llevaba un uniforme gris con levita larga cuyos faldones se recog√≠an como la cola de un frac. Y con el cuello, bocamangas rectas y vivo en el costado de los pantalones en rojo.

NEW JERSEY
Regimientos de Voluntarios 1¬ļ, 2¬ļ y 3¬ļ.
Regimientos de Milicia 1¬ļ, 2¬ļ, 3¬ļ y 4¬ļ. Aparentemente, uniformes federales de faena.

NEW YORK
Regimientos de Voluntarios 8¬ļ, 11¬ļ, 12¬ļ, 13¬ļ, 14¬ļ, 16¬ļ, 18¬ļ, 27¬ļ, 29¬ļ, 31¬ļ, 32¬ļ, 38¬ļ, 39¬ļ y 41¬ļ, Bater√≠as Bookwood y Varian. Los Voluntarios de New York usaban pantal√≥n "de faena" y una chaquetilla estatal de faldones cortos, y con el cuello y tiras de hombros bordeados del color de Arma. Pero no hay que olvidar peculiaridades como que los 11¬ļ y 14¬ļ eran regimientos de zuavos, o que algunas compa√Ī√≠as del 39¬ļ gastaban sombreros ‚Äúbersaglieri‚ÄĚ.
Regimientos de Milicia 2¬ļ, 8¬ļ, 69¬ļ, 71¬ļ y 79¬ļ, secci√≥n artiller√≠a del 71¬ļ. Aqu√≠ hab√≠a todo tipo de variantes de uniformes, incluyendo los levitones azules del 71¬ļ, ‚ÄúAmerican Guard‚ÄĚ o las gorras y pantalones de Kilt del 79¬ļ ‚ÄúCameron Highlanders‚ÄĚ.
OHIO
Regimientos de Voluntarios 1¬ļ y 2¬ļ. Los voluntarios de Ohio vest√≠an pantal√≥n de faena y chaquetillas estatales azul oscuro muy lisas, (aunque con tres botones en las bocamangas), con quepis o sombrero Hardee. ¬°Pero el 2¬į de Ohio era un Regimiento de zuavos!

PENNSYLVANIA   
Regimientos de Voluntarios 4¬ļ y 27¬ļ. El primero, equipado en Washington con uniformes de faena. El segundo a la usanza de su Estado. Uniforme totalmente gris, con quepis o Hardee y con chaquetilla estatal con cuello y tiras de hombros bordeados en negro, y dos botones en la bocamanga.

RHODE ISLAND
Regimientos de Voluntarios 1¬ļ y 2¬ļ, Bater√≠a adjunta al 2¬ļ. Sombreros Hardee, con el ala recogida pero sin brillo, camisas de caza azul oscuro tipo blus√≥n, pantalones grises y unos curiosos sarapes-manta, anaranjados, que en marcha y combate cruzaban sobre sus pechos.

VERMONT
Regimiento 2¬ļ de Voluntarios. Uniforme de faena.

WISCONSIN
Regimiento n¬ļ 2 de Voluntarios. Como todos los 8 primeros de Wisconsin, uniforme gris con chaquetilla estatal con el cuello y tiras de hombros bordeadas en negro, y un adorno negro bajo los tres botones de las bocamangas. (Desde el 9¬ļ se usar√≠a uniforme de faena).

US ARMY
Batall√≥n de Infanter√≠a del Mayor George Sykes, (del 14¬ļ de Infanter√≠a, pero con compa√Ī√≠as de refuerzo hasta alcanzar 1.000 hombres).
Batallón de Caballería del Mayor Innis Newton Palmer
Bater√≠as G e I del 1¬ļ de Artiller√≠a, A, D, E, G y M del 2¬į de Artiller√≠a, E del 3¬į y D del 5¬į. En general, sombreros Hardee emplumados y levitones azul oscuro con el cuello y las bocamangas bordeados en el color de Arma. El grueso de la Caballer√≠a y parte de las bater√≠as ligeras, con quepis y chaquetilla.

U.S. NAVY
Batallón de Marines del Mayor  J. G. Reynolds. No hay datos sobre su aspecto, y podían ir cubiertos tanto por chacós de charol como por quepis o las antiguas gorras de plato Modelo 1839, que la Marina apreciaba mucho, aunque el Ejército las había desterrado desde 1852.

Y cuando esta variopinta y m√°s bien mal organizada masa de hombres se puso en marcha, el 16 de Julio de 1861, dio comienzo la campa√Īa que ser√≠a considerada la m√°s importante del a√Īo, y que durar√≠a menos de una semana.

Cap√≠tulo XI: 1¬ļ de Bull Run (Manassas) (I)

Irvin McDowell dict√≥ las √≥rdenes de marcha para su Ej√©rcito, llamado ‚Äúdel Nordeste de Virginia‚ÄĚ, (Army of Northeastern Virginia), en la tarde del 15 de Julio. Y, antes de que sus tropas se pusieran en marcha al d√≠a siguiente, sus √≥rdenes, y una descripci√≥n de su fuerza, hab√≠an llegado a manos del confederado Pierre Beauregard.

¬†Algo as√≠ era de esperar, siendo Washington un hervidero de simpatizantes del Sur. Pero lo m√°s curioso era que quien hab√≠a enviado aquellos informes era el m√°s conocido y vigilado agente sure√Īo en la capital. Se trataba de Rose O‚Äôneal Greenhow, viuda rica de 46 a√Īos y a√ļn de buen ver, y famosa anfitriona de la vida social de la capital. Estaba vigilada desde el embargo de telegramas de Abril, y tras alguna indiscreci√≥n por su parte, incluso¬† sometida a arresto domiciliario. Pero a√ļn encerrada en su casa, y mientras se mofaba desde su balc√≥n de los miembros del Gobierno que pasaban frente a ella, hab√≠a logrado crear la mejor red de informaci√≥n confederada en Washington.

Conseguir informes era f√°cil, abundando los funcionarios prosecesionistas en la capital. Lo dif√≠cil era hacerlos circular, seleccionarlos y enviar la informaci√≥n pertinente al otro lado de las l√≠neas. Y para ello, Rose Greenhow utilizaba un grupo de jovencitas de 14 a 17 a√Īos, a√ļn sin formar, de la clase media-baja de la capital. En una edad en que a√ļn no llamaban la atenci√≥n, las chicas de Greenhow se acercaban a los funcionarios como si fueran sus sobrinas, y entraban y sal√≠an de casa de Rose sin llamar la atenci√≥n, fingiendo ser recadistas, pinches, camareras, peluqueras o costurerillas, y tener a veces m√°s y otras menos edad. E igualmente cruzaban las l√≠neas como si fueran de papel, (jam√°s una fue interceptada), vestidas unas veces de chicos, otras de ni√Īas, etc.

Puesto al tanto de lo que se le ven√≠a encima, Beauregard se puso en contacto el mismo d√≠a 16 con Johnston por un lado, y con el mando de Richmond por otro. Y a√ļn recibido el permiso definitivo de Richmond para llevar a cabo la maniobra planeada, el 17 Johnston s√≥lo mand√≥ un oficial de su Estado Mayor a u√Īa de caballo a Piedmont, donde pensaba embarcar en trenes, mientras JEB Stuart se adelantaba con la caballer√≠a para enga√Īar al Ej√©rcito de Patterson, que se hab√≠a puesto en marcha con 18.000 hombres desde Martinsburg, donde se detuviera tras la acci√≥n de Falling Waters.

Como le era preciso ‚Äúdemostrar‚ÄĚ que iba en serio, Stuart lanz√≥ ese mismo d√≠a un ataque contra las columnas en movimiento de Patterson en Bunker Hill, donde se produjeron bajas por ambos bandos, muriendo 4 jinetes confederados. Despu√©s, fint√≥ aparatosamente ante √©l.

Es obvio que tal actuaci√≥n hab√≠a sido convincente, pues Patterson, que en principio avanzaba sobre la base defensiva de Johnston en Winchester, se detuvo el 18 de Julio en Charlestown, a√ļn a veinte millas de aquella localidad. Y mientras Stuart hac√≠a estrepitosas demostraciones en torno a Charlestown los d√≠as 18 y 19, convenciendo a Patterson de que tras su cobertura la fuerza de Johnston avanzaba para atacarle, el mismo 18 los primeros elementos del 2¬ļ Cuerpo part√≠an de Piedmont para Manassas, mientras la Brigada virginiana del ahora Brigadier Thomas Jonathan Jackson alcanzaba¬† Piedmont por el Ashby Gap. Y el 19, Jackson llegar√≠a a Manassas, mientras las brigadas del Brigadier Barnard Elliot Bee y el Coronel Francis S. Bartow le segu√≠an por el Ashby Gap.

De todas formas, ya este retraso podía haber sido excesivo si se hubiese cumplido el calendario de marchas previamente establecido por McDowell, que pretendía que su Army of Northeastern Virginia alcanzara el mismo 16 de Julio Centreville, ya próximo a la línea del Bull Run, hiciera contacto a lo largo de ésta y la tanteara el 17, y lanzara su gran ataque el 18. Por desgracia McDowell no había tenido en cuenta que su ejército era el primero que había sido movilizado en plena era del ferrocarril y concentrado en un gran centro ferroviario (Washington).

¬†En efecto, aunque √©l err√≥neamente lo hubiese dado por supuesto, su tropa carec√≠a¬† de entrenamiento y experiencia en marchas. Eso es grave para la formaci√≥n de un Ej√©rcito, pues la marcha ense√Īa a los soldados algunos hechos sobre la necesidad de la disciplina que es mejor que comprendan por s√≠ mismos, y pone a los oficiales ante sus primeros problemas reales de mando. Y, por supuesto, el entrenamiento en marchas es especialmente imprescindible para un Ej√©rcito que se espera que marche.

Y simplemente, el Ej√©rcito de Irvin McDowell no marchaba, sino que apenas ‚Äúpaseaba‚ÄĚ hacia Centreville. La distancia entre esta localidad y Washington, (unas no exageradas 20 millas), tard√≥ 48 horas en cubrirse, haci√©ndose noche el 16 de Julio en la intermedia Fairfax Court House, y alcanz√°ndose Centreville s√≥lo la noche del 17. Algunas obstrucciones no defendidas, que los piquetes confederados de retaguardia dejaron tras de s√≠ al retirarse, no explican en ning√ļn modo tanto retraso.

El 18, McDowell decidió llevar a cabo la acción de contacto y tanteo. Su Ejército estaba dividido en 13 Brigadas, con las que justo en el momento de ponerse en marcha se habían formado por agregación 5 Divisiones:

(Las 2ª, 4ª y 5ª con 2 brigadas, la 3ª con 3 y la 1ª con 4). Y aunque, para la marcha de los días anteriores, se había llevado en cabeza a la 2ª División, mandada por el Brigadier habilitado David Hunter. Para este avance que podía acabar en combates se puso en primera fila a la 1ª División, cuyo jefe era el Brigadier habilitado Daniel Tyler.

¬†Tyler, un hombre de aspecto amargado y 62 a√Īos, con barbita y una melena de paje blancas, ten√≠a a sus √≥rdenes las brigadas del Brigadier habilitado Robert Cummings Schenk y los Coroneles Erasmus Darwin Keyes, William Tecumseh Sherman e Israel Bush Richardson, con 16 regimientos, apoyados por tres bater√≠as de campa√Īa y una pesada. Con ellas avanz√≥ el 18 de Centreville, con instrucciones restrictivas que le ordenaban tomar contacto evitando en lo posible combates prolongados.

Tyler no estaba sin embargo conforme con las √≥rdenes, (parece que hab√≠a esperado obtener el mando del Ej√©rcito antes del mucho menos antiguo McDowell, y estaba dispuesto a no estar conforme con ninguna orden que procediese de √©l). Y como lo hab√≠a dejado traslucir a las claras, el comandante de su 4¬™ Brigada, que hab√≠a alcanzado el primero la l√≠nea del r√≠o, decidi√≥ que pod√≠a ‚Äúreinterpretar‚ÄĚ las √≥rdenes.

Se trataba del agresivo Israel Bush Richardson (Apodado ‚ÄúFighting Dick‚ÄĚ), que contaba con los regimientos 2¬ļ y 3¬ļ de Michigan, 12¬ļ de New York y 1¬į de Massachusetts, apoyados por la Bater√≠a M del 2¬ļ de Artiller√≠a, (Mayor Henry Jackson Hunt), con 4 piezas descritas como ‚Äúca√Īones rayados de 12 libras‚ÄĚ. (Probablemente Armstrong ingleses reci√©n importados, rayados pero de avancarga, que era pieza est√°ndar del Ej√©rcito Brit√°nico).

Ni corto ni perezoso, Richardson hizo cruzar el Bull Run al 1¬ļ de Massachusetts del Coronel Robert Cowdin que, uniformado en gris, tuvo un problema al topar con las primeras fuerzas confederadas, habiendo de interpelarse unos y otros a gritos para saber si eran amigos o enemigos. Al fin, los rebeldes anduvieron m√°s r√°pidos, y su primera descarga tom√≥ a parte de los unionistas muy al descubierto, matando a un teniente de los de Massachusetts. Pero a continuaci√≥n √©stos, m√°s concentrados, cargaron, y los confederados salieron corriendo, sufriendo bastantes bajas en aquella m√≠nima acci√≥n.

¬†S√≥lo que el comandante de la brigada confederada al otro lado del r√≠o era el Brigadier surcarolino James Longstreet, que iba a cuajar en una de las m√°s s√≥lidas figuras del mando sure√Īo, y √©ste apareci√≥ r√°pido en escena, furioso por haberse dejado sorprender y decidido a cambiar las tornas cuanto antes. A planazos con el sable, hizo que los fugitivos formaran frente de nuevo y aprovechando que los unionistas se hab√≠an internado persigui√©ndolos, fue logrando que las unidades en sus flancos presionaran paulatinamente sobre los hombres de Massachusetts.

Finalmente, la tropa del Coronel Cowdin, que se sentía al borde del cerco, perdió los nervios y huyó, recruzando el Bull Run en desorden. El mando de McDowell ya había entrado en sospechas de lo que Richardson y Tyler estaban haciendo, y el jefe de operaciones del Estado Mayor, Capitán de activo James Barnet Fry, apareció en la orilla Norte del Bull Run para desautorizar su continuación. Pero Richardson y el propio Daniel Tyler, que se le había unido, desoyeron esta orden directa.

Hab√≠an aproximado al tiempo la bater√≠a pesada de la divisi√≥n, (que era la √ļnica del Ej√©rcito), Bater√≠a G del 1¬ļ¬† de Artiller√≠a, mandada por el Teniente John Edwards. Contaba con un Parrot de 30 Libras y dos de 20, y √©stos fueron puestos a disparar a trav√©s del r√≠o, intentando desmoralizar al enemigo, mientras ahora era el 12¬ļ de New York de Daniel Butterfield la unidad enviada a cruzarlo.

¬†Los neoyorquinos penetraron con tanta facilidad como lo hab√≠an hecho los de Massachusetts. Pero esta vez se trataba de una trampa, dispuesta por Longstreet, que los llev√≥ as√≠ a un cruce de fuegos entre sus regimientos 11¬ļ y 17¬ļ de Virginia, de los coroneles Samuel Garland y Montgomery Dent Corse, coronado por un ataque a la bayoneta del 1¬ļ¬† de Virginia de Patrick Theodore Moore. (Este era un regimiento brillant√≠simo, con peque√Īos chac√≥s de charol y levitas y pantalones grises, uniforme directamente copiado del de gala del famoso ‚ÄúGreybacks‚ÄĚ, 7¬ļ de la Milicia de New York). En todo caso era una unidad de elite, y carg√≥ con tal furia que los neoyorquinos huyeron en total desorden, contagiando su p√°nico al 1¬ļ de Massachusetts, que les esperaba para apoyarles en la orilla Norte y se desband√≥ a su vez.

