Guerra en Westfalia, 1621-1626, parte 2ª PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Sir Weymar Horren   
Miércoles, 01 de Enero de 2014 16:39

Este art√≠culo prosigue la narraci√≥n de los sucesos pol√≠ticos y las operaciones militares en Westfalia, y el norte de Alemania en general, durante la fase palatina de la Guerra de los 30 A√Īos, cuya parte inicial se encuentra en este enlace y concluy√≥ con los ej√©rcitos protestantes refugiados en Holanda, y la conquista por el ej√©rcito espa√Īol de Flandes del fuerte de Pfaffenm√ľtze, erigido entre las ciudades de Colonia y Bonn. Al igual que la primera parte de la narraci√≥n, esta segunda se centra en las campa√Īas del duque Christian von Braunschweig y como los ej√©rcitos de La Liga Cat√≥lica y de Espa√Īa trataron de contrarrestarlas.

 

Los espa√Īoles en Westfalia
Tras el sitio de Bergen-op-Zoom, que Ambrosio Spinola levant√≥ el 2 de octubre de 1622, el capit√°n general del ej√©rcito del Palatinado, Gonzalo Fern√°ndez de C√≥rdoba, recibi√≥ la orden de encaminarse con sus tropas a Westfalia para apoyar las operaciones en la provincia del ej√©rcito de la Liga Cat√≥lica, al mando del Conde de Tilly. En los cinco √ļltimos meses los hombres de Fern√°ndez de C√≥rdoba hab√≠an luchado en tres batallas campales contra los protestantes ‚ÄďWimpfen, H√∂chst y Fleurus‚Äď, viajado incansablemente m√°s de 300 millas a lo largo de Alemania, y padecido las penurias del sitio de Bergen-op-Zoom. Algunos incluso hab√≠an servido en Austria, enfrent√°ndose al pr√≠ncipe transilvano Gabriel Bethlen, y en Bohemia, en la batalla de la Monta√Īa Blanca.

 



Descontento por las √≥rdenes que recibi√≥, Fern√°ndez de C√≥rdoba se dirigi√≥ a Spinola en el puente de Maastricht y se quej√≥ de la miseria que sufr√≠an sus soldados, a√Īadiendo que ser√≠an necesarios en Flandes en la primavera y que la guerra de Westfalia era cosa de la Liga Cat√≥lica. Spinola mont√≥ en c√≥lera, y seg√ļn un criado de Fern√°ndez de C√≥rdoba que testimoni√≥ la discusi√≥n, ‚Äúrespondi√≥ con una forma tan terrible que con un soldado ordinario se pod√≠a extra√Īar‚ÄĚ. El hecho de que la pelea tuviese lugar en p√ļblico agrav√≥ el desencuentro, pero Spinola, que ten√≠a muy claro como hacer la guerra a los holandeses, consigui√≥ lo que pretend√≠a.

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Las principales acciones de 1622 en Flandes y Westfalia: la batalla de Fleurus y los asedios de Bergen-op-Zoom y del fuerte de Pfaffenm√ľtze (Rijksmuseum de Amsterdam). El ej√©rcito del Palatinado sufri√≥ una merma considerable de efectivos en las dos primeras.

A mediados de noviembre de 1622, el ej√©rcito del Palatinado parti√≥ de Maastricht, cruz√≥ el Rin en Kaiserswerth ‚Äďjunto a D√ľsseldorf‚Äď e invern√≥ en Haan, Solingen y otros cuarteles cercanos. La fuerza del ej√©rcito, tras 2 a√Īos de guerra campeando por el centro de Europa, se reduc√≠a a 6 tercios o regimientos que sumaban un total de 3.000 infantes, la cuarta parte enfermos y desarmados; y 33 cornetas de caballer√≠a, la mayor de 40 soldados y muchos sin armas. Al tercio espa√Īol de Fern√°ndez de C√≥rdoba apenas le quedaban 200 efectivos en pie. El estado de las tropas del elector de Colonia, al mando de Johann Jakob van Bronckhorst-Batenburg, bar√≥n de Anholt, no era mucho mejor.

De los intereses que Espa√Īa ten√≠a en Westfalia da fe una carta del gentilhombre val√≥n Gabriel de Roy, agente espa√Īol en el norte de Alemania con base en Colonia, fechada el 5 de diciembre de 1622: "Los holandeses y otros contrarios -dec√≠a- van comprando por toda esta tierra y Lorena cuanto salitre y municiones de guerra pueden alcanzar, y arm√°ndolo por tierra firme a Westfalia, y de all√° a Holanda y al Weser, en carros, en toneles y cajas, como si fuera una u otra mercadur√≠a".

Y eso no era todo. Seg√ļn de Roy, en el ducado de Berg ‚Äďestado patrimonial del conde Palatino de Neoburgo, aliado de Espa√Īa‚Äď, hab√≠a dos bail√≠os "perversos calvinistas e hijos de tales", que manten√≠an inteligencias con los holandeses y, entre otras cosas, eran los responsables de que estos hubiesen podido construir el fuerte de Pfaffenm√ľtze, que tantos quebraderos de cabeza hab√≠a dado a Fernando de Baviera, el arzobispo de Colonia. Asimismo, los holandeses manten√≠an una guarnici√≥n importante en Lippstadt, en el condado de Mark, que levaba grandes contribuciones de guerra en los alrededores.

Mansfeld en la Frisia Oriental

Entre tanto C√≥rdoba desfilaba con los restos de su ej√©rcito hacia Solingen, tambi√©n los protestantes se movieron. Ernst von Mansfeld (1), con 10.000 infantes, 2.000 caballos y 7 ca√Īones, penetr√≥ en el obispado de M√ľnster, lo atraves√≥ saqueando todo a su paso, y entr√≥ finalmente en el condado de la Frisia Oriental. All√≠ estableci√≥ su base en Meppen, en la desembocadura del r√≠o Ems, y se dedic√≥, por medio de amenazas, a levar contribuciones de guerra en las tierras circundantes. El conde Enno III de Emden tuvo que ceder: pag√≥ 300.000 t√°leros a Mansfeld y abri√≥ sus castillos a los hombres del Bastardo.

