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D. Juan Soler-Espiauba Gambino (1781-1849)

Nació en Cartagena de Levante, en el Reino de Murcia, el dÃa 20 de diciembre de 1781, siendo bautizado en la parroquia de Santa MarÃa de Gracia de dicha ciudad el dÃa siguiente por el presbÃtero D. Juan Bautista Llobregat.
Se le pusieron los nombres de Juan Bautista, Francisco de AsÃs, Domingo de Silos, MarÃa de los Dolores, Miguel, Cayetano, Leandro, siendo hijo legÃtimo de don Francisco Antonio Soler-Espiauba y Bastán, subteniente de las Milicias Urbanas de la citada ciudad de Cartagena, y de doña Bernardina Gambino y Cazorla, ambos naturales de Cartagena. Fueron sus abuelos paternos don Francisco Soler-Espiauba y Roselly y doña Luisa Bastán Laborda, naturales de Cartagena y de Murcia, respectivamente; siendo sus abuelos maternos don Gerónimo Gambino, natural de Boltri, en la República de Génova y Cónsul de dicha República en Cartagena, y doña Francisca Javiera Cazorla, de esta ciudad de Cartagena. Sus padrinos fueron don Leandro Soler y la dicha abuela materna.
El dÃa 16 de septiembre de 1797, contando 16 años de edad, ingresó como Subteniente en el Batallón de Milicias Urbanas de Cartagena, donde su padre era Capitán. Permaneció en dicho empleo hasta el dÃa 11 de noviembre de 1803, fecha en la que ascendió a Teniente.
Atravesando nuestra patria años muy difÃciles y declarada la insurrección nacional contra los franceses, se incorporó Juan Soler-Espiauba y Gambino al Regimiento de InfanterÃa Ligera 1º de Murcia, »Voluntarios Numantinos», el dÃa 24 de julio de 1808, como Teniente de InfanterÃa, siendo destinado a la 4.ª CompañÃa de su 1.er Batallón.
Acudió la División Murciana a luchar contra el francés en el norte de la penÃnsula y, dentro de ella, el referido Regimiento. Las acciones de Caparroso, Olite y la batalla de Tudela terminaron en el repliegue hasta la ciudad de Zaragoza en la que el 1.º de Murcia, »Voluntarios Numantinos», se encontró durante todo el Segundo Sitio.
AllÃ, junto a Palafox, Agustina de Aragón y la condesa de Bureta se encontraron también sitiados personajes que años más tarde tuvieron un puesto en nuestra Historia, asà el Teniente don Tomás de Zumalacárregui y el Teniente don Rafael Maroto, respectivamente, el héroe y el traidor de los ejércitos carlistas. También allà estuvo, en el memorable Segundo Sitio de Zaragoza, el Capitán AgustÃn Figueras, el que en la posterior guerra de los Siete Años o primera Guerra Carlista se hiciese tristemente famoso por dar la orden de ejecución de la madre del General Cabrera, doña MarÃa Griñó. »Mata Viejas» fue el atroz apodo que le acompañó toda su vida y, bien injustamente, ya que aquel nefasto nombre le correspondió llevarlo al Capitán General de Cataluña, don Francisco Espoz y Mina, que fue el que ordenó a Figueras efectuar aquella iniquidad. Mina, feroz con los franceses, llegó hasta la demencia luchando contra los carlistas.
Se rindió Zaragoza el dÃa 21 de febrero de 1809, saliendo don Juan Soler-Espiauba prisionero rumbo a Francia, junto a todos los jefes y oficiales que no quisieron reconocer a José I como rey de España, y en Francia permaneció seis años de cautiverio, hasta que en febrero de 1814 logró evadirse, presentándose al Gobernador militar de Irún.
Sufrió el correspondiente Consejo de Guerra de purificación de conducta, bajo la presidencia del teniente General don José de Arteaga, que declaró »hallar la conducta del expresado don Juan Soler-Espiauba tan honrada y conforme al leal modo de proceder cual corresponde a su distinguida clase».
Seguidamente, y por Cédula de 9 de mayo de 1815, el teniente General Vallesteros, Secretario de Estado y de la Guerra, autorizó al Teniente Soler-Espiauba a ostentar la medalla del 2.º Sitio de Zaragoza, que el rey Fernando VII habÃa creado para los defensores de dicha Plaza, condecoración de las más prestigiosas en aquella campaña.
Por Despacho de 12 de junio de 1817, fue ascendido a Capitán por S. M. el Rey, con antigüedad de 9 de mayo de 1809, pasando retirado a Cartagena debido a la mutilación que por la caÃda de un caballo le ocasionara incurable cojera, situación naturalmente incompatible con las actividades propias de un infante.
Contrajo matrimonio el dÃa 19 de octubre de 1819 con la señorita Dolores de Angosto y Pinto-Carneiro, hija del Teniente de NavÃo don Antonio de Angosto y Rueda y de doña Micaela Pinto-Carneiro, de la que tuvo dos hijos, don Juan y don Ramón, los que, andando el tiempo, fueran los dos primeros Marinos de Guerra de la familia Soler-Espiauba y que, además de hermanos, llegarÃan a ser consuegros, curiosamente.
Reintegrado a su Cartagena natal y con la aureola de su actuación en la Guerra de la Independencia, el Capitán de los Reales Ejércitos don Juan Soler-Espiauba ostentó diversos cargos municipales, siendo recibido y dándosele el de Regidor Perpetuo de Cartagena el dÃa 3 de julio de 1826, Real tÃtulo que le habÃa sido despachado en fecha 26 de junio del mismo año.
Es curioso consignar en este punto que, encontrándonos en plena época absolutista fernandina, el juramento del cargo exigÃa, entre otros extremos, »prometer defender el Misterio de la PurÃsima Concepción en público y en secreto y no reconocer el absurdo principio de que la soberanÃa reside en la Nación, y sà únicamente en el Rey, nuestro Señor (que Dios guarde)». Algunos que esto lean se estremecerán de espanto. PermÃtanme a mà estremecerme de nostalgia.
En el dÃa de San Juan de 183, el regidor don Juan Soler-Espiauba, por unanimidad de votos, fue nombrado »Alférez Mayor, que debe sacar el Estandarte Real, en las funciones que corresponda, por tiempo de un año».
En fecha 21 de febrero de 1831, volvió a ser nombrado Alférez Mayor.
El dÃa 5 de noviembre de 1832 fue nombrado Alcalde de la Santa Hermandad, nombramiento que obtuvo nuevamente el dÃa 7 de mayo de 1833.
Ya mayor y con los naturales achaques, permaneció en Cartagena, retirado y suponemos que vigilado, durante la Primera Guerra Carlista, debido a sus ideas tradicionalistas, donde entregó su alma al Dios de los Ejércitos (al Dóminus Deus Sabaoth que antes rezábamos todos y al que, los más contumaces, seguimos rezando), rodeado del amor de sus próximos, el dÃa 19 de diciembre de 1849. Contaba 68 años, edad respetable, si consideramos fue vivida entre los siglo XVIII y XIX.
Nota aclaratoria Por error de este Administrador este artÃculo fue publicado en primer momento indicando como autor el  Sr. D. Leonardo Blanco Lalinde  (q.e.p.d.). La siguiente nota valga para aclarar que dicho artÃculo pertenece a José Manuel Soler-Espiauba y Mirones y fue publicado en su dÃa en la Gacetilla del Estado de Hidalgos, de la Asociación de Hidalgos a Fuero de España (Hoy "Hidalgos de España") correspondiente al mes de enero de 2001, publicada en Madrid y publicado hoy en El Gran Capitán bajo su firma y autorización
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