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El Imperio Alemán y los Estados Unidos de América, dos potencias emergentes en la segunda mitad del siglo XIX, tuvieron una difícil relación, ambas llegaron tarde al reparto colonial del mundo: en Alemania la prudente política exterior de Bismarck, el “Canciller de Hierro”, que dio prioridad al fortalecimiento del recién creado estado alemán dentro de las fronteras europeas, y la política del aislacionismo y el idealismo anticolonialista de gran parte de la clase política americana habían mantenido apartados a estos nuevos estados de la carrera por la obtención de nuevos territorios. Pero con la llegada al escenario político del Káiser Guillermo II en Alemania y de los imperialistas encabezados por Teddy Roosevelt en América, la cosa iba pronto a cambiar. En este artículo en dos partes intentaremos reflejar algunos de los aspectos de este enfrentamiento que culminó con la entrada de los USA en la primera Guerra Mundial en contra del Imperio Alemán, y espero que sea punto de partida para un fructífero intercambio de opiniones entre nuestros distinguidos foristas.


El Imperio Alemán:

El 18 de Enero de 1871, ante una brillante asamblea, en la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles, en la recién derrotada Francia de Napoleón III, saludaban los representantes de todos los reinos pertenecientes a las antiguas confederaciones alemanas, al nuevo Emperador Guillermo I. Se había alcanzado el viejo sueño de la casa real prusiana: la unidad alemana bajo su cetro.

Unido a sus victorias militares, el éxito de la política de industrialización alemana fue tan grande, que Alemania pudo competir cada vez más ventajosamente y en todo el mundo con las industrias de otras potencias. Lo que ocurrió en el Imperio Alemán fue básicamente lo ocurrido en las otras naciones industrializadas de Europa: grandes regiones y personas que antes se dedicaban a la producción agrícola se dedicaron a producir en las fabricas, que gracias a los adelantos del vapor y la electricidad, los artículos que producían pronto saturaron la demanda interior y se dedicaron al comercio internacional. Todo esto hizo que cobraran capital importancia los mercados para colocar estas producciones y las fuentes de materias primas para las industrias que cada vez demandaban mas y gran cantidad de víveres de zonas templadas y tropicales a fin de proveer a sus obreros y a su siempre creciente población (en el caso alemán casi un millón por año) de pan, carne, azúcar, café, té y cacao.
La expansión comercial convirtió en la población al nuevo nacionalismo popular nacido en las escuelas, debido al aumento sin precedente en la alfabetización y el nivel cultural, en un nacionalismo de rivalidad imperialista. El incremento del tonelaje de las marinas mercantes, la libertad del tráfico oceánico y la expansión del poderío naval se convirtieron en asunto de celosa incumbencia para los gobiernos.
A medida que Alemania elevaba su comercio exterior y su supremacía militar en Europa, ensancharonse sus ambiciones y concibió su destino como algo mas allá del ámbito europeo. A medida que se desarrollaba su conciencia de poder económico y militar, su orgullo nacional también asumía una forma agresiva y arrogante.
En la fundación y engrandecimiento del Imperio Alemán, jugó un papel fundamental el Canciller Bismarck, quien levantó y afianzó el poderío de Alemania dentro de sus propias fronteras y en Europa. Era inevitable el choque con una personalidad tan poderosa como la de Guillermo II, quien ascendió al trono en 1888. El joven, con visión más amplia, extendía sus miradas allende los mares, tratando de encontrar para Alemania en otras tierras un “lugar al Sol”. Bismarck se retiró dos años después del advenimiento de Guillermo al trono.

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USA: Doctrina Monroe:

En 1823 los Estados Unidos apenas habían iniciado su andadura en el amplio escenario mundial. Hacia relativamente poco de su independencia y de la última guerra contra los ingleses en 1812. Sin embargo ya despuntaban ansias expansionistas en el joven estado. Este año el presidente americano James Monroe esbozó lo que después se conoció como la Doctrina Monroe. La causa fundamental de esta teoría fue la revancha de las monarquías europeas, agrupadas en la Santa Alianza, que intentaron subvertir el orden social en Europa a la época pre-napoleónica, restaurando los regímenes absolutistas, en estos años, liderados por Francia, llegaron a intervenir en España para derrocar al gobierno liberal de entonces y restaurar el poder absoluto de Fernando VII.
Esto preocupo a los americanos que pensaron no sin razón que esta alianza europea podría querer intervenir en las ex colonias españolas de América para restituirlas a su antigua metrópoli. También el Zar de Rusia Alejandro I pretendía extender su posesión de Alaska por toda la costa oeste del Pacífico hasta el paralelo 51.
Inglaterra por su parte, abanderada del “free trade”, vio en Latinoamérica un filón comercial importante y deseaba mantenerla libre del proteccionismo de los imperios europeos. Cuando las fuerzas francesas se apoderaron de Cádiz, última plaza fuerte de los liberales, muy cerca de Gibraltar, los ingleses, alarmados, propusieron una alianza a los americanos que evitara a sus rivales europeos cualquier intentona en Hispanoamérica que amenazara su floreciente comercio en la zona. Los ingleses también miraban con malos ojos el constante expansionismo ruso, (pronto se enfrentarían en varias ocasiones en Centro Asia) y propusieron a los americanos un esbozo de lo que sería esta política. Pero los americanos por su parte prefirieron pronunciarse en solitario, el Secretario de Estado, John Quincy Adams consideró que los Estados Unidos debían mantener su independencia y su fuerza actuando por sí solos: "Es más sincero y más digno reconocer nuestros motivos, en forma explícita, ante Rusia y Francia, que aparecer como una barquilla que sigue la estela del barco de guerra británico".
Monroe se decidió por esto último y bajo esta óptica presentó su mensaje al Congreso el 2 de diciembre de 1823. Aquí nació la Doctrina Monroe.

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Hay otros historiadores que dicen que en realidad esta Doctrina también iba dirigida contra Inglaterra, que intentaba embarcar a los USA en su bando contra Francia y sus aliados, y que también tenía pretensiones colonialistas en Iberoamérica. Recordar que en 1822 los Estados Unidos fueron la primera potencia en reconocer a los nacientes estados hispanoamericanos, (una forma más de eliminar futuras pretensiones de reconquista) y que los ingleses aun no lo habían hecho.
Lo que enunciaba la Doctrina Monroe:

• El Hemisferio Occidental ya no estaba abierto a futuras colonizaciones y los Estados Unidos considerarían cualquier interferencia en los asuntos de este hemisferio como una amenaza para su seguridad y que el sistema político de las Américas (democracias) nada tenía que ver con el de Europa (monarquías) : “Pero tratándose de los gobiernos que han declarado y mantenido su independencia y la cual hemos reconocido…no podríamos contemplar la intervención de ninguna potencia europea que tendiera a oprimirlos, o a controlar de cualquier otro modo, sino como demostración de sentimientos poco amistosos hacia los Estados Unidos… Es imposible que las potencias aliadas (Santa Alianza) extiendan su sistema político a cualquier parte del continente americano sin poner en peligro nuestra paz y felicidad...Por consiguiente no nos es posible contemplar con indiferencia cualquier forma de intromisión…"

• Los Estados Unidos rechazan toda participación en las guerras europeas ni intervendrán en las colonias europeas existentes en el Hemisferio Occidental: "En las guerras que han sostenido las potencias europeas en asuntos que sólo a ellas corresponden, nunca hemos intervenido, ni es compatible con nuestras normas el obrar de otro modo… No nos hemos inmiscuido, ni lo haremos, en las colonias o dependencias que ya poseen algunas naciones europeas” (aislacionismo).

El impacto inmediato de la Doctrina fue conjurar la intromisión rusa en Norteamérica y la recuperación de las colonias españolas en Sudamérica, en parte con el apoyo interesado de la Royal Navy (algunos historiadores plantean que la amenaza a América de la Santa Alianza fue una invención británica).
No obstante, durante la mayor parte del siglo XIX la doctrina fue letra muerta. Hay que resaltar que los USA de esta época aun estaban lejos de poder enfrentarse a las potencias europeas en un conflicto abierto, inclusive los ejércitos y las armadas de muchos países sudamericanos los superaban en fuerza, y que tal doctrina solo podía apoyarse para su ejecución en la Royal Navy. De hecho no pudieron contrarrestar las numerosas aventuras neocolonialistas europeas en Hispanoamérica, como el Imperio Mejicano impuesto por los franceses, el caso de la recuperación española de Santo Domingo ni la Guerra del Pacifico.