Falto de caudales con los que pagar a su tropa, Mansfeld extendi√≥ sus correr√≠as al condado de Oldenburgo, que tambi√©n hubo de ceder. Con todo, sus actos le granjearon la abierta enemistad de los pr√≠ncipes del C√≠rculo imperial de la Baja Sajonia e incluso de Mauricio de Nassau, que confiaba en √©l para evitar que los espa√Īoles se adue√Īasen de Frisia. Parad√≥jicamente, Mansfeld contact√≥ con agentes espa√Īoles y les ofreci√≥ hacerlos amos de las bocas del Ems y el Weser, pero la corte de Bruselas juzg√≥ sus exigencias desorbitadas: ped√≠a el Tois√≥n de Oro, la Grandeza de Espa√Īa, conservar el mando de su ej√©rcito y una considerable remesa de caudales para frenar las deserciones (2).

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El general mercenario Ernst von Mansfeld en un retrato anónimo del museo de historia de Emden, y un mapa del condado de Frisia Oriental, obra del geógrafo Ubbo Emmius (c. 1600).

Los temores del Bastardo se desvanecieron pronto. Opulentos rivales de los Austrias como Francia, Saboya y Venecia estaban dispuestos a sufragar sus campa√Īas. Con el dinero prometido, Mansfeld pudo realizar nuevas levas, no solo en Alemania, sino tambi√©n en Francia, donde enrol√≥ numerosos hugonotes desocupados tras la firma del tratado de Montpellier, que puso fin a la primera revuelta hugonote contra Luis XIII. Tambi√©n se le uni√≥ con su regimiento otro enemigo ac√©rrimo del emperador, el conde Jindrich Matyas de Thurn, jefe de los rebeldes de Bohemia, que tras la derrota de la Monta√Īa Blanca hab√≠a buscado refugio en Brandemburgo.

La dieta de Ratisbona

El rigor del invierno mantuvo por un tiempo a cat√≥licos y protestantes encerrados en sus cuarteles de invierno: C√≥rdoba, como queda dicho, en el ducado de Berg, Mansfeld en Frisia Oriental, el conde de Tilly en el llano de Wetterau, a orillas del Meno, con las tropas de la Liga Cat√≥lica, y Christian von Braunschweig a√ļn en Holanda, con Mauricio de Nassau y el elector palatino Federico V. En diciembre, el emperador Fernando II convoc√≥ la dieta imperial en Ratisbona para hacer efectivo el traspaso de la dignidad electoral de Federico V al duque Maximiliano de Baviera, que no se solemniz√≥ hasta febrero de 1623. A la ceremonia no asistieron ni el duque de Sajonia, ni el Margrave de Brandemburgo ‚Äďambos electores y protestantes‚Äď, ni el conde de O√Īate, embajador espa√Īol.

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El duque Maximiliano I de Baviera es investido pr√≠ncipe elector por el emperador Fernando II. √ďleo sobre tabla, an√≥nimo, c. 1624-25. Abad√≠a benedictina de Scheyern.

El rechazo que suscit√≥ la elevaci√≥n a elector del duque de Baviera es f√°cil de explicar: Maximiliano era hermano mayor del arzobispo de Colonia, uno de los tres electores eclesi√°sticos del Imperio, de manera que dos votos quedaban en manos de la misma rama de la casa de Wittlesbach, cuyo ascendente en Alemania infund√≠a temor a los pr√≠ncipes protestantes, pero tambi√©n a la corona espa√Īola, con quienes hab√≠an tenido ya algunos roces en la divisi√≥n del Palatinado. Quienes s√≠ vieron con buenos ojos la maniobra fueron Francia y el papa, siempre celosos del poder√≠o de los Austrias.

Tilly viaj√≥ a Ratisbona en febrero, con ocasi√≥n de la dieta, para entrevistarse con el emperador y el duque de Baviera. El Monje les comunic√≥ que el ej√©rcito de la Liga se deshac√≠a por falta de paga, y aconsej√≥ hacer un esfuerzo conjunto con Spinola en Flandes para subyugar a los rebeldes holandeses, de cuyas arcas, dijo, ven√≠an los recursos que sosten√≠an a Ernst von Mansfeld y Christian von Braunschweig. El emperador, persuadido del conde de O√Īate, se inclinaba por el parecer de Tilly, pero Maximiliano, cabeza indiscutible de la Liga, rechaz√≥ la idea. Tilly tuvo que modificar sus planes por completo, pero al menos consigui√≥ que los estados de la Liga, en su mayor√≠a obispados, reuniesen caudales suficientes para pagar a sus hombres.

Braunschweig en Westfalia

El loco de Halberstadt pas√≥ parte del invierno en La Haya cortejando a su amor plat√≥nico, la esposa de Federico V, que solo toleraba la relaci√≥n porque depend√≠a de su ej√©rcito. En enero, el joven duque sali√≥ en campa√Īa con renovadas fuerzas e invadi√≥ Westfalia sin un prop√≥sito claro. Gonzalo Fern√°ndez de C√≥rdoba y el bar√≥n de Anholt sacaron sus tropas de los cuarteles invernales y las distribuyeron a lo largo del r√≠o Weser, en H√∂xter, Hamelin, Rinteln y Vechta para impedir que Braunschweig tomase el camino de Bohemia, como sospechaban que pretend√≠a. El conde Hermann Otto von Limburg-Stirum, general de caballer√≠a de Halberstadt, tom√≥ Rinteln por asalto el 2 de febrero y dio al traste con los planes cat√≥licos. Como venganza por las p√©rdidas sufridas ‚Äď800, seg√ļn fuentes cat√≥licas‚Äď Stirum mand√≥ pasar a cuchillo a toda la guarnici√≥n.

