El dominio sobre el tráfico marítimo que cruzaba por el Estrecho de Gibraltar fue una de las prioridades del Ejército español durante muchos años. Con las baterías situadas en la zona del Protectorado de Marruecos, unidas a las de Ceuta y la zona de Tarifa se tenía la opción de cerrar el tránsito de buques de guerra de otras naciones si así se quisiese. Si bien la artillería de costa en la España de posguerra necesitaba de sustanciales mejoras, lo cierto es que entre las baterías desplegadas y el uso de la fuerza aérea se podría bloquear el paso por el Estrecho si así hubiese sido necesario. Sin embargo, la base británica en Gibraltar representaba un importante escollo en ese objetivo, por lo que en caso de que España participase en la Segunda Guerra Mundial sería necesaria su neutralización y captura.

Los planes sobre un ataque al Peñón siempre estuvieron presentes en el Estado Mayor español. Así, en septiembre 1935, unas maniobras militares británicas para defenderse de un ataque por parte española provocó que el Estado Mayor realizase un plan de ataque sobre Gibraltar que fue presentado a Franco, entonces jefe del Estado Mayor, en diciembre de 1935[1]. En mayo de 1939 el general Pedro Jevenois, autor de varios informes durante los años anteriores sobre el Peñón como el “Proyecto de defensa del Estrecho de Gibraltar” y “Plan de defensa de la costa Sur”, fue nombrado presidente de la Comisión de Defensa de la Costa Sur. Varios de los miembros de esta comisión fueron enviados a Alemania durante el verano de 1939 para estudiar de primera mano las fortificaciones de la antigua frontera checa, la línea Bohemia, y las impresionantes defensas de la Línea Sigfrido.

Documento secreto que muestra la artillería de costa en el Estrecho en 1940

 

 Fuente: AMC-FV: 117-181 

“El mando del Ejército alemán accedió de lleno a mostrar los dos sistema de fortificación empleados en la frontera del Rin y en la antigua frontera de Bohemia llegando su confianza hasta mostrar los planos de las obras tanto en el conjunto como en detalles y ofrecer los planos completos de un sector de la línea Sigfried (sic) si eran pedidos por el Gobierno español.”[2] 

Terminada la Guerra Civil, las autoridades militares del régimen volvieron a fijarse nuevamente en el Peñón y en agosto de 1939 se ordenó realizar un detallado estudio fotográfico con vistas al emplazamiento de la artillería de asedio en caso de atacar a los británicos[3]. El 31 octubre de 1939 se celebró una reunión de la Junta de Defensa Nacional estando presente Franco, el general Vigón como jefe del AEM, y los tres ministros militares: Varela, Yagüe y Moreno. En la misma, además de los planes de armamento y creación de 150 divisiones, aspectos ya tratados en apartados anteriores, se discutieron las posibilidades de bloquear el Estrecho a la navegación mediante artillería de costa y los planes necesarios para impedir la ampliación de la zona británica, como había pasado durante el siglo XIX, y un asalto de Gibraltar por parte española.

La comisión presidida por Jevenois elaboró un informe que fue presentado el 26 de agosto de 1939[4] con el objetivo de asegurar la inviolabilidad de la frontera Sur. A consecuencia de este plan y hasta 1944 se llegaron a construir hasta 478 obras de guerra; de ellas, unas cuarenta formaban el cerrojo del istmo, doscientas treinta y nueve cubrían el flanco occidental a lo largo de la Bahía y en la costa entre Algeciras y Conil, un centenar defendían la costa oriental entre La Línea y Guadiaro y alrededor de setenta formaban parte de la infraestructura prevista para el cerco artillero[5]. La construcción de estos últimos fue presentada el 18 de noviembre de 1939 en el Informe número 4 de la Comisión de Fortificaciones. 

El peñón de Gibraltar en una imagen de noviembre de 1940. 

