MODERNIZACION
Las dos primeras naves de la clase Santa María han terminado el proceso de modernización que ha durado más de 18 meses. Se trata de poner al día las naves para que puedan seguir manteniéndose en primera línea durante los próximos 15 años, máxime cuando las disponibilidades de la Armada se han reducido a las 6 Santa María y las 4 Álvaro de Bazán. Situación verdaderamente comprometida y que, a mi juicio, no será mitigada con la entrada de la F-105 y los BAM.
Se pretende la renovación de equipos y la sustitución de otros que han quedado obsoletos, simplificando el mantenimiento y aumentando la operatividad de manera que puedan servir de apoyo a las F-100 y sustituir a estas cuando las circunstancias lo aconsejen, teniendo siempre en cuenta que ni por diseño, ni por edad, ni por armamento se puede pensar en que estas unidades puedan reemplazar a sus hermanas mayores en situaciones de alta peligrosidad, pero si aligerar la carga de trabajo de estas en escenarios menos críticos.
La modernización comenzó con un estudio por parte de Izar (luego Navantia) para delimitar que se quería lograr y cómo hacerlo. Se llegó a la conclusión que lo mejor sería partir de cero, de manera que los equipos instalados fuesen los que se instalarían en un barco nuevo.
Este programa tuvo un presupuesto de 254 millones de euros y se inicio sobre las fragatas F-82 “Victoria” y F-83 “Numancia”, que tras un estado de baja disponibilidad arribaron a los astilleros de Navantia en Cádiz en el 2005 para comenzar la MLU.
Según la Revista Española de Defensa, (y por tanto oficial), los ingenieros se encontraron con la dificultad de que si bien se conocían los estudios de viabilidad, la ingeniería de detalle no estaba realizada, ya que no se disponían de toda la información necesaria al respecto, lo que alargó el proceso, lo que es paradójico, ya que fue la misma Navantia la que construyó los buques.
Ya puestos, se decidió que al mismo tiempo que se modernizaban, se aprovecharía la estancia en dique para acometer otras actuaciones como el programa CAVIMAR (Calidad de Vida en el Mar) en la Victoria y ponerlo al día en la Numancia (que ya lo había recibido anteriormente y el PIP (Periodo de Inmovilización Programado) para mantenimiento preventivo y correctivo. Programa que cada cierto tiempo tienen que pasar todos los buques para mantenerse operativo y que acertadamente se decidió que confluyese en el tiempo con la modernización, a pesar de que estas modificaciones “extras” han aumentado el tiempo de no disponibilidad en un 20% del tiempo requerido para su entrega a la flota.
Cita la revista que esta modernización es importante para la Armada y para Navantia, ya que es la primera vez que en España se realiza una operación semejante para actualizar un buque de guerra y se aumenta considerablemente sus capacidades y aunque aún es pronto para afirmarlo, el resultado parece ser satisfactorio. Una operación de este calado solo se había realizado de una forma similar en las corbetas Descubierta para convertirlas en patrulleros, pero evidentemente, por la magnitud de las mejoras y el tamaño de los buques, la modernización de las Santa María es mucho más importante que la realizada en las F-30. Pero a mi entender, la modernización que se realizó en las Baleares fue más importante, más ambiciosa y más exitosa, llegando estos buques después de modernizados a superar incluso a las F-80

Hay que tener en cuenta que la modernización llevada a cabo no se limita a la adición de nuevos sistemas, posibilidad muy limitada ya que conforme se ha expuesto antes, uno de los mayores defectos de las Oliver H. Perry es lo ajustado de su desplazamiento, que no permite la instalación de nuevos equipos sin la retirada previa de los precedentes u otros que se estimen menos necesarios, sino también recuperar las capacidades perdidas por el tiempo
A La F-82 "Victoria" y a la F-83 "Numancia” se les ha instalado dos sistemas multisensores Dorna para vigilancia y control de tiro, dotados con sensor láser infrarrojo y una cámara de televisión para seguir blancos a corta distancia en bajas condiciones de visibilidad, igual al que opera en las F-100.