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El Imperio Alemán por su parte también ignoró esta doctrina al participar en numerosos incidentes en las Américas en este tiempo, como los ejemplificados a continuación

1872: Incidente del Vineta (Haiti)

Durante la Guerra franco prusiana la simpatía de los haitianos estuvo abiertamente del lado de su ex metrópoli Francia, cosa que al parecer fue tomada muy en cuenta por los germanos. Con el pretexto de de demandar el pago de 3000 libras de indemnización por perdidas que reclamaban dos hombres de negocio alemanes radicados en Haiti, el 11 de junio de 1872 se presentaron en Port-au-Prince dos fragatas alemanas: Vineta y Gazelle, bajo el comando del Capitán Batsch, y sin advertencia tomaron posesión de los cañoneros haitianos Mont Organizé y Unión que allí se encontraban, que, sorprendidos no lograron presentar la mas mínima resistencia.
El gobierno haitiano tuvo que pagar y el capitán Batsh cogió el dinero y abandonó Port-au-Prince, devolviendo los cañoneros apresados en mal estado y con la bandera haitiana profanada.

Imagen de la SMS Gazelle:
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Imagen de la SMS Vineta:
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Mont Organizé, antiguamente USS Quaker City:
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1878: Affaire Eisenstuck (Nicaragua):

El incidente surge cuando la hija del cónsul alemán en la ciudad León, Nicaragua, de apellido Eisenstuck, se casó con un joven dentista nicaragüense, Pablo Leal. Al poco tiempo de casados el matrimonio se ve que tuvo sus desavenencias, cosas propias de parejas, y la chica se regresó a la casa de sus padres, quienes comenzaron a tramitar el divorcio.
En aquellos tiempos la sociedad era muy machista y consideraba a la mujer casi como propiedad del marido, así que Leal trató por todos los medios de que su esposa volviera bajo su techo, cosa a la que esta se negó. Entonces, con la ayuda de un amigo comandante de la policía y de varios agentes aprovechó que un día la chica daba un paseo con su padre y tío para llevarla a la fuerza a su casa. Los alemanes se resistieron y se produjo una trifulca en la que estos fueron golpeados y detenidos y la hija arrastrada por los suelos.
El cónsul denuncio a su yerno en los tribunales sin resultado, y apeló al encargado de negocios alemán para la zona, radicado en Guatemala Werner von Berger, quien se desplazó a Nicaragua y trató de ser recibido por el Gobierno, pero este rechazó la entrevista. Todo este proceso llevó más de dos años. El recién estrenado gobierno alemán necesitaba afianzar su prestigio ante Europa y el mundo, por lo que ordenó a la Kaiserliche Marine que despachara una flota de cañoneras para exigir al gobierno de Nicaragua que hiciera un saludo público a la bandera alemana, y también que hiciera una manifestación pública por la violación del respeto debido a los representantes consulares, además de pagar una multa de 30,000 pesos en oro que deberían ser entregados en un plazo de 14 días. El 19 de marzo de 1878 apareció la escuadra alemana formada por los buques de guerra SMS Elizabeth, SMS Ariadne y SMS Leipzig en el puerto de Corinto y los navíos SMS Medusa (un buque escuela que se dirigía a China) y SMS Freya frente a San Juan del Norte. Ante tal despliegue, al gobierno nicaragüense no le quedo más remedio que izar la bandera alemana en puerto Corinto, se toco su himno y las autoridades rindieron tributo ante la vista del cuerpo diplomático, además de pagar la multa. Lo más irónico del caso es que el matrimonio se reconcilió, y vivieron felices mucho tiempo, y sus descendientes vivían hasta no hace mucho en diferentes países de Centroamérica.

