Los polacos exilados en la capital británica recibieron la ratificación del hallazgo y de las cifras. El Primer Ministro polaco, Sikorski, se reunió con Churchill y le manifestó que las evidencias encontradas sindicaban, irrefutablemente, a los aliados soviéticos como los culpables del crimen en masa. Churchill hizo lo posible por evitar una confrontación entre los aliados, manifestándole al Primer Ministro que mejor era olvidar el asunto, en vista que nada le devolvería la vida a los oficiales asesinados. Por su lado el Ministro de Asuntos Exteriores Anthony Eden informó al gobierno británico el día 19 de Abril, que hizo lo posible para culpar a los alemanes, quienes habrían hecho todo un montaje para enemistar a los aliados. No logró engañar a nadie; las pruebas eran demasiado evidentes para ser fraguadas. Los polacos pidieron una investigación por un equipo internacional, mientras el Kremlin acusaba a los servicios de propaganda alemanes. El gobierno soviético acusó de mentirosos a los polacos exiliados en Londres y ratificaba sus acusaciones contra los alemanes. Churchill hizo lo imposible por apaciguar a sus aliados, pero no lo logró, ante la cantidad de evidencias presentadas por los propios polacos. El día 26, los soviéticos rompieron relaciones con el gobierno polaco en el exilio. En vista de las circunstancias, el gobierno británico descargó de culpas a su aliado soviético. Anthony Eden se presentó en la Cámara Baja, el 4 de Mayo, y dijo que el gobierno británico cargaría, la culpa de lo sucedido al enemigo común, es decir, Alemania. El Ministro de Asuntos Exteriores añadió, "que deploraba el cinismo con que el gobierno alemán acusaba a la URSS, con el velado propósito de romper la unidad entre los aliados."

Henryk MINKIEWICZ-ODROWAZ, general del ejército polaco, OVM. Asesinado en Katyn.

