Cautivos
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- Escrito por: Jorge J. Hervás Gómez-Calcerrada.
El término, por definición de la R.A.E. nos transporta irremediablemente hacia los cristianos privados de libertad por los infieles. Las raíces cristianas de España, así como las circunstancias geopolíticas trabadas por los intereses estratégicos, patrocinarían el enfrentamiento crónico de los vernáculos defensores de la cruz contra la amenaza del turco. Esta pugna casi endémica, cuya justificación religiosa no alcanzaría a cubrir sus motivaciones verdaderas, obligaría a los contendientes a mover sus piezas.
Así durante los siglos XVI y XVII, el mar Mediterráneo y sus tierras asomadas se convertirían en un vasto tablero de “Monopoly” en el que los jugadores representados por la monarquía hispánica de un lado y el imperio otomano del otro, pugnarían por alzarse con su control. Dentro de este grandioso tablero, las casillas correspondientes al norte de África habían sido copadas desde la edad media por españoles y portugueses, de la misma manera que las equivalentes a la zona oriental iban siendo poco a poco atesoradas y sometidas por los turcos. El vetusto piélago que antaño los romanos aseguraron detentar parecía no tener un señor reconocido, el gran ponto se convirtió en un peligroso escenario propicio a la confrontación. En el marco del belicoso tablero, las plazas en juego comenzarían a ser desafiadas a través de la sacudida de los feroces dados lanzados por el anhelo expansionista de ambas partes, y como hemos dicho, por sus intereses estratégicos convenientemente dispensados por la religión. Desde finales del siglo XV hasta mediados del XVII el Mediterráneo se transformó en una enorme naumaquia donde las batallas, asaltos y escaramuzas coparon el proscenio marítimo, amenazando las vidas y propiedades de sus habitantes convertidos en víctimas forzosas de sus hechos e intrigas. Esta puesta en escena produciría grandes batallas como la de Preveza en 1538 o la conocidísima Lepanto en 1571, donde los grandes imperios harían exhibición de su musculado talle, pero las grandes confrontaciones no serían más que la consecuencia irremediable de las pequeñas refriegas, que en su conjunto desembocaron en una guerra de baja intensidad consistente en asaltos a las costas, el abordaje de naves y en definitiva en pequeños pero jugosos choques que reportaban un preciado botín, y que además mermaban las capacidades del contrario. Esta contienda de desgaste se irá extendiendo a lo largo del tiempo y a medida que el número de individuos y mercancías embarcadas aumentaba fruto de las intenciones propagadoras de las partes beligerantes.
El mare nostrum tornaría su imagen en un escabroso laberinto donde los corsarios berberiscos ejercerían de temerarios minotauros hambrientos del cobro de bienes y sobre todo de personas. La toma de cautivos preferentemente en la orilla norte del mediterráneo se revelaría como un provechoso negocio, y durante el período en el que se produjo llevaría a la sustracción forzosa de miles de personas ineludiblemente subyugadas. Las terribles acometidas del corso norteafricano se dirigirán tanto contra las tropas embarcadas como contra las destacadas en puntos de la costa, viajeros de toda condición y marinos a bordo de sus naves. También las plazas costeras más septentrionales serán objetivo constante de los piratas berberiscos, que aprovecharían la noche y sus desprotegidas defensas para turbar la paz de sus distraídos moradores. 

El mito de Hugo Boss y los uniformes de las SS
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- Escrito por: Rafa
Existe una leyenda urbana que asegura que los uniformes nazis, especialmente los negros de las SS y los pardos de las SA fueron diseñados por Hugo Boss. Lamento tener que desmentirlo, no los diseñó, lo que verdaderamente hizo fue producirlos, pero reitero que el diseño no fue suyo. Veamos.

La segunda vida de los tercios
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- Escrito por: Rafa
Proliferan libros, conferencias, recreaciones al aire libre y perfiles en redes sociales dedicados a alimentar un creciente interés por la historia de las unidades militares españolas

Os compartimos un artículo del diario El País en el que aparece entrevistado nuestro co-administrador Rafael Rodrigo.
El autor del mismo es el redactor jefe de cultura Vicente G. Oloya, al que desde la comunidad de El Gran Capitán queremos darle las gracias por el trabajo.
Para leer el artículo completo pinchad sobre la imagen inferior o en el enlace.
Como siempre esperamos que os guste
Francisco Verdugo y la puerta de Flandes.
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- Escrito por: Guillermo Vergara


Alivio. Eso es lo que debían sentir en un primer momento los soldados españoles que contemplaban por primera vez la plaza de armas de Luxemburgo. Construida en 1554 y rediseñada por el español Jean Charles de Landas en 1671, esta plaza suponía la entrada en el Flandes español. Atrás quedaban las largas jornadas de caminatas cruzando los Alpes, rodeados de ciudades protestantes y coqueteando entre las fronteras francesas. En definitiva, en Luxemburgo el conocido como camino español, el cual llevaba a las tropas hispanas desde Milán hasta Bruselas, comenzaba a llegar a su fin.
Plaza de armas de Luxemburgo.
Por fin, se encontraban con una población menos hostil con los soldados, con unas autoridades leales a la corona y, en definitiva, con un territorio amigo que les permitiría reponerse del largo (y rápido) viaje; aunque por poco tiempo, ya que pronto muchas de esas tropas se repartirían por todo Flandes para enfrentarse con los fieros rebeldes holandeses. Tal vez en esos momentos más de un soldado poco convencido de su presencia allí echase de menos las maratonianas jornadas del camino, pero acabaría aceptando que acababa de llegar a Luxemburgo y que su única preocupación había de ser la de recuperarse y entretenerse antes de seguir camino a Bruselas y, de ahí, a sus respectivos destinos; para muchos, el último. No era en vano aquel dicho que sentenciaba: “España mi natura, Italia mi ventura, Flandes mi sepultura”. Y no era para menos: en su obra “Una pica en Flandes”, el autor Martínez Laínez, presenta la historia del tercio conocido como “Zarabanda”. Tras pasar por Borgoña, asolada entonces por la peste, y llegar a Luxemburgo, los jóvenes y bisoños soldados españoles pasaron el invierno de 1587 celebrando por todo lo alto su llegada a Flandes. Sin embargo, los soldados veteranos y la realidad de la guerra pronto pusieron a estos castellanos (pues habían sido reclutados en Castilla) ante la cruenta situación que se vivía en estos territorios.
Conferencia: Los asiáticos de Hitler
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- Escrito por: Rafa
Fecha: próximo sábado 29 de diciembre a las 18:30 h
Lugar: Librería Tercios Viejos. Calle María Panés, 4. Madrid


Nuestro compañero de foro Rubén "el stuka" Villamor nos hablará de los voluntarios asiáticos que formaron en las filas alemanas durante la Segunda Guerra Mundial.
Esta conferencia está organizada por el foro "El Gran Capitán", Trafalgar Editions y la librería Tercios Viejos.
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