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19 de Agosto de 1942: se lanza la Operación Jubilee, el desembarco aliado en la ciudad portuaria de Dieppe. La RAF (Royal Air Force), entre sus variadas misiones, deberÃa atraer a la Luftwaffe al combate para causarle el mayor número de bajas posible. Teniendo en cuenta los efectivos implicados y el número de aviones derribados, los combates en los cielos de Dieppe constituyen la mayor batalla aérea ocurrida en un solo dÃa en el frente occidental, el Focke Wolf Fw 190 demostrarÃa estar en su mejor hora…

El despliegue de la RAF con ocasión de la batalla fue impresionante, el Fighter Command (mando de cazas) destinarÃa a la operación dos tercios de sus fuerzas, en total, cuarenta y ocho escuadrones, cuarenta y dos equipados con Spitfires Mk V, dos con Spitfires Mk VI y cuatro con Spitfires Mk IX. PartirÃan desde veinticinco aeródromos ubicados en el sur de Inglaterra.
Para las misiones de ataque a tierra se destinaron ocho escuadrones de Hurricane, cinco de bombarderos medianos Boston, dos de Blenheim y uno de Beaufighter. Dos escuadrones de bimotores Wirlwind permanecerÃan como reserva.
Además se contó con la ayuda estadounidense, que presentó en la batalla tres escuadrones de cazas y llevó a cabo el bombardeo del aeródromo de Abbeville con veinticuatro B-17 Flying Fortress (fortalezas volantes).
La Luftwaffe, por su parte, disponÃa de unos 300 cazas en Francia. El 19 de agosto sólo se podÃa contar en la zona con dos Jagdgeschwader (JG, alas de caza), la JG 2 y la JG 26, ambos encuadrados en la Luftflotte 3, al mando del general Hugo Sperrle.
 
El geschwaderkommodore de la JG 2 era Walter Oesau, uno de los mejores pilotos en el frente occidental, con más de 100 victorias en su lista. El I Grupo se encontraba bajo las órdenes de Erich Leie; el II Grupo fue comandado por Helmut Felix Bolz, la agrupación contaba además con dos lÃderes de escuadrilla titulares de la Cruz de Caballero: Erich Rudorffer (6° escuadrilla) y Kart Buhligen (4° escuadrilla); el III Grupo era conducido por Hans “Assi†Hahn, quien derribó 108 aviones aliados antes de ser capturado por el Ejército Rojo en febrero de 1943, dicho grupo contaba con pilotos de mucha experiencia, como Egon Mayer, Bruno Stolle y Siegfried Schnell, todos ellos lÃderes de escuadrilla.
Por otra parte, la JG 26 se encontraba bajo las órdenes del comandante Gerhard Schopfel, quien para la fecha contaba ya con 40 victorias. Entre sus filas contaba con lÃderes como Johannes Seifert, al mando del I Grupo; el II Grupo era guiado por Conny Meyer y el III por Josef “Pips†Priller, este grupo contaba con tres lÃderes de escuadrilla experimentados: Klaus Mietusch (7° Escuadrilla), Kart Borris (8° Escuadrilla), y Kart Ruppert (9° Escuadrilla). El IV Grupo se encontraba bajo el mando de Kart Ebersberger y el V fue conducido por Wilhelm Ferdinand Galland.
La Luftwaffe también disponÃa en el sector de elementos de las Kampfgeschwader (KG, alas de combate, nombre aplicado a las unidades de bombarderos) 2 y 40, aunque no hay cifras exactas, probablemente se encontraban operativos unos 140 Dornier DO 217 E, 100 Junkers JU- 88 A- 4 y unos 70 Heinkel HE 111, 310 aviones en total.

