La causa independentista en América Latina atrajo a muchas personas de diversas nacionalidades en Europa y América.
No se limitó a los españoles ni a los países beligerantes.
Hubo muchos extranjeros que se aventuraron a estas tierras con el fin de buscar experiencia militar y ¿por qué no? la gloria de sentirse héroes. Casi todos vinieron a realizar el ideal romántico de participar en ese proceso de cambios que se gestaba en la América española.
Quiero destacar especialmente a algunos de estos extranjeros que se entregaron en cuerpo y alma a la causa independentista. Me dediqué a cinco personajes: el curazoleño Luis Brión, el irlandés Daniel Florencio O’Leary, el puertorriqueño Antonio Valero de Bernabé, el franco-estadounidense Renato Beluche y el brasileño José Ignacio de Abreu y Lima. Unos son conocidos (Brión y O’Leary), pero los otros son casi desconocidos por la mayoría de la población. Incluso para mí, especialmente Beluche, del cual leí una pequeña referencia este año… y me nació la curiosidad.
Espero que estas biografías contribuyan al conocimiento de la época de la independencia de los países americanos.

Almirante Luis Brión
Luis Brión Detrox nace súbdito holandés en Curazao el 6 de julio de 1782, hijo de un comerciante. Sus padres deciden enviarlo a los Países Bajos para completar su educación. Estando allí, Brión se unió al ejército para combatir a los británicos, quienes habían invadido Holanda septentrional. Participa en varias batallas hasta que es capturado. Luego de la capitulación de Alkmaar, regresa a Curazao, pero escapa a los Estados Unidos ante la invasión de la isla por los británicos. Allí Brión aprendió la ciencia náutica y los negocios marítimos.
Cuando los holandeses recuperaron Curazao, en 1803, Brión regresa a la isla y participa activamente en impedir una nueva invasión británica. Pero la superioridad de los anglosajones es evidente: en 1807 retoman la isla. Brión decide salir en un nuevo exilio a la isla de Saint Thomas, en ese entonces posesión danesa. Radicado allí, Brión de dedica al comercio naval, llegando a ser un próspero comerciante y constructor naval, manteniendo relaciones con costa firme.
En Saint Thomas se entera de la causa independentista de Venezuela y decide unirse a ella. En 1813 parte hacia Venezuela, donde ofrece su experiencia naval al Libertador Simón Bolívar. En 1814 recibe el despacho de Capitán de Fragata y la nacionalidad venezolana. Al ser derrotada la Segunda República en Venezuela (diciembre de 1814), Brión huye hacia Inglaterra a principios de 1815, logra adquirir la corbeta Dardo, de 24 cañones, 12 fusiles y otros pertrechos con los cuales pretendía auxiliar a los patriotas de Cartagena de Indias. Reunido de nuevo con Bolívar en Haití, quien lo asciende a Capitán de Navío, organiza la escuadra con la cual se realizan las expediciones sobre la costa de Venezuela, conocidas como Expediciones de Los Cayos. El 2 de mayo de 1816, alcanza su primera victoria contra los buques de guerra españoles, en el combate naval de Los Frailes. En la misma fecha es nombrado por el Libertador, Almirante de la República, único marino en la historia de Venezuela que lo ha ostentado.
En enero de 1817 Brión establece el Almirantazgo y el cuerpo de Infantería de Marina. Luego, en la Campaña de Guayana, libra en el río Orinoco la batalla naval de Cabrián, donde captura 14 de los 28 buques de guerra de la escuadra realista y captura 1.500 prisioneros.
En octubre de 1817 le toca una misión desagradable: presidir el Consejo de Guerra que juzgó al general Manuel Piar por alta traición. Piar era amigo personal de Brión, pero éste, en vista de la magnitud del delito, decide condenarlo a muerte con la pérdida de su rango. Bolívar confirma la ejecución, pero revoca la degradación.
En noviembre, al ser liberada Angostura (hoy Ciudad Bolívar), principal ciudad de Guayana, Bolívar nombra a Brión Presidente del Consejo de Gobierno.
