Cuba en los a√Īos de la 1¬™ Guerra Mundial PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Apatrida   
Domingo, 01 de Noviembre de 2009 20:37

Este periodo hist√≥rico en Cuba se caracteriz√≥ fundamentalmente por los sucesos de la guerra civil conocida como ‚ÄúLa Chambelona‚ÄĚ, entre liberales y conservadores, y por la entrada de Cuba en la guerra contra el Imperio Alem√°n. Los protagonistas de estos sucesos, tanto cubanos como norteamericanos, casi sin excepci√≥n, fueron veteranos de la guerra contra Espa√Īa que concluy√≥ en 1898.



LA GUERRA DELA ‚ÄúCHAMBELONA‚ÄĚ

En 1913 en Cuba existían dos partidos mayoritarios:
Los Conservadores, que representaban m√°s a los intereses norteamericanos y espa√Īoles en Cuba, y los de las clases medias y altas. Su l√≠der era el ex general de la Guerra de Independencia, que tuvo destacada participaci√≥n en la batalla de Las Tunas, el aristocr√°tico Mario Garc√≠a Menocal, ingeniero educado en los Estados Unidos, de car√°cter frio y calculador, quien fuera tambi√©n director del central Chaparra, en el norte de Oriente, la mayor f√°brica de az√ļcar construida en Cuba.

General Mario Garc√≠a Menocal, Presidente de la Rep√ļblica de Cuba 1913 al 1921:


Los Liberales, entonces en el poder, el partido del ‚Äúgallo y del arado‚ÄĚ, s√≠mbolos que portaban en su bandera, en clara alusi√≥n a sus bases agrarias, con un amplio apoyo en la poblaci√≥n de clase mas baja, en los campesinos y en los negros, aprovecharon y explotaron el sentimiento antinorteamericano e hicieron de la cr√≠tica contra la Enmienda Platt su bandera. Instauraron la Loter√≠a (fuente de corrupci√≥n y prebendas) y autorizaron las peleas de gallos. Estaban acaudillados por el ex presidente Jos√© Miguel G√≥mez, quien combati√≥ en las tres guerras de independencia, y uno de los pocos cubanos que alcanz√≥ los grados de Mayor General del ej√©rcito mamb√≠, y por el candidato a la presidencia Alfredo Zayas, abogado ex-autonomista en tiempos de la Colonia, y hermano de un general insurrecto ca√≠do en combate. J. M. G√≥mez, en contraste con su oponente, ten√≠a un car√°cter campechano y dicharachero, amante del compadreo y amigo de sus amigos, hijo de unos hacendados acomodados de Las Villas. Desde muy joven se incorpor√≥ a la lucha contra Espa√Īa, por lo que nunca termino sus estudios.

General Jos√© Miguel G√≥mez, Presidente de la Rep√ļblica de Cuba 1909 al 1913:
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Ese a√Īo, Manuel Sanguily, como Secretario de Gobernaci√≥n, presidi√≥ unas elecciones ordenadas, pac√≠ficas y honestas en la que el candidato oficialista Alfredo Zayas fue derrotado por el candidato opositor Mario Garc√≠a Menocal, el cual llevaba al destacado soci√≥logo y fil√≥sofo Enrique Jos√© Varona y Pera para Vicepresidente.
Este mandato presidencial transcurri√≥ sin sobresaltos, pues coincidi√≥ con un per√≠odo de prosperidad debido a la espectacular subida del precio del az√ļcar debido al estallido en Europa de la Primera Guerra Mundial, lo cual posibilit√≥ una entrada masiva de divisas en la isla. Pero cuando lleg√≥ el momento de las siguientes elecciones en 1917, las cosas no ocurrieron tan pac√≠ficamente como las anteriores. Al parecer, Menocal trat√≥ de forzar la reelecci√≥n mediante fraudes frente al candidato liberal Alfredo Zayas, los liberales protestaron y pidieron como √ļnica soluci√≥n la repetici√≥n de las elecciones.

