En 1930 rechaza el puesto de agregado aéreo en Washington ofrecido por el gobierno de Dámaso Berenguer para seguir conspirando. Contacta con los anarquistas catalanes de la CNT y Emilio Mola, secretario de estado de la seguridad lo detiene bajo la acusación de trasladar armas para una insurrección. Se fuga de la cárcel, hace creer que se ha exiliado y sigue con sus confabulaciones desde Madrid. Su particular salto al vacío revolucionario lo realiza al encabezar la sublevación de la base aérea de Cuatro Vientos, donde se apoderó de algunos aparatos y sobrevoló Madrid con la intención de bombardear el Palacio Real, propósito que no llegó a realizar. El intento fracasa y huye a Portugal. La nacionalidad uruguaya otorgada en el raid del Plus Ultra le salva del destierro y le lleva a París, vía Amberes. Allí fue recibido entre otros por Francesc Macia, con quien se funde en un aparatoso abrazo. Pero sus desaires y extravagancias hacen que el selecto grupo de exiliados políticos al que se une le aíslen cada vez más.

El 15 de abril de 1931, dos días después de que las elecciones municipales den el poder a los republicanos en la mayoría de los pueblos y ciudades, regresa a España. Durante el viaje recibe la noticia de su nombramiento como jefe de la Aeronáutica Española. Por tercera vez es aclamado en Madrid. Pero recién llegado tiene salidas de tono hacia sus compañeros políticos increpándoles el por qué se ha permitido la marcha de Alfonso XIII y de que no se haya reprimido a los “elementos reaccionarios”. Esto hace que muchos políticos moderados empiecen a pensar que es un loco perturbador.

Ante la convocatoria de elecciones se alista a la candidatura de Ezquerra Republicana de Catalunya por Barcelona y a otra en Sevilla, de talante libertario-anarquista. Aunque las urnas le otorgan las dos actas de diputado, finalmente ocupó el escaño de Barcelona. Y una vez en el Parlamento prefirió aliarse con una camarilla mixta de diputados de izquierdas. Pero en las Cortes, Franco descubre que la política es para profesionales. Maura y otros diputados expertos le dejan en evidencia sistemáticamente en un tiempo en el que estaba prohibido leer los discursos en el hemiciclo. Los enemigos que tiene en el Ministerio de Gobernación tratan de abrirle un expediente por insurrección, pero curiosamente sus amigos masones le solucionarán el problema.

En estos agitados años su mujer, Carmen Díaz, descubre que su marido tiene otra familia en Barcelona. Se divorcian gracias a la primera ley en España que lo permite. Al poco tiempo se casa con Engracia Moreno, con quien tiene ya una hija. Tras esta boda, sus fervores revolucionarios amainan. Son los años de la toma del poder por parte de las derechas durante la República. La política se radicaliza de forma irreversible.

En 1934 el gobierno de Lerroux le nombra agregado aéreo en Washington. Esto le permitirá distanciarse de las exaltadas compañías que frecuentaba y muere su madre, Pilar Bahamonde. Esto reiniciará una relación prácticamente inexistente con su hermano Francisco.

Es suspendido de su cargo tras el levantamiento de 1936. En una entrevista con Associated Press hace éstas sorprendentes declaraciones: “Cuando termine la lucha, será necesaria una dictadura fuerte. Pero una dictadura para la cual el bienestar de la nación sea lo primero. Lo que España necesita es una dictadura de clase media, que luche contra el gran capital y los trabajadores revolucionarios”.

Ramón se presenta en Salamanca cuando su hermano es proclamado caudillo. En noviembre se le habilita en la escala militar y se le encomienda el mando de la base aérea de Baleares. A pesar de lo exaltado de sus posturas políticas en plena Guerra Civil, fue bien acogido por la tropa. Para unos era el hermano del caudillo y para los más jóvenes el aviador español más importante. La única excepción fue Alfredo Kindelán, responsable de la aeronáutica de Franco. Escribió una carta de protesta al generalísimo que no obtuvo respuesta. En Palma de Mallorca se convierte en un militar estricto y eficiente. Poco a poco se va centrando en su trabajo, meticuloso y cumplidor. Pero su carácter cambia y se torna taciturno e introvertido. Sería esto el principio de una estrecha colaboración con su hermano Francisco.

El 28 de octubre de 1938, Ramón Franco se estrella a bordo de su hidroavión cerca de la bahía de Palma. Los informes más rigurosos sobre el accidente indican que, como solía hacer, exigió demasiado al motor de su hidroavión. Este perdió vuelo y cayó en barrena. En el funeral, el único representante de la familia fue el hermano mayor, Nicolás. Fue enterrado en el Jardín de la Cruz de la Palma de Mallorca, aunque en 1963 sus restos se trasladan al mausoleo edificado en honor de los muertos de la aviación franquista durante la Guerra Civil española.

Aclamado por multitudes, aislado por sus compañeros de partido. Extravagante, osado, emprendedor y temerario. Fue un republicano convencido o su tendencia política una expresión más de rebeldía. ¿Qué le llevó a cambiar radicalmente de forma de pensar? Quizá pensar que un régimen político más severo traería a España la estabilidad que no había conseguido. Su recién retomada carrera militar hubiera podido ser brillante. Para su hermano un aviador caído por la Patria. Pero en el fondo, no pensaría que los desmanes rojos de su díscolo hermano sólo podían redimirse de esa manera. Nunca sabremos cómo hubiera sido su trayectoria. Ramón Franco, el rebelde y olvidado hermano del dictador.

Es autor de dos obras: De Palos al Plata (1926) y Madrid bajo las bombas (1931).

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El Gran Capitán. Historia Militar.