En 1819, Brión se encontraba en la isla de Margarita, organizando una expedición de 22 buques para atacar las costas de la Nueva Granada, conjuntamente con En 1819 se estable de nuevo en Margarita, donde organiza una expedición de 22 buques con los cuales atacará la costa de la Nueva Granada, junto a las fuerzas terrestres del general Mariano Montilla. Aunque fueron capturados los puertos y bocas del río Magdalena, así como las ciudades de Barranquilla y Santa Marta, las divergencias con Montilla en cuanto a la conducción de las operaciones en tierra y mar, provocan su alejamiento de la Marina en mayo de 1821 y su viaje a Maracaibo. Agravada la tuberculosis que lo aquejaba decide dirigirse a su isla natal, donde fallece al día siguiente de su llegada. Sus restos fueron depositados en la finca familiar de Rosentak, con los honores propios de su rango, y posteriormente trasladados el 10 de abril de 1882 al Panteón Nacional.
Al este de Caracas, existe una plaza con su nombre, junto con una estatua pedestre, inaugurada en 1982, año bicentenario de su nacimiento. La he visitado varias veces, y resulta un sitio algo estridente por el entorno, pero no deja de ser agradable.

General de Brigada Daniel O’Leary
Daniel Florencio O’Leary nace en Cork, Irlanda. No hay fecha exacta de su nacimiento, pero se ubica entre 1800 y 1802. Llegó a Venezuela en 1818 para formar parte como voluntario en la guerra de Independencia, como Alférez de los Húsares Rojos, batallón compuesto por tropas extranjeras y comandado por el Coronel Henry Wilson.
Poco después fue puesto a las órdenes del general Carlos Soublette, en la ciudad de Angostura (hoy Ciudad Bolívar), quien lo puso bajo el mando del también general José Antonio Anzoátegui. Este lo destina al escuadrón de Dragones de la Guardia, donde demuestra una disciplina y dotes de organización. Ya para 1819 contaba con el grado de capitán efectivo y se desempeñaba como primer ayudante de los Dragones.
O’Leary participa en el Paso de los Andes realizado por el Ejército Libertador, atravesando los Andes venezolanos por el Páramo de Pisba, a unos 3.000 metros de altura, y con un inclemente frío. Apenas culminado el paso, el 25 de julio de 1819, se libra la batalla del Pantano de Vargas, con una aparente desventaja para los patriotas, pero gracias a una intrépida intervención del coronel Juan José Rondón y el auxilio de la Legión Británica, la batalla fue una victoria patriota. En esa acción, O’Leary fue herido en la frente, habiéndose destacado en combate. Días después, el 7 de agosto, O’Leary, a pesar de no estar totalmente recuperado, figura en la decisiva batalla de Boyacá (que selló la independencia de la Nueva Granada, hoy Colombia) como edecán de Anzoátegui, y demostró su valentía.
En septiembre de 1819 fue condecorado con la Estrella de los Libertadores, y nombrado edecán del Libertador Simón Bolívar. A partir de ese momento, O’Leary es uno de los hombres de confianza de Bolívar hasta su muerte.
Como edecán del Libertador hizo las campañas siguientes: la de liberación de Venezuela, la cual quedó sellada con la segunda batalla de Carabobo en 1821; la de liberación de Quito (Ecuador), donde luchó al lado del general Antonio José de Sucre en la decisiva batalla de Pichincha en 1822 (en batalla, Sucre lo asciende a Teniente Coronel), la campaña del Perú, donde estuvo en la batalla de Junín, entre otras acciones menores. En 1825 Bolívar lo asciende a Coronel, y lo ratificó como su Edecán.
En 1829, en la guerra entre la Gran Colombia y Perú, los peruanos fueron derrotados en la batalla del Portete de Tarqui por las fuerzas colombianas de Sucre. O’Leary combatió en dicha batalla, y tal fue el valor que demostró que Sucre lo recomendó para el rango efectivo de General de Brigada, el cual le fue otorgado por Bolívar.
Al morir Bolívar en 1830, O’Leary se traslada a Kingston, Jamaica, y se establece en una hacienda de su propiedad. Sin embargo, el gobierno británico, consciente de su conocimiento de las nuevas repúblicas americanas, le encomendó varias representaciones diplomáticas, entre ellas: la de Encargado de Negocios de la Legación en Caracas, donde hizo gestiones para que Venezuela fuera reconocida como país soberano no sólo por Gran Bretaña, sino también por Francia; fue también Cónsul de Gran Bretaña en Bogotá, donde finalmente se establece y allí muere el 24 de febrero de 1854.
