La Guerra Civil Americana - 8ª Parte - I PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Lee   
Martes, 24 de Noviembre de 2009 19:03
 
96¬ļ Pennsylvania Inf. en Camp Northumberland; 1861

Capítulo XXIII: Enero 1862; La Unión se prepara

Abraham Lincoln termin√≥ el a√Īo 1861 e inici√≥ 1862 animando a sus mandos a avanzar. En este caso, a Henry Wager Halleck, comandante principal de los frentes occidentales, al que adem√°s se acababa de subordinar, operativa sino administrativamente, el Mando del Ohio de Buell en Louisville. En dos comunicados enviados el 31 de Diciembre y el 1 de Enero, le ped√≠a que iniciara ya operaciones, como m√≠nimo contra Bowling Green con el Ej√©rcito del Ohio de Buell y contra Columbus-Belmont con el del Tennessee de Grant, al que podr√≠a unirse el del Mississippi de Pope en cuanto alcanzara estado operativo.

Esto puede considerarse una intolerable intromisi√≥n del mando pol√≠tico en los asuntos del militar, pero proven√≠a porque teniendo la guerra muchos aspectos pol√≠ticos, Lincoln estaba adivinando el desarrollo l√≥gico de algunos de ellos, que aconsejaban que la Uni√≥n atacara a fondo cuanto antes. El principal era que estaban ya cerca las elecciones para el nuevo y definitivo Congreso Confederado y Lincoln calculaba (con toda la raz√≥n del mundo), que en cuanto √©ste ocupara sus esca√Īos se dejar√≠a la pol√≠tica de ‚Äúandar de puntillas‚ÄĚ que hab√≠a prevalecido en el Congreso Provisional y empezar√≠a a dictar normativa de guerra ‚Äúdura‚ÄĚ; empezando por una Ley de Conscripci√≥n.

Ahora bien, con una Ley de Conscripci√≥n el Sur no tendr√≠a dificultad para tener sobre las armas continuamente m√°s de medio mill√≥n de hombres. Y esto pod√≠a ser un hueso demasiado duro de roer para los contingentes que la Uni√≥n pod√≠a enfrentarles por el sistema del voluntariado, y seguramente le obligar√≠a a dictar su propia Ley de Conscripci√≥n, que Lincoln se daba cuenta que ser√≠a larga, dif√≠cil y quiz√° suicida de imponer. Sin embargo, desde Noviembre la Uni√≥n ten√≠a ya medio mill√≥n de hombres largo sobre las armas, razonablemente equipados e instruidos y aunque fuese dictada y a causa de la falta de organizaci√≥n y experiencia, la Ley de Conscripci√≥n confederada no ejercer√≠a efecto hasta Junio-Agosto. Lo que daba a los unionistas una ‚Äúventana‚ÄĚ temporal durante la que gozar√≠an de una clara ventaja que, bien aprovechada, pod√≠a producir grandes ganancias estrat√©gicas (que luego hicieran m√°s f√°cil de digerir su propia Ley de Conscripci√≥n), o hasta la misma victoria.

Pero era una ventana temporal de menos de 9 meses y con el relevo de Scott y sus primeras secuelas, ya se había perdido Noviembre y Diciembre, De forma que el Presidente, ganado por una hirviente impaciencia, estaría los meses siguientes dispuesto a empujar adelante a sus parsimoniosos generales aun a patadas en el fondillo de los pantalones. Y su primera medida, tras la dimisión de Cameron el 11 de Enero, fue remodelar su Gobierno en la forma que juzgó precisa para que resultara más adecuado como Gabinete de Guerra.

Como Secretario de Guerra, sustituyó a Cameron por Edwin McMasters Stanton, que fuera Fiscal General en el Gobierno Buchanan. Se trataba de un abogado famoso, y renombrado por su capacidad de trabajo y su carácter incorruptible (no más contratos militares fulleros), así como muy apreciado entre los halcones belicistas de la derecha demócrata, una facción cuya visión de la guerra era idéntica a la de Lincoln, pero que nunca se alineaba a su lado por la falta de contacto y origen diversos de unos y otros. (Toda aquella facción Stanton incluido, había votado en 1860 por Breckenridge).

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Edwin McMasters Stanton

Adem√°s, Lincoln revitaliz√≥ el Departamento de Relaciones Exteriores, a√Īos atr√°s muy prestigioso bajo el malogrado Stephen Douglas y despu√©s semidesaparecido por falta de presupuestos, y se lo entreg√≥ a Charles Sumner, que acababa de demostrar en el ‚ÄúAffair Trent‚ÄĚ ser capaz de trabajar con el Gabinete, y que como mito de los abolicionistas y los republicanos radicales, atraer√≠a a muchos de ellos hacia el Gobierno.

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Charles Sumner

Eran dos valiosas adquisiciones para el Gabinete, dos hombres excelentemente dotados para los puestos a que se los asignaba y dos muestras de la casi inhumana falta de disposición de Lincoln hacia el nepotismo, porque se trataba de dos hombres que no lo habían tratado de ninguna manera bien.

Sumner, bastante pedante en su refinamiento, le hab√≠a hecho mucho da√Īo en las ciudades del Este y en su propio Partido, hablando una y otra vez de √©l como si fuera una especie de hombre de las cavernas. (Curiosamente en un viejo abolicionista y radical republicano como √©l, se llevaba en cambio muy bien con Mary Lincoln, cuya exquisita educaci√≥n de dama sure√Īa sab√≠a apreciar). En cuanto a Stanton, no s√≥lo le hab√≠a humillado salvajemente en una ocasi√≥n en que, a√Īos atr√°s, coincidieron como letrados defendiendo a la misma parte en un pleito civil, sino que habiendo hecho campa√Īa por Breckenridge, tras las elecciones hab√≠a sido quiz√° el m√°s entusiasta divulgador de los brutales chistes antilincoln que los sure√Īos hab√≠an estado propagando en la ‚Äúbuena sociedad‚ÄĚ del Este.

Con todo, el Presidente era un excelente contratador de personal y aunque Sumner seguir√≠a siendo siempre un inaguantable pedante, y Stanton de antiguo considerado un grosero y un intratable, se mantendr√≠a a la altura de su fama, ambos resultaron dos piezas muy √ļtiles en el trabajo de equipo del Gabinete.

Pese al escaso convencimiento de individuos como McClelland y Halleck, tanto unionistas como confederados se daban cuenta de que la √©poca de los tanteos hab√≠a acabado y preparaban fren√©ticamente la inminente campa√Īa. Ya nos hemos referido en un cap√≠tulo anterior a la situaci√≥n por estas fechas en cuanto a fusiler√≠a y ca√Īones. En el Sur, el Secretario de Marina Stephen Mallory manten√≠a al Capit√°n James Bulloch como agente de compras en Gran Breta√Īa, al Comodoro Samuel Barron, ya liberado tras caer en manos del enemigo en Agosto, como agente en Francia, a Dabney Fontaine Maury como comod√≠n entre ambos y en casa al Capit√°n French Forrest a cargo de la Ordenanza Naval.

Por su parte, Judah Benjamín, como Secretario de Guerra, había nombrado un responsable general que organizara su red de compras en Europa, el Coronel virginiano Josiah Gorgas, que en conjunto iba a realizar su labor en forma bastante satisfactoria.