Como Longstreet ten√≠a √≥rdenes tan restrictivas como sus rivales, y m√°s disciplinado que ellos, las respetaba, no aprovech√≥ totalmente su √©xito, y tras provocar la fuga del 1¬ļ de Massachusetts, su 1¬ļ de Virginia regres√≥ a la orilla Sur. Con ello y en total, en aquel combate se registraron 15 muertos y 48 heridos confederados, por 19 muertos, 48 heridos y 20 prisioneros (en buena parte tambi√©n heridos), federales. El combate, celebrado en las proximidades del vado llamado Mitchel‚Äôs Ford, fue sin embargo denominado por error ‚Äúde Blackburn Ford‚ÄĚ, (por otro vado pr√≥ximo), y as√≠ permanece en la cr√≥nica.


Vado de Mitchel’s Ford

Hubo respecto a √©l un par de hechos curiosos. En primer lugar tanto el Coronel unionista Butterfield como el confederado Moore sufrieron peque√Īos accidentes, ajenos al fuego enemigo, que iban a mantenerlos fuera del mando durante la batalla principal, tres d√≠as despu√©s. En segundo y pr√°cticamente por casualidad, uno de los proyectiles de 20 libras de los Parrot del Teniente Edwards incendi√≥ y arruin√≥ la casa en la que Beauregard ten√≠a instalado su puesto de mando. Esta casa pertenec√≠a al caballero local Wilmer McLean que, muy furioso con la p√©rdida sufrida y no queriendo saber m√°s de la guerra, se fue al otro extremo del Estado, a un lugar lejano y sin inter√©s, para construirse otra: Appomattox Court House. (Lo que ignoraba era que un destino burl√≥n lo perseguir√≠a, para hacer que la rendici√≥n de los ej√©rcitos confederados de Virginia se firmase, casi cuatro a√Īos despu√©s, en el recibidor de su nueva casa).

El que dos de los regimientos unionistas en que se confiaba m√°s, el 1¬ļ de Massachusetts y el 12¬ļ de New York, se hubiesen desbandado, fue la primera de las malas noticias que Irvin McDowell recibi√≥ aquel d√≠a. La segunda fue que una pista forestal, por la que pensaba llevar a sus regimientos de ataque a la v√≠a de tren Manassas-Alexandria, para llegar por ella ante Camp Pickens desde un lado que sab√≠a que no estaba fortificado, resultaba impracticable. (No cab√≠an ca√Īones ni carros y los hombres y jinetes s√≥lo pod√≠an pasar de uno en uno) Lo que, eventualmente, le dejaba sin plan de ataque.

 

Puede parecer un poco fuerte que el plan de ataque de un Ej√©rcito de 40.000 hombres dependiera de semejante extremo, pero el desgraciado McDowell hab√≠a tenido que realizarlo usando mapas comerciales de baja calidad, al haber desaparecido de la Secretar√≠a de Guerra hasta el √ļltimo de los mapas topogr√°ficos del Ej√©rcito que cubr√≠an Virginia. (De seguro un ‚Äúregalo‚ÄĚ de despedida del Secretario Floyd o en todo caso un sabotaje de los simpatizantes de la rebeli√≥n).

Así, el siguiente día 19 de Julio, McDowell se vio obligado a enviar patrullas de caballería e ingenieros a cubrir el terreno y darle datos para crear un nuevo plan de batalla. En principio este consistía en que, ya que no se podía atacar el flanco derecho del enemigo, se envolvería su flanco izquierdo, dando un rodeo hacia el Oeste e instalándose sobre la vía férrea  al Sur de Manassas Junction. (Lo que obligaría a los confederados a dejar su campo fortificado e ir a atacar al Ejército unionista).


¬†Sin embargo, el d√≠a 19 las patrullas encontraron las sendas del bosque llenas de actividad de caballer√≠a enemiga, y hubieron de pasar la mayor parte de la jornada escondi√©ndose, por lo que el informe favorable al nuevo plan no llegar√≠a hasta mediod√≠a del 20. Y como el mando de McDowell necesit√≥ la mayor parte de la tarde de ese d√≠a para redactar las √≥rdenes precisas, el ataque no se lanzar√≠a hasta la ma√Īana del domingo 21 de Julio de 1861.

Pero entretanto hab√≠an pasado bastantes cosas que desfavorec√≠an a McDowell. En primer lugar, el 19 hab√≠a llegado a Manassas Junction la brigada confederada de Thomas Jackson, y el 20 estaban llegando la artiller√≠a de campa√Īa del 2¬ļ Cuerpo de Ej√©rcito, las brigadas de Barnard Bee y Francis Bartow y el propio mando de Johnston. Y durante el 21 llegar√≠a la √ļltima brigada de las m√°s operativas de Johnston, mandada por el Brigadier Edmund Kirby Smith. Esto significaba que la fuerza confederada de Manassas Junction saltaba de 20.000 hombres a casi 32.000. Y con la llegada simult√°nea de la brigada de Theophilus Hunter Holmes desde Aquia Creek, y alg√ļn otro refuerzo de √ļltima hora, se llegaba a 35.000 hombres.

Y a la vez la fuerza del propio McDowell disminu√≠a, pues el 4¬ļ Regimiento de Pennsylvania y la bater√≠a de los Voluntarios de New York, hab√≠an terminado sus periodos de enganche de tres meses y se hicieron licenciar rechazando toda objeci√≥n. El Coronel del 4¬ļ, John Frederick Hartranft, qued√≥ tan apesadumbrado de no haber logrado persuadir a sus hombres que combatir√≠a la batalla a t√≠tulo particular, llevando mensajes y efectuando reconocimientos para el Estado Mayor, con tal abandono y furia que ser√≠a despu√©s condecorado.

A√ļn m√°s grave, la 4¬™ Divisi√≥n del Brigadier Theodore Runyon, de Milicia, y que consist√≠a en 4 regimientos de la milicia de New Jersey, tres de su fuerza voluntaria y el 41¬ļ de New York, (un regimiento alem√°n mandado por el Coronel Leopold Von Gilsa), no hab√≠a pasado a√ļn de Fairfax Court House y con sus milicias muy desorganizadas, no pod√≠a influir en la batalla. Con lo que McDowell, que hab√≠a confiado en poseer una superioridad de casi dos a uno, iba ahora a entrar en combate en igualdad de fuerzas, (incluso en ligera inferioridad cuando llegara Kirby Smith), con el Ej√©rcito Confederado. Y lo m√°s grave era que, totalmente ignorante del movimiento de Johnston, confiaba en contar a√ļn con una superioridad clara. Lo que no le favoreci√≥, precisamente.

Curiosamente, y como el grueso de la caballer√≠a de JEB Stuart hab√≠a partido a su vez hacia Manassas al anochecer del 19, el 20 Patterson, viendo que la caballer√≠a que le acosaba en Charlestown¬† hab√≠a desaparecido, y no hab√≠a m√°s enemigos a la vista, mand√≥ un telegrama a Washington, advirtiendo de que ocurr√≠a algo raro e ignoraba el paradero de las tropas de Johnston.¬† Pero como sus instrucciones originales eran muy conservadoras, ni se le ocurri√≥ marchar contra Winchester, y a√Īadi√≥ que si no recib√≠a √≥rdenes complementarias, regresar√≠a a Harper‚Äôs Ferry. (Buena parte de su fuerza estaba a su vez a punto de terminar sus tres meses de servicio y licenciarse).

Incre√≠blemente, parece que nadie hizo caso de este telegrama, y ni siquiera se informar√≠a de √©l a McDowell. Se ha especulado mucho sobre la oportunidad que pudo perder aqu√≠ Patterson, pues la fuerza de Winchester estaba ahora reducida a poco m√°s de 7.000 hombres, con las brigadas milicianas de Carson y Mem, los enfermos, heridos e impedidos varios, y una peque√Īa fuerza de caballer√≠a dejada atr√°s por Stuart, mandada por el Teniente Coronel McDonald, con Turner Ashby como Mayor y segundo en el mando, que devendr√≠a el 7¬ļ de Caballer√≠a de Virginia.

Pero probablemente la ocasi√≥n no era tan buena. (En cualquier caso, no hubiese alcanzado Winchester hasta el 22 de Julio, y por¬† tanto no hubiera influido en el resultado de la ‚ÄúPrimera Batalla del Bull Run‚ÄĚ o ‚Äúde Manassas‚ÄĚ). De todas formas, al no recibir ninguna instrucci√≥n, Patterson volvi√≥ como anunciara a Harper‚Äôs Ferry y se convirti√≥ as√≠ en un chivo expiatorio ideal para lo que iba a ocurrir en el Bull Run, por no haber retenido a Johnston en el Shenandoah. En realidad lo que ocurr√≠a era que nadie, en el bando unionista, hab√≠a recordado la posibilidad de usar el ferrocarril y todos esperaban que de intentar Johnston ganar Manassas, tardar√≠a al menos una semana.

Mientras, a ambos lados del r√≠o Bull Run, unos y otros preparaban planes de ataque. McDowell porque sab√≠a que su ej√©rcito iba a semidisolverse al ir terminando los periodos de tres meses de los voluntarios. Y los confederados porque Johnston no sab√≠a hasta que punto su ‚Äútruco del tren‚ÄĚ hab√≠a desorientado al enemigo. Cre√≠a que los unionistas estaban al corriente de lo que hab√≠a hecho, y Patterson marchaba hacia Manassas, con lo que el uso del tren s√≥lo le hab√≠a dado una ventaja de tres o cuatro d√≠as, que hab√≠a que aprovechar para derrotar a McDowell, y poder luego hab√©rselas separadamente con Patterson.

Entre la multitud que se hab√≠a congregado para combatir la que iba a ser la primera batalla de masas de la Guerra Civil Americana, una asombrosa cantidad de hombres alcanzar√≠an m√°s tarde el generalato. Desde luego, casi todos los jefes de divisiones y brigadas que no lo tuvieran ya, pero adem√°s muchos m√°s hombres. En el Norte, s√≥lo una r√°pida mirada nos permite descubrir como futuros generales a 18 Coroneles Jefes de regimiento y dos jefes accidentales de regimiento, siete Mayores, no menos de 10 Capitanes Jefes de Compa√Ī√≠a, 667 Jefes de Bater√≠a, numerosos miembros del personal de staff del Estado Mayor y hasta 4 Segundos Tenientes y un Soldado Raso. (Am√©n del enrabiado Hartranft).

Los segundos tenientes, salidos aquella misma Primavera de West Point con la tinta a√ļn fresca en sus diplomas, eran Adalbert Ames, James Sarks Brisbin, Emory Epton y un jovenc√≠simo y rubicundo George Armstrong Custer, que a√ļn no hab√≠a cumplido 21. Otro de sus compa√Īeros de promoci√≥n, Thomas Lafayette Rosser, se hab√≠a unido a los rebeldes y obtendr√≠a el generalato en su Ej√©rcito Provisional.

El soldado era Francis Channing Barlow, joven y adinerado barrister de la City neoyorquina, que serv√≠a tres meses como soldado raso en el 14¬ļ de New York ‚ÄúZuavos de Brooklyn‚ÄĚ. Terminado su periodo despu√©s de la batalla, y no deseando volver a servir a un Coronel que no le gustara, se ‚Äúcompr√≥‚ÄĚ la coronel√≠a de uno de los nuevos regimientos en formaci√≥n, el 61¬ļ de New York, y cuaj√≥ en un soldado excelente. (No fue caso √ļnico en el Norte: el soldado raso Schuyler Hamilton, del 7¬ļ de Milicia neoyorquino, no presente en Bull Run, tambi√©n alcanzar√≠a el generalato y antes que Barlow). Caso aparte es el de Frank Crawford Armstrong, Capit√°n de Caballer√≠a de una de las compa√Ī√≠as montadas del Mayor Palmer, ¬°qu√© despu√©s de la batalla se pas√≥ al enemigo y alcanzar√≠a el generalato en las filas confederadas!

En el bando confederado, el n√ļmero de futuros generales era pr√°cticamente el mismo, pese a que en general los confederados no ver√≠an carreras tan fulgurantemente r√°pidas como las que se registraron a menudo en el Norte. A cambio, las filas confederadas no estaban cargadas de hombres que hab√≠an firmado por s√≥lo tres meses, y volver√≠an a sus casas en una o dos semanas. (Antes bien los confederados, que lo hab√≠an hecho por un a√Īo, acabar√≠an siendo retenidos sobre las armas hasta el fin de la contienda, de cuatro largos a√Īos).

En el capítulo anterior hemos mencionado el aspecto de las unidades unionistas, pero es imposible hacer una revisión similar del de las confederadas, que era bastante caótico. El Ejército Provisional había publicado su reglamento de uniformidad, pero éste era absurdamente pretencioso:

Prescribía levita gris cerrada por dos filas de botones, (de seis botones para clases de tropa, siete para oficiales y ocho, en parejas, para los generales), pantalón azul y quepis con una amplia banda del mismo azul en la base; la copa del quepis, el cuello (alto), las bocamangas (en punta) y un galón en el costado de los pantalones, irían en el color del Arma.

Pocos uniformes han sido tan poco seguidos en la Historia. En realidad no exist√≠a en el Sur ni tela para las levitas largas y cruzadas, que casi nunca ser√≠an empleadas sino por oficiales no montados de categor√≠a de Mayor o superior a √©sta. La mayor√≠a de los soldados emplear√≠an chaquetillas sin faldones o de fald√≥n muy corto, los pantalones azules s√≥lo los iban a usar la Infanter√≠a de Marina o alg√ļn elegante de los que se hac√≠an el uniforme a medida, (salvo cuando se capturaba alg√ļn dep√≥sito unionista, y se usaba por un tiempo pantalones azules del Ej√©rcito de la Uni√≥n), la mayor√≠a de los complementos desaparecer√≠an y hasta el gris iba a ser rara vez gris, sino gris oscuro casi negro, o m√°s frecuente ‚Äúbutternut‚ÄĚ (mostaza gris√°ceo), o las diversas variantes de marr√≥n que presentaba el ‚Äúlinsey‚ÄĚ crudo seg√ļn la proporci√≥n de lana que hubiera en su fabricaci√≥n.

El ej√©rcito sure√Īo que iba a pelear en Bull Run era sin embargo probablemente el m√°s variopinto y brillante de los que nunca alinear√≠a el Sur. Muchos de sus regimientos se hab√≠an formado por agregaci√≥n de milicias locales o a partir de grandes organizaciones de Milicia que pose√≠an uniformes propios, y cada cual se llevaba el suyo. As√≠, los regimientos surcarolinos derivados de la ‚ÄúPalmetto Guard‚ÄĚ segu√≠an usando sus uniformes enteramente¬† azul oscuro y con quepis chasseur, el Alabama Volunteer Corps, (y de √©l los regimientos de Alabama), portaba un equipo similar al de los yankees de Connecticut, incluso con sus hombreras de lana salvo en que el pantal√≥n era gris y el chac√≥ acharolado y no de tela, y los regimientos de Mississippi portaban un uniforme gris bastante normal, pero con la pechera cruzada de tiras de tela roja imitando alamares. Y estos √ļltimos eran a√ļn organizaciones de una cierta coherencia. En otros Estados, (y en la misma South Carolina), la mayor√≠a de los regimientos vest√≠an de gris (o de los primeros suced√°neos de gris, que comenzaban a aparecer), otros de azul oscuro, algunos de azul claro y en una asombrosa cantidad de regimientos algunas compa√Ī√≠as vest√≠an de un color y otras de otro.

