Gaínas, el Estilicón del Imperio Oriental (II): Los godos en el ejército romano
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- Escrito por: Pablo Adelantado Lliso

Tras la firma de la paz algunos voluntarios godos se incorporaron al ejército romano formándose con ellos nuevas unidades comitatenses (con seguridad los auxilia Visi y Tervingi, y probablemente también los cuatro Theodosiani creados por esas mismas fechas) y otros se enrolarían a título individual en otras unidades regulares. Gaínas sería uno de los que se unirían por esas fechas al ejército regular, si no lo había hecho ya antes. Pero la gran mayoría de los tervingios quedarían asentados en las provincias de Moesia y Escitia, en la diócesis de Tracia, en calidad de foederati o aliados. En virtud del foedus esos godos quedaban bajo el gobierno de sus propios jefes, estando obligados a prestar al emperador servicio de armas en campañas específicas. El uso de foederati era ventajoso desde el punto de vista económico, lo que tenía importancia ahora que las arcas imperiales estaban casi vacías tras los esfuerzos del año 380. Los soldados regulares recibían una paga combatieran o no, el estado debía de preocuparse por su entrenamiento y manutención y cuando les llegaba la edad de retirarse recibían una recompensa en metálico. En cambio los foederati debían ser mantenidos solo por la duración de la campaña y cuando no estaban movilizados el gobierno podía desentenderse económicamente de ellos. Las dificultades de reclutamiento y los gastos que generaban convertían a los comitatenses en artículos de lujo difíciles de reemplazar por lo que en adelante el peso de los combates recaerá siempre en los foederati, de los que se intentará reunir el mayor número posible antes de cada campaña importante.
El trato recibido por los godos causó malestar entre la población del Imperio, tanto entre los civiles como entre los militares. Al fin y al cabo se trataba de los mismos bárbaros que habían saqueado durante años las tierras del Imperio causando muerte y destrucción particularmente en la diócesis de Tracia donde ahora se les asentaba. Muchos romanos hubieran preferido una victoria militar “al viejo estilo” y la propaganda imperial hubo de emplearse a fondo para convencer a la opinión pública de las bondades del acuerdo. Aún así la forzada convivencia entre godos y romanos provocó incidentes inevitables. Cuando en Constantinopla un soldado godo fue linchado por la multitud y su cuerpo arrojado al mar Teodosio castigó a la ciudad suspendiendo una distribución de annona. Mayor gravedad tuvieron los hechos de Tomi, en Escitia, donde las querellas entre la guarnición romana y un grupo de godos asentados en las proximidades desembocaron en una batalla campal en la que los bárbaros se llevaron la peor parte. También en esta ocasión Teodosio se puso de parte de los godos ya que al parecer el comandante de la guarnición se había apropiado de los donativos destinados a los foederati. El oficial solo pudo salvar su vida sobornando a algunos eunucos imperiales, lo que da credibilidad a la acusación de corrupción que pesaba sobre él. Teodosio, haciendo de la necesidad virtud, había convertido a los federados godos en la piedra angular de su política militar y mantenerlos satisfechos se convirtió en una prioridad, aunque en ocasiones eso significase desairar a sus súbditos romanos. El sentimiento antibárbaro se había extendido mucho en la sociedad romana y una pequeña chispa podía provocar un estallido violento en cualquier momento.
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OLIMPO: LA PROVISIONALIDAD QUE DURÓ DOS DÉCADAS
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- Escrito por: Triton
Creo que todos recordamos con cariño nuestros primeros días de escuela, de trabajo y en mi caso, de servicio en el ejército; el primer día de orden cerrado, el primer fusil, el primer ejercicio de tiro, nuestro primer Capitán, el primer destino y por supuesto el primer material que nos tocó emplear. En mi caso llegando destinado a un Batallón de Ingenieros en concreto a su Compañía de Transmisiones ese material eran las estaciones de transmisiones del Programa OLIMPO que como ya he dicho las recuerdo con cariño y ahora que se me acaba el tiempo de servicio creo que es buen momento para que las recuerden los antiguos y las conozcan los no tan antiguos.
