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El Gran Capitán

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BOMBAS V PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Hans Joachim Marseille   
miércoles, 15 de febrero de 2006

BOMBAS V

Isaac Newton publicó en 1687 su obra Principios Matemáticos de Filosofía Natural. En ella plasmó los tres principios de la mecánica, siendo uno de ellos el que enuncia que “a toda acción se opone una reacción, igual y de sentido contrario”. Este sistema fue la base para crear la propulsión a chorro.
Lo necesario para impulsar cohetes.

Los comienzos

Luego de la Primera Guerra Mundial, hubo un creciente interés en Alemania por la idea de los viajes interplanetarios, que hasta ese momento se limitaba a teorías. A mediados de los años 20, un reputado científico alemán llamado Hermann Oberth publica unos libros que contribuyen a esta teoría, y a la posibilidad de construir cohetes para llevar a cabo los viajes, basándose en el principio de Newton ya enunciado anteriormente.
Tal auge adquirió esta teoría, que en las universidades teutonas se gestaron varias sociedades que congregaban especialistas en la materia. Una de ellas era la denominada “Verein fur Raumschiffarht” (Sociedad de Cohetes), que reunía a varios estudiantes del Instituto de Tecnología de Berlín, entre ellos a un joven llamado Wernher von Braun.

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Wernher von Braun

Pero los estudiantes no eran los únicos interesados en el tema de los cohetes: los militares también mostraron interés en ellos, a causa de las restricciones impuestas por el Tratado de Versalles, pero no pensaron usarlos con fines pacíficos, sino como arma de guerra.
Los militares alemanes tenían a un oficial, el Hauptmann der Artillerie (Capitán de Artillería) Walter Dornberger (quien finalizaría la guerra con el rango de Generalmajor), quien había obtenido el título de Ingeniero en el Instituto de Tecnología de Berlín en 1930. Este visitó la Sociedad de Cohetes y trabó amistad con von Braun.

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Walter Dornberger

Mientras tanto, se desarrollaba el cohete propulsado por combustible líquido en Inglaterra, de la mano del profesor Robert Goddard. La pólvora era sustituida por un comburente y un combustible en estado líquido dándole más potencia y autonomía al cohete.

El proyecto

Aunque ya en los años ’20 se estuvo trabajando en un proyecto similar (dirigido por Paul Schmidt), fue con la llegada al poder de Hitler que los proyectos vieron luz. Aunque al principio no fueron muy tomadas en cuenta, al comenzar la Segunda Guerra Mundial se empezó a experimentar en este tipo de armas. La puntilla se la dieron los británicos, al derrotar a la hasta entonces todopoderosa Luftwaffe en la batalla de Inglaterra, y luego al comenzar aquellos los bombardeos incesantes a las ciudades alemanas.
Ya para 1942, y con semejante cuadro, el Estado Mayor decidió emplear los cohetes.

La bomba V-1

Esta bomba, cuyas siglas derivan de su nombre original (Vergeltungswaffe Einz o arma de la venganza 1), fue fabricada en unas instalaciones especiales del Ejército situadas en una isla del Báltico, Usedom, en la desembocadura del río Oder, lo suficientemente apartada para poder realizar las pruebas a salvo de miradas curiosas y donde se levantarán las instalaciones de la Heeres Anstalt Peenemünde (Instalaciones del Ejército de Peenemünde), de donde saldrían las principales armas secretas empleadas por las fuerzas alemanas. Contaban con Wehrner von Braun como director técnico del proyecto. Además, contaban con una vieja mina de yeso situada cerca de Nordhausen, donde trasladaron el proyecto luego de los bombardeos sufridos por la fábrica original.

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Peenemünde

Peenemünde, por su organización interna se encontraba sometido a la jurisdicción del Ministerio del Ejército, principal interesado en el desarrollo de las nuevas armas-cohetes y cuyos jerarcas habían gestionado ante el Führer los presupuestos necesarios para su construcción. Sin embargo, los jefes de la Luftwaffe pensaban que este tipo de armas, al ser utilizadas como elemento de combate aéreo, debían ser adjudicadas a sus centros de investigación y exigían una participación en los procesos de fabricación y puesta a punto de las mismas.
Para satisfacer sus demandas, el Alto Estado Mayor no dudó en concederles una parte de las instalaciones del HAP, donde se desarrollarían las diversas armas secretas alemanas, y que así quedaría dividido en dos zonas: Peenemunde Este, donde Wernher Von Braun se ocuparía de la dirección de todos los proyectos sobre cohetes para el Ejército, y Peenemunde Oeste, bajo las órdenes directas de Göring, donde se desarrollaría un prototipo de bomba volante, impulsada por un pequeño pulsoreactor (llamado PulseJet, y que partía de las ideas de Schmidt) que constituiría la primera novedad en el campo de las armas secretas alemanas. Este aparato, ideado por el técnico aeronáutico Gerhard Fieseler y desarrollado por Rober Lusser (quien trabajaba para Fieseler), recibiría primeramente esta denominación de Fi-103, para pasar más adelante a hacerse famoso bajo las siglas V-1.


 
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