De sobra es conocida la presencia irlandesa en los ejércitos españoles, pudiendo remontarnos a finales del siglo XVI para empezar a encontrárnoslos formando parte de las unidades militares españolas como algo habitual. Se estima que entre fines de siglo XVI y primer tercio del XVII, militaron unos diez mil irlandeses bajo las banderas del rey de España, bien con Compañías específicas de irlandeses, bien con la creación de Tercios compuestos por irlandeses, como los que estaban a las órdenes de Enrique y Juan O´Neill. Así mismo, también formaron parte importante en la marina, sobre todo desde la creación de la Armada del Mar Océano, en las postrimerías de siglo XVI.

El cambio de dinastía en España tras la Guerra de Sucesión, no supuso ningún cambio al respecto. Los irlandeses habían seguido llegando a España y mas desde la la guerra que desde 1688 hasta 1690 enfrentó a los jacobitas con los partidarios de María de Inglaterra, y que tras la derrota de los primeros obligó a muchos a huir de Irlanda y buscar refugio en España y Francia. 

Durante la Guerra de Sucesión y después de esta, se formaron diferente unidades de irlandeses que estaban perfectamente integrados en el Ejército. De sobra son conocidos los Regimientos de Ultonia, Hibernia e Irlanda, que perduraron durante todo el siglo XVIII y parte del XIX. No por ello, debemos olvidar otras unidades como Waterford, Limmerick, , la Brigada Irlandesa, McAulif o Comerford, que fueron desapareciendo o integrándose en otros regimientos a lo largo del siglo XVIII.

Nombres irlandeses en los ejércitos españoles son, por ejemplo, Comerford, O´Donnell, Sutton (que derivó en Sotto), O´Kelly, Blake, O´Relly, O´Dea, Storton, Kennedy, Kilmalok, Kindelán, O´Bern, O´Beyan y otros muchos. Se estima que alrededor de 120000 irlandeses pasaron a España hasta el año de 1700. A estos habrá que sumarles los que lo hicieron en el siglo XVIII.

Juan Clarke y Springham, fue uno de esos miles de irlandeses que sirvieron con eficacia y honor bajo las banderas de la monarquía española a lo largo de toda su vida, desde que ingresara como Cadete en el Regimiento de Ultonia hasta su fallecimiento con el empleo de Coronel y Gobernador de Valdivia, en el reino de Chile.

Si nos atenemos a su hoja de servicios militares, tenemos que nació Juan Clarke en Irlanda, sobre el año de 1741, hijo de Juan y Ana y era tío del Mariscal de Campo Juan Burles y Clarke. 

Comienza su carrera militar el 26 de diciembre de 1762 cuando ingresa en clase de Cadete en el Regimiento de Infantería de Ultonia realizando el servicio e iniciándose en el conocimiento militar en el Servicio Distinguido, ascendiendo a Subteniente el 26 de octubre de 1764. Su uniforme era casaca encarnada y divisa azul, aunque en 1765 la divisa pasó a negra.

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Escudo del Regimiento de Ultonia

Procedente de Castilla, donde estaba acantonado en la frontera con Portugal, pasa a la provincia de Cádiz.

En 1770 parte con el 2º Batallón para Nueva España, para dar guarnición a Portobelo y Panamá, donde permanecerá por espacio de tres años, al regreso de los cuales, el 9 de septiembre de 1773 pasa con su Batallón -el primero- a Ceuta, plaza en la que el siguiente 23 de noviembre asciende a Subteniente de Granaderos y el 4 de noviembre de 1776 al empleo de Teniente.

Permaneció en la plaza de Ceuta hasta el treinta y uno de marzo de 1783, realizando en el transcurso de estos años las funciones de Sargento Mayor interino durante un año y cinco meses. 

Una vez terminadas sus funciones en esa plaza africana, pasa al Puerto de Santa María, donde pasó dos años en la Escuela Militar, al cabo de los cuales pasó a la plaza norteafricana de Orán, ejerciendo durante su estancia allí y por el periodo de un año, las funciones de Sargento Mayor interino. Al año y once meses parte para la Península, y desde el 3 de octubre de 1789 hasta el el 15 de julio de 1790 se halla realizando tareas de persecución de contrabandistas y delincuentes en la zona del Campo de Gibraltar y en la Serranía de Ronda, siendo tan eficaz en su cometido, que el Cabildo de la villa de Yunquera remitió al conde de Floridablanca unos informes muy favorables sobre el.

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Uniforme del Regimiento de Ultonia

Tras desempeñar estas tares, el 9 de septiembre de 1790 pasa de nuevo a Ceuta, permaneciendo en la plaza hasta el siguiente 27 de febrero de 1791, periodo de tiempo durante el cual hubo de hacer frente a los moros, que habían puesto sitio a la ciudad.

En el transcurso de todo este tiempo obtuvo los siguientes empleos: el 7 de octubre de 1787 ocupa la plaza de ayudante Mayor de su Regimiento, el 14 de enero de 1789 obtiene la graduación de Capitán y el siguiente 14 de abril la de Capitán con mando de una Compañía.

