Dos sargentos se ofrecieron a reconocer el terreno más allá de la carretera, dando con una batería enterrada y desierta a unos 200 metros al sur, la cual contenía los cañones que faltaban en la Pointe, los sargentos las inutilizaron con las granadas termita y regresaron para informar.

Mientras tanto en la meseta tomada, Rudder daba orden de atacar las dos posiciones de resistencia alemana. Se trataba de asaltar la posición antiaérea donde los alemanes se habían atricherado y el puesto de observación, una quincena de hombres avanzaron entre los crateres y colocaron una ametralladora y un mortero para apoyar el ataque mientras los asaltantes esperaban en una trinchera la orden de ataque, en ese momento una bandera blanca apareció en la zona alemana, pero cuando los soldados se levantaron para confirmar la rendición, varias ráfagas de metralletas arrasaron la posición aliada junto con varios proyectiles de mortero que asestaron de lleno en la trinchera. Tanto la ametralladora como el mortero fueron abandonados debido a la apresurada retirada , mientras, los MG42 barrían la zona. La acción se cobro la vida de 5 soldados y casi todos los demás heridos de diferente consideración. La acción de asalto al puesto de observación fue repelido mas crudeza, cobrándose la vida de 15 hombres.

Viéndose en la urgencia de necesitar refuerzos y ante la imposibilidad de tomar las posiciones al asalto, Rudder transmitió al destructor Saterlee que bombardease la zona, siendo la petición denegada por que la posición antiaérea no podía ser alcanzada por un disparo directo al encontrarse semienterrada y el barco muy próximo a la costa. Rudder intento ponerse en contacto con la aviación pero debió desistir, ya que cada vez que intentaba comunicar, recibían el acoso de una batería alemana del interior cuyos proyectiles comenzaban a caer en un radio de 180 a 100 metros.

Completamente cercados, solo cabía esperar el contragolpe alemán, bajo este temor, Rudder envió a un soldado de comunicaciones al borde del acantilado, para que mediante un reflector, enviase un mensaje a los destructores pidiéndoles que batiesen la zona próxima a su situación. De este modo pudieron aguantar el avance alemán, reanudando los bombardeos al menor indicio de contragolpe.

Hacia las 13:00, tres mensajes fueron transmitidos desde la cima, dos de ellos por emisores ( SCA 300 y SCR 800 ) y otro mediante paloma mensajera que anunciaba que la operación de toma de la cima era cumplida, pero necesitaban refuerzos y municiones, siendo contestados por el 116º de infantería, comunicándoles que eso era imposible debido al retraso sufrido en la playa y la resistencia alemana.

Al atardecer del día D, una sección avanzada del 5º batallón de Rangers, llego a la cima para reforzar a Rudder y sus hombres, a este se le comunico que el resto del batallón llegarían pronto, por lo tanto Rudder, opto por permanecer en la cima y cuando llegase el batallón fuesen en ayuda del grupo que se encontraba en la carretera de Vierville. Lo que desconocían es que el resto del batallón quedaría durante el día 7 de junio, paralizado debido a dos contragolpes alemanes y la artillería terrestre en Saint-Pierre-du-Mont, situado a unos mil metros de la Pointe.

La oscuridad llego a las 23 horas, con un cielo casi cubierto pero aun así, con claro de luna. Los sesenta hombres encargados de proteger la carretera se habían afianzado en sus posiciones y permanecían inmobles, observando y a la espera. Todo parecía tranquilo, incluso demasiado tranquilo pensaban, de repente a las 23:30 las balas trazadoras pasaron en ráfagas,la tierra se levantaba con las explosiones de los morteros y se oyeron gritos alemanes. Los soldados respondían con fuego. Tras el primer combate todo quedo en calma nuevamente, el primer asalto se cobro la vida de un soldado y tres heridos.

Tras ser informados de la escasa munición, se opto por disparar solo a objetivos claramente visibles. De esta manera, paso algo mas de una hora, hasta que las balas trazadoras, que por suerte pasaban por encima, los morteros y los alemanes hicieron aparición, y nuevamente fueron rechazados, corría la 1 de la madrugada. Un brusco silencio se adueño de la campiña, las nubes avanzaban suavemente, la luna se dejaba ver intermitentemente y una ligera brisa corría por el campo transportando el olor a pólvora y tierra removida. La excitación de los soldados era tal, que a pesar de llevar veinticuatro horas despiertos, poco sueño tenían y se apostaban en sus posiciones a la espera de un nuevo contragolpe.

Contragolpe que tubo lugar a las 3:00 exactamente, esta vez las ametralladoras alemanas y los morteros barrían con precisión los puestos aliados, por la densidad del fuego comprendieron que eran atacados posiblemente por un regimiento, por lo tanto, se dio orden de retirada, algunos hombres omitieron esa orden y otros simplemente no la escucharon y siguieron peleando. Con la llegada de los alemanes muchos levantaron las manos gritando "camaradas" , en cambio otros, dispararon sus fusiles hasta caer muertos por el fuego enemigo. De los 35 soldados que se abrieron paso hasta la Pointe-du-Hoc, catorce de ellos se atrincheraron en un pequeño bosquecillo se setos para retrasar en todo lo posible el avance alemán.

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El 7 de junio, un día después del desembarco la tropa de asalto de la Pointe constaba ta solo de noventa hombres, varios de ellos heridos, entre los que se incluía a Rudder herido en una pierna. Tan solo contaban con dos morteros y casi no les quedaban municiones, ni agua. Mientras observaban tristemente como los aviones pasaban sobre ellos sin recibir ayuda, Rudder volvió a solicitar el apoyo artillero de los barcos, de esta manera aguantaron durante el día, hasta que al atardecer recibieron el apoyo de dos lanchas de desembarco con una treintena de hombres, munición y agua, que habían desembarcado al pie del acantilado. Caía la noche cuando una pequeña patrulla del 5º de Rangers alcanzo la posición de Rudder con un mensaje que les pedían que aguantasen, con esta esperanza transcurrió la noche.

El día despunto con una situación casi peor, prácticamente no podían levantar sus cabezas de las trincheras debido al acoso de las ametralladora alemanas, los sitiados se miraban comprendiendo que si la situación seguía así, no pasarían con vida ese día. Intensas explosiones retumbaron cerca de su posición, pensaron que estaban perdidos, pero cuando levantaron sus cabezas vieron con alegría como los Shermans disparaban una avanzadilla alemana al sur de su posición.

El 5º batallón de Rangers les dio el relevo después de acabar con los últimos alemanes del puesto de observación, al mediodía del 8-junio-1944. Dos días después del día D.

De los 190 desembarcados tan solo 79 salieron con vida de la operación de la Pointe-du-Hoc.

       Librería "Tercios Viejos: El rincón de la historia" - El Gran Capitán

 

El Gran Capitán. Historia Militar.