La superioridad numérica de los aliados era avasallante, los cazas alemanes eran superados en una proporción de tres a uno, sin embargo, los británicos se encontrarÃan con los mismos problemas que enfrentaron los alemanes durante la Batalla de Inglaterra: la escasa autonomÃa de los cazas. Dependiendo de sus bases de origen, algunos aparatos británicos no podÃan permanecer más de cinco minutos sobre Dieppe. La RAF carecÃa en el momento de auténticos caza-bombarderos, los nuevos Typhoon aún no eran fiables y para el ataque a tierra se dependió de los Hurricane, a los que se armó de bombas de 250 y 500 kg. Además, la mayorÃa de los escuadrones de caza se encontraban equipadas con el Spitfire Mk V, muy inferior al moderno caza Fw 190.
Los alemanes disponÃan en el sector de las instalaciones de radar, con un equipo Freya, en Pourville, éste era capaz de detectar aviones a más de 100 km y se encontraba conectado directamente con los mandos de caza y marina. Como suplemento al Freya, también se contaba con dos radares Wurzburg, que aunque de menor alcance, era más preciso, sobre todo en lo que respecta a datos de altura, para dirigir el fuego antiaéreo.
Con todo esto, la Fuerza Aérea británica deberÃa cumplir con tres misiones, una de ellas consistÃa en la protección de los convoyes, tanto en la aproximación a la zona de la operación, como durante el desembarque y reembarque, uno de los recursos para ello serÃa la utilización de cortinas de humo, que tendrÃan que ser tendidas por tres escuadrones de Boston y Beaufighter.
Los cuarenta y ocho escuadrones de caza se desplegarÃan formando un verdadero paraguas aéreo sobre la flota, los pilotos tenÃan ordenes expresas de no acercarse al convoy por debajo de los mil metros, pues los artilleros antiaéreos de la flota se habÃan ganado la reputación de disparar primero y preguntar después. La táctica británica consistÃa en permanecer agrupados, protegiendo el convoy, y evitando el enfrentamiento individual con los aparatos de la Luftwaffe, si bien esta acción proporcionaba una adecuada cobertura a los barcos, cedÃa totalmente la iniciativa a los pilotos alemanes, quienes atacaban a gusto a los aviones de la RAF, cuando las condiciones les eran favorables.

Otra misión consistÃa en el ataque a tierra, ante la escasez de apoyo naval se hacÃa imprescindible que la RAF neutralizase las baterÃas costeras. Estos ataques fueron planificados de forma muy deficiente, los jefes de escuadrón conocieron sus objetivos instantes antes de despegar. Las baterÃas antiaéreas apostadas en los flancos con cañones de 88 mm eran bien conocidas, pero apenas se recolectaron datos sobre los emplazamientos de las baterÃas antiaéreas livianas, organizadas con cañones de 20 mm, ubicados en pozos y torretas. Tampoco se contaba con información concerniente a la ubicación de los puestos de mando, abrigos de personal y depósitos de municiones. La misión, que era vital para el éxito de la operación, parecÃa más que optimista, atacarÃan al amanecer, con poca luz, y en medio de una tremenda, certera y furiosa cortina antiaérea creada por las numerosas piezas de 20 mm.
Por último, y no menos importante, la RAF deberÃa atraer a la Luftwaffe a una gran batalla e infligirle grandes pérdidas.
La actuación de la aviación británica es una de las más controvertidas de Jubilee, el apoyo a las fuerzas terrestres fue totalmente ineficaz. Los Hurricane mostraron un notorio fracaso en su papel como caza-bombarderos, las más de quinientas bombas lanzadas sobre las baterÃas costeras no lograron causar el menor daño.

Los Mustang P- 51 utilizados como aviones de reconocimiento, a lo largo de la mañana, no lograron proporcionar información sobre las fuerzas alemanas, además, perdieron diez aparatos en un total de setenta y dos salidas.
Los pilotos de la RAF no solo debieron enfrentarse a la Luftwaffe, también tuvieron que vérselas con las dotaciones de la Royal Navy, que disparaban a todo lo que se acercaba y no reconocÃan claramente como propio, varios pilotos fueron derribados por el fuego amigo. Hubo ocasiones en que los Spitfire llegaron a disparar sus ametralladoras sobre sus propios barcos tras ser recibidos por un nutrido fuego antiaéreo de ellos.
Los cielos estaban listos para ser testigos de una gran batalla, la JG 26 fue la primera en entrar en acción, poco después de las 05:40 hs. Heinz Bierwirth, perteneciente al primer grupo, reclamó la victoria sobre un Spitfire a las 06:43 hs aproximadamente. Minutos más tarde hace su presencia sobre los cielos de Dieppe la JG 2. El capitán Bolz, veterano de la guerra civil española, logra derribar un par de Mustangs en su ruta de aproximación a Dieppe, entre las 06:55 hs y las 07:05 hs.
Otro piloto, Gunther Seeger, se vió involucrado en un duro combate a baja altura, luego observó como su contrincante se estrellaba en el mar a unos cinco kilómetros al norte de Dieppe. Éstas fueron las primeras escaramuzas y los primeros derribos de más de cien que reclamarÃan los alemanes durante el dÃa. Un observador escribió: “Mientras hablábamos, el aire sobre nuestras cabezas, casi a la altura de los acantilados, de pronto se vio lleno de luchadores retorciéndose en una feroz pelea de perros… Pude ver las cabezas de los pilotos alemanes en sus Focke Wolf 190, y la de los pilotos de la RAF en sus Spitfireâ€.