Liberales y conservadores se acercaron al embajador norteamericano en La Habana, para ganar su respaldo. El 10 de febrero de 1917, los liberales Orestes Ferrara y Raimundo Cabrera embarcaron hacia Washington y le solicitaron al gobierno que enviara testigos a cada uno de los colegios donde se volvería a votar. Pero el gobierno norteamericano, enfrascado en la tensa situación en Europa, no les hizo caso.
Los liberales entendieron que no ten√≠an otra salida que la violencia (la antigua y mala costumbre de los cubanos de resolver los problemas pol√≠ticos tomando las armas y alz√°ndose en el monte). Jos√© Miguel recibi√≥ la adhesi√≥n de altos jefes militares de Oriente y Camag√ľey, y junto a su hijo Miguel Mariano se embarc√≥ en su yate ‚ÄúJulito‚ÄĚ por Bataban√≥, al sur de La Habana, aparentemente para ir de pesca, pero el 10 de Febrero desembarc√≥ en la Bah√≠a de Juan Hern√°ndez, cerca de Tunas de Zaza (Camag√ľey), y levant√≥ el estandarte de la rebeli√≥n. Inmediatamente se le unieron dotaciones militares y civiles de las dos provincias orientales, si bien estos √ļltimos de forma limitada. En Santa Clara se declaraban contra Menocal: Machado, Mendieta y otros jefes liberales, todos veteranos del Ejercito Libertador. Comenzaba as√≠ la llamada ‚ÄúGuerra de la Chambelona‚ÄĚ por una popular conga que cantaban y bailaban los liberales en sus campa√Īas electorales, a la que le adicionaban versos con contenido pol√≠tico y ofensivo para los conservadores, cuyo estribillo rezaba: ¬°AE, AE, AE LA CHAMBELONA!
Los conservadores por su parte también tenían su rumbita, si bien no alcanzó la popularidad de la de los liberales, pero que ha llegado hasta la actualidad, y su estribillo dice así:

Tumba la ca√Īa, anda ligero
Que ahí viene el Mayoral, sonando el cuero.


La ultima frase en clara alusi√≥n al apodo con que era conocido Menocal: ‚Äúel Mayoral de Chaparra‚ÄĚ y al restallar del l√°tigo. Hay que aclarar que en Cuba la palabra mayoral tiene una connotaci√≥n diferente que en otros pa√≠ses, ya que en el tiempo de la colonia, este personaje era el encargado de hacer trabajar a las dotaciones de esclavos en las plantaciones, a menudo auxiliado por el l√°tigo de cuero.

