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Historia Militar
Los Tigres Voladores | Los Tigres Voladores |
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| Escrito por Hicks | |
| viernes, 19 de enero de 2007 | |
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En tierra, la disciplina militar era casi inexistente, los pilotos del AVG vestían informalmente, con botas de montar o sombreros de cowboy; solo vestían uniforme para las celebraciones formales y los funerales. Aunque existían ciertas normas, que expulsaban a todo aquel que abusase del consumo de drogas o alcohol, fingiese enfermedad, fuese insubordinado o revelase información útil a los japoneses. Otras faltas menores eran sancionadas con multas. Pasaban el tiempo en tierra ganduleando, en salas de ocio, durmiendo, cazando patos o jugando a al póker con su jefe Chennault, el cual, por cierto, casi siempre les ganaba. También se corrían algunas juergas hasta el amanecer. Famosa es la anécdota cuando varios muchachos del AVG, bastante enardecidos por el alcohol, convencieron a un piloto de un avión de transporte C-47 para un improvisado raid. Cargaron el aparato con todas las bombas que pudieron encontrar y con bebidas alcohólicas. Sobrevolaron su objetivo, Hanoi, donde literalmente, lanzaron las bombas a patadas del avión. Mientras, los mecánicos se afanaban en poner en servicio los cazas averiados, recurriendo muchas veces a su inventiva ante la falta de repuestos; recorrían la selva buscando aviones caídos para recuperar lo que se pudiese, e incluso tuvieron que recurrir a tapar los agujeros de los depósitos de combustible con chicle y parchear el fuselaje con cinta adhesiva. Una de las aportaciones de aquellos mecánicos fue pulir con cera el fuselaje de los aviones, comprobando que así podían llegar a ganar 15 km/h. Su contribución fue clave, tal y como reconoció un piloto más tarde “No olvide hablar especialmente de nuestro personal de tierra” le dijo a un periodista “Han soportado bombardeos y fuego de ametralladoras, y siempre han estado allí fuera trabajando en nuestros aviones a todas horas”.
![]() Para suplir su numero, el AVG repintaba los aviones ocasionalmente, y en combate alteraban sus voces y daban instrucciones a escuadrones imaginarios. Para proteger sus preciados aviones, en algunos aeródromos se opto por esconder los aviones bajo los arboles, colocando falsos P-40 de madera y lona para engañar a los bombarderos enemigos. Como toda unidad, los Tigres Voladores, contaron con sus propios héroes, algunos terminados de forjar durante el conflicto; Robert Neale, obtuvo 13 derribos antes de volver a casa, llegando incluso a merecer la medalla por servicios distinguidos por parte de los británicos por su labor en los cielos de Burma; “Tex” Hill, uno de los más famosos “tigres” se anoto 10,25 victorias aéreas, a las que habría que sumar 8 en el 23er Grupo de Caza de la USAAF que sucedió al AVG; Charles Older, acabaría la guerra con 18 victorias y 5 probables, de las que 5 fueron con los “Tigres Voladores”, Greg Boyington, al que el AVG le adjudica 2 victorias (aunque se elevan a 6 reclamando los aviones dañados en tierra); fue el más popular de los voluntarios americanos (llegando a incluso a hacerse una serie sobre él); siendo líder del escuadrón de los marines VMF-114 “ovejas negras” con los que elevaría su cuenta a 28 aparatos derribados. No obstante para los pilotos que continuaron carrera en otros escuadrones de las fuerzas armadas americanas, oficialmente, sus victorias en su etapa del AVG no son reconocidas. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, que incluían no solo interceptar sus bombarderos, sino también atacar sus líneas de suministros, el AVG no podía contener la marea japonesa; el 7 de marzo de 1942, caía Rangún, y los “tigres” se replegaron al norte de Burma. Finalmente Chennault se vio obligado a trasladar a los pocos aviones operativos con los que contaba en Birmania a China. En el repliegue, Chennault envío un puñado de aviones contra los japoneses que intentaban cruzar el río Salween, cerca de la frontera China. Los aviones ametrallaron y bombardearon todo lo que pudieron, y al final, solo unos pocos japoneses llegaron hasta el río. El padre de los Tigres Voladores creyó que había conseguido frenar el avance enemigo, lo cierto es que los japoneses no tenían intención