Artículos
Guerra Civil Española
La ofensiva del Tet | La ofensiva del Tet |
|
|
|
| Escrito por jaro | |
| jueves, 30 de agosto de 2007 | |
|
Página 1 de 5
En 1967 lo llamaban “búsqueda y destrucción”. Las tropas norteamericanas se repartían por todo Vietnam del Sur en campamentos fortificados, y entre unos campamentos y otros el terreno era recorrido día tras día por patrullas de infantería cuya consigna era: búsqueda y destrucción. Recorrían salvas, arrozales, senderos… hasta tomar contacto con el enemigo, lo que habitualmente suponía caer en una emboscada y sufrir algunas bajas. Pero acto seguido desencadenaban el infierno sobre los guerrilleros vietnamitas. Por radio pedían apoyo artillero y los obuses comenzaban a caer con precisión mortífera sobre las coordenadas señaladas. La aviación, que mantenía permanentemente en el aire cazabombarderos armados, hacía acto de presencia en cuestión de minutos. Y pronto llegaban más tropas en helicóptero: era el “envolvimiento vertical”. Unidades de infantería helitransportadas tomaban tierra en todo el perímetro en torno a la posición del enemigo, y comenzaban la cacería. Un general norvietnamita confesaría a los norteamericanos tras la guerra: “Con sus helicópteros ustedes podían atacar en profundidad a nuestra retaguardia, sin previo aviso. Fue muy efectivo”. (1)
Los americanos no sólo usaban los helicópteros Huey para ocupar cualquier área (o evacuados, según la situación), sino que contaban además con los helicópteros artillados Cobra, verdadera artillería volante capaz de proporcionar apoyo directo en cualquier momento. Si los guerrilleros Vietcong , a la desesperada, optaban por plantar cara a los americanos y hacerse fuertes en algún punto, entonces su situación se volvía todavía peor: llegaban los B 52, bombarderos estratosféricos proyectados para el bombardeo nuclear intercontinental, volaban a tal altura que eran invisibles e inaudibles desde tierra, cada uno de ellos podía descargar hasta 28’5 toneladas de bombas, y saturaban de explosivos cualquier parcela de selva, por extensa que fuera.
Pero la estrella indiscutible era el ACAV, Vehículo de Asalto de la Caballería Blindada, surgido al modificar el Transporte de Personal Blindado (APC) M-113 con blindaje anti-RPG en los flancos, un escudo antiminas en el suelo, una cúpula blindada para la Browning calibre 50, y dos ametralladoras adicionales M-60 una a cada lado. Con los ACAV la infantería americana estaba dotadas de una movilidad y de una potencia de fuego contra la que no tenían antídoto los guerrilleros Viet Minh.
A principios de 1968 los Estados Unidos tenían destacadas en Vietnam muchas de sus mejores fuerzas de tierra:
No nos engañemos con los tópicos de Hollywood: en 1967 los americanos y sus aliados estaban ganando la guerra al Viet Minh. En consecuencia los informes militares eran francamente optimistas, y el Presidente Lyndon B. Johnson recorría los Estados Unidos asegurando que la guerra se estaba ganando poco a poco y que era cuestión de tener un poco de fe y de paciencia.
Giap no era un ideólogo cegado por el fanatismo, sino un líder militar cuya competencia nadie discute. Dirigió durante 30 años el ejército de su país, venciendo consecutivamente a franceses, americanos, survietnamitas, camboyanos, laosianos y chinos. Era un militar muy capaz, y en 1967 comprendía con nitidez las nulas posibilidades de éxito que la guerrilla Viet Minh tenía contra la ingente maquinaria militar americana. Pero también sabía que habría elecciones presidenciales en Estados Unidos en 1968, y albergaba la esperanza de que un alzamiento popular generalizado contra el corrupto gobierno de Vietnam del Sur, en quien nadie creía, podría persuadir al nuevo Presidente de replantearse su apoyo a ese régimen desprestigiado y lo abandonaran a su suerte. Ése era el objetivo de Giap, no la victoria material en lo militar, que quedaba fuera de lo posible, sino la victoria fáctica en lo político. |
| < Anterior | Siguiente > |
|---|