Es difícil imaginar el estado de ánimo de aquellos que fueron pacíficamente al encuentro de la muerte, con la espantosa imagen de sus camaradas caídos en las fosas, apretados, como sardinas en una lata, ordenadamente dispuestos, mientras los ejecutores se movían arriba y abajo, moviendo los cuerpos como si estuvieran en un matadero. Una vez finalizada la matanza, los asesinos se dedicaron a la más inocente, en apariencia, de las ocupaciones: aplanar el terreno y plantar árboles las tumbas. Y aquí cometieron el primer error. Evidentemente, si los alemanes hubieran asesinado a los polacos en 1941, es dudoso que los ejecutores, de ser alemanes, se hubieran tomado la molestia de plantar árboles para cubrir la masacre. Después de todo, estaban en los umbrales de la victoria. Además, analizados estos jóvenes árboles, un competente botánico reveló sin lugar a duda que el último árbol había sido plantado en mayo de 1940. En 1940 no había nazis por la zona.
La tumba de los 2.500. La mayor de las siete fosas descubiertas hasta ahora adopta forma de "L". Tiene 8 m. de anchura, 28 m. de longitud en un caso y en otro 16 m. Los oficiales polacos habían sido enterrados en cinco capas, 500 en cada una de ellas.
Los nazis convocan una comisión que Leonard Conti, profesor de 40 años y responsable de los Asuntos de Salud del Reich, (que se suicidaría el 6 de octubre de 1945 en una prisión aliada donde estaba a la espera de juicio por su participación en el programa de eutanasia). Dicha comisión está formada por científicos y médicos de Finlandia, Rumania, Hungría, Suiza, Holanda, Checoslovaquia, Bulgaria, Yugoslavia, Bélgica y Dinamarca y que también incluye un periodista polaco. Dicha comisión sale hacia Katyn a finales de abril. Al llegar a Katyn, en el centro del bosque encuentran una loma, llamada Kosogory ó "colina de las cabras". Bajo sus los abetos han sido descubiertas 8 fosas comunes de una longitud de unos 25-28 metros por 16 de ancho que contienen hasta 12 capas de cadáveres 7 están unas al lado de otras la octava esta apartada hacia el Dnieper. Los trabajos de investigación son supervisados por los alemanes, pero el verdadero y propio trabajo está dirigido por la Cruz Roja polaca, con el doctor Wodzinski como responsable de la investigación, que tiene a su disposición vecinos de pueblos cercanos y a un grupo de prisioneros de guerra rusos. Los cadáveres son sacados y colocados en fila unos junto a otros, examinados y se sacan los objetos que tienen en los bolsillos. Los uniformes, aún en buen estado, sólo han perdido un poco el color y es imposible desabrochar los bolsillos ni sacar las botas. Para poder sacar los objetos personales y hacer un registro minucioso proceden a cortar las ropas con cuchillos. Como ya mencionó radio Berlín, los muertos presentan un tiro en la nuca. Además, numerosos prisioneros, ente ellos los generales polacos Smoravinski y Bohatyrewicz, presentan además heridas de bayoneta. Todos los cadáveres tienen sus manos atadas con nudos especiales usados solo en Rusia. Los cuerpos habían sido sistemáticamente enterrados en fosas comunes, apilados a razón de unos 500 cadáveres por fosa. Sin embargo, a pesar del cuidado que tuvo la policía para evitar dejar rastros y testigos, cometieron otro error, mayor que el de los árboles: muchos de los cuerpos fueron enterrados sin quitarles sus pertenencias, posiblemente debido a la premura con que se efectuaban las ejecuciones.
Todas las objetos hallados (carteras, fotos, medallas, libros, anillos, encendedores, etc.) son numerados y el cadáver que los portaba recibe el mismo número. Entre los muertos se encuentran recortes de periódicos editados por los rusos en lengua polaca, postales, cartas, cuadernos y diarios. Todos ellos tienen fechas anteriores a abril de 1940. Adicionalmente, se descubre que los abetos del bosque tenían cinco años y habían sido trasplantados con dos años de edad, por lo que habían pasado tres desde el trasplante hasta la apertura de las fosas. Por si fuera poco habitantes de la zona prestaron declaración sobre como y donde ocurrieron las matanzas. Un obrero, Krivozehrtzov, comentó que en la primavera de 1940 fue a trabajar a la estación de Gniezdovo y que a primeros de marzo vio llegar trenes con prisioneros polacos que eran después llevados en camiones cerrados hasta el bosque de Katyn y que los lugareños los llamaban (a los camiones) “ciornyj woron” - cuervos negros -. Con los camiones iban autos civiles que les precedían y cerraban la comitiva. Luego supo que los prisioneros eran polacos y procedían de Kozielsk.