SMS Elizabeth:
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SMS Ariadne:
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SMS Freya:
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SMS Leipzig:
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1897: El caso Lüders (Haití):

1897: El caso Lüders (Haití):
En 1897 la policía haitiana fue a arrestar a un presunto delincuente, el cual era empleado de un súbdito alemán de apellido Lüders (hijo de alemán y de haitiana), este ultimo trato de impedir el arresto y fue detenido y procesado por resistir a la autoridad. El jefe de la Legación germana en Port-au-Prince, el Conde Schwerin, intervino en el asunto, se presentó en el Palacio Presidencial y demando la liberación de Lüders (17-10-1897). El presidente haitiano, el General Sam, ofendido por esta actitud que tanto se apartaba de los usos y costumbres en el trato entre las naciones, se negó a recibirlo y lo envió a la Secretaria de Asuntos Extranjeros. Los americanos adoptaron su actitud mediadora tradicional en estos casos y a través de su Ministro en Haití escribieron al gobierno del General Sam solicitándole que liberara a Lüders y le permitiera abandonar el país como cortesía hacia los Estados Unidos (21-10-1897).
No obstante, el 6 de Diciembre dos cañoneros alemanes, el Charlotte y el Stein, anclaron en Port-au-Prince. El Capitán Thiele del Charlotte despachó un ultimátum al gobierno haitiano demandando una indemnización de $20,000 para Lüders, un saludo para la bandera alemana y que el Presidente recibiera al cónsul alemán, y daba para el cumplimiento del mismo el plazo de 4 horas´
La excitación entre la población de Port-au-Prince fue muy intensa ante el temor de que la capital fuese bombardeada. Los representantes de las Grandes Potencias se emplearon a fondo para urgir al presidente Sam a ceder y finalmente aceptó las condiciones germanas. Estas peticiones y la actitud de los alemanes ofendieron el amour-propre nacional, sin embargo no ocurrieron disturbios y Haití mantuvo la calma frente a esta humillación gratuita infligida por una nación poderosa.

Imágenes del SMS Stein:
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Imágenes del SMS Charlotte:
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PACIFICO:
Los alemanes en su afanosa búsqueda de territorios para establecer colonias, merodeaban por el Pacífico tratando de aprovechar cualquier coyuntura, compitiendo fundamentalmente con los ingleses, es por eso que influyeron en los conflictos internos de Samoa y suministraron armas, y en muchos casos tropas a las facciones samoanas que guerreaban, contribuyendo al deterioro de la situación política del archipiélago. Era habitual la presencia de cañoneros de estas potencias en el puerto de la capital insular.
No obstante cuando Groover Cleveland llegó a la presidencia americana en 1885 decidió que era hora de que los USA jugasen un rol más activo en el Pacífico y su cónsul en Samoa, Benjamín Greenebaum comenzó a involucrarse en la política de las islas, apoyando la facción del rey Malietoa, al tiempo que Washington rechazó todo control germano sobre Samoa. La escalada de los acontecimientos llegó a tal grado que solo un espantoso huracán que destruyó las escuadras alemana y americana concentradas en el puerto de la capital samoana Apia fue capaz evitar la batalla en ciernes entre americanos y alemanes, y de aplacar los ánimos de los respectivos gobiernos. Siguió una conferencia diplomática sobre el tema en Berlín, donde se acordó mantener la independencia del archipiélago bajo el mandato del rey Malietoa.
Este tema sobre el conflicto de Samoa se ha tratado mas ampliamente en nuestro foro: viewtopic.php?f=21&t=17818&p=520557&hilit=samoa#p520557