Alrededor de las 07:00 hs, los alemanes comenzaron a agruparse para atacar de forma más organizada, los derribos se generalizaron. A las 08:10 hs, el teniente Buhligen, comandante del cuarto grupo de las JG 2, consigue derribar un Spitfire. Minutos más tarde, otro piloto miembro de su escuadra, Kurt Goltzch consigue otra victoria, y alrededor de las 08:37 hs, pilotando su Fw 190, Brychy también consigue la destrucción de un Spitfire.
Por otro lado, cumpliendo con su parte, el cuarto grupo de la JG 26 afirmó dos victorias entre las 08:17 hs y las 08:37 hs, reclamadas por Roland Prim. Y Wilhelm Phillip respectivamente. Durante estas primeras horas, el número de cazas alemanes sobre Dieppe nunca superó los 50 aparatos.

Aproximadamente a las 09:00 hs, el I Grupo de la JG 2 ofrecÃa su presencia en la zona de batalla, y la acción volvió con intensidad. En quince minutos la unidad conseguÃa siete derribos, seis Spitfire y un Blenheim. Tres de dichas victorias fueron reclamadas por Josef Wurmheller.
Con la finalidad de llamar la atención de la Luftwaffe y apaciguar la presión sobre Dieppe, ante la situación que se vivÃa en la ciudad portuaria, los aliados se dispusieron a bombardear el aeródromo de Abbeville. La misión se encargó a la 8ª Fuerza Aérea, se enviarÃan veinticuatro B- 17 hacia el objetivo. Los bombarderos emprendieron el camino, escoltados por cuatro escuadrones de Spitfire Mk IX. Poco después de la 10:00 hs alcanzan el blanco, lanzaron sus bombas desde 7.000 metros de altura y regresaron a sus bases sin daños. Los cazas de escolta, sin embargo, no corrieron la misma suerte que sus compañeros de misión, ya que sufrieron varios derribos a manos de los FW 190.
Un piloto canadiense, en su vuelo de regreso, se encontró a unos 10.000 pies de altura sobre Dieppe, él recuerda: “Un vistazo rápido demostró que habÃa una actividad extraordinaria sobre la tierra, el agua, y en el aire. Pude ver un Fw 190 a 1.500 pies aproximadamente, debajo de mi. Hice un tonel para perder altura, me estabilicé a unos 150 metros detrás de él y abrà fuego… Las piezas del Fw 190 volaron alrededor del capó. Tanto yo como el alemán, entramos en una nube, y su avión estalló en un destello de llamas y humo negro. El parabrisas y la capucha de mi avión fueron sofocados por el aceite, se sentÃa un ruido estremecedor cuando los pedazos del aparato enemigo me golpearon. Logré separarme de la explosión, casi sin poder ver por mi parabrisas. No me dà cuenta en ese momento de que los restos de la aeronave habÃan hecho graves daños en mi Spitfire. Cuando giraba para volver a mi base, volando a unos 1.000 pies de altura, mi motor comenzó a toser y el avión se estremeció violentamente. Me percaté de que probablemente tendrÃa que saltar, por lo que comencé a subir, llegué a unos 2.000 pies de altura aproximadamente, cuando el motor se detuvo completamente. Me quité el casco, me deshice de mis correas y abrà la capucha. Entonces me agaché en el asiento y empujé el stick hacia adelante, pero de alguna manera mi paracaÃdas quedó atrapado, se abrió cuando la aeronave cayó al agua, tuve que accionar el mecanismo para liberarme rápidamente. Logré inflar mi bote y subà en él sin dificultad. Dos Spitfire dieron vueltas sobre mi, mientras un tercero fue a buscar un barco de salvamento que no se encontraba muy lejos. Me rescataron a los 15 minutos, el capitán de la lancha de rescate estima mi posición a 17 millas de Dieppe.â€
La batalla proseguÃa, los alemanes no sólo enviaron a sus cazas a la lucha, también los elementos pertenecientes al KG 2 Y KG 40 tomaron acción. Comenzaron a llegar sobre la zona de combate a las 10:00 hs aproximadamente. Los bombarderos contaban siempre con una escolta de Fw 190, su objetivo era neutralizar la flota invasora. Los pilotos fueron testigos de furiosos combates entre los Spitfire, que intentaban interceptar a los bombarderos, y los Fw 190 de escolta. Veinte minutos más tarde se unieron al ataque contra la flota británica los caza- bombarderos Fw 190. El piloto de la RAF recogido por una lancha de rescate, fue testigo de los combates: “… Hemos visto el ataque de un bombardero pesado sobre nuestra flota que fue rechazado por el fuego AA. Luego presenciamos la explosión de dos aviones que chocaron de frente... Dos Fw 190 pasaron sobre nosotros a 1.000 pies, atacaron y prendieron fuego a una lancha de rescate… De repente, cuatro Fw 190 atacaron a una segunda lancha, cuando llegan los Spitfire les señalamos donde se encontraban los aparatos alemanes y éstos van a su encuentro. Apenas nos dejan, cuando seis aviones enemigos más se acercan y se zambullen sobre nosotros. Me temo que nuestras armas no tienen mucho efecto sobre ellos… Sólo cuando se quedan sin municiones se retiran…â€