En cuanto a su aspecto externo, el soldado sure√Īo hab√≠a perdido por su parte bastante brillo para 1862. Las escasas unidades de zuavos se segu√≠an agarrando a sus brillantes uniformes (varias de ellas ir√≠an desapareciendo durante el a√Īo), algunas milicias especialmente bien vestidas seguir√≠an luciendo sus galas hasta que se cayeran a pedazos, y el Alabama Volunteer Corps empleaba a√ļn sus levitas azules, que parece eran de excelente calidad. Pero por lo dem√°s, reinaba ya por completo el gris que en general no era gris, sino linsey crudo casta√Īo, gris seminegro te√Īido con corteza de nogal o el llamado ‚Äúbutternut‚ÄĚ. La Infanter√≠a de Marina, que por su escaso volumen y por estar desplegada en los puertos, ten√≠a facilidad para equiparse con telas de importaci√≥n, llevaba ‚Äúcasi‚ÄĚ el uniforme reglamentario (salvo que s√≥lo los oficiales usaban levita cruzada).

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La Caballer√≠a mezclaba unidades de aspecto ultramiserable con otras exquisitamente uniformadas, pero con bastante olvido del reglamento. Muy pocos oficiales empleaban la levita larga (inc√≥moda para cabalgar), y abundaban las chaquetas, chaquetones y sobre todo chaquetillas hasta la cintura tipo ‚Äúdolman‚ÄĚ. Algunos regimientos especialmente acicalados usaban dos filas de falsos botones a los lados de la funcional, y entre ellas alamares negros, rojos, amarillos o blancos, o tiras de tela imit√°ndolos, a menudo en forma muy tosca.

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Muchos regimientos gastaban sombreros de a√ļpa, muy a menudo adornados con plumas, y se acostumbraba llevar el color de arma, (amarillo), en el cuello y el quepis, (aunque en general en una banda en torno a su base), y con menos frecuencia en las bocamangas, y aun menos en el pantal√≥n, que era casi siempre gris o de linsey y no azul.

La Artillería iba con frecuencia bien uniformada y, salvo algunas baterías del Centro y el Oeste, ni siquiera usaba sombreros de alas. Pero se resistía a usar el azul reglamentario, y sus pantalones solían ser grises, mientras los quepis mostraban distintas combinaciones de rojo y gris, siendo muy a menudo totalmente rojos.

La Infanter√≠a sol√≠a tener un aspecto variopinto y desastrado, con a menudo toda clase de variantes en la misma unidad. North Carolina y Florida hab√≠an desarrollado uniformes estatales grises de chaquetilla corta, pero con dos bolsillos delanteros. Se diferenciaban f√°cilmente, porque el uniforme de Florida era de linsey grueso de algod√≥n, mal te√Īido, y en condiciones de campa√Īa deste√Ī√≠a r√°pidamente a un blanco sucio. En South Carolina y alg√ļn otro Estado, los suboficiales armeros, que eran normalmente los abanderados, se distingu√≠an por usar una vieja ‚Äúgorra de plato‚ÄĚ azul del Modelo 1839, insignia extraoficial de su cargo.

La bandera confederada segu√≠a siendo la de Montgomery, con 11 √≥ 13 estrellas (seg√ļn el optimismo con que sus usuarios vieran la incorporaci√≥n de Kentucky y Missouri). Pero en las unidades de los 7 primeros Estados segu√≠an en uso muchas banderas del modelo original, con 7 estrellas, y los siempre particularistas texanos enarbolaban a veces simplemente una variante ‚Äúmontgomerizada‚ÄĚ de su bandera estatal, que tiene una sola estrella de gran tama√Īo. Por eso es ‚ÄúEl Estado de la Estrella Solitaria‚ÄĚ

Con todo, el precio que pagaba el Sur por haber mantenido una mayor tranquilidad interna y haberse ido integrando de forma más gradual, era el no haber apretado el acelerador de la preparación, de lo que la Historia iba a pasarle factura en aquellos primeros meses de 1862.

En cambio los unionistas, picados en su amor propio por los reveses, estaban organizados y equipados a un nivel superior. En su aspecto, regimiento tras regimiento iban sucumbiendo al uniforme federal de faena, con su chaquetilla de cuatro botones, aunque Estados como New York, New Hampshire, Ohio, Indiana e Illinois continuaban en sus peculiaridades indumentarias. (Incluso algunos regimientos de Pennsylvania se estandarizaban, aunque, desde luego, no los de la División de la Reserva).
Una novedad eran las unidades de Infanter√≠a ligera formadas por el Coronel de Voluntarios. Hiram Berdan, ex soldado y conocido maestro armero. Denominados simplemente ‚ÄúSharpshooters‚ÄĚ, jugaban con la ambivalencia de la palabra (que en principio significa ‚Äútiradores de elite‚ÄĚ, pero tambi√©n puede querer decir ‚ÄúTiradores de Sharps‚ÄĚ), puesto que se planeaba equiparlos completamente con rifles y carabinas ‚ÄúSharps‚ÄĚ, entren√°ndolos para la escaramuza y las avanzadas, y poniendo el mayor cuidado en que su entrenamiento fuese dirigido a permitirles aprovechar toda la potencialidad de sus armas. (El a√Īo anterior muchos regimientos de zuavos, como Infanter√≠a Ligera, hab√≠an estado dotados parcialmente de ‚ÄúSharps‚ÄĚ; pero la mayor√≠a, obsesos con la instrucci√≥n especial ‚Äúzuava‚ÄĚ con la bayoneta, no hab√≠an dado a su tropa instrucci√≥n de fusileros, ni la hab√≠an ense√Īado a apreciarlos, y justo antes de Bull Run se hab√≠a visto a zuavos cambiando sus excelentes rifles por mosquetes de percusi√≥n, para poder usar la bayoneta en combate).

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Los ‚ÄúSharpshooters‚ÄĚ gastaban un uniforme muy particular, que al principio constaba de pantal√≥n de faena azul claro, guerrera verde y sombrero Hardee emplumado, con botas cortas de calidad, polainas hasta la rodilla y una bolsa de costado de piel que era un lujo de importaci√≥n, del modelo empleado por ciertas fuerzas de elite de la Guardia Real prusiana.
Otras unidades nuevas de aspecto peculiar eran por ejemplo la Brigada Excelsior de New York, creada por Daniel Edgar Sickles y que contaba con los 7 Regimientos 70¬ļ, 71¬ļ, 72¬ļ, 73¬ļ y 74¬ļ de tal Estado, que gastaba chaquetillas ‚Äúneoyorquinas‚ÄĚ riveteadas de azul claro de Infanter√≠a, sombreros Hardee emplumados y ancha correa cruzada, con el escudo estatal en la chapa del cierre. O el 6¬ļ de Caballer√≠a de Pennsylvania o ‚ÄúRush Lancers‚ÄĚ, √ļnico regimiento de lanceros de la historia estadounidense, armados con s√≥lo lanza y rev√≥lver, vistiendo sencillos uniformes de faena, pero con dos peculiaridades. Los pantalones se llevaban siempre por encima de las botas y el gorro hab√≠a de ser un quepis de los m√°s altos, cuya visera se sujetaba con el barboquejo contra el frontal, lo que le daba cierto aspecto de ‚Äúmirlit√≥n‚ÄĚ fl√°cido.

