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Página 2 de 5 Aquella tarde Gort tomo su gran decisión, a las 6 de la tarde salió Gort de la sala del castillo, en la que había pasado varias horas estudiando los mapas y entró en la oficina de su jefe de estado mayor, general Henry Pownall. Henry, dijo Gort, he tenido una idea. Debemos ordenar a las divisiones 5 y 50 que suspendan el ataque por el sur y enviárselas al general Brooke a la izquierda. Se dará cuenta replico Pownall, de que esto va en contra de las ordenes recibidas y que, si retiramos aquellas divisiones, es poco probable que sin apoyo pueda atacar el ejercito francés. Si, lo sé perfectamente afirmo Gort. No obstante debemos hacerlo.
De este modo se tomó una decisión grave y trascendente, pero que salvo al cuerpo expedicionario.
Cinco días antes, el 20 de mayo, en las profundas galerías de la escollera oriental, bajo el castillo de Dover se había celebrado una reunión. En una amplia habitación que en la primera guerra mundial se la doto de una instalación eléctrica, por eso se le conocía como la habitación de la dynamo, el vicealmirante Bertram Ramsey sostuvo una conferencia acerca de una evacuación de emergencia de fuerzas muy numerosas a través del canal de la mancha.
Vicealmirante Bertram Ramsey El problema principal era, naturalmente, el de encontrar un numero de barcos suficientes para evacuar aquella gran masa de hombres en el poco tiempo que dispondrían. Cuando se celebro la reunión se consideró que, aunque se contaba con tres puertos franceses véase; Calais, Boulogne y Dunkerke, no podrían embarcarse mas de 10.000 hombres por día, y aun ello solo seria posible si el enemigo no realizaba grandes acciones de hostigamiento. No era posible recurrir a grandes buques a causa de los tortuosos canales y de los bajíos que había a lo largo de la costa, y también porque la amenaza de las baterías costeras se uniría a la mas grave; los bombardeos aéreos. Por otra parte se dejaba sentir una lamentable escasez de buques ligeros.
Afortunadamente, además de los barcos transbordadores de pasajeros, la mayor parte de los cuales construidos ex profeso para los puertos del canal de la mancha, y de las gabarras de motor que podían actuar también en aquellas aguas, los ingleses disponían de 40 barcos holandeses de cabotaje (schuits), que se habían refugiado en los puertos ingleses después de la caída de Holanda. Con la ayuda de estas y otras embarcaciones menores, incluso con la ayuda de embarcaciones de recreo, se esperaba que la operación Dynamo se llevase a termino con cierto éxito.
Sin embargo el plan se basaba en la hipótesis de que los puertos disponibles fuesen tres; pero el 23 de mayo la 2ª panzerdivision había efectuado un ataque demoledor contra Boulogne, y tres días mas tarde, después de una desesperada y épica resistencia, los restos de las unidades del general de brigada Nicholson cayeron prisioneros en la ciudad de Calais, así pues Dynamo estaba amenazada.
Por fortuna para los aliados, la desesperada defensa de Calais, calificada por Guderain como “heroica y digna de los mejores elogios”, había proporcionado a Lord Gort el tiempo necesario para desarrollar sus planes; el cuerpo expedicionario podía luchar todavía por su propia existencia con algunas posibilidades de éxito.
Ya el 19 de mayo Lord Gort había pensado en la evacuación por mar como una de las posibilidades de escape, y poco después el general Pownall ordeno al coronel Brigdeman que preparase los planes para tal efecto. Entonces seguían abiertos los puertos del canal, entre Boulogne y Zeebrugge; pero poco después el único sector que quedaba en manos aliadas eran los 50 km que mediaban entre Gravelinas y Nieuport. La difícil misión de Lord Gort era mantener abierto aquel corredor a través del cual sus hombres pudieran alcanzar aquel sector reducido de costa.
El 25 de mayo los belgas habían agotado sus reservas, y su frente fue roto entre Geluwe y el río Lys. Al día siguiente, la división 5 inglesa, que se había desplazado a aquel sector para apoyar al general Brooke, se encontró amenazada por las tres divisiones de Von Bock, además en el frente occidental, Hitler había autorizado a Von Rundstedt para reanudar el avance con las unidades acorazadas en dirección Tornai-Gassell-Dunkerke.