El ya vetusto RAN-12L va a ser sustituido por el RAN-30XL especializado para detectar blancos rápidos que vuelan a baja altura hacia el buque. Esto es especialmente útil en la lucha litoral, que según parece es hacia donde se encaminan las proyecciones estratégicas en el futuro.
Se ha instalado el sistema de guerra electrónica Rigel, un equipo ESM que deriva del también español Aldebarán que trabaja mediante receptores digitales que operan en banda ancha en sustitución de los Nettunel, que nunca funcionaron bien en las fragatas, el porqué es ya otra cuestión. La pena es que no se haya aprovechado para instalar también equipos ECM y también se ha sustituido el equipo interrogador amigo/enemigo por otro IFF mod 5.
También se ha actualizado el sistema de comunicación y el enlace por satélite SATCOM. Respecto al armamento, se ha reemplazado la consola de control del cañón de 76/62 mm y se ha modernizado el sistema de control de fuego Mk-92.
Se ha integrado el block 1 del Sea Hawk en el sistema de combate y los misiles Standard se han mejorado a SM-1 VIB
Por último, se han mejorado los motores diesel y como ya se ha reseñado, se ha retirado el sonar remolcado al estimarse poco eficiente para las amenazas sin que se haya previsto sus reemplazo (y lo que es más alarmante, tampoco en las F-100)
CONCLUSION

Las Santa María han sido buques punteros desde el mismo momento de su entrada en servicio allá en el lejano 1986, han defendido con orgullo el pabellón de la Armada compitiendo con ventaja con sus contrapartes del resto de marinas europeas. Debido a las limitaciones navales de nuestras fuerzas armadas, han sido utilizadas con profusión y operadas en la mayor parte del tiempo por marinería de reemplazo, lo que aún es más valioso.
La aparición de las F-100 pareciera que iba a relajar algo su azarosa vida, pero la prematura baja de servicio de las Baleares las vuelve a situar en primera línea, aunque esta vez no deberán afrontar las misiones más arriesgadas.
En este contexto, considero que se ha perdido la oportunidad de modernizar completamente estos buques, llevándolos a un estándar de fragatas nuevas de segunda línea, algo por debajo de las noruegas Nansen, evidentemente no les vamos a instalar un AEGIS, pero lo suficientemente avanzadas para realizar su trabajo con garantías y aligerar la tarea de las Álvaro de Bazán.
Con toda seguridad, las razones que han forzado a esta modernización “light” han sido de carácter económico, prefiriendo el gobierno y la Armada dedicar los fondos a otras necesidades. Si el futuro nos depara un horizonte tranquilo hasta el 2020-2030 (fecha en la que deberán ser dadas de baja) la decisión habrá sido acertada ya que el desarrollo tecnológico de nuestra industria y nuestra marina está garantizado por las F-100 y se habrá ahorrado al contribuyente una importante cantidad de dinero.
Si por el contrario, el futuro se torna oscuro y es necesaria la participación de la Armada en conflictos de media-alta intensidad, tal vez nos encontremos con medios limitados para hacer frente a las amenazas.
Pero la respuesta este interrogante permanece oculto en el libro del destino, esperemos que por mucho tiempo.
Fuentes:
Revista Española de Defensa nº 236
Revista Defensa nº 136/137
Revista Defensa nº 153
http://www.globalsecurity.org/military/systems/ship/ffg-7.htm
http://www.revistamarina.cl/revistas/1998/1/tavra.pdf
El Gran Capitán
http://www.revistanaval.com/armada/buques2/f80.htm
http://www.arismartin.com/viewtopic.php?t=270
http://es.wikipedia.org/wiki/Plan_de_Alta_Mar
http://es.wikipedia.org/wiki/Clase_Santa_Mar%C3%ADa.
http://www.armada.mde.es/ArmadaPortal/appmanager/ArmadaPortal/ArmadaPortal
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