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El Gran Capitán

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Los Tigres Voladores PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Hicks   
viernes, 19 de enero de 2007

Los Tigres Voladores 

Mañana del 20 de diciembre de 1941, China, diez bombarderos Ki-21 “Sally” parten para una misión rutinaria de bombardeo de Kunming. Para los pilotos es otra misión más, llevan meses bombardeando la población, saben que será una misión tranquila, los chinos no tienen cazas ni artillería antiaérea. Ni siquiera van escoltados. Sin embargo, a 50 km de su objetivo cuatro cazas se interponen en su camino; sorprendidos, sueltan sus bombas y ponen rumbo a su base en Hanoi; pero de lo alto, aparecen otros diez aparatos, pesados P-40 con fauces de tiburón pintadas en los morros que se abalanzan sobre los bombarderos, tres caen envueltos en llamas; en la vuelta, cuatro de ellos habían recibido tantos daños que acaban por estrellarse camino a Hanoi. Los japoneses acababan de encontrarse con el AVG (American Volunteer Group), más conocidos poco después como Los Tigres Voladores.

 

En 1937, Claire Lee Chennault, capitán retirado del Cuerpo Aéreo del Ejercito norteamericano, fue contratado como asesor por la Sra. Soong Mei Ling, esposa de Chiang Kai-Chek, líder del partido nacionalista chino, y principal dirigente de China (en la cual, se fraguaba una guerra civil entre los comunistas y nacionalistas, aparcada por la agresión japonesa), con el objetivo de revitalizar la Fuerza Aérea China frente al amenazador poder de Japón. Al estallar la guerra, Chennault, ahora autonombrado coronel y ferviente defensor del avión de caza, se propuso convertir a la aviación China en una arma eficaz, sin embargo no seria fácil. En teoría, sobre el papel, contaba con 500 aviones, en realidad, Chennault no pudo encontrar más de 91 en estado de vuelo; la instrucción de los aviadores Chinos, de la mano de instructores italianos fue penosa. Frustrado y furioso, el Capitán Chennault contemplo como un día, con un tiempo inmejorable, los pilotos accidentaron 6 aviones durante las maniobras de despegue o aterrizaje. Durante unos meses contó con la ayuda del General Anonov, al mando de seis escuadrillas de la aviación soviética, enviadas por Stalin para ayudar a Chiang. El material con el que combatía China era variado, cazas P-36 americanos; Polikarpovs I-15, I-153 e I-16 rusos, CR-32 Italianos entre otros aparatos, sin embargo a pesar de la dedicación de Chennault por construir aeródromos, preparar sistemas de alerta temprana por radio y teléfono, y recopilar información sobre los aparatos japoneses, los pilotos chinos, no pudieron enfrentarse con igualdad a los japoneses, los cuales bombardeaban casi diariamente Chunking con más de 100 aviones. En 1940, Chennault viaja a EE.UU. con el propósito de comprar aviones más modernos para China, en su viaje, también se propone contratar pilotos experimentados. Con ayuda del cuñado de la Sra. Mei Ling, que conocía a influyentes americanos, Chennault consigue la autorización a regañadientes del presidente Roosevelt para contratar aviadores entre las ramas aéreas de ejercito americano; la principal exigencia fue que se llevase a cabo con máxima discreción, para lo cual se creo la tapadera de una Compañía de mantenimiento de aviones, la CAMCO. Así, Chennault reunió a 112 pilotos del ejercito, la marina y el cuerpo de marines, que cobrarían entre 600 y 750 $ mensuales; además de un plus de 500 $ por aparato derribado, y más tarde, también por avión destruido también en tierra. Estos hombres, fueron licenciados de sus unidades para integrarse en el AVG; aunque habia muchos pilotos de caza, habia también varios aviadores de bombarderos y aviones de transporte. Y aunque la paga era suculenta, también les interesaba la llamada de la acción y la aventura. Chennault también compro 100 cazas P-40B “Tomahawk”, en principio destinados a los britanicos, pero estos los habían rechazado a raíz de los malos resultados en combate contra los Bf-109 germanos en Europa. Aparte otros 150 americanos fueron enrolados en el AVG en concepto de técnicos y asistencia para mantener los aviones operativos.
Así, pues, el AVG estaba listo para comenzar. El primer contingente partió el 10 de julio, con pasaportes falsos que los identificaban como turistas y hombres de negocio. Nada más llegar a China, Chennault se puso manos a la obra enseñando a sus pilotos los pormenores de la red de defensa, haciéndoles aprender el idioma, las costumbres y la geografía de China, así como leerse los manuales de vuelo de aviones japoneses derribados que fueron traducidos al ingles. Sin embargo, los comienzos en el país asiático no fueron fáciles; muchos de los cazas carecían de miras, soportes para depósitos auxiliares o bombas, incluso de equipos de radio; lo cual dio quebraderos de cabeza para los mecánicos del grupo, pero que finalmente fueron solventados, en ocasiones, gracias a la inventiva de estos hombres; durante la instrucción (recordemos que algunos de estos pilotos provenían de bombarderos o hidroaviones) se produjeron algunos accidentes; uno de los pilotos llego a estrellar 5 aviones en maniobras de despegue y aterrizaje, siendo jocosamente reconocido por sus compañeros, como as japonés con 5 aviones americanos en su haber, incluso se le marcaron en el fuselaje de su avión definitivo. Para fecha del 2 de diciembre; Chennault podía contar con 89 pilotos y 62 cazas en estado de vuelo. La unidad se dividiría en tres escuadrones, el 1er Escuadrón, Adanes y Evas, 2º Escuadrón, Osos Panda y 3º Escuadrón, Angeles del infierno. Estas escuadrones llevaban vistosas fauces de tiburón en el morro, inspiradas en una fotografía de un caza británico en Africa, que vio uno de los pilotos. También contaban con los dibujos del escuadrón y el símbolo de la unidad, un tigre volador diseñado por un dibujante de Walt Disney. Estos aparatos serian divididos, siendo destinados dos escuadrones (el 1º y 2º) a Kunming, como pantalla aérea contra los japoneses en la zona occidental de China, y el otro a Rangun, apoyando a los británicos.