¿Qué fue el programa OLIMPO? El programa OLIMPO aparece en las unidades de transmisiones del ejército en 1980 como un plan de urgencia y con el fin básico de dotar a las Grandes Unidades tipo División y Brigada de los medios necesarios para constituir las Redes de Transmisiones mínimas imprescindibles, y de dar respuesta a las necesidades establecidas por la División de Operaciones del EME. A este plan de urgencia se llega por diversos motivos que fueron de la mano:
El primero fue la lentitud en el desarrollo de la que iba a ser la primera Red Digital Táctica del nuestro ejército, el Programa RADITE (Red Automática Digital Integrada Táctica de Ejército) en el que se empezó a trabajar en 1969 pero que debido a lo complejo de la creación de sistemas de comunicaciones digitales en aquel momento, sufrió graves retrasos desde el primer momento por la complejidad que suponía crear estas redes desde la nada más absoluta que eran las transmisiones digitales en aquel momento sufrió desde el primer momento graves retrasos, llegando a la cancelación del programa en 1991.
Un Centro de Transmisiones RADITE a principios de los 90
Primera batalla de Heligoland (1914)
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- Escrito por: Lutzow

Mapa de Heligoland Bight.
Planes británicos.
Durante las primeras tres semanas de guerra la Royal Navy movilizó todos sus buques para asegurar el paso de la BEF por el Canal, con los barcos de segunda y tercera categoría prestando escolta cercana, mientras la Grand Fleet se movía más al Este en espera de cualquier movimiento por parte de la Hochseeflotte, pero nada ocurrió porque esta última permanecía amarrada a los muelles de Wilhelmshaven, entre otros motivos porque cuando se preguntó al Mariscal Moltke sobre la posibilidad de que la Armada intentase actuar contra los convoyes que transportaban a las tropas británicas, el Jefe del Estado Mayor alemán se mostró muy satisfecho de poder ajustar cuentas con el Ejército británico en territorio francés, una bravuconada de la que se arrepentiría al cabo de pocas semanas. Por lo tanto los marinos británicos, incapaces de alcanzar a sus enemigos en el interior de Heligoland Bight o de tentarlos hacia el Mar del Norte, se mostraban frustrados. “Todavía estamos deambulando por el Océano, completamente en manos de nuestros amigos los alemanes en lo respectivo a cuándo saldrán para ser destruidos ", escribió Beatty a su esposa Ethel el 24 de agosto. "Durante treinta años he estado esperando este día, tengo las mejores órdenes que uno pudiera desear pero no puedo hacer nada, tres semanas de guerra y no he visto al enemigo”. La prensa y el público compartieron la frustración de la Armada, la BEF se retiraba en Francia y el avance alemán hacia París parecía irresistible, pero la guerra terrestre era una cosa y la naval era otra, en el mar los británicos esperaban otro Trafalgar el día después de que se declarase la guerra. Cuando esto no sucedió, surgió la pregunta: "¿Qué está haciendo la Armada?" En respuesta, y de acuerdo con su propia naturaleza agresiva, Winston Churchill exigió constantemente "medidas ofensivas" del Almirantazgo.
La impaciencia del Primer Lord fue compartida por dos Oficiales navales de bajo nivel en el escalafón de la Armada pero alto espíritu, el Comodoro Reginald Tyrwhitt al mando de las flotillas de destructores ubicadas en Harwich y el Comodoro Roger Keyes, que comandaba los submarinos de largo alcance, con sede en el mismo puerto. Ambos Comodoros, amigos íntimos, compartían la idea que resultaba necesaria alguna acción ofensiva, no quedarse simplemente esperando a que los alemanes saliesen del Bight; querían que entraran sus fuerzas de Harwich. "¿Cuándo vamos a hacer la guerra?", se preguntaba Keyes. La flota británica, declaró, poseía una "confianza absoluta" en que "cuando el enemigo salga, caeremos sobre ellos y los aplastaremos".
Keyes era el Oficial naval británico más familiarizado con lo que estaba sucediendo dentro de Heligoland Bight, pues desde las primeras horas de la guerra sus submarinos habían estado patrullando esas aguas y sus Capitanes adquirieron un amplio conocimiento de los movimientos y hábitos del enemigo. Habían aprendido que todas las noches los cruceros ligeros alemanes escoltaban a los destructores hasta un punto a treinta kilómetros al noroeste de Heligoland; desde el cual los destructores se desplegaron más al Norte para patrullar contra submarinos y minadores británicos. Al amanecer los destructores alemanes regresaban a puerto mientras otros les relevaban, siempre escoltados por cruceros ligeros. Keyes creía que esta información podría ser utilizada; a medida que los destructores alemanes regresaban a su cita al amanecer, una fuerza superior de cruceros ligeros y destructores británicos, descendiendo en la oscuridad desde el Norte, se podría colar detrás de ellos de Este a Oeste a través de la ensenada y atraparlos en una red. El plan involucraría a los treinta y un destructores de las dos flotillas de Tyrwhitt y a nueve de los submarinos de largo alcance de Keyes. Se utilizarían tres de estos como cebo, mostrándose en la superficie al Oeste de Heligoland, si tenían éxito los destructores alemanes les perseguirían alejándose aún más de sus bases, donde resultarían interceptados por la fuerza de Tyrwhitt. Otros submarinos británicos estarían cerca de Heligoland para atacar a los cruceros alemanes o las naves capitales que pudiesen salir del Jade.