Christian estableci√≥ una cabeza de puente en Rinteln y la fortific√≥ para acantonarse all√≠ hasta el fin del invierno. Sus intenciones, de momento, no estaban nada claras. Anholt y C√≥rdoba, visto que sus maltrechas tropas no eran rivales para el calvinista, se replegaron al condado de Mark. A√ļn se anotaron un peque√Īo √©xito al recuperar Wildeshausen de las manos de Mansfeld, que hab√≠a instalado all√≠ dos banderas de infanter√≠a y una corneta de caballer√≠a. El desempe√Īo de los cat√≥licos, no obstante, y a pesar de peque√Īas incursiones y golpes de mano, fue b√°sicamente defensivo y se centr√≥ en mantener M√ľnster a salvo de los ej√©rcitos protestantes.

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Mapa del noroeste de Alemania que muestra los principales escenarios de la guerra entre 1619 y 1629 (época que abarca las fases conocidas por la historiografía de la guerra como "palatina" y "danesa"). Cambridge Modern History Altas, 1912.

Due√Īo del Weser, Braunschweig entr√≥ con sus tropas en el C√≠rculo imperial de la Baja Sajonia, lo que motiv√≥ suspicacias entre la nobleza local. La dieta del c√≠rculo ‚Äďa la que acudieron el rey de Dinamarca y el elector de Brandemburgo, por citar a los dos miembros m√°s influyentes‚Äď se reuni√≥ para discutir qu√© medidas tomar y resolvi√≥ levantar un ej√©rcito de 10.000 hombres con el que defender el c√≠rculo de una invasi√≥n, ya fuese de Mansfeld, de Braunschweig, o de los cat√≥licos. Elisabeth de Dinamarca, hermana del rey dan√©s y madre de Christian, trat√≥ de convencer a su hijo de abandonar sus arriesgados proyectos para ponerse al servicio del c√≠rculo, lo que implicaba regresar al redil del emperador y enemistarse con Mansfeld.

Las aut√©nticas intenciones del rey de Dinamarca no est√°n claras. Es posible que solo pretendiese mantener el norte de Alemania libre de la intrusi√≥n imperial ‚Äďque Mansfeld y Braunschweig atra√≠an irremediablemente sobre s√≠‚Äď, o tal vez buscaba reunir tropas suficientes para oponerse abiertamente a Fernando II, como hizo en 1626. En cualquier caso, el loco de Halberstadt se present√≥ como candidato a la capitan√≠a general del ej√©rcito del c√≠rculo. Los miembros del mismo, no obstante, eligieron a uno de sus numerosos parientes de la casa de Welf, el duque Georg von Braunschweig-L√ľneburg. Para evitar que Christian volviese a las andadas, su ej√©rcito fue contratado por el duque Friedrich Ulrich de Wolfenb√ľttel, su hermano mayor, por un un per√≠odo de tres meses.

Tilly sale en campa√Īa

A finales de mayo, el conde de Tilly concentr√≥ el ej√©rcito de la Liga Cat√≥lica en Aschaffenburg, a orillas del Meno. Su misi√≥n era invadir el landgraviato de Hesse-Kassel, desarmar al landgrave Moritz ‚Äďuno de los pocos aliados de Federico que hab√≠a escapado indemne de la guerra‚Äď y luego pasar a Westfalia para unir fuerzas con el bar√≥n de Anholt y neutralizar a Christian. El landgrave Moritz pidi√≥ socorro a Braunschweig con desesperaci√≥n, pero este no mostr√≥ intenci√≥n alguna de acudir en su auxilio. Si bien ambos eran zelotas calvinistas, Christian era consciente de que si hostilizaba a las tropas de la Liga no solo podr√≠a en peligro su cabeza, sino todo el c√≠rculo de la Baja Sajonia.

El ej√©rcito de la Liga estableci√≥ su plaza de armas en Hirschfeld, donde se concentraron, seg√ļn un miembro de la corte del landgrave, 8 regimientos de infanter√≠a con entre 15 y 16.000 hombres, y 11 de caballer√≠a con otros 4.000. La artiller√≠a se compon√≠a de una docena larga de piezas entre medios ca√Īones, culebrinas y falconetes, entre ellos varios de los capturados al margrave de Baden-Durlach en la batalla de Wimpfen (6 de mayo de 1622). El tren de bagajes sumaba 180 carromatos tirados por alrededor de 1.200 caballos. Am√©n de Hirschfeld, Tilly asegur√≥ el resto de Hesse-Kassel r√°pidamente instalando guarniciones en las principales ciudades y castillos. Luego se dispuso a marchar hacia el norte, a la espera de varios refuerzos de √ļltima hora.

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El conde de Tilly y Christian von Braunschweig. La sobria vestimenta del cat√≥lico contrasta con la rimbombante armadura Greenwich del calvinista, lo que da idea de la personalidad de ambos soldados. √ďleos an√≥nimos de la escuela alemana.

En Hirschfeld se unieron a Tilly el duque Franz Albrecht de Saschen-Lauenburg y el duque Adolf de Holstein-Gottorp ‚Äďambos luteranos‚Äď con sendos regimientos de caballer√≠a de alrededor de 600 efectivos cada uno. Excepto los reci√©n llegados y los croatas, los hombres de Tilly estaban bien pagados, bien equipados y bien disciplinados. Acerca del general y su car√°cter, el cortesano antedicho del landgrave escribi√≥ un curioso comentario: "Tiene unos 60 a√Īos de edad, pero a√ļn es muy vigoroso porque no es dado a la lujuria ni a la embriaguez. Su mayordomo me ha mostrado su cama, que no se compone m√°s que de dos bancos y un colch√≥n, no sirvi√©ndose jam√°s de otra ni desnud√°ndose jam√°s, durmiendo cada d√≠a en sus h√°bitos, cambiando solamente, las ma√Īanas, de camisa."

Tilly era casto y templado como un monje, de ahí su apodo, pero se mostraba amable y generoso con sus hombres, que lo llamaban con afecto "Padre Tilly". Antes de marchar en busca de Braunschweig, el Monje envió emisarios a varios príncipes de la Baja Sajonia con el fin de apaciguar los ánimos locales ante su forzosa entrada. Friedrich Ulrich, el hermano de Christian, respondió a Tilly con singular doblez, declarando que, si bien haría cuanto estaba en su mano para mantener a Christian en paz con el emperador, se vería obligado a pedir el favor del rey de Dinamarca si las tropas de la Liga pisaban sus tierras.