Como vemos, segu√≠an surgiendo fuerzas voluntarias tocadas con el Hardee. Pero en conjunto, la popularidad del sombrero que con su superficie charolada, su ala doblada y sus plumas exig√≠a ciertos cuidados, iba decreciendo. En el Este, la afici√≥n de McClelland por los quepis bajos tipo chasseur hab√≠a llevado a casi todos los generales y coroneles a imitarle, y multitud de oficiales subalternos siguieron el mismo estilo. En el Oeste, y aunque a trav√©s de un proceso m√°s paulatino, los oficiales iban sucumbiendo a la mayor comodidad de otros tocados, y en especial del cl√°sico ‚Äúslouchn‚ÄĚ de fieltro de ala ancha. Y algunas unidades de Voluntarios lo iban abandonando aqu√≠ y all√° seg√ļn los soldados comprobaban hasta qu√© punto sus plumas, su superficie acharolada, etc‚Ķ despertaban los peores instintos perfeccionistas de oficiales y suboficiales durante las revistas de equipo.

Los cubrenucas llamados ‚ÄúHaversack‚ÄĚ se iban a hacer muy raros en el Ej√©rcito del Norte y pr√°cticamente inexistentes en el del Sur, mientras permanec√≠an fuera de uso durante aquel invierno, y pocos saldr√≠an, de nuevo a la luz al iniciarse el tiempo c√°lido. ¬°Sus propietarios hab√≠an descubierto que hac√≠an de estupendos filtros de caf√©!

Otra prenda curiosa que casi desaparec√≠a era el sombrero llamado ‚Äúwhipple‚ÄĚ del que unos 4.000 ejemplares hab√≠an sido entregados en primavera a regimientos de New Hampshire, Massachusetts y sobre todo a New York, (por lo que tambi√©n se le apod√≥ ‚ÄúExcelsior‚ÄĚ). Era un sombrero de copa no muy alta y ala ca√≠da, bastante r√≠gida y recortada en forma helipaoide, de manera que formaba una gran cubrenuca e iba perdiendo ala hacia delante, hasta carecer por completo de ella sobre los ojos, donde la sustitu√≠a una vasera de quepis de las mayores, sujeta con barboquejo a la base de la copa. Exist√≠a en dos versiones, una bastante r√≠gida, ya m√°s bien fea, y otra m√°s blanda pero con cierto armaz√≥n interno, francamente perteneciente a los dominios de la pesadilla.

Pero la mitad al menos de los ‚ÄúWhipple‚ÄĚ hab√≠an presenciado la batalla de Bull Run, donde varios cientos fueron capturados. Se consideraron preciadas presas de guerra y sus nuevos propietarios los usaron hasta el fin. Y como en el Sur hab√≠a poco dinero para comprar recuerdos, parece que a√ļn en 1864 se ve√≠a en algunos regimientos confederados del Este dos o tres ‚Äúwhipples‚ÄĚ supervivientes, viejos, destrozados y cien veces remendados, pero a√ļn portados con orgullo de propietario.
Hasta entonces, la guerra no hab√≠a sido demasiado mort√≠fera, elev√°ndose el n√ļmero de fallecidos en 1861 a no mucho m√°s de 20.000, de los que menos de la cuarta parte pod√≠an considerarse ca√≠dos en combate. De todas formas, la cifra de estos √ļltimos era bastante superior a las cifras oficiales que vamos dando, que suelen corresponder a cad√°veres recogidos en el campo de batalla. Hay que tener en cuenta que otro grupo importante, (a veces cosa de un 30% de √©stos), mor√≠a antes o durante su primera cura, que pod√≠a incluir cirug√≠a mayor o amputaci√≥n de miembros sin anestesia. Y otra cifra entre el 100 y m√°s del 200% adicional lo hac√≠a durante los tres meses siguientes e incluso m√°s tarde, por sobre todo tres causas: la ‚Äúpulmon√≠a del herido‚ÄĚ que lo atacaba cuando el trauma y la p√©rdida de sangre lo hab√≠an dejado sin defensas, y era peligros√≠sima, el t√©tanos, cien por cien mortal, y, por supuesto, las infecciones y complicaciones producidas por las propias heridas.

Estas cifras iban a trepar espectacul√°rmente en 1862, que iba a ser adem√°s el a√Īo que viera m√°s campa√Īas de invierno. Con todo, Enero iba a resultar un mes particularmente pac√≠fico, en el que el Norte, (el bando destinado a tomar la iniciativa), s√≥lo tomaba posiciones para atacar.

Veamos en tanto un cuadro aproximado de la distribución de mandos y fuerzas al iniciarse 1862.

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NOTAS:
(1) y (2) Ambos n√ļmeros indican mandos subordinados al situado sobre ellos, pero el (2) indica que se trata de todos los mandos que le est√©n directamente subordinados, mientras el (1), que se refiere al Ej√©rcito del Potomac, incluye s√≥lo las divisiones destacadas, y no incluidas en la concentraci√≥n principal de Camp Pickens, en Manassas Junction. (Como la de Hampton Roads, de Benjamin Huguey).
(3) John Buchanan Floyd s√≥lo ten√≠a este mando como comandante de divisi√≥n m√°s antiguo, a la espera de la llegada de William Joseph Hardee, que iba a llegar de Mobile para reforzar la agrupaci√≥n de Bowling Green y como Mayor General ‚Äútomar su mando‚ÄĚ.
(4) Además de la ya en plena acción Expedición de Port Royal, los unionistas preparaban lanzar aquel Invierno otras dos. Una a los Sounds de North Carolina, ya a punto de zarpar y mandada por el Flag Officer Louis Malesherbes Goldsborough, jefe de la Flota nordatlántica, y el Brigadier Ambrose Everett Burnside, que había mandado una Brigada en Bull Run como Coronel. Y otra, la Expedición del Golfo, el gran ataque a New Orleans de David Glasgow Farragut, para mandar cuya parte terrestre el Mayor General Butler, enviado a principio de Octubre a tareas de recluta en Nueva Inglaterra, volvió a primera línea.
(5) Los contingentes principales de los Ejércitos de Mobile del General Hardee, y de Pensacola, del General Bragg, estaban a punto de ser enviados a reforzar los frentes centrales. Hardee saldría directamente para Bowling Green, mientras Braxton Bragg se detendría de camino a reclutar, tratando de crear sobre la base del suyo una especie de Ejército de reserva en segunda línea.
(6) El Coronel Lewis Gorman Arnold, que llevaba en Key West desde el Enero anterior, (en el que era a√ļn Mayor), estaba a punto de ser ascendido a Brigadier y relevado de su puesto por otro Brigadier de Voluntarios reciente, John Milton Brannan.
(7) Como veremos en este mismo capítulo, el Mayor General Robert E. Lee iba a ser llamado en el mismo Enero a Virginia, y dejaría en su cargo, ascendido a Mayor General, al Brigadier John Clifford Pemberton, que había venido siendo su segundo. Se trataba de un prosecesionista natural de Pennsylvania, que en Primavera había organizado el Arma de Artillería en Virginia, teniendo al mando supremo de la utilizada en Bull Run. (Lee lo había llevado para que mejorase la Artillería de Costa de la zona).
(8) Brigadier Richard Caswell Gatlin, soldado profesional norcarolinos que cumpl√≠a 53 a√Īos aquel mes de Enero y hab√≠a sido promovido a Brigadier del Ej√©rcito Provisional en el Julio anterior.
(9) Brigadier William Montgomery Gardner, que hab√≠a mandado como Coronel al 8¬ļ de Georgia en Bull Run, recibiendo una grav√≠sima herida que lo dej√≥ incapacitado para el mando operativo en campa√Īa. Sustitu√≠a desde Octubre al primer titular del puesto, Brigadier John Breckinridge Grayson, de Kentucky y de 55 a√Īos de edad, que hab√≠a muerto el 21 de dicho mes de tuberculosis.
(10) Brigadier James Heyward Trapier, surcarolino de 46 a√Īos, del Arma de ingenieros, que hab√≠a tenido como Capit√°n y luego como Mayor, una parte importante en el asedio de Fort Sumter. (Mando creado en Octubre).

