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El Gran Capitán

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Operación Dynamo PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Auchinlenk   
sábado, 17 de junio de 2006

“Estas órdenes procedentes del alto mando son completamente absurdas, escribió encolerizado en su diario Halder, jefe de estado mayor, los carros de combate se han detenido como si estuvieran paralizados.”

Operacion Dynamo

Su cólera estaba justificada. En aquel momento las tropas alemanas estaban en pleno apogeo de su éxito. El frente belga estaba a punto de derrumbarse, mientras que por el sur, el panzer-grupp de Kleist había llegado a la desembocadura del Somme en Abbeville y después, de haber realizado una conversión hacia el norte para ocupar Boulogne y cercar Calais, llego a menos de 20 Km. de Dunkerke. Presos en esta trampa, entre estas fuerzas acorazadas y los ejércitos alemanes que avanzaban por el nordeste, se hallaban cercados el ejército belga, 10 divisiones del 1º ejercito francés y casi la totalidad del cuerpo expedicionario británico. Los alemanes estaban a punto de obtener su decisiva y espectacular victoria. Y, sin embargo, las unidades acorazadas habían recibido la orden de detenerse inmediatamente.

Algunos días antes Halder había anotado en su diario, que el Fuhrer estaba terriblemente nervioso. Preocupado por su propio éxito, no está dispuesto a correr riesgos e insisten que nos detengamos.
El nerviosismo de Hitler encontró apoyo y confirmación el día 24 de mayo, cuando Von Rundstedt le indico que seria oportuno detener las divisiones acorazadas en la línea del río Aa hasta que llegaran refuerzos de infantería. Como la mayoría de los altos mandos alemanes, Von Rundstedt no había creído realmente en la posibilidad de que las fuerzas acorazadas consiguieran un golpe de tanta envergadura, y obsesionado por el temor de que no se pudiese continuar con la ofensiva, no elaboro ningún plan para cuando las fuerzas acorazadas llegaran al mar.
Por lo tanto, aunque en aquel momento el río estaba tan solo defendido por un batallón ingles, estando situado entre Gravelinas y St Omer. Von Rundstedt sostuvo enérgicamente la necesidad de hacer una pausa, que permitiera llenar los vacíos que se habían producido en las unidades alemanas y restablecer en su interior un conveniente equilibrio antes de realizar el último movimiento.
Hitler admitió inmediatamente la tesis de Von Rundstedt, y las disposiciones para una detención temporal fueron tomadas y las ordenes redactadas, llego la orden de detención definitiva.

Parece ser, según manifestó después de la guerra el general Blumentritt, jefe de operaciones de Von Rundstedt, que la actitud de Hitler obedecía también a motivos políticos. Consideraba que, después de la conclusión de “una paz razonable con Francia”, quedaría abierto el camino “para un acuerdo con Gran Bretaña”. A Alemania no le interesaba reducir a los ingleses a un estado de completa sumisión: una penosa humillación habría hecho más difícil el logro del acuerdo.
Pero aparte de las consideraciones políticas, por muy influyentes que fueran; aparte el temor de un posible cambio en la situación, que ensombrecía la alegría del éxito inicial, y aparte la preocupación de conservar la fuerza de su ejercito para descargar nuevos golpes en el sur, la orden de Hitler que tanto decepciono a Halder y Blumentritt, tenia también otra explicación.
Esta explicación, de la que los generales se enteraron una semana después, estaba relacionada con Herman Goering.

Según Halder, “Goering, que conocía bien al Fuhrer supo aprovechar hábilmente su estado de animo preocupado”. Se ofreció para terminar la gran batalla de cerco solo con la Luftwaffe, eliminando de este modo el riesgo de tener que utilizar las preciadas unidades acorazadas. Como hasta entonces el ejército había realizado las operaciones de un modo tan eficaz, Goering quería asegurar a su aviación el acto final de la batalla, para que de este modo la gloria recayera en é y en la Luftwaffe. Si los generales del ejercito hubieran podido atribuirse todo el merito de la victoria, el prestigio de Hitler en Alemania habría sufrido un golpe irreparable. Para evitar esto era indispensable que fuese la Luftwaffe, y no el ejército, la que ganara la batalla.


Pero, mientras la Luftwaffe se disponía para dar el golpe de gracia, Lord Gort estaba preparándose para librar su propia batalla. Aunque todavía estaba supeditado a la orden de seguir el plan Weygand, rompiendo el frente en dirección a Cambrai, el 25 de mayo llego a la conclusión de que un ataque de este genero tenia pocas posibilidades de éxito.
Y puesto que los belgas se desmoronaban por momentos, y los franceses parecían no estar en condiciones de efectuar un ataque en condiciones en el norte, Gort comprendió que su única salida y esperanza de supervivencia de cuerpo expedicionario ingles era; abrirse paso hasta el mar.
Incluso exponiéndose a molestar al general Weygand, Gort ya había tenido que ordenar al general de división Franklyn que se retirara del sector de Arras con la división 5ª y la 50ª Northumberland. Y ahora, todavía mas al norte y a ambos lados de Courtrai, algunas unidades del grupo de ejércitos B de Von Bock, habían efectuado un nuevo y peligroso ataque contra el frente belga. Si este ataque tenia éxito, como parecía probable, el flanco del Cuerpo de Ejercito II británico al mando de Brooke, quedaría peligrosamente descubierto. De momento, el frente noreste del cuerpo expedicionario británico estaba tranquilo, pero, ¿quien sabía el momento en que se reanudaría el ataque? Incluso en aquel momento, el ejercito I francés estaba sufriendo ataques enemigos en el sector de Denain.

A las 7 del dia 25 de mayo, sir Jhon Dill, segundo jefe de estado mayor del imperio, llegó al puesto de mando de Gort, en el castillo de Premesques, procedente de Londres. El día anterior Churchill, que esperaba impaciente las noticias del contraataque inglés, había enviado a lor Ismay un mensaje censurando la actitud de lord Gort y sus fuerzas; un mensaje que, como mas tarde reconocería Churchill, no hacia justicia ni a Gort ni a las tropas del cuerpo expedicionario británico. Pero a Dill le pareció claro, inmediatamente, que no tenía sentido cerrar los ojos ante la gravedad de la situación. “El cuerpo expedicionario britanico, le dijo al primer ministro, esta ahora sosteniendo un frente de mas de 140 km con 7 divisiones. Los alemanes han establecido contacto en todo el frente, y se dice que ayer tarde han conseguido romper la línea belga, infiltrándose por el nordeste de Courtrai


 
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