Los Liberales el mismo 10 de Febrero entregaron una carta al Presidente Wilson pidiendo la intervenci√≥n estadounidense, ampar√°ndose en la Enmienda Platt, para impedir m√°s ilegalidades en la repetici√≥n de las elecciones (Complementarias) planeadas para el 14 de Febrero en Santa Clara y el 20 en Oriente. Pero las condiciones internacionales eran muy distintas a las 1906, cuando el entonces presidente Teddy Roosevelt accedi√≥ a rega√Īadientes a la petici√≥n de intervenci√≥n del entonces presidente Estrada Palma. Los Estados Unidos, inmersos en la compleja situaci√≥n internacional producto a la guerra en Europa, no estaban para dirimir disputas en las republicas bananeras. Como dir√≠a el destacado historiador cubano Moreno Fraginals: ‚ÄúLa c√ļpula liberal, furiosa porque se le escamoteara la victoria en las urnas, no vio otra salida que otra revuelta... Una vez m√°s se pretend√≠a resolver una injusticia a balazos. La violencia pol√≠tica heredaba de las guerras independentistas del siglo XIX la tradici√≥n sublevacionista‚ÄĚ
Si los liberales obtuvieron la adhesi√≥n de muchas dotaciones militares de la mitad Oriental, el apoyo de los civiles fue limitado. En Occidente los brotes de la insurrecci√≥n pronto fueron sofocados. Alfredo Zayas, N¬ļ 2 de los liberales, que se encontraba en la capital, se desmarc√≥ de la rebeli√≥n y se refugi√≥ en su finca de Cambute en Palatino, cercana a La Habana, creo que es digno de elogiar su esp√≠ritu civilista al no secundar la rebeli√≥n armada. No obstante no pudo escapar a que lo motejaran como el ‚Äúagachado‚ÄĚ (escondido) de Cambute.
Los liberales dominaban las provincias de Las Villas, Camag√ľey y Oriente, en esta √ļltima los miguelistas se apoderaron del regimiento de Santiago de Cuba (13 de febrero de 1917), y tomaron la capital provincial.
Los conservadores por su parte, encabezados por Mario García Menocal, no perdieron tiempo. En Occidente conjuraron la sedición de la tropa y con aplomo y astucia neutralizaron a los soldados rebeldes. Compraron a los Estados Unidos 10.000 modernos fusiles Springfield modelo 1903 y dos millones de balas, y acusaron a los liberales de germanófilos, que no era poca cosa para como estaba el mundo en aquellos días. J. M. Gómez se aprestó a avanzar sobre la capital, aprovechando que ya se había construido en Cuba un ferrocarril que recorría toda la isla, en él embarcó a toda la infantería, mientras que la caballería los seguiría por sus propios medios, pero no tuvo en cuenta que el ferrocarril avanzaba mucho mas rápido que los caballos. Se detuvo a esperar a los jinetes en el pueblo de Managua, donde se cuenta que se organizaron fiestas y hasta el propio José Miguel bailó la Chambelona en el parque central. Esta demora, a la postre resultó fatal porque mientras, el gobierno destruyó el importante puente de Jatibonico, cortando el paso al tren de los liberales. No obstante las tropas gubernamentales fueron vencidas por las liberales, bajo mando del propio J.M. Gómez, el 17 de Febrero de 1917, en Trilladeras, a orillas del rio Jatibonico en Las Villas.
A pocos meses antes de que los Estados Unidos declararan la guerra a Alemania, cuando en Rusia se produc√≠an cambios que la llevar√≠an bajo el poder de los Bolcheviques, que se apresuraron a firmar una paz por separado con Alemania que dejaba en la estacada a los Aliados, y cuando la guerra submarina total de los alemanes pon√≠a en peligro el abastecimiento de productos clasificados de estrat√©gicos como el az√ļcar cubano, a los liberales se les ocurr√≠a dirimir sus diferencias, muy justificadas por cierto, por medio de un alzamiento armado y la guerrita subsiguiente, sin tener en cuenta el factor de las tensiones internacionales. El presidente americano Woodrow Wilson declar√≥ que no reconocer√≠a ning√ļn gobierno impuesto a trav√©s de una revoluci√≥n que desestabilizara el √°rea precisamente en momentos en que barcos mercantes y de pasajeros norteamericanos y de otras naciones neutrales eran atacados, y que pedir√≠a responsabilidades individuales por las p√©rdidas ocasionadas a los intereses estadounidenses en Cuba. Dio instrucciones en este sentido a su embajador en la Habana William Gonz√°lez (de origen cubano), el cual expuso en muchas ocasiones la posici√≥n de los Estados Unidos. Menocal, el presidente conservador, para poner la guinda al pastel aprovech√≥ para acusar de german√≥filos a los rebeldes liberales. √Čsto sell√≥ la suerte de la rebeli√≥n.
La Sala de Gobierno de la Audiencia de La Habana, en sesión extraordinaria, designó a un juez especial para tramitar causas por sedición, alta traición a la patria, etc.. Se llegó a procesar a más de 5 000 personas, en su mayoría por "germanófilos", ya que todo adversario de Menocal y todo "liberal", era tildado de espía alemán. El senador norteamericano Swanson declaró en Washington que tenía absoluta seguridad de que "Alemania costea el movimiento sedicioso en Cuba". Esta asombrosa declaración causó estupor en la Isla por lo increíble.
A Santiago de Cuba arrib√≥, procedente de la base naval de Guant√°namo, el USS San Francisco, bajo el mando del comandante Henry Varnum Butler (mas tarde alcanzar√≠a los grados de contraalmirante). Alrededor de 500 US Marines fueron desembarcados en Santiago para ayudar a preservar el orden. Como oficial superior de las fuerzas norteamericanas en Santiago, se design√≥ al comandante Reginald Rowan Belknap (quien fuera uno de los jefes a cargo de la base de Key West durante la guerra contra Espa√Īa de 1898, mas tarde participara en la guerra de Filipinas y el que durante la 1¬™ Guerra Mundial estuvo al frente de los siembra-minas norteamericanos, contribuyendo a plantar mas de 56.000 minas en el Mar del Norte, lleg√≥ al grado de contraalmirante). Los propietarios de ingenios y plantaciones azucareras norteamericanos y cubanos de la zona apoyaron la acci√≥n de la marina estadounidense porque de esta forma se mantendr√≠a la exportaci√≥n de az√ļcar a trav√©s del puerto santiaguero. De forma parecida a la actuaci√≥n en Santiago fue la de los contingentes de marines americanos desembarcados en otros puntos de Cuba, como Manzanillo, Nuevitas, y la ciudad de Guant√°namo, y de destacamentos establecidos en las minas de El Cobre y el central Preston.
Por su parte, los intereses azucareros americanos también apelaron al embajador no oficial de los liberales cubanos en Washington, Orestes Ferrara (de origen italiano y ex-coronel del Ejercito Libertador cubano), para la protección de sus propiedades. Hay que decir que aunque la misión liberal fue incapaz de lograr el apoyo del presidente Wilson a los rebeldes, al menos éste ignoró los repetidos requerimientos del gobierno de Menocal para que arrestara y extraditara a Ferrara y sus colaboradores.