Buena cantidad de oficiales segu√≠an llevando sus uniformes federales, y una alt√≠sima proporci√≥n de los que se hab√≠an confeccionado un uniforme al estilo de la nueva ordenanza, lo ten√≠an en el antiguo azul claro del uniforme de Verano federal ya en desuso, para demostrar que eran viejos profesionales. Gran cantidad de chaquetillas grises de milicia llevaban alamares o falsos alamares, en negro, rojo, amarillo o verde. Cubr√≠an sus cabezas quepis, (muchas veces sin color de Arma, o con √©ste en la parte baja y no en la copa, y casi siempre b√°sicamente grises), sombreros ‚Äúslouch‚ÄĚ, sombreros Hardee, a veces chac√≥s, e incluso una especie de fez blando con visera que llevaban compa√Ī√≠as aisladas en varios regimientos de Virginia. Aquello, m√°s que una batalla, iba a parecer un circo.

Y como un buen circo, atrajo su cuota de espectadores. All√≠ estuvieron presentes, por la Prensa Internacional, una buena representaci√≥n de corresponsales, de los que los m√°s famosos eran William H. Russell de ‚ÄúThe Times‚ÄĚ, y Frank Vizitelli del ‚ÄúIllustrated London News‚ÄĚ. Y lo mejor del talento local, como Charles E. Page, del ‚ÄúNew York Tribune‚ÄĚ y William Swinton del ‚ÄúNew York Times‚ÄĚ, cuyo editor, Henry J. Raymond, tambi√©n hab√≠a acudido, o el pionero de la fotograf√≠a Matthew Brady.

Tambi√©n se encontraban presentes buena cantidad de pol√≠ticos, incluido el joven y miope Gobernador de Rhode Island William Sprague, que caminaba junto a la ‚ÄúBrigada de Rhode Island‚ÄĚ del Coronel Ambrose Everett Burnside, (de la 2¬™ Divisi√≥n), o el Senador por Illinois Lyman Trunbull, en funci√≥n de ‚Äúojos y o√≠dos‚ÄĚ del Presidente Lincoln en la batalla.

Pero adem√°s de estos espectadores, que pod√≠amos calificar de ‚Äúprofesionalizados‚ÄĚ, la batalla, que ven√≠a anunci√°ndose varios d√≠as, hab√≠a despertado gran curiosidad entre la clase alta de Washington, (los apodados ‚Äúsocialites‚ÄĚ en los USA) Y, al conocerse el 20 que se iba a librar el domingo, familias, enteras y grupos de amigos de la clase ociosa de la capital tomaron a sus criados y cocheros de m√°s confianza, se embarcaron en coches y calesas abarrotados de cestas de ‚Äúpicnic‚ÄĚ y se fueron a instalar en los¬† alrededores del campo de batalla, dispuestos a disfrutar del fin de semana m√°s instructivo, emocionante y original de su vida. (Y si iba a ser en verdad emocionante). Casi todos se situaron en los prados en torno al puente por el que la carretera, m√°s all√° de Centreville, cruzaba el Cub Run, peque√Īo afluente por el Norte del Bull Run, ya que era un terreno alto que dominaba buena parte del futuro campo de batalla.

Otra originalidad de la batalla, que los unionistas llamar√≠an de ‚ÄúBull Run‚ÄĚ, y los confederados de ‚ÄúManassas‚ÄĚ o ‚ÄúManassas Junction‚ÄĚ, es que fue la primera batalla campal librada en suelo estadounidense en que particip√≥ cierto n√ļmero de mujeres. Por el Sur, como a√ļn no se hab√≠a admitido la idea de las enfermeras, s√≥lo lo hicieron dos. De un lado Lavinia Williams, cantinera o ‚Äúvivandi√©re‚ÄĚ del Batall√≥n de Zuavos de Louisiana Wheat‚Äôs Tigers: una mujer grande y fuerte, de sonora voz. De otro y clandestinamente Loretta Janetta Velasquez, esposa cubana de 19 a√Īos de un oficial de Louisiana, que porfi√≥ hasta lograr que su marido y sus amigos la disfrazaran de soldado y camuflaran como uno de sus asistentes, permiti√©ndola asistir a la batalla ‚Äúen directo‚ÄĚ.

¬†En el lado norte√Īo, la idea de las ‚Äúvivandi√©res‚ÄĚ, muy ‚Äúlatina‚ÄĚ, no acababa de cuajar, y s√≥lo una de ellas entrar√≠a en acci√≥n: la emigrante francesa Marie Tepe, (llamada ‚ÄúFrenen Mary‚ÄĚ), que deseaba seguir a su marido, alistado en el 27¬ļ de Pennsylvania, y consigui√≥ ser admitida en √©l como ‚Äúvivandi√©re‚ÄĚ, estableciendo un precedente.

En cambio, los unionistas dispon√≠an de cierto n√ļmero de enfermeras de campa√Īa, que representaban un curioso abanico de personajes femeninos: desde la intelectual Mary Edwards Walker, que era de hecho m√©dico, habiendo obtenido en 1855 una de las primer√≠simas licenciaturas en Medicina que se conced√≠an en Estados Unidos a una mujer y recibi√≥ la Medalla de Honor del Congreso al final de la guerra; hasta la ingenua Anna Blair Etheridge, de 17 a√Īos escasos, que se hab√≠a unido como enfermera al 2¬ļ de Michigan y ser√≠a considerada un poco la mascota de la unidad. (Le apodaban ‚ÄúGentle Annie‚ÄĚ). Y todo un plantel de interesantes y variadas personalidades m√°s, como Amy Morris Bradley, Kady Brownell y Eliza Harris.

Como ya hemos dicho, los sure√Īos se propon√≠an tambi√©n atacar. Su plan, ideado por Pierre Beauregard y aprobado por Joseph Johnston, consist√≠a en fintar un avance con el grueso de su fuerza frente al enemigo, en la zona de los vados Mitchel, Blackburn y McLean, mientras mucho m√°s al Este, cerca de Manassas, las brigadas confederadas de Richard Stoddart Ewell y Theophilus Hunter Holmes cruzaban el r√≠o sin ser advertidas y, avanzando por el bosque, ca√≠an por sorpresa sobre el flanco izquierdo, (oriental), de los unionistas. Si todo iba bien, el ataque llevar√≠a a los unionistas a abandonar la defensa en los tres vados, o en parte de ellos, y por √©sta zona debilitada la fuerza principal cruzar√≠a el r√≠o a su vez.

Era una idea provista de cierto encanto, pero no lleg√≥ a ponerse en marcha por dos motivos. En primer lugar su tabla de tiempos era mucho m√°s tard√≠a que la del ataque de McDowell, con lo que la acci√≥n unionista la iba a preceder algunas horas. Lo cual otorg√≥ a los unionistas el papel de atacantes. En segundo lugar, Beauregard hab√≠a hecho un chapucero trabajo con su sistema de transmisi√≥n de √≥rdenes, complicado adicionalmente porque, tras arder la casa de Wilmer McLean, su mando hab√≠a debido trasladarse a un nuevo emplazamiento que la mitad de los correos a√ļn no sab√≠an encontrar. De manera que las notas de las brigadas no llegaban al mando, y la mitad de las √≥rdenes de √©ste no alcanzaban a su vez a las brigadas.

Por su parte, el plan de batalla del unionista Irvin McDowell inclu√≠a una doble finta. La 5¬™ Divisi√≥n del Coronel Dixon Miles, reforzada por la Brigada de Richardson de la 1¬™ Divisi√≥n de Daniel Tyler, quedaba atr√°s cubriendo Centreville, y a la vez deb√≠a fintar un ataque en plena zona de los vados, (precisamente en la que seg√ļn su plan, los confederados pensaban fintar a su vez). Y a la vez, en el puente de piedra del camino de portazgo Warrington-Centreville, inmediatamente al Oeste de los vados, la 1¬™ Divisi√≥n de Tyler, (menos la brigada de Richardson), fintar√≠a a su vez un ataque por el puente y a lo largo de la ruta, (la Warrington Turnpike). Se esperaba que, si una finta resultaba poco convincente, a menos convenciera al enemigo de que la otra era el verdadero ataque principal.

Y √©ste iba a desarrollarse mucho m√°s al Oeste por medio de las Divisiones 2¬™ y 3¬™, que siguiendo una ruta que bordeaba el Bull Run por el bosque, cruzar√≠an tres millas m√°s all√° del puente, por el vado situado en Sudley Springs, y llamado Sudley Ford o Sudley Springs Ford. Los confederados esperaban tan poco una acci√≥n tan al Oeste que no s√≥lo no ten√≠an el vado defendido, sino que ni siquiera lo vigilaban, y Johnston admiti√≥ despu√©s que el plan de McDowell les hab√≠a sorprendido por completo, y hubiera tenido asegurado el √©xito de realizarse uno o dos d√≠as antes, cuando las fuerzas del 2¬ļ Cuerpo a√ļn estaban a medio llegar, y los confederados se hubiesen encontrado muy cortos de reservas. Incluso el 21 de Julio hubiera sido posible la victoria, si la acci√≥n se llega a llevar a buen ritmo y con √≠mpetu. (Pero su ritmo iba a ser desparejo, y su √≠mpetu inicial se disipar√≠a).

Llegado a éste punto, ofrecemos un resumen de las unidades y mandos principales de ambos ejércitos.


¬†Irvin McDowell hab√≠a tenido en principio la intenci√≥n de realizar las marchas de aproximaci√≥n en cuanto cerrara la noche del s√°bado. Pero, ignorando hasta qu√© punto las cosas depend√≠an ahora de la rapidez y contundencia con que manejara su fuerza, se dej√≥ convencer para dar a las tropas unas horas de sue√Īo y ponerse en marcha de madrugada. Ese fue un error, empeorado por el hecho de que, pudiendo ahora cenar tranquilamente, y dando rienda suelta a su colosal apetito, hizo una cena tan desmesurada que dirigir√≠a la batalla del d√≠a siguiente en pleno empacho.

Dada la orden de salida result√≥ que, (como pod√≠a haberse anticipado dadas las pobres performances de marcha diurna que acababa de demostrar aquel mismo ej√©rcito), los retrasos se acumularon sobre los retrasos. Ya los preparativos de marcha en la oscuridad fueron mortalmente lentos. Despu√©s result√≥ que el Brigadier Daniel Tyler, cuya 1¬™ Divisi√≥n encabezaba el avance de Centreville al puente de piedra del Bull Run, hab√≠a dictado instrucciones de marcha particularmente est√ļpidas, y sus brigadas avanzaban a velocidades de caracol, retrasando toda la columna. Para cuando se alcanz√≥ el puente, y las tropas de Tyler se hicieron a un lado, dejando tomar m√°s velocidad al resto, la cabeza llevaba casi tres horas de retraso, ¬°en s√≥lo cuatro kil√≥metros recorridos!

Luego apenas se perdió más tiempo, y el retraso final sería de sólo tres horas, pese a que los caminos eran mucho peores más allá del cruce que llevaba al puente. Pero con todo la cabeza de la 2ª División de David Hunter, que tenía que haber cruzado el Sudley’s Ford a las seis de la madrugada, justo antes de que el alba lo iluminara, lo hizo a las 9, a pleno sol de un día de bochorno y cielo azul.
 

Mientras, el ‚Äú30 libras‚ÄĚ de la bater√≠a del Teniente Edwards hab√≠a iniciado el bombardeo a las 06:00, mientras Tyler intentaba parecer amenazador, desplegando la Brigada de Robert Cummings Schenk hacia el puente, mientras la de William Tecumseh Sherman lo hac√≠a r√≠o arriba, a su derecha, y la de Erasmus Darwin Keyes m√°s a retaguardia. Y alg√ļn tiempo despu√©s se un√≠an a su fuego las bater√≠as de la 5¬™ Divisi√≥n de Dixon Miles, que ten√≠a desplegadas ante los vados las brigadas de Israel Bush Richardson y Thomas Alfred Davies, y la brigada centroeuropea de Louis (Ludwig) Blenker atrincherada en Centreville.¬†

En la zona aparentemente amenazada se encontraba, ante el puente, el extremo de la l√≠nea sudista representado por la 7¬™ Brigada de Beauregard, (la m√°s peque√Īa de todas las presentes de ambos bandos), mandada por el Coronel Nathan George Evans, que enlazaba por su izquierda con la 5¬™ del mismo mando, bajo el Coronel Philip Saint George Cocke, situada ante los vados de Balls Ford e Islandes Ford. Ambas unidades sumaban menos de 4.500 hombres, sobre los que converg√≠an 9.000 largos de Tyler m√°s otros 16.000 de Hunter y Heintzelman, que aparecer√≠an pronto en su flanco. Beauregard, que hab√≠a recibido noticias de la actitud de los unionistas en el Oeste del frente, dio orden de diferir su propio ataque. (Aunque quiz√° m√°s que por tales noticias, porque no lograba contacto con los mandos de Theophilus Holmes y Richard Ewell, que hab√≠an de cruzar el Bull Run por Uni√≥n Mills Ford, cerca de Camp Pickens, y cuya aportaci√≥n al plan era imprescindible).

Mientras, el Capit√°n confederado Edward Porter Alexander, primer disc√≠pulo del¬† cirujano militar Alfred J. Myer , que hab√≠a creado el sistema de se√Īales de banderas terrestres ‚ÄúWig-Wag‚ÄĚ, estaba intentando dar forma a un Cuerpo de Se√Īales confederado y hac√≠a pruebas en el 1¬ļ Cuerpo o ‚ÄúEj√©rcito del Potomac‚ÄĚ de Beauregard, habiendo construido una torre de se√Īales de madera. Y, a las 9 de la ma√Īana, mirando mec√°nicamente hacia el Oeste, le llamaron la atenci√≥n reflejos en Sudley‚Äôs Ford. Un r√°pido ex√°men con telescopio revel√≥ columnas en marcha, nubes de polvo y brillo de bayonetas. Y de inmediato envi√≥ sendas notas, a Beauregard y a Nathan Evans, jefe de la brigada m√°s pr√≥xima, advirtiendo que el enemigo estaba realizando una penetraci√≥n masiva por Sudley‚Äôs Ford.

Nueve veces de diez √©ste aviso habr√≠a sido in√ļtil. El mando hubiera deseado confirmar una informaci√≥n tan ‚Äúrara‚ÄĚ, (y no hab√≠a tiempo para ello), y nadie hubiese confiado demasiado en un capitancito, jefe de un servicio nuevo y estramb√≥tico. De hecho, Johnston y Beauregard tardaron un tiempo que hubiese tenido que resultar suicida en reaccionar al informe. Pero, por fortuna para la Confederaci√≥n, Porter cogi√≥ a Nathan Evans en uno de sus d√≠as m√°s inspirados.


Evans era un surcarolino de 37 a√Īos, con chata cara de bulldog y tronco de barril. Soldado de oficio, se le tachaba de¬† poco disciplinado, beb√≠a como una esponja, (aquel d√≠a lo seguir√≠a en la lucha un ordenanza con un barrilito de whisky, por si le apetec√≠a remojar el gaznate), y se le consideraba el segundo m√°s notable blasfemo de todo el Ej√©rcito Provisional, s√≥lo cediendo en contundencia y calidad de sus juramentos ante su colega de la 5¬™ Brigada, el virginiano Jubal Anderson Early.