Más tarde, un gran número de aviones hace su aparición sobre las cabezas de playa, aproximadamente a las 11:30 hs, esta presencia trajo consigo los combates más duros del dÃa. En un caso de identificación errónea, Rolf Hermichen, del III Grupo de la JG 26 reclamó la destrucción de un P-38 a las 11:38 hs. Su compañero de grupo, Kart Willies logró un derribo anteriormente, a las 11:33 hs. Mientras la JG 26 cumplÃa con lo suyo, el III Grupo de la JG 2 también se entregaba a cumplir su misión. En una maratón de cacerÃas, Gunther Seeger, Josef Heinzeller, Gunther Brietz y Georg Keil reclamaron el derribo de Spitfires entre las 11:33 hs y las 11:40 hs.
En la zona también se encontraba el Grupo IX de la JG 2, en treinta minutos la escuadra alegó siete derribos. Hasta las 12:45 hs prosiguieron los feroces combates, la Luftwaffe siguió cobrando victimas y en el curso de los combates dos pilotos alemanes resultaron muertos.
A las 13:20 hs llegó el IV Grupo de la JG 2, los cielos de Dieppe llevaban alrededor de media hora sin lucha, y esta agrupación llenó el aire de terror, logrando el derribo de cuatro Spitfires. Treinta minutos más tarde, el I Grupo de la JG 26 salÃa en misión de escolta a los Do 217 del III Grupo de la KG 40. Las aeronaves se acercaban a la Royal Navy cuando fueron interceptados por unos Spitfire, prosiguió un duro combate, un feroz carrusel entre los Fw 190 y los aviones de la RAF, en el curso de esta escaramuza, los artilleros de un Do 217 destruyeron un Spitfire, mientras Johannes Seifert, comandante de la escolta, derribó otro a las 14:00 hs. El combate continuaba y la lista de victorias obtenidas subÃa en ambos bandos, aunque más rápidamente en el lado alemán.
De parte de los aliados, durante toda la jornada, la mayorÃa de sus objetivos ofrecÃan resultados nulos. En las misiones de ataque a las baterÃas costeras no se logró nada. Uno de los ataques fue realizado por los bombarderos Boston del 418° Escuadrón y los Hurricane II B del 174° Escuadrón, estos últimos despegaron de sus bases a las 04:40 hs, armados con bombas de 250 kg. Su objetivo eran las piezas de 88 mm emplazadas en pozos de hormigón, éstas tenÃan el nombre clave “Hitlerâ€. Su ataque comenzó a las 05:15 hs y terminó a las 05:20 hs. El objetivo no sufrió el más mÃnimo daño, el mismo resultado produjeron otros bombardeos durante el dÃa. El escuadrón perdió cuatro pilotos durante la jornada.
Los ataques a las baterÃas resultaban muy costosos, principalmente debido a la creciente eficacia con la que apuntaban los artilleros a los alemanes su piezas de 20 mm. En un ataque a la baterÃa antiaérea “Hindemburgâ€, el 245° Escuadrón, dotado de Hurricanes, perdió tres aparatos. Una de las bajas sufridas por el 174° Escuadrón fue la de su jefe, Fayolle. Tras bombardear la baterÃa “Hitlerâ€, ametralló el aeródromo de St Aulin, se le perdió de vista y no se supo más nada de él, hasta que en 1998 se localizó su tumba en un cementerio cercano.