A 30 de abril de 1943 se han exhumado 982 cuerpos y se ha identificado un 70 % de ellos. El profesor Buthy lleva a cabo numerosas disecciones de los cadáveres, y se confirma que todos murieron por heridas de bala en la cabeza, hallándose el orificio de entrada en la nuca. En la mayoría de los casos sólo se disparó una bala, pero se encuentran algunos cráneos con dos balas en su interior, y un caso extraordinario con tres balas. Todos los proyectiles tenían menos de 8 mm –7.65mm, para ser exactos. Por los daños causados se presume que los disparos fueron realizados con el cañón presionando la nuca o a muy corta distancia de esta. La asombrosa regularidad de las heridas permite presuponer que todos los disparos fueron hechos por manos experimentados. Asimismo, los cadáveres mostraban un método similar de atar las manos y en algunos casos, heridas causadas por bayonetas. El método era similar al hallado en los cadáveres de civiles rusos encontrados posteriormente en el bosque de Katyn.
Tampoco había lugar a dudas de la nacionalidad de los uniformes, extremadamente bien conservados. Además, era ropa de invierno. Los uniformes se correspondían perfectamente con las medidas del portador. Curiosamente, no se encontraron anillos ni relojes en los cadáveres, aunque los diarios hallados en los cadáveres permite suponer que sus dueños aún los conservaban en sus últimos días, quizás horas, de vida. Además, los diarios, periódicos y la correspondencia hallada en los cadáveres correspondían al periodo comprendido entre el otoño de 1939 y marzo y abril de 1940. El periódico más reciente estaba fechado en 22 de abril de 1940.
Piotr DROZDZ, sargento de la policía polaca. Asesinado en Katyn.
De Katyn a Nuremberg.
Cuando la URSS recupera sus territorios ocupados, inmediatamente vuelven a exhumar los cadáveres y emiten informes probatorios de los "verdaderos autores de la masacre" es decir los alemanes. Para entonces, como se supo más tarde, no había un político británico que creyera remotamente en la culpabilidad alemana, aunque públicamente manifestaran el descargo de culpa del aliado soviético. El tema Katyn no fue olvidado, sin embargo, y uno de los impulsores de investigar (Sikorski), tuvo un final trágico el 4 de julio de 1943 cuando regresaba de inspeccionar las tropas polacas en Medio Oriente y su avión cayó al Mediterráneo por causas desconocidas. En 1945 se abre una nueva investigación promovida por el ministro de justicia Swiatlovski, dirigida por el procurador general de Cracovia, Román Martini, que, durante la investigación, descubre la relación de oficiales rusos que dirigían los campos de Kozielsk y Starobielsk, además algo desconcertante: en las fosas habían sido encontrados cartuchos de proyectiles de fabricación alemana, de la empresa Gustav Genschow, ubicada en las proximidades de Kalsruhe, cartuchos con la marca de la fabrica GECO 7,65. Martini se preguntaba como era posible que si los alemanes quisieran atribuir la matanza a los rusos hubieran empleado proyectiles propios en vez de soviéticos de los cuales tenían abundante provisión después de la derrota del ejercito ruso. Martini continuó la investigación y descubrió que en 1924 Genschow había sido autorizado a exportar municiones a la URSS en grandes cantidades pero también recibieron esa munición los países bálticos y Polonia.