Si examinamos el cuadro, lo primero que nos llama la atenci√≥n es la diferencia total de fuerzas ya por s√≠ llamativa. Y a continuaci√≥n se hace notar la inferioridad de concentraci√≥n de las tropas confederadas. En efecto, no s√≥lo las fuerzas destacadas en zonas de retaguardia y no operacionales son mucho m√°s importantes, (casi el 20%, por un escaso 11% entre sus enemigos), sino que su concentraci√≥n en las zonas por las que el despliegue enemigo demostraba que la Uni√≥n iba a atacar era escasa y casi desganada. As√≠, si la Uni√≥n ten√≠a el 45% de su fuerza desplegada en Virginia, ellos s√≥lo le opon√≠an poco m√°s del 25% de la suya. Y en el frente central, donde los despliegues relativos eran menos desproporcionados, (aunque la concentraci√≥n unionista a√ļn resultaba algo superior), debe recordarse que los confederados contaban a√ļn con cierta superioridad num√©rica neta en el interior del Transmississippi, le que demuestra la que hab√≠an de tener sus enemigos en el propio Mississippi y la zona al Este de aqu√©l, obvio escenario principal de la acci√≥n.

Jefferson Davis era bastante consciente de esta situaci√≥n y mientras aguardaba el momento de poder imponer una Ley de Conscripci√≥n, (en eso Lincoln no se equivocaba), confiaba poder salir del paso con medidas de emergencia, como el traslado de fuerzas del Golfo al centro, o la recluta de nuevos voluntarios, (que le permit√≠a f√°cilmente el hecho de no haber alcanzado a√ļn los 400.000 que se le autorizaron). Pero sus manos estaban parcialmente atadas por el car√°cter de Confederaci√≥n de Estados Soberanos del sistema pol√≠tico que presid√≠a, que en todo momento hab√≠a estado obstaculizando sus esfuerzos de una distribuci√≥n de fuerzas m√°s racional.

Debido a todo ello y al brillante impulso de alguno de los mandos unionistas, la Confederación iba a encajar golpes muy serios en las primeras fases de la ofensiva, encontrándose al borde del KO para aquélla Primavera.

Fuera de la escaramuza de Port Royal a la que nos hemos referido en un cap√≠tulo anterior, la Uni√≥n inici√≥ el a√Īo con bombardeos, como el de Pensacola, al que tambi√©n nos referimos, y otro realizado el 3 de Enero por los ca√Īoneros (‚ÄúAnacostia‚ÄĚ y ‚ÄúYankee‚ÄĚ, contra las bater√≠as confederadas de Cockpit Point, en el firth del Potomac. La zona estaba defendida por tropas secesionistas bajo el Brigadier confederado Samuel Gibbs French, de 43 a√Īos y nacido en Trenton (New Jersey), que proteg√≠an una serie de bater√≠as situadas en Evansport, Freestone Point, Shipping Point y Cockpit Point, sumando ya 37 ca√Īones pesados emplazados en la orilla Sur.

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Samuel G. French, CSA

Frente a ellos el ataque, mandado por el Teniente R. H. Wyman desde el puente del ‚ÄúAnacostia‚ÄĚ, trataba s√≥lo de tantear su poder con vistas a una ofensiva naval que acompa√Īara a la supuestamente pr√≥xima ofensiva terrestre del mando de George McClelland. (Y que, al irse retrasando √©sta, se retras√≥ a su vez). La Flotilla del Potomac y la de Chesapeake Bay hab√≠an sin embargo reunido al efecto una buena cantidad de buques de peque√Īo calado, con los ‚ÄúAnacostia‚ÄĚ, ‚ÄúCoeur de Lyon‚ÄĚ, ‚ÄúCurrituck‚ÄĚ, ‚ÄúFlag‚ÄĚ, ‚ÄúHetsel‚ÄĚ, ‚ÄúIsaac N-Seymour‚ÄĚ, (los dos √ļltimos pasados de inmediato a la flotilla de los Sounds), ‚ÄúIsland Belle‚ÄĚ, ‚ÄúJacob Bell‚ÄĚ, ‚ÄúReliance‚ÄĚ, ‚ÄúRescue‚ÄĚ, ‚ÄúHoaolute‚ÄĚ, ‚ÄúSatellite‚ÄĚ, ‚ÄúThomas Freeborn‚ÄĚ, ‚ÄúVixen‚ÄĚ, los veleros ‚ÄúWalter Forward‚ÄĚ y ‚ÄúWanderer‚ÄĚ, y los ex-remolcadores ‚ÄúYankee‚ÄĚ y ‚ÄúYoung America‚ÄĚ, y √©sta ser√≠a una baza a tomar en cuenta cuando McClelland se decidiese finalmente a avanzar.

El primer movimiento del a√Īo en tierra correspondi√≥ sin embargo a los confederados, y concretamente a la divisi√≥n de Thomas J. Jackson. (‚ÄúStonewall‚ÄĚ Jackson), como parte de los preliminares de su futura Campa√Īa del Valle y que se desarrollar√≠a en la actual West Virginia.

En este punto de la contienda nos encontramos con un reci√©n ascendido Mayor General Jackson desde el pasado 7 de Octubre de 1861 y con el mando del reci√©n creado Distrito del Valle del Departamento del Norte de Virginia. Por lo que dispuso que fuera la ciudad de Winchester su principal base de operaciones en la zona desde el 4 de Noviembre, en donde concentr√≥ a todas las fuerzas disponibles en el valle y las alturas del Allegheny. Adem√°s de tener de nuevo bajo su mando a su antigua ‚ÄúStonewall Brigada‚ÄĚ adem√°s de a la Divisi√≥n del Brigadier General William W. Loring que se acababa de formar durante las recientes Navidades de 1861.

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Tropas confederadas en Winchester, 1 de Enero de 1862

Al mismo tiempo Jackson se había encargado de reorganizar las diferentes agrupaciones de caballería de la zona bajo las órdenes del Coronel Turner Ashby con la intención de realizar incursiones coordinadas a lo largo del Chesapeake & Ohio Canal. Además de que estas le proporcionaban información de primera mano de las fuerzas federales de la zona, por lo que pronto realizó un plan de ataque para recuperar el control de West Virginia mediante una expedición a gran escala a lo largo del valle del Potomac. Recibiendo el visto bueno del Departamento de Guerra Confederado.

As√≠ aunque su fuerza era de aproximadamente unos 11.000 hombres, a√ļn muy lejos de los 15.000 contemplados en su plan de acci√≥n, se dispuso a dar comienzo a las operaciones el 1 de Enero de 1862. Cuando ‚ÄúStonewall‚ÄĚ Jackson sali√≥ de Winchester con una fuerza de 9.000 hombres tras dejar una guarnici√≥n de 2.000 hombres como protecci√≥n de su base de operaciones. Por lo que cubierto por el mal tiempo cruz√≥ los montes que separaban su base de Winchester, en el Valle del Shenandoah, del Valle del Potomac South Fork, el mismo 3 de Enero.