Im√°genes:
USS Petrel, presente también en 1917 en la bahía de Santiago de Cuba, veterano de la batalla de Manila:
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USS San Francisco, veterano de la Guerra Hispanoamericana de 1898:
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Base Naval de Guant√°namo: Un grupo de marineros se acomoda debajo de una tienda, al fondo de ve el San Francisco:
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Base Naval de Guantánamo: Panorámicas de la época:


Muchos de los luchadores independentistas de 1895 se unieron al alzamiento liberal, como los generales orientales Jos√© Manuel Capote, Carlos Gonz√°lez Clavell, Francisco Leyte Vidal, Bernardo Camacho, Luisillo Milan√©s, y los villare√Īos Gerardo Machado y Tello S√°nchez.
En Bayamo, soldados y milicianos menocalistas resisten parapetados en el cuartel el fuego de los chambeloneros generales Capote, Clavell y Milan√©s, todos luchadores independentistas de 1895-98, que hab√≠an ocupado la ciudad. El 24 de febrero, el coronel conservador Mat√≠as Betancourt, y el capit√°n Juan Corona, algunos dicen que despu√©s de abastecerse de armas, pertrechos y municiones en el crucero estadounidense ‚ÄúNew York‚ÄĚ (veterano de la batalla naval de Santiago de Cuba), desembarca en Manzanillo, derrota en La Guarina a estos generales ex-mambises alzados, y libera Bayamo y otras ciudades. √Čsto provoca la dispersi√≥n de los liberales en Oriente, quedando como √ļltimo reducto Santiago de Cuba. Las tropas conservadoras de Mat√≠as Betancourt se dispon√≠an a asaltar la ciudad cuando gracias a la mediaci√≥n norteamericana se logr√≥ evacuar hacia Hait√≠, en aquel entonces ocupado por los norteamericanos, al insubordinado comandante militar de la plaza Rigoberto Fern√°ndez y a sus tropas, quedando pacificada la provincia de Oriente.
En Camag√ľey el senador, ex-gobernador de la provincia y antiguo jefe mamb√≠ Gustavo Caballero, al frente de la sublevaci√≥n liberal, atac√≥ y tom√≥ los poblados de Santa Cruz del Sur y Gu√°imaro, pero fue acorralado y derrotado por los soldados del comandante Patricio de C√°rdenas, en La Caridad, cerca de Nuevitas. Se rindi√≥ previa promesa de respet√°rsele la vida, pero en el trayecto ferroviario hacia Camag√ľey es asesinado en cumplimiento al fat√≠dico telegrama cursado desde Palacio y enviado al coronel Eduardo Pujol en fecha previa a la captura de Gustavo Caballero, y que dec√≠a: ‚ÄúTraiga cad√°ver de Caballero a Camag√ľey‚ÄĚ