 

 Fuente: AMC-FV: Caja 116-1 

Mientras el general Jevenois elaboraba sus informes y comenzaban las obras el Gobierno español comenzó sus contactos con las autoridades alemanas con el objetivo de colaborar como aliados en la toma de Gibraltar. Para ello, el 16 de junio de 1940 se produjo una reunión entre el general Vigón, en calidad de jefe del AEM, y Hitler en la que exponía a los germanos las deficiencias de la artillería de asedio española y la necesidad, a su juicio, de ayuda germana para realizar el plan de ataque sobre el Peñón[6]. Esta primera toma de contacto no fue de interés para los alemanes, ya que estaban convencidos del hecho de que Gran Bretaña firmaría rápidamente la paz una vez que Francia fuese derrotada. Sin embargo, la negativa de esta a la firma y la exigencia del Gobierno británico de la retirada germana de los países ocupados, hicieron que se reactivasen los contactos hispano-germanos, en esta ocasión con la visita el 13 de septiembre de 1940 del Ministro de la Gobernación Serrano Suñer a Berlín, donde fue recibido por las más altas autoridades del Reich alemán. Como fruto de esos contactos, Franco envió una carta a Hitler fechada el 22 de septiembre donde le exponía entre otros puntos sus opiniones con respecto a Gibraltar. 

“Mi querido Führer: […]

Estoy de acuerdo con Vd. en que expulsando a los ingleses del Mediterráneo se mejorarían nuestras condiciones de transporte, […]

2º: Opino que el primer acto de nuestro ataque debe consistir en la ocupación de Gibraltar. En este sentido ha sido dirigida nuestra política de los estrechos desde 1936, anticipándose a la intención de los ingleses de aumentar y proteger sus bases.

Estoy conforme con su opinión de que es posible obtener el éxito de esta operación en pocos días, usando un moderno equipo de guerra y tropas adiestradas. A este proyecto, el equipo que Vd. me ofrece sería de extraordinaria importancia.

Por nuestra parte hemos estado preparando esta operación en secreto durante mucho tiempo.”[7] 

Y, efectivamente, así había sido y, en octubre de 1940, antes de la reunión de Hendaya, ya se contaba con un detallado dossier con la información necesaria sobre Gibraltar. La guarnición que defendía la base estaba compuesta por: Infantería, batallones “Del Rey” números 2 y 3 y el batallón “Somerset” número 2, unos 4.500 hombres. Artillería: 3er. Regimiento de artillería pesada, tropas de costa y tropas antiaéreas, unos 1.500 hombres. Ingenieros: 1ª compañía de fortificación y 32ª compañía de fortificación, unos 600 hombres. Además, se disponía de 200 hombres de la unidad de señales y 700 de diferentes servicios, lo que hacía un total de 7.500 hombres según el informe secreto del EME[8]

Unidades británicas desplegadas en Gibraltar en octubre de 1940.

INFANTERÍA

3er. Batallón del King´s Regiment: 1.200 hombres

2º Batallón del Somerset Light Regiment: 1.200 hombres

1er. Batallón del regimiento de Devonshire: 1.200 hombres

1er. Batallón del regimiento de Black Watch: 1.300 hombres

ARTILLERÍA (1.800 hombres y unas 160 piezas de artillería)

3er. Regimiento de artillería pesada (dos baterías)

10º Regimiento antiaéreo (dos grupos de 74 mm)

Una batería de 120 mm

Seis baterías de 80 mm

Cinco Baterías de 50 mm

INGENIEROS (800 hombres)

Una unidad del Fortress Royal Engineers

SERVICIOS (2.000 hombres)

Intendencia

Sanidad

Defensa Armada

Policía Especial

CARROS

Unos 40 vehículos blindados de todo tipo.

 Fuente: AMC-FV: Caja 116-1.

Elaboración: Rafael Rodrigo Fernández 

El Estado Mayor, con carácter secreto, elaboró un plan de urgencia de defensa del Estrecho de Gibraltar donde se detallaban las necesidades en energía, iluminación, caminos, direcciones de tiro, trasmisiones, fonolocalizadores y edificaciones[9]. Y en octubre de 1940, la 2ª Sección del Estado Mayor del Ejército elaboró un boletín informativo detallando sobre la situación en La Roca.