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Jackson camino de Romney, Enero de 1862

Su objetivo era cortar las comunicaciones por el ferrocarril Baltimore-Ohio y el canal Chesapeake-Ohio, y ante todo diezmar el mando unionista del Brigadier Frederick W. Lander y sembrar en el mando unionista la certeza de que los rebeldes eran fuertes, agresivos, y capaces de devolver golpe por golpe si se atrev√≠an a atacar Virginia. (Por supuesto, todo ello era bastante falso pero viendo la desproporci√≥n de fuerzas que hemos podido observar en el cuadro, ¬Ņqu√© soluci√≥n le quedaba al atribulado mando de Joseph Eggleston Johnston sino farolear a la desesperada? Y ‚ÄúStonewall‚ÄĚ Jackson no era sino su brazo ejecutor).

En la ma√Īana del d√≠a 4, las tropas del confederado se presentaron por sorpresa ante la peque√Īa ciudad de Bath, cuya guarnici√≥n avisada a ultima hora por sus puestos avanzados, consult√≥ con el Brigadier Lander, recibiendo la orden de evacuarla y concentrarse sobre la m√°s importante base de Hancock, en suelo de Maryland al otro lado del Potomac.

Con seguridad, los confederados capturaron algunos rezagados y desde luego se apoderaron de los no muy importantes dep√≥sitos de armamento, material y alimentos de Bath, pero entretanto Lander, con las tropas provenientes de Bath y otras sacadas de Hancock, logr√≥ sellar bastante eficazmente los puntos de paso del Potomac. De esa forma todos los tanteos realizados por el confederado durante la tarde, en el Great Cacapon Bridge, Alpine Station y ante la misma Hancock, fueron rechazados, produci√©ndose una relaci√≥n de bajas francamente favorable al unionista (menos de seis de su tropa por una docena contraria). Y tras no localizar un vado seguro, Jackson permaneci√≥ a√ļn los d√≠as 5 y 6 frente a Hancock, bombarde√°ndola sin demasiado efecto con algunas piezas pesadas desde la colina de Orrick junto al r√≠o. Estas acciones se han denominado Batalla de Hancock, aunque no pasaron de simples escaramuzas desarrolladas en los condados de Washington (Maryland) y Morgan County (West Virginia) Finalmente y tras declinar las solicitudes de rendici√≥n ofrecidas por los confederados, Jackson se desplaz√≥ el d√≠a 7 de Enero hacia Romney tras producirse unas 25 bajas por cada uno de los bandos combatientes. (De lo que se ha dicho a veces, exageradamente, que Lander ‚Äúderrot√≥‚ÄĚ a Jackson).

Pero en realidad, los planes de ‚ÄúStonewall‚ÄĚ Jackson segu√≠an derroteros muy distintos. Su objetivo principal no era Hancock, que no parece que tuviese esperanzas de tomar, (como puede deducirse de la escasa potencia de sus tanteos), sino la guarnici√≥n de Romney, situada aguas arriba del Potomac South Fork y ahora en su retaguardia.

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Romney, West Virginia

Pues Jackson estaba al tanto de las fuerzas federales de la zona, las cuales eran además de la fuerza de Loring, unos 5.000 hombres a las órdenes del Brigadier General Benjamin F. Kelley situadas en Romney que pertenecían al mando de Rosecrans, el cual estaba planeando en esas fechas un ataque sobre Winchester al considerarla una localidad clave como base de operaciones para amenazar al grueso de la fuerza confederada acuartelada en Manassas Junction. También se encontraba por la zona el V Cuerpo del Mayor General Banks en Frederick (Maryland) y que patrullaba el río Potomac desde Harper’s Ferry hasta Williamsport.

Al mismo tiempo que Jackson se encontraba de camino hacia Romney donde su guarnici√≥n, mandada por el Coronel Dunning, dispon√≠a del grueso de los regimientos 4¬ļ, 5¬į, 7¬ļ y 8¬į de Ohio, el 14¬ļ de Indiana y el 1¬į de Caballer√≠a de West Virginia, pasaba sin duda de 2.500 hombres y era un objetivo jugoso, cuya p√©rdida desalentar√≠a mucho a la Uni√≥n. Y la acci√≥n de Jackson junto al Potomac buscaba distraer la atenci√≥n, cerrar la trampa de aquel lado y con la captura de los dep√≥sitos, de Bath, aumentar los d√≠as que su divisi√≥n podr√≠a seguir operando lejos de sus bases.

El Brigadier General Kelley realiz√≥ un reconocimiento del camino hacia Winchester con la guarnici√≥n de Romney, top√°ndose con la fuerza confederada de la zona en Hanging Rock Pass. Y aunque los sure√Īos fueron puestos en fuga y les fueron arrebatadas dos piezas de artiller√≠a, Kelley se retir√≥ hacia Romney el d√≠a 10 pero que ante la inminente llegada de Jakson abandon√≥. Ocupando la ciudad las fuerzas confederadas el d√≠a 14 de Enero de 1862.

Tras Romney, ‚ÄúStonewall‚ÄĚ Jackson se dispon√≠a para realizar su siguiente movimiento y avanzar hacia Cumberland, pero el duro clima invernal hab√≠a hecho mella en sus hombres y decidi√≥ posponer sus planes. Por lo que destac√≥ a la Divisi√≥n de Loring como guarnici√≥n de la localidad y comenz√≥ el regreso a su base de Winchester junto con su ‚ÄúStonewall Brigada‚ÄĚ y el regimiento de caballer√≠a de Turner Ashby.

Aquí llegamos a las conclusiones de que aunque Jackson no logró ninguno de sus objetivos principales que eran recuperar el control de West Virginia y tomar una posición de fuerza desde la que amenazar con un posible cruce del Potomac hacia Maryland, Jackson sí logró el éxito. Pues paralizó un inminente avance federal sobre Winchester, además de convertir a esta en su base de operaciones, y muy eficaz, sobre el Baltimore & Ohio Raiload.

Aunque no todo serían buenas noticias tras la incursión. Para finales de Enero, el Brigadier General William W. Loring y sus oficiales escribieron una carta al Secretario de Guerra Confederado Judah P. Benjamin en la que expresaban su desacuerdo con estar destacados en Romney y que podían ser aislados por los federales en cualquier momento. El Secretario tomó parte por Loring y por tanto ordenó a Jackson que replegase la División. Jackson acató la orden pero acto seguido y claramente enfadado por esta injerencia en su mando, dispuso una Corte Marcial contra Loring al mismo tiempo que presentaba su dimisión y solicitaba al Gobernador de Virginia John Letcher en una carta del 31 de Enero de 1862, que le fuese restituido su puesto de Superintendente del Virginia Military Institute de Lexington.

Jefferson Davis no pod√≠a permitirse una situaci√≥n semejante y menos en v√≠speras de las elecciones del Congreso Confederado, as√≠ que hizo regresar a Robert E. Lee de su Mando de Costas para que actuara como ‚Äúhombre bueno‚ÄĚ, (lo que como hemos dicho anteriormente, dej√≥ al frente de aqu√©l al ahora Mayor General John C. Pemberton), prometi√≥ una investigaci√≥n r√°pida y profunda y hasta suspendi√≥ cautelarmente a Benjamin, al que sucedi√≥ el 24 de Marzo de 1862 un terrateniente virginiano y oficial de milicia reci√©n ascendido a Brigadier del Ej√©rcito Provisional: George Whyte Randolph, que curiosamente hab√≠a asistido a una Academia Militar, ¬°la de la Marina en Annapolis!, siendo su principal acci√≥n en la guerra la de dirigir la Artiller√≠a de Prince John Magruder en Big Bethel y el bombardeo de Hampton.

