11 de noviembre de 1940
El día amanece despejado, cosa imprescindible para la misión en curso, pues el ataque nocturno necesitará toda la luz que emita la luna. La flota ya ha cumplido dos objetivos: reabastecer Malta y reforzarse con la llegada del “grupo Barham”. Ahora queda el mas importante. El ataque nocturno. Mientras transcurre el día, siguen navegando hacia el norte, sin ser detectados, hacia el punto de lanzamiento del ataque, a 40 millas de Cefalonia y a 180 al sureste de Tarento. Lejos para un Swordfish, pero los depósitos de combustible suplementarios resolverán el problema, los italianos tampoco parecen haber pensado en esto.
El reconocimiento italiano está ciego, pero no así el británico. Durante la tarde un avión del HMS Illustrious parte hacia Malta para recoger las últimas fotos sacadas por las unidades de reconocimiento aéreo. Ahora hay que asegurarse de que el cubil no está vacío. Y no lo está, es mas, ha llegado un barco mas, el flamante y novísimo acorazado RM Andrea Doria, en fase de adiestramiento de la tripulación, acaba de fondear en el Mar Grande.
A las 1800 horas la Mediterranean Fleet se separa. La gran mayoría de los barcos vira para dirigirse al este y al sur, pero otros aumentan su velocidad hasta los veinte nudos, sus quillas partiendo el océano como una cuchilla, y se dirigen mas hacia el norte. Se trata por supuesto del HMS Illustrious, bajo el mando del Contralmirante Lister, que dirige toda la operación, escoltado por cuatro destructores y cuatro cruceros: HMS Gloucester, HMS Berwick, HMS Glasgow y HMS York. A esta flotilla la denominaremos “grupo Illustrious”. También se destaca hacia el norte la 3ª división de Cruceros, bajo el mando del Vicealmirante Pridham-Wippel.
La partida se acerca a su desenlace.


LOS SWORDFISH SOBRE TARENTO.

 

 Swordfish sobre el Illustrious

Sobre el puerto de Tarento 21 aviones deben lanzar su ataque en dos oleadas. Con el fin de clarificar la narración y no olvidar a ninguno de los aviones, los hemos nombrado con un código número-letra-número. El primer número indica la oleada a la que pertenece el avión. La letra nos indicará el tipo de armamento: torpedo, bombas o bengalas (los aviones con bengalas llevan también bombas). El segundo número distinguirá a los aviones de la misma oleada y tipo de armamento entre ellos.

La primera oleada consta de 12 aviones: 6 torpederos (1T1, 1T2, 1T3, 1T4, 1T5 y 1T6), 4 bombarderos (1B1, 1B2, 1B3 y 1B4) y 2 equipados con bengalas (1Bg1 y 1Bg2). La manda el Capitán de Corbeta K. Williamson.

El despegue no se efectúa incidentes, los aviones van lanzándose al oscuro vacío y elevándose para reunirse antes de partir en un vuelo largo hacia su objetivo. No hay incidencias en un vuelo tranquilo, casi de rutina, hasta que la flotilla aérea llega a unos 50 Km. del objetivo. Un ladrido seco y repetido se oye en la distancia. Se trata de la DCA de Tarento disparando. ¿Porqué? Sobre esto hay dos versiones: según una de ellas la alerta fue causada por el avión de reconocimiento de las 22:30 según otra son los aparatos de escucha de la fuerza antiaérea italiana que han descubierto el ataque. Pero en este segundo caso ¿Porqué disparar tan pronto?. Probablemente sea pues el avión de reconocimiento el que ha despertado a la DCA italiana. De haber sido alertada por los aparatos de escucha, estos hubieran podido calibrar la distancia a la que se hallaban los Swordfishes, para disparar en el momento preciso. Pero esto no implica que la escuadrilla británica no fuera detectada igualmente por los aparatos de escucha.
Son ya las 23:00 cuando los atacantes llegan a Tarento. Lo hacen desde el oeste y no desde el sur, para camuflar la posición del portaaviones desde el que han despegado. A poca distancia del puerto el ataque se divide en dos grupos, los bombarderos y los lanza bengalas se adelantan para recorrer el borde sur del Mar Grande, y situarse en la orilla sureste y este de la misma los lanza bengalas tienen por misión la iluminación de los barcos surtos en el puerto para los torpederos. Los bombarderos seguirán hasta el Mar Piccolo. Por su parte los torpederos iniciarán el descenso desde su altura de aproximación hasta los 10 m de altitud, para lanzar sus peces mortales contra los acorazados.

A las 2300 en punto 1Bg1 y 1 Bg2 empiezan a soltar sus bengalas, en ese mismo momento se inicia el ataque de los torpederos en medio de un intenso fuego antiaéreo. La coordinación es perfecta.

Los primeros en entrar serán los aviones 1T1, 1T2 y 1T3.