Guerra Hispanoamericana:
Algunos historiadores creen encontrar una “Conexión Germana” en la misma génesis del conflicto: Ven como una de las causas del envío del acorazado USS Maine al puerto de La Habana la presencia allí de varios buques de guerra alemanes: el Gneisenenau, el Charlotte, y el Geier, que varios días antes habían estado hostigando al gobierno haitiano (El caso Lüders) .
Los cálculos geopolíticos apuntaban al riesgo de una posible intervención alemana en el conflicto que se venía librando en Cuba. Ya desde 1854 los sucesivos gobiernos americanos se habían planteado inútilmente, por medio de la compra o el apoyo a los rebeldes, separar la Isla del dominio español o de cualquier poder europeo. Por su parte Alemania había comenzado a oponerse cada vez con mayor intensidad a la separación de Cuba de su metrópoli, temerosa de que esto desembocara en la anexión a los USA. En 1896 el embajador americano en Londres escribía al secretario de Estado Richard Olney:
“Si esto ocurriera (hostilidades entre Madrid y Berlín) una ocupación de la isla de Cuba por parte de Alemania tendría probablemente lugar y la Isla seria mantenida hasta el pago de una dura y fuerte indemnización por parte española, condición que, dado el estado de las finanzas españolas conduciría directamente a una ocupación indefinida”
Mirándolo desde esta óptica la intervención estadounidense se configura casi como una guerra preventiva.
Como ya hemos visto, era notorio el interés de Alemania por las posesiones del decadente Imperio Español, en el Pacífico ya se habían producido los incidentes entre ambos estados en la isla de Yap, la Crisis de las Carolinas en 1885, y solicitudes de compra por parte de los germanos del archipiélago filipino. Como curiosidad aquí les dejo esta foto de la señora Bartola Garrido, natural de Manila y residente en la Isla de Yap, que según la vieja revista de la Ilustración Artística, cuando los alemanes intentaron posesionarse de la isla de Yap en 1885, enarboló la bandera española y protestó enérgicamente. En la foto se ve detrás de ella la bandera española:
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Y en 1898 resulta que una flota americana se planta frente a Manila con pretensiones de ocupar la colonia española que tanto había ansiado Alemania para sí.
Desde que los barcos de Dewey comenzaron a concentrarse en Hong Kong, Guillermo II, apenas leído el mensaje de su cónsul allí, dispuso que se trasmitiera inmediatamente a su embajada en Madrid la orden de que el propio embajador o el agregado militar advirtieran a la Reina Regente el peligro de ataque a las Filipinas, “como aviso personal de mi parte”. En una de sus frecuentes glosas marginales a los documentos manejados, añadía un comentario cáustico hacia los norteamericanos: “¡estos bribones de yankees quieren la guerra!”, en referencia al contencioso en curso entre Washington y Madrid por la cuestión cubana.

Comparativa de ambas fuerzas militares:
En 1898, nadie realmente pronosticaba el surgimiento de los USA como superpotencia mundial. La potencia en esos días era la Gran Bretaña. El Sol literalmente nunca se ponía en sus dominios y las rutas en los mares eran seguras gracias a la Royal Navy.
Sin embargo a lo largo del siglo XIX los Estados Unidos experimentaron un incremento sin precedentes en su desarrollo industrial, demográfico (en este tuvieron que ver indudablemente las olas migratorias provenientes de Europa) y territorial (la conquista del Oeste). Este desarrollo solo tuvo un frenazo en los años de la Guerra Civil, de la cual salió fortalecido en su unidad nacional y al eliminar el lastre que representaban en su desarrollo industrial-burgués los agrícolas-aristocráticos estados del Sur.
Realmente, América anuncio su presencia en el escenario mundial cuando gano la guerra contra España, pero la derrota de una potencia europea de 5º categoría solo llego a insinuar el potencial real de los USA.

Soldados del 1st U.S. Volunteer Cavalry "Rough Riders” en 1898:
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Los militares americanos que ganaron la Guerra Hispanoamericana en 1898 ni siquiera estaban actualizados para su tiempo. De hecho esta guerra tuvo la virtud de reunir a antiguos enemigos de la Guerra Civil entre los Estados, y jugó un importante papel en la cicatrización de las viejas heridas de este conflicto entre hermanos, como muestra esta fotografía propagandística de la guerra hispanoamericana, donde dos militares, uno con el uniforme gris confederado y otro con el azul de la Unión se dan la mano bajo la égida de la joven República de Cuba, que rompe las cadenas coloniales…

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No había un personal de Estado Mayor del ejército tal como lo conocemos hoy en día. Alemania, un país solo desde 1871, tenía uno, muy bien engrasado y coordinado, que ayudo al Káiser a derrotar a Francia en 1870. Pero el Ejercito Americano no siguió el ejemplo.
Los comandantes eran jefes que ganaron su reputación en los dos bandos enfrentados durante la Guerra Civil. No había escalafón o una plantilla de jefes, e individuos prominentes -- a menudo sin la experiencia militar para el grado—reclutaron regimientos de voluntarios para suplir al ejército, y conservarían hasta su muerte los grados militares obtenidos de esta forma.
Entre las guerras Civil e Hispanoamericana, el US Army fue una fuerza fronteriza. Soldados regulares y exploradores indios lucharon contra los indios americanos desde Little Big Horn hasta Wounded Knee. Las Guerras Indias terminaron, pero los soldados siguieron custodiando los fuertes en la frontera y las reservas indias.
El Ejercito no estaba entrenado en combate “regular”. Desde la Guerra Civil, ninguna operación desarrollada lo preparó para una batalla contra un ejército “estilo europeo”.
Siguiendo con el ejemplo de la guerra de Cuba: Los españoles tenían mejores armas que el US Army, como el fusil Máuser y cañones Krupp de tiro rápido (observad que todas eran de tecnología alemana) que funcionaban con la nueva pólvora sin humo. Las fuerzas U.S. usaban la antigua pólvora que desprendía mucho humo y delataba sus posiciones.