El 7 de marzo, en Caicaje, cerca de Santi Spiritus, en Las Villas, los Liberales, comandados por Jos√© Miguel G√≥mez sufren una importante derrota frente a las tropas leales al gobierno del coronel Rosendo Collazo (otro importante veterano de la guerra de independencia, natural de Artemisa). La caballer√≠a, que otrora hab√≠a cosechado tantos √©xitos para los mamb√≠ses frente a la infanter√≠a espa√Īola, en esta ocasi√≥n no pudo hacer nada frente a las modernas ametralladoras de los menocalistas, ocasion√°ndole a los liberales mas de un centenar de muertos. El 8 de marzo de 1917 Jos√© Miguel G√≥mez era detenido junto a su estado mayor en las lomas de Caicaje, donde hab√≠a logrado refugiarse despu√©s del ‚Äúcopo‚ÄĚ de los conservadores. Su hijo Miguel Mariano, el coronel Mendieta y toda la escolta son trasladados hacia la capital de la Isla y recluidos en el Castillo del Pr√≠ncipe. Era el fin de los liberales. Los generales Machado, Figueroa y algunos m√°s resistieron alg√ļn tiempo, pero al final fueron capturados.
Si bien se produjeron algunos fusilamientos, acallados por la censura de prensa impuesta por Menocal al suspender las garant√≠as constitucionales, poco tiempo despu√©s se decret√≥ una amplia amnist√≠a y fueron liberados todos los jefes liberales que pronto se reincorporaron a la pol√≠tica activa. La ley de amnist√≠a fue para todos los presos incluyendo a Jos√© Miguel G√≥mez. En ese mismo a√Īo abandon√≥ el pa√≠s y se radic√≥ en Miami. Muri√≥ 4 a√Īos despu√©s en 1921.

El levantamiento liberal fracasó por la negativa de los americanos a intervenir y por su apoyo al gobierno de Menocal, por demoras inexplicables de J. M. Gómez en su avance hacia la capital, que permitieron reorganizarse a los conservadores, y por la rapidez y eficacia del ejercito y la policía, cuerpos ya muy numerosos y experimentados.

CUBA Y LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL:

Los USA declaran la guerra a Alemania el 6 de Abril de 1917, por las p√©rdidas cada vez mayores de barcos norteamericanos y neutrales en la guerra submarina total, declarada por los alemanes y para contrabalancear la retirada de Rusia de la ‚Äúguerra imperialista‚ÄĚ, retirada provocada por el triunfo de la revoluci√≥n bolchevique. El Gobierno y el Congreso de la Republica de Cuba declararon la guerra a Alemania y a las potencias centrales el siguiente d√≠a 7 de Abril de 1917, de forma ‚Äúespontanea y resuelta‚Ķ en cumplimiento de un deber de gratitud hacia esa gran naci√≥n (los Estados Unidos)‚ÄĚ seg√ļn palabras del embajador cubano en Washington en esos d√≠as: Carlos Manuel de C√©spedes (hijo).
El Ejercito Nacional de Cuba ten√≠a al comenzar la 1¬™ Guerra Mundial sobre los 17.000 hombres (en comparaci√≥n con los 3.000 de que dispon√≠a en 1906), seg√ļn una publicaci√≥n americana de la √©poca, se subdivid√≠a en Estado Mayor, 6 Regimientos de Caballer√≠a, 1 Reg. de Infanter√≠a, 1 de Artiller√≠a, un Departamento M√©dico y Veterinario y un Departamento de Auditor√≠as.
Adem√°s pone: ‚ÄúLa Rep√ļblica se divid√≠a en 8 distritos militares: 6 de los cuales correspond√≠an a las 6 provincias, y los otros en La Habana en el Campamento de Columbia (Reg. de Infanter√≠a) y otro correspondiente a los puestos militares de las antiguas fortalezas espa√Īolas de La Caba√Īa, La Fuerza, y las bater√≠as costeras de La Habana, (Velasco, Santa Clara.. ).
El Ej√©rcito Nacional de Cuba est√° bien equipado. Las regulaciones son pr√°cticamente las mismas del US Army y por muchos a√Īos ha contado con oficiales norteamericanos como instructores. Esta peque√Īa pero eficiente fuerza se puede coordinar con el US Army en caso de necesidad, el armamento est√°ndar es el mismo y los uniformes tambi√©n son muy similares. La artiller√≠a est√° equipada con el famoso Schneider-Creuzot de 75 mm, ca√Ī√≥n de tiro r√°pido modelo franc√©s.‚ÄĚ
El presidente Menocal cre√≥ la Secretar√≠a de Marina y Guerra, y al frente de la cual, virtualmente como jefe del ej√©rcito, qued√≥ el ya general Jos√© Mart√≠ Zayas Baz√°n, hijo de Jos√© Mart√≠ P√©rez, el organizador del levantamiento contra Espa√Īa en 1895 y considerado el Ap√≥stol de la pasada Guerra de Independencia de Cuba. A m√°s de $13.000.000,00 asciende el presupuesto del Ej√©rcito y existe dotaci√≥n para 13.252 soldados. El presidente de la Rep√ļblica aument√≥ los haberes a los alistados del Ej√©rcito.