Georg von Braunschweig-L√ľneburg, el capit√°n general de la Baja Sajonia, defendi√≥ el voto de la mayor√≠a de los pr√≠ncipes del c√≠rculo y opt√≥ por no secundar a Christian, lo que conllevaba, muy a su pesar ‚Äďpues era partidario del destronado Federico V‚Äď, ponerse de parte del emperador. El t√≠o de Christian, el rey de Dinamarca, pidi√≥ entonces la amnist√≠a para el loco de Halberstadt, que, haciendo honor a su apodo, escrib√≠a entre tanto a Tilly cartas amenazadoras en las que mentaba a su derecho "natural" a defender su patria. Fernando II, por su parte, concedi√≥ al general en jefe de la Liga plenos poderes para negociar con el c√≠rculo, si bien, por el otro lado, el duque Maximiliano de Baviera le prohibi√≥ atacar hasta que dieta sajona hiciese clara su posici√≥n.

Primeros encuentros

En junio de 1623, Christian von Braunschweig retom√≥ sus planes originales de invadir Bohemia. Harto de las maquinaciones de su madre y su t√≠o, el loco Christian dej√≥ de obedecerles y se dirigi√≥ con su ej√©rcito hacia Northeim, levando contribuciones a su paso. Para llegar a Bohemia deb√≠a atravesar Turingia y Silesia, de modo que pidi√≥ libre paso al elector de Sajonia, Johan Georg de Wettin ‚Äďuno de los hombres m√°s poderosos de Alemania‚Äď. El saj√≥n, que hab√≠a apoyado a Fernando II en Bohemia, no solo neg√≥ el paso a Christian, sino que puso sus tropas en pie de guerra para barrarle el paso si invad√≠a su estado. Christian no tuvo m√°s remedio que detenerse en Northeim y establecer all√≠ sus cuarteles.

Friedrich Ulrich trat√≥ de excusar a su hermano, pero sus argumentos no convencieron a nadie. Los tres meses a sueldo de Wolfenb√ľttel hab√≠an permitido al loco de Halberstadt hacer buenas reclutas de infanter√≠a y caballer√≠a en tierras sajonas, e incluso sus principales asociados, los hermanos Wilhelm y Bernhard von Saschen-Weimar (3), hab√≠an podido reconstruir sus maltratados regimientos. Al margen de los holandeses y del escasamente fiable Mansfeld, estos dos nobles segundones, que ve√≠an en la guerra la oportunidad de recobrar la dignidad electoral que Carlos V le quitase a su bisabuelo(4), eran los √ļnicos aliados de Christian, cuya posici√≥n, privado del socorro del c√≠rculo, se volvi√≥ de pronto vulnerable en extremo.

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Combate de caballería (Sebastian Vrancx, Johnny van Haeften Gallery).

En respuesta a los ataques de Braunschweig, el ejército de la Liga partió a su encuentro. Tilly y sus tropas tomaron y guarnecieron Allendorf y Witzenhausen, dieron un rodeo por el llano de Eichsfeld para evitar las colinas boscosas que separan Hesse de Westfalia, y se acantonaron en Lindau, a dos leguas de los cuarteles de Braunschweig en Northeim. El duque Franz Albrecht de Saschen-Lauenburg (5) prefirió atravesar los montes con su regimiento, con tan mala suerte que fue sorprendido cerca de Göttingen por 7 cornetas de la caballería de Branschweig, que aguardaban emboscadas a su paso. Los de Halberstadt se hicieron con la victoria rápidamente, matando o dispersando a los imperiales y tomándoles todas las banderas y 100 carros de bagajes.

Animado por el buen suceso de la emboscada, Braunschweig planeó atacar el cuartel del coronel liguista Eynatten con varias cornetas de caballería, pero los católicos estaban sobre aviso y la incursión fue descubierta. Por entonces, los soldados de la Liga comenzaron a dispersarse en busca de comida, lo que motivó las quejas de los campesinos locales. Friedrich Ulrich, antes desafiante, escribió a Tilly rogándole que atajase a sus soldados. El valón, que no deseaba importunar a la nobleza del país, se vio obligado a dejar el llano de Eichsfeld para acercarse a Hesse-Kassel y acortar sus rutas de suministro.

Camino de Stadtlohn

El 10 de julio los cat√≥licos acamparon frente al castillo de Friedland, defendido por 200 dragones de Braunschweig que, ante la disparidad de fuerzas, se rindieron a partido. Tilly les permiti√≥ abandonar la plaza con sus espadas, quedando los mosquetes y los caballos como bot√≠n de las tropas cat√≥licas. Peores noticias le llegaron a Christian desde L√ľneburg; la dieta del c√≠rculo saj√≥n le envi√≥ un ultim√°tum: ten√≠a 8 d√≠as para desbandar su ej√©rcito y acogerse al perd√≥n del emperador, o de lo contrario ser√≠a declarado proscrito. Aunque por un momento la duda hizo presa en el loco de Halberstadt, finalmente decidi√≥ ignorar el ultim√°tum.

Christian, con sus tropas biso√Īas, ten√≠a pocas oportunidades en solitario frente a los veteranos de Tilly, de manera que levant√≥ su campo a toda prisa y emprendi√≥ una ardua marcha rumbo a Frisia, donde esperaba encontrar el auxilio de Mansfeld. Antes de partir, Christian escribi√≥ una feroz invectiva contra el c√≠rculo, se despidi√≥ de su familia "para siempre" y encomend√≥ el gobierno de Halberstadt a su hermano. Tras saquear la abad√≠a de Genrode como venganza, el loco atraves√≥ el Weser en Hamelin el 28 de julio, viaj√≥ por el condado de Lippe obligando a sus soldados y a las familias de estos a caminar d√≠a y noche, y de all√≠ pas√≥ al obispado Osnabr√ľck, donde los paisanos, que ya conoc√≠an su furia, proveyeron de alimentos a sus tropas.