Pues bien, a Evans le estaba calentando los cascos la torpe parodia de agresividad de la Brigada del unionista Schenk, al otro lado del puente, y llevaba largo rato preguntándose irritado, donde iría a producirse el verdadero ataque. Y en cuanto recibió la nota de Alexander, vio lo que debía de hacer como si el mismo Dios le hubiese hablado al oído.

Sin √≥rdenes para ello, y aceptando unos riesgos t√°cticos y profesionales realmente aterradores, parti√≥ del principio de que aqu√©llos payasos que desfilaban ante el puente no iban a intentar asaltarlo, y dej√≥ √©ste cubierto, ¬°ante una divisi√≥n entera! con menos de 200 hombres. (Dos compa√Ī√≠as del 4¬ļ de South Carolina y la compa√Ī√≠a montada de los ‚ÄúTerry‚Äôs Texas Rangers‚ÄĚ, √ļnica unidad tejana de todo el Ej√©rcito Confederado en aquella jornada, mandadas por el Capit√°n William Richard Terry). Y llev√≥ de inmediato el resto de su Brigada, (menos de 1.000 hombres, y dos piezas de 6 libras), a cortar el paso a los unionistas que estaban cruzando Sudley Ford, tomando posiciones en la colina llamada Matthew‚Äôs Hill, que dominaba el vado por el que avanzaba el enemigo.

Contaba con el batall√≥n de los Wheats Tigers, el grueso del 4¬ļ de South Carolina del Coronel J. B. E. Sloan y los 6 libras, a cargo del Teniente George S. Davidson. Los surcarolinos iban bastante bien uniformados, con pantal√≥n y chaqueta grises y sombreros de alas negros. Y los zuavos del Mayor Robardeau Wheat, aventurero y soldado de fortuna virginiano, que hab√≠a servido en efecto con los zuavos franceses, ¬°y con los garibaldinos en Italia!, ten√≠an un aspecto asombroso, aunque mal calificable. El batall√≥n, reclutado en Louisiana y con una muy alta proporci√≥n de fusileros armados con rifles Mississippi, luc√≠a polainas blancas, unos amplios pantalones tipo saroueis, blancos con anchas rayas verticales azul oscuro, camisas rojas estilo garibaldino, (tambi√©n ten√≠an una chaquetilla azul, pero no la usaron en aquel d√≠a caluroso), y en la cabeza feces rojos, o a veces sombreros de paja de ala ancha, de los que por entonces gastaban a menudo los marinos en climas c√°lidos.
  

En aquel d√≠a en que iban a prodigarse las descargas prematuras, los disparos altos y otras formas de fuego err√°tico, Evans mantuvo a sus hombres a cubierto y no les dej√≥ tirar hasta que ‚Äúse viera el blanco del ojo del enemigo‚ÄĚ. As√≠, su primera descarga fue asesina y, ante el desconcierto de los unionistas, toda la fase inicial de su fuego result√≥ eficac√≠sima. La vanguardia norte√Īa estaba compuesta por la Brigada de Ambrose Everett Burnside, reforzada por las tropas del U.S. Army y marchaba en primera fila el 2¬ļ de Rhode Island del Coronel John S. Slocum.

A la primera descarga cay√≥ toda una fila de hombres, incluyendo al abanderado del Regimiento, y la impetuosa enfermera Kady Brownell, (inglesa de nacimiento e hija de suboficial brit√°nico, casada con un suboficial del 2¬ļ de Rhode Island), salt√≥ a la fama a los 20 a√Īos, enarbolando la bandera y port√°ndola todo el resto de la batalla. Un momento despu√©s ca√≠a muerto el propio Coronel Slocum, (que ser√≠a relevado¬† por el Teniente Coronel Frank Weathon, m√°s tarde, general). Y cuando el jefe de Brigada Coronel Burnside, y el de Divisi√≥n, Brigadier Hunter, se adelantaron a caballo para intentar reorganizar la baqueteada vanguardia, fueron a su vez recibidos calurosamente por los tiradores enemigos. (En esto ser√≠an de seguro instrumentales, los rifles de los zuavos).

As√≠, Burnside sufri√≥ una grave ca√≠da y qued√≥ conmocionado al ser muerto el caballo que llevaba entre sus piernas, y Hunter, un hombre elegante y algo presumido, que cumpl√≠a aquel d√≠a 50 a√Īos y llevaba 30 sirviendo en el Ej√©rcito sin haber presenciado un solo combate, recibi√≥ como regalo de cumplea√Īos un doloroso balazo en la mand√≠bula, que puso su vida en peligro y dejar√≠a dolores y secuelas para el resto de sus d√≠as. Al caer, Hunter pas√≥ el mando al conmocionado Burnside, lo que enseguida dio lugar a una escena tan inconveniente como poco edificante cuando, en pleno combate el Coronel de la Brigada, Andrew Porter, arm√≥ la gran tremolina para que Burnside le pasara a su vez el mando de la divisi√≥n a √©l, (y de inmediato), como Coronel m√°s antiguo. As√≠ lo hizo Burnside pero, entre tantos acontecimientos, los minutos iban pasando sin que nadie alcanzara a poner orden en su brigada.

Sus restantes regimientos hab√≠an ido llegando: eran el 1¬ļ de Rhode Island, mandado por el Mayor Balen al haber sido elevado Burnside al mando de la Brigada, el 2¬ļ de New Hampshire del Coronel Gilbert Marston, con sus extra√Īos uniformes grises con ‚Äúcola de frac‚ÄĚ, y el 71¬ļ de la Milicia de New York del Coronel¬† H. P. Mart√≠n, que era un regimiento muy ‚Äúpijo‚ÄĚ, y ‚Äúconfesionalmente‚ÄĚ Know Knothing por el lado aislacionista, vistiendo levita larga azul oscuro, con cuello y bocamangas en punta del mismo azul claro que el pantal√≥n y un chac√≥ de tela armada, que luc√≠an. Esto permit√≠a por lo pronto a la brigada alinear 8 piezas artilleras contra las 2 de los confederados, pues el 2¬ļ de Rhode Island pose√≠a una bater√≠a propia, con 6 "ca√Īones rayados de 13 libras", (seguramente ca√Īones rayados de avancarga franceses), y el elegante 71¬ļ dos peque√Īos obuses Dahlgren de 12 libras, dise√Īados para su uso en lanchas ca√Īoneras, pero en este caso montados en cure√Īas ligeras de campa√Īa.

Entre estas ventajas de fuego y su considerable superioridad num√©rica, la brigada unionista deb√≠a haberse podido imponer a la d√©bil l√≠nea defensiva de Nathan Evans. Pero √©ste, a√ļn inspirado, evit√≥ su reorganizaci√≥n lanzando al ataque a los Wheat‚Äôs Tigers. Estos (menos de 500 hombres), no hubiesen debido crear demasiado problema pero, atacando con gran furia, y personalmente dirigidos por el Mayor Robardeau Wheat, (un tipo impresionante, de metro noventa y m√°s de 120 kilos de peso), desestabilizaron una y otra vez el despliegue de los hombres de Burnside, intentaron porfiadamente llegar al cuerpo a cuerpo y, con un certero fuego de rifles, hicieron mucho da√Īo a sus desconcertados enemigos.

As√≠ el Coronel Marston, de los de New Hampshire, que mientas duraba la disputa sobre el mando de la Divisi√≥n se hab√≠a puesto a reorganizar la confusa vanguardia de la brigada, fue empujado fuera de tal labor por una bala de rifle que lo envi√≥, bastante malparado, a los carros de los heridos. Con todo, fueron en especial los soldados de Rhode Island los que acabaron haciendo fracasar los asaltos de los ‚ÄúTigres‚ÄĚ. Y ello probablemente porque, por cortes√≠a del Gobernador Sprague, cada soldado de Rhode Island llevaba, adem√°s de su arma larga, un rev√≥lver Colt Army 1860, del 44 al cinto. Y estos ‚Äúseis tiros‚ÄĚ de √ļltimo modelo resultaban, al inicio del asalto, mucho m√°s mort√≠feros que las bayonetas y los grandes cuchillos ‚ÄúBowie‚ÄĚ de los ‚ÄúTigres‚ÄĚ.

Finalmente la furia de los ‚ÄúTigres‚ÄĚ se apag√≥ cuando el propio Robardeau Wheat cay√≥ derribado por una bala que, alcanz√°ndole cuando ten√≠a el brazo alzado, atraves√≥ su pulm√≥n y vino a salir por la espalda, junto a la espina dorsal. (El cirujano lo consider√≥ muerto, pero el testarudo Wheat le inform√≥ de que ten√≠a intenci√≥n de reponerse, y lo acabar√≠a logrando). Y ese recular de los Tigres, ya muy debilitados por las bajas, vino a coincidir con la entrada en acci√≥n de los batallones de Infanter√≠a e Infanter√≠a de Marina y de la brigada del Coronel Andrew Porter que inclu√≠a 4 Parrot de 10 libras y 2 Obuses, de la Bater√≠a D del 5¬ļ de Artiller√≠a (Capit√°n Charles Griffin) y los regimientos 14¬ļ ‚ÄúZuavos de Brooklyn‚ÄĚ y 27¬ļ de los Voluntarios de New York, m√°s el 8¬ļ de su Milicia (que usaba un sencillo uniforme gris, parecido al del 7¬ļ de la misma).

El 27¬ļ, que ven√≠a algo avanzado, realiz√≥ una muy bien ejecutada maniobra de flanqueo bajo la direcci√≥n de su Coronel Henry Warner Slocum, ex-soldado y ahora importante hombre de negocios de la city neoyorquina. Y, por un momento pareci√≥ que, al fin, hab√≠a llegado la hora de que la min√ļscula y ya muy baqueteada fuerza de cobertura de Nathan George Evans fuese aniquilada.

S√≥lo que para entonces el combate, iniciado a las 09:30 AM, llevaba m√°s de una hora rugiendo, y las descargas de fusiler√≠a y el continuo disparo del ca√Ī√≥n hab√≠an dado la alarma a todo el frente sure√Īo. Beauregard y Johnston era ahora conscientes de donde se encontraba el peligro, y hab√≠an enviado hacia Matthew‚Äôs Hill las dos brigadas del 2¬ļ Cuerpo llegadas la v√≠spera, y mandadas por Barnard Bee y Francis Bartow. Precisamente, mientras el regimiento unionista de Slocum trataba de desbordar a los confederados por su izquierda, (el flanco Sur), el primer regimiento de la Brigada de Bee, el 4¬ļ de Alabama del Coronel Jones, que se hab√≠a adelantado, iba a ampliar la l√≠nea de Nathan Evans por el lado opuesto.

As√≠ y cuando el 27¬ļ de New York parec√≠a destinado a completar su maniobra, los dos regimientos que compon√≠an la Brigada confederada de Francis Bartow, los 7¬ļ y 8¬ļ de Georgia de los Coroneles Lucius Jeremiah Gartrell y William Montgomery Gardner, aparecieron en lo alto de la siguiente l√≠nea de cotas. Y un momento despu√©s lanzaron sobre √©l un espectacular ataque cuesta abajo, que lo rompi√≥, mientras Henry Slocum se hac√≠a herir gravemente al dirigir la resistencia de sus neoyorquinos.

Henry Warner Slocum sobrevivir√≠a a sus heridas, siendo en tanto sustituido en el mando del 27¬ļ de New York, ya en retirada, por el Teniente Coronel Joseph Jackson Bartiett que, como √©l mismo, alcanzar√≠a el generalato en las fuerzas unionistas.

Mientras, la Brigada confederada de Bartow y el mando y el resto de la de Barnard Bee, con los regimientos 6¬ļ de North Carolina y 2¬ļ y 11¬ļ de Mississippi, llegaban a Matthew‚Äôs Hill y fortalec√≠an su defensa, de la que como oficial de mayor grado tom√≥ el mando Barnard Elliot Bee. Frente a ellos, comenzaba a afluir la cabeza de la columna de la 3¬™¬† Divisi√≥n unionista con la que llegaban el jefe de la misma, Brigadier Samuel Peter Heintzelman y el del propio Ej√©rcito, Irvin McDowell.

McDowell estaba irritado porque no se hubiera logrado hacer saltar el tap√≥n confederado de Matthew‚Äôs Hill, y se dispuso a organizar un nuevo ataque, en el que a las fuerzas ya en presencia de la 2¬™ Divisi√≥n, ahora mandada por el Coronel Andrew Porter, se agregar√≠a la Brigada de cabeza de la 3¬™. Esta estaba bajo el mando del Coronel William Buel Franklin, y aunque s√≥lo alineaba tres regimientos, (los 4¬ļ y 5¬ļ de Massachusetts y el 1¬ļ de Minnesota), aportaba tambi√©n otra bater√≠a, la I del 1¬ļ de Artiller√≠a del Capit√°n James Brewerton Ricketts, con 6 Parrot de 10 libras m√°s. Con ello ya eran veinte las bocas de fuego artilleras acumuladas frente a la posici√≥n confederada y s√≥lo quedaba por intervenir una de las bater√≠as unionistas que hab√≠an cruzado el r√≠o. El Mayor de Artiller√≠a William Farquhar Barry, al mando de √©ste grupo de bater√≠as de vanguardia, hab√≠a llegado por supuesto con McDowell, dispuesto a coordinar el fuego de sus bater√≠as, y el asalto se promet√≠a muy duro.

Pero al fin no llegaría a darse, al intervenir un factor no esperado. Ocurría que junto al puente de piedra, donde la Brigada unionista de Robert Schenk continuaba su deslucida representación ante los ojos de los 200 hombres que Evans había dejado atrás, el Coronel Sherman, que mandaba la brigada situada cerca del río, aguas arriba, distraía su aburrimiento examinando el terreno con sus prismáticos. Y a través de ellos había visto, más de media hora antes, cómo una vedette, (o centinela montado), de los Terry’s Texas Rangers surgía de los árboles al Norte del río, que sin duda había cruzado para examinar más a sus anchas a los unionistas, y recruzaba el río de vuelta a sus líneas sin hacer nadar el caballo y sin mojar mucho más que sus cascos.

Sherman comprendi√≥ de inmediato que all√≠ hab√≠a, aguas arriba del puente, un vado de estiaje no cartografiado. Y de inmediato y sin pedir permiso al Brigadier Tyler, (que era muy capaz de neg√°rselo), hizo que sus hombres formaran en columnas de marcha y cruzasen el Bull Run por aquel vado an√≥nimo. Fue el primer destello de originalidad de un mando unionista en toda la campa√Īa.

Sherman ard√≠a en deseos de alejarse de all√≠, temiendo que Daniel Tyler lo hiciera alcanzar por una orden de regreso, y no convirti√≥ su columna hacia el Este, para atrapar a los escasos defensores del puente y poner √©ste a disposici√≥n de la 1¬™ Divisi√≥n. En cambio dio orden de marchar a toda velocidad hacia el retumbar del ca√Ī√≥n que ven√≠a de Matthew‚Äôs Hill. Y como, en vez de dar una interminable vuelta siguiendo el curso del r√≠o; pod√≠a marchar pr√°cticamente en l√≠nea recta, en media hora estuvo all√≠. Es m√°s objetable que, en vez de intentar cortar la retirada a los defensores de aquella cota o, advirtiendo a McDowell, lanzar desde atr√°s un ataque conjunto con los de sus camaradas llegados por Sudley Ford, se limit√≥ a atacar al regimiento situado en el extremo derecho, (o Norte), de la l√≠nea confederada de defensa.