Dejemos que sea el propio Carlos Manuel de C√©spedes y Quesada (hijo del hom√≥nimo iniciador de la guerra de independencia contra Espa√Īa en 1868 y primer presidente de la Rep√ļblica de Cuba en Armas), embajador cubano en Washington, el que nos narre las circunstancias en que Cuba entr√≥ en guerra contra el Imperio Alem√°n y las medidas que se tomaron al respecto. Tomado de un art√≠culo que redact√≥ el embajador a petici√≥n del historiador americano Frank H. Simons, para su recopilaci√≥n ‚ÄúHistoria de la Guerra del Mundo‚ÄĚ publicada en 1920:
“La actitud de apoyo moral y material de Cuba a los Estados Unidos de América fue intensamente apreciada en este país. Fue muy satisfactorio notar esta circunstancia…
Ahora bien, ¬Ņqu√© hizo Cuba en su papel de beligerante? Empez√≥ por adoptar todas las medidas de guerra, puestas en vigor por los Estados Unidos, que fueran de aplicaci√≥n pr√°ctica en la Republica de Cuba. A los enemigos extranjeros no se les permiti√≥ continuar viviendo cerca de las costas de la Isla; muchos de ellos fueron internados y sometidos a la vigilancia de las autoridades militares y se estableci√≥ una r√≠gida censura sobre toda clase de comunicaciones.
Habi√©ndose reconocido como una indispensable y urgente necesidad de los Estados Unidos y de los Aliados la de aumentar grandemente la producci√≥n de az√ļcar de Cuba, √©sta se puso manos a la obra inmediatamente y coloc√≥ la totalidad de la producci√≥n de la zafra de 1916-17, unas 3.400.000 toneladas a disposici√≥n de los Estados Unidos y los Aliados al extraordinario bajo precio de 4,6 centavos la libra‚Ķ La zafra de 1917-18 de mas de 4.000.000 de toneladas fue vendida (tambi√©n a los Estados Unidos)‚Ķ a 5,5 centavos la libra, que representaba un aumento reconocido como indispensable para alentar de manera racional la producci√≥n de az√ļcar, que de otra manera hubiera empezado a disminuir debido a la insuficiencia del precio anterior. En ambas ocasiones las grandes transacciones fueron realizadas por medio de una comisi√≥n cubana nombrada por el presidente Menocal, que tuve el privilegio de presidir. Para que se tenga una idea de lo que la contribuci√≥n a la causa signific√≥, baste decir que el az√ļcar de Cuba en el mercado libre se vende ahora alrededor de 18,5 centavos por libra (Danza de los Millones); esto significa muchos millones de pesos economizados por los Aliados a los que Cuba virtualmente renunci√≥ en beneficio de la causa com√ļn.
Siguiendo este orden de la participaci√≥n econ√≥mica de Cuba en la guerra, debe recordarse que ella tom√≥ y suscribi√≥ mucho mas de su cuota en los empr√©stitos americanos llamados ‚ÄúLiberty Loans‚ÄĚ ‚Ķ ‚Äú