El legado más importante de O’Leary a la historia son sus Memorias en 32 tomos, publicadas en Caracas por su hijo Simón Bolívar O’Leary. En ellas, se encuentra gran parte del archivo privado del Libertador, y las vivencias de O’Leary junto con Bolívar. Poco o casi nada habla de sí mismo, salvo por la frase final: “Muerto el Libertador y destruida su grande obra, me retiré a Jamaica a organizar sus papeles y escribir mis Memorias”.
Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 10 de abril de 1882.
También existe una plaza con su nombre en Caracas, a poca distancia del Palacio de Miraflores, sede del gobierno. Fue inaugurada en 1943. No tiene su estatua, pero tiene dos magníficas fuentes gemelas, decoradas con sirenas; a estas se les conoce como “las toninas de Narváez”, por su escultor, Francisco Narváez.
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General de Brigada Antonio Valero de Bernabé
Antonio Vicente Miguel de Valero y Bernabé Pacheco nació en el pueblo de Fajardo, Puerto Rico, el 26 de octubre de 1790, hijo de un oficial español y de una dama puertorriqueña. Cuando su padre muere, al cumplir los trece años, su tío lo envió a España a estudiar la carrera militar. Con grado de teniente a los 18 años salió en campaña contra las tropas de Napoleón que invaden la Nación. Seis años duró la guerra y Antonio Valero demostró un valor excepcional en el campo de batalla que le llenó de numerosas condecoraciones, títulos y ascensos. A la edad de 24 años ya era Coronel.
Con el restablecimiento de Fernando VII, Valero asumió una posición muy crítica respecto al trato de las provincias americanas por parte de la Corona. Pidió la baja del ejército y huyó de España con dirección hacia México, donde se unió a las fuerzas revolucionarias de Agustín de Iturbide, conocidas como “Ejército de las Tres Garantías”. Por su experiencia militar, fue asimilado con su grado de Coronel y nombrado Jefe del Estado Mayor.
Luego de la victoria del ejército trigarante en 1821, permaneció en sus filas hasta la coronación de Iturbide como emperador de México al año siguiente. Valero, anti-monárquico acérrimo, trató de organizar un movimiento contra el emperador, pero fracasó; cuando intenta huir hacia Jamaica, el buque donde iba fue abordado por piratas, que entregaron la embarcación a las autoridades españolas de Cuba. Allí estuvo prisionero por un tiempo, hasta que consiguió escapar con la ayuda de personas ligadas a movimientos que buscan la separación de Cuba del dominio español. Valero se pone en contacto con los separatistas puertorriqueños en la isla de Saint Thomas, donde se impregnó del deseo de los separatistas de independizar a Puerto Rico para adherirse a la Gran Colombia, antes de arribar a La Guaira, Venezuela, en 1823.
Ofrece sus servicios a las autoridades venezolanas. El Intendente de Venezuela, Carlos Soublette, vista la hoja de experiencia de Valero, lo recomienda ante el vicepresidente de la República, Francisco de Paula Santander, quien le otorga el rango de General de Brigada. Se le pone al mando de una columna de hombres y es enviado al Perú, para auxiliar al Libertador en campaña.
Antes de partir, presenta a Santander un plan de liberación de Cuba y Puerto Rico, junto con un grupo de cubanos. Santander responde que la prioridad es Perú.
Su columna fue puesta bajo las órdenes de Antonio José de Sucre. De esta forma, Valero combatió en la trascendental batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824), donde Sucre venció al mismo Virrey La Serna y fue definitiva para la expulsión de los realistas. Sólo les queda el reducto del puerto del Callao.
Bolívar organizó una expedición para tomar El Callao por mar y tierra al mando del general Bartolomé Salom; Valero tomó parte en la expedición como jefe del cuerpo de ejército que sitia la plaza. Los realistas se rinden en 1826. Por esta acción le es concedida la Medalla del Callao y el Busto del Libertador del Perú.
Luego es destinado a Panamá como Jefe Militar del Departamento, para contener un supuesto intento de invasión de tropas españolas. Allá le alcanza el nombramiento de Sub-Jefe del Estado Mayor del Ejército de Colombia por el general Soublette.