Martini acabó la investigación en febrero de 1946, volvió a Polonia y envió un memorial con sus conclusiones al Ministro de Justicia, tras depositar previamente una copia en un notario en Suecia, para "abrir en caso de muerte ó desaparición". En la noche del 12 al 13 de marzo Martini resultó muerto en su casa de Cracovia por disparos de ametralladora por dos jóvenes, era una pareja de 19 y 17 años, miembros del comité para la amistad soviético-polaca. Son detenidos al día siguiente y encerrados en la cárcel de San Miguel de Cracovia, una de las más rigurosamente custodiadas; a los tres días se fugan de la prisión durante la noche. Nunca más se sabrá de ellos. Nada sale de lo descubierto por Martini. Durante el juicio de Nuremberg se intentó, bajo presión soviética y la indiferencia británica, de investigar y acusar a los "culpables" alemanes del crimen en masa de Katyn. Incluso se pretendió incriminar a oficiales superiores incluso generales, que no habían sido incriminados en otros supuestos actos criminales. Por los archivos del juicio, en virtud de los Estatutos de Nuremberg según los cuales los informes de las comisiones de encuestas aliadas tenían el valor de prueba, el informe soviético sobre Katyn, acusando a los alemanes de la matanza de 11.000 militares y civiles polacos fue aceptado por los vencedores como prueba auténtica, indiscutible, el 8 de agosto de 1945. Finalmente, no hubo pruebas suficientes y la causa fue desestimada. Sostienen que una comisión especial organizada por la URSS investigó los crímenes formaban parte de dicha comisión entre otros la hija del embajador de EEUU en Moscú y el escritor Alexis Tolstoi. Dicha comisión se puso a trabajar inmediatamente después de la liberación de Smolensko, interrogando a los habitantes de la zona y exhumando los cadáveres. La comisión llegó a las siguientes conclusiones
-Los prisioneros de guerra polacos recluidos en tres campos por los rusos al oeste de Smolensko y ocupados en diferentes trabajos siguieron allí tras la ocupación alemana de Smolensko en julio del 41.
-Los alemanes exterminaron a los prisioneros polacos en otoño del 41.
-Los fusilamientos en masa fueron hechos por unidades alemanas preparadas específicamente para esa misión, camufladas con el nombre convencional de comando 537, un batallón de ingenieros a las órdenes del teniente Arnes y los subtenientes Rocht y Hotte.
-En 1943 los alemanes trataron de atribuir los asesinatos a los soviéticos y se procuraron con torturas y amenazas algunos testigos falsos entre los habitantes de Smolensko y alrededores. Se llama a declarar al alcalde de Smolensko durante la ocupación alemana y dice que un interprete le había comunicado que los alemanes tenían intención de fusilar a los soldados polacos. Otro testigo es uno de los médicos que formaron parte de la investigación llevada a cabo por los alemanes, el doctor Markov, de la universidad de Sofía y comenta que la investigación fue muy breve y que cuando llegaron las fosas estaban abiertas y que las autopsias fueron realizadas a solo 8 cadáveres. Además no se les permito a los miembros de la comisión ver los objetos encontrados. Posteriormente a preguntas sobre porqué había firmado el acta de la investigación el doctor Markov declaró que de regreso a Bulgaria y en un aeropuerto en el que hicieron escala les presentaron el acta a firmar. Viendo que estaban rodeados de soldados alemanes firmó, ya que estaban en una situación delicada, pero que al llegar a Bulgaria presentó una protesta y el asunto no llegó a más. El veredicto fue de absolución contra 22 jefes alemanes por la matanza de Katyn.
Posteriormente a los tres años, un periodista americano investigó el asunto y supo de la carta de y la recuperó. Hubo una última investigación del congreso de EE.UU presidida por el senador Maiden, celebrada en Francfort y fueron invitados soviéticos y polacos, interrogándose a numerosos testigos. Entre dichos testigos se encontraba un coronel americano, que comentó que aunque odiaba a los nazis tuvo que reconocer que la matanza había sido cosa de los rusos y otro teniente coronel afirmó que dejó Katyn convencido que habían sido los rusos autores de la matanza. Todos los médicos de la comisión, a excepción de Markov, afirmaron no haber sufrido presiones para firmar el acta El médico suizo Neville dijo que estaba claro que Markov había recibido amenazas lo que no quedaba claro era si habían sido los soviéticos ó los alemanes los autores de ellas.
Capa a capa. Amontonados, los cadávares se acumulan unos junto a otros, unos sobre otros. Cuando se hizo esta fotografía se habían retirado ya dos capas de restos. Los trabajos de excavación dejaron la descubierto otras tres.
Ejecución.
El 5 de marzo de 1940, siguiendo indicaciones de una nota enviada a Stalin por Beria, los miembros del Politburo — Stalin, Vyacheslav Molotov, Lazar Kaganovich, Mikhail Kalinin, Kliment Voroshilov, Anastas Mikoyan y Beria — firmaron la orden de ejecución 25,700 "nacionalistas y contrarevolucionarios" polacos mantenidos en los campos. Los oficiales polacos ejecutados lo fueron, pues, porque eran considerados "criminales de estado" y "enemigos de los soviets". ¿Por qué? Porque eran terratenientes, aristócratas, social demócratas o "Pilsudskistas" (lo cual era un crimen durante el mandato de Stalin).