Artillería americana: El cañón de campaña U.S. modelo 1885 3.2 pulgadas (8 cm). Fue el "caballo de batalla" de las tropas americanas en Cuba. Parque conmemorativo de la Loma de San Juan en Santiago de Cuba.
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Artillería alemana de 1898: Cañón de montaña Krupp de 75 mm. Museo Militar de La Coruña:
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Los españoles vestían uniformes de algodón “rayadillo”, los cuales, después de algunos días en el campo, se confundían con el follaje. Los soldados americanos llevaban los mismos uniformes azules de lana (tan poco apropiados al clima cubano) que sus abuelos llevaban en 1865.
El embarque de los animales y toda su impedimenta fue una pesadilla logística. Cuando el Ejército llego a las costas de Cuba, las tripulaciones se limitaron a empujar a los animales por la borda con la esperanza de que nadaran hasta la orilla (¡qué diferencia con la organización y detallismo del desembarco de Normandía¡). Algunos animales confundidos comenzaron a nadar hacia mar abierto, hasta que una corneta toco la orden “Girar a la derecha” y los caballos se volvieron y nadaron hacia la costa.
La marina estaba un poco mejor. Los años 1890´s vieron una revolución en la construcción naval, los barcos de guerra, todos de acero, propulsados por calderas de carbón, eran los buques capitales en esos días. Aunque los USA aun mantenían barcos de la clase Monitor de la época de la Guerra Civil, la mayoría de los otros eran navíos modernos y poderosos. Los acorazados estadounidenses alardearon de baterías de hasta 13.5 pulgadas (33 cm), y blindajes impenetrables de nuevos aceros. En este desarrollo naval mucho tuvo que ver el Almirante Alfred T. Mahan, precursor de las teorías de la supremacía naval, muy en boga en la época.

El USS Iowa, el más potente y moderno acorazado americano en 1898:
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En esta guerra en Cuba fue protagonista T. Roosevelt: Siendo secretario asistente de Marina cuando estalló la guerra, despachó buques para Manila, renunció a su cargo y devino en Teniente Coronel de los "Rough Riders" -- El 1st U.S. Volunteer Cavalry. Logró que la unidad fuera enviada a Cuba, y cuando el comandante Leonard Wodd fue ascendido, Roosevelt asumió el comando y dirigió la unidad durante la batalla de Santiago. La carga de la Loma de San Juan hizo a Roosevelt un héroe y gobernador de New York. En 1899, ya se hablaba de él como futuro presidente de los Estados Unidos.

Busto de T. Roosevelt, que estuvo en un parque de Santiago de Cuba, hoy arrinconado en el Museo Bacardí de dicha ciudad:
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En cambio el ejército alemán era, casi en sentido absoluto, la nación alemana misma, con un gran cuerpo de oficiales, de alta preparación profesional. Esta casta militar profesaba la doctrina de la fuerza como medio de alcanzar los fines de la nación (recordad la famosa sentencia del prusiano von Klausewitz), y consideraba el progreso y predominio de la nación como ley ética suprema. Este gran cuerpo de oficiales profesionales había creado un vasto sistema o mecanismo para la preparación de todos los jóvenes del país en el servicio militar obligatorio cuando llegaban a la edad conveniente, y así lograron una reserva enorme y disciplinada para el ejército. Estaban creados también grupos especiales bajo mando del Estado Mayor general como los de ingeniería y técnica, y mediante la labor de estos especialistas todos los progresos de Alemania y otros países en la ingeniería, mecánica, electricidad y la química, se adaptaban a los propósitos militares. Cuando estalló la guerra franco prusiana Alemania pudo no solo poner rápidamente a toda la nación en pie de guerra con 10 millones de soldados preparados, sino emplear sus grandes fabricas para el abastecimiento de gran cantidad de armas y pertrechos, al mismo tiempo que sus industrias químicas proveían nuevas clases de explosivos y materiales de guerra, y sus ferrocarriles, construidos con fines estratégicos y comerciales, servían a propósitos cuidadosamente proyectados de antemano. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que era el ejército más fuerte en el mundo en 1898.

