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Página 1 de 5  En 1930, el almirante Sir Ernle Chatfield, veterano de Jutlandia, tomó el mando de la Flota británica en el Mediterráneo. En su memoria aún pervivía el recuerdo de cómo en la lejana noche del 31 de mayo de 1916, la Hochsee Flotte había conseguido escabullirse de una destrucción segura amparándose en la protección de la noche después de castigar duramente a la Home Fleet británica, más poderosa y numerosa e incluso lograba golpear nuevamente a su enemigo durante la oscuridad nocturna. Y paradójicamente, el almirante en jefe de la flota británica, Sir John R. Jellicoe, no había cometido ningún error de bulto, simplemente los cánones navales del momento estimaban que durante la noche no era posible entablar combate con grandes unidades, dejando el camino expedito para la acción de destructores y torpederos. Chatfield, comandante del Lion, aquella aciaga noche estaba convencido de que los adelantos tecnológicos desarrollados durante esos 14 años (alzas directoras, proyectores luminosos, telémetros, periscopios de observación, etc.) eran suficientes para solventar los inconvenientes derivados de la falta de luz diurna y asegurarse de que ninguna escuadra enemiga pudiese escabullirse al amparo de las sombras de la noche. Sería necesario adiestrar a las tropas e imbuirles una nueva mentalidad, pero si se llevaba a cabo se conseguiría tener una ventaja decisiva en cualquier situación bélica futura.
Así, esta doctrina, unida a la voluntad de vencer y adelantos técnicos como el radar perfilaron en la flota británica una especialidad única en este hemisferio. El empleo de grandes buques en combates nocturnos, hasta el punto que no es que no lo rehuían, sino que lo buscan para hacer valer su diferenciación. En 1925, el almirante Paolo Thaon di Revel fue cesado de su puesto como Ministro de la Marina por oponerse a la unificación de las fuerzas aéreas de la marina con las del ejercito bajo el mando del nuevo Ministerio del Aire. Di Revel que defendía la necesidad de que la Armada Italiana contase con portaviones y que la naturaleza de las misiones de la fuerza aérea de la Marina no tenía nada que ver con las de la Regia Aeronáutica, exigiendo una especialización y tácticas distintas, con disponibilidad inmediata, tripulados por personal naval con su mentalidad propia y que acompañen en todo momento a las unidades de superficie convirtiéndose en paraguas defensivo ante ataques de su misma naturaleza o brazo ejecutor para ataques a larga distancia. Si bien en 1925, la mayoría de los almirantes italianos consideraron que no era necesario para la Regia Marina contar con portaviones, en 1928, 1932 y 1936 si solicitaron la necesidad de estos siendo rechazados por la tesis de la Regia Aeronáutica apoyadas por Benito Mussolini. La Regia Marina continuó considerando que los combates navales eran imposibles entre grandes unidades y siguió dedicando a estos menesteres torpederos y destructores. Las grandes unidades, en las maniobras mantenían tincadas a crujía su artillería durante la noche y los grandes cañones no disponían de pólvora antillamas ya que no sería necesaria y lo mismo sucedió con todas las medidas, técnicas y aparatos útiles en combate nocturno. Pero quizá lo más grave fue la carencia de radar, telémetro o cualquier otro mecanismo de detección a distancia. El 28 de Marzo de 1941, estas dos concepciones navales se iban a enfrentar al oeste del cabo Krios, en el extremo de sus cañones, el futuro del mediterráneo occidental y quizá el desenlace de la Segunda Guerra Mundial Los comandantes ANGELO IACHINO
 (Sanremo 4 de Abril de 1889 – Roma 3 de Diciembre de1976). Participó en las guerras coloniales italianas en Libia. Tomó parte en la Primera Guerra Mundial, al mando de un torpedero. En el período de entreguerras, participó en varias misiones en el extranjero, estuvo al mando del crucero Armando Díaz, éste último durante un viaje propagandístico en el extranjero, su primer destino de importancia como comandante de la Academia Naval de Livorno. Iniciada la Segunda Guerra Mundial, asumió el mando de la Segunda Escuadra, formada por cruceros pesados, participando con dicha escuadra en la batalla de Cabo Teulada en noviembre de 1940. El 9 de diciembre de 1940 fue nombrado nuevo comandante en jefe de la Flota italiana, en sustitución de Inigo Campioni. Luchó contra los británicos de la Royal Navy, Andrew Cunningham o Philip Vian, que asumieron el mando de la flota británica del Mediterráneo, así como contra Somerville (comandante de la Fuerza H británica con base en la isla de Malta). Angelo Iachino estuvo al mando de la flota italiana durante la batalla del cabo Matapán, y también en la primera y segunda batallas del golfo de Sirte. En abril de 1943 fue reemplazado por Carlo Bergamini. En 1954, tras haber logrado el ascenso a almirante, abandonó el servicio activo. Falleció en Roma el 3 de diciembre de 1976.