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George Whyte Randolph

Y para aplicar m√°s calmante a la herida, Jefferson Davis reparti√≥ r√°pidamente cierto n√ļmero de ascensos al grado de Teniente General, que acababa de crearse. Los primeros fueron a manos de Samuel Cooper, Albert Sidney Johnston y Joseph Eggleston Johnnton, y finalmente a Robert Edward Lee. Pues estos se hab√≠an apoyado a Thomas J. Jackson en su derecho a juzgar a Loring adem√°s de criticar abiertamente la ingerencia del Secretario de Guerra en los asuntos internos del mando.
Como es sabido por todos, Jackson no dimitió de su puesto gracias a la intervención de los Generales Joseph E. Johnston, Robert E. Lee y el Gobernador Letcher. También fueron retirados los cargos contra William W. Loring, pero como consecuencia todas las fuerzas no virginianas del Distrito del Valle fueron reasignadas a otros destinos, y la fuerza de Jackson se vió reducida a unos 4.000 hombres. Por lo que se maniató su capacidad de movimientos y le incapacitaba incluso para una correcta defensa del valle del Shenandoah, por lo que tuvo que evacuar Winchester el 9 de Marzo ante un avance de la fuerza federal del Mayor General Banks.

Dejando de momento la descripci√≥n de √©ste conflicto, que a√ļn ‚Äúcolear√≠a‚ÄĚ varias semanas, agreguemos que no se produjo m√°s movimiento aqu√©l mes en los frentes virginianos, tanto del Este como del Oeste, salvo de una escaramuza en un puente sobre el Occquan River, ya cerca de la costa, donde combatieron patrullas de los 37¬ļ de New York y 1¬ļ de Caballer√≠a de New Jersey unionistas. En Virginia Occidental se iba a producir la desaparici√≥n de dos de los jefes locales unionistas cl√°sicos. El propio Frederick West Lander comenzar√≠a a fines de Enero a quejarse de molestias f√≠sicas, solicitando el relevo. El asunto se dilat√≥ en demas√≠a y a√ļn segu√≠a en su puesto a fines de Febrero, cuando empeor√≥ r√°pidamente, muriendo el 2 de Marzo de lo que los m√©dicos militares s√≥lo supieron describir como ‚Äúun fr√≠o mortal‚ÄĚ.

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Frederick W. Lander, USA

Y si se hab√≠a tardado tanto en darle la baja por motivos de salud era porque otro de sus compa√Īeros, el Brigadier Joseph Jones Reynolds, acababa de renunciar a su mando y su graduaci√≥n para regresar a casa por motivos similares. (A diferencia de Lander, se recuper√≥, regresando al a√Īo siguiente y operando en los frentes centrales). El General Rosencrans opt√≥ por no sustituirlos sino que, aprovechando que por la fecha de la muerte de Lander otro de sus brigadieres, Henry W. Benham, le era arrebatado para su env√≠o al frente costero surcarolino, (donde se estaba realizando una reorganizaci√≥n), agrup√≥ sus tropas con las de los tres restantes, Robert H. Milroy, Robert C. Schenk y Jacob D. Cox, convirtiendo estos tres √ļltimos mandos en algo parecido a divisiones.

Contrastando con esta relativa tranquilidad en los frentes virginianos a uno y otro lado del Allegheny, (hasta la mitad de Febrero s√≥lo se producir√≠a una escaramuza de alguna importancia, librada el 8 de Febrero en Linn Creek, West Virginia, donde el 5¬ļ de West Virginia sufri√≥ unas pocas bajas y caus√≥ 15 al enemigo). Los dem√°s frentes ard√≠an en preparativos de los unionistas para lanzar sus ofensivas, o del enemigo para oponerse a ellas y ferrocarriles y transportes navales acumulaban tropa y equipo en un ajetreo fren√©tico.

Ya el 11 de Enero hab√≠a zarpado de Hampton Roads la flota destinada a los Sounds de North Carolina, aunque el d√≠a 13, al llegar a la boca del Hatteras Inlet, la encontraron envuelta en una tempestad tan dura que tardar√≠an 16 d√≠as en lograr cruzarla y alcanzar el puerto situado bajo la protecci√≥n de los ca√Īones de Fort Hatteras. Y apenas salida esta flota, se inici√≥ la concentraci√≥n de la que hab√≠a de llevar a Butler al Golfo de Mexico, que deb√≠a zarpar a primeros de Febrero.

Muchas millas costa abajo, en la Big Tybee Island, frente al Fort Pulawski en manos de los confederados, el Brigadier Egbert Viele, √©l mismo ingeniero y comandante de la fuerza destacada en la isla, trabajaba r√°pidamente en la creaci√≥n de los emplazamientos de ca√Īones que se emplear√≠an para someter a asedio a aquella fortificaci√≥n, Y al otro lado de la Pen√≠nsula de Florida, William Hardee y Braxton Bragg ya hab√≠an partido con el grueso de sus fuerzas a reforzar los frentes confederados del centro.

Lo que quedaba del Ej√©rcito de Pensacola, antes de Bragg, fue puesto a las √≥rdenes del Brigadier Adley Hogan Gladden, surcarolino de 51 a√Īos que hab√≠a servido como oficial de milicia contra los Seminole en Florida y en la Guerra de Mexico. Y el resto del Ej√©rcito de Mobile lo mandar√≠a Jonas Michel Withers, ex-soldado, hombre de negocios y pol√≠tico de Alabama, que acababa de cumplir 48 y era tambi√©n Brigadier.

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Adley Hogan Gladden, CSA

Muy lejos al Oeste, en el frente de Nuevo Mexico, los regimientos texanos de caballer√≠a del Brigadier confederado Henry Hopkins Sibley hab√≠an alcanzado ya su punto de partida en Fort Bliss y con el 2¬ļ de Fusileros Montados de Baylor como avanzada en Fort Fillmore, se dispon√≠an a iniciar la tantas veces retrasada invasi√≥n confederada de Nuevo Mexico. Frente a ellos, el Coronel unionista Edward R. S. Canby hab√≠a concentrado la parte m√°s operativa de sus tropas en Fort Craig, a mitad del largo y semidesierto camino entre la frontera lejana, al Sur, y las zonas m√°s ‚Äúcivilizadas‚ÄĚ de Nuevo Mexico, al Norte. La elecci√≥n era bastante correcta pero Canby, que dirig√≠a dos grupos separados de tropas que desconfiaban unas de otras, (regulares y voluntarios), no las ten√≠a todas consigo, mientras que Sibley no albergaba dudas respecto a sus hombres.

Regresando hacia los frentes principales, en Missouri el Ejército del Sudoeste unionista de Samuel R. Curtis se había puesto en marcha desde Sedalia y Rolla, pues no se consideraba segura la terminal ferroviaria de Ironton. Contaba con unos 11.000 hombres, agrupados en cuatro divisiones mandadas por Brigadieres Franz Sigel y Alexander Ashbot, y los Coroneles Jefferson C. Davis y Eugene A. Carr.