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Una escena cotidiana con soldados y vivanderos (fragmento de un cuadro de Pieter Snayers sobre el sitio de Breda, Museo del Prado).

Noticioso Tilly de la partida de Braunschweig, fue tras sus pasos a toda prisa. Un retraso de dos d√≠as en H√∂xter, sin embargo, dio a los protestantes una holgada ventaja. Mientras discut√≠a con los burgomaestres de la ciudad, que se mostraban reticentes a permitirle la construcci√≥n de un puente para cruzar el Weser, Tilly envi√≥ mensajeros a Anholt y a C√≥rdoba; al primero para un√≠rsele con sus hombres, y al segundo para marchar contra Mansfeld y bloquearle el camino si hacia amago de socorrer a Braunschweig. El Bastardo, en un juego de calculada ambig√ľedad, desatendi√≥ las suplicas de su ex-socio y se mantuvo tranquilo en Emden. C√≥rdoba, por su parte, se dirigi√≥ a M√ľnster con su ej√©rcito, mezcla de espa√Īoles, italianos, valones, alemanes, borgo√Īeses y trentinos.

El 31 de julio por fin pudo el ej√©rcito de la Liga cruzar el Weser, uni√©ndose al cuerpo de Anholt en Horn ese mismo d√≠a. De all√≠ marcharon a Halle, en el condado de Ravensberg, donde supieron que Braunschweig llevaba tres d√≠as en Osnabr√ľck, abasteci√©ndose y esperando noticias de Mansfeld. En cuanto supo que el Bastardo no ven√≠a, Christian abandon√≥ la idea de encaminarse a Frisia y tom√≥ el camino de Holanda. Para ello entr√≥ en el obispado de M√ľnster y se detuvo a la vista de la ciudad, a la que exigi√≥ 200.000 libras de pan, mil fanegas de pienso y 800 barriles de cerveza, so pena de entrar en la ciudad a sangre y fuego. Las amenazas fueron desechadas, y visto que Anholt estaba a menos de una jornada de marcha con la vanguardia de la Liga, Christian apresur√≥ sus pasos y cruz√≥ el r√≠o Ems el 5 de agosto.

Batalla de Stadtlohn

La retirada del ej√©rcito protestante, con su interminable tren de bagajes, se vio dificultada por la orograf√≠a de las tierras bajas sajonas, que descend√≠an desde el obispado de Osnabr√ľck hasta el mar B√°ltico y el Zuiderzee. Numerosos r√≠os y riachuelos surcaban la llanura, h√ļmeda y f√©rtil, pero poco adecuada para el desplazamiento de un ej√©rcito, que se ve√≠a obligado a construir un pont√≥n tras otro para la artiller√≠a y los carromatos. Una vez cruzado el Ems, Christian estaba a tiro de piedra del condado de Twente, donde los liguistas no lo seguir√≠an, ya que era territorio holand√©s y la pol√≠tica de Maximiliano de Baviera pasaba por no hostilizar a las Provincias Unidas. No obstante, nada menos que 8 riachuelos se interpon√≠an en el camino de los protestantes a lo largo de solo 10 millas. En palabras de William P. Guthrie, era ‚Äúuna pesadilla log√≠stica‚ÄĚ.

Christian pod√≠a optar por abandonar la artiller√≠a y los carromatos de bagaje y salvar su ej√©rcito, pero hacerlo supon√≠a perder el bot√≠n sus campa√Īas junto con las propiedades y las familias de sus soldados, por lo que el loco de Halberstadt nunca contempl√≥ tal opci√≥n. Con la vanguardia de la Liga a pocas horas de marcha y Tilly detr√°s con el grueso del ej√©rcito, Christian se decant√≥ por hacer frente a los cat√≥licos hasta que el √ļltimo carromato estuviese a salvo ‚Äďuna estrategia que hab√≠a usado con un √©xito relativo en H√∂chst, un a√Īo atr√°s‚Äď. La noche antes de la previsible batalla, Christian dio descanso a sus exhaustos soldados en la poblaci√≥n de Nienburg, entre el 4¬ļ y el 5¬ļ riachuelo. En el campo cat√≥lico la opini√≥n era firme: dar batalla a los rebeldes antes de que escapasen a Holanda. La fecha era propicia: el d√≠a de la Transfiguraci√≥n, y fue interpretada por los liguistas como un buen augurio.

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La ‚Äúpesadilla log√≠stica‚ÄĚ de Braunschweig: los ocho riachuelos en un mapa de Matth√§us Merian para el Theatrum Europaeum (Bayerische Staatsbibliothek).

Tilly esperaba que Gonzalo Fern√°ndez de C√≥rdoba llegase al campo de batalla con sus hombres antes del combate, pero el general espa√Īol no tom√≥ parte en el encuentro. Solo una avanzada de caballer√≠a, que C√≥rdoba despach√≥ para avisar a Tilly de la cercan√≠a de su cuerpo, tom√≥ parte en la batalla de Stadtlohn. Si el general espa√Īol puso todo su empe√Īo en hallarse con el ej√©rcito de la Liga resulta muy discutible. Al margen de que C√≥rdoba estuviese a disgusto en Westfalia, algunos consejeros de Felipe IV deseaban pagar al duque de Baviera con su misma moneda y dejar a sus tropas en solitario contra Halberstadt: "Y cuando el ej√©rcito del Palatinato se hallara muy ancho y asegurado ‚Äďdec√≠a un consejo dirigido al rey Felipe IV‚Äď, no parece conveniente dar lugar √° que con el tiempo y la vecindad de Mansfelt y Albestat corriese riesgo y costa, carg√°ndose V. M. de la obligaci√≥n de campear con ellos cuando, como est√° dicho, haya ej√©rcito destinado para esto."