Durante la campaña del Perú, y aun estando en Panamá, Valero expuso personalmente a Bolívar su plan de liberación de Cuba y Puerto Rico. Éste siempre lo consideró viable, pero las circunstancias militares por un lado (Perú) y más tarde las políticas no dejaban espacio para realizarlo. Valero, tristemente, vio cómo se perdía su sueño de liberar a su Puerto Rico natal.
En 1829 fue nombrado Gobernador Militar de Puerto Cabello, al año siguiente Comandante de Armas de Caracas y Secretario de Guerra y Marina del Departamento de Venezuela, bajo el mando de José Antonio Páez. Éste, quien quería la separación de Venezuela de la Gran Colombia, desconfiaba de Valero, quien era considerado (y lo era) como afecto a Bolívar. Para deshacerse de él, Páez lo acusó en 1830 de conspiración sin prueba alguna y fue desterrado a Saint Thomas.
Muerto Bolívar, en 1831 el gobierno venezolano (ya separado de Colombia) le revoca la medida de destierro y le permite volver a la vida privada, donde se dedica al cultivo de café.
En 1840 vuelve a la actividad pública como uno de los fundadores del Partido Liberal venezolano, junto a Antonio Leocadio Guzmán y Ezequiel Zamora, entre otros. La elección en 1847 para la presidencia del país del conservador general José Tadeo Monagas, prócer de la Independencia, se consideró un suceso más en el continuismo de los conservadores, en el poder desde 1830. Pero en 1848 Monagas rompió con los “godos” (nombre despectivo aplicado a los conservadores) y se alió con los liberales. Esto repercutió en Valero, pues en ese año fue nombrado por Monagas como Comandante de Armas de la ciudad de Coro; al año siguiente fue designado Comandante de Armas de Cumaná y luego de Caracas, y en 1850 Ministro de Guerra y Marina.
Se retira en 1855, con el grado de General de División, a la vida privada. Pero tres años más tarde, en 1858, es derrocado el gobierno, lo cual origina el estallido, al año siguiente, de una nueva revolución, liderada por caudillos que buscan la implantación del sistema federal en el país. Valero, quien al principio quiso actuar como mediador, finalmente se unió a los federalistas, entre los cuales contaba con muchos amigos, entre ellos los mismos jefes de la revuelta, Ezequiel Zamora y Juan Crisóstomo Falcón, quienes habían sido en una época subalternos de Valero.
Al principio, los federales obtuvieron buenas victorias, pero el asesinato de Zamora en enero de 1860 desbarata la moral de los federales. Valero cuestiona la dirección de Falcón, y al tiempo que los federales sufrían serios reveses, decide salvarse y huye a Colombia, estableciéndose en Cúcuta. Sabedor de su situación, el presidente colombiano Tomás Cipriano de Mosquera, antiguo compañero de armas, le da derecho a sueldo y pensión “por haber hecho la Guerra Mayor de Independencia” y lo nombra Jefe del Estado Mayor del Ejército de Colombia.
Sin embargo, el deseo de Valero era reencontrarse con su familia en Venezuela. Al término de la Guerra Federal en 1863, renunció a sus puestos en Colombia y decide regresar, pero muere un repentino ataque de apoplejía en Bogotá, el 7 de junio de 1863. Años más tarde, en 1874, cuando se inaugura el Panteón Nacional, el presidente venezolano Antonio Guzmán Blanco decreta el traslado de sus restos al augusto recinto, pero éstos aun no han sido hallados.
Contralmirante y General de Brigada Renato Beluche
Renato Beluche nace súbdito francés en Nueva Orleáns, en ese entonces perteneciente a Francia, el 15 de diciembre de 1780, hijo de un inmigrante. De su juventud se sabe poco (o al menos lo que he podido averiguar es muy exiguo), hay referencias de que sirvió en la Marina francesa antes de que conociera a Jean Lafitte. Ambos, junto con Dominique Youx, se dedicaron a ser corsarios desde la base de Lafitte, la isla de Barataria, siendo perseguidos primero por las autoridades francesas y, luego de la compra de Louisiana por los Estados Unidos, por las autoridades de este país.