El 1T1 es el Swordfish del Capitán de Corbeta Williamson y su observador el Teniente de Navío Scarlett. No debió ser fácil la posición de Williamson esa noche, es el jefe del grupo y tiene que dar ejemplo. Saliendo del picado a diez metros de altitud endereza el avión que se precipita, a todo motor, por encima de la masa oscura de la Isla de San Pietro, tras la que se extiende la calma superficie de agua del puerto. El biplano se mueve con agilidad gracias a su escaso peso y su robustez, con el torpedo colgando debajo, apuntando hacia el dique de Tarantola, del que cuelgan hacia el cielo los globos cautivos. No son muchos pero no hay tiempo para contarlos. Por suerte las bengalas dejan a contraluz los cables de los globos. Calculando con agilidad su trayectoria a pesar del vapuleo y el escándalo del fuego antiaéreo, se cuela entre dos cables de la barrera sur de globos cautivos. Ahora la visión es sobrecogedora. Ante ellos se alzan los buques italianos. Las sombras mas cercanas, apuntando hacia ellos con sus proas y escupiendo fuego antiaéreo con intensidad, son los destructores amarrados al dique de Tarantola. Los torpederos pasan sobre ellos como una exhalación, y tras ellos, a apenas quinientos metros ya de los Swordfishes, la enorme masa del acorazado RM Conte di Cavour. Las trazadoras pasan a los lados del biplano con violencia, es como dirigirse hacia el centro de una rueda de fuego, el avión vibra, sus planos atravesados por los proyectiles, todo el aparato se estremece, sin esperar más, tira de la palanca y el torpedo queda libre, entrando en el agua en medio de un estallido de espuma, en el mismo momento en que el biplano se hace añicos definitivamente. Williamson tarda muy poco en impactar en el agua fría y sucia del gran puerto, que huele a combustible y detritos de todo tipo. Rápidamente se hunde, lastrado por el peso de su paracaídas, que se quita frenéticamente para, una vez hecho, patalear hacia la superficie. Junto a el, como un corcho, surge también la cabeza de su observador. Han pasado segundos cuando una potentísima detonación les destroza los oídos, una columna de fuego se eleva desde el costado del Cavour. Williamson sonríe: misión cumplida. Enseguida agita las manos para llamar la atención de los marinos italianos para que los saquen del agua. Tal vez los recojan los marinos del destructor RM Fúlmine, que se apuntará el derribo de su avión.

Tras el avión de Williamson pasarán los 1T2 y 1T3, siguiendo su estela a la perfección. En el momento en que el costado del Cavour estalla en llamas viran bruscamente, para lanzar sus torpedos contra el Andrea Doria a unos 800 metros. Ambos peces caen al agua y se lanzan contra la presa, pero estallan antes de llegar al blanco. Los dos aviones viran 180 grados y vuelven a salir del perímetro de las defensas por donde han entrado, perseguidos por las candentes trazadoras. Ha sido un ataque magnífico, y una profesionalísima reacción la de los pilotos al cambiar de objetivo con pericia ante la explosión de su blanco primario.



Tras esto hay unos segundos de paz. La artillería antiaérea sigue disparando generosamente pero con escaso rendimiento. Estando los buques en puerto sus dotaciones no están completas y los artilleros son personal de todo tipo, sin distinción de función ni rango, muchos de ellos sin experiencia ¿Habrá terminado el ataque?
En absoluto. Un nuevo Swordfish, al que denominamos 1T4 se lanza desde el oeste del puerto hacia los acorazados. Este sigue un rumbo paralelo por el norte de los anteriores, y pasa entre las dos barreras de globos para lanzar su pez de hierro contra la aleta de babor del hermoso RM Littorio. Se trata del avión del Capitán Kemp, que suelta su torpedo a 350 metros del blanco aproximadamente.

En el mismo momento el Swordfish 1T5 llega desde el norte. Ha volado alrededor del flanco norte del puerto, para esquivar la barrera de globos cautivos y ha conseguido posicionarse igualmente al costado del RM Littorio. Se trata del aparato del Teniente Swayne, cuyo pez cae al agua a 300 metros del blanco.

Encuadrado e inmóvil el acorazado italiano se estremece de quilla a perilla, en apenas dos minutos dos impactos destrozan su casco uno a estribor y otro a babor y popa.

Nos queda un torpedero en este ataque, el que hemos llamado 1T6, el del Capitán Maund, que entra en el puerto siguiendo la estela del 1T5, volando a cinco metros sobre el nivel del mar, agitando el agua aceitosa con su hélice y soltando su torpedo orientado hacia el mismo buque que los otros dos, pero con peor suerte. Su torpedo estallará, como les sucediera al 1T2 y 1T3, antes de llegar al blanco, en este caso a unos 50 m, por un fallo en la espoleta.

Estos tres últimos aviones también conseguirán salir indemnes del infierno antiaéreo del puerto.

