La Guerra de Sucesi√≥n espa√Īola y el Reformismo Borb√≥nico PDF Imprimir E-mail
Usar puntuaci√≥n: / 42
MaloBueno 
Escrito por Rafael Rodrigo Fern√°ndez (Kappo)   
Miércoles, 16 de Junio de 2010 20:11

Sin lugar a dudas uno de los conflictos que m√°s influencia tuvo en la historia de Espa√Īa fue la Guerra de sucesi√≥n, ya que como consecuencia de ella Espa√Īa nunca volver√≠a a poder disputar la hegemon√≠a europea a naciones como Francia o Inglaterra tras perder todas sus posesiones europeas. La llegada de la casa de Borb√≥n modificar√≠a profundamente el viejo orden de los Habsburgo.




La Guerra de Sucesi√≥n espa√Īola (1702-1714)


Antecedentes


A finales de siglo XVII dos potencias se disputaban la hegemon√≠a continental por un lado la Francia de Luis XIV y por el otro el Sacro Imperio de la casa de Austria. En este contexto internacional la m√°s que clara muerte del rey de Espa√Īa Carlos II ‚ÄúEl hechizado‚ÄĚ sin descendencia ser√≠a objeto de disputa internacional.

Dos eran los posibles pretendientes y sucesores del monarca espa√Īol. Por una parte el archiduque Carlos de Austria, segundo hijo del emperador Leopoldo I, el cual asegurar√≠a la continuidad de la casa de Habsburgo en el trono peninsular y el sistema de alianzas vigente en Europa desde finales del siglo XV. El otro pretendiente era el pr√≠ncipe Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV y de la infanta espa√Īola Mar√≠a Teresa de Austria, hermana de Felipe IV. Esta opci√≥n supon√≠a una total inversi√≥n de las pol√≠tica espa√Īola desde tiempos de Fernando el Cat√≥lico, adem√°s de la llegada de una nueva dinast√≠a y forma de Gobierno.


Tras numerosas intrigas en la corte espa√Īola, donde destacan las figuras del conde de Oropesa, proaustriaco, y del cardenal Portocarrero, profranc√©s, Carlos II finalmente declar√≥ como su leg√≠timo heredero, poco antes de su muerte el 1 de noviembre de 1700, al pr√≠ncipe franc√©s. Se cre√≠a que de esa manera ser√≠a posible mantener la integridad de la monarqu√≠a y acabar con el constante peligro de la poderosa Francia, Luis XIV ya hab√≠a firmado anteriormente dos acuerdo de reparto de los territorios europeos con otras potencias y desde 1659 las sucesivas guerras con Francia hab√≠an terminado en paces desfavorables como Aquisgram, Nimega o Ratisbona. De todas formas la designaci√≥n de Felipe ten√≠a dos limitaciones, por un lado que las coronas de Espa√Īa y Francia no deb√≠an unirse nunca en la misma persona y por otro la obligaci√≥n de preservar la integridad territorial de las posesiones espa√Īolas. Cosa esta √ļltima que no ser√≠a en absoluto respetada por el nuevo Rey.


Inicialmente nadie, ni a nivel nacional ni internacional, salvo Austria, se opuso a la designaci√≥n de Felipe V como rey de Espa√Īa. Pero pronto las potencias europeas recelaron del inmenso poder que supon√≠a la uni√≥n de las que hab√≠an sido las dos mayores potencias continentales de los √ļltimos siglos, si bien no en la misma persona si perteneciendo a la misma dinast√≠a, la casa de Borb√≥n. As√≠ en 1701 se constituy√≥ la Gran Alianza de La Haya, formada por Austria, Inglaterra, Pa√≠ses Bajos y Dinamarca. Posteriormente se unieron a ella Portugal, Prusia y Saboya, pese a que el duque de esta √ļltima era suegro del nuevo monarca espa√Īol. En 1703 los miembros de la Gran Alianza declararon la guerra a Francia y Espa√Īa, inici√°ndose la Guerra de Sucesi√≥n espa√Īola. En ese mismo a√Īo el archiduque Carlos de Austria fue proclamado solemnemente en Viena rey de Espa√Īa con el t√≠tulo de Carlos III.



Zoom in (real dimensions: 794 x 620)Imagen

La guerra en Europa


En el plano internacional la Guerra de Sucesi√≥n fue un conflicto b√©lico que uni√≥ a casi toda Europa contra Francia y las posesiones espa√Īolas. Pero en Espa√Īa supuso un enfrentamiento entre los Estados de la Corona de Arag√≥n, que pese a haber reconocido formalmente a Felipe V como su leg√≠timo rey, tras jurar este frente a las correspondientes cortes, prefirieron cambiar de monarca y pasarse al bando austriaco, y la Corona de Castilla que permaneci√≥ fiel y leal a su rey, incluida Navarra.


