Imagen Guerreros Cimbrios

Las tribus de cimbrios y teutones constituían grandes hordas de pueblos emigrantes que causaban gran admiración por sus cuerpos esbeltos, largas trenzas rubias, ojos azules, al igual que sus mujeres de formas vigorosas y robustas comparables en talla y fuerza a sus maridos. En cuanto a la manera de batirse a diferencia de los celtas, cubrían su cabeza con un yelmo de bronce, a veces ricamente adornado, y contaban con una terrible arma arrojadiza, el "materis", una especie de venablo. También portaban la espada larga y solían vestir coraza. Poseían unidades de caballería aunque muy inferiores a las romanas. En cuanto al orden de combate se aglomeraban, sin arte, en una especie de falange tan ancha como larga, y en los días de combates más peligrosos, sus primeras filas estaban unidas por cuerdas que pasaban entre sus cintos de metal. Se batían con bravura, para ellos la muerte en el campo del honor les parecía la única digna del hombre libre, pero terminada la lucha, cometían excesos de una bestialidad verdaderamente repugnante, ofreciendo a sus dioses guerreros todo lo que la victoria pusiese en sus manos vencedoras. En tal caso, se destruía completamente el botín mueble, se mataba a los caballos y se colgaba a los cautivos o se les reservaba para sacrificios sangrientos.



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Guerreros cimbrios

Como quiera que fuese, el pueblo apátrida de los cimbrios, detenido largo tiempo ante las puertas del sur por los celtas (boios) del Danubio, pudo romper por fin tal barrera. Las migraciones de las tribus cimbrias se adentraron por territorio galo por la zona de los Alpes de Carniola (territorio de los tauriscos), y alteraron el equilibrio de fuerzas existente tras la batalla de Noreia, al absorber a tribus menores, e incitando o provocando a otras tribus al conflicto contra Roma. 

Los cimbrios podían haber penetrado inmediatamente en Italia, pero prefirieron volver hacia el oeste en busca de tierras. En la Jura se les unieron el pueblo celta de los Helvecios, los cuales se adentraron en la Galia occidental, donde se les opuso el ejército romano del cónsul Lucio Casio Longino, que se dejó caer en una emboscada junto con su lugarteniente, el consular Cayo Pisón, y la mayor parte de sus soldados. Las cosas llegaron a tal extremo de malestar, que Tolosa una de las ciudades más fuertes de la provincia romana, se sublevó contra la República y expulsó a toda su guarnición. En tanto y en cuanto, los cimbrios se entretenían y los Helvecios no amenazaban inmediatamente la provincia, se envió como nuevo general a Quinto Servilio Cepión, el cual saqueo a placer las riquezas acumuladas en antiguo y celebre santuario del Apolo galo en Tolosa. Mientras tanto, el ejército romano se mantuvo a la defensiva y se guarnecieron la provincia con tres poderosos ejércitos, a la espera de que su principal enemigo, los cimbrios, renovasen el ataque. Estos llegaron en octubre de 105 a. C., conducidos por su rey Boyorix. La disposición del ejército romano era la siguiente: Cepión, con 40.000 legionarios y 15.000 auxiliares, mandaba la orilla derecha del Ródano ; en la orilla izquierda el cónsul Gneo Manlio Máximo, con 55.000 legionarios y 30.000 auxiliares; y bajo sus órdenes, mandando otro cuerpo de ejército, el consular Marco Emilio Escauro. 

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Batalla de Arausio 105 AC. 1 ataque de Cepión y ataque de ambrones, teutones contra su campamento; 2 ataque de los cimbrios contra el cónsul Malio. 3 los teutones se unen a los cimbrios en el ataque; 4 los romanos intentan una última resistencia delante del río; 5 muchos romanos perecieron al intentarr cruzar el Ródano y huir.

Es preciso aclarar que mientras Cepión era un noble patricio , Malio era un "homo novus" de baja estirpe. No obstante, Cepión debía subordinarse a Malio por ser éste el cónsul en ejercicio, pero su orgullo se lo impedía, hasta el punto de acampar en la orilla opuesta del río con tal de no estar bajo su mando.
Mientras tanto, Malio envió a su caballería de unos 5.000 jinetes, bajo las órdenes de Escuaro, a que acampara más al norte, con el doble objetivo de vigilar y desanimar a los cimbrios, pero consiguió el efecto contrario. Los germanos rodearon el campamento romano, penetraron en él, y acabaron con toda resistencia . Escauro fue capturado vivo y llevado ante Boiorix, rey de los cimbrios, a quien de forma arrogante le dijo que diera la vuelta si no quería ver su pueblo vencido y aniquilado por Roma. En respuesta, fue quemado vivo en una jaula de mimbre.