Mientras tanto los cuatro bombarderos se han dedicado a atacar un blanco secundario. Sobre el Mar Piccolo se abalanzan en picado contra los barcos fondeados, de menor entidad, pero consiguen despistar a la artillería antiaérea, parte de la cual tratará de derribarlos dejando actuar a los torpederos. Rodeados de trazadoras en la oscuridad los Swordfishes equipados con bombas pican sobre sus objetivos… sin éxito. Se marchan todos de Tarento más ligeros y sin impactos que apuntarse, aunque las explosiones averiarán ligeramente dos destructores, el RM Libeccio y el RM Passagno. Mención aparte merecen los dos lanza bengalas 1Bg1 y 1Bg2, que lanzarían sus bombas sobre los depósitos de combustible al sur de la ciudad, incendiándolos.

El ataque ha durado media hora aproximadamente, y mientras los aviones se alejan hacia el mar un espeso silencio cae sobre Tarento. Los servidores de las ametralladoras sueltan los disparadores, en los centros de mando de los barcos los oficiales se miran consternados y se asoman a los puentes de sus naves ¿Ha llegado el momento de evaluar los daños? En realidad no.

A las 2130 el HMS Illustrious ha puesto en el aire la segunda oleada del ataque. Son cinco Swordfishes equipados con torpedos y cuatro con bombas, dos de ellos además con bengalas. Los denominaremos 2T1, 2T2, 2T3, 2T4 y 2T5 para los torpederos; 2B1 y 2B2 para los bombarderos y 2Bg1 y 2Bg2 para los lanza bengalas.

Si la primera parte de la misión no ha sufrido ningún percance al despegue, en este caso si los hay. El avión 2B1 despegará con 24 minutos de retraso, se trata del avión de los tenientes de navío Clifford y Going. No acaban con este los infortunios del grupo. A poco de despegar uno de los bombarderos, al que denominaremos 2B2, debe volver al portaaviones tras haber perdido uno de los depósitos suplementarios de combustible. Ya no participará en el ataque.

El primer éxito de este ataque corre a cargo del 2Bg1 y 2 Bg2, que provenientes del suroeste, consiguen situarse al este del fondeadero principal italiano, tal y como había sucedido en el primer ataque, y lanzar sus bengalas, silueteando perfectamente a los barcos italianos para sus compañeros que vienen desde el oeste, y una vez sobre el recinto del puerto viran para atacar de norte a sur. Son las 00:00 del día siguiente. Es como iluminar el infierno. El humo se eleva en grandes nubes desde los depósitos de combustible incendiados y desde los barcos que arden, heridos en sus cascos por los torpedos.

El primer avión en atacar es el Swordfish 2T2, pilotado por el teniente Lewis Lea. Con el motor parado, planeando en silencio, cae sobre el RM Caio Duilo, haciendo blanco con su torpedo justo en mitad de su sección de proa, quedando un boquete de once por siete metros en su costado de estribor, bajo los pañoles de munición de las torres de proa.

El 2T1 es el avión del comandante de la segunda oleada, el capitán de corbeta Hale, que ataca al RM Littorio seguido de cerca por el 2T3. Ambos aviones lanzan sus torpedos al unísono contra el acorazado. Parece que es el del capitán de corbeta Hale, que va un poco delante, el que estalla, impactando en el compartimiento de los timones, y dejando un boquete de siete por uno y medio metros en la obra viva. El otro torpedo hace blanco pero no estalla.

El cuarto avión que ataca es el 2T4, que se lanza contra el Vittorio Véneto, lanzando un torpedo contra la nave capitana de la escuadra, que es rozada pero no recibe el impacto.

El gran perdedor de la segunda oleada será el Swordfish 2T5, pilotado por el teniente de Navío G.W. Bayley y el observador H.J. Slaughter. Cercado por el fuego antiaéreo y atacado por todos lados el avión se hace añicos antes de lanzar su carga, yendo a impactar algunos de sus restos contra el crucero RM Gorizia, y resultando muertos sus dos tripulantes sin conseguir dañar el barco.

El ataque acaba. Apenas han pasado tres minutos de la medianoche. Durante la media hora siguiente los bombarderos: 2B1, 2B2, 2Bg1 y 2Bg2 atacarán el Mar Piccolo, sin apenas éxito. Las bombas, lanzadas con poca precisión, fallan el blanco, alcanzando una tan sólo al crucero pesado Trento, que recibe el impacto sobre el escudo de una pieza de 100mm de babor, resbalando la bomba y yendo a perforar la cubierta, causando daños en los compartimientos inferiores y en los tanques de petróleo. Pero la bomba no explota.

Son las 01:20 del 12 de noviembre y la emoción a bordo del HMS Illustrious es intensa. Uno a uno, planeando, algunos llenos de agujeros y boquetes, otros en sorprendentes buenas condiciones, los pequeños biplanos van surgiendo de la oscuridad y anaveando sobre cubierta. Durante hora y media se mantendrá la espera. Por fin, en medio de una desbordante alegría, la flota vira. Sólo faltan dos aviones al recuento. Cuatro pilotos. La misión ha sido un éxito. Mas aún teniendo en cuenta que de los cuatro pilotos que faltan, dos han sobrevivido.

       Librería "Tercios Viejos: El rincón de la historia" - El Gran Capitán

 

El Gran Capitán. Historia Militar.