Luego, viajó a Cartagena de Indias en 1812 y obtuvo patente de corso contra buques españoles, llegando a operar en Puerto Rico. Utilizó en esos tiempos el seudónimo de Pierre Brugman para eludir el cerco español. En 1814 sitió Portobelo (Panamá) para intentar promover una insurrección, pero falló en el intento, por no despertar entusiasmo entre los habitantes. Al regresar a Nueva Orleáns, fue arrestado junto con Youx; el curso de la guerra entre Estados Unidos y Gran Bretaña hizo que fueran liberados, a cambio de su servicio en la marina norteamericana. Se reunió con Lafitte, para conformar la flota que impediría la toma de Nueva Orleáns por los ingleses, quienes el 8 de enero de 1815 presentaron batalla; las fuerzas de Lafitte y Beluche le infligieron una seria derrota a las fuerzas británicas. Esto les valió a Lafitte, Beluche y Youx el perdón del presidente Madison al final de la guerra.
Luego, Beluche se trasladó a Cartagena, que poco después sería sitiada por Pablo Morillo en diciembre de 1815. Beluche ayudó a muchos republicanos, sacándolos de la ciudad escondidos en su embarcación, la goleta Brisona. De allí se dirigió a Haití, donde conoció a Simón Bolívar y se puso a su servicio. Con el despacho de Capitán de Fragata, colaboró en la organización de la Expedición de los Cayos, siendo comandante de la Brisona (que fue rebautizada como Bolívar y conocida como La Comandante, por ser el buque insignia) y el segundo al mando de la flota que comandaba Luis Brión (ver su biografía ut supra). En la batalla de Los Frailes (mayo de 1816) Beluche es ascendido a Capitán de Navío.
A partir de ese momento, Beluche participa activamente con su escuadra en otras acciones menores. Para 1822, Beluche se encontraba sitiando Puerto Cabello (Venezuela), todavía en manos realistas. En enero de 1823 se le ordena dirigirse con su escuadra al Lago de Maracaibo, para imponerle un bloqueo al puerto y así auxiliar al general Mariano Montilla en la reconquista de la ciudad, el bastión más fuerte de los españoles. En el sitio, logra capturar una embarcación española y otra francesa, con material de guerra y dinero a bordo.
En mayo, fue puesto a las órdenes del Contralmirante José Prudencio Padilla, quien comandaba una escuadra superior, con la misión de forzar la barra y ocupar el lago. Después de varios intentos, forzaron la barra, entraron al lago y la escuadra realista presentó batalla el 24 de julio de 1823 (esta acción se conoce como la Batalla Naval del Lago de Maracaibo). En la acción, Beluche comandaba el bergantín Independiente. La batalla resultó una gran victoria para los patriotas, que ocuparon la ciudad de Maracaibo. Beluche fue recomendado para los grados de General de Brigada y Contralmirante, los cuales le fueron concedidos.
Realizó varios cruceros por las Antillas capturando embarcaciones de bandera española, los cuales fueron enviados a Puerto Cabello.
En 1828 fue nombrado Comandante General de Puerto Cabello. Al año siguiente, durante la guerra entre Colombia y Perú, Bolívar le ordenó que hiciese frente a la escuadra peruana. Con varias embarcaciones, salió de Puerto Cabello en agosto de 1829 y, con una escala en Río de Janeiro, atracó en Puná (Ecuador) en febrero de 1830, para encontrarse con que la guerra ya había terminado.
Se trasladó a Panamá, donde colaboró con los militares que promovieron la separación de Panamá de Colombia en septiembre de 1830. Derrotado este movimiento en agosto de 1831, Beluche fue desterrado y se dirigió a Puerto Cabello, donde estableció residencia.
En 1835 participó en la fallida Revolución de las Reformas, que buscaba derrocar al presidente venezolano José María Vargas, por lo que, fracasado el movimiento, fue expulsado en 1836. Algunos años más tarde, es autorizado a regresar a Puerto Cabello, donde muere el 4 de octubre de 1860. Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 22 de julio de 1963.

General de Brigada José Ignacio Abreu y Lima
José Inácio Ribeiro de Abreu e Lima nació en Recife, Brasil, el 6 de abril de 1794. De familia acaudalada y noble (su hermano Luis tenía el título de Vizconde de Carreira), su padre fue un ex-sacerdote que lideró un movimiento a favor de la independencia de Brasil en Pernambuco, en 1817, al cual también se adhirió su hijo. El movimiento fue derrotado y su padre fue ejecutado; Abreu e Lima, con ayuda de algunos amigos masones, logra escapar a Estados Unidos.