Soldados alemanes posan con el nuevo uniforme de principios del siglo XX:
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Pero el Imperio Alemán era una fuerza fundamentalmente continental, su marina de guerra no estaba a la altura de la potencia de sus ejércitos terrestres. Además carecía de bases carboneras en los confines de los mares, imprescindibles para las marinas de entonces. Podemos decir que se asemejaba o quizá era inferior a la norteamericana. En esta época aun Gran Bretaña no se había decantado por ninguno de los dos bloques que comenzaban a perfilarse en Europa, el Alemán o el Francés, y Alemania trataba de atraerla a su campo, todavía el programa de construcción naval del Káiser, sintetizado en la frase “Nuestro porvenir esta en el mar”, no había alcanzado su apogeo, que constituyó posteriormente un verdadero desafío a la reina de los mares Inglaterra.

Después de la derrota de la escuadra española el 1º de Mayo de 1898, el Almirante americano George Dewey ordenó el bloqueo naval de la capital Manila, mientras que los insurgentes filipinos lo hacían por tierra. Otros países enviaron buques como observadores: Inglaterra envió 3, bajo el mando del capitán Edward Chichester. Japón uno y Francia uno. En cambio el Kaiser Guillermo, intensamente frustrado pensando que se le escapaban las Filipinas de las manos, coordinó con Tirpitz el envío de una importante fuerza naval en orden de asegurar alguna porción de territorio. En cualquier caso 3 cruceros alemanes arribaron a Manila poco después de la batalla, seguidos el 12 de Junio por el crucero Kaiserin Augusta llevando a bordo al contraalmirante alemán Otto von Diederichs, comandante del Escuadrón del Asia Oriental, con base en Kiao Chao.

Imagen del SMS Kaiserin Augusta. Como curiosidad podemos decir que el Kaiserin Augusta estaba bajo el mando del hermano del Káiser, el príncipe Heinrich de Prusia. Uno de los oficiales a bordo era Erich Raeder, futuro almirante de la marina nazi.
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Una semana después llegaron otros dos buques de guerra germanos, dándole una superioridad de 5 buques capitales por 4 los americanos. Algunos de los otros barcos alemanes fueron: SMS Kaiser, SMS Irene, SMS Prinzess Wilhelm, y el cañonero SMS Kormoran.

SMS Kaiser:
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SMS Irene:
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SMS Prinzess Wilhelm:
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SMS Kormoran:
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Oficialmente Diederichs proclamó que la presencia naval alemana respondía a la necesidad de proteger a los ciudadanos y propiedades alemanas y preparar una posible evacuación de los mismos de Manila. Dewey no obstante estaba preocupado porque los alemanes pudieran interferir en las operaciones antes de la rendición de España, asegurándose así un papel en las negociaciones de paz y la posterior disposición del territorio filipino. Las relaciones entre Dewey y Diederichs fueron empeorando, los americanos estaban irritados por las interferencias de los alemanes: excursiones de los oficiales alemanes a las posiciones españolas (Diederichs en persona desembarcó en Manila), visitas al cuartel general de Emilio Aguinaldo, jefe de los insurrectos filipinos (los americanos sospechaban una negociación secreta para establecer un protectorado alemán), la evacuación clandestina del gobernador español general Basilio Augustín en el Kaiserin Augusta, las molestias ocasionadas por el SMS Irene al desembarco de tropas filipinas, que ocasionaron el envío del USS Concord a Subic Bay y el establecimiento de una estación en la península de Bataan, donde habían desembarcado tropas alemanas.
Esto llevó a que ocurrieran dos de los más peligrosos incidentes en las relaciones germano americanas antes de la WWI: Los americanos sospechaban que los alemanes violaban el bloqueo introduciendo harina en la ciudad, y pretendían inspeccionar al crucero Irene, el cual se rehusó y el guardacostas americano McCulloch disparó un cañonazo de advertencia delante de su proa.
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Otro incidente similar ocurrió al aproximarse durante la noche un navío alemán a la flota americana. Las tensiones llegaron al clímax el 10 de Julio cuando Diederich envió ante Dewey al subteniente Paul von Hintze para protestar por estos hechos, y el almirante americano le contestó muy alterado que “si Alemania quería guerra la tendría”. Es comprensible la actitud del almirante americano, a 12 000 millas de sus bases, sin prácticamente comunicaciones, amenazado por la aproximación de una escuadra enemiga (se esperaba la llegada del Almirante español Cámara), bloqueando una ciudad mientras tardaba la llegada de buques y tropas de refuerzo, e intranquilo por la equivoca actitud de los insurrectos filipinos. Ahora a todo esto se sumaba el incordio de los alemanes.
Esta actitud resuelta de Dewey, provocó que Diederich moderara un tanto la suya, pensando tal vez que si persistía quizá trajera más daño que beneficio para la causa germana, poniendo en su contra a las otras potencias (algunos mencionan el apoyo brindado por el comandante ingles Chichester al situar al HMS Immortalité al lado del USS Olympia, con la banda de música tocando “The Star Spangled Banner” en una inequívoca muestra de apoyo). También se quejaba el almirante imperial de que no existía una particular simpatía por los alemanes entre los rebeldes filipinos.