ANDREW BROWNE CUNNINGHAM,

Rathmines, 7 de enero de 1883 – Londres 12 de junio de 1963). Hijo de un profesor de anatomía, escocés y hermano mayor del General Alan Gordon Cunningham. Sirvió en los cruceros HMS Fox y HMS Doris. En el Cabo de Buena Esperanza. En 1900 participó en la Guerra de los Borres. En 1903 fue asignado al acorazado HMS Implacable en el Mediterráneo, y posteriormente al destructor HMS Locust. En 1904 fue ascendido a teniente y transferido Scylla y posteriormente al Suffolk en el Mediterráneo. En 1910 fue nombrado comandante de uno de los nuevos destructores de la Clase Beagle el HMF Scorpion donde le sorprendió la PGM. En 1929 recibió el mando del HMS Rodney, y el 24 de septiembre de 1932 fue nombrado Contralmirante. En 1936 fue ascendido a Vicealmirante y en 1938 fue nombrado Comandante en jefe de la Flota británica en el Mediterráneo. Calabria, Tarento.y el Cabo Matapán fueron testigos de su pericia. En 1942 comandó la escuadra británica de la Operación Torch En 1943 fue nombrado Primer Lord del Mar. En junio del 46 pasó al retiro después de más de 50 años de servicios. En 1951 publicó sus memorias "A sailor's odyssey". Andrew Cunningham murió súbitamente el 12 de junio de 1963. Fue sepultado en el mar, en una ceremonia a bordo del HMS Hampshire en Nab Tower, Portsmouth.

A principios de 1941 la situación en África para las tropas italianas allí estacionadas era cada vez más complicada, ya habían perdido Tobruk y Bengasi y nada en el horizonte parecía aventurar un cambio en el devenir de la guerra. Pero un hecho ajeno a los transalpinos vino a darles un respiro. Los británicos, seguros de su superioridad en el continente negro, centran su atención en defender Grecia, amenazada desde Bulgaria. Por esas paradojas que se dan a veces en la vida y especialmente en la guerra, al mismo tiempo que los ingleses empiezan a trasladar tropas desde Libia a Grecia, un menudo general al frente del ejército expedicionario alemán en África desembarca para reforzar a las desmoralizadas tropas italianas. Inmediatamente los vientos del a guerra cambiaron y ahora son los británicos los que se baten en retirada ante las sorprendentes tácticas del Zorro del Desierto. Preocupados por la acumulación de tropas en la península Helénica, los alemanes piden a los italianos que la Regia Marina bloquease el paso de los convoyes desde África a Europa, asumiendo una táctica ofensiva que, por otra parte, era para lo que se había diseñado a costa de grandes sacrificios para el pueblo italiano su marina de guerra. Por una mala labor de inteligencia, los alemanes hacen llegar a los italianos la noticia de que solo el Valiant se encontraba en el Mediterráneo, (lo cierto es que eran tres y no uno, el Warspite y el Barham estaban completamente operativos, los acorazados con los que contaba la Mediterranean Fleet) y que no se esperaba que ni las fuerzas navales británicas en el Atlántico ni la fuerza H (Gibraltar) incursionasen en el Mediterráneo Oriental, por lo que la flota italiana solo se debería enfrentar con una disminuida Mediterranean Fleet. Estas noticias, junto con el ultimátum disfrazado de sugerencia alemán para que acosaran a la flota británica, hicieron que Supermarina (el Estado Mayor de la marina Italiana) decidiese que ya era hora de mostrar la valía de la Marina de Guerra italiana y que saliese a buscar al enemigo. De inmediato se prepararon planes de intervención, tan de inmediato que aspectos vitales de la operación se apresuraron o sencillamente se obviaron para no retrasar más la operación. Aspectos que después se revelarían como ineludibles, pero que en aquellos victoriosos meses de 1941 no preocuparon a los almirantes de Supermarina "Orden de operación de Supermarina a las fuerzas navales para la misión de Gaudo y Matapán: Supermarina 51106. Vittorio Veneto y la I - III - VIII División naval con destructores de escolta, efectuarán el día 'X' por definir (el día X era el 27 de Marzo de 1941) ataque al trafico marítimo enemigo en la zona al sur de Gaudo y en la zona Occidental del Egeo. Grupo Vittorio Veneto incluida la III División naval, calcule sus movimientos en modo de dejar el estrecho de Messina a las 06:30 del día 'X-1' y encontrarse a las 20:00 del mismo día en lat. 34°56’ y long. 19°16’ (180 millas por 350° de Bengasi) y a las 07:00 del día 'X' en punto a 20 millas de Gaudo. Desde este punto dirigirse para encontrarse a las 13:30 del día 'X' a 100 millas a poniente de Cabo Krio y luego regresar a la base. Grupo Zara, compuesto por la I y VIII División naval, deje la base en las primeras horas del día 'X-1' y calcule sus propios movimientos en modo de encontrarse a las 20:00 del día 'X-1' aproximadamente a 52 millas por 17° del punto asignado al Vittorio Veneto, dirijase luego para pasar a las 04:00 del día 'X' entre Cerigotto y Cabo Spada. Prosiga por Levante hasta el meridiano Cabo Tripite y luego hacia el Escollo Karavi (aproximadamente 30 millas al sur de Stampalia) donde se tendrá que llegar a las 08:00 del día 'X'. Desde este punto dirijase para pasar de nuevo entre Cabo Spada y Cerigotto y luego al punto 90 millas a poniente de Cerigotto donde llegará a las 13:30 día 'X' y luego regresará a la base. En caso de avistamiento de unidades enemigas atacar solo si están en condiciones favorables en relación de fuerzas. Con órdenes a parte se dispone la exploración y escolta aérea con aviones nacionales y alemanes. Comandante superior en el mar, Almirante Angelo Iachino". Las dos flotas italianas deberían moverse dentro de zonas dominadas por los aviones británicos basados en Creta, por lo que al no contar con portaviones, deberían depender de el paraguas protector de la aviación propia basada en tierra, desde los aeródromos de Rodas y Scarpanto. La Regia Aeronáutica contaba en la zona con 16 bombarderos, 5 torpederos, 23 cazas y 8 aviones de Reconocimiento. Pero la marina italiana, solicitó además la participación de la Fliegerkorps X, cuyos aparatos tenían mayor radio de acción que los italianos, aún contando con el handicap de que estos aparatos sólo podían operar desde los aeródromos de Sicilia. Esta operación además iba a ser pionera en la colaboración entre la Regia Marina y la Luftwaffe, por lo que de salir bien podía ser el embrión de futuras colaboraciones, muy necesarias considerando el cariz que estaba tomando los acontecimientos en Grecia.
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