Parece que la causa principal era que quer√≠a moverse muy a la vista de los suyos, para ser f√°cilmente identificable en cada momento y no servir de blanco para la Artiller√≠a propia. No le faltaban razones para temer esto √ļltimo pues, disponiendo de los regimientos 2¬ļ de Wisconsin, 13¬ļ de Voluntarios de New York y 69¬ļ y 79¬ļ de la Milicia de New York, los dos primeros usaban uniformes grises, el √ļltimo s√≥lo mostraba tart√°n y los irlandeses del 69¬ļ, √ļnicos con uniforme azul, se hab√≠an quitado las guerreras en aqu√©lla jornada calurosa.

En todo caso y con un feroz fuego sobre la marcha, principalmente a cargo de los irlandeses del Coronel Michael Corcoran, la brigada de Sherman hizo colapsar r√°pidamente al 4¬ļ de Alabama, cuyo Coronel Jones result√≥ muerto a las primeras descargas, cayendo muertos o heridos tras √©l el segundo jefe y la mitad de los jefes de compa√Ī√≠a. El r√°pido hundimiento del 4¬ļ de Alabama, cuyos supervivientes huyeron, (a la tarde, parte de ellos ser√≠an agrupados en una fuerza de combate bajo el Teniente Coronel States Rights Gist), provoc√≥ un resquebrajamiento en las defensas de la colina, justo cuando McDowell iba a iniciar su nuevo asalto sobre ella, y de muy buen acuerdo, Barnard Bee orden√≥ la retirada general.

Y así dejamos la Batalla de Manassas o de Bull Run hacia mediodía del 21 de Julio de 1861, cuando los confederados retrocedían por el llano entre Matthew’s Hill y la siguiente línea de cotas presidida como masa principal por la colina llamada Henry Hill.

 

Cap√≠tulo XII: 1¬ļ de BULL RUN (II)

Puesto que la Brigada de William Tecumseh Sherman no hacía nada por entorpecerla, la retirada de los confederados hacia el Nordeste, de Mattew’s Hill a Henry  Hill, gozó al principio de alguna ventaja; sobre todo de la de iniciarse descendiendo la colina, mientras sus perseguidores debían comenzar por ascenderla, lo que aumentó la separación entre unos y otros.

Pero en cuanto los norte√Īos alcanzaron la cresta de Matthew‚Äôs Hill, pudieron emplazar en ella los 10 Parrott con que contaba su fuerza, cuyo alcance llegaba hasta las mismas estribaciones de Henry Hill, y que por tanto molestar√≠an mucho la retirada de sus contrarios. Y se lanzaron hacia delante tan r√°pido como les fue posible, convirtiendo su persecuci√≥n en mucho m√°s cerrada.

En la orilla Norte del Bull Run, junto al puente de piedra, el Brigadier Tyler tard√≥ bastante en reaccionar ante la inesperada partida de la Brigada de Sherman. Pero finalmente y cuando la persecuci√≥n ya se hab√≠a iniciado a lo lejos, orden√≥ a la de Erasmus Darwin Keyes seguirla por el mismo vado, ‚Äúlimpiar‚ÄĚ el puente de defensores e internarse en la orilla Sur. Y bast√≥ que se iniciara el cruce por los regimientos de Keyes, (2¬ļ de Maine y 1¬ļ, 2¬ļ y 3¬ļ de Connecticut), para que la peque√Īa fuerza de cobertura del Capit√°n William Richard Terry emprendiese la fuga.

Aqu√≠ se ve un fallo en las √≥rdenes de Tyler pues, con lo que obviamente era una acci√≥n principal ante sus ojos, aunque a√ļn m√°s al Sur, deb√≠a de haber dado a Keyes instrucciones espec√≠ficas para que actuara sobre el desprotegido flanco Norte de los fugitivos. En vez de esto el Coronel, que tampoco parece que tuviera un d√≠a muy inspirado, se desvi√≥ directamente hacia el Este, persiguiendo a los de Terry, que se retiraban sobre las posiciones de la Brigada confederada de Philip Saint George Cocke, a√ļn junto al r√≠o Bull Run.

Y a√ļn no fue √©sta la √ļltima rareza del Brigadier Tyler, porque a continuaci√≥n la super√≥, qued√°ndose al Norte del r√≠o Bull Run con la √ļltima brigada de su divisi√≥n a√ļn situada all√°, (la de Robert Cummings Schenk, regimientos 2¬ļ¬† de la Milicia neoyorquina y 1¬ļ y 2¬ļ de Ohio), y las tres bater√≠as a√ļn a sus √≥rdenes, (pesada del Teniente Edwards y las bater√≠as E, de Campa√Īa, de los regimientos 2¬ļ y 3¬ļ de Artiller√≠a, de los capitanes J. H. Carlisle y R. B. Ayres).

Los confederados Beauregard y Johnston, muy preocupados, trataban tambi√©n de aportar refuerzos a la zona en disputa, y los primeros que llegaron eran la Brigada virginiana de Thomas Jackson, del 2¬ļ Cuerpo, y la unidad de las Carolinas, tipo regimiento aunque con alguna Caballer√≠a, llamada Hampton‚Äôs Legion.

Jackson hab√≠a tenido suficiente con asomarse desde el Este sobre el panorama que se le ofrec√≠a para concluir que, si se quer√≠a salvar a las tropas perseguidas, era preciso crear ya una potente posici√≥n defensiva no m√°s all√° de Henry Hill. Y all√≠ se apresur√≥ a ascender con sus regimientos, (2¬ļ, 4¬ļ, 5¬ļ, 27¬ļ y 33¬ļ de Virginia), para organizarla mientras las brigadas de Bee, Bartow y Evans cruzaban la distancia que a√ļn las separaba de la colina.

La Hampton’s Legión había sido creada y estaba dirigida, con el grado de Coronel, por Wade Hampton, considerado el mayor terrateniente de todo el Sur. Luciendo uniformes, adornados con alamares y aparentemente más por propia iniciativa del Coronel Hampton que por órdenes recibidas, decidió echar una mano a las brigadas perseguidas, que se estaban siendo ya acosadas de muy cerca.

As√≠, realiz√≥ un r√°pido contraataque parcial, y cre√≥ una l√≠nea de contenci√≥n que iba de la Warrington Turnpike a la Robinson‚Äôs House, caba√Īa de un negro liberto que habitaba justo al pie de Henry Hill. Y en esa l√≠nea logr√≥ resistir cosa de un cuarto de hora que le costar√≠a m√°s de 120 bajas, retir√°ndose despu√©s hacia el Nordeste por la Robinson‚Äôs House, All√≠ fue a toparse con la tropa del texano Terry, huyendo a√ļn del puente de piedra, y la vanguardia de la Brigada unionista de Keyes, (regimientos 2¬ļ de Maine y 3¬ļ de Connecticut, de los Coroneles Jameson y Chatfield), que trataba de acorralarla.

Pero los unionistas no estaban preparados para una salida en masa como la que realizaron conjuntamente Terry y Hampton, que se abrieron paso hacia las posiciones de Saint George Cocke, más al Nordeste, seguidos por Keyes, que quedaría así más enfrentado a Cocke junto al río que a Henry Hill desde su parte baja.

El momento de alivio que Hampton les hab√≠a procurado fue una bendici√≥n para los secesionistas retirados de Mattew‚Äôs Hill. Pero a√ļn as√≠ la fase final de la retirada, en que el remontar Henry Hill restaba velocidad a los confederados, permitiendo al enemigo balearles desde abajo a placer, fue tal martirio que el Brigadier Bee, temiendo que su Brigada qu√©dase totalmente diezmada antes de entrar en su nueva posici√≥n, subi√≥ a u√Īa de caballo al mando de Jackson, a solicitar de √©ste un ataque cuesta abajo que les ‚Äúhiciera sitio‚ÄĚ.

Jackson estaba sin embargo muy satisfecho con la posici√≥n que hab√≠a escogido y manifest√≥ su intenci√≥n de no moverse un cent√≠metro, y de parar all√≠ mismo a los unionistas, con el fuego o, (seg√ļn la f√≥rmula tradicional anglosajona) ‚Äúd√°ndoles acero fr√≠o‚ÄĚ. Bee regres√≥ apresuradamente entre sus hombres, y grit√≥ algo orden√°ndoles ir a instalarse en el flanco de la brigada de Jackson, y comparando a √©ste con un ‚Äúmuro de piedra‚ÄĚ (Stonewall).

La hagiograf√≠a posterior de Thomas Jackson siempre ha supuesto que su firmeza hubiera devuelto la confianza y llenado de admiraci√≥n a Bee, pero no es esa la impresi√≥n que tuvieron los asistentes a la corta entrevista entre ambos hombres, y en todo caso es posible que tengan raz√≥n los m√°s iconoclastas, que sospechan que Bee s√≥lo se refer√≠a a que Jackson se hab√≠a hecho el sordo ante su petici√≥n. En todo caso, en el combate que sigui√≥ Jackson y su brigada iban efectivamente a resistir ‚Äúcomo un muro de piedra‚ÄĚ y ‚ÄúStonewall‚ÄĚ ser√≠a en adelante el segundo nombre de la Brigada y de su comandante.

¬†Por su parte, Barnard Elliot Bee no podr√≠a nunca aclarar el sentido de sus palabras, porque pocos minutos m√°s tarde ca√≠a del caballo mortalmente herido, y fallecer√≠a a las pocas horas. Y, apenas unos minutos despu√©s, era Francis S. Bartow el que resultaba derribado a su vez, aunque en este caso la muerte ser√≠a casi instant√°nea. (Muy apreciado en su Georgia natal, Bartow ser√≠a honrado un a√Īo despu√©s por su Estado con la construcci√≥n de un peque√Īo monumento en el lugar en el que cayera).

Precisamente en estos √ļltimos momentos de la retirada sobre Henry Hill, Joseph Johnston y Pierre Beauregard llegaron a √©sta colina, aprobando la disposici√≥n adoptada por Jackson, que hab√≠a hecho colocar las defensas a una cota ligeramente m√°s alta de lo que Bee y Bartow pretend√≠an en principio. Despu√©s de echar una mano en la organizaci√≥n de la defensa, se pusieron de acuerdo y, para evitar cualquier conflicto, Beauregard tom√≥ el mando de Henry Hill, mientras Johnston retroced√≠a a su ladera oriental y se instalaba en un edificio all√≠ existente, la ‚ÄúLewis House‚ÄĚ, conocido tambi√©n por su p√≥rtico colonial como ‚ÄúP√≥rtico‚ÄĚ o ‚ÄúPortici‚ÄĚ. La idea era que desde aquel lugar ver√≠a aproximarse cualquier refuerzo confederado que llegara, dictando sus √≥rdenes antes de que sus mensajeros alcanzaran ‚ÄúPortici‚ÄĚ, con gran ahorro de tiempo.

A esa hora, sobre las 12:30, incluso los unionistas se habían detenido a tomar aliento antes de lanzarse a ascender Henry Hill, y la Brigada de Ambrose Burnside y la infantería del Mayor Sykes, (que eran las primeras tropas que habían entrado en combate), pidieron y obtuvieron permiso para retroceder hasta los carros del tren para reamunicionarse.

Parece que los confederados hab√≠an llegado a agrupar en Manassas unas 49 piezas de artiller√≠a, formando 5 bater√≠as del 2¬ļ Cuerpo y 8 del 1¬ļ. De ellas se llegar√≠an a acumular en Henry Hill 4 de las 5 primeras, con 15 piezas a falta de un ca√Ī√≥n perdido en la retirada, y dos o tres de las del 1er Cuerpo. La m√°s ligera de todas era la secci√≥n del Teniente Davidson, a la que ya hemos visto en acci√≥n. Las m√°s famosas la Bater√≠a Pendleton del Mayor William Nelson Pendleton, del 2¬ļ Cuerpo, y del 1¬ļ la de Alexandr√≠a del Capit√°n Kemper, y las dos del Batall√≥n Artiller√≠a de Washington, de New Orleans y mandado por el Mayor J. B. Walton. Y por cierto, y aunque la mayor√≠a eran bater√≠as de cuatro piezas, compuestas por ca√Īones de 6 libras, o una secci√≥n de 6 libras y otra de Obuses de 12, en el mismo Camp Pickens hab√≠a una bater√≠a pesada con obuses de 24 y 32 libras, de la que un testimonio gr√°fico de la √©poca, (un boceto tomado por un oficial sure√Īo a l√°piz), demuestra dos datos curiosos: 1¬ļ, estaba tirada por bueyes. 2¬ļ, entre sus piezas Modelo 1841 destacaba una, Modelo 1819, escogida quiz√° porque su tubo m√°s corto la hac√≠a m√°s ligera y f√°cil de transportar.

En cuanto a la Artiller√≠a unionista, se hab√≠a adelantado mientras la bater√≠a del Capit√°n Richard Arnold, con dos piezas rayadas de avancarga de 13 libras y 2 ‚Äú6 libras‚ÄĚ, completando la fuerza del Mayor William Farquhar Barry en 23 piezas, a falta de un Parrot que hab√≠a roto su eje, de tanto disparar, en Matthew‚Äôs Hill. Esto sin embargo dejaba la hasta ahora clara superioridad artillera unionista un poco en entredicho, sobre todo por estar los ca√Īones enemigos en cotas m√°s altas, que magnificaban su alcance y reduc√≠an el de los unionistas. (Adem√°s se hab√≠a comprobado que, a√ļn con su gran alcance, el proyectil cil√≠ndrico s√≥lido de los Parrot, llamado ‚ÄúBolt‚ÄĚ o ‚Äúremache‚ÄĚ, se limitaba a clavarse en tierra, cavando a veces un corto surco. Y los artilleros estaban acostumbrados a la bola s√≥lida esf√©rica, que en un d√≠a como aqu√©l recorr√≠a sus 150 √ļltimos metros de trayectoria botando a entre medio metro y metro y medio del suelo, momento en que era terror√≠ficamente asesina).

Puesto que al tonto del Brigadier Tyler no parec√≠a ocurr√≠rsele enviar desde el puente de piedra las bater√≠as de los capitanes Carlisle y Ayres a reforzarles con sus 10 piezas de campa√Īa, (y el tonto del Brigadier McDowell no se lo ordenaba en forma perentoria, ¬°c√≥mo s√≠ temiera al viejo iracundo!). El Mayor Barry y el Brigadier McDowell idearon potenciar la superioridad de su artiller√≠a haciendo que para iniciarse el asalto, hacia las 13:30, sus dos bater√≠as m√°s potentes, las de Ricketts y Griffin, subieran al allanamiento que segu√≠a al primer repecho de la colina, en la zona en que se encontraba la antigua Henry House, que hab√≠a dado nombre a la colina, y abrieran fuego casi a bocajarro, (a 400 metros escasos) sobre la l√≠nea defensiva enemiga.

Se design√≥ para acompa√Īarles y protegerlos el Regimiento de Voluntarios 11¬ļ de New York, ‚ÄúZuavos de Fuego‚ÄĚ; y se supon√≠a que apenas empezaran a disparar, se desencadenar√≠a el asalto general. En aquella misma zona, que estaba defendida personalmente por Beauregard con una mezcolanza de unidades, bajo el mando del Brigadier Samuel Peter Heintzelman. Un poco m√°s all√°, donde la l√≠nea confederada la integraba ‚ÄúStonewall‚ÄĚ Jackson con el grueso de su brigada, atacar√≠a un tanto independientemente William Tecumseh Sherman con la suya.

S√≥lo que ya en sus √≥rdenes iniciales hab√≠a un error, al no tener en cuenta que, aunque vinieran de m√°s atr√°s los artilleros, profesionales y montados, iban a tardar mucho menos en llegar que los Zuavos, ‚Äúaficionados‚ÄĚ y a pi√©. Sucedi√≥ as√≠ que, a la hora fijada ambas bater√≠as, primero la de Ricketts y luego la de Griffin, aparecieron frente a Henry House y fueron emplazadas antes de que un solo zuavo asomara por el cambio de pendiente de la colina.