En el informe se recogían también, con todo lujo de detalles, obras de fortificación, caminos, suministros, municiones, situación de los túneles o moral de la guarnición, entre otras cosas[10]. Además, la 2ª Sección del EME elaboró la llamada Operación C, es decir, el ataque español sobre el Peñón, que fue presentado a Franco en octubre de 1940 por el Estado Mayor Central del Ejército. La operación debía comenzar tal como el Caudillo había especificado, con un nutrido fuego artillero escalonado en tres fases[11].

Toda esta información era con la que se contaba, por parte española, en octubre de 1940 cuando se produjo la reunión de Hendaya. Por su parte, los alemanes también elaboraron sus propios informes sobre la base naval británica y, para ello, en verano de 1940 enviaron al Hauptmann de ingenieros Rudlof Witzig, el cual formaba parte de las unidades paracaidistas de la Luftwaffe, habiendo sido uno de los integrantes del comando que fue capaz de rendir mediante un golpe de mano el inexpugnable fuerte de Eben-Emael en Bélgica durante la campaña de Francia de ese año. El oficial alemán llegó a Algeciras el 24 de julio de 1940 y se alojó en el hotel Reina Cristina, el mismo donde se firmó el convenio de Algeciras en 1906 y que otorgó a España un protectorado en el norte de Marruecos, el cual tenía una perfecta vista sobre la Bahía y el Peñón. La inteligencia militar española le prestó todo tipo de ayuda durante su estancia en la zona. El 1 de agosto regresó a Berlín y presentó su informe al almirante Canaris, jefe de la inteligencia alemana. Posteriormente, el OKW planificaba la Operación Félix (Unternehmen Felix), que fue la comentada con Serrano Suñer en su visita de septiembre. El ataque consistiría en un asalto terrestre precedido de un intenso bombardeo aéreo y un importante despliegue artillero[12].

Posteriormente, el Estado Mayor alemán elaboró varios informes en la que destaca la incapacidad española para realizar el asalto a Gibraltar por sus propios medios, por lo que la intervención alemana era absolutamente necesaria para llevar a cabo dicha operación[13]. Pero ninguno de estos planes llegó a materializarse pese a que en ese momento el Gobierno británico estaba dispuesto a no defender el Peñón en caso de ataque. Así le fue notificado al gobernador del mismo, el general Lindell, e incluso en el supuesto de que España atacara Portugal tampoco se realizaría una operación de ayuda, sino que se pensó en trasladar al Gobierno portugués a las Azores. Evidentemente estos extremos no eran conocidos ni por españoles ni por alemanes. El Gobierno español a partir de la primavera de 1941 perdió gran parte del interés de participar en la guerra y cuando se produjo la invasión de la URSS en verano de ese año los planes sobre al ataque a Gibraltar quedaron del todo olvidados.

Desde entonces, y hasta el final de la guerra, los españoles se dedicaron a mejorar su artillería de costa, dentro de las graves carestías de posguerra, a elaborar un plan para el minado del Estrecho, solo realizado parcialmente y a suministrar información y permitir la instalación de una red de escuchas alemanas en la zona, la cual recibió el nombre clave de Operación Bodden. Esta consistió en un sistema de detección de buques desarrollado por el servicio de inteligencia del Ejército alemán (Abwehr) durante la Segunda Guerra Mundial. Consistía en un sistema de visores, escuchas y aparatos de infrarrojos que permitía la detección de barcos, tanto de noche como con mal tiempo, durante su tránsito por el estrecho de Gibraltar. El nombre proviene de un estrecho en el mar Báltico que separa la pequeña isla alemana de Rügen del continente, lugar donde fue desarrollado y probado por primera vez este sistema. La operación comenzó en 1937 con el visto bueno de las autoridades del bando nacional. Una vez concluida la Guerra Civil, la operación continuó adelante. Cuando dio comienzo la Segunda Guerra Mundial este sistema permitió a la inteligencia alemana tener conocimiento de los buques aliados que transitasen por aguas del Estrecho. 

Artillería de costa en el estrecho de Gibraltar.