Entre el 3 de abril y el 19 de mayo de 1940 22.000 prisoneros polacos fueron ejecutados:
-de los campos de Kozelsk, Ostashkov y Starobelsk1: 14,700 [según el informe número 13 del Politburo del Comité central de 5 de marzo de 1940]-15,570 [según Zawodny, Janusz K., Death in the Forest: The Story of the Katyn Forest Massacre, University of Notre Dame Press, 1962,]
-En Bielorrusia y Ucrania: 11,000 [según el informe numero 13 del Politburo del Comité central de 5 de marzo de 1940]
Un informe de 1956 del jefe del KGB Alexander Shelepin a Nikita Khrushchev confirmó 21,257 de estos asesinatos, distribuidos del siguiente modo: Katyn–4.421, Starobelsk –3.820, Ostashkov –.6.311, otros lugares –7,305. [Malcher,G. C. Blank Pages: Soviet Genocide Against the Polish People. Surrey (U.K.): Pryford Press) 1991, p. 168]. Los muertos en Katyn incluían un almirante, 2 generales, 24 coroneles, 79 tenientes coroneles, 258 comandantes, 654 capitanes, 17 capitanes navales, 3.420 suboficiales, 7 capellanes, 3 terratenientes, un príncipe, 43 empleados públicos, 85 oficiales y 131 médicos. Entre los muertos se incluían 20 profesores universitarios, 300 médicos, varios cientos de abogados, ingenieros y maestros, 100 escritores y periodistas y 200 pilotos. En total, el NKVD eliminó la mitad del cuerpo de oficiales polacos. Sólo se libran los 400 de Griazovtez –de hecho, 448: 245 oficiales de Kozielsk, 79 de Starobielsk y 124 de Ostashkor -. Según el testimonio de Dmitri Stepanovich Tokariev , antiguo jefe del NKVD de Kalinin, los internos de Kozelsk fueron ejecutados en Katyn, los de Starobielsk en la prisión del NKVD de Kharkov y enterrados cerca de Pyatikhatki y los de Ostashkov en la prisión del NKVD de Kalinin (Tver) y enterrados en Miednoje (Mednoye). Las ejecuciones comenzaron el 4 de abril de 1940, y se usaron pistolas Walther suministradas por Moscú.
Cartel de propaganda nazi.
Y he aquí lo cínico dentro de la tragedia.
El 1 de octubre de 1939 un comité dirigido por Zhdanov dividió los POWs polacos en 6 grupos: a) Soldados Ucranianos, Bielorusos, Lituanos y Polacos étnicos de origen campesino u obrero, con residencia en la Polonia ocupada (en teoría iban a ser liberados, pero acabaron como esclavos del NKVD); b) Mismo origen étnico y social, pero con residencia en la zona ocupada por el III Reich (para ser devueltos a los alemanes); c) oficiales desde teniente coronel a general d) otros rangos de la oficialidad; e) agentes de los servicios de inteligencia y contrainteligencia, policías militares, policías f) 800 POWs Checos, retenidos hasta el fin de la guerra. El 2 octubre Stalin aprobó esta clasificación y ordenó al NKVD que liberar a los POWs Checos, después de que estos prometieran no combatir en guerras anti-sovieticas, una vez conseguidos fueron enviados a Rumania en la primavera de 1941. ¿Que pasó con los soldados del grupo b? Muy sencillo: 42.492 soldados polacos fueron entregados a Alemania en 23 de noviembre de 1939, incluidos los soldados de origen judío, cuyas peticiones para permanecer en la URSS fueron rechazadas.
Ludwik FIGLUS, capitán del ejercito polaco. Asesinado en Katyn.
Entre los cadáveres de Katyn se hallaba el de una mujer, Janina Lewandowska. Nacida Janina Dowbor-Musnicka hacia 1910, halló la subteniente Janina Dowbor Musnicki Lewandowska un trágico fin en Katyn. A los 20 años fue la primera mujer en Europa en saltar en paracaídas desde una altura superior a los 5 kms. Por su bella y carismática voz -era una gran cantante- fue bautizada como Slowik Poznanski, el ruiseñor de Poznan. En 1938, casó con el Teniente Coronel Lewandowski. En 1939 fue movilizada para defender Polonia, incorporandose al Ejército polaco de Poznan, en Wielkopolska. Derribada, fue capturada por los alemanes, que la transferieron a los rusos el 24 de septiembre de 1939 e internada en el campo de prisioneros de Ostakov.