James Brewerton Ricketts hab√≠a incluso abierto fuego ya, aunque malgast√≥ sus primeras descargas disparando contra la propia Henry House, donde estaba seguro que el enemigo ten√≠a un puesto de mando o un observatorio. Craso error: en la casa s√≥lo hab√≠a una familia de tres ancianos impedidos, (madre y dos hijos y una criada libre, de color, que les atend√≠a. Y precisamente uno de los ‚ÄúBolts‚ÄĚ de Ricketts atraves√≥ el muro exterior y fue a hacer impacto en una cama, matando a la anciana viuda Henry que descansaba en ella, e hiriendo gravemente a la criada, que se hab√≠a escondido debajo. Fueron las √ļnicas v√≠ctimas civiles de la batalla.¬†

Al tiempo, los ‚ÄúZuavos de Fuego‚ÄĚ se aproximaban al fin. Los mandaba el Teniente Coronel Noah Farham, que a√ļn llevaba un brazal de luto por su amigo Ellsworth y, como la mayor√≠a de los oficiales, segu√≠a usando el primer uniforme del regimiento. (Para los oficiales, levita gris y quepis y pantalones rojos). En cambio, los primitivos uniformes de los soldados se hab√≠an revelado de muy mala calidad, desintegr√°ndose en semanas. Y para sustituirlos, el Gobierno les hab√≠a dado un uniforme amplio azul oscuro, (de origen probablemente naval), y ¬°oh maravilla! Aut√©nticos feces rojos.

As√≠ que aprovechando lo c√°lido del d√≠a, los zuavos del 11¬ļ llevaban en Bull Run un traje ‚Äúzuavo‚ÄĚ improvisado, compuesto por las polainas del uniforme antiguo, los pantalones azul oscuro del nuevo, una camisa y, por supuesto, el fez. Las camisas eran casi todas las rojas del antiguo uniforme, que hab√≠an resultado mucho m√°s duraderas que el uniforme en s√≠. Pero muchos de los que hab√≠an sido antes bomberos prefer√≠an lucir la camisa blanca del Cuerpo de Bomberos de New York, que era una prenda llena de pliegues, de excelente calidad y muy elegante.
  
 

Sabiendo que llegaban tarde a la cita, los zuavos ven√≠an ya un tanto desorganizados, con las l√≠neas curvadas y ligeramente desviados sobre su direcci√≥n de marcha prevista, de forma que su ala se puso inadvertidamente a tiro del enemigo que se desplegaba en la linde del bosque, De pronto, un fuego graneado, aunque en general no muy bien dirigido, empez√≥ a centrarse sobre ellos, y una masa de hombres, (el grupo de combate del 4¬ļ de Alabama mandado por States Rights Gist), carg√≥ sobre su flanco.

Desconcertadas, las compa√Ī√≠as del 11¬ļ de New York reaccionaron a distintas velocidades y de diferentes formas, iniciando su desorden. Y, mientras el fuego contra el 11¬ļ arreciaba desde diferentes puntos, en el otro extremo¬† un cuerpo de casi 400 jinetes sali√≥ del linde de un bosquecillo cercano y carg√≥ contra √©l. Era el 1¬ļ de Caballer√≠a de Virginia de JEB Stuart, o ‚ÄúBlack Horse‚ÄĚ, que tras recorrer a marchas forzadas en los dos √ļltimos d√≠as el camino desde Charlestown al campo de batalla, entraba en acci√≥n casi de inmediato.

Los biso√Īos zuavos no pudieron resistir este tratamiento, y la carga de caballer√≠a puso a la mayor√≠a en fuga aun antes de que los jinetes alcanzaran sus filas. Tratando de mantener agrupado al menos el contingente que le rodeaba, Noah Farnham cay√≥ mortalmente herido a los pocos minutos, (aunque tardar√≠a a√ļn m√°s de 3 semanas en morir), y la desintegraci√≥n de su unidad se consum√≥. Muchos zuavos, sudorosos, se unir√≠an a otros regimientos y combatir√≠an ejemplarmente el resto de la jornada, pero la mayor√≠a se deslizaron hacia retaguardia, y no faltaron los que corrieron tanto que aparecer√≠an en el mismo Washington a poco del atardecer, difundiendo rumores¬† alarmantes. Los 500 hombres del Batall√≥n de Marines del Mayor Reynolds, que hab√≠an sido adelantados para apoyarles, se dejaron arrastrar por su fuga.

Samuel Heintzelman se dio cuenta de que los ca√Īones de Griffin y Ricketts, ya bajo el fuego de la infanter√≠a confederada, corr√≠an un serio peligro, y arrastr√≥ personalmente cuesta arriba al 1¬ļ de Minnesota del Coronel Willis Arnold Gorman, pero se vio enfrentado a cuerpos de infanter√≠a confederada que terminaban la expulsi√≥n de los zuavos y los Marines de los prados de Henry House. En particular hubo de cruzar un vivo fuego con el 33¬ļ de Virginia del Coronel Arthur Cummings, que era una unidad de Jackson cedida al grupo de combate de Beauregard, y que iba adem√°s uniformada en azul, lo que hizo que un instante de confusi√≥n precediese al tiroteo entre ambas formaciones. El 33¬ļ de Virginia, encabezado personalmente por Beauregard y apoyado por elementos de otras formaciones, logr√≥ finalmente reenviar a los de Minnesota colina abajo, mientras los uniformes azules de otra de sus compa√Ī√≠as hac√≠an tambi√©n un papel en la captura de las bocas de fuego.

En efecto los capitanes Ricketts y Griffin, asistidos por el Mayor Barry estaban intentando desesperadamente reenganchar sus bocas de fuego para huir con ellas mientras, usando descargas de metralla y el fuego de sus armas individuales, intentaban mantener la Infanter√≠a enemiga a distancia. Y lo estaban haciendo medianamente bien, (gracias a la biso√Īez de las tropas enemigas), hasta que una compa√Ī√≠a del 33¬ļ de Virginia avanz√≥ decididamente hacia las piezas. Charles Griffin ya iba a disparar sobre ella pero el Mayor Barry, temiendo que fuera una fuerza unionista de apoyo, contuvo su fuego un momento que permiti√≥ a los virginianos llegar a 100 metros de las piezas y disparar una bien dirigida andanada, matando o hiriendo tantos artilleros y caballos que la defensa de los ca√Īones se convirti√≥ de golpe en imposible.

William Farquhar Barry, que ya estaba montado, pudo huir a u√Īa de caballo. Y Charles Griffin, que ten√≠a ya enganchados sus dos obuses del 12, mont√≥ sobre ellos cuantos artilleros pudo y huy√≥ a su vez a escape. Ricketts, ya herido, trat√≥ de defender los 9 Parrot restantes con sus hombres y los que Griffin dejara atr√°s. Pero en pocos minutos¬† fue herido de nuevo, y tomado prisionero con todos ellos.

Los norte√Īos no estaban dispuestos a dar definitivamente por perdidos aquellos ca√Īones, y William Buel Franklin contraatac√≥ enseguida al frente de los regimientos de su brigada 4¬ļ y 5¬ļ de Massachusetts, llegando a recuperarlos por unos minutos, para ser al punto rechazado colina abajo por una carga a la bayoneta personalmente encabezada por Pierre Beauregard que, sable desnudo en la mano, gritaba como un loco.

Atac√≥ a continuaci√≥n la Brigada de Andrew Porter, con los regimientos de New York 8¬ļ de Milicia, 14¬ļ de Zuavos y 27¬ļ,¬† seguida por el 1¬ļ de Michigan encabezado por su antiguo jefe Orlando Bol√≠var Willcox. Pero uno tras otro, esos esfuerzos fracasaban a su vez, cerr√°ndose con notas dolorosas. En el ataque de Porter y ante la violencia del contraataque de Beauregard, el 14¬ļ de New York ‚ÄúZuavos de Brooklyn‚ÄĚ se desband√≥ parcialmente y su Coronel A. M. Wood, resulto herido y fue capturado mientras intentaba reorganizarlo. En el de Orlando Bol√≠var Willcox el propio Willcox, desorientado por el estr√©pito de la batalla y cegado por el humo de la p√≥lvora negra, se adelanto a dar instrucciones a una compa√Ī√≠a que result√≥ ser una de las compa√Ī√≠as uniformadas en azul del 33¬ļ de Virginia, y se apresur√≥ a disparar contra √©l, hiri√©ndolo seriamente y haci√©ndolo prisionero.

As√≠, la Brigada de Willcox hab√≠a perdido a su jefe, y ten√≠a un regimiento da√Īado, (el 1¬ļ de Michigan), y otro disperso, (el 11¬ļ de New York). Sin embargo el Coronel John Henry Hobart Ward, del 38¬ļ de New York, tom√≥ el mando de los dos restantes, su propia unidad y el 4¬ļ de Michigan del Coronel Woodbury, y lanz√≥ un nuevo asalto que iba a ser el m√°s duro y encarnizado de todos, encabezado de nuevo por el corajudo Heintzelman. No s√≥lo lograron √©sta vez los unionistas llegar hasta los ca√Īones en disputa, sino que rechazaron varios contraataques en torno a ellos, mientras el valiente 38¬ļ de New York consegu√≠a incluso arrastrar tres de las piezas unas cien yardas hacia las l√≠neas unionistas.

Sin embargo, tambi√©n acabaron siendo rechazados de nuevo. Ya estaba entrando en acci√≥n la √ļltima Brigada unionista fresca, la del Coronel Oliver Otis Howard, que contaba con su antiguo 2¬ļ de Vermont, y los regimientos 3¬ļ, 4¬ļ¬† y 5¬ļ de Maine. Pero lo que no se nos oculta es que, a estas alturas de la batalla, los mandos parec√≠an haber perdido todo control de sus acciones, y los unionistas atacaban, y Beauregard contraatacaba, de una forma mec√°nica y como sin ideas, esperando s√≥lo que el enemigo no fuera capaz de realizar un esfuerzo m√°s.

Algo m√°s all√°, en la zona de la ladera donde el Coronel unionista Sherman se enfrentaba a ‚ÄúStonewall‚ÄĚ Jackson, las cosas estaban m√°s definidas, pero del lado de los confederados. En efecto, Thomas Jackson hab√≠a observado en su sector la presencia de una l√≠nea ascendente de prados, en pendiente m√°s suave y gradual que el terreno en torno a √©l y de la anchura suficiente para desplegar un regimiento, y estaba absolutamente seguro de que los unionistas, siempre muy contrariados por los problemas que el terreno opon√≠a a un despliegue correcto de sus biso√Īas tropas, no podr√≠an resistir la tentaci√≥n y le enviar√≠an su fuerza ordenadamente regimiento por regimiento, (y bien separados, para que no se confundieran), por aquellos prados.

Por consiguiente ten√≠a sus propios regimientos formando semic√≠rculo en torno a la desembocadura de tal l√≠nea de avance, dispuesto a aplastar con una superioridad de 4 a 1 en fuego de mosqueter√≠a, y ocho ca√Īones, (dispon√≠a de su propia bater√≠a, m√°s la que hab√≠a apoyado a Barnard Bee), a cada desgraciado regimiento que alcanzase el fin de la l√≠nea de prados. Para colmo, el final de tal l√≠nea acababa en un cambio de pendiente que imped√≠a que el regimiento avanzado recibiera apoyo de fuego desde detr√°s, (incluso la Artiller√≠a ten√≠a graves dificultades para alcanzar las posiciones de Jackson), y a m√°s iba a penetrar en un bosque, cuya linde daba una cobertura de primera a la infanter√≠a de Jackson.

Y el Coronel William Tecumseh Sherman, pese a su fama posterior, no decepcion√≥ las expectativas de Jackson. Hemos visto como hab√≠a inaugurado su participaci√≥n en la batalla con un toque de simp√°tica originalidad, pero, como se ha podido observar, su actuaci√≥n se hizo pronto m√°s y m√°s convencional. Y al llegar a √©ste punto fue incapaz de resistir la atracci√≥n de lo obvio, y envi√≥ sus regimientos, uno por uno, ladera arriba por los prados a esa especie de ‚Äúrecibidor de la ara√Īa‚ÄĚ que Jackson hab√≠a preparado frente a ellos. Si en algo se mostr√≥ diferencia entre √©l y otros mandos menos afamados despu√©s, fue en que emple√≥ su indudable carisma para mentalizarles en la misi√≥n imposible que les encargaba, con lo que tardaron m√°s que los regimientos de otras brigadas en reconocer su derrota, y sus bajas resultaron mucho m√°s altas.

¬†Ascendi√≥ primero aquella ‚Äúrampa de la muerte‚ÄĚ el 2¬ļ de Wisconsin del Coronel H. W. Peck, se debati√≥ media hora en intentos de avance y retrocesos, y descendi√≥, diezmado y desmoralizado. Envi√≥ entonces Sherman al 79¬ļ de la Milicia de New York, ‚ÄúCameron Highlanders‚ÄĚ. Esta unidad era el regimiento √©tnico de los escoceses de New York y hab√≠a sido creada por su Coronel Jacob Cameron, hermano del Secretario de Guerra de Lincoln, utilizando influencias para que se le diera el n√ļmero 79¬ļ y lograr as√≠, con tal cifra y su apellido, que se pareciera lo m√°s posible al 79¬ļ Foot ‚ÄúCameron Highlanders‚ÄĚ de la propia Escocia. Hab√≠a tenido un √©xito loco, pese a que el Comisariado de New York no les hab√≠a permitido usar ‚Äúkilts‚ÄĚ sino en el uniforme de gala, y en la batalla gastaban diversas chaquetas azules muy peculiares, numerosos adornos en tart√°n Cameron, y desde luego, gorras ‚ÄúGlenngarry‚ÄĚ.

Pocos regimientos unionistas pose√≠an un esp√≠ritu de cuerpo tan cerrado pero el desgraciado ‚ÄúCameron Highlanders‚ÄĚ s√≥lo logr√≥ mantenerse en lo alto unos minutos m√°s que el 2¬ļ de Wisconsin, regresando despu√©s igualmente desmoralizado, y trayendo consigo el cad√°ver del Coronel Cameron. Toc√≥ ahora el turno a los irlandeses del 69¬ļ de New York del Coronel Corcoran, que hasta √©ste momento hab√≠an sido quiz√° los m√°s agresivos y combativos soldados unionistas, pero su intentona resultar√≠a tan desafortunada como las anteriores.

Hacia las 4 de la tarde, todo el campo de batalla hab√≠a llegado a un impasse. Efectivamente, los unionistas prosegu√≠an con sus ataques, y los confederados con sus defensas y contraataques, pero en zonas muy limitadas y como en un sue√Īo de irrealidad, favorecido porque el cielo se estaba nublando, mientras el bochorno se hac√≠a m√°s y m√°s infernalmente pegajoso. Todo era tan irreal, que los propios generales ‚Äúperd√≠an‚ÄĚ unidades. Recordemos as√≠ que Irvin McDowell ten√≠a a mano tres brigadas que (quiz√° por no estar ante sus ojos), parec√≠a haber olvidado: la de Burnside (m√°s el gran batall√≥n de regulares del Mayor Sykes), junto a los carros, la de Keyes, m√°s all√° de la Robinson‚Äôs House, y la de Schenk, que segu√≠a con el mando del Brigadier Tyler al otro lado del puente de piedra. Por cierto que hacia aquella hora Tyler, quiz√° aburrido por su inactividad, dio al fin orden a Schenk de eliminar los barreamientos improvisados del puente, para pasar al otro lado.

