Sables al viento. La caballería en la guerra moderna (1860 - 1945)

La historia de la caballería en la guerra contemporánea suele contarse como una lenta agonía frente al avance de la tecnología. Sin embargo, la realidad fue mucho más compleja. Desde las campañas coloniales del siglo XIX hasta los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial, las unidades montadas no solo sobrevivieron, sino que se adaptaron, evolucionaron y, en muchos casos, siguieron desempeñando un papel decisivo.

En Sables al viento. La caballería en la guerra moderna (1860-1945), Ismael Santos nos propone una revisión rigurosa y accesible de ese proceso, desmontando tópicos muy arraigados sobre la supuesta obsolescencia de la caballería. A través de un recorrido que abarca distintos ejércitos, doctrinas y conflictos, el autor analiza cómo esta arma tradicional supo transformarse en un contexto dominado por la industrialización de la guerra.

Sobre todo ello, y sobre la pervivencia de la caballería en la guerra moderna, conversamos hoy con su autor:

 

¿Cuándo surge la idea de escribir una historia global de la caballería moderna?

El interés nace cuando me encuentro estudiando la Primera Guerra Mundial 1914-1918. Ya cuando uno maneja información de primera mano se da cuenta que en este conflicto se menciona muchas veces todo lo que tiene que ver con el arma montada. Entonces pensé: si aquí hay caballería está claro que antes y después también habrá. Así surge el proyecto de escribir una obra de estas características. 

 

¿Qué te atrajo más: el mito romántico del jinete o el análisis militar del arma?

Una mezcla de ambas, pero ante todo el análisis militar del arma y su adaptación a un entorno que cada vez está más tecnologizado, mecanizado y motorizado. Me parece muy interesante contraponer esos medios tradicionales (el caballo y sable) a las ametralladoras o los vehículos blindados.

 

¿Qué laguna historiográfica querías cubrir?

Las fechas propuestas no están cogidas al azar. Después de Balaclava en Crimea hay una verdadera laguna en todo lo que tiene que ver con el uso y desarrollo de la caballería. Las personas piensan que el jinete se mantuvo inmóvil desde las guerras napoleónicas, pero la realidad es que se adaptaron a las circunstancias y el libro busca exactamente eso: poner a la caballería en el sitio que le corresponde a pesar de que hubiera aviones y panzers.

 

El libro comienza en un momento en que la tecnología ya parece condenar al caballo. ¿Por qué no desaparece entonces?

Porque el caballo todavía tiene mucho que aportar a las fuerzas armadas. Y no hablo solo de la logística, sino de unas funciones de reconocimiento, exploración y movimiento que un vehículo a motor no puede realizar. Por poner un ejemplo: un caballo no tiene dificultad de andar por terrenos encharcados o embarrados, un vehículo de ruedas sí.

 

¿En qué conflictos crees que la caballería mostró mejor su adaptación al mundo industrial?

Diría, porque es mi tema, la Primera Guerra Mundial. Pero está claro que fue la Segunda Guerra Mundial. Ahí se puede ver, sobre todo en el desarrollo de la campaña en el este contra la Unión Soviética como la caballería roja es un auténtico incordio para las tropas de primera línea alemana que están muy bien motorizadas y mecanizadas. Cosacos y jinetes soviéticos lanzaron ataques exitosos al igual que incursiones que golpearon los centros logísticos de la Wehrmacht.

 

¿Hasta qué punto el factor humano —movilidad, iniciativa, espíritu de cuerpo— siguió siendo decisivo?

Siguió siendo decisivo hasta su mismo final. No hay unidad militar donde el factor humano sea importante que en la caballería. La diferencia entre un buen o un mal líder se nota demasiado. El libro está repleto de anécdotas y datos al respecto donde un oficial al mando podía fracasar si tomaba una mala decisión en el momento inadecuado de una batalla.

 

A lo largo del libro aparecen muchos teatros de operaciones. ¿Cuál te sorprendió más?

Quizá si me tengo que quedar con uno, por raro y específico, es el de la guerra de independencia turca tras la Gran Guerra. Allí los turcos nacionalistas apostaron fuerte por la caballería y la usaron de manera inteligente y agresiva. Fue una pieza clave para vencer a los griegos en las operaciones de 1922, cuando finalmente se les expulsa de Anatolia. 