Las primeras batallas se produjeron en 1701 cuando las tropas austriacas atacaron las posesiones espa√Īolas en Italia, a donde se traslad√≥ en persona el nuevo monarca. Por su parte Francia decidi√≥ atacar el coraz√≥n del imperio, pensando que las tropas de la Gran Coalici√≥n se encontraban ocupadas en el Norte de Italia y en el Flandes espa√Īol. Sin embargo, los franceses fueron derrotados en 1704 en Blenheim por un ej√©rcito al mando del duque de Malborough. As√≠ mismo, en 1706 tras la derrota de Ramillies se perd√≠a el control sobre Flandes, posteriormente, los franceses eran derrotados en las batallas de Lille y Audenarde. No fueron mejor las cosas en Italia donde tras unos limitados √©xitos hispano-franceses se perd√≠a el ducado de Mil√°n y hasta el reino de N√°poles.



La guerra en la Península


A nivel nacional el primer ataque anglo-holand√©s se produjo en 1702 sobre C√°diz, pero tras saquear Rota y el Puerto de Santa Mar√≠a el ataque sobre la capital fracas√≥, posteriormente se producir√≠a, el mismo a√Īo, un ataque sobre Vigo donde los aliados consiguieron hacerse con parte del cargamento de plata que la flota de Indias estaba desembarcando, lo cual supuso un grave quebrando para la Hacienda espa√Īola. En 1704 las tropas espa√Īolas con su rey a la cabeza atacaron Portugal, mientras una flota aliada fracasaba en su intento por sublevar Catalu√Īa, gracias a la defensa que hizo de Barcelona don Francisco de Velasco. Pero ese mismo a√Īo una flota anglo-holandesa al mando del pr√≠ncipe de Darmstadt y el almirante ingl√©s Rooke desembarcaba un ej√©rcito en Lisboa y posteriormente ocupaban la plaza de Gibraltar en nombre del rey de Espa√Īa, Carlos III.


El a√Īo 1705 fue el del comienzo generalizado de la contienda. Tras la indecisa batalla naval de Marbella, en agosto de 1704, en verano de 1705 un ej√©rcito aliado desembarcaba en Valencia y Catalu√Īa que se rebelaban contra Felipe V a favor del archiduque Carlos, el cual desembarcaba en Barcelona entre los v√≠tores de sus nuevos s√ļbditos. En 1706 tambi√©n cambiaban de bando Arag√≥n y Mallorca. Las razones para esta traici√≥n habr√≠a que buscarlas en el marcado car√°cter antifranc√©s de toda la Corona de Arag√≥n, enemigos tradicionales desde el siglo XII y en el hecho de que en 1706 la guerra parec√≠a que tomaba un marcado rumbo a favor de las armas austriacas. Por su parte Castilla y Navarra permanecieron fieles al rey.

Imagen

En 1706 dos ej√©rcitos aliados, uno operando desde Portugal, remontando el Tajo, y el otro desde Arag√≥n consiguieron hacerse con el control temporal de la capital, Madrid, a donde lleg√≥ el archiduque Carlos que tomo posesi√≥n oficial del Real Alc√°zar. Mientras Felipe V y la familia real se trasladaban a Burgos. Pero la resistencia de madrile√Īos y castellanos, totalmente fieles al rey obligaron a retirarse a Levante a los aliados. Al a√Īo siguiente, en 1707, las tropas hispano-francesas al mando del duque de Berwick , un ingl√©s al servicio de Francia, derrotaban decisivamente a los aliados (ingleses, portugueses, holandeses y alemanes) al mando de lord Galloway, un franc√©s al servicio de Inglaterra, en Almansa, lo que supon√≠a la p√©rdida por parte de los imperiales del dominio de Valencia, gran parte de Arag√≥n e incluso L√©rida, adem√°s ambos reinos vieron desaparecer sus fueros, privilegios, leyes e instituciones ‚Äúpor el rebeli√≥n que cometieron‚ÄĚ, seg√ļn reza textualmente en el Decreto de Nueva Planta firmado por el rey. A partir de entonces la guerra a nivel nacional se decantaba a favor de las armas de la casa de Borb√≥n.