 

 

 El P-40B era un caza relativamente lento y pesado, armado con 2 ametralladoras de 12,7 mm y 4 de 7,7 mm, aunque robusto y protegido. Chennault sabia perfectamente que no era rival para los más ágiles cazas nipones, por lo que dio firmes instrucciones a sus pilotos de que nunca entablaran combate contra los Ki-27 Nate o los Zero (sin embargo, a pesar de la mitología popular, los Tigres Voladores nunca se enfrentaron a los famosos Zeros, ya que dichos aviones fueron retirados del frente a finales del verano de 1941; los Zeros reivindicados por los hombres de Chennault posiblemente se debieron a errores de identificación). Para subsanar sus defectos, los pilotos atacaban en parejas, picando desde lo alto para ganar velocidad, disparando sus armas, y una vez sobrepasado el objetivo, se abrían para desorientar a los posibles perseguidores. Sus principales adversarios serian los aviones del ejercito Imperial japonés. Los ágiles Ki-27 Nate, de los cuales Chennault dijo “ascienden como un cohete y se mueven como una ardilla”, los Ki-43 Hayabusha (Oscar), el caza más moderno del que disponía el ejercito en China y el bombardero bimotor Ki-21 “Sally”, un buen avión, pero como otros muchos diseños nipones, sacrificaba protección y carga bélica a favor de velocidad y alcance.
Al bautismo de fuego del 20 de diciembre, le siguió otro combate el día 23, donde 14 “Tigres” apoyaron a 16 Buffalo de la RAF en la defensa de Rangún; en el combate, se reivindicaron 14 aparatos japoneses derribados (10 por los Tigres Voladores), por la perdida de 4 P-40 y 5 Buffalo. Dos días después, los japoneses volvieron con 80 bombarderos y 48 cazas, los Tigres derribaron 23, más 6 probables; los ataques no cesaron al igual que la férrea resistencia de los pilotos del AVG; para el 31 de diciembre, las derribos reclamados eran de 75 aviones. En contra, Chennault habia perdido a 4 pilotos y 6 aviones. Tras esta irrupción, los japoneses sacaron conclusiones de sus nuevos adversarios; los cazas del sol naciente eran mucho más ágiles y superiores en combate cerrado, aunque tuvieron que admitir, que su armamento (ametralladoras de 7,7 mm, y en el mejor de los casos 2 de 12,7), era poco eficaz contra los robustos P-40 del AVG.


 
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