En Londres ya no se dudaba de la necesidad de aprobar la decisión de Lord Gort, auque esta fuera por iniciativa propia. El 26 de mayo Antoni Edden (Ministro de Guerra), envió a Gort un telegrama en el que decía que; “si las informaciones recibidas eran exactas la única posibilidad que queda es abrirse paso hacia el oeste, donde todas las playas y puertos situados al oeste de Gravelinas se utilizarían para las operaciones de embarque. La marina proporcionara barcos y pequeñas embarcaciones, mientras que la RAF asegurará el más completo apoyo. Como es posible que la retirada deba iniciarse muy pronto, los planes preliminares deben estar preparados con la máxima urgencia.” Estos planes preliminares ya estaban preparados. El teniente general sir Douglas Brownrigg, intendente general, había organizado la evacuación de todas las unidades logísticas, así como otras tropas de primera línea. Además en colaboración con el general francés Blanchard (comandante en jefe del grupo de ejércitos 5), se preparo una retirada detrás del canal de Lys, y para la sucesiva constitución de una cabeza de puente que tuviera su base a lo largo del citado canal. Al principio se pensó que en este sector se podría contener a los alemanes, sin temor alguno a retirarse en opinión de Blanchard. Pero muy pronto se dieron cuenta que era imposible resistir en aquel lugar. Al mediodía del 26 cuando llego la orden de Hitler para reanudar la ofensiva esta empezó a dar resultado, se entablaron duros combates a lo largo del frente occidental, en el sector que defendía la 2ª división de infantería, y todavía una brigada del general Churchill, que aun no había abandonado la zona para acudir en ayuda de Alan Brooke, se vio empeñada en Carvin.
Sir Francis Alan Brooke La 5ª división de infantería reforzada por la brigada de Muirhead, de la 48ª dimisión de infantería, fue trasportada durante la noche al punto en que se había abierto una brecha entre los belgas y el flanco izquierdo de Alan Brooke. Pero cuando llegaron a su destino, también estas fuerzas se vieron sometidas a un intenso ataque, por lo que tuvieron que entrar en acción en su flanco tres batallones de la 1ª división de infantería, y en esas condiciones la batalla continuo con furia durante el resto del día.
A retaguardia de estas tropas y más al oeste, la 2ª división tuvo que combatir asimismo durante todo el día contra las divisiones acorazadas del general Hoth, la artillería y los bombarderos, a fin de mantener abierto el corredor, que ya se estaba estrechando a pasos agigantados. Al anochecer, la división había quedado reducida a una brigada. Pero todavía quedaba abierto un paso entre esta unidad y la 5ª división del general Franklyn, que resistía estoicamente en la linea Comines-Yprés. Y fue precisamente a través de este paso por donde las 1ª, 3ª, 4ª, 42ª divisiones de infantería del cuerpo expedicionario y una tercera parte del ejercito francés consiguieron huir. Dos días después el cerco se cerró definitivamente.
Pero mientras tanto, los aliados habían conseguido organizar una línea defensiva más eficaz alrededor de Dunkerke. Esta línea se extendía desde Niepourt hacia el este, seguía por los canales situados entre Turnes y Bergues y terminaba por el oeste, en Gravelinas. Los franceses asumían la responsabilidad del sector occidental, mientras que los británicos tenían que defender el oriental.
El sector ingles estaba dividido en tres partes, cada parte tenía su propia zona de playa para la evacuación, así como sus propios depósitos de aprovisionamiento situados dentro de su perímetro y una “zona de reunión” fuera de este perímetro. Para resolver el problema de la saturación de tráfico todos los vehículos se abandonaban en la orilla opuesta de los canales, salvo contadas excepciones. A lo largo de estos últimos se reforzarían las defensas a medida que los cruzaran las tropas en retirada. Pero había de pasar mucho tiempo antes de que las tropas que se encontraban fuera de esta zona consiguiesen entrar. En efecto, en las primeras horas del día 28 se rindió el ejercito belga, y entonces el flanco izquierdo de Lord Gort quedo al descubierto hasta el mar, a lo largo de un frente de mas de 30 kilómetros.
El cuerpo de ejercito II de Alan Brooke, que combatía duramente para rechazar los ataques del 6º ejercito alemán, se vio así obligado a desplegarse en un frente mas extenso. A la 50º división británica se la hizo avanzar hacia el norte, mientras que al mismo tiempo, la 3º y 4º división fueron trasladadas a toda velocidad hacia el norte, en columnas motorizadas para prolongar las defensas del muro oriental del corredor que conducía a Dunkerke. Pero antes de que estas fuerzas consiguieran cerrar el hueco provocado por el derrumbamiento de los belgas, la 256 división alemana lanzo un ataque en Nieuport, en el extremo oriental del perímetro de Dunkerke, amenazando con efectuar una ruptura que la conduciría al litoral, a espaldas del cuerpo expedicionario. Pero en Nieuport los alemanes se encontraron con auto-blindados del 12º regimiento de lanceros, estos consiguieron detenerlos. Antes de que dicha división pudiera organizar un ataque mas potente, el general de brigada Lawson reforzó a los lanceros con una unidad de ingenieros y artilleros que combatían como infantería; además se empeñaron en el combate unidades de la 60º división francesa.
Los combates continuaron durante el resto del día a lo largo del frente oriental, desde Nieuport a Comines, y a lo largo del frente occidental donde las restantes fuerzas del cuerpo expedicionario se batían ferozmente para rechazar a las fuerzas acorazadas alemanas que estaban atacando la línea Merville_Gravelinas.
La batalla fue dura y confusa en el sector occidental. El enlace entre las distintas divisiones inglesas era escaso o nulo. Varias veces los tanques alemanes consiguieron irrumpir en la retaguardia de las posiciones defensivas, salvando el intenso fuego de barrera de la artillería y de las armas portátiles, lo que obligaba a los defensores a replegarse a posiciones mas retrasadas.
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