Una de las pocas misiones que la RAF llevó a cabo con eficacia fue la creación de cortinas de humo. Ésta tarea era muy peligrosa, ya que los bombarderos debÃan volar a muy baja altura, a unos 50 metros del suelo, y a poca velocidad, totalmente expuestos al fuego antiaéreo. La más eficaz de éstas cortinas duró desde las 05:10 hs hasta las 06:00 hs y sirvió para cubrir la aproximación a la playa de las primeras oleadas que desembarcaron en Dieppe.
Los combates en las playas terminaron a las 13:10 hs. Poco después de las 14:00 hs, la última lancha ya se encontraba a 5 km de la costa francesa. El viaje de regreso de la Royal Navy se realizó en medio de un tremendo hostigamiento por parte de la Luftwaffe. El HMS Berkeley fue hundido y se produjeron derribos de aviones aliados por el fuego amigo. Después de las 19:30 hs, las operaciones aéreas habÃan terminado en ambas partes, excepto por vuelos esporádicos de reconocimiento y de rescate de pilotos en el mar.
El Fw 190 resultó ser un avión extraordinario, y su rendimiento sorprendió a los alemanes. En el informe de la Luftflotte 3 se podÃa leer: “El Fw 190 es un caza-bombardero muy adecuado. Se ven las necesidades de dotarlo con blindaje adicional, pero sin reducir su maniobrabilidad y velocidad… El caza-bombardero ha probado ser tan eficaz, que su radio de acción debe ser mayor a 400 km, tan pronto como sea posible.â€
Las cifras finales de la batalla demostraron que la RAF no fue capaz de asestarle un duro golpe a la Luftwaffe, todo lo contrario. La fuerza aérea británica reclamaba haber destruido entre 150 y 200 aparatos alemanes. La estimación oficial era de 91 derribos seguros y 44 probables. Las cifras reales eran de 48 aviones destruidos, incluidos aquellos en tierra, los alemanes perdieron 23 cazas y 25 bombarderos. Catorce pilotos resultaron muertos, ocho de la JG 2 y seis de la JG 26.
La Luftwaffe reclamaba la destrucción de 112 aparatos, pero la RAF sólo admitió 106 pérdidas: 88 cazas, 8 aviones de reconocimiento y 8 bombarderos; 67 pilotos muertos. Otras 14 aeronaves quedaron fuera de combate por diversas causas. Algunos recuentos han elevado el número de pérdidas de la RAF a 118 aparatos: 101 derribados en combate aéreo y el resto por la Flak. De acuerdo a los tipos de aviones, la RAF perdió 70 Spitfires y 40 quedaron gravemente averiados; 27 Hurricanes y 14 con graves daños; 11 Mustangs; 2 Typhoon; 7 Bostons y 1 Beaufighter.
Luego de la batalla sobre los cielos de Dieppe, los alemanes perderÃan la posición dominante que mantenÃan sobre el mar entre Inglaterra y Francia. La operación Jubilee representa la última galopada victoriosa de la Luftwaffe para doblegar a sus enemigos y mantener el control sobre el Canal.
Fuentes:
http://www.luftwaffe.cz/dieppe.html http://fw190.hobbyvista.com/dieppe.htm http://thoughtsonmilitaryhistory.wordpr ... n-jubilee/ http://www.pilotosdelaluftwaffe.tripod.com “Segunda Guerra Mundial: la muralla del Atlánticoâ€
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