La ma√Īana del 6 de agosto Anholt alcanz√≥ la retaguardia protestante y trab√≥ con ella una escaramuza en la que fue herido Hermann Otto von Limburg-Styrum (6), el general de la caballer√≠a de Braunschweig. Entre tanto, el bagaje cruz√≥ el sexto y el s√©ptimo riachuelos, y Christian dispuso sus tropas para la batalla. El coronel Knyphausen se apost√≥ con dos regimientos de infanter√≠a y 14 ca√Īones en el margen del 6¬ļ arroyo ‚Äďuna posici√≥n fuerte defendida por bosques‚Äď. Algo m√°s atr√°s, Bernhard von Saschen-Weimar proteg√≠a el cauce del 7¬ļ cruce con su regimiento de mosqueteros; tras √©l estaba el Joven conde de Thurn -hijo del l√≠der rebelde bohemio- con los dragones y tres escuadrones de caballer√≠a. Por √ļltimo, Christian despleg√≥ en el campo que se extend√≠a al oeste del puente de Stadtlohn ‚Äďel √ļltimo cruce‚Äď nueve batallones de infanter√≠a en una formaci√≥n romboidal. La restante caballer√≠a la reparti√≥ en siete escuadrones en los flancos y la retaguardia. En el ala izquierda instal√≥ una peque√Īa bater√≠a de 6 ca√Īones.

Tras una semana de dif√≠cil marcha a trav√©s de tierras hostiles, la fuerza de Braunschweig hab√≠a ca√≠do hasta los 11.600 infantes y 4.400 caballos. La mayor parte eran biso√Īos desmoralizados y asustados, muchos pobremente equipados. Solo la caballer√≠a y las tropas de Saschen-Weimar estaban bien armadas y disciplinadas. Braunschweig, aunque valiente, resultaba muy limitado a nivel t√°ctico y estrat√©gico. Knyphausen era mucho m√°s h√°bil, pero su consejo, a√ļn siendo el jefe del estado mayor de Christian, no siempre era del gusto del joven duque. En contraste con los dos jefes protestantes, Tilly se mov√≠a con holgura tanto a nivel t√°ctico como estrat√©gico, y su experiencia en Hungr√≠a le hab√≠a permitido desarrollar ideas propias que escapaban a la rigidez de la escuela espa√Īola. En cuanto a Anholt, su segundo al mando, era un excelente comandante de campo.

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Los segundos al mando: Dodo zu Innhausen und Knyphausen y Johann Jakob van Bronckhorst, barón de Anholt (grabados de la Biblioteca Nacional de Austria).

Fue Anholt, al mando de 4.000 infantes y 1.050 caballos, quien comenzó la batalla, pasadas dos horas del mediodía. Knyphausen, al ver emerger las tropas liguistas de los bosques que crecían en los márgenes del riachuelo que tenía en frente, abrió fuego con su numerosa artillería, aunque con escaso efecto. Anholt fue desplazando su caballería hacia el norte, alargando las líneas para poder desplegar sus dos regimientos de infantería. Knyphausen se dio cuenta rápidamente de que los católicos pensaban envolverlo, y para evitarlo se retiró abandonando sus 14 piezas. Anholt no persiguió a los protestantes, sin duda porque Bernhard von Saschen-Weimar cubría su retirada con sus mosqueteros.

El principal efecto de la imprevista retirada de Knyphausen fue la extensi√≥n un temor generalizado entre las filas protestantes, que creyeron que su vanguardia hab√≠a recibido un serio rev√©s. Bernhard dej√≥ indefenso el vado que guardaba en el pen√ļltimo riachuelo, de modo que la cola de la columna de bagajes qued√≥ a merced de los hombres de Anholt. El joven conde de Thurn, incapaz de entender a Knyphausen y Bernhard, carg√≥ con toda su caballer√≠a para evitar que los cat√≥licos, que ya vadeaban el arroyo, se adue√Īasen de los carromatos que cerraban la marcha. El bohemio rechaz√≥ con su caballer√≠a a los hombres del duque de Holstein ‚Äďal mando de Christian Illow, futuro compinche de Wallenstein‚Äď, pero a su vez vio como Werner Tilly, sobrino del Monje, atacaba y dispersaba sus tropas. Su sacrificio dio tiempo, eso s√≠, a que la columna de bagajes se pusiera a salvo temporalmente.

Neutralizada la caballer√≠a de Thurn, Anholt reagrup√≥ sus tropas y avanz√≥ sobre el ala izquierda de Halberstadt, que se prolongaba hasta una extensi√≥n pantanosa infranqueable. Wilhelm von Saschen-Weimar sali√≥ al paso de los regimientos de infanter√≠a Schmidt y Mortaigne con tres de los suyos y por un rato intercambiaron nutridas descargas de mosqueter√≠a. Los restantes seis batallones de infanter√≠a de Braunschweig no acudieron en auxilio de Saschen-Weimar, posiblemente porque el p√°nico hab√≠a hecho presa de la tropa. La batalla tom√≥ un cariz peligroso para Braunschweig cuando Anholt puso en fuga la caballer√≠a de su flanco izquierdo, formada por un solitario escuadr√≥n, con los regimientos de Holstein y de Herbersdorf ‚Äďeste, al mando de Werner Tilly‚Äď.

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Mapa de la batalla (Guthrie, William P. Battles of the Thirty Years War: From White Mountain to Nordlingen, 1618-1635).

En aras de restablecer su izquierda, Christian form√≥ una gran masa de caballer√≠a con los escuadrones del flanco derecho y los que manten√≠a en reserva, y carg√≥ contra Anholt y su caballer√≠a. El ala derecha protestante qued√≥ desprotegida. Tilly lo advirti√≥ y envi√≥ el grueso de sus jinetes ‚Äďunos 3.000 hombres al mando del coronel Simon von Lintelo‚Äď contra la infanter√≠a biso√Īa que se manten√≠a inm√≥vil lejos del centro del combate. Al mismo tiempo, el Monje acondicion√≥ una bater√≠a en una elevaci√≥n que dominaba el campo y acribill√≥ de frente y por el costado los batallones de Wilhelm von Saschen-Weimar, que comenzaron a ceder. Knyphausen trat√≥ de frenar la acometida de Lintelo lanzando al combate cuatro batallones, pero fue in√ļtil.

