Cuba 1912: La ‚ÄúGuerrita de las Razas‚ÄĚ PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Apatrida   
S√°bado, 19 de Febrero de 2011 08:25

El largo camino de los negros hacia la igualdad: La sociedad cubana de principios del siglo XX, heredera de la del XIX, era profundamente racista, entre los factores que creo que influyeran en este hecho:
- Hacía relativamente muy poco que se había eliminado la esclavitud en la Isla (1888), todavía estaba presente todo el menosprecio y prejuicio social que conllevaba la categoría de esclavo.
- Como consecuencia directa de lo anterior, al no tener los negros la posibilidad de ganar dinero (el trabajo esclavo no era remunerado) se encontraban en esas fechas en lo m√°s bajo de la escala econ√≥mica, la gran mayor√≠a depend√≠a solo de su trabajo y muy pocos eran propietarios de peque√Īos negocios, ninguno pertenec√≠a a la elite de los grandes negocios y el dinero, que daba acceso al poder.

 

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- Otra consecuencia heredada de la esclavitud era la falta de educación y preparación, lo que lastraba poderosamente el acceso de los negros a empleos y puestos bien remunerados, progreso social ya de por si frenado por los prejuicios.
- La contin√ļa llegada de inmigrantes negros, procedentes de Hait√≠ y Jamaica, sobre todo en el extremo oriental de la Isla, el m√°s pr√≥ximo a estas naciones. Para estos era v√°lido todo lo expresado anteriormente, y peor, porque a la discriminaci√≥n, ignorancia y falta de poder econ√≥mico se le sumaba la categor√≠a de extranjero. Estos haitianos y jamaiquinos, y los negros cubanos, ten√≠an que competir con la fuerte inmigraci√≥n procedente de las regiones m√°s desfavorecidas de Espa√Īa, como Galicia, Asturias y Canarias, entre otras, que aunque compart√≠an con los negros la miseria y la ignorancia, al menos ten√≠an a su favor el que eran blancos, y que contaban en Cuba con las ‚ÄúSociedades Regionales‚ÄĚ o con parientes y amigos ya establecidos que pod√≠an ayudarles en los primeros dif√≠ciles momentos en la Isla. Toda esta inmigraci√≥n era atra√≠da por el efecto llamada de la bonanza econ√≥mica que en esos a√Īos disfrut√≥ Cuba. En aquellas fechas se trat√≥ por parte de los gobiernos cubanos de favorecer la inmigraci√≥n espa√Īola, sobre la china y la haitiana, lo cierto es que en los primeros 20 a√Īos del siglo XX arribaron a la Isla cerca de 800 000 peninsulares, m√°s que en los 400 a√Īos de coloniaje.
A pesar de todo esto, en aquella sociedad se fueron dando pasos para mejorar la situación del negro, la Constitución de 1901 ya pretendía que fuesen considerados como ciudadanos cabales e iguales a todos los demás cubanos, aunque en la práctica fuesen ciudadanos de segunda, y en el Gobierno se encontraban congresistas y senadores negros, como Generoso Campos Marquetti, Antonio Poveda Ferrer y Martín Morua Delgado, quienes denunciaban la postergación en que se tenía a los cubanos "de color", como eufemísticamente se les llama a los negros en Cuba. Se lucharon y lograron algunos triunfos, entre los que más se hicieron notar de cara a la galería internacional: la admisión de militares negros en el cuerpo de Artillería del Ejército, encargado de las recepciones y ceremonias oficiales, y la invitación de políticos de color y sus familias a las recepciones diplomáticas.

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En esta imagen vemos sentado el primero a la izquierda a Martin Morua Delgado, y de pie en el centro, con un bomb√≠n, a Antonio Maceo, uno de los principales jefes d ela insurrecci√≥n contra Espa√Īa, durante su exilio en Costa Rica.

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Otra imagen de Morua Delgado, con sus dos hijas, est√° ya en la etapa en que fue Presidente del Senado.