A continuación el embajador comenta las abundantes y generosas contribuciones y donativos de los cubanos residentes en Nueva York y otros lugares de los Estados Unidos a la Cruz Roja, Empréstito de la Libertad, etc..
Contin√ļa C√©spedes: ‚ÄúLa estricta vigilancia mantenida por los barcos de la marina de Cuba sobre las 4.000 millas de la costa de la Isla, impidi√≥ el establecimiento de bases por los submarinos (alemanes) mientras nuestros buques tambi√©n ayudaban a guardar las entradas del Golfo de M√©xico.
Un n√ļmero de barcos mercantes alemanes, representando en conjunto 13.511 toneladas gruesas, fue confiscado por el Gobierno cubano, que se los entreg√≥ al Gobierno norteamericano para ser utilizados por la Comisi√≥n de Navegaci√≥n durante la guerra, sin compensaci√≥n alguna.
Se adoptó el Servicio Militar Obligatorio para preparar al ejercito cubano para cualquier emergencia, y fue hecho el ofrecimiento de enviar tropas al frente en Europa; pero el Gobierno de los Estados Unidos, al dar las gracias al Gobierno de Cuba por su deseo de cooperar también de este modo, expresó el alto aprecio que hacía del magnífico esfuerzo que Cuba estaba realizando, y sugirió que por el momento se mantuvieran las tropas en Cuba (...)
(...) El Congreso cubano vot√≥ una ley que fue inmediatamente aprobada por el Presidente, concediendo un cr√©dito de $2.400.000 anuales, como una contribuci√≥n a las organizaciones de la Cruz Roja de los Estados Unidos y de los Aliados; a la vez que la Cruz Roja de Cuba, bajo la direcci√≥n de la se√Īora de Menocal, recog√≠a considerables sumas de dinero y materiales que fueron empleados en socorrer a los enfermos y heridos de los pa√≠ses en guerra contra los gobiernos imperiales de Austria y Alemania.
El 4, el 14 y el 21 de Julio fueron declarados días de fiesta nacional en honor de los Estados Unidos, Francia y Bélgica; y celebrándose grandes demostraciones oficiales y populares en honor de Italia, Inglaterra, y las otras naciones aliadas…
Naturalmente este cuadro no comprende todo lo que se hizo, pero da una idea general de la participaci√≥n de Cuba en la Guerra Mundial, que fue santificada por la sangre de muchos j√≥venes voluntarios cubanos que pelearon en las filas del ejercito de los Estados Unidos, a la vez que algunos de ellos alcanzaron distinci√≥n en la escuadras a√©reas de Francia.‚ÄĚ