Dentro de las evidencias encontradas, se hallaron los uniformes con sus insignias e identificaciones, condecoraciones, objetos personales, diarios, cartas, periódicos, fotografías, es decir, todo lo que cualquier soldado lleva encima. En el lugar se encontraron casquillos percutidos y de los cadáveres fueron extraídas balas. Los casquillos y las balas eran de fabricación alemana. Goebbels escribió en su diario, que lamentablemente se habían encontrado balas procedentes de la fábrica Genschow de Karlsruhe-Durlach y -él mismo se preguntó- si las balas fueron usadas por los soviéticos para involucrar a Alemania o si fueron parte de las ventas de armamento a los países bálticos en cumplimiento del acuerdo de Rapallo. Posteriores investigaciones confirmaron que se trataba de las municiones vendidas a los soviéticos y que formaban parte del parque regular de sus fuerzas armadas Bajo las capas excavadas aparecen más capas con miles de muertos, todos ellos oficiales del ejército polaco capturados por los soviéticos como prisioneros de guerra. Periodistas noruegos han acudido a examinar el lugar y han informado del crimen en los periódicos de Oslo. Radio Berlín informa del macabro hallazgo todos los rincones del mundo y ese mismo día, a las 17,15 añadía algunos comentarios a la primera noticia. Los oficiales asesinados habían sido todos sepultados en el bosque de Katyn a la derecha de la bifurcación que desde la carretera principal va de Smolensko a la residencia de verano de la NKVD. Las víctimas eran bajadas en la estación ferroviaria de Gniezdovo a cuatro kilómetros de Katyn y posteriormente llevados en camiones cerrados al lugar de las ejecuciones. El 14 de abril la agencia Tass emitió un comunicado de Stalin, según el cual que los prisioneros mencionados habían sido internados en campos especiales en torno a Smolensko y empleados en la construcción de carreteras, ocurrió que en el momento del avance de las tropas alemanas (julio de 1941) no les fue posible trasladarlos a otro lugar y que por lo tanto cayeron en manos de los alemanes, por lo que si habían aparecido muertos esas muertes eran cosa de los alemanes y que lo que estaban haciendo era declaraciones falsas por razones propagandísticas. Sikorski, en nombre del gobierno polaco, publicó una nota en la que comentaba la gravedad de los hechos y al tiempo exigía una investigación exhaustiva y rigurosa por parte de la Cruz Roja Internacional.
Siguieron transcurriendo los días y Radio Berlín continuó dando boletines de noticias explicando detalles sobre los descubrimientos de las fosas. El 23 de abril Molotov, convocó al nuevo embajador polaco Romer para entregarle una nota en respuesta a la solicitud de la investigación sobre Katyn en la que decía que dada la actitud del gobierno polaco al repetir las infames calumnias de los nazis se hacia cómplice de Hitler, por lo cual URSS rompía relaciones diplomáticas con el gobierno polaco. En ese momento Churchill y Roosevelt intervinieron en la cuestión, ya que no pueden permitir que se abra una fisura entre sus aliados que podía desembocar en una situación peligrosa. Según el conde Raczyñski, Winston Churchill admitió el 15 de abril en una conversación con el general Sikorski la veracidad de las acusaciones: "Alas, the German revelations are probably true. The Bolsheviks can be very cruel." Sin embargo, el 24 de Abril, Churchill aseguró a los soviéticos que no permitirían ningún tipo de investigación, pues sería un fraude al estar los cuerpos en territorio controlado por los alemanes: "We shall certainly oppose vigorously any 'investigation' by the International Red Cross or any other body in any territory under German authority. Such investigation would be a fraud and its conclusions reached by terrorism."
El mismo día de la ruptura de relaciones el embajador polaco en Washington, Ciekanoski, habla con el subsecretario de exteriores de los EE.UU, Summer Welles, quien le comenta que no alcanza a comprender porque piden una investigación de la Cruz Roja, ya que se ve que es una maniobra de Goebbels. Ciekanoski le responde que el gobierno de EE.UU. seria mucho menos optimista ante la matanza de miles de oficiales americanos. Al día siguiente y en una rápida rueda de prensa leída por un diplomático, Sikorski (que se niega a hacer declaraciones posteriores) anuncia que el gobierno polaco en el exilio ha renunciado a hacer ninguna investigación sobre Katyn, lo que permite que las relaciones ruso polacas se reanuden. Los alemanes siguen dando noticiarios durante todo el mes de abril sobre Katyn, en una maniobra de Goebbels para sacar partido del asunto, y se otorga la máxima publicidad al tema Katyn, para de algún modo compensar las críticas recibidas por las masacres y aniquilamientos en las zonas ocupadas.

Zbigniew H. CICHOBLAZINSKI, ferroviario, subteniente del ejército polaco. Asesinado en katyn. Fotografía del día de su boda, con su esposa Adelajda. Katowice, 16 de enero de 1939

Abril normalmente trae la primavera a los bosques de Katyn, pero el invierno de 1939-40 había sido muy frío, y cuando los primeros soldados polacos llegaron de Kozielsk el 8 de abril aún habían ocasionales parches de nieve sobre el terreno, y el barro cubría el camino que llevaba desde la estación a la Kosogory ó "colina de las cabras". En Gniezdowo los vagones de Kozielsk, Starobieisk y Ostashkov descargaban sus pasajeros en unas jaulas de alambre de espino rodeada de una fuerte escolta de soldados soviéticos. Esto no pudo resultar demasiado tranquilizador a los oficiales polacos, que seguro que recordarían que el bosque de Katyn había sido usado ya 1919 para la ejecución de numerosos oficiales zaristas. Desde las jaulas los prisioneros fueron llevados en camiones hasta la Colina de las Cabras, y bajados con las manos atadas. Es fácil imaginar su desespero y horror ante el destino que les esperaba. Si un hombre luchaba o se resistía, parece ser que sus ejecutores ponían su abrigo sobre su cabeza, atándoselo alrededor de su cuello y llevado a rastras a la fosa en la que caería una vez asesinado. Esto ha sido sugerido por la evidencia de numerosos cadáveres que tenían el abrigo alrededor de la cabeza y que el abrigo estaba agujereado por la bala que se había alojado en la base del cráneo.

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El Gran Capitán. Historia Militar.