Fuente: AMC-FV: Caja 116-1 

Se instalaron un total de 14 estaciones de vigilancia dotadas con visores de infrarrojos. Nueve de ellas se encontraban en España y otras cinco fueron establecidas en el Protectorado español de Marruecos. El sistema de escucha se completaba con escuchas subacuáticas, para de esa forma también poder detectar los submarinos aliados que pudiesen transitar por el Estrecho.

Durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial llegaron a enviarse hasta 20 mensajes cifrados entre Madrid y Berlín informando de los movimientos de barcos en la zona. Finalmente, en 1942, la contra-inteligencia británica, en este caso el SIS, consiguió descifrar uno de estos mensajes y tener conocimiento de la operación. Dado que una operación en territorio español o su protectorado hubiesen causado un grave incidente diplomático se optó por una protesta formal ante el Gobierno español. Según M. Alpert lo importante no era tanto destruir las instalaciones como demostrar al Abwehr que el SIS estaba perfectamente al tanto de sus actividades, y por otra parte poner al gobierno español en una situación que creara tensión con los alemanes. Así, el Foreign Office ordenó al embajador Hoare presentar una protesta formal. Este se presentó junto a sus consejeros y agregados, todos vestidos de uniforme diplomático, para protestar formalmente ante Franco, quien naturalmente no pudo menos que insistir al Gobierno alemán para que ordenara al Abwehr que pusiera fin a la operación Bodden[14].

Finalmente, en 1943, se decidió la creación de una IXª Región Militar (Granada) que incluyó a las provincias de Granada, Almería y Málaga, y que contó con una única división la 23ª de infantería, aunque esta decisión hay que enmarcarla más en una razón de comunicaciones y equilibrio en los remplazos militares anuales, como así muestran los informes del Estado Mayor del Ejército, que como una medida orientada a la mejor defensa del Estrecho en caso de un desembarco anglo-americano, como ya se ha señalado en el capítulo correspondiente.

Notas:

[1] Informe sobre Gibraltar, diciembre de 1935. Archivo Histórico Militar, Madrid, (AHM-M), caja 16 número 2 y caja 16 número 3.

[2] Comisión española. Viaje a Alemania Junio de 1939 Año de la Victoria. Memoria presentada por el presidente de la Comisión Excelentísimo General Vicente Aranda. Archivo Municipal de Cádiz - Fondo Varela (AMC-FV): Documento 113-73.

[3] Estudio fotogramétrico de Gibraltar realizado por el teniente coronel de Estado Mayor Joaquín Isasi-Isasmendi, septiembre de 1939.

[4] Informe n.º 3 de la Comisión de Fortificación de la Frontera Sur, 26 de agosto de 1939, p. 2, AHA, A-9144/2

[5] ESCUADRA SÁNCHEZ, A. Megalitos de hormigón. La comisión Jevenois y el cerrojo fortificado del istmo. Instituto de estudios campogibraltareños. p. 556.

[6] Memorando alemán del encuentro Hitler-Vigón del 16 de junio de 1940, Colección Documents on German Foreign Policy / DGFP 1918-1945. Serie D (1937-1945), Volumen IX, The War Years, juni 1940, pp. 585-588.

[7] Carta de Franco a Hitler. 22 de septiembre de 1940. AMC-FV: Documentos 25-57 a 59.

[8] Informe secreto de 7 de mayo de 1940. AMC-FV: Documento 116-12.

[9] AMC-FV: Documentos 116-13 a 22.

[10] AMC-FV: Documentos 116-36 a 64.

[11] ROS AGUDO, M. (2001) Preparativos secretos de Franco para atacar (1939-1941). Cuadernos de Historia Contemporánea, número 23, pp. 299-313

[12] En este aspecto ver ESCUADRA SÁNCHEZ, A. (2001) El informe Witzig. Almoraima, número 25, pp. 413-428.

[13] Tratados en ESCUADRA SÁNCHEZ, A. (2001) Los informes de Agosto de 1940. estudios sobre España y Gibraltar del alto mando de la Wehrmacht y el Heer. Almoraima. pp. 323-338

[14] ALPERT, M. Operaciones secretas inglesas en España durante la Segunda Guerra mundial. Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Hª Contemporánea, t. 15, 2002, p. 467.

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