de continuar el avance. Así pues, Chennault se llevo la equivocada idea de que el poder aéreo podría batir a los japoneses; concepto que tendría consecuencias en el teatro de operaciones. Desde sus bases en China, los Tigres Voladores, proporcionarían protección aérea interceptando a las fuerzas de bombarderos y protegiendo el repliegue de las tropas; a la vez que, cargados de bombas, arremetían contra las tropas terrestres del Ejercito Imperial. Finalmente, el 4 de julio de 1942, el gobierno estadounidense ordeno la disolución del AVG, puesto que los mandos no tenían ningún interés en que existiese una fuerza mercenaria fuera de los canales militares, además de no tener ningún sentido una vez declarada la guerra abierta entre EE.UU y Japón (el segundo grupo de voluntarios, con 82 pilotos y equipados con bombarderos ligeros “Boston” y “Hudson” fue reabsorbido por el ejercito americano antes de llegar a China). El AVG fue reorganizado y paso a formar parte del Ejercito, como Destacamento Especial Aéreo de China (más tarde, disuelto y sustituido por la recién creada 14ª Fuerza Aérea), aunque a la fuerza aérea americana del frente Chino se les siguió conociendo como los Tigres Voladores y se mantuvo la tradición de pintar las fauces de tiburón, especialmente en el 23er Grupo de Caza que fue activado para reemplazar al AVG. Chennault, nuevamente en servicio con la USAAF, fue ascendido a general de brigada, seguía estando al mando del contingente aéreo en China pero se veía subordinado al General Clayton Bissell, comandante de la 10ª Fuerza Aérea y un viejo rival de Chennault en la doctrina de bombardeo estratégico y la fuerza de bombarderos por encima de la de cazas, sin embargo, se libraría de su superior más tarde, al ser ascendido y nombrado comandante de la 14ª Fuerza Aérea. Chennault también seguía estando subordinado al jefe del Estado Mayor Aliado del teatro, el General Joseph Stilwell, con el que mantendría una tensa relación debida a sus diferentes ideas sobre como llevar la guerra y utilizar la aviación, solamente su mayor tacto y afinidad con Chiang (al cual estaba subordinado Stilwell) le permitió seguir con cierta comodidad desempeñando su cargo. De Stilwell, llegaría a decir “desconfía de todo lo que sea más complejo que un fusil”, finalmente dichas desavenencias culminarían con la retirada de Chennault del servicio activo en Julio de 1945. Algunos de los pilotos siguieron su servicio con el reorganizado escuadrón; otros volvieron a EE.UU. y se reengancharon en las fueras armadas y otros cogieron el dinero y desaparecieron. Oficialmente, en los 7 meses que estuvo en activo la unidad, los Tigres Voladores se enfrentaron siempre a fuerzas superiores, a veces en inferioridad de 6 a 1. Durante este periodo dieron cuenta de 299 aviones enemigos, más 153 probables; aunque dado el carácter de la unidad, donde se recibía una prima por avión derribado, es muy posible que los pilotos inflaran los resultados. El autor Daniel Ford, mantiene que es poco probable que las bajas japonesas superasen los 115 aparatos, incluidos los destruidos en tierra, basándose en sus estudios en los que afirma que los pilotos americanos exageraban sus victorias un 150%. Esta sobrevaloración también es debida a errores de identificación, reclamando bombarderos que habían sido alcanzados por varios pilotos y cada uno reivindico un derribo, aviones que retornaron dañados, pero volvieron o sencillamente datos contradictorios. Estos 115 aviones quedan lejos del medio millar o incluso mil que algunas cuentas les atribuyen, una cifra a todas luces exagerada. Es posible, que algunos que enuncian el millar de derribos del AVG confunda datos, puesto que se calcula que durante toda la guerra en China, el AVG, y los escuadrones de caza que los sucedieron, ya oficialmente encuadrados en el ejercito americano, dieron cuenta de 1.200 aviones, 700 probables por la perdida de 573 aviones propios. Lo que si es más fiable son las bajas, que ascendieron a 21 hombres; cinco en combate aéreo o por accidentes en misiones de combate, nueve abatidos por las armas antiaéreas cuando atacaban objetivos terrestres y otros siete en accidentes aéreos, incluyendo los accidentados en entrenamiento, o en bombardeos enemigos. De estos, 4 hombres fueron capturados por los japoneses. |
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