Ya desde 1902 exist√≠an algunas asociaciones que agrupaban solo a los negros, como el ‚ÄúComit√© de Veteranos de la Raza de Color‚ÄĚ , que celebr√≥ un mitin en La Habana el 29 de Junio de ese a√Īo, presidido por Juan Gualberto G√≥mez, compa√Īero de Mart√≠. A este mitin acudieron muchos veteranos blancos del ELC, que no se hab√≠an olvidado de la fraternidad entre los blancos y los negros mantenida en el campo insurrecto durante la √ļltima guerra de independencia.

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Evaristo Estenoz, fundador del Partido Independiente de Color
Partido Independiente de Color (PIC): El 7 de agosto de 1908, en la calle de Amargura 63, en La Habana, el veterano de la guerra de Independencia, hijo de madre negra y padre blanco, Evaristo Estenoz funda el Partido Independiente de Color. Estenoz hab√≠a nacido esclavo en Oriente y para esa fecha trabajaba como contratista privado en La Habana, hab√≠a viajado a Europa y a los USA, adonde fue acompa√Īando al periodista negro Rafael Serra para observar las experiencias de las organizaciones negras americanas. Los negros cubanos tradicionalmente se hab√≠an encuadrado en el Partido Liberal, (se alzaron junto a Jos√© Miguel G√≥mez contra Estrada Palma en 1906) pero una vez llegado este al poder con Jos√© Miguel G√≥mez como presidente, se encontraban disgustados por la baja cantidad de empleos p√ļblicos para los negros.
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José Miguel Gómez, veterano de la Guerra de Independencia y presidente de la Republica de Cuba en 1912.

Desde su peri√≥dico Previsi√≥n se atacaba adem√°s la obsesi√≥n de los cubanos blancos por sus or√≠genes espa√Īoles, y se reivindicaba la herencia africana de Cuba, llegando a se√Īalar que Espa√Īa hab√≠a sido colonizada por africanos en la √©poca musulmana. Reclamaban tambi√©n que se abandonara la pol√≠tica de inmigraci√≥n que daba preferencia a los blancos y se le dieran las mismas oportunidades a la inmigraci√≥n negra.
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Como curiosidad podemos apuntar que el nuevo partido adopt√≥ como s√≠mbolo al caballo, que representaba el medio de transporte favorito durante la guerra de independencia (aunque los negros en el ELC formaron fundamentalmente en la Infanter√≠a, denominada generalmente como Infanter√≠a de Cambute) y tambi√©n a la deidad yoruba Chang√≥. Los liberales por su parte enarbolaron la insignia del gallo para su partido, y defend√≠an las peleas de gallos, prohibidas durante la intervenci√≥n americana. Este partido Independiente de Color erosion√≥ algo el voto liberal, lo que disgust√≥ bastante al gobierno. Los peri√≥dicos de La Habana resucitaron los viejos temores de una revoluci√≥n al estilo haitiano y acusaron al partido de Estenoz de promover el racismo negro. Como otra curiosidad, y para ilustrar un poco sobre la sociedad de aquella √©poca, se√Īal√°remos que Estenoz fue detenido junto a algunos colaboradores en los d√≠as previos al inminente paso del Cometa Halley, al 19 de mayo de 1910, por los temores de una cat√°strofe racial en una sociedad todav√≠a muy supersticiosa. M√°s tarde todos los prisioneros fueron liberados.
Se recrudeci√≥ la campa√Īa en la prensa contra los Independientes de Color. Por otra parte, estos perdieron la br√ļjula y con infelices declaraciones, se aislaron cada vez m√°s. En Previsi√≥n, Estenoz hizo una desafortunada valoraci√≥n del levantamiento contra Espa√Īa del 24 de febrero de 1895. Otros dirigentes, durante encendidas arengas, se quitaban el cuello de la corbata, pues no quer√≠an "tener nada blanco en su indumentaria".