Esta fuerza avanz√≥ cautamente durante el mes hasta Lebanon, haciendo que ante ella, la tropa principal de Sterling Price, con unos 8.000 hombres, retrocediera en direcci√≥n a Springfield, (¬°por tercera vez en la guerra!). La cobertura montada de Price trat√≥ de reducir el ya pausado ritmo de avance de los unionistas en algunas peque√Īas escaramuzas, pero no parec√≠a haber aumentado sus efectivos desde Wilson‚Äôs Creek, y la unionista s√≠ lo hab√≠a hecho. (Los jinetes de la State Guard parec√≠an corresponder ahora al 1¬ļ de Caballer√≠a de Missouri del Coronel Elijah Gates, dos batallones bajo los Tenientes Coroneles J. T. Cearnal y G. W. Riggins y una compa√Ī√≠a aut√≥noma mandada por el m√°s tarde famoso Capit√°n J. O. Shelby. En total unos 1.000 hombres).

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Joseph O. Shelby, CSA

Otros choques de cierta importancia se dieron en zonas ajenas a la del avance principal unionista, como los de Calhoun, el d√≠a 4, en que los unionistas causaron 30 bajas sufriendo s√≥lo 10, Charlestown, (en la zona de Bird‚Äôs Point, ahora bajo responsabilidad de John Pope), donde el 10¬ļ de Indiana sufri√≥ 24 bajas, con 8 muertos, casi sin llegar a ver al enemigo, o las peque√Īas emboscadas en que cayeron patrullas de jinetes unionistas del 7¬ļ de Kansas el 9, no lejos de Belmont, (teniendo 5 muertos), y el 2¬ļ de Kansas el 22, en Knob Noster, (sufriendo otro muerto).

Pero el m√°s importante de estos choques se libr√≥ el 8 de Enero al Norte del Missouri, donde la actividad guerrillera confederada prosegu√≠a, s√≠ bien en tono de sordina, despu√©s de unirse Martin Green a las fuerzas rebeldes del otro lado del r√≠o. Para principio de a√Īo se sab√≠a que el Coronel rebelde J. A. Poindexter estaba tratando de crear una agrupaci√≥n de tipo batall√≥n en los Condados de Howard y Randolf, y el Brigadier John Blair Smith, comandante de la zona del Norte del Missouri desde el Septiembre anterior, los hizo batir con compa√Ī√≠as sacadas de varios regimientos de caballer√≠a (1¬ļ y 2¬ļ de Missouri, 1¬ļ de Iowa y 4¬ļ de Ohio).

Y una vez descubierto el refugio de Poindexter, el 8 de Enero fue atacado por aquellos mismos exploradores agrupados en un batallón de unos 450 hombres, bajo el mando del Mayor W. M. G. Torrence.

El campo confederado estaba situado junto al arroyo llamado Silver Creek o Sugar Creek, en un lugar llamado Roan’s Tan Yard a 14 millas al Noroeste de Fayette, y fue completamente arrollado por la fuerza atacante que por 5 muertos y 6 heridos propios, mató o capturó a 80 rebeldes, dispersando casi 200 hombres más y destruyendo las instalaciones del campamento antes de retirarse.

En el gran frente del Mississippi y el Ohio, el jefe unionista Henry V. Halleck se encontraba ante un dilema. De un lado, el Ej√©rcito del Mississippi de su subordinado John Pope no estaba a√ļn presto para actuar. De otro, Don C. Buell, comandante del Ej√©rcito del Ohio, tampoco parec√≠a dispuesto a moverse contra Bowling Green, como ordenaba el Presidente, prefiriendo limpiar primero su flanco izquierdo en Kentucky oriental. Y en el centro, el Ej√©rcito del Tennessee de Ulyses S. Grant parec√≠a ofrecer una soluci√≥n que a Halleck le pon√≠a muy nervioso.

La idea de Grant, que hab√≠a ganado un renuente apoyo del ya Flag Officer Andrew H. Foote de la flotilla fluvial, (poco amigo de meter sus ca√Īoneras pesadas en cauces angostos), era dejar atr√°s Columbus y Bowling Green y desbordar estas posiciones, atacando directamente su segunda l√≠nea te√≥rica en los fuertes Henry y Donelson, justo al Sur de la frontera de Tennessee, con operaciones anfibias a lo largo de los r√≠os Tennessee y Cumberland.

Henry V. Halleck, USA
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A Halleck, que iba a demostrar m√°s adelante una agresividad no superior a la del conejo com√ļn y que adoraba las operaciones llevadas a cabo lentamente y en l√≠nea, esta penetraci√≥n profunda en el dispositivo enemigo ten√≠a que producirle acidez de est√≥mago. Pero no carec√≠a de m√©rito a sus ojos, al precisar varias semanas de preparativos que le daban tiempo para que Buell limpiara su flanco y el ej√©rcito de Pope mejorara su operatividad, permiti√©ndole mantener en tanto a raya las demandas de la Presidencia. As√≠ que la aprob√≥ en principio, mostrando su desagrado s√≥lo en una actitud curiosamente cicatera hacia ella.

As√≠, no concedi√≥ ning√ļn refuerzo a Grant para iniciarla y cicate√≥ en la asignaci√≥n de transportes fluviales a su tropa. Con ello el general iba a verse durante su realizaci√≥n un tanto justo de efectivos y s√≥lo pudiendo trasladar m√°s de media divisi√≥n en cada viaje, iba a tener que enfrentar algunos momentos de inferioridad local que hubiesen roto los nervios de la mayor√≠a de los jefes de uno u otro bando. (Y que super√≥ con una mezcla de sangre fr√≠a y capacidad para el ‚Äúfarol‚ÄĚ).

De todas maneras, su operaci√≥n necesitaba asegurar su viabilidad convenciendo al enemigo de que Fort Henry y Fort Donelson eran los √ļltimos objetivos que ten√≠a presentes y el 7 de Enero, inici√≥ una serie de fintas dedicadas a convencer al cr√©dulo General-Obispo Leonidas Polk de que era su posici√≥n de Columbus el punto m√°s amenazado.

As√≠, el d√≠a 7 las tres m√°s pesadas ca√Īoneras timberclads, (‚ÄúLexington‚ÄĚ, ‚ÄúTyler‚ÄĚ y la nueva ‚ÄúEssex‚ÄĚ), salieron de Cairo a reconocer el r√≠o hacia Columbus, mientras se cruzaba con gran aparato tropas de la divisi√≥n de McClernand a trav√©s del Ohio. 1.000 jinetes de √©sta divisi√≥n aparecieron a continuaci√≥n el d√≠a 9 bloqueando los accesos a Columbus, y al d√≠a siguiente se vieron reforzados por 4.000 hombres de infanter√≠a. Hacia el 11, las fuerzas de McClernand se concentraban y el 14 se les un√≠a el Mando de Ej√©rcito de Grant, mientras la Divisi√≥n de Charles F. Smith sal√≠a al d√≠a siguiente de Paducah para reunirse con ellos.

El inconveniente era que, por escasez de efectivos, Grant debía realizar estas fintas con las mismas fuerzas con las que se proponía llevar a cabo el ataque, y a partir del día 21 hubo de retirarlas todas para organizar aquel. Polk, un tanto crédulo, quedó convencido pero su superior el Teniente General Albert Sidney Johnston tenía sus sospechas. El 1 de Febrero, al celebrar su primera entrevista con su nuevo segundo, Pierre G. T. Beauregard, recién llegado de Virginia, le comentó que había habido algo raro en los movimientos del Ejército del Tennessee enemigo en Enero y sospechaba que su objetivo final no iba a ser Columbus, sino Fort Henry o Fort Donelson, situados mucho más al Sur.