El 28 de enero de 1791 recibe su patente de Sargento Mayor con destino en el Batallón de Infantería de Chile y el cargo de Sargento Mayor de la plaza de la Concepción, en aquel país americano. Tras esto, recibe su pasaporte para pasar a su nuevo destino, realizando la travesía en el navío San Vicente Ferrer, alias el África, partiendo de Cádiz en la primera quincena de octubre de ese año de 1791

A su llegada, y tras ponerse al día de su nuevo destino, lo primero que hizo fue asumir el mando interino del Batallón entre el primero de junio y el 31 de diciembre de 1792, por ausencia del Coronel Pedro Quijada, quien se hallaba en la ciudad de Santiago por órdenes superiores.

Como curiosidad decir que el uniforme de los soldados de este Batallón era: casaca, forro y calzón azul. Chupa, solapa y collarín encarnado y un galón en el sombrero.

Hallándose realizando sus funciones, asistió al parlamento que por iniciativa del General Bernardo O´Higuins se realizó con los indios del reino de Chile en el llamado Campo del Negrete el día 4 de marzo de 1793, y por sus dotes tan satisfactorias de actuación, decisión, capacidad de diálogo, valor y conducta, así como por su habilidad, conducta y esmero en el cumplimiento del servicio y por indicación del dicho General, se le otorgó el grado de Teniente Coronel, el 26 de enero de 1794.

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Su patente de Teniente Coronel

Por las virtudes antes mencionadas se hace acreedor de la confianza de las autoridades, las cuales le otorgan de forma interina el 7 de abril de 1795 el Gobierno de la ciudad de Valdivia, para relevar en aquella comisión al Brigadier Pedro Quijada. Dicho nombramiento fue ratificado por el rey el siguiente 31 de octubre de 1796, con retención de su plaza en la ciudad de Concepción. Así pues, con este nuevo cometido pasó a Valdivia a través de Arauco.

Se hace cargo del Gobierno de la ciudad de Valdivia en agosto de 1795 y el treinta y uno de septiembre de 1796 recibió su patente de Coronel.

Solicita el cargo en propiedad, pero por R. O. de 8 de noviembre de 1799 se le comunica que debe continuar en su puesto en vía de comisión, es decir, continúa la interinidad, aunque reteniendo íntegro su sueldo y su plaza en Concepción.

Tras solicitar volver a España a continuar sus servicios y el empleo de Coronel, se le responde en 1801 que se le tendrá presente para cuando haya nuevos ascensos, pero no se le concede el poder volver a España.

Su desempeño como gobernador de Valdivia ha sido recordado con gran afecto por los naturales y por las autoridades y procuradores de la ciudad y su jurisdicción, gracias a sus dotes de organización, mando, eficacia, imparcialidad y justicia, así como por haber sabido mantener la disciplina y a preparación militar de las tropas a su mando. la conservación y reparación de los fuertes del interior y de los castillos puerto.

Durante su mando se continuó la construcción de la iglesia mayor de Valdivia, el hospital real y la recova. Así mismo, su ayuda a los vecinos fue decisiva para la reconstrucción de las casas que se vieron afectadas cuando el incendio del año de 1803.

Durante su gestión, se lograron grandes avances en la pacificación y buenas relaciones con los indios de su jurisdicción, adquiriendo gran prestigio entre estos, quienes acudían a el para que intentase solucionar las diferencias que surgían entre estos y los colonos, la iglesia...

Ejemplo de esto, son algunas cartas recogidas en el libro Cartas mapuche. Siglo XIX, escritas por algunos de estos indios, como la de Bernardo Callvuguru del siete de junio de 1803, en la que se quejaba de la mala intención que había habido por parte de un individuo sobre los linderos de la propiedad de las tierras de Bernardo. Por lo que acudía a Juan Clarke en demanda de justicia.

En otra carta remitida en octubre de 1805 por el mapuche Francisco Callimanque, "...Capitanejo con función de cacique de la reducción de Arique...", le pedía justicia por el abuso cometido por un fraile al quitarle una sobrina para dedicarla al servicio de la misión, pues al pedirle explicaciones, el fraile le respondió con maltrato y amenazas. así mismo, se quejaba y pedía justicia por los malos tratos que recibían los indios.

Por último, mencionar la que en septiembre de 1806 escribió "El Gilmen Chanquen de Cuhechupulli...", quien se quejaba de que los misioneros quería quitarle unas tierras de las que era propietario en la Reducción de Mariquina y ante este abuso, acudía al Gobernador Juan Clarke en demanda de justicia.

Aunque la repoblación de la ciudad de Osorno -en el interior del país y hoy a unos ciento veinte kilómetros al sur de Valdivia- se venía gestando de tiempo atrás, su participación desde 1795 en ella fue de capital importancia.

Respecto a la ciudad de Valdivia, ya se ha dicho cómo trabajó con denuedo por mejorarla, realizando informes muy claros y muy bien documentados sobre el estado de la ciudad, el número de sus habitantes, cuales eran las necesidades económicas más importantes y necesarias. En 1798 mandó realizar un padrón de habitantes, del cual resultó haber 1684 habitantes en la ciudad y 2703 en su jurisdicción.