Enmienda Mor√ļa: En el Congreso se aprob√≥ la Ley Mor√ļa, presentada por el senador liberal reformista negro, Mart√≠n Mor√ļa Delgado el 11 de febrero de 1910, (quien hab√≠a participado en el proceso independentista desde el exilio en los USA) la cual era una enmienda al art√≠culo 17 de la Ley electoral para eliminar de la vida pol√≠tica al PIC, bas√°ndose en que "considera contraria a la Constituci√≥n y a la pr√°ctica del r√©gimen republicano la existencia de agrupaciones o partidos pol√≠ticos exclusivos por motivos de raza, riqueza, t√≠tulo profesional o nacimiento". En realidad, Mor√ļa tem√≠a la extrapolaci√≥n a Cuba del sistema segregacionista que imperaba en el Sur de los USA, y por esto se opon√≠a fuertemente a cualquier atisbo de separaci√≥n por razas. Reiteramos, que aunque en la pr√°ctica existiese una fuerte discriminaci√≥n, ante la Ley en Cuba imperaba la igualdad entre todos los ciudadanos, garantizada por la Constituci√≥n.
La negativa de Mor√ļa Delgado a la conformaci√≥n de organizaciones pol√≠ticas de la raza negra est√° recogida en los siguientes p√°rrafos: "Los negros reunidos jam√°s alcanzar√°n de los gobiernos otra cosa que beneficios para los negros. Y eso no es lo que debe buscarse. Mientras se hagan 'concesiones a las clases de color' permanecer√°n √©stas en la inferioridad a que las condenar√° el r√©gimen pasado y las sujetan las rutinarias pr√°cticas presentes. Todo hay que obtenerlo como miembros de la sociedad cubana y no como individuos de tal o cual raza".
"No, no; la raza negra, las clases de color no deben por ning√ļn concepto constituirse aparte de la raza blanca porque as√≠ confirman su estado seccional para toda la vida, imposibilitando su noble aspiraci√≥n a elevarse al goce de todas las garant√≠as constitucionales".
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Monumento en Cienfuegos, Cuba a Mor√ļa Delgado.