Por parte del mando de Beauregard, la situaci√≥n no era menos extra√Īa. Hab√≠a logrado conectar con algunas de sus brigadas, como la 1¬™ de Milledge Luke Bonham, (regimientos 11¬ļ de North Carolina y 2¬ļ, 3¬ļ, 7¬ļ y 8¬ļ de South Carolina), la 3¬™ de David Rumph Jones, (regimientos 5¬ļ de South Carolina y 17¬ļ y 18¬ļ de Mississippi), 4¬™ de James Longstreet,¬† (5¬ļ de North Carolina y 1¬ļ, 11¬ļ y 17¬ļ de Virginia), y 5¬™ de Philip Saint George Cocke, (8¬ļ, 18¬ļ, 19¬ļ, 28¬ļ y 49¬ļ de Virginia). Pero todas ellas estaban situadas en la zona de los vados, directamente al Este y Nordeste de Henry Hill, y no se decid√≠a a extraer refuerzos sustanciales de ellas.

Esto debe decirse en honor a la excelente representaci√≥n de agresividad que, al contrario de la de Schenk en el puente de piedra, estaban ofreciendo las brigadas unionistas de Israel Bush Richardson y Thomas Arnold Davis. (1¬į de Massachusetts, 2¬į y 3¬į de Michigan, 12¬ļ, 16¬ļ, 18¬ļ, 31¬ļ y 32¬ļ de New York, y bater√≠as del Mayor Henry Hunt y el Teniente O. D. Greene). Con la continua impresi√≥n de que un ataque secundario se pod√≠a producir en cualquier momento desde aquel √°ngulo, Beauregard no se hab√≠a atrevido a entresacar, para ir a reforzar sus posiciones en Henry Hill, sino alg√ļn regimiento suelto de las brigadas de Bonham, Jones y Cocke, dejando la de Longstreet, que consideraba su elemento de contraofensiva en el sector, totalmente intocada.


Ahora bien, los confederados contaban con otras tres brigadas: la 2¬™ de Richard Stoddart Ewell, (regimientos 5¬ļ y 6¬ļ de Alabama y 6¬ļ de Louisiana), la 6¬™ de Jubal Anderson Early (7¬ļ de Louisiana, 13¬ļ de Mississippi y 7¬ļ y 24¬ļ de Virginia), y la llamada Reserve Brigade o Aquia Force del Brigadier Holmes, que √ļltimamente se hab√≠a convertido en un caj√≥n desastre de refuerzos de √ļltima hora, (la Hampton‚Äôs Legi√≥n le estaba asignada, aunque no se le hab√≠a llegado a unir), con los regimientos 1¬ļ de Arkansas, 2¬ļ de Tennessee y 8¬ļ de Louisiana, y cuerpos de Infanter√≠a del tama√Īo de un batall√≥n.

Pues bien, Beauregard segu√≠a sin lograr entrar en contacto con estas unidades, (de las que l√≥gicamente hubiera debido extraer las reservas para volcar a su favor el forcejeo por Henry Hill), desde la ma√Īana. En realidad Richard Ewell y Jubal Early, m√°s j√≥venes e impetuosos que Holmes, y casi locos de furia por la inmovilidad en que se les ten√≠a mientras el ca√Ī√≥n bramaba a lo lejos, hab√≠an dejado ya sus posiciones, y recorr√≠an los caminos, seguidos por sus brigadas, tratando de encontrar el campo de batalla. Pero no sab√≠an que la lucha era al otro lado de Henry Hill, que apantallaba el sonido haci√©ndoles guiarse por ecos, que los desorientaban una y otra vez.

As√≠ que el cambio en la batalla hubo de venir de otro lado, con la llegada al apeadero de Manassas de la √ļltima brigada del 2¬ļ Cuerpo de Joseph Johnston, que estaba mandada por Edmund Kirby Smith y contaba con los regimientos 1¬ļ de Maryland, 3¬ļ de Tennessee y 10¬ļ y 13¬ļ de Virginia. Organizada de inmediato, como el trabajo de Estado Mayor del viejo Johnston era mucho m√°s serio que el del 1¬ļ Cuerpo de Beauregard, Smith se encontr√≥ con √≥rdenes completas e instrucciones detalladas para dirigirse inmediatamente a Henry Hill.

Hacia allí partió, y quiso la suerte que arrastrando en su estela a la 6ª Brigada del 1er Cuerpo, de Jubal Early. En efecto, viendo marchar a lo lejos a la Brigada de Smith, decidida y a buen paso. Early comprendió que sabía a donde iba, y por tanto había de dirigirse al frente. Y dio orden a sus propios hombres de marchar tras ella.

El combate segu√≠a ciegamente en Henry Hill, donde el Coronel unionista Oliver Otis Howard acababa de atacar pendiente arriba con su antiguo regimiento, el 2¬ļ de Vermont, mientras Sherman se preparaba a enviar pendiente arriba al 13¬ļ de New York del Coronel Quimby. Entonces, hacia las 16:30, la brigada de Edmund Kirby Smith apareci√≥ ante la vista del puesto de mando de Johnston en ‚ÄúPortici‚ÄĚ. Y el Mayor General le envi√≥ orden inmediata de realizar su aproximaci√≥n por Baid Hill, colina situada justo al Sudoeste de Henry Hill, peque√Īa y boscosa, y atacar desde ella el flanco derecho de la agrupaci√≥n de McDowell frente a Henry Hill, ocupado por la Brigada unionista de Howard.

¬†Johnston estaba convencido de que los unionistas estaban escasos ya de reservas, y¬† ser√≠an bien zarandeados por una acci√≥n as√≠. Sin embargo, aqu√©lla estuvo a punto de interrumpirse pues, al subir Smith al puesto de mando de Beauregard en Henry Hill, para presentarle sus respetos y estudiar el terreno en que iba a operar, cay√≥ grav√≠simamente herido por una bala de un francotirador unionista. Por fortuna para los sure√Īos, y como Smith hac√≠a tambi√©n de Jefe de Estado Mayor de Johnston, su brigada estaba muy acostumbrada a actuar mandada por su sustituto, el Coronel Arnold Elzey del 1¬ļ de Maryland, mientras √©ste quedaba al mando del Teniente Coronel George Hume Steuart

Y mientras el ataque de Elzey part√≠a, resquebrajando y haciendo doblarse peligrosamente el flanco derecho de la fuerza principal de McDowell, era la Brigada de Jubal Anderson Early la que aparec√≠a a la vista de Johnston que, seguro de que su estrategia iba a tener √©xito, le envi√≥ de inmediato orden de seguir a Elzey y atacar tras √©l el mismo objetivo. Para desgracia final de los unionistas, se encontraba en la zona JEB Stuart, viejo conocido de Early que acababa de regresar de Baid Hill, y asegur√≥ al jefe de la 6¬™ Brigada que Johnston estaba en lo cierto y con un solo empuj√≥n m√°s, si se daba con rapidez y energ√≠a, toda el ala derecha norte√Īa iba a resquebrajarse como madera podrida.

Early le hizo caso, y lanz√≥ a sus soldados a cruzar Baid Hill tan aprisa, que su ataque se produjo cuando a√ļn duraban los √ļltimos momentos del de Elzey. Y su impacto result√≥ m√°s de lo que pod√≠an soportar los regimientos de Howard, (2¬ļ de Vermont y 3¬ļ, 4¬ļ y 5¬ļ de Maine), ya desordenados por Elzey, que se desbandaron de golpe, (para horror del propio Howard, que durante toda la guerra iba a demostrar ser un oficial muy puntilloso con su honor aunque descuidado con sus flancos).

La repentina desintegración de la Brigada de Oliver Otis Howard trasmitió un estremecimiento a toda la fuerza unionista reunida ante Henry Hillen algunas de cuyas unidades empezaron a dibujarse conatos de desbandada, mientras cada comandante comenzaba a hacer evolucionar a sus tropas para hacer frente al hueco aparecido, de una forma más bien desordenada y que no hizo nada para mantener la ahora decaída moral.


 Y Pierre Gustave Toutain Beauregard, que estaba viéndolo desde lo alto de la colina, tuvo entonces un instante de inspiración que redime muchas de sus numerosas chapucerías de mando anteriores: dio orden de que todos los regimientos confederados de la colina se pusieran en pie y descendieran con la bayoneta calada. En realidad era un farol, que difícilmente podía haberse mantenido si los unionistas se pegan al terreno y resisten pues la mayoría de aquellos regimientos estaban agotados por interminables horas de combate y con las cartucheras vacías. Incluso la artillería confederada estaba agotando su munición y retirándose, batería por batería.

Pero Beauregard había sabido comprender el momento en que las tropas unionistas no iban a ser capaces de resistir la visión de lo que desde abajo parecía una enorme masa de hombres y bayonetas, descendiendo la colina al unísono. Y el Ejército de Irvin McDowell se desintegró.

De ser un ejército, quedó convertido en una masa de hombres que corrían, mientras algunos grupos de tropas más instruidas o de oficiales que se esforzaban en vano en reorganizar a sus hombres, quedaban como islas en un mar crecientemente desierto. Algunas brigadas que quedaron fuera de la primera estampida, se desorganizaron menos y se retiraron con alguna dignidad, como las de Keyes y Sherman, que se alejaron hacia el puente de piedra, y la de Burnside y los regulares de Sykes, que retrocedieron hacía Sudley’s Ford. En cambio el pánico era a veces contagioso y la Brigada de Robert Cummings Schenk, que no había olido realmente la pólvora en todo el día, acababa de desbloquear el puente de piedra cuando fue alcanzada y desorganizada por la oleada principal de fugitivos, hombres mezclados de unidades diferentes que llegaban corriendo desde Henry Hill.

El pánico se impuso al grueso de los hombres de Schenk, y éstos se unieron a la fuga, dejando desgraciadamente el puente sin defensa y perfectamente limpio, como una inesperada amabilidad al posible perseguidor.

Irvin McDowell, desesperado, mand√≥ √≥rdenes al Coronel Dixon Miles, jefe de la 5¬™ Divisi√≥n con mando en Centreville, para que corriese con un par de brigadas al puente de piedra. Su idea era detener la fuga all√° y contener, aprovechando las tropas frescas de Miles, a los confederados en la l√≠nea del Bull Run, con lo que la ya inevitable derrota podr√≠a mantenerse dentro de las dimensiones de lo aceptable. Pero, como tras enviar un par de mensajes y recibir tan s√≥lo una contestaci√≥n incoherente, siguiese sin tener noticia de que Miles estuviera haciendo nada, hubo de presentarse al galope en la propia Centreville, donde encontr√≥ la respuesta a sus dudas. No se hab√≠a hecho ning√ļn preparativo porque Dixon Miles estaba tan borracho que no pod√≠a hilar dos ideas, e incluso, siendo un viejo jinete, se ca√≠a del caballo.

Al parecer, dolido por ser el √ļnico de los soldados con mando de divisi√≥n que no hab√≠a recibido una habilitaci√≥n de Brigadier, y m√°s porque le parec√≠a que el papel secundario de la 5¬™ Divisi√≥n en el plan de batalla iba a imposibilitar que se la ganara, el ‚Äúangelito‚ÄĚ llevaba todo √©l d√≠a pegado a la botella, (de hecho a varias botellas). Y, para cuando McDowell descubri√≥ el problema, era ya tarde para organizar el movimiento anteriormente planeado.

En efecto, entretanto los confederados, cuya infanter√≠a estaba en p√©sima condici√≥n para perseguir al enemigo, hab√≠an dado luz verde a la caballer√≠a para hacerlo. No es que fuese mucha caballer√≠a: se limitaba al ‚ÄúBlack Horse‚ÄĚ por parte del 2¬ļ Cuerpo, y a un ‚Äú30¬ļ de Caballer√≠a de Virginia‚ÄĚ de R. C. W. Radford, (que no tendr√≠a continuidad), un ‚ÄúBatall√≥n de Harrison‚ÄĚ y varias compa√Ī√≠as independientes del 1¬ļ. Total, menos de 2.000 hombres, lo que sin embargo cuadruplicaba a los 500 jinetes norte√Īos con que hab√≠a contado el Mayor unionista Innis Newton Palmer.

El ‚ÄúBlack Horse‚ÄĚ era la unidad m√°s pr√≥xima, y entr√≥ en acci√≥n la primera, tratando de perseguir al enemigo que hu√≠a por el Sudley‚Äôs Ford. Pero, apenas cruzado √©ste, fue frenado en seco y obligado a recular por un duro esfuerzo defensivo a cargo de la Infanter√≠a Regular de George Sykes, apoyada por la bater√≠a del Capit√°n Arnold. M√°s suerte iba a tener, en la Warrington Turnpike, la Caballer√≠a del 1er Cuerpo. Se hizo ante ella un intento de defender el puente de piedra, por parte del infatigable 69¬ļ de la Milicia de New York del Coronel Michael Corcoran, y la bater√≠a Carlisle. Pero el terreno era all√≠ mucho m√°s abierto, y por tanto favorable a la Caballer√≠a, que en la zona de Sudley‚Äôs Ford, y los irlandeses de Corcoran eran bastante menos numerosos que los regulares de Sykes, (am√©n de estar agotados, y cortos de munici√≥n).

As√≠, aunque lograron rechazar los primeros tanteos, y detener un ataque en masa de los jinetes de Radford, un ataque inmediatamente posterior y llevado a cabo desde otra direcci√≥n por una Compa√Ī√≠a aut√≥noma, (mandada por el Teniente Thomas T. Munford), logr√≥ romper su formaci√≥n y ponerlos en fuga. Corcoran, que peleaba por mantener a√ļn una parte de ellos en l√≠nea, fue herido y capturado. Por el hueco as√≠ creado se introdujo la Bater√≠a de Alexandr√≠a, del Capit√°n Kemper, que tuvo la astucia de disparar sus ca√Īones contra el puente del Cub Run, donde se imaginaba que el desorden de la fuga habr√≠a creado un buen atasco.

¬ŅAtasco? Aquello era un caos, magnificado, si cabe, por la gran cantidad de coches y calesas civiles que disputaban el paso a los carros, ca√Īones, armones y ambulancias del Ej√©rcito. Y los proyectiles del Capit√°n Kemper culminaron el desastre, alcanzando de lleno a un gran carro de Intendencia que qued√≥ medio reducido a astillas, volcado y cruzado barreando el puente. La sensaci√≥n de los hombres de estar atrapados hizo el resto, y al grito de ‚Äú¬°Viene el Black Horse!‚ÄĚ Cundi√≥ el p√°nico.

El corresponsal del ‚ÄúThe Times‚ÄĚ Russell, que lo presenci√≥ y era, a la par que su reaccionario peri√≥dico, muy proconfederado, dio toda clase de detalles en su cr√≥nica.

Al parecer, masas de soldados, (y algunos civiles), aterrorizados, se lanzaron a cruzar el Cub Run, vadeando o nadando, arrojando armas y equipo, los conductores de ambulancias y ca√Īones abandonaban unos y otros para cortar las correas de las caballer√≠as y huir sobre ellas montando a pelo, e incluso algunos hombres enloquecidos sub√≠an a las ambulancias y arrojaban heridos desde ellas, para ocupar su puesto haci√©ndose pasar por tales.