 

¿Qué episodio consideras el más representativo del “espíritu” de la caballería?

Aunque es muy poco conocido: el de la caballería alemana en Rusia entre 1914-1918. Allí se comportaron como lo que verdad eran: una formación altamente móvil que podía golpear lejos del campo de batalla causando el caos, destruyendo elementos críticos del enemigo y, sobre todo, pudiendo rodear y envolver unidades desprevenidas para evitar que sostuvieran el frente de combate.

 

¿Qué papel ocupa el caso español dentro del conjunto del relato?

Por supuesto el caso español tiene su propia parte específica. Muestra el “quiero y no puedo” de la caballería. España tenía una excelente arma montada a comienzos del siglo XX, pero había escasez de recursos y no se podía utilizar todo lo extensamente que se quería. Esto se vio muy bien en Annual, cuando participó un único regimiento de caballería, el famoso Alcántara. En el Expediente Picasso se deja claro: tras esos eventos ¿por qué no se usó más caballería? Era difícil y costoso. En la Guerra Civil 1936-1939 ocurre algo similar. No obstante, hay una gran gesta como la de la Primera División del general Monasterio en el Alfambra. Logran algo magnífico al atravesar el frente ayudados con los sables, aunque también con la potencia de fuego de la artillería y los aviones.

 

Dices que la obra desmonta ideas muy extendidas. ¿Cuál es el mito más persistente?

Que las ametralladoras acabaron la historia de la caballería. Es del todo falso. La caballería no fue suprimida por las ametralladoras, de hecho, estas máquinas fueron adoptadas por las unidades montadas para obtener una mayor potencia de fuego y poder moverse por el campo de batalla con mejores posibilidades de éxito.

 

¿La caballería fue realmente un arma anacrónica o una herramienta que se adaptó mejor de lo que pensamos?

Para nada fue anacrónica y fue una herramienta con una adaptabilidad muy alta, mejor de lo que piensa la mayoría de las personas. Tanto a nivel táctico, como operacional y estratégico. De hecho, y como se desarrolla en otro apartado, fue la caballería roja de Budionni la que alcanzó el máximo empleo del arma montada y estamos hablando de 1920, justo después de la Gran Guerra.

 

¿Cuándo muere de verdad la caballería como arma decisiva?

Aunque mucha gente me dice que hoy todavía existe la caballería, no son formaciones montadas ni grandes ni con unas funciones reales en el campo de batalla actual. En definitiva, no es una caballería para su empleo en masa. Por tanto 1945 es realmente el final del instituto ecuestre.

 

¿Qué herencia doctrinal o cultural ha dejado en los ejércitos modernos?

La herencia cultural es gigantesca, sobre todo alrededor del caballo. ¿Cuántas estatuas hay de grandes personajes históricos a pie? Pocas y eso es una declaración de intenciones. Así mismo, en lo doctrinal la caballería dejó un poso de arrojo, agresividad y de sacrificio que todavía hoy se encuentra en las unidades acorazadas y blindadas. Ya se comprobó esto en la Segunda Guerra Mundial y hoy sigue siendo así.

 

Como se desprende de esta conversación, la historia de la caballería en la guerra moderna está lejos de ser un simple relato de decadencia. Más bien, se trata de un proceso de adaptación constante, en el que tradición y modernidad convivieron durante décadas en los campos de batalla.

En Sables al viento, Ismael Santos nos invita a revisar muchos de los tópicos asumidos sobre esta arma, mostrando cómo la caballería supo encontrar su lugar incluso en un entorno dominado por la potencia de fuego, la mecanización y los cambios doctrinales. Desde las cargas aún decisivas en determinados contextos hasta su progresiva transformación en fuerzas móviles de reconocimiento y explotación, su evolución refleja, en última instancia, la propia transformación de la guerra contemporánea.

Desde el foro El Gran Capitán, agradecemos al autor su tiempo y sus reflexiones, que sin duda contribuirán a enriquecer el debate sobre un arma tan emblemática como a menudo mal comprendida.

 

Foro de Discusión:

 

https://www.elgrancapitan.org/foro/viewtopic.php?t=33651

 

 

Sables al viento. La caballería en la guerra moderna (1860 - 1945)

       Librería "Tercios Viejos: El rincón de la historia" - El Gran Capitán

 

El Gran Capitán. Historia Militar.