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En 1892 la Legión erigió un monumento en Camerone, México. Su inscripción dice: ¨ Aquí menos de 60 hombres resistieron a un ejército completo. Su valentía los arrolló. La vida, antes que su valor, abandono a estos soldados de Francia¨. En Camerone en 1863 y tras su épica resistencia la Legión se impregno de un espíritu de lucha que hasta estas fechas le persigue. Hoy en día y desde 1906 todos los 30 de abril, en cualquier lugar donde se encuentren tropas de la Legión Extranjera se lee el relato oficial de la batalla de Camerone y en el ´ Quartier Vienot ¨ en Aubagne, sede del 1º Regimiento de Extranjeros, en los actos conmemorativos se porta con honor una mano de madera de un Capitán que juro no rendirse ante un ejercito muy superior y al cual sus soldados le acompañaron en un fiel juramento hasta la muerte. Este valor demostrado en la lucha hasta el final, hizo que sus oponentes mexicanos permitieran una rendición con honor. Sin despojarse de sus armas y atendiendo a sus heridos con la misma consideración o incluso mas que a los de sus propias filas. Los tres soldados que permanecieron hasta el final después de un largo día de combate, fueron tratados como héroes por sus propios enemigos. ¨ No son soldados, son demonios ¨, se dijo de ellos. En realidad solo eran Legionarios

Camerone, actualmente Camaron de Tejada esta situado en la zona central de México, en la parte intermedia de la Sierra Madre Central aproximadamente a mitad camino entre Veracruz y Puebla. En Veracruz desembarco un 28 de marzo de 1863 el 1º y 2º Batallón de la Legión Extranjera. Al mando del Regimiento se encontraba el coronel Jeannigros. En un principio la misión del Regimiento debía ser el asalto final a la ciudad de Puebla, pero a disgusto de Jeannigros se le encomendó la misión de escolta y protección de las caravanas francesas que transitaban el tramo entre La Soledad y Chiquihuite. El Regimiento fue trasladado en tren hasta Chiquihuite, allí sienta su base. Durante el mes de abril los efectivos del 1º Batallón se ven disminuidos por las esporádicas refriegas y la fiebre amarilla (vomito negro) que ataca a sus componentes.

A finales de abril se recibe la noticia de que la caravana que iba a partir de Veracruz con destino a Puebla y la cual portaba, municiones, víveres y la soldada de las tropas que asediaban la ciudad iba a ser atacada. Se elije a la 3º Compañía del 1º Batallón para la misión de reconocimiento y si contactan con la caravana proporcionarles escolta. Jean Danjau oficial adjunto al comandante del batallón se ofrece voluntario para la misión. La 3º Compañía se encontraba en esos momentos sin su feje, el Capitán Cazes y el resto de oficiales indispuestos por la fiebre amarilla. El Capitán Danjau era todo un veterano, ese tipo de hombres que con solo su presencia da seguridad y confianza a la tropa, los que les gusta sentirse tropa. Sus diez años de permanencia en la Legión habían hecho que su compromiso con esta estuviera más que cumplida. Danjau con 35 años había participado en las campañas de Crimea, asedio de Sebastopol y en Italia en Solferino y Magenta. Años antes y en un desgraciado accidente mientras realizaba ejercicios topográficos en Argelia pierde una mano al dispararse accidentalmente. Pero esto no hace que su prometedora carrera militar se vea mermada. Con una mano de madera que ordeno hacer pudo seguir cumpliendo con su deber.

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Capitán Jean Danjau


Una vez asumido el mando de la 3º Compañía, el Sargento-Mayor Tonel le presenta la situación y le informa que disponía 1 oficial, 5 suboficiales, 6 cabos, y 51 legionarios. Total 63 mas Danjau y el abanderado del Regimiento, que también se presento voluntario para sustituir a uno de los oficiales afectados por la fiebre amarilla. Comprobada la situación Danjau ordena la puesta en marcha de la compañía a la 01:00 de la mañana del 30 de abril de 1863, horas antes se les ordenara ¨ tomar café ¨.
La Compañía marcha en hilera por el llamado Camino Real en dirección al puesto de control del Capitán Saussier en Paso del Macho, soportando una fina lluvia toda la noche. Una vez alcanzada la posición de Saussier, este le ofrece soldados de refuerzo pero Danjau se niega. Sobre las 06:00 de la mañana la 3º Compañía llega al poblado de Camerone (Camaron). Constaba de 10 casas medio destruidas y a unos 300 metros del poblado se encontraba una hacienda conocida como la Trinidad.
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Hacienda La trinidad


Una vez inspeccionada la hacienda la compañía continua la marcha. Se divide en dos secciones, una con Danjau a la cabeza continua por el camino en dirección a Palo Verde, la otra inspecciona un bosquecillo cercano. Una vez inspeccionado el bosquecillo, Danjau decide hacer un pequeño alto en el antes de proseguir. No les dio tiempo a descargar las mulas ni terminar el café que los soldados estaban preparando. Unos legionarios dieron la voz de alarma. Veían unas nubes de polvo a lo lejos, no veían al enemigo, pero Danjau ordeno inmediatamente ¨ a las armas ¨. La compañía después de marchar a través del bosquecillo decide volver a Camerone. Casi cuando estaban a 300 metros del poblado, reciben un disparo desde una ventana, se inspecciona las casas y no encuentran al tirador, posiblemente se pretendía tantear a los legionarios. Danjau decide regresar a Chiquihuite, forma dos secciones con su compañía, la primera iría en cabeza inspeccionando la zona. No había avanzado más de 300 metros cuando la sección que va en cabeza se detiene. Tenían en frente a los Laceros de Orizaba al mando del comandante Joaquín Jiménez. Danjau ordeno ¨a la carga ¨ y la caballería mexicana, sorprendida por la reacción de los Legionarios y evitando una descarga directa de fusilería decide parar momentáneamente el ataque para dividirse en dos secciones y atacar a los legionarios por dos flancos a la vez. Danjau, viendo la maniobra de Jiménez, decide formar dos cuadros defensivos con las dos secciones de ocho legionarios por cada lado, al igual que sus camaradas hicieron en Waterloo. Dentro de los cuadros permanecerían las mulas con las municiones y víveres. Todos mantienen la posición mientras la carga mexicana se produce blandiendo sus sables al ritmo de grandes alaridos de carga. Todos rozan con sus dedos sudorosos el gatillo de sus fusiles de avancarga minié, esperan la serena orden de Danjau que se produce cuando los mexicanos están a menos de 60 metros. Después de un fuerte y unísono estruendo la carga mexicana es detenida, inmediatamente y de una manera ritmica los legionarios vuelven a cargar sus fusiles, pero sus mulas que se encontraban en el centro del cuadro salen espantadas saltando por encima de los soldados. Adiós a sus municiones, agua y víveres. Ahora los soldados solo portaban los setenta cartuchos que llevan en cima cada uno como dotación. Se supone que será suficiente hasta la llegada de refuerzos.
Detenida la carga de Jiménez, Danjau ordena sin perder la formación de cuadro desplazarse a paso ligero hacia Camarone. Su objetivo la Hacienda de la Trinidad donde pueden hacerse fuertes y preparar una buena defensa. No consiguen llegar a la Hacienda sin tener que repeler otro ataque de la caballería la cual esta vez si produce las primeras bajas a los legionarios. Eran las 09:00 horas del 30 de abril de 1863, en este momento la Hacienda de la Trinidad, Camarone, y la Legión Francesa escribirían una página memorable de la historia militar.