A su vez, unos representantes del senado habían llegado para intentar unir los dos ejércitos, pero cuando parecía que Cepio iba a ceder, este cruzó el río y acampó separado Malio cerca de Arausio (Orange), puesto que aspiraba a la absoluta independencia en el mando. Esta situación dejaba a los germanos entre los dos ejércitos romanos.

Boiorix, al verse rodeado de dos ejércitos, se replanteó la situación y comenzó unas negociaciones con Malio. Cepión, temeroso de que Malio obtuviera el éxito en las negociaciones y regresara a Roma como un héroe, lanzó un ataque unilateral contra el campamento cimbrio el 6 de octubre. Sin embargo, la naturaleza precipitada del asalto unido a la tenaz resistencia cimbria causó la aniquilación del ejército de Cepión. Además, los cimbrios también arrasaron el campamento del procónsul, que había quedado prácticamente desprotegido.

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Batalla de Arausio 105 AC. Asalto al campamento romano

Los cimbrios, ante la perspectiva de una victoria fácil, se abalanzaron contra las legiones del cónsul Malio, moralmente hundidas tras presenciar la masacre de Cepión y sus hombres. Malio desplegó sus legiones frente al campamento apoyando su flanco izquierdo en el río, pero no pudo proteger su lado derecho al no tener caballería que maniobrara en esa área para evitar un flanqueo, por lo que su ejército fue desbordado por la derecha, llevado contra el río y masacrado, produciéndose una gran mortandad entre los legionarios al no poder huir a nado por el río Ródano, el cual se encontraba a sus espaldas (el peso de las armaduras arrastró a muchos hasta el fondo).

Tito Livio estima en 80.000 el total de bajas romanas en esta contienda, y Theodor Mommsen suma a éstas unos 40.000 más entre tropas auxiliares y personal no combatiente (una derrota más apabullante que la de Cannas). Tanto el cónsul Malio como el procónsul Cepión sobrevivieron. Roma era un pueblo que tenía una fe inquebrantable en el poder invencible de las armas romanas, y que estaba acostumbrado a los reveses. Sin embargo, la reciente y continua cadena de desastres militares (a las catástrofes de Noreia y Arausio se sumaban derrotas menores contra tribus galas) causaron una gran alarma social en Roma. La derrota los dejó apenas sin ejército (todo italiano útil para tomar las armas fue obligado a jurar que no abandonaría Italia), y con un temible enemigo al otro lado de los Alpes.

Mientras tanto, los cimbrios iniciaron una guerra contra una tribu arverna, y tras ganarla, inexplicablemente se dirigieron a los Pirineos, adentrándose en Hispania, en vez de entrar en Italia.

Consecuencias: Podemos considerar que por sus consecuencias la batalla de Arusio tuvó una gran transcendencia en la Historia de Roma en los siguientes aspectos: 

- Procesos criminales: Con peores mandos no pudo contar el ejército romano, pues a la incompetencia táctica se sumó la ambición y malas relaciones entre los principales comandantes del ejército romano. Quinto Servilio Cepión fue acusado de insubordinación, así como de la malversación del “oro de Tolosa”. Su colega en el mando supremo, Gneo Manlio Máximo también fue acusado de alta traición. Ambos fueron juzgados en Roma bajo los cargos de "pérdida del ejército", siendo deshonrados y desposeídos de todos sus honores. Cepión además fue condenado al exilio.

- Reforma del ejército: Se reconocieron graves carencias en el propio ejército romano el cual era preciso reorganizar. Comienza la reforma militar de Mario.

- Reforma del sistema político: El descontento popular contra la clase oligárquica creció, de modo que el camino hacia la dictadura quedó abierto, Mario será su primer exponente. 

FUENTES:
Theodor Mommsen, Historia de Roma. Libro IV, Capítulo 5º “Los pueblos del norte” 
http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Arausio

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