La Guerra Civil de Boungainville
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- Escrito por: APV
UNA ISLA MUY LEJANA.
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Durante miles de años diversas poblaciones humanas habían vivido en las islas Salomón y en Boungainville, poblaciones que en ocasiones habían tenido un origen distinto a las poblaciones de otras islas, mezcladas con otras como las de la cultura Lapida que se extendió con rapidez por el Pacífico; eso ocasionó que existan varias tribus y lenguas diferentes en la isla. Si bien, Boungainville permaneció alejada de las grandes monarquías isleñas o de imperios como el de Tu´i Tonga.
La llegada de Álvaro de Mendaña a las Salomón, el paso de Luis de Torres por Papúa o la visita del propio Louis Antoine de Bougainville, realmente no influyeron en la población local, que siguieron manteniendo sus costumbres y llamando a sus islas como las venían denominando siempre.
Habrá que esperar al S. XIX para que los imperios coloniales empezasen a poner sus ojos en esa zona, así los holandeses avanzando hacia el este extendieron su control hasta la actual frontera de Indonesia, los australianos empezaron a presionar sobre el sur de Nueva Guinea y en 1884 los alemanes proclamaron su protectorado desde Rabaul. De esa forma mediante una serie de acuerdos entre las potencias, sin tener en cuenta las diferencias tribales y étnicas existentes, se trazaron los mapas de la región repartiendo las islas y áreas de interés. Así fue como la isla de Boungainville se integró en la Nueva Guinea Alemana mientras las Islas Salomón pasaron a los británicos; aunque culturalmente eran afines.
La llegada de la colonización supuso imposiciones, el establecimiento de una administración para la isla, la creación de plantaciones de copra,…; pero también la erradicación de costumbres como el canibalismo, aunque se mantuvieran durante años las viejas pugnas intertribales que venían de antaño. Y entre los cambios estuvo la llegada de misioneros cristianos, en una carrera en la que se impusieron los maristas y provocaron que la isla de Boungainville sea mayoritariamente católica (lo cual es otro elemento diferenciador dentro de una Papúa Nueva Guinea mayoritariamente protestante, aunque dividida en varias iglesias).
Con la primera guerra mundial Australia, tras una rápida intervención en las colonias alemanas vecinas, pasaría a administrar dichas posesiones, manteniendo muchas de las prácticas anteriores, mientras se iba asimilando a la población local. Solo el interludio de la segunda guerra mundial provocaría una alteración importante en la vida de los habitantes, con una campaña dura y sangrienta en 1943-1945.
Terminada la guerra la isla sería unificada por los australianos en 1949 con su colonia de Papúa en el Territorio de Papúa y Nueva Guinea. Mientras internamente se iban produciendo cambios económicos y sociales, como el crecimiento de los medianos propietarios agrícolas frente a la agricultura de plantación de la etapa anterior, y el nacimiento de una clase comercial nativa, y ciertas tensiones relativas al empleo y la llegada de trabajadores extranjeros.
Al mismo tiempo por todo el orbe las diversas colonias fueron independizándose de sus metrópolis, y esa transformación también fue llegando al Pacífico.
El Gran Capitán entrevista a José Javier Esparza.
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- Escrito por: Rafa
Periodista, novelista, divulgador histórico, polémico en ocasiones, José Javier Esparza nos ha concedido algo de su tiempo para responder a una serie de preguntas que permitirán conocerlo mejor.
─ ¿Qué le empujó a escribir? ¿Cuáles han sido los autores que más le han influido?
Uno empieza a escribir porque siente la necesidad de comunicar. Eso nos pasa a todos. Además está el gusto por contar historias, ya sea creándolas o ya investigándolas, y eso ya es una vocación. Respecto a las influencias, ¡son tantas! Por citar a un solo autor, y en el ámbito de la historia, a mí me parece determinante el giro que imprimió a la disciplina Georges Duby con su acercamiento a la “historia de la vida cotidiana”. Tuve la fortuna de aprender directamente de él y, por mi parte, he tratado de que la historia entre en la vida cotidiana de la gente de hoy.
Charles De Gaulle y el nacionalismo francés
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- Escrito por: werto

De Gaulle Antes de 1940.
En 1934 un coronel francés, Charles De Gaulle, totalmente desconocido para el gran público, escribió un libro, Vers l´armée de metier –Hacia el ejército profesional-, en el que este oficial exponía su opinión sobre el futuro de las fuerzas armadas, y en particular sobre el papel que en éstas tendrían las fuerzas acorazadas y mecanizadas. Esta obra exponía las teorías sobre el empleo autónomo de grandes unidades de carros de combate, que actuarían como elementos de ruptura frente a la masa de la infantería tradicional. Tendencias que, mantenían en los primeros años 30 teóricos militares como los británicos Sir Basil Liddel Hart y J.C.F. Fuller, o los alemanes Heinz Guderian y Von Masntein.
Por otra parte la obra presentaba las opiniones que el autor venía defendiendo desde hacía ya tiempo en su puesto de la Escuela Superior de Estudios Militares, donde este oficial era profesor. Vers l´armée de metier no contaba con el apoyo de prácticamente ningún mando del ejército francés. El mariscal Pétain, en cuyo Estado Mayor había servido el coronel De Gaulle, leyó el manuscrito y prometió su apoyo, pero posteriormente, temiendo la más que predecible opinión en contra de las altas esferas militares, retiró su apoyo a la publicación; negándose a dar explicaciones al respecto al coronel. Este episodio marcó para siempre una profunda enemistad personal entre De Gaulle y el mariscal Pétain, de quien hasta 1934 había sido protegido.
1589: El desastre de Drake en La Coruña y Lisboa.
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- Escrito por: caracalla