Estenoz ensay√≥ la v√≠a de tratar de persuadir al presidente J. M. G√≥mez, teniendo en cuenta la gran cantidad de votos que sus seguidores negros aportaban al Partido Liberal, para que levantara la prohibici√≥n. Estas negociaciones no dieron ning√ļn resultado, y Estenoz lanz√≥ entonces un ultim√°tum: Si no se retiraba la Ley Morua los negros luchar√≠an para salvar su honor, con la esperanza de obtener una intervenci√≥n estadounidense, en virtud de la Enmienda Platt. Este recurso de tirar del machete, alzarse en la manigua y esperar una intervenci√≥n americana fue por desgracia numerosas veces utilizado por los cubanos, no en balde lo ven√≠an practicando desde 1868, a partir de 1902 reforzado adem√°s con la reclamaci√≥n de la aplicaci√≥n de la Enmienda Platt. Cualquier grupo que se sintiese perjudicado pod√≠a gritar ¬°Falta, y acudir a la embajada americana para pedir el regreso de los marines, como si de los √°rbitros de un partido se tratara.
Esperaban que con la derogaci√≥n de la Ley Morua, que ilegalizaba al Partido Independiente de Color, este agrupara el voto negro en Cuba, y se convirtiera as√≠ en un ‚Äúpartido bisagra‚ÄĚ, que rompiera con el bipartidismo existente (Liberal y Conservador) y con el que podr√≠an obtener una importante cuota de poder.
Estenoz hab√≠a sido recibido amablemente en 1909 por Charles Magoon, (abogado de Minnesota y ex Gobernador de la Zona del Canal en Panam√°, uno de los interventores americanos en Cuba de 1906 a 1909) y por el coronel americano Enoch Crowder, (tambi√©n uno de los dirigentes de la 2¬ļ intervenci√≥n americana en Cuba, un ‚Äúgranjero de Missuri‚ÄĚ educado en West Point, ex asesor del gobernador militar americano en Filipinas, con experiencia militar en las guerras Indias: en las campa√Īas de 1886 contra el apache Jer√≥nimo en Nuevo M√©jico y en 1890 contra el jefe sioux Toro Sentado) y escribi√≥ al presidente americano William Taft. Esto lo llev√≥ adem√°s a aumentar su aislamiento al ponerse en contra de la minor√≠a radical antiplattista, encabezada por Cisneros Betancourt, Loynaz del Castillo y Eusebio Hern√°ndez, entre otros, todos antiguos oficiales del Ejercito Libertador de Cuba (ELC).
La "guerra de las razas"
Ante todo decir que el levantamiento armado del Partido de los Independientes de Color tuvo como objetivos fundamentales la derogaci√≥n de la Ley Mor√ļa, la demanda de mayores empleos p√ļblicos para los negros y la equiparaci√≥n de la inmigraci√≥n negra con la blanca, principalmente espa√Īola. Nunca tuvo como meta el establecimiento de una Rep√ļblica Negra, ni la deposici√≥n del Gobierno (los sublevados muchas veces daban vivas al presidente Jos√© Miguel G√≥mez). Tampoco fue seguido por toda la poblaci√≥n negra de la Isla, cuya inmensa mayor√≠a se mantuvo al margen, cuando no apoy√≥ al gobierno.
Reunidos en Santiago de Cuba, Evaristo Estenoz, Pedro Ibonet, y otros dirigentes de la ‚Äúprotesta armada‚ÄĚ ultimaron los detalles de la misma. En un gigantesco mitin repartieron miles de proclamas contra la enmienda Morua, y una original ‚Äúinvitaci√≥n para un baile‚ÄĚ, que conten√≠a en realidad la consigna del lugar de la concentraci√≥n para el alzamiento.
El 20 de mayo de 1912, aniversario de la Rep√ļblica, los Independientes de Color iniciaron su alzamiento armado. En occidente (en el campo de La Habana y Matanzas, zonas donde hab√≠a una enorme presencia de negros, descendientes de los esclavos de las grandes plantaciones ca√Īeras) y Las Villas hubo peque√Īos brotes pr√°cticamente insignificantes que fueron reprimidos r√°pida e incruentamente; en Oriente la sublevaci√≥n fue mayor, fundamentalmente en el territorio que abarca desde Santiago de Cuba hasta la ciudad de Guant√°namo, en la franja sur, territorio este como ya dijimos donde hab√≠a una fuerte presencia de haitianos. Las cifras de alzados var√≠an seg√ļn los autores desde 4000 a 7000. Las acciones fueron muy parecidas a las de la guerra de independencia, ataques a ferrocarriles, ingenios y quema de numerosas caballer√≠as de ca√Īa, la acci√≥n m√°s sonada fue la toma e incendio del pueblo de la Maya, ( 1¬ļ de Junio) que dio lugar a refranes y canciones que han llegado hasta nuestros d√≠as. Los jefes de la protesta armada en Oriente eran: Jefe militar del Ej√©rcito de Reivindicaci√≥n, el general (otros dicen que coronel) del Ej√©rcito Libertador, Pedro Ivonet, Evaristo Estenoz, teniente del Ej√©rcito Libertador y ascendido a general en la guerrita de agosto, Eugenio Lacoste, Gregorio Sur√≠n, veterano del Ej√©rcito Libertador, A. Vega, Octavio Heredia y Jos√© del Rosario Rodr√≠guez; todos, a excepci√≥n de Lacoste, que seg√ļn la prensa se le titul√≥ gobernador de Oriente, asumieron grados militares; pues Heredia y Sur√≠n oficiaban como coroneles y Vega como general de brigada.
En la provincia de Oriente, en toda la zona de la protesta armada la población era mayoritariamente negra. En Guantánamo, ellos constituían el 67% de la población , en Santiago de Cuba el 56%, en El Cobre el 74%, en San Luis el 68,9%, en Palma Soriano el 54% y en Baracoa igual.