En julio de 1710 las tropas felipistas eran derrotadas en Almenara y posteriormente en agosto eran nuevamente derrotados en Zaragoza propiciando una nueva entrada del archiduque en Madrid, ese mismo mes. Pero ante la frialdad del recibimiento de los madrile√Īos las tropas del archiduque se dirigir√°n a Toledo. Ante la amenaza de un nuevo ej√©rcito borb√≥nico que se reun√≠a en Talavera de la Reina decidieron un repliegue sobre Arag√≥n. Las tropas aliadas fueron divididas en contingentes de acuerdo a su nacionalidad, en retaguardia marchaban los ingleses de Stanhope. Llegaron a Brihuega el 6 de diciembre y dos d√≠as despu√©s eran rodeados y tras sufrir un intenso bombardeo obligados a capitular. El resto de las tropas aliadas al mando de Stahremberg presentaron batalla en Villaviciosa, donde fueron derrotados de forma decisiva. Los restos del ej√©rcito aliado llegaban maltrechos a Barcelona el 6 de enero de 1711. Ese mismo a√Īo el duque de Noailles tomaba Gerona.


En septiembre de 1711 el ahora nuevo emperador Carlos abandonaba Barcelona para ce√Īirse la corona imperial en Viena. En 1712 eran los ingleses los que se marchaban para concentrarse en la isla de Menorca, conquistada en 1706. Y finalmente entre marzo y julio de 1713 los imperiales al mando de Stahremberg hac√≠an lo propio. Ese a√Īo las tropas espa√Īolas tomaban Matar√≥, Manresa y Solsona, con lo que a inicios de 1714 dejaba la resistencia limitada a Barcelona, Cardona y unas pocas partidas a retaguardia. El 11 de septiembre de 1714 el ej√©rcito borb√≥nico lanzaba el asalto final sobre la rebelde ciudad condal, que hab√≠a sufrido un largo asedio, la cual capitulaba incondicionalmente dos d√≠as despu√©s.

Los acuerdos de paz


A partir de 1705 el panorama internacional iba a cambiar completamente. Ese a√Īo mor√≠a el emperador Leopoldo I, sucedi√©ndole su hijo Jos√© I que fallecer√≠a sin descendencia en 1711, su sucesor fue su hermano, el archiduque Carlos. Esta nueva situaci√≥n hizo que Inglaterra en primer lugar, y el resto de aliados perdiesen el inter√©s en defender los derechos de Carlos III. Ya no se trataba de evitar una hegemon√≠a de la casa de Borb√≥n, sino de evitar la aparici√≥n de ni m√°s ni menos un nuevo siglo presidido por un poderos√≠simo emperador de Austria que adem√°s ser√≠a el nuevo rey de la Monarqu√≠a hisp√°nica. Evidentemente a ninguno de los contendientes convenc√≠a esta segunda opci√≥n.


Los primeros contactos entre los beligerantes se hab√≠an producido ya en 1709. Pero no fue hasta finales de 1711 cuando los brit√°nicos empezaron a negociar con Francia, en 1712 eran franceses y holandeses los que se sentaban en la mesa de negociaciones. Fruto de estos contactos el 11 de abril de 1713 se firmaba en la ciudad de Utrech un armisticio entre Espa√Īa, Francia, las Provincias Unidas e Inglaterra, verdadera inspiradora y beneficiaria de este acuerdo. Pese a ser esta la m√°s conocida no fue la √ļnica. En 1714 se firmaba la paz entre Espa√Īa y las Provincias Unidas, sobre la base de una serie de acuerdos econ√≥micos y comerciales. As√≠ mismo, se entregaba la isla de Sicilia a Saboya, aunque luego quedar√≠a como posesi√≥n austriaca a cambio de Cerde√Īa. Finalmente en Rastatt imperiales y franceses acordaban la entrega de los Pa√≠ses Bajos espa√Īoles a Austria, sin que Felipe V pudiese opinar al respecto. La paz con Portugal se firmar√≠a en 1715 entreg√°ndoles la colonia del Sacramento, actual Uruguay.


Las consecuencias de esta guerra fueron tan importantes que marcar√≠an el transcurso de todo el siglo XVIII al establecer un nuevo mapa europeo. Territorialmente los grandes beneficiados fueron Austria e Inglaterra. La primera se qued√≥ con la mayor parte de los territorios europeos de la monarqu√≠a hisp√°nica el ducado de Mil√°n, Flandes, N√°poles y Sicilia. Inglaterra obtuvo Gibraltar, Menorca y Terranova, lo que le conced√≠a unas bases navales de primordial importancia en su futura hegemon√≠a mar√≠tima, especialmente en el Mediterr√°neo. Pero sobre todo Inglaterra obtuvo unos destacados beneficios econ√≥micos como la exclusividad en el Asiento de Negros, es decir el monopolio del tr√°fico de esclavos con la Am√©rica espa√Īola, y la autorizaci√≥n para enviar un nav√≠o para comerciar con las Indias, el nav√≠o de permiso. Saboya recibi√≥ como premio una importante ampliaci√≥n territorial, incluida la isla de Cerde√Īa y el t√≠tulo de rey para la casa gobernante.