Para los Estados Unidos fue esencial desde el punto de vista econ√≥mico que Cuba fuera a la guerra tambi√©n. El historiador Hugh Thomas en su libro ‚ÄúCuba: Pursuit of freedom‚ÄĚ llega a decir: ‚ÄúEn Francia los ej√©rcitos marchaban con los est√≥magos llenos desde La Habana‚ÄĚ. Francia otorg√≥ la Gran Cruz de la Legi√≥n de Honor de Francia al presidente Menocal, la cual le fue entregada solemnemente por el embajador de ese pa√≠s.
La vigilancia mar√≠tima fue efectuada fundamentalmente por los cruceros "Cuba" (2.055 tons) y "Patria" (1.200 tons), comprados en los Estados Unidos en 1911, los cuales, unidos a varios ca√Īoneros y "cutters", algunos nuevos y otros ex-guardacostas espa√Īoles, constitu√≠an la Marina de Guerra cubana en aquel tiempo.
Desde el 5 de julio de 1913 se crea el Cuerpo de Aviación del Ejército de Cuba, nombrándose Capitán a Agustín Parlá, "Padre de la Aviación de Cuba". El primer avión que obtuvo la aviación militar cubana fue un Curtiss modelo FS, comprado en la primavera de 1913. Al producirse la rebelión de "La Chambelona" en febrero de 1917, Jaime González les lanza a los liberales desde el aire octavillas incitándoles a rendirse e intimidándolos con sus vuelos, siendo ésta la primera acción bélica de la aviación militar cubana. El 14 de setiembre de 1917 se crea una escuadrilla de aviación para combatir en Francia, con el nombre de "Le Escadrille Cubaine", organizada por Santiago Campuzano y con 33 integrantes. El Teniente Campuzano recibió la medalla al valor del Ejército Francés.
Tambi√©n fueron internados s√ļbditos alemanes y de los otros pa√≠ses enemigos, al igual que los marinos de los buques incautados. Se desat√≥ la paranoia, en el peri√≥dico ‚ÄúLa Discusi√≥n‚ÄĚ en aquellos d√≠as podemos encontrar el siguiente titular: ‚ÄúLos manejos del espionaje alem√°n en Cuba. El Gobierno descubre un complot. Detenidas varias personas, entre ellas el vicepresidente de la Compa√Ī√≠a Cubana de Calzado, Ricardo Gutmann‚ÄĚ. Hasta los propietarios de la famosa marca de cigarros ‚ÄúH. Upmman‚ÄĚ fueron v√≠ctima de persecuciones.
En Agosto de 1918 el gobierno cubano impone el impopular Servicio Militar, que fue abolido a mediados de 1919. Otras medidas de guerra tambi√©n afectaron a la poblaci√≥n cubana: El general Menocal y el Congreso decretaron nuevos impuestos de guerra, suscitando el rechazo de la poblaci√≥n a dicho gravamen. Cuba sufri√≥ durante ese a√Īo escasez de carb√≥n y harina. En los sitios p√ļblicos no se vend√≠a leche. No hab√≠a letreros lum√≠nicos y el tr√°fico ferroviario estuvo en peligro de paralizarse. Los teatros funcionaban solamente hasta las 23:00h y despu√©s de las 12:00h. La Habana sufri√≥ apagones. Fue una crisis √ļnica en la historia republicana del pa√≠s, pero a pesar de √©sta se trataba de mantener a todo trance en el pa√≠s la existencia de v√≠veres, combustibles, maquinarias y material de guerra para el Ej√©rcito y la Marina.
Por √ļltimo, decir que Cuba estuvo entre los firmantes del Tratado de Versalles que puso fin oficialmente a la 1¬™ Guerra Mundial.

Im√°genes:
Ejército cubano en 1918: Se observan soldados de raza negra, en el ejército cubano nunca existió la segregación, a diferencia del US Army de aquel entonces.


Banquete entre oficiales cubanos y americanos en el cuartel ‚ÄúMoncada‚ÄĚ, antiguo cuartel espa√Īol ‚ÄúReina Mercedes‚ÄĚ, en Santiago de Cuba
Zoom in (real dimensions: 640 x 507)

BIBLIOGRAF√ćA:

Además de la bibliografía antes mencionada, se empleó en la elaboración de este artículo:

"Cuba: order and revolution". Escrito por Jorge I. Domínguez.
"Cuba Libre 1895-1958", de Mario Riera Hern√°ndez.
"Cien a√Īos de historia de Cuba, 1898-1998", escrito por Manuel Moreno Fraginals:
http://books.google.es/books?id=Raumu41 ... je&f=false
Pagina de internet de la aviación cubana:
http://www.geocities.com/urrib2000/Mil1-1.html
Noticias del New York Times sobre la guerra de la Chambelona:
http://query.nytimes.com/mem/archive-fr ... 838C609EDE
http://query.nytimes.com/mem/archive-fr ... 838C609EDE
Publicación americana de la época:
http://www.archive.org/stream/republico ... a_djvu.txt
Titulares del peri√≥dico ‚ÄúLa Discusion‚ÄĚ.


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