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En la prensa y en la sociedad hubo una histeria frente a la insurrección de los negros, asustados por el viejo fantasma de una revuelta racial como la de Haití en el siglo XIX.
Los congresistas negros, junto al colaborador negro de Jos√© Mart√≠, Juan Gualberto G√≥mez, firmaron un manifiesto en contra del alzamiento y d√°ndole al gobierno ‚Äú‚Ķ nuestro apoyo m√°s resuelto‚ÄĚ
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Juan Gualberto Gómez, quien fuera estrecho colaborador de Martí, es de los que condenan el movimiento, lanzando un manifiesto que suscribe junto con Nicolás Guillén, Generoso Campos Marquetti y otros. Después de liquidado el movimiento, censura la crueldad empleada para reprimirlo y aconseja la adopción de medidas que impidan en el futuro, la repetición de situación similar.
Los mayores generales negros del Ejercito mamb√≠ Agust√≠n Cebreco y Jes√ļs Rab√≠, expresaron su postura contraria al alzamiento en telegrama enviado al gobierno.
Al principio de la insurrecci√≥n, el Presidente Jos√© Miguel G√≥mez no se afan√≥ mucho en combatirla, quiz√° por estar en per√≠odo de elecciones, pero la prensa de la oposici√≥n desarroll√≥ una intensa campa√Īa de alarma y critic√≥ al gobierno por la inacci√≥n. El 25 de Mayo se recibi√≥ una nota del Gobierno americano notificando el env√≠o de un ca√Īonero a la bah√≠a de Nipe y otras medidas que se preparaban para proteger las vidas y los intereses de los norteamericanos en la Isla. El presidente G√≥mez comprendi√≥ de inmediato la grave amenaza de intervenci√≥n que entra√Īaba la nota y se apresur√≥ en contestarle al presidente Taft, enumerando las medidas que pensaba tomar para combatir la insurrecci√≥n, y , aunque agradeci√©ndola, considerando innecesaria la intervenci√≥n americana.
En aquellas mismas fechas partieron para Cuba varios barcos cargados de marines americanos pero el reticente General Leonard Wood, ahora jefe de estado mayor en Washington, se limit√≥ a reforzar la base de Guant√°namo con 4 compa√Ī√≠as de marines (parece ser que algunos de estos se trasladaron a haciendas y propiedades americanas en territorio cubano) y a que algunos de sus buques ‚Äúense√Īaran la bandera‚ÄĚ en los puertos de La Habana y Nipe.
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Recorte de prensa de la época, donde se ven las tropas americanas desembarcadas en la Isla.
El reci√©n constituido Ejercito cubano envi√≥ 8000 soldados (muchos de ellos negros tambi√©n Ejemplo: El teniente Sariol, quien fue felicitado personalmente por el general Monteagudo y la prensa dedic√≥ homenajes a este oficial negro que hab√≠a pertenecido al Ej√©rcito Libertador.), bajo el mando del mayor general Monteagudo, cuyo principal temor era verse acometidos por cargas al machete, como sus antiguos rivales espa√Īoles, pero los tiempos hab√≠an cambiado, perfectamente pertrechados con ametralladoras, y ca√Īones con abundante parque, nada pudieron hacer los negros con sus rusticas armas. Por ejemplo en Mayo 30 de 1912 en el combate de Yarayabo, 4 piezas de artiller√≠a de monta√Īa dispararon 70 granadas y 400 botes de metralla.
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Sección de Artillería durante la Guerra de las Razas.

