Me temo que en la acción conducida por el Teniente Coronel Nicolás de Miniussir y que terminó con la extracción del Louvre de doscientas y pico obras de arte (antes hubo otra conducida por el Teniente General Miguel de Álava en la que se sacaron cerca de cien cuadros, aunque por las buenas y sin soporte de bayonetas), la ayuda que se prestó a Miniussir no consistió en doscientas y pico bayonetas británicas, sino en un regimiento de infantería prusiana. Debe recordarse que quien mandaba en el París situado en la ribera derecha del Sena era el Niederrheinarmee, bajo el mando nominal de Blücher y en la práctica de Gneisenau. La otra orilla se la habían quedado los austríacos. El ejército de Wellington permaneció todo el tiempo alejado de la ciudad, igual que los rusos, hasta su regreso al Reino Unido de los Países Bajos (a Bélgica le faltaban quince años para nacer) a finales de octubre de 1815. Su única presencia, y no muy duradera, fue un par de regimientos, me parece que de Highlanders, que acamparon donde ahora está el Rond Point des Champs Élysées. Todo esto significa que en las fechas en que Miniussir enseña medio sable a Vivant Denon, los únicos uniformes que se podían ver en el área del Louvre eran los de color azul oscuro de la infantería prusiana, si no los negros del 25 regimiento de infantería, el mandado por el Freiherr von Lützow y que meses antes aún se llamaban a sí mismos 'Freikorps Lützow'.
La fecha elegida por Álava para enviar a Minuissir a recuperar obras de arte 'por las malas' estuvo arteramente elegida, ya que aprovechó el vacío de poder de unos cuantos días situado entre la dimisión del Primer Ministro, el Príncipe de Talleyrand, y el nombramiento del que le sustituyó, que me parece recordar era el Duque de Richelieu. En esos tres o cuatro días nadie tomaba decisiones, por si se confundía y se quedaba sin poltrona. Vivant Denon era un funcionario dependiente del gobierno del Louis XVIII, pero al dimitir Talleyrand se quedó sin nadie a quien pedir instrucciones. Sólo le quedaba el gobernador de París, Teniente General von Müffling, el cual, muy sabiamente, a la que supo de la 'espantá' de Talleyrand se puso de perfil. Total, que lo de Álava-Miniussir fue un golpe maestro. Quizá gracias a eso en el Museo del Prado y en la Real Academia de San Fernando se les tiene, a los dos, en la más alta consideración.
Por cierto, si queréis leer un buen artículo sobre Álava y la batalla de Waterloo (nada menos que de Jacinto Antón, en El País), pinchad aquí:
https://elpais.com/cultura/2012/12/23/a ... 86344.html