Sin duda la gran perjudicada fue la Monarqu√≠a hisp√°nica. La p√©rdida de sus posesiones europeas y las concesiones econ√≥micas hicieron que Espa√Īa se convirtiese en el siglo XVII en una potencia que nunca m√°s pudo recuperar su posici√≥n de anta√Īo siempre a remolque de brit√°nicos y franceses. A nivel interno los cambios fueron profundos e importantes. La rebelde Corona de Arag√≥n vio desaparecer completamente todos sus privilegios pol√≠ticos y econ√≥micos, para ser administradas exactamente igual que Castilla. Sin embargo, navarros y vascos que permanecieron fieles al leg√≠timo rey conservaron todos sus fueros y privilegios, incluidos los fiscales.


Reformas en la organización del Estado. La monarquía centralista


La llegada de Felipe V a Espa√Īa supuso la introducci√≥n de la forma de gobierno del absolutismo mon√°rquico, cuyo mejor ejemplo fue el abuelo del rey, Luis XIV. Todos los poderes se concentraban en el monarca, que era gobernador, legislador y juez. Adem√°s el sistema administrativo estaba unificado y centralizado. Por lo tanto en Espa√Īa hubo que reorganizar la administraci√≥n central, para que el rey fuera el √ļnico depositario del poder pol√≠tico y para que todos los funcionarios que detentaran cargos de gobierno fueran sus representantes.


Los Consejos de la √©poca de los Habsburgo fueron sustituidos por secretarios de despacho, normalmente fueron seis, aunque hubo diversos cambios durante el siglo. Fueron las secretarias de Guerra, Marina, Hacienda, Justicia, Estado e Indias. Todos los secretarios eran nombrados y destituidos libremente por el rey, de quien les proven√≠a toda su autoridad. Los consejos fueron perdiendo su importancia, adem√°s algunos de ellos eran innecesarios al perderse los territorios de los que eran competentes, como Flandes o Italia y desaparecieron. El √ļnico que mantuvo cierta importancia fue el de Castilla, que absorbi√≥ al de Arag√≥n. Durante el siglo XVIII el Consejo de Castilla fue un √≥rgano consultivo pero tambi√©n actuaba como Alto Tribunal de Justicia. Sus miembros, presidente y fiscales, emit√≠an informes sobre cuestiones de gobierno interior. Sus componentes eran importantes miembros de la Administraci√≥n o juristas, todos ellos nombrados por el rey.


Por su parte las Cortes de la corona de Aragón fueron abolidas, siendo sólo convocadas las Castellanas desde 1709, aunque las Navarras se mantuviesen hasta el siglo XIX. Su función fue la de de discutir las peticiones que presentaba el rey y jurar al heredero de la Corona, el príncipe de Asturias.


La administraci√≥n provincial sufri√≥ important√≠simos cambios. Se puede hablar de una unificaci√≥n pol√≠tica que en la pr√°ctica era una centralizaci√≥n. Todos los antiguos reinos de la Corona de Arag√≥n perdieron sus fueros, privilegios, exenciones y libertades. Felipe V decidi√≥ tales medidas por haberse sublevado en su contra, como leg√≠timo rey al cual hab√≠an prestado juramento. En todos ellos se aplicar√≠an las mismas leyes que en Castilla, son los Decretos de Nueva Planta de 1707 para Valencia y Arag√≥n, de 1715 para Mallorca y de 1716 para Catalu√Īa. Sin embargo Navarra mantuvo todos sus fueros, usos y costumbres y hasta sus propias Cortes, por haber permanecido fieles al rey, al igual que las Vascongadas que conserv√≥ sus privilegios fiscales por id√©ntico motivo.


Las nuevas autoridades establecieron una nueva divisi√≥n territorial en provincias, no exactamente iguales a las actuales. Al frente de cada una de ellas estaba un capit√°n general, que ostentaba el mando de las tropas de dicha demarcaci√≥n y ejerc√≠a los poderes pol√≠ticos y administrativos. Para asesorarle hab√≠a una Audiencia, la cual adem√°s segu√≠a teniendo competencias judiciales, ejerciendo como un tribunal de justicia. Para fiscalizar la administraci√≥n se implant√≥ la figuran francesa del intendente, que desempe√Īaba entre otras funciones las de Hacienda y adem√°s era el alcalde de la capital.



