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El soldado americano en la Guerra de Indochina PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Urogallo   
domingo, 08 de agosto de 2004

ALIMENTACIÓN.

Los soldados portaban 2 cantimploras, que reponían mediante grandes depósitos transportados por vía aérea. Solo en caso de extremada necesidad recurrían al agua de los ríos usando pastillas potabilizadoras. La alimentación era buena, abundante y sana...pero aburrida y poco apetitosa. Las raciones de combate necesitaban cierta práctica para ser perfectamente aprovechadas, y los soldados solían desperdiciar la mayor parte en función de sus gusto personales. Existían raciones frías y raciones aptas para ser calentadas con pequeñas pastillas de combustible, al igual que se podía obtener alimentación mas convencional en los campamentos. Lo normal era desperdiciar casi 2/3 de lo suministrado, ya que si todos apreciaban los postres y los alimentos sólidos como el queso y las galletas, la carne enlatada y las alubias terminaban asqueando a los soldados casi tanto como a sus padres y abuelos.

Las raciones incluían 4 cigarrillos y una buena provisión de café, ya que históricamente los soldados americanos han sido adictos a este producto. Los envases servían como improvisadas postales, ya que la franquicia postal permitía que cualquier tipo de papel o cartón con unas señas postales llegase a su destinatario en los USA. Se insistía en una buena higiene dental, pero usualmente los cepillos terminaban destinados a la limpieza de las partes móviles del arma individual.

ASISTENCIA MEDICA.

La asistencia medica que el ejército americano puso a disposición de sus hombres y sus aliados fue la mas completa y eficaz de la que había dispuesto soldado alguna en cualquier guerra anterior. El sistema se basaba en quirófanos generosamente dotados de equipo y profesionales que se mantenían en contacto con el frente de batalla mediante helicópteros medicalizados que permitían sacar a los heridos del campo de batalla y colocarlos en la mesa de operaciones en un tiempo máximo de 100 minutos. Tras esto eran destinados a campamentos para convalecientes donde eran asistidos por enfermeras norteamericanas...lo que conllevó lógicamente un notable número de matrimonios. La participación española en el conflicto, respondiendo a la campaña “ Más banderas” se limitó al envío de un hospital de campaña.

CAMPAMENTOS.

Los campamentos norteamericanos solían tener un tamaño considerable, ya que la abundancia de medios de transporte evitaba la necesidad de destacar pequeñas guarniciones. Estos campamentos eran fácilmente defendibles, y hacían muy difíciles los asaltos enemigos. Sin embargo no eran inmunes a pequeñas acciones estilo “comando”. Los campamentos en la línea de frente, por la mayor presencia de tropas regulares enemigas, suponían un riesgo considerablemente mayor, de ahí que el peligroso Keh-Sanh fuese guarnecido con tropas de infantería de marina que soportaron un asedio de gran intensidad. No obstante los americanos se negaron a correr los riesgos que habían aceptado los franceses colocando campamentos fortificados en las rutas de aprovisionamiento del Viet-cong o en territorio enemigo....cuando se adoptaron esas decisiones la misión quedó en manos de los sud-vietnamitas con resultados variables, pero nunca decisivos.

Estos campamentos solían contar con todo tipo de comodidades que les habrían resultado increíbles a los soldados franceses de hacía 10 años. Muchos contaban incluso con economatos donde podían adquirirse desde bebidas hasta aparatos electrónicos. Los soldados solían contar con el entretenimiento adicional del cine: Casi todas las noches se proyectaba una película actual tras la cena.(4)

PARACAIDISTAS.

El ejército americano de los años 60 disponía de 3 grandes unidades paracaidistas: Las divisiones 101 y 82 y la brigada independiente 173. La 101 y la 173 sirvieron en Vietnam, y la 82 destacó una brigada durante la emergencia del Tet. Merece la pena señalar que la brigada 173 fue la unidad del ejército que sirvió durante mas tiempo en Vietnam, superada solo por el USMC. De acuerdo con su cometido tradicional en todos los ejércitos los paracaidistas fueron empleados como “apagafuegos”, es decir, una reserva móvil situada en el sector central y empleada para el contrataque y las misiones mas importantes. Al entrenamiento ordinario los paracaidistas tenían que sumar la formación especifica en saltos desde avión, lo que implicaba un esfuerza extra. Con un entrenamiento mas duro y con destinos mas peligroso, la moral de los paracaidistas en lugar de disminuir se mantuvo a niveles elevados durante todo el conflicto: Eran los mejores hombres del ejército y estaban dispuestos a probarlo. Incluso durante pruebas tan duras como el asalto a la colina de la hamburguesa, los paracaidistas aceptaron sacrificios inútiles cumpliendo con misiones que no entendían.

CUERPO DE INFANTERÍA DE MARINA DE LOS ESTADOS UNIDOS.

El aumento de los compromisos internacionales en ultramar derivados de la guerra fría conllevó un aumento notable de la fuerza mejor preparada para cumplir esas misiones. Así de un total de 2.700.000 americanos alistados en 1965, 193.000 eran marines. Para 1968 la cifra había aumentado hasta casi 320.000 de los que casi 86.000 servían en Vietnam.

Los “nucas de cuero” tenían normalmente un limite de carga de 25 Kg, pero invariablemente los marines llevaban con ellos equipo con un peso que podía alcanzar los 50 kg, algo que superaba generalmente el limite teórico de un 50% del peso corporal como limite práctico al peso que puede cargarse. Los soldados adoraban el equipo de “fantasía”, y ninguno salía de patrulla sin el famoso K-Bar identificativo del USMC. Realmente semejante arma solo tenía utilidad como herramienta, pero al igual que la gorra de faena típica, cuanto más gastada mejor, era reconocida como un símbolo de la infantería de marina al que nadie renunciaba. El equipo era invariablemente mas antiguo, y disponía de algunas peculiaridades derivadas de su pertenencia a la marina que reforzaban la separación de sus camaradas del Army.

CARROS DE COMBATE E INFANTERÍA ACORAZADA.

El apoyo de carros siempre fue limitado debido a las limitaciones del terreno, no obstante fue útil siempre que pudo demostrar sus posibilidades. Su principal función fue ser empleado como escolta de convoys por carretera, una misión peligrosa que forzó la necesidad de tácticas notablemente agresivas: Cada varios kilómetros, y sin razón aparente los americanos comenzaban a disparar en todas direcciones repitiendo la acción sin ningún patrón evidente: Se trataba de atemorizar a los viet-congs emboscados que de pronto podían quedar sin esperarlo en medio de una tormenta de fuego. Los carros aportaban buena protección, aunque también atraían el fuego por lo que ningún veterano inteligente dormía en sus cercanías. Los transportes de infantería M-113 no fueron demasiado populares: Los soldados se negaban a viajar en su interior ya que el delgado blindaje no podía evitar la penetración de minas o calibres pesados...pero si podía mantener a la metralla rebotando en el interior del vehículo. Por tanto, para evitar lo que solo era una posibilidad, viajaban en el exterior al alcance de cualquier tirador con armamento ligero.

Los soldados destinados a este servicio se consideraron con razón como una fuerza de elite: Era cierto que viajaban protegidos por sus blindajes y que se ahorraban los largos “paseos al sol” de la infantería...pero ningún infante habría cambiado las largas caminatas por la posibilidad de morir abrasado dentro de un carro tras el impacto de una granada de carga hueca.


 
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