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Grupo de oficiales del Ejército cubano.
La rebeli√≥n, que dur√≥ alrededor de un mes, fue violentamente reprimida, sin duda ocurrieron excesos y ejecuciones, como ha sido usual en todas las revoluciones cubanas a lo largo de los siglos. Todav√≠a en mi ni√Īez escuch√© hablar sobre la siniestra fama que envuelve la Loma Colorada en las cercan√≠as de Santiago de Cuba, (entre el castillo del Morro y la ciudad) escenario de una matanza de prisioneros Independientes de Color. Otro suceso sangriento ocurri√≥ en M√≠cara, donde un combate degener√≥ en una persecuci√≥n y matanza de sublevados en el monte.
Las cifras de muertos en el Ejercito fueron muy pocas, en el bando sublevado las cifras oscilan desde 60 hasta 6000, dependiendo de la fuente. La más repetida es la de 3000, entre muertos en combate y víctimas de la represión. En el libro de Hugh Thomas Cuba pursuit of freedom, pag 383, dice acerca de las bajas de la guerrita de las razas: "Monteagudo paso todo el mes siguiente dedicándose como mejor supo a extirpar la revolución y pretendió haber matado a 3000 negros"
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General ‚ÄúChucho‚ÄĚ Monteagudo, Jefe del Ejercito Cubano, y compa√Īero de lucha del presidente J.M. G√≥mez en el Ejercito Mamb√≠.
De todas formas, no creo que ning√ļn autor consultara registros o archivos de la √©poca, en parte porque no existen, o simplemente nunca se registraron, recordar que muchos eran haitianos y muchos indocumentados. La mayor√≠a se basa en estimaciones y relatos de testigos, que si bien son ciertos en cuanto a la ocurrencia de una ejecuci√≥n en determinado lugar, en cuanto a la cantidad de v√≠ctimas no creo que sean muy exactas. Con nombres y apellidos, son pocos los casos a los que se hace referencia, y no aparecen asesinatos de mujeres y ni√Īos registrados, a los que muchos autores actuales son aficionados a mencionar de forma festinada, alguno a llegado a comparar este suceso con el genocidio de los armenios!!!??? Es mi opini√≥n que la cifra debe ser menor de 3000, teniendo en cuenta la extensi√≥n del territorio que afecto la rebeli√≥n, el tiempo que dur√≥ la misma, y la repercusi√≥n internacional de los hechos, que hubiese sido mucho mayor. Por el contrario muchos se empe√Īan en se√Īalar que por parte de los sublevados no se produjeron excesos ni cr√≠menes, cosa que tambi√©n me permito dudar, aunque no aparezcan tampoco casos registrados en las fuentes que he consultado.
De todas formas aunque fuesen menos los muertos, y que hechos de este tipo fuesen repetidos en la historia de Cuba, por eso no dejan de ser condenables y criminales.
Estenoz seg√ļn la versi√≥n de algunos Independientes, se suicid√≥ antes de caer prisionero, aunque otra versi√≥n, esta del teniente del Ejercito Lutgardo de la Torre dice que cay√≥ combatiendo contra su partida en M√≠cara (27 de Junio). Lo cierto es que el cad√°ver, exhibido en el Cuartel Moncada, presentaba un tiro en la sien.
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Cadaver de Estenoz
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Entierro del cabecilla insurrecto.

Pedro Ibonet, antiguo oficial del ELC y segundo de Estenoz en la sublevación, fue asesinado (17 de Julio) junto a su ayudante en las cercanías de El Caney por el entonces teniente Arsenio Ortiz. Con la muerte de Ivonet practicamente quedó liquidada la rebelion.

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El siniestro Arsenio Ortiz quien le aplicó a Ivonet la llamada "ley de fuga", se hizo notorio por su persecución implacable de los negros alzados, a quienes ahorcaba en "guásimas". Más tarde apodado el "Chacal de Oriente", este mulato corpulento y con bigote de manubrio, fue uno de los más notorios esbirros del machadato.