HMS Inmortalité:
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USS Olympia, el único buque de la época que aún se conserva, en su amarradero de Philadelphia:
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En la prensa y la opinión pública americana surgió un fuerte sentimiento anti germano, en parte justificado dado el tamaño de la flota alemana (solamente el transporte de tropas Darmstad con 1400 hombres a bordo superaba a todos los hombres de Dewey). En realidad todavía el gobierno americano no tenía claro sus designios acerca de las Filipinas, y Alemania no estaba sola en los deseos de las otras potencias de establecer una división del archipiélago entre las potencias, y ponerlo bajo mandato internacional, solo trataba de capitanear estas intenciones, por la cuenta que le traía.

Foto del transporte alemán “Darmstad” embarcando tropas en Kiao Chao :
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Pero la corriente imperialista en Washington jugó acertadamente sus cartas (algunos plantean que las Filipinas al principio no estaban en el punto de mira americano, pero el subsecretario de Marina T. Roosevelt aprovechando unas vacaciones de su superior Long, despachó a su hombre de confianza Dewey hacia la zona con la flota del pacífico, enfrentando a sus superiores a los hechos consumados) y pronto los sentimientos anexionistas crecieron en los USA y las esperanzas de ganancias territoriales de las otras potencias en las islas se evaporaron.
Cuando el primer contingente de tropas americanas desembarcaron y dos barcos de guerra llegaron para reforzar a Dewey (Monterrey y Monadnock), la confrontación con Diederich fue amainando, y el vicealmirante alemán se trasladó a Batavia (Jakarta) a atender una ceremonia holandesa. Con la captura de Manila y la firma del protocolo de paz, los barcos de las potencias, incluyendo los alemanes comenzaron a retirarse de aguas filipinas. El Imperio Alemán procedió entonces a negociar con España la compra de algunas de sus posesiones en le Pacífico, adquiriendo las Palaos, Carolinas y las Ladronas, excluyendo Guam, en 1899.

Fotos de las Carolinas Occidentales: Entrega oficial de aquellas islas a los alemanes:
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Continuará…

Bibliografía:
Aprensiones en Berlín ante la eventualidad de un ataque norteamericano a Manila, marzo de 1898 Luis Álvarez Gutiérrez Centro de Estudios Históricos, Madrid

¿Que temió Dewey en la bahía de Manila? EDWIN WILDMAN
The encyclopedia of the Spanish-American and Philippine-American war.

Historia de la Guerra del Mundo. Frank H. Simonds

HAITI: HER HISTORY AND HER DETRACTORS de J. N. LEGER
Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Haití en los Estados Unidos.
New York y Washington
THE NEALE PUBLISHING COMPANY
1907

At the Dawn of the American Century By Jim Garamone
American Forces Press Service

Historia de Cuba: Compilación coordinada por la Dra. Consuelo Naranjo Orovio, de la Complutense.


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