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Plaza de Armas de Valdivia. 1755.

Tan solo un hecho negativo se le puede encontrar al desempeño de su función en esta ciudad, aunque gracias a su rápida y decidida intervención con la creación de una Junta Extraordinaria de Gobierno la pudo solventar. Se trata de lo siguiente:

Desde hacía algún tiempo, desempeñaban la Tesorería de Valdivia como veedores, los oficiales reales Francisco Antonio Aguirre y Juan José de la Jara, muy bien introducidos en la sociedad valdiviense por medio de sus matrimonios con hijas de familias importantes de la ciudad que tenían negocios comerciales y agrícolas. Espoleados por la codicia y la inmoralidad, invirtieron sus caudales y cuando estos ya no fueron suficientes, empezaron a invertir los de la Hacienda pública, tanta cantidad que pusieron en peligro incluso el pago de las tropas.

Avisado el veinticuatro de enero de 1807 Juan Clarke de la quiebra que estos dos individuos habían provocado, reunió de inmediato al Alcalde, de Valdivia, Diego de Adriazola, al Coronel Felili, al Sargento Mayor y al del Superintendente de Osorno, Juan Mackenna, los cuales pasaron a examinar las Cajas Reales, constatando que habían desaparecido ciento quince mil ciento sesenta pesos y algunos reales, quedando tan solo disponibles ciento veintitrés pesos. Una catástrofe. Una ruina. La quiebra de la Hacienda.

Comprendiendo la gravedad del asunto, se reunió con los catorce comerciantes para solicitarles dinero, prometiéndoles, en nombre del rey, su devolución. Reunido el dinero que estos prestaron, mas el que aportaron tres vecinos acaudalados de Valdivia y cuatro mil pesos que aportó Juan Clarke, se creó una junta de gobierno para hacer frente a todas las circunstancias derivadas de este grave crisis. Dicha junta la compusieron el mismo Gobernador Juan Clarke y los siguientes individuos: Diego Adriazola, Santiago Vera, Manuel Olaguer Feliú, Juan Sayers, Ventura Carvallo, Manuel de la Guara, Pablo Asenjo, Vicente Gómez y Juan Gallardo Navarro, todos vecinos de la ciudad.

Como primera providencia, se procedió al embargo de los bienes de los dos delincuentes, siendo sustituidos en sus cargos por Diego Adriazola y por Juan Gallardo Navarro.

Esta situación, aunque felizmente controlada, supuso que toda la responsabilidad recayera sobre el Gobernador, a quien no le quedó mas remedio que aportar una parte importante de su fortuna en reparar la Hacienda para evitar la bancarrota. Al poco de este suceso y quizás para suavizar los sinsabores de la situación, recibió su patente de Sargento Mayor del Batallón de Infantería de Concepción.

Falleció en la ciudad chilena de Valdivia el 15 de agosto de 1807, aunque otras fuentes dan para su muerte el año de 1812 y está enterrado en esa ciudad de Valdivia, en el presbiterio de la Iglesia Mayor, en el lado de la epístola. El inventario de sus bienes lo efectuó el Teniente Coronel, Sargento Mayor de la plaza de Valdivia Juan Savers, arrojando este inventario una suma de 16775 pesos

No contrajo matrimonio y su heredero fue su primo Augusto Burles.

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Escudo de Valdivia

Fuentes Bibliográficas

http://www.tiemposmodernos.org/tm3/inde ... view/41/61

- Archivo General de Simancas, SGU,LEG,7267,1

- Historia orgánica de las armas... Tomo Tomo 11, ps. 357, 365 y 366. Madrid, 1857.

- Real Academia de la Historia. DB. http://dbe.rah.es/biografias/47912/juan ... -springham

- AGI,ARRIBADAS,516,N.50

- AGS,SGU,LEG,6892,18

- GUARDA GEYWITZ, Fernando. Historia de Valdivia. 1552-1952. Ps. 130-131, 137, 161, 337. Santiago de Chile, 1953.

https://repository.library.brown.edu/st ... dr:239182/

- PÁVEZ OJEDA, Jorge. Cartas Mapuche. Siglo XIX. ps. 119, 12o y 122. Santiago de Chile, 2008.

- GUARDA, Gabriel. La sociedad en Chile austral antes de la colonización alemana. 1645-1845. P. 392. Santiago de Chile, 1979.

IMÁGENES

1- Escudo del Regimiento de Ultonia: Historia orgánica de las armas de..... Tomo 11. Conde de Clonard.

2- Uniforme del Regimiento de Ultonia: https://repository.library.brown.edu/st ... dr:239182/

3- Patente de Teniente Coronel: Archivo General de Simancas.

4- Plaza de armas de Valdivia: https://es.wikipedia.org/wiki/Valdivia

5- Escudo de la ciudad de Valdivia: https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:E ... ldivia.png

Foro de discusión:

http://www.elgrancapitan.org/foro/viewtopic.php?f=46&t=25540