Otro cabecilla, Eugenio Lacoste, alias ‚ÄúEl Tullido‚ÄĚ mulato hijo de franceses, de 45 a√Īos de edad, paral√≠tico desde los 18 a√Īos, de buena posici√≥n econ√≥mica, ya que era due√Īo de un extenso cafetal llamado ‚ÄúDios y Ayuda‚ÄĚ, uno de los principales l√≠deres del Partido Liberal en Guant√°namo, que se pas√≥ al Partido Independiente de Color apenas se constituy√≥ este, de gran influencia entre la poblaci√≥n negra de la zona, fue nombrado ‚ÄúGobernador de Oriente‚ÄĚ por los alzados en armas apenas comenz√≥ la revuelta, se present√≥ ante el comandante Castillo en el Guayabal de Yateras el 17 de Julio, y conserv√≥ la vida.
Al igual que en el Ejercito Constitucional hab√≠an negros, en el bando sublevado hab√≠an blancos: Ejemplo: fue apresado el ciudadano espa√Īol, Enrique Mar√≠n Guerrero capit√°n ayudante de Ivonet, que seg√ļn la guardia rural se hab√≠a distinguido como orador entre los alzados en armas; posteriormente ser√≠a expulsado del pa√≠s en calidad de extranjero pernicioso.
El Ejercito Nacional de Cuba por aquel entonces estaba constituido en su mayor√≠a por veteranos de la guerra contra Espa√Īa. Algunos de los excombatientes del Ejercito Mamb√≠ que tomaron parte en las acciones, en el bando gubernamental, entre otros muchos fueron:
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El hijo de Jos√© Mart√≠, (el mismo que combati√≥ como artillero en Las Tunas bajo el mando de Calixto Garc√≠a) y en aquellas fechas Coronel del Ej√©rcito Nacional, Jos√© Francisco Mart√≠ y Zayas-Baz√°n, fue el jefe del Estado Mayor del General Monteagudo la ‚Äúguerrita de las razas‚ÄĚ de 1912.
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El jefe del ej√©rcito, general Jos√© de Jes√ļs Monteagudo, antiguo general del ELC que hab√≠a servido en la guerra de independencia bajo el mando de Jos√© Miguel G√≥mez en Las Villas.
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Otro veterano de la guerra contra Espa√Īa: Pablo Mendieta. En el √ļnico encuentro importante de la "guerra racial", el General Mendieta sorprendi√≥ al campamento rebelde, diezm√°ndolo sin piedad. No se tomaron "muchos" prisioneros. Las subsiguientes operaciones de "limpieza" revistieron caracter√≠sticas de cacer√≠a.
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Pedro Agust√≠n P√©rez, ‚ÄúPeriquito P√©rez‚ÄĚ, en un monumento en la plaza principal de Guantanamo, su tierra natal, combatiente de las 3 guerras contra Espa√Īa, guantanamero ascendido por Calixto Garc√≠a a Mayor General del Ejercito Libertador, y quien en 1899 el General Leonardo Wood, Gobernador de Cuba, lo designara como Alcalde de Guant√°namo, hasta efectuar las elecciones, en las cuales queda elegido como Primer Alcalde de dicha ciudad despu√©s de la independencia, fue jefe de un Batall√≥n de Voluntarios levantado en Guant√°namo y que particip√≥ en los sucesos de 1912.
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El Coronel del ELC Manuel Piedra Martell, quien durante la guerra del '95, fue ayudante de campo del mayor general Antonio Maceo, marchó a Oriente al frente de los Voluntarios de Occidente. Salieron para Oriente el 22 de mayo, a bordo del buque escuela “Patria", eran alrededor de 500 y entre ellos iban algunos veteranos de la guerra de independencia. Dentro de este cuerpo se dio el caso, juzgado poco después en el Cuartel Moncada, de varios oficiales que machetearon a 4 de sus subordinados Voluntarios, de raza negra, por disputas o sospechas.
Parad√≥jicamente, muy pronto despu√©s de la muerte de Estenoz, en Cuba se levantaron las trabas a la inmigraci√≥n negra, fundamentalmente desde Hait√≠ y Jamaica, producto a las necesidades de la industria azucarera, que necesitaba incrementar mucho la producci√≥n al calor de la demanda producida por el estallido de la 1¬ļ Guerra Mundial en Europa. Esto, junto a la demanda de mayores empleos p√ļblicos para los negros y la derogaci√≥n de la Ley Mor√ļa, fueron los pilares fundamentales de la ‚Äúprotesta armada‚ÄĚ de 1912. Durante la siguiente d√©cada llegaron a Cuba para trabajar en el campo cerca de 200 000 haitianos y 80 000 jamaicanos.
Despu√©s de estos sucesos, nunca m√°s en Cuba se dieron disturbios raciales, algunos autores pretenden ver una venganza en el golpe militar de los a√Īos 30 conocido como el ‚Äúgolpe de los sargentos‚ÄĚ, que depuso en el Ejercito a toda la antigua oficialidad blanca, aristocr√°tica y con antecedentes en el ejercito mamb√≠, y encumbr√≥ a las clases m√°s bajas del ejercito, donde abundaban los negros, y que llev√≥ a los primeros planos de la pol√≠tica cubana por cerca de 30 a√Īos al mulato Fulgencio Batista Zaldivar, nacido por dem√°s en la provincia de Oriente. No creo que este golpe obedeciera a un m√≥vil racial, ni creo que se produjera una revancha de los negros en la Isla en aquellos momentos.
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Algunos de los libros consultados fueron:
Cuba, una nueva historia Richard Gott
Guerra de Razas (Negros contra blancos en Cuba), Rafael Conte, José M. Capmany
Imp. Militar de Antonio Perez, Muralla 40, Havana, 1912 193 pages

Serafin Portuondo Linares 1906-1976

‚ÄúLos Independientes de Color‚ÄĚ, Habana, 1950
Hugh Thomas : Cuba, The Pursuit of Freedom.


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