La Hacienda


A ra√≠z de la reforma administrativa se realiz√≥ una reforma impositiva. Con motivo de los Decretos de Nueva planta en la antigua corona de Arag√≥n se hab√≠a establecido el catastro, obra de Pati√Īo en Catalu√Īa a partir de 1714, Talla en Mallorca, √önica contribuci√≥n aragonesa o el equivalente valenciano. Se establec√≠a un cupo anual que deb√≠a pagar cada provincia y se repart√≠a su pago de acuerdo a la riqueza agraria, comercial e industrial, sin excepci√≥n ninguna. Adem√°s los antiguos impuestos pasaron a ser recaudados por la Hacienda real. Los resultados fueron tan buenos que se intent√≥ implantar en Castilla, sin embargo el proyecto de catastro del marqu√©s de la Ensenada tropez√≥ con la oposici√≥n de los estamentos privilegiados, que inundaron la secretaria de recursos y reclamaciones.


Para aumentar los ingresos del Estado La Hacienda se recurri√≥ a los sistemas tradicionales. Se crearon nuevos monopolios y Compa√Ī√≠as privilegiadas, se acudi√≥ a los estancos, como el del mercurio, tabaco o sal, y se procedi√≥ a la emisi√≥n de vales reales, cre√°ndose en 1782 el Banco de San Carlos. Adem√°s en 1763 se introdujo la loter√≠a. En el √ļltimo tercio del siglo XVIII se llevaron a cabo diversas medidas liberalizadoras de la econom√≠a:

    √ė En 1765 se decreto la libertad de precios y circulaci√≥n para los cereales.
    √ė En 1778 se aprobaba la libertad de comercio con la Indias para todos los puertos espa√Īoles.
    √ė En 1783 se declar√≥ la honradez de todas las profesiones.
    √ė En 1790 se dio libertad para ejercer cualquier oficio sin tener que pasar el examen del gremio.




El Ejército y la Marina


Durante el siglo XVIII se acometi√≥ una importante reforma de ambas instituciones, que si bien no ostentar√≠a una hegemon√≠a como en siglos pasados, si que permitieron a Espa√Īa situarse a un buen nivel dentro de las potencias europeas. Felipe V elimin√≥ los tercios, adoptando el modelo franc√©s de regimientos, sin embargo la principal reforma se debe a Carlos III con sus reales Ordenanzas de 1768, que permitieron la creaci√≥n de un ej√©rcito profesional basado en un sistema mixto de levas forzosas y regimientos mercenarios de extranjeros, valones, suizos o irlandeses, totalizando unos efectivos superiores a los 85.000 hombres.


La Marina fue una obra colectiva, donde destaca Jos√© Pati√Īo, se crearon tres departamentos mar√≠timos: Ferrol, Cartagena y C√°diz, con arsenales y astilleros en todos ellos, adem√°s se cre√≥ un cuarto en La Habana donde se construir√≠a el mayor barco de todo el siglo XVIII, el Sant√≠sima Trinidad de nada menos que cuatro puentes. A finales de siglo la flota espa√Īola se encontraba entre las mejores de su √©poca, durante ese siglo se construyeron o compraron 262 nav√≠os y m√°s de 200 fragatas, en total 904 buques de toda clase.


BIBLIOGRAF√ćA:

de GARCIA GONZALEZ, Francisco La guerra de sucesi√≥n en Espa√Īa y la batalla de Almansa: Europa en la encrucijada. Silex, Madrid, 2009
SAEZ ABAD, Rub√©n. La Guerra de Sucesi√≥n Espa√Īola, 1702-1715. Almena, Madrid, 2007.
SANZ AY√ĀN, Carmen. La Guerra de Sucesi√≥n espa√Īola. Akal, Madrid, 1997.


Si quieres debatir este artículo entra en su foro de discusión

Comentarios

Registrate para realizar comentarios..
Actualizado ( Miércoles, 16 de Junio de 2010 20:30 )
 

Revista SERGA

Foro Historia Militar

Foro Fotos Militares

Licencia

Todo el contenido y las descargas de este sitio est√°n publicados bajo una licencia de Creative Commons


Ayuda a Paco Sanz

Paco Sanz - Ayudame

www.ayudapacosanz.com

Espa√Īol, iza tu bandera

Camisetas con Historia

Camisetas con Historia

Historia Rei Militaris

HISTORIA REI MILITARIS

Fundación VF

Fundacion Vicente Ferrer

 El Gran Capit√°n destina parte de sus ingresos por publicidad en ayuda a programas de apadrinamiento de la Fundaci√≥n Vicente Ferrer.