Allí le llegan las noticias del avance que ha hecho Simón Bolívar en la gesta libertaria. Llegó a Venezuela en 1818, donde ofreció sus servicios al Ejército Libertador. Bolívar le otorga el grado de Capitán en 1819, y lo incorpora al cuerpo de redactores del Correo del Orinoco, periódico patriota. Allí informa de los movimientos independentistas brasileños, especialmente de Pernambuco, su estado natal.
Participa en la Campaña de Apure en 1819 bajo el mando del general José Antonio Páez; en el Paso de los Andes, actuando en las batallas de Gámeza, Pantano de Vargas y Boyacá; más tarde luchó en Carabobo (1821), y participó en el sitio de Puerto Cabello (1823).
Apasionado y romántico de carácter, defendió a Bolívar a ultranza, lo cual le ganó algunos enemigos. El periodista Antonio Leocadio Guzmán publicó en 1825 un ataque anónimo contra Abreu en su periódico Argos, y éste replicó de igual forma, con un estilo y lenguaje muy violento; Guzmán le entabló juicio y logró que le condenaran a 6 meses de cárcel en octubre de ese año.
Al salir libre, quiso regresar a Brasil, ya independiente desde 1822, pero decidió quedarse a defender a la Gran Colombia. En el conflicto entre Santander y Páez, sirvió como mediador, pero rotas las negociaciones, se decantó por la fidelidad a Bolívar, llegando a servir al lado de Sucre en la batalla del Portete de Tarqui (ver la biografía de O’Leary ut supra, donde se narra este hecho).
Bolívar lo nombra Coronel y le pide que lo defienda de los ataques que publica el francés Benjamín Constant; Abreu edita un panfleto titulado Resumen histórico de la última dictadura del Libertador Simón Bolívar, comprobada con documentos. Funda un periódico, La Torre de Babel, en Cartagena, a favor de Bolívar.
En 1830, acompañó a Bolívar en su último viaje. Éste lo nombra Jefe del Estado Mayor del Departamento del Magdalena, con despacho de General de Brigada, para reprimir levantamientos separatistas, entre ellos la rebelión de Río Hacha. Al año siguiente, fue expulsado del país junto con otros oficiales; después de un viaje por Europa y los Estados Unidos, regresó a Brasil, donde apoyó incondicionalmente al emperador Pedro I. Cuando éste abdicó en 1831, Abreu hizo lo posible para que reasumiera el trono, cosa que no se logró; aceptó la mayoría de Pedro II, hijo del emperador, como solución conciliatoria, pero insistió en que se estableciera una monarquía constitucional.
Su natural vehemencia y sus ideas liberales le ganaron nuevos enemigos. Entonces, se dirigió a su ciudad natal, Recife, para postularse como diputado; no fue elegido por la virulenta campaña de sus adversarios.
Permaneció en Pernambuco los últimos años de su vida, imprimiendo los primeros libros socialistas en Brasil, y murió allí el 8 de marzo de 1869
Foro de debate:
https://elgrancapitan.org/foro/viewtopic.php?f=46&t=3096
Lectura recomendada:
Fuentes:
Almanaque Mundial 1981.
GARCÍA MÁRQUEZ, Gabriel. “El General en su laberinto”.
O’LEARY, Daniel. “Memorias”
Links:
http://encyclopedia.thefreedictionary.com/Antonio%20Valero%20de%20Bernab%E9
http://www.venezuelatuya.com/biografias/brion.htm
http://www.ilustrados.com/publicaciones/EpykZlAlupFWkdCgdx.php
http://historico.notitarde.com/1998/11/08/opinion/asdrubal_gonzalez/
http://efemerides.webcindario.com/html/naval.htm
http://lsm.crt.state.la.us/mjohns/mjohn1.htm
http://www.fortunecity.com/victorian/churchmews/1216/Valero.htm
http://www.simon-bolivar.org/bolivar/biog_oleary.htm
http://www.simon-bolivar.org/bolivar/abreu_y_lima.html
http://www.efemeridesvenezolanas.com/html/daniel.htm
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/o/o_leary.htm
http://home.coqui.net/uahorm/brugman.html
http://www.crimelibrary.com/gangsters_outlaws/cops_others/lafitte/3.html?sect=18
http://www.bolivar.ula.ve/cgi-win/be_alex.exe




