En el flanco derecho la infanter√≠a de Braunschweig se desmoronaba: Knyphausen hac√≠a cuanto pod√≠a por evitar la desbandada y reorganizar a los fugitivos tras los carromatos, pero el p√°nico hab√≠a hecho presa en los biso√Īos de Halberstadt, que imposibilitados de huir por el puente de Stadtlohn ‚Äďbloqueado por la columna de carros‚Äď, se desperdigaron hacia el norte. Christian no tuvo m√°s remedio que escapar con la caballer√≠a y se adentr√≥ en el condado de Twente. Menos afortunada result√≥ la infanter√≠a del ala izquierda, que, arrinconada contra el pantano, se rindi√≥ en masa a la compasi√≥n de los vencedores. Los cat√≥licos se ensa√Īaron con los vencidos hasta que Tilly intervino y contuvo a sus soldados.

Entre 6 y 7.000 protestantes murieron y otros 4.000 fueron capturados. Los cat√≥licos tomaron adem√°s 85 banderas de infanter√≠a y 16 cornetas de caballer√≠a, el tren de bagajes, la caja fuerte de Braunschweig y toda la artiller√≠a protestante. Entre los prisioneros se contaban 9 coroneles y oficiales superiores, uno de los cuales era Wilhelm von Saschen-Weimar. Por la parte cat√≥lica hubo apenas un millar de bajas. Stadtlohn fue una de las victorias m√°s aplastantes de la guerra y la mayor de la carrera de Tilly, que humildemente rehus√≥ adue√Īarse de los laureles y atribuy√≥ el triunfo al bar√≥n de Anholt, su sobrino Werner y el coronel Lintelo. En cualquier caso, en Madrid y en Viena se celebraron fastuosos festejos y ceremonias religiosas para agradecer el triunfo (7).

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La batalla de Stadtlohn desde la perspectiva de Tilly. √ďleo sobre lienzo de Pieter Snayers (Mu-seos Reales de Bellas Artes de Bruselas).

Christian llegó a Bredevoort al anochecer con Hermann Otto von Limburg-Styrum, el conde de Thurn y 2.000 hombres a caballo. Furioso con Mansfeld y Knyphausen, contra quienes clamaba al grito de traidores, e incapaz de asumir la destrucción de su ejército y la pérdida de su dinero, el loco de Halberstadt se apeó en el cementerio de una iglesia y ordenó a gritos que le cavasen una tumba para enterrarse con vida, procediendo, ante la negativa, a golpearse con las lápidas del cementerio hasta sangrar. Una vez sus hombres lograron sosegarlo, tomó el camino de La Haya, donde residían su amada Isabel de Estuardo y el esposo de ella, Federico V. Dodo azu Knyphausen acabó encerrado en la fortaleza de Schenkenschans, pero no fue ejecutado, como Christian deseaba, por la intercesión de Mauricio de Nassau (8).

El fin de Mansfeld

Neutralizado Braunschweig definitivamente, el ejército de la Liga marchó hacia Frisia para acabar con Mansfeld y restaurar al duque Enno III los territorios ocupados por el Bastardo. Conocedor de la fuerza de Tilly y del funesto destino de Braunschweig, este abandonó Meppen tras saquear cuanto pudo llevarse y se replegó a Emden. Temeroso de que Tilly lo persiguiese hasta allí, Mansfeld optó por acercarse a la frontera holandesa y entregó Emden a las tropas de Mauricio de Nassau, que la guarnecieron con 1.600 infantes. Tilly avanzó hasta Wardenburg, en el ducado de Oldenburgo, donde se acuarteló para pasar el invierno. Mansfeld hizo lo propio en Leer y sus alrededores sin atreverse a tentar al valón.

En el sur, Fern√°ndez de C√≥rdoba aprovech√≥ la debacle de Braunschweig para arrebatar Hamm, Unna, Camen y Lippstadt a los holandeses, a quienes Christian hab√≠a entregado dichas plazas al marchar al Palatinado en 1622. El sitio de Lippstadt fue el m√°s duro, pues Braunschweig hab√≠a fortificado la ciudad a conciencia y la guarnici√≥n holandesa era numerosa. Falta de socorro, sin embargo, se rindi√≥ a finales de octubre. Los espa√Īoles ocuparon luego el condado de Ravensberg en nombre del conde Palatino de Neoburgo y tomaron el castillo de Sparemberg, a orillas del r√≠o Weser. Llegado el fr√≠o invernal, C√≥rdoba march√≥ con sus tropas hasta la frontera holandesa y se acuartel√≥ en Wesel.

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Asedio de Lippstadt por tropas espa√Īolas. Grabado de Frans Hogenberg. Rijksmuseum Amsterdam.

A comienzos de diciembre, Tilly tuvo que desprenderse de parte de sus tropas para enviarlas a Hungr√≠a, donde el pr√≠ncipe de Transilvania, Gabriel Bethlen, acababa de alzarse por segunda vez contra el emperador. El fr√≠o, las lluvias oto√Īales y la falta de provisiones ya hab√≠an causado mella en las filas de la Liga, de modo que Mansfeld se atrevi√≥ a organizar una incursi√≥n en tierras de M√ľnster, Osnabr√ľck y Minden. Para ello encomend√≥ 4 regimientos de infanter√≠a y 30 cornetas de caballer√≠a al mando del coronel Limbach ‚Äďen total, 2.000 infantes y 1.000 caballos‚Äď, que se presentaron ante Friesoythe el 18 de diciembre. Defend√≠an la plaza 200 b√°varos y espa√Īoles al mando de un teniente coronel val√≥n que lograron rechazaron dos asaltos.