El 15 de abril de 1943 su cadáver fue hallado en Katyn.
Janina Lewandowska.
El testimonio de los supervivientes.
En 1952 un comité selecto del senado publicó un informe sobre Katyn, en dos volúmenes: "The Katyn Forest Massacre," House Report No. 2505, 82nd Congress, 2nd Session (December 22. 1952). En el se recoge el testimonio de 26 oficiales que habían sido originalmente prisioneros en Kobielsk, con otros 5.000 compañeros; Starobielsk, que contenía a 4.000 cautivos; y Ostashkov, en el que estaban internados 6.400 polacos.
En la ultima entrada del diario hallado en el cadáver del mayor Adam Solsk, fechado en 8 de abril de 1940, se lee:
“Desde las 12 de la noche estamos en Smolesko.
“9 de abril, 1940, faltan unos pocos minutos para las 5 am, y comienzan los preparativos para partir. ¿A donde vamos, y entonces que?
“Desde el amanecer, el día ha comenzado de una manera particular. Nos trasladan en camiones, a un lugar en el bosque, una especie de estación veraniega. Entonces nos sometieron a un intenso registro, me quitaron el reloj, en el que vi que eran las 6.30 am (8.30), mi alianza de matrimonio, mis rublos, mi cinturón y mi cuchillo de bolsillo.”
Aquí acaba el diario.
Zdzislaw S. LESZCZYNSKI, terrateniente, teniente del ejército polaco, veterano de la guerra de 1919-20. Asesinado en Katyn.
Los prisioneros evacuados desde Starobielks testificaron haber visto inscripciones de sus compañeros que decían “Nos llevan a Kharkov." El rastro de los prisioneros evacuados de Ostashkov finaliza en Wiasma, según aseguró el testigo Zygmunt Luszczynski: “Nos llevaron de Ostashkov a Wiasma, donde nos quedamos durante 3 días. Entonces, seis de los siete vagones del tren fueron desenganchados y se los llevaron a otra parte, mientras que a nosotros nos llevaron a Babynino (en ruta a Pavlishev Bor). Otro prisionero asegura firmemente que los prisioneros de Ostashkov fueron ahogados en la mar Blanco. Adam Moszynski, ex prisionero de Starobielsk, testificó: “Hay tres Katyns en el mundo: Uno en el bosque de Katyn, cerca de Gniezdovo (Smolensk); el segundo, los de Starobielsk, cerca de Kharkov, y los de Ostashkov, en el mar Blanco”.
El coronel George Grobicki, que estuvo internado en Kozielsk, testificó: “todos estabamos vestidos al abandonar los campos como cuando fuimos hechos prisioneros. Mucha gente llevaba sus abrigos cuando dejaron los campos.” Evidentemente, si los prisioneros hubieran sido ejecutados por los nazis en agosto, es dudoso que llevaran sus abrigos de invierno. Según el testimonio de Geobicki, cuando leyó los informes alemanes sobre como se hallaban los cadáveres en las fosas, se dio cuenta de que habían sido enterrados siguiendo las mismas agrupaciones que formaban cuando fueron evacuados de Kozielsk. Es difícil de creer que los prisioneros seguirían agrupados del siguiente modo si hubieran sido ejecutados por los alemanes en agosto de 1941.
El 5 de abril de 1940 el oficial polaco de mayor rango en Starobielsk eran el comandante Niewiarowski. A las 9:00 a.m. el comandante del campo, teniente coronel Boreshkov, y Kirshov, el comisario político, le dijeron que ese mismo día el primer contingente de oficiales –195- abandonaría el campo,
"A dónde van?" preguntó Niewiarowski.
"A dónde ?' Boreshkov preguntó, "A casa! Primero serán enviados a campos de transito, y de ahí a vuestro lugar de orígentes, con vuestras mujeres”.
A.Woronecki, preguntando a uno de sus guardianes sobre los soldados desaparecidos, obtuvo la siguiente respuesta:
“No los volveréis a ver. No han sido enviados a casa, ni a campos de trabajo [...] Los han ahogado”. El sargento de la policía militar


