Gaínas, el Estilicón del Imperio Oriental (I)
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- Escrito por: Pablo Adelantado Lliso

“Gaínas era bárbaro de nacimiento pero, tras lograr la ciudadanía romana y habiéndose dedicado al servicio militar, ascendió paso a paso de un rango a otro hasta ser finalmente designado comandante en jefe de la caballería y la infantería romanas. Cuando obtuvo esa elevada posición olvidó su situación y sus relaciones e, incapaz de contenerse, como se suele decir, no dejó piedra por remover para lograr el control del gobierno romano” (Sócrates de Constantinopla, Historia Eclesiástica, Cap. VI.)
En el drama de la Caída del Imperio romano el godo Gaínas es un personaje secundario eclipsado por gigantes como Alarico y Estilicón. La ambición, el valor y las aptitudes militares y políticas de los tres eran similares y sin embargo la diosa Fortuna bendijo a unos con un lugar en la Historia y condenó al otro al fracaso y el olvido. Tal vez Gaínas no merezca contarse entre los grandes generales, pero sin duda fue un buen militar que ascendió por méritos propios desde lo más bajo del escalafón. No existen datos sobre los primeros años de su carrera y cuando por fin hace su aparición en las fuentes lo encontramos ya mandando un cuerpo de ejército. Aunque no se mencione Gaínas debió tomar parte en muchas de las acciones que forjaron el ejército de Teodosio y habría que imaginarlo cargando contra las legiones occidentales en el cruce del Sava, persiguiendo rebeldes en los pantanos de Macedonia e incluso participando en la matanza de Tesalónica. La figura de Gaínas está tan estrechamente ligada a la historia del ejército romano oriental renacido tras el desastre de Adrianópolis que resultaría difícil comprender sus actos sin conocer las características y debilidades de ese ejército. Apelo a la benevolencia del lector que pudiera extrañarse de que en la primera mitad de su bibliografía apenas aparezca mencionado el nombre de Gaínas porque en realidad en este trabajo el ejército teodosiano es tan protagonista como el propio general.
La importancia histórica de Gaínas residiría no tanto en el personaje en sí mismo sino en las consecuencias que podría haber tenido su triunfo final. Cuando el Imperio romano quedó definitivamente dividido tras la muerte de Teodosio, la parte occidental quedó gobernada "de facto" por una dictadura militar al frente de la que encontramos nombres como Estilicón, Constancio, Bonifacio o Aecio, generales que escribieron páginas de gloria pero que no pudieron impedir que el Imperio romano occidental dejara de existir antes de acabar el siglo V. Por contra en Oriente, durante cincuenta decisivos y dramáticos años, se sucedieron al frente del gobierno una serie de magistrados civiles que supieron mantener a los militares apartados del poder. Estos gobernantes recurrieron a métodos muy poco heroicos, como enfrentar a unos bárbaros contra otros o comprar la retirada de los invasores, pero después de ellos el Imperio romano oriental sobrevivirá otros mil años. Si Gaínas hubiera logrado mantenerse en el poder se habría roto esa tendencia y la Historia posterior podría haber sido muy diferente a como la conocemos.
La campaña de Málaga (14 enero -14 febrero 1937)
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- Escrito por: Rafa

Siempre que he leído algo relacionado con la Campaña de Málaga me ha llamado la atención la casi total ausencia de menciones a combates, bajas, desgaste, destrucciones, etc., consecuencias éstas de toda actividad militar intensa. Los autores se detienen preferentemente en la descripción de la situación política y social en la capital malagueña, que casi todos coinciden en calificar como caótica. Es evidente que las fuerzas nacionalistas consiguieron una fácil victoria, pero ¿hasta qué punto los vencidos tenían medios de defensa? ¿Estaban prácticamente desarmados? ¿Favorecía el terreno el ataque? ¿Tenían los defensores fortificaciones dignas de tal nombre? ¿Era el atacante tan poderoso, como algunos han afirmado? En todo caso, ¿cuántas bajas produjo la campaña? Movido por estos interrogantes me he decidido a insistir algo más en el asunto.
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