El coronel Limbach se retiró con sus hombres al pueblo de Oldenoythe tras la frustrada empresa. Para su infortunio, el barón de Anholt se unió a la guarnición de Friesoythe con el regimiento de caballería de Dietrich Othmar von Erwitte, y tomó a los protestantes con la guardia baja la noche del 19 de diciembre. Los hombres de Mansfeld prendieron fuego a la aldea y se hicieron fuertes en el cementerio, pero allí fueron obligados rendirse. 150 murieron, 100 se ahogaron tratando de escapar y un millar fueron hechos prisioneros, Limbach entre ellos. Pocos días después, Erwitte apresó los fugitivos en Kirchoff, tomando 800 prisioneros y 15 banderas. Los proyectos de Mansfeld habían naufragado, y al Bastardo se le acabaron los ánimos para seguir guerreando sin esperanza.

El 24 de enero de 1624, el pragm√°tico Ernst von Mansfeld vendi√≥ sus fortalezas en Frisia Oriental a los holandeses por 300.000 t√°leros y desband√≥ su ej√©rcito. Por primera vez desde 1618, el bando protestante no ten√≠a ej√©rcito alguno campeando por Alemania contra el emperador. En cierto modo, la guerra hab√≠a terminado victoriosamente para los imperiales, pero solo en apariencia: los pr√≠ncipes de la Liga a√ļn se guardaban un duro castigo para los aliados de Braunschweig en la Baja Sajonia; castigo que el rey de Dinamarca no estaba dispuesto a consentir...

Notas:

(1) Hijo bastardo de Peter Ernst von Mansfeld-Vorderort, militar y político alemán al servicio de Carlos V y Felipe II. Tras servir al archiduque Leopoldo de Tirol, pasó al servicio del duque de Saboya, entrando luego a las órdenes del Elector Palatino Federico V.
(2) Las deserciones entre las filas de Mansfeld fueron alentadas, cabe decir, con oro espa√Īol. Por √≥rdenes de la infanta Isabel Clara Eugenia, cada soldado de Mansfeld que desease abandonar su ej√©rcito recibir√≠a el pago de 3 florines y salvoconducto hasta Maastricht.
(3) Un tercer hermano, Friedrich, había muerto en la batalla de Fleurus, el 29 de agosto de 1622. Un cuarto, Johann Friedrich, combatió junto a Bernhard en la batalla de Wimpfen, pero luego intentó unirse al ejército de Tilly, siendo descubierto y encarcelado por sus hermanos.
(4) Johan Friedrich de Wettin, uno de los jefes de la Liga Esmalcalda. Fue derrotado y apresado por Carlos V en la batalla de M√ľhlberg. En palabras de Luis de √Āvila y Z√ļ√Īiga, cronista del emperador, ‚Äúde uno de los m√°s poderosos pr√≠ncipes de Alemania, viene a ser un caballero privado en ella, y sus hijos lo ser√°n m√°s, porque han de repartir entre ellos lo que √©l solo posee ahora‚ÄĚ.
(5) Al contrario que autores modernos como Villermont, Juan √Āngel de Zumar√°n menciona al duque Julius Heinrich de Saschen-Lauenburg en lugar de su hermano Franz Albrecht. Michael Caspar Lundorp simplemente habla de ‚Äúel duque de Saschen-Lauenburg‚ÄĚ, pero escribe que su regimiento era de 3.000 infantes, por lo que posiblemente Zumar√°n est√© en lo cierto, dado que el regimiento de Franz Albrecht era de caballer√≠a.
(6) Hermann Otto von Limburg-Styrum: este personaje, que como el barón de Anholt, era nativo de Westfalia, nunca destacó por sus aptitudes militares, pero participó en una larga lista de operaciones bajo el mando del Príncipe de Orange, como los asedios de Groenlo, Bolduque y Maastricht. En el combate se caracterizó por su ímpetu y su falta de reflexión. Murió de heridas en combate durante el sitio del Saso de Gante, en 1644.
(7) Varios autores coet√°neos mencionan el lastimoso espect√°culo que supuso presenciar como los prisioneros protestantes fueron escoltados en tres oleadas hasta M√ľnster los d√≠as 9, 10 y 11 de agosto, conducidos por la caballer√≠a croata como si fuesen reba√Īos de ovejas.
(8) Las noticias de la victoria cat√≥lica cayeron como un jarro de agua fr√≠a sobre el duque de Buckingham, que se hallaba a la saz√≥n en Madrid mientras el futuro Carlos I de Inglaterra cortejaba a la infanta Mar√≠a Ana de Espa√Īa. Al parecer, Buckingham hab√≠a alardeado m√°s de la cuenta de derrota del duque de Sachsen-Lauenburg cerca de G√∂ttingen ante las autoridades espa√Īolas, y tuvo que tragarse su fanfarria.
(9) Knyphausen no solo no fue ejecutado, sino que combati√≥ a las √≥rdenes de Mansfeld en la batalla del puente de Dessau (1626), al servicio de Inglaterra en el sitio de La Rochelle (1628), y con Gustavo Adolfo en L√ľtzen (1632). Sus acciones propiciaron la victoria sueca en la batalla de Oldendorf (1633). Muri√≥ en 1636 en la batalla de Hasel√ľnne.


Bibliografía y fuentes:

Guthrie, William P. Battles of the Thirty Years War: From White Mountain to Nordlingen, 1618-1635. Westport: Greenwood Publishing Group, 2002.
Hennequin Villermont, Antoine-Charles. Tilly: de 1618 à 1632. París-Tournai: Casterman, 1860.
C√©spedes y Meneses, Gonzalo de. Historia de Felipe IV, Rey de las Espa√Īas. Barcelona: Sebastian de Cormellas, 1634.
Lundorp, Michael Caspar; Noris, Alessandro de. Guerre di Germania dall'anno MDCXVIII sino alla pace di Lubeca. Venecia: Pinelli, 1633.
Zumar√°n, Juan √Āngel de. Guerras de Alemania desde el a√Īo 1617 hasta el a√Īo 1631. Manuscrito, Biblioteca Digital Hisp√°nica.

 


 

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Actualizado ( Miércoles, 01 de Enero de 2014 16:46 )
 

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