LA REVANCHA ESPAÑOLA
EL desastre de la Gran Armada de 1588 marcó la confirmación de una larga guerra -oficialmente jamás declarada, que terminó en 1604- entre España e Inglaterra, de hecho comenzada en 1585 cuando Isabel I mandó a Holanda un fuerte ejército para que, unido a los rebeldes, combatiera en Flandes contra las fuerzas de Felipe II.
La derrota de nuestra armada en 1588 impresionó a los ingleses más por sus propias limitaciones que por la magnitud de su éxito. De los más de 130 navíos de esa flota sólo cinco habían sido hundidos o inutilizados y dos capturados. El resto de los, aproximadamente, 60 bajeles naufragados o desaparecidos debieron su suerte a los elementos de la naturaleza o a accidentes fortuitos, ajenos a factores bélicos. Además, los ingleses habían comprobado la habilidad y heroica resistencia de nuestros marinos, que en calamitosas condiciones y superando horrendas tempestades, lograron arribar a España.
Las instrucciones que el 20 de septiembre de 1588 recibieron los jefes de la expedición fueron muy claras: primeramente tendrían que destruir los navíos del rey de España anclados en Lisboa y en Cádiz. En segundo lugar, deberían ocupar la capital lusitana con el fin de instalar en el trono portugués a don Antonio y fomentar en todo ese país una rebelión que expulsara a los españoles. Y, finalmente, logrados estos objetivos, dirigirse al archipiélago de las Azores para conquistar alguna de las islas y, desde allí, entorpecer o interceptar el tráfico de las flotas de las Indias.
Pero a fines de octubre llegaron noticias a Londres de que la mayoría de los barcos de la armada de 1588, que habían regresado a España, se encontraban fondeados en los puertos del Cantábrico; principalmente en Santander, San Sebastián y Pasajes. Comprobados estos datos, las instrucciones se alteraron. El 23 de febrero de 1589 se ordenó a Drake que con absoluta prioridad atacara los puertos de Santander y de San Sebastián. Luego podría desplazarse a Lisboa y, ulteriormente, a las Azores.
EL PRESUNTO CRONISTA FERNÁN SÁNCHEZ DE VALLADOLID
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- Escrito por: Rafa

En las ilustraciones a la Crònic 1 de Don Femando el IV, editada por Ja Real Academia de la Historia, hablándose del autor de aquélla, se recuerda que en opinión de Acosta, es debida a «Fernán Sánchez de Tovar, al cual llamaban de Valladolid, por ser natural de esta ciudad», «hombre docto y dado a la historia, jurisconsulto de fama y celebrado en su tiempo por la ciencia que poseía y por los altos cargos que desempeñó en la monarquía castellana». Muy en los comienzos «del reinado de Don Alfonso XI era ya alcalde de su casa y corte; después notario mayor de Castilla y canciller del sello de la poridad; desempeñó embajadas y comisiones de grande importancia; fué hombre de buen entendimiento y bien razonado y alcanzó grande celebridad y una edad bastante avanzada, pues no murió hasta el reinado de Don Enrique II» (i). La Academia, o, mejor dicho, don Antonio Benavides, que es el que ilustró la Crónica, inclinóse, al parecer de Acosta en vista de las noticias proporcionadas por D. José Amador de los Ríos, quien llegó a descubrir, a fuerza de prolijas investigaciones, que Zurita opinó que las tres crónicas, o sea la crónica de los tres reyes (Alfonso X , Sancho IV y Fernando IV) tenían por autor a Fernán Sánchez de Tovar, porque el historiador aragonés «así lo escribió a Ambrosio de Morales, y fundaba su opinión aquel insigne cronista en el contexto de un antiquísimo manuscrito relativo a una de Jas embajadas que desempeñó el Sánchez Tovar, en el cual, cuando el autor le nombraba, decía así: «Fernán Sanchez de Valladolid en la crónica de Castilla dixo», etc. Los hechos citados, agrega el Sr. Benavides, se refieren a los reinados de Fernando IV y Alfonso XI (i) y advierte que Morales transcribió las palabras de Zurita en el folio 54 de un códice titutado Memorial de todas las personas que en la Crónica del Rey Don Alonso se nombran, documento que se custodia o, por lo menos, se custodiaba el año 1864 en la Biblioteca Nacional con la signatura F. 163 (2).
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