Por fortuna para los federales, Johnston cre√≠a disponer de tiempo, o su presentimiento no era lo suficientemente fuerte, y quiso esperar a disponer de refuerzos para incrementar las defensas de los fuertes. Beauregard le inform√≥ de que tales refuerzos en ning√ļn caso podr√≠an llegar procedentes del frente virginiano donde, como se desprende del cuadro que hemos incluido anteriormente, la situaci√≥n era a√ļn m√°s angustiosa en conjunto que la del frente central. Pero el Teniente General a√ļn mantuvo su postura, pensando probablemente en los contingentes de Braxton Bragg. (La fuerza de William J. Hardee ya hab√≠a tomado posiciones en su l√≠nea, en la concentraci√≥n de Bowling Green, que ahora el mismo Hardee comandaba). Y Grant iba a atacar demasiado pronto para que Johnston pudiese corregir ya ese error de prioridades.

Mientras Grant fintaba, su compa√Īero del Este, Don Carlos Buell, se estaba haciendo cargo de la limpieza del flanco oriental. En √©ste, en la zona de Kentucky limitada al Sur por el Cumberland Gap y al Este por el Big Sandy River, los confederados dispon√≠an de dos fuerzas. La principal era la ya citada del vado del Cumberland en Mill Springs-Beech Grove, donde a la Brigada de Felix K. Zollicoffer se acababa de agregar otra mandada por el tambi√©n Brigadier William H. Carroll y el mando de la Divisi√≥n de East Kentucky, bajo el Mayor General George Bibb Crittenden. Contaban con 8 regimientos de Infanter√≠a, un batall√≥n de caballer√≠a mandado por el Teniente Coronel Edward Cary Whalthall (virginiano de 30 a√Īos) y varias bater√≠as.

La tercera brigada de aquella divisi√≥n estaba form√°ndose o intentando formarse, en la zona de Paintsville, junto a la frontera de West Virginia. Era el mando del Brigadier Humphrey Marshall, que hab√≠a quedado muy ‚Äúcojo‚ÄĚ desde que su subordinado el Coronel John Stuart Williams fuera obligado en Oto√Īo por el unionista Nelson a refugiarse en Virginia con su 5¬į de Kentucky y varios cientos de reclutas. En consecuencia, ahora Marshall reclutaba desesperadamente, tratando de reunir otros 4 regimientos antes de que los unionistas se pusieran en marcha. Hab√≠a juntado ya unos 2.000 hombres pero no consegu√≠a equipo para armarlos a todos, lo que le ten√≠a muy preocupado.

Frente a ellos sólo defendía la zona la potente brigada unionista de Albin y Schoepff, que acababa de ser desprendida de la 1ª División de George H. Thomas para iniciar su conversión a división de dos brigadas. Tras abandonar Somerset en Diciembre, ante el avance de Zollicoffer, la habían reocupado. Y desde aquella posición, relativamente próxima, vigilaba el movimiento del enemigo en Mill Springs sin ocuparse de Marshall, situando en su otro flanco.

Su fuerza era obviamente insuficiente para la tarea que se deseaba iniciar, y el mando de Don C. Buell decidió reforzarla con la 1ª División, dando a Thomas el mando de las operaciones. Este, no en su mejor momento de fuerza tras ser privado de la unidad de Schoepff, procedió sin embargo con gran energía, creando una columna de combate de 7 regimientos y 2 baterías en su base de Lebanon, a la vez que, con nuevas fuerzas locales y otras cedidas por el mando de Rosencrans, levantaba junto al Big Sandy River una nueva brigada, destinada a atacar a Marshall.

Constaba √©sta 18¬™ Brigada de parte del 1¬ļ de Caballer√≠a de West Virginia, y los regimientos 14¬ļ y 22¬ļ de Kentucky y 40¬ļ y 42¬ļ de Ohio, y estaba mandada por el Coronel de √©ste √ļltimo, James Abram Garfield, de 30 a√Īos, pero que ya hab√≠a hecho ‚Äúpinitos‚ÄĚ en pol√≠tica, y llegar√≠a con el tiempo a Presidente de los Estados Unidos. Era por cierto un joven de correct√≠simas facciones, bien plantado y de barba y cabello rubios y rizados, con lo que las damas de Washington suspiraban por √©l, compar√°ndolo con un Dios griego (en general con Apolo). Pero no sacaba partido de ello, probablemente porque sus ambiciones eran ya grandes, y si bien el acudir a las casas de lenocinio estaba a√ļn bien visto, (salvo por los m√°s extremistas), una complicaci√≥n sentimental con una mujer de clase alta pod√≠a dar al traste con ellas.

Entre un tiempo infernal, que confiaba que ocultara su avance a la caballer√≠a enemiga, Thomas parti√≥ el 7 de Enero de Lebanon hacia Somerset con su grupo de combate. Y despu√©s Garfield, que iba m√°s cerca, sal√≠a de Louis hacia Paintsville, con una fuerza que suele calcularse en unos 2.200 hombres. La idea era que, si bien Garfield iniciar√≠a los ataques, estos deb√≠an sucederse r√°pidamente, pero mientras Thomas trataba de abrirse paso entre una verdadera cortina de aguanieve, Garfield en cuyo sector el tiempo era algo mejor, iba a ver su ‚Äútempo‚ÄĚ de operaciones inesperadamente acelerado.

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En efecto ya el día 9 de Enero, y tras un breve y poco sangriento roce entre la caballería de ambos bandos, sus jinetes le trajeron noticia de que el confederado Marshall evacuaba Paintsville, replegándose sobre Prestonsburg. Aceleró por tanto el ritmo de la persecución, adelantándose al frente de una vanguardia de unos 700 hombres. Marchaba a toda prisa, combatiendo retaguardias de caballería enemiga cuando, el viernes 10, hacia las 4 de la tarde, descubrió que Marshall había tomado posición con su tropa ya cerca de Prestonsburg, en las cabeceras del arroyo llamado Middle Creek. Garfield atacó uno de sus flancos sin vacilación, tratando de disimular con agresividad su inferioridad numérica.

Tras un ligero √©xito inicial, fue contenido. El enemigo, adem√°s de poder reforzarse, hac√≠a un uso pasablemente bueno del terreno, si bien por otra parte parec√≠a incapaz de aprovechar su artiller√≠a, en ausencia de la unionista. Finalmente, un intento confederado de flanqueo por la izquierda fue detenido por la llegada de nuevas fuerzas de Garfield, interrumpi√©ndose el combate al caer la noche. Durante √©sta, Garfield logr√≥ reagrupar su brigada y emplazar su Artiller√≠a, pensando en atacar en serio al amanecer, pero para la ma√Īana del 11 la presunta presa hab√≠a volado: Humphrey Marshall se hab√≠a retirado amparado por las sombras.

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Humphrey Marshall, CSA

Esa fue la llamada ‚ÄúBatalla de Middle Creek‚ÄĚ, (a veces de Prestonburg) que produjo 27 bajas unionistas por unas 65 confederadas, y de all√≠ en adelante Garfield s√≥lo har√≠a perseguir a Marshall, que acab√≥ refugi√°ndose en Virginia el 24 de Enero. Entretanto y surgiendo de la tormenta, un agotado grupo de combate bajo Thomas alcanzaba Columbia el 13, con nada menos que 1.000 enfermos sobre un total de 5.000 hombres.

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Nota: este artículo consta de dos partes.

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