Sin embargo, el temido ‚ÄúBlack Horse‚ÄĚ estaba a√ļn en Sudley Springs, lami√©ndose las heridas de su √ļltimo encuentro. Y la Caballer√≠a del 1er Cuerpo, m√°s pr√≥xima y habiendo alcanzado mayor √©xito, hab√≠a quedado cansada y algo desmoralizada tras la dura resistencia que le opuso Corcoran, y no avanzar√≠a hasta m√°s de media hora despu√©s, cuando lo peor del p√°nico ya hab√≠a pasado. Esta¬† fuerza se dirigir√≠a entonces directamente hacia Centreville, para topar ante ella con la brigada unionista de Ludwig Blenker, que la fren√≥ en seco en un corto pero duro combate, con un centenar de bajas de cada lado. Blenker contaba¬† con los regimientos b√°sicamente alemanes 27¬ļ de Pennsylvania y 8¬ļ y 29¬ļ de Voluntarios de New York, (coroneles Einstein, Stahel y Von Steinwehr), y el 39¬ļ de Voluntarios¬† neoyorquino, (con italianos, espa√Īoles, franceses y h√ļngaros), del Coronel F. G. D. Utassy. Y contaba con el apoyo de la Bater√≠a A del 2¬ļ de Artiller√≠a (Capit√°n John C. Tidball) y la Bater√≠a del Capit√°n Charles Bookwood, de los Voluntarios de New York.

El bochorno del d√≠a se hab√≠a resuelto entretanto en lluvia durante la fase de persecuci√≥n, y esta √ļltima acci√≥n ante Centreville hubo de librarse bajo una espesa cortina de agua. Y, siendo ambos ej√©rcitos biso√Īos, la copiosa lluvia, que iba adem√°s a continuar durante todo el lunes 22, iba a resultar un inconveniente insuperable tanto para la reorganizaci√≥n de los apaleados unionistas, como para que sus rivales pudieran explotar su √©xito.


De hecho el Presidente confederado Jefferson Davis se hab√≠a presentado a caballo en el campo de batalla antes del final de √©sta, y exig√≠a perentoriamente acciones de persecuci√≥n m√°s vigorosas tras el semifracaso de la caballer√≠a. Pero no se pod√≠a superar el cansancio y la biso√Īez de las unidades, y la Brigada de Milledge Luke Bonham, finalmente designada para encabezar un nuevo avance hacia Centreville, no logr√≥ estar a punto hasta la ca√≠da de la noche del domingo.

Retrasada la operaci√≥n al lunes, la fuerte lluvia, que hab√≠a convertido los caminos en r√≠os de barro, resultaba un terrible obst√°culo al avance de la artiller√≠a, y m√°s a la peculiar artiller√≠a pesada tirada por bueyes de los confederados, cuando se necesitaba toda la artiller√≠a para atacar las posiciones unionistas de Centreville. Al fin los confederados alcanzaron Centreville en la ma√Īana del martes 23 de Julio para encontrar√≠a vac√≠a. En el d√≠a anterior el Northeastern Virginia Army unionista de Irvin McDowell, descorazonado y disminuyendo a ojos vistas por las deserciones y el licenciamiento de unidades que hab√≠an cumplido ya sus tres meses, se hab√≠a replegado definitivamente, sobre Washington.

As√≠ termin√≥ la batalla que los unionistas llamaron ‚Äúde Bull Run‚ÄĚ, (y m√°s tarde ‚ÄúPrimera Batalla de Bull Run‚ÄĚ), y los confederados ‚ÄúManassas‚ÄĚ o ‚ÄúManassas Junction‚ÄĚ. Se han hecho diversos c√°lculos de las bajas sufridas, ninguno de ellos de completa confianza, de los que puede deducirse que los confederados sufrieron en ella unas numerosas bajas, (incluyendo la p√©rdida de los jefes de Brigada Bee y Bartow y los de regimiento Jones y C. F. Fisher, del 6¬ļ de North Carolina, muerto en Henry Hill). En cuanto a los unionistas, sus p√©rdidas humanas ascend√≠an a casi un tercio superior al enemigo (Del total, casi 500 ser√≠an muertos, incluyendo los jefes de regimiento J. S. Slocum y Jacob Cameron).

Debe recordarse que los muertos que se dan son siempre los recogidos en el campo de batalla, que sol√≠an representar entre poco m√°s de la mitad y una tercera parte de los muertos finales. (Muchos heridos mor√≠an en las 24 horas siguientes, por falta de sangre o a causa de las terribles curas que se practicaban. Otra buena cantidad en los 10-15 d√≠as siguientes, por la ‚Äúpulmon√≠a del herido‚ÄĚ, muy frecuente y grav√≠sima en aquellos d√≠as y despu√©s a√ļn segu√≠an falleciendo hasta tres meses e incluso m√°s a causa de complicaciones de las heridas y sus curas, infecciones, septicemia y el temido t√©tanos).

Adem√°s los confederados hab√≠an tomado 27 ca√Īones, (incluyendo el Parrot de 30 libras, que fue abandonado en el atasco del Cub Run con otras piezas), una cifra de fusiles que se discute mucho, pero que pudo estar entre 4.000 y 8.000, 4.500 equipos completos, 500.000 cartuchos de fusiler√≠a, carros, caballos, ropa, comida y casi cualquier otro √ļtil que se pueda imaginar. Las bajas fueron particularmente numerosas entre los oficiales, y a√ļn m√°s en el Sur donde, al menos en este frente, la experiencia hizo abandonar a los oficiales confederados el uso de sus antiguos uniformes de la Uni√≥n, que destacaban demasiado entre su tropa.

Entre los confederados, Francis Barlow fue ascendido p√≥stumamente a Brigadier con fecha del d√≠a de la batalla. Al mes siguiente fueron nombrados brigadieres Jubal Early, JEB Stuart y el Coronel de Artiller√≠a Samuel Jones. Por su parte, Beauregard recibi√≥ de inmediato el despacho de Mayor General y para principio de oto√Īo, ‚ÄúStonewall‚ÄĚ Jackson obtendr√≠a el suyo. Otros hombres cuya carrera se ver√≠a impulsada por Bull Run ser√≠an Thomas Munford, encargado enseguida como Mayor de ir formando el 2¬ļ de Caballer√≠a de Virginia, el artillero Kemper o m√°s indirectamente, su compa√Īero John Imboden.

Imboden pele√≥ en Bull Run como Capit√°n al frente de la bater√≠a ‚ÄúStauton‚ÄĚ, inicialmente asignada a la Brigada de Barnard Bee y luego cedida a Thomas Jackson en la defensa de Henry Hill. Y como el emplazamiento de sus ca√Īones estaba situado junto al puesto de mando de Jackson, e Imboden hab√≠a sido alumno de Artiller√≠a de aqu√©l en el V.M.I, ambos hombres reanudaron durante la batalla, y desde un nuevo punto de vista, su antigua relaci√≥n, naciendo una especie de amistad de aire sangriento. En efecto y por una imprudencia suya, sus ca√Īones hab√≠an reventado aquella ma√Īana un t√≠mpano a Imboden, que ten√≠a manchas de sangre en el cuello y hombro, e hilillos de sangre seca colg√°ndole de la oreja. Y a Jackson, herido de poco cuidado en el brazo por una esquirla de granada, le goteaba sangre hasta la mano, de cuyos dedos se la chupaba, pensativo, dej√°ndose las barbas perdidas. En todo caso, a Jackson le gust√≥ el ‚Äúestilo‚ÄĚ del Capit√°n, al que semanas despu√©s reclamar√≠a para su famoso ‚Äúequipo‚ÄĚ.

Respecto a quien había ganado la Batalla de Bull Run, la respuesta es obvia: Joseph Eggleston Johnston, sin cuyo plan para agrupar ambos cuerpos los confederados no hubieran tenido la menor oportunidad, cuyas tropas habían llevado el peso de la batalla y sufrido el doble de bajas que el 1er Cuerpo y que, al fin, era quien había conseguido las reservas decisivas gracias a su idea de utilizar el ferrocarril, y les había indicado donde golpear.

Sin embargo Beauregard, muy popular entre la Prensa confederada desde el asunto de Fort Sumter, y muy hambriento de gloria, empuj√≥ decididamente para salir ‚Äúen el centro de la foto‚ÄĚ, y logr√≥ que tal gloria le fuera atribuida, aprovechando que era a √©l al que los soldados hab√≠an visto combatir. Y Johnston, viejo caballero poco ansioso de discutir, lo dej√≥ hacer sin m√°s que alguna protesta formularia.

En cambio, el af√°n de protagonismo de Beauregard encontr√≥ un inesperado rival en el propio Presidente Jefferson Davis. Este, que desde un principio hab√≠a sido decidido partidario de hacer cualquier sacrificio por incluir Virginia en la Confederaci√≥n, y de que √©ste Estado pod√≠a ser defendido de los ataques norte√Īos, hab√≠a por ello tenido que soportar agrias disputas con Robert Barnwell Rhett y otros fire-eaters, y pagado un precio en cr√©dito pol√≠tico, y se sent√≠a con derecho a reclamar cuanta gloria le fuera posible, como compensaci√≥n. Y en esta lucha sorda por el favor de Prensa y p√ļblico se desarroll√≥ entre ambos hombres, hasta entonces en inmejorables relaciones, (Beauregard hab√≠a sido el primer general nombrado para el Ej√©rcito Provisional), en un verdadero odio.

Pierre Gustave Toutain Beauregard era un descendiente de la familia francesa mon√°rquica de los Toutain, que pose√≠an plantaciones en las Antillas francesas, y durante la Revoluci√≥n fueron a instalarse a Louisiana, levantando la rica plantaci√≥n llamada Beauregard. (Una forma de ‚ÄúBuena Vista‚ÄĚ, y no, como aseguraba el personaje de Marilyn Monroe en ‚ÄúBus Stop‚ÄĚ, ‚ÄúOjos Bonitos‚ÄĚ). Cuando el joven Pierre se hab√≠a presentado para iniciar la carrera militar en West Point, hab√≠a firmado sus papeles a la manera aristocr√°tica europea, a√Īadiendo el nombre del solar al propio: ‚ÄúPierre Gustavo Toutain de Beauregard‚ÄĚ. Y la Academia hab√≠a borrado el ‚Äúde‚ÄĚ y le hab√≠a impuesto Beauregard como apellido, y su verdadero apellido, Toutain, como tercer nombre.

Pese a que, dos generaciones despu√©s de la llegada de los Toutain a Louisiana, Beauregard s√≥lo era parcialmente franc√©s, estaba encantado de serlo y se pasaba el d√≠a ‚Äúhaciendo el franc√©s‚ÄĚ como √©l lo entend√≠a, lo que en realidad era una sobreactuaci√≥n m√°s bien gascona. Por lo dem√°s un hombre de 43 a√Īos, guapo y de facciones finas, con bigote y perilla a estilo mosquetero, est√° hoy muy mal considerado profesionalmente por la historia anglosajona, que no soporta sus discursos, ultraexagerados y totalmente decimon√≥nicos en su aparatosa concepci√≥n, ni su actitud de divo, y le reprocha mucho su chapucero trabajo en Bull Run.

Efectivamente, sus discursos sólo pueden leerse hoy como piezas cómicas, y no sólo su trabajo de estado mayor en Bull Run, sino también muchas de sus instrucciones como comandante de Camp Pickens, son feas chapuzas, que le delatan claramente adormecido al calor de su éxito en Fort Sumter.

Pero no nos enga√Īemos: la chapucer√≠a estaba al orden del d√≠a en aquellos momentos, y tras la ruindad con que son estudiadas sus actuaciones posteriores tienen que existir m√≥viles no t√©cnicos: probablemente el ‚Äúcastigarle‚ÄĚ por haberse convertido en un enemigo declarado de Jefferson Davis que aun hoy, sigue siendo una vaca sagrada de la gran derecha estadounidense. De hecho y aun dentro de su poca brillante actuaci√≥n en Bull Run, demostr√≥ gran valor personal y capacidad de improvisaci√≥n en Henry Hill, y tuvo un toque de aut√©ntico genio al ‚Äúver‚ÄĚ el momento en que aun la insinuaci√≥n de un ataque general "romper√≠a la espalda" a los unionistas. Y como Sherman, cuya actuaci√≥n en Bull Run tampoco hab√≠a sido demasiado buena, y con el que mal que le pese a la tradici√≥n estadounidense le veo m√°s de un paralelismo, era un soldado con la no tan corriente cualidad de aprender de sus errores, y que mejorar√≠a mucho con el tiempo.

Pero los primeros efectos de su choque con Davis se hicieron ver de inmediato, cuando los Cuerpos 1¬ļ y 2¬ļ confederados fueron fundidos en un solo mando, que llevar√≠a el nombre de ‚ÄúEj√©rcito del Potomac‚ÄĚ, (Army of the Potomac), antes empleado por el 1¬ļ. En efecto, y pese al extraordinario prestigio que pose√≠a en aquel momento Beauregard, el mando de esta gran unidad fue entregado, (merecidamente), a Joseph Eggleston Johnston, quedando aqu√©l como su ayudante y segundo jefe.

En el Norte no rodaron  cabezas al estilo que a menudo sucede a una derrota militar sonada. El viejo Winfield Scott, que quizá se sentía parcialmente culpable de lo ocurrido, por no haber sabido prevenir la innovadora acción de Johnston, se opuso a ello, y el Presidente Lincoln le secundó. Tan sólo los viejos generales de Milicia Robert Patterson y Theodor Runyon, que habían tenido un rendimiento inferior a sus expectativas y estaban en filas por tres meses, encontraron que, al cumplirse este periodo, no se les renovaba sus comisiones y se les pedía discretamente que no se ofreciesen por nuevos plazos, con lo que se encontraron reenviados a sus casas sin ruido. Daniel Tyler, chapucero y obstruccionista, no fue siquiera amonestado, pero encontró que la confirmación de su habilitación de Brigadier se retrasaba mes tras mes y, para cuando recibió el ascenso en firme, hacía tiempo que sus antiguos comandantes de brigada eran brigadieres en firme a su vez. Mientras, perdió el mando de la 1ª División, pasando a cargos administrativos.

¬†El hombre m√°s castigado fue Dixon Miles, al que se le comunic√≥ que su posible ascenso quedaba indefinidamente retrasado, y deber√≠a hacer algo para demostrar una nueva actitud antes de que tal retraso se revocara. En cuanto a Irvin McDowell, el hombre cuya cabeza ped√≠a m√°s la Prensa, Scott se limit√≥ a quitarle el mando del Ej√©rcito y ponerle al frente de la Divisi√≥n antes mandada por Tyler. Para el mando de la 2¬™ Divisi√≥n, vacante mientras David Hunter se debat√≠a a√ļn entre la vida y la muerte, se hizo traer del Oeste al combativo aunque viejo Erwin Vose Sumner. El de la 3¬™ sigui√≥ en manos de Samuel Peter Heintzelman, mientras la 4¬™ deb√≠a ser reorganizada, al desaparecer, con los tres meses, la brigada formada por Milicias de New Jersey. En cuanto a la 5¬™, pas√≥ a las manos de Ludwig Blenker.

Naturalmente, la decisi√≥n m√°s importante era a qui√©n dar ahora el mando del Ej√©rcito. Pero para eso hubo de pensarse poco, pues Prensa y p√ļblico cantaban ya el nombre del h√©roe unionista del momento, y hasta Winfield Scott reconoci√≥ que, dada su capacidad organizativa, ser√° el hombre apropiado para afrontar la reorganizaci√≥n que el fin de los periodos de tres meses requer√≠a: por supuesto, hablamos de George Brinton McClelland, que lleg√≥ a Washington ya el 26 de Julio.

 


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Actualizado ( S√°bado